Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


"¡¿Estás loco?!" Dodoria gritaba mirando a Draco arrodillarse sobre el cuerpo del Ángel después de dejarla inconsciente. Mirando fijamente en horror, Dodoria fue testigo de Draco rasgando estratégicamente partes de su vestido. Luego comenzó a rascar el delicado plumaje de sus brillantes alas blancas. Acababa de firmar su garantía de muerte.

"No estoy loco Dodoria. Tengo un plan propio." Informó el aparentemente loco Demonio.

"Desafortunadamente para ti, tú desempeñas una parte crucial en su diseño." Con eso envió un disparo de energía que desintegró el cuerpo de Dodoria. No quedaba fragmento de carne alguno.

Nunca imaginó el horror que fue sentido por el Novio de la Princesa cuando mucho después en la noche, él entraría en la habitación salpicada de sangre, sólo para ver fragmentos del vestido de su futura reina.

Sonriendo, Draco gentilmente levantó el inmóvil cuerpo de la Princesa, mirando solamente de manera rápida, en alegría, de nuevo a la habitación, paredes cubiertas en desparramada sangre con blancas plumas todavía flotando con gracia en el aire.


Bulma se movió ligeramente mientras recuperaba la consciencia. Su cabeza daba vueltas mientras miraba a su alrededor, apenas viendo algo. Estaba en los Bosques Oscuros en un descenso hacia el Infierno. No le tomó mucho darse cuenta de los dos fuertes brazos envueltos alrededor de su cuerpo, cargándola a través de la Barrera. Pequeños destellos de luz danzaban por todas sus expresiones faciales. Su atractivo rostro estaba sonriendo. Bulma sabía que tenía que alejarse de él. ¡Ahora!

"P... por favor. Bájame. Me siento mal." Dijo en su más suave débil voz. El Demonio dudó y luego a regañadientes la puso rudamente de pie. Ella fingió sentirse mal, poniendo sus manos en sus rodillas y acurrucándose. Él parecía completamente enfermo por su revoltosos suspiros secos y no hizo ningún intento por ayudarla. Fue entonces que ella arrojó su infame patada rompe hueso dura en la debilidad del guerrero. Él gritó brutalmente en dolor antes de agarrar su ingle y caer duro a su lado al suelo del bosque.

Sin dudarlo un momento, ella despegó corriendo a toda velocidad en el oscuro bosque. Estaba determinada a no detenerse. Al menos no sin una endemoniada pelea. Desgarró su camino a través de los bosques. Árboles y ramas lastimándola, degarrándose a través de su cuerpo y su vestido pero aún así ella persistió en nunca ceder incluso a pesar de la prisa del aire quemando en su pecho.

De repente se encontró de cara contra el suelo después de tropezar duramente con una baja vid. Escuchó en horror a los terribles sonidos acercándose rápidamente. Puro terror la envolvió. Él ya estaba en su búsqueda.

'¿Cómo se recuperó tan rápido?' gritó en su mente. Una vez le había golpeado a Yamcha con la misma fuerza dejándolo incapaz de caminar correctamente por una semana.

Furiosamente se levantó y despegó una vez más a través del oscuro bosque. Sus ojos no estaban acostumbrados a tal oscuridad y sabía que estaba básicamente corriendo ciegamente. Ella y el Demonio en búsqueda ambos sabían quién tenía la ventaja. Él podía ver mucho más fácilmente en la oscuridad.

Ella gritó mientras sus despiadadas manos la agarraban salvajemente por la cintura y luego lanzándola de nuevo sin esfuerzo a un árbol. Endurecido por su anterior engañoso ataque jadeó en rabia, mirando duramente en sus ojos. Se sorprendió del puro odio venenoso que quemaba en los ojos cromo de ella. Él rugió en dolor mientras las afiladas uñas de ella se hundían al lado de su rostro. Superado por la ira, envió su brazo hacia atrás y con una fuerza implacable llevó sus barbáricas uñas a las mejillas de ella, enviándola de nuevo al suelo inconsciente.


