Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


Disclaimer: Bien... dije que sólo haría esto una vez, ¡y planeo atenerme a eso! Ja ja... ¡bien, aquí va! (aclara garganta) Oficicialmente no soy la dueña de Dragon Ball Z o de ningún personaje dentro... Si lo fuera... Hubiera hecho a Chichi un poco rubia, a Gohan con algo de valor, y Bulma nunca se hubiera cortado su cabello... Quiero decir, ¡vamos! Si yo tuviera un bonito cabello azul... ¡lo dejaría crecer! Uhh... lo siento... me estoy yendo de tema... ha ha... bueno supongo que simplemente tendré que ser feliz con un largo cabello rubio... Oh y por cierto... tengo 17. Así que se nota en mi escritura. ¡TENGAN PACIENCIA!

Ángel Oscuro Capítulo 2

Estaba sentado allí, entre los pozos del infierno, escuchando mórbidamente a los gritos y llantos de las desamparadas almas, torturadas en el más allá. Una mirada de satisfacción entibiaba su rostro y un enfermo haz de luz brillaba en sus ojos sin corazón. Él era Vegeta, Rey del Inframundo. Protector de todo lo que era maligno y de mal corazón. Se regodeaba en todo lo que era prohibido y odio puro cursaba a través de sus impías venas. Un gemido agudo se rompió a través del aire no lejos de donde él estaba sentado, acomodado tan quieto que parecía una gárgola de piedra. Sonrió malvadamente mientras notaba que el grito asolado de miedo había sido desgarrado a través de una mujer, una antigua sirvienta suya que recientemente había perdido su utilidad por derramar vino torpemente en el suelo del castillo. Su único placer en la vida era torturar y matar con el fin de volverse más fuerte.

Terminando su meditación sobre oscuros pensamientos, se puso de pie y estiró sus agraciadas alas de tipo murciélago. Era hermoso en apariencia y perfecto en estatura. Era impecable y oscuro con un rostro en forma de corazón y un cuerpo como un Dios grabado con músculos, cubierto por cuero negro. Su atuendo complementaba su figura, mostrando perfectamente cada tendón aunque cubría todo su cuerpo. Su rostro tenía rasgos afilados. Negros ojos y grandes labios borgoña. Fuertes pómulos y bien cincelada línea de mandíbula. Cuando sonreía sus ampliados caninos brillaban bruscamente como si estuvieran hambrientos de sangre. Se paró derecho y caminó directamente con autoridad, sus gigantescas alas negras cerniéndose sobre él con maldad.

Caminó hacia el castillo, una enorme eterna torre ensombreciendo los ríos de sangre fluyendo a su alrededor. Cuerpos y apéndices flotaban en el oscuro foso rodeando el castillo. Mientras caminaba hasta los escalones de sus habitaciones la misma superficie del suelo se sacudió a su tacto. Los ojos de sus sirvientes se ampliaban cada vez que él miraba en dirección a sus cuerpos y temblaban con miedo si se encontraban con su fría y gélida mirada. Él era tanto fuego y hielo. Este era su dominio y lo amaba, si de hecho fuera posible para esa criatura amar.

Una vez en su habitación fue recibido por una aterrorizada mirada de un hombre atado. La cara del hombre estaba deformada y ensangrentada de los evidente malos tratos. Su cuerpo presentaba señales de hambre y sus prendas de vestir estaban destruidas. Sudor goteaba de la temblorosa frente. Un gran hombre se puso de pie cerca de la penosa temblorosa masa acobardada en el suelo.

"¿Sí?" Sonó la viciosamente dura voz de Vegeta, provocando más escalofríos fluir a través del hombre atado en el suelo.

"Esta criatura fue encontrada robando recursos del castillo, su alteza." Respondió el gran hombre.

"¿Es eso así, Radditz?" Vegeta bufó, "¿Y qué tiene que decir?"

El asustado hombre sólo tembló más violentamente cuando entonces la atención del Señor Oscuro se dirigió hacia él, y se quedó completamente sin palabras. Una rápida destructora patada en las costillas de Radditz lo envió a un ataque de histeria mientras suplicaba por su vida.

"P... Por favor, su Señorío. Y... yo sólo iba a tomar un poco de comida. Para. Para mi familia. Se están muriendo de hambre. Yo. le suplico, oh Señor misericordioso." Sollozaba mientras reverenciaba su cabeza baja hacia la tierra.

"Por favor libéreme así puedo cuidar de mi familia. Sé que usted es un justo y sabio líder, señor." Suplicó, besando los pies del demonio.

"Vamos." Vegeta observó fríamente, obviamente interesado en la palabra del hombre. Una mirada de esperanza se movió a través del roto rostro del hombre mientras continuaba su adulación.

"Puedo ver... verlo en sus ojos de su Señorío. Usted es un hombre de buen corazón." Tartamudeó.

"¿Oh?" respondió Vegeta acercándose más y arrodillándose en el suelo mirando duro a los ojos del hombre. Sus alas parecían enredarse entre sí y flotaban sobre el torturado hombre en una forma aparentemente hiriente. El rostro de Vegeta estaba a meras pulgadas del del hombre, su mirada firme, sus ojos mirando curiosamente a través del alma del hombre.

"¿Y ahora?" preguntó en voz baja.

"Yo... veo lo mismo, Señor. Eres misericordioso, y gentil, y amable, y" el hombre siguió tartamudeando. Una sonrisa se curvó en los labios de Vegeta. Sus ojos revelaban nada de lo que el hombre alegaba que había allí.

"Tienes razón." Vegeta sonrió. Levantó una mano para tocar la cara del tembloroso hombre. Una mirada de terror se empapó sobre el rostro del hombre mientras el toque lo congelaba tanto como lo quemaba al mismo tiempo. Nunca había sentido algo tan. Maligno.

"Soy misericordioso". Vegeta susurró en su oído, tan cerca que su aliento caliente movió el vello facial del hombre.

"Mueres por el fuego." Dijo en un mono tono. Poniéndose de pie miró a Radditz, quien estaba sonriendo malvadamente por los juegos que su amo estaba jugando. "Encuentra a su familia." El Rey dijo francamente, mirando al hombre que se había derrumbado en una bola sollozante en el piso. Vegeta sonrió ante las preguntas que corrían a través del rostro del hombre, haciéndolo atrever a pensar que este monstruo cuidaría de su familia como pago por su sacrificio. Luego añadió,

"Pueden quemarse todos juntos." Sus dientes brillaron.

"Una. Gran. Feliz. Familia."

El hombre gritó en incredulidad.

"¡NO! ¡NO! Por favor. ¡¡No mi familia!! ¡Por favor! ¡Se lo ruego! ¡Libere a mi familia!"

El rostro de Vegeta se torció en increíble felicidad ante la reacción. Lamentablemente, tenía otras cosas que atender. Rió malvadamente mientras Radditz arrastraba al hombre gritando fuera de la sala.