Bulma recuperó la consciencia lentamente. El dolor envolvía todo su cuerpo después de recordar su pelea con el demonio en el bosque. Levantando su mano a su rostro dejó salir un pequeño grito ante la sensación de quemazón que resulto. Su mano estaba empapada de sangre por tocar las tres profundas lastimaduras en su mejilla, recordatorios del peligro en el que estaba. Escuchó los gritos y sollozos en la distancia procediendo de todos lados. Los horribles sonidos asolaron su alma, enviando escalofríos de arriba a abajo por su espina. Agarró al hombre que estaba cargándola. Sabía que este era el demonio que la había secuestrado, pero también sabía que era demasiado tarde para una escapatoria y que por ahora él era su única protección de las monstruosidades que yacían a cada lado suyo. El terrible olor de carne quemándose la despertó de su aturdido estado.

Vacilando, se las arregló para abrir un poco sus ojos. Lo que ella no podía describir en meras palabras, trataré de hacerlo. El mundo era negro y rojo. Era como si estuviera siendo cargada a través de un agrietado y árido terreno vacío. Un desierto manchado por ríos de sangre. Parpadeó mientras miraba ensangrentados cuerpos moverse hacia ella, los rostros de las criaturas pintados con señales de dolor y angustia. Temió y sintió lástima al mismo tiempo. Algunos parecían enfadados con ella, como si al tocarla desgarrarían su frágil cuerpo en desagradables piezas. Otros rasguñaban hacia ella en esperanza, como si sólo ella pudiera liberarlos de su eterna esclavitud. Había escuchado duros cuentos de inimaginables criaturas en el Infierno que ardían en eterno tormento sólo por ser liberados cuando el antiguo Rey Demonio pasaba. Lo que más la asustaba era el hecho que había tantos de ellos. Cada uno sufriendo tormentos por sus prematuras muertes ante la mano del Señor Oscuro. Deseó ayudarlos con todo su corazón pero con una mera mirada de Draco, ellos se arrastraron como serpientes quemándose. Fuegos ardían en la distancia. Bulma podía divisar las mismas formas de cuerpos. Había tantos. Todos mirándola. Tembló ante los sonidos de gritos y lamentos de las torturadas almas.

"¿No es exactamente lo que estabas planeando mientras caminabas Princesa?" Sonrió Draco en una profunda voz. Bulma lo miró. Ahora vio su rostro mucho más claramente que en el bosque y de nuevo se remarcó a sí misma que él era atractivo aunque obviamente mortal. A pesar de sí misma, se agarró de él temblando casi incontrolablemente. Se sostuvo fuertemente contra su firme pecho.

"Por favor llévame de vuelta... Tengo... mucho miedo." Suplicó a su garganta mientras él la cargaba.

"¿Esto te asusta?" Gruñó él."

Espera hasta que conozcas a mi hermano, el Rey Demonio. Entonces sabrás el verdadero significado del miedo mi Princesa."

Ella lo miró confundida. ¿El Rey enviaría a su propio hermano a una misión para secuestrar a una niña indefensa? Mirando a los profundos cortes a cada lado de su rostro hechos con sus uñas, recibió una enferma sensación de placer.

'Bueno.. no totalmente indefensa.' Rió para sí misma. Aún así, no tenía idea alguna de por qué había sido secuestrada exactamente, mucho menos por qué sería tan importante que el Rey Oscuro enviara a su propia carne y sangre a retenerla. Supuso que tendría algo que ver con tenerla por un rescate pero seguramente el Señor Oscuro no se engañaría a creer que su padre haría alguna clase de trato con el Demonio para rescatarla. Mirando de nuevo a su captor, notó la firme voluntad grabada en su duro rostro y supo que ya no tenía razón para deshonrarse más. No importaba cuanto suplicara, él nunca la llevaría de nuevo. Volvió a recostarse en sus brazos, tratando desesperadamente de evitar pensar en su nefasto futuro o sus espantosos alrededores sin éxito. Apenas podía mirar fijamente en asombro al rojo, ardiente cielo de fuego sobre ella. Después de lo que pareció una eternidad, Draco sonrió con maldad.

"Llegamos. El Castillo Negro."

Bulma estaba sin habla mientras volteaba su mirada hacia la ardiente torre negra ante ellos. Un tonto normal hubiera confundido la monstruosa creación con una montaña volcánica por su sorprendete inspirador tamaño. Parecía extenderse por millas y podía jurar que la punta tocaba el carmesí cielo. Incluso parecía humear desde la base y era el color del más profundo carbón. Rodeándolo había un foso de lava... O eso había pensado ella. Mirando más profundamente al misterioso líquido, tuvo que respirar duro para evitar vomitar sobre su propio rostro.

'Cuerpos. Dios mío... hay pedazos de cuerpos flotando en el foso.' Su propia voz gritaba en su cabeza.

El circular río de "lava" no era nada más que una tumba de acuosa sangre. Obligó a sus inocentes ojos a alejar la mirada tan angustiada con la mórbida vista, que ya se había acostumbrado. Para ellos de nosotros que podríamos negarnos ante la vista de la muerte... nuestros ojos parecerían estar conectados.

Ahora notó algo más extraño. El antiguamente caliente y pesado aire se había reducido a algo casi congelante mientras se acercaban. Enterró su rostro en el material de cuero que cubría el musculoso pecho de Draco. Estaría condenada si seguía mirando un poco más. Aún así, podía decir que se iban acercando. Y mientras el sonido de pasos en la piedra tocaba sus oídos, finalmente arriegó un vistazo a sus nuevos alrededores.

El palacio era increíblemente oscuro. La clase de oscuridad que nunca llegó al paraíso. Era desorientadora. Como la sensación de soledad cuando las luces están apagadas dentro de una cueva. El pegajoso aire frío se sentía extrañamente húmedo y sus dientes castañeaban ante el extraño, hiriente frío. Se preguntó en silencio, si alguna vez recuperaría su vista en este hechizado lugar.

Ahora podía sentir que estaban descendiendo hasta una escalera. En silencio y muy cuidadosamente, le agradeció a sus ojos por su aparente falla. A decir verdad, estaba petrificada por lo que podría yacer en los oscuros pasillos alrededor de ellos. Nunca en su vida había estado expuesta a tales terribles entornos y sus ojos suplicaban porque se detuviera.

"¿Qué es eso?" demandó una maligna voz. El repentino carácter de la voz hizo que Bulma casi saltara de los brazos de Draco y corriera ciegamente por el santuario. Pero el poderoso Demonio la sostuvo firmemente y sin embargo extrañamente amable.

"La carga del Rey." Replicó Draco sarcásticamente. Bulma notó para sí misma que le disgustaba firmemente ser imaginada como "carga" pero de nuevo entonces, ¿realmente daría su opinión? Pensó que no.

"¡Abre la puerta Radditz!" gritó Draco.

Bulma se acobardó en sus fuertes brazos. Sabía por cualquier razón que no había escuchado lo último de ese nombre.

"Lo que tú digas Draco." Radditz se mofó. Resentía ser un soldado del mismo calibre que él pero entonces, viendo en qué forma estaba la "carga", se le permitió entrarla. Draco tenia muchas cosas peores que él sobre las que preocuparse.


La habitación era helada y Bulma se apretó a Draco incluso más. Sabía que esto era completamente una locura ya que él era un despiadado asesino, pero sintió que había algo en esa habitación mucho más maligno que él... Sin mencionar que era más poderoso.

De repente, Draco hizo algo que Bulma nunca hubiera anticipado que hiciera. La colocó impresionantemente suave en el suelo de pie, se reverenció. Un frío escalofrío corrió a través de su notablemente tembloroso cuerpo mientras se daba cuenta qué debía significar ese gesto.

Lenta pero seguramente, sus ojos comenzaron a contemplar una figura de pie alta en la esquina donde la oscuridad lo ensombrecía y el siempre creciente frío parecía fluir. Sus rodillas casi se aflojan bajo ella mientras suponía quien era él. Estaba contemplando a una leyenda viva sobre la que ningún Ángel hubiera puesto sus ojos y viviera para contar la historia. Ni siquiera podía convencerse de eso. Sólo lo sabía.

"¡Reverénciate!" Ordenó Draco, obviamente perturbado que ella no hubiera pensado ya en hacer tal cosa. De donde sea que viniera tener tanto pánico asolado por el miedo o simplemente arrogancia y orgullo lo que la mantuvieron de reverenciarse, nunca lo sabré. Probablemente una triste combinación de ambos supongo. Pero cualquiera sea la razón, ella se quedó en esa posición de pie, una mirada de firme desafío plantado en su abusado rostro.

"¡Dije reverénciate!" Se enfureció Draco. Era todo lo que podía hacer para aprovechar su corto temperamento por desgarrar su obstinado cuerpo a los sangrantes jirones frente a su hermano.

"Ahora, ahora hermano." Susurró una siniestra voz. Detuvo el corazón de Bulma. No... Lo digo enserio. Su corazón literalmente se salteó un látigo ante el bajo tono. Era duro y áspero. Un grueso acento marcando cada simple palabra. Pero sobre todo, estaba flotando con gran masculinidad.

"No hay necesidad de gritar." Continuó en tono de burla.

"Además... la última vez que me fijé, era yo quien daba las órdenes por aquí."

Bulma jadeó mientras la figura emergía de las sombras, revelándose en la tenue luz. Era hermoso. Dios mío. Absolutamente hermoso. Como una pintura. Impecable como un Dios Griego. Oscuro y malvado obviamente, pero atractivo hasta las extremidades como Bulma nunca hubiera encontrado antes.

Luchó duro con ella misma en no ruborizarse mientras sus fieros ojos la examinaban. Rehusó que la posición de sus ojos se mantuvieran mirando fijamente a su musculoso cuerpo, tallado como una estatua y cubierto de cuero negro. Había, por cualquier razón, esperado que fuera viejo. Bueno, tal vez no viejo, viejo. Pero ciertamente más viejo que el hombre que estaba de pie ante ella. Se veía como si estuviera posiblemente alrededor de sus veinte.

Sus gruesas alas negras se envolvían mientras se acercaba peligrosamente hacia ella. Se asomaban alrededor de ella tanteando, casi (me atrevería a decir) en una manera de coqueteo sexual. Ella se atrevió a subir sus ojos hacia los de él. Un error. Tembló horrendamente ante los fríos, inimaginablemente interminables abismos negros desgarrando a través de su alma. Él se movió más cerca de ella, sin tener uso de límites personales. Su rostro estaba a apenas una pulgada del de ella, exponiendo más de sus sobrenaturales cualidades atractivas. Sus oscuros ojos parecían quemar a través de ella. Buscándola. ¿Para qué?

Repentinamente la habitación se volvió caliente. Todavía enfrentando sus ojos inamovible, la Princesa silenció un grito que trató de rascar su camino fuera de ella. Para su horror, los vasos sanguíneos en los ojos de él comenzaron a agruparse alrededor de su pupila, creando un monstruoso efecto. El iris se volvió de un rojo profundo. Se veía mucho como el demonio que era. Mientras descubría sus afilados dientes, Bulma gritaba subconcientemente. Era él. La criatura que había asesinado a su madre.

'No.' se dijo a sí misma.

'Es su hijo. Es sólo su hijo.'

Fue despertada ferozmente de su reconocimiento mientras Vegeta se volteaba fieramente hacia Draco. La Princesa gritó mientras la sangre se salpicaba en su rostro y vestido. Yaciendo en el suelo estaba Draco, su mejilla izquierda en ensangrentados fragmentos de ardiente carne. Aún así se veía desafiante.

"¡Creo que te dije que no había que lastimarla!" Vegeta escupió furiosamente, su tono muy diferente que su anterior. Bulma estaba completamente confundida en por qué su condición podría importarle a una criatura de la clase de Vegeta. Sus pensamientos fueron hechos a un lado mientras agarraba violentamente su rostro, moviéndolo de un lado a otro con fuerza, examinándola rudamente. Sus afiladas uñas rozaron a través de sus tres marcas, casi sacando lágrimas de sus ojos. Ella apretó sus dientes juntos, ambos del dolor y de la completa humillación que estaba sufriendo.

"¡¿Dónde está Dodoria?!" Tronó. Calmadamente, Drago aclaró su garganta, aún apretando lo que quedaba de su destrozado rostro.

"Fue Dodoria el que la atacó. Él la deseaba mi Lord. La dejó inconsciente y trató de forzarse en ella. No tuve otra opción que deshacerme de él yo mismo."

Bulma se burló ante su triste intento de persuadir al Rey de creer que él no tenía nada que ver con ello. Su ardiente mejilla demostraba su salvaje trato y en ningún otro momento lo hubiera llamado a hacerlo. Aún así, el ángel sintió pena por el demonio agachándose en el suelo bajo su propio monstruoso hermano. Los poseídos ojos de Vegeta se voltearon hacia ella, casi volviéndola histérica.

"Por favor, no me lastimes." Susurró arriesgando una mirada hacia Draco. Vegeta sonrió, si pueden llamarlo así.

"No tienes razones para creer que te lastimaría Ángel. Y tampoco las tiene Draco si lo que él dice es cierto." Esperó pacientemente por su respuesta, su filosa mirada jamás abandonándola. Ella bajó la vista a Draco, sabiendo que su respuesta significaría la diferencia entre su vida o su muerte.

"Él... Él está diciendo la verdad." Suspiró. "Él nunca me tocó."

Alejó la mirada con desprecio a su sangre salpicada en su vestido mientras él soltaba su rostro.

Draco estaba más allá de creerlo. Él había sido descuidado con su trato para con ella y había esperado ser asesinado. Pero ahora su archi enemigo, un ángel lo estaba defendiendo. Mintiendo para salvar su vida del Rey Oscuro, de quien ella estaba tan obviamente mortalmente atemorizada. Era una sensación extraña. Pensó para sí mismo. Tal vez cuando la rebelión terminara y Vegeta estuviera muerto, él la reclamaría. Ella era feroz y valiente más allá de la lógica. Y la belleza era no tan obviamente un objeto ya que era por lejos la más exótica criatura que hubiera contemplado alguna vez. Incluso si ella no lo aceptaba, él estaba destinado a tenerla. Dios sabía que el rechazo nunca había sido un asentamiento antes. Él podía domar una criatura obstinada. Podría rompera si era necesario. Era tan hermosa.

Incluso su despiadado hermano había notado esto y Draco había sentido que había sido un poco sorprendido por esto. Por obvias razones, el odio de Draco por su hermano había crecido enormemente por la reacción de su hermano con ella. Tal vez fue una simple punzada en la ceja... un brillo en sus muertos ojos. Pero por cualquier razón estaba allí. Incluso en el tono de voz que Vegeta había usado. Era suave en lugar de su usual initimidante gruñido.

Ardiendo de ira, Draco logró ponerse de pie, aún apretando su rostro. Vegeta vio esto como un acto de desafío y de pie a pulgadas del rostro de Draco, le ordenó irse.


Nota de Camaro: Bueno gente... Ahí lo tienen. El cuarto capítulo de mi historia épica. Espero que hasta ahora crean que mi sugerencia que se engancharían con los primeros capítulos. Planeo tener al menos dos capítulos cada día. La razón es simplemente esto. Cuanto más tiempo espero que se actualice una historia, menos interesada me pongo. Sin mencionar el hecho de que se olvidan de la mayoría de los detalles y ocasionalmente se confunden una historia con otra que han estado leyendo en su ausencia. Así que suficiente parloteo... (ya que desprecio cuando otros autores lo hacen) oh y al comienzo de cada capítulo... no esperen que haga el usual "siento que tardara tanto en actualizar pero estuve ocupada con- bla bla bla" Como dije, planeo mantener a este bebé creciendo cada día. Así que si algo sucede para para impedir el progreso, es más probable que sea algo increíblemente importante o tenga que ver con que no funcione. Además... (lo siento esto se está volviendo largo pero creo que la mayoría de esto es algo que hay que saber) Con respecto a los comentarios... planeo responder en un email a cada uno que sea buena onda lo suficiente en dejar un comentario. Además, les agradeceré al final y les diré a los demás cuan increíbles son. ¿Suena como soborno? Bien... porque es eso exactamente. Y si hay alguna pregunta universal por ser respondida... Espero que a nadie le moleste si las respondo al final de cada capítulo como estoy haciendo ahora. Eso es todo por ahora. Hasta la próxima vez, amo a cada uno de ustedes por leer hasta ahora. Es gente como ustedes las que mantienen este mundo girando. Quiero decir esto desde el fondo de mi corazón.