Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Ángel Oscuro
(Dark Angel)
Un fic de Camaro
Traducción por Apolonia
Habían pasado dos semanas desde su secuestro y aún ni una palabra. Su padre debería haber respondido para entonces, pensó ella lúgrubremente, cerniéndose a través de su recientemente adquirida bata protectora. Vegeta, despiadada criatura que era, había insistido en proveerla con más de lo necesario. Le había dado incontables vestidos para su inmensamente creciente armario e insistió que se viera presentable. No podía imaginar por qué. No era como que alguien si no él y su recientemente adquirido guardia personal, Radditz, la vieran alguna vez.
Los demonios eran un grupo bárbaro. Fiestas hasta tarde en la noche e inimaginables tradiciones eran su rutina diaria. No podía descifrar qué era lo que los había imaginado siendo pero ciertamente no era el drogadicto engendro de creación que estaba atestiguando. Incluso el "invencible! Rey Demonio mismo, había sido muchas noches incapaz de reconocerla por razones desconocidas para ella.
Cada día recordaba el beso. Si de hecho, pueden llamarlo así. Había sido un remolino de emoción. Miedo, dolor, y sí... incluso placer. Un tipo de enfermo, demente placer que no podía ni entender ni negar.
Lo había visto cada día desde su secuestro, ocasionalmente por casi una hora. Lamentablemente, él y Radditz eran su limitada y única vida social. Radditz apenas hablaba alguna vez, aunque cuando lo hacía, era mucho más cortés que Vegeta. Radditz simplemente se sentaba y la observaba desde una esquina en su habitación, en la que supuso que estaría hasta el final de su estadía. Aunque ocasionalmente, ella lo veía de soslayo, sonriéndose ante sus extrañas maneras angelicales. En verdad, y aunque dudo que alguna vez lo admitiera si le preguntan, ella creía que a él le gustaba ella.
Era más de lo que podía decir por sus bárbaras sirvientas mujeres. Pisoteando alrededor de ella con horribles ceños fruncidos arraigados en sus varoniles rostros, nunca hablaban. Ni siquiera una respuesta a una pregunta, lo que Bulma consideraba silenciosamente, era simple común cortesía. Podía decir que la despreciaban. Ella era su enemiga. Miraban a su clara piel y cabello, un completo contraste con el suyo propio.
Finalmente, no lo soportaría más y decidió ir y preguntarle directamente a Radditz. Él rió suavemente, un sonido que adoró simplemente porque era una fina rareza en ese lugar.
"Celos." Remarcó él simplemente en una manera muy suya. Ella sólo pudo responder en confusión y él suspiró, dándose cuenta que ella obviamente había pasado por alto el subyacente significado.
"El Rey te muestra mucha más atención que a cualquiera de ellas. Que a cualquiera en el Infierno. Creen que haz arrojado un hechizo sobre él."
"¡Absurdo!" se enfureció.
"No sé sobre la primera cosa sobre hechizos y ciertamente no sabría uno que pudiera controlar a Vegeta."
Radditz siempre temblaba cuando ella usaba el nombre de su amo. A veces la despreciaba por tal flagrante falta de respeto y sin embargo le perturbaba más que el Rey apenas parecía molestarle. Aunque esta vez, dejó el nombre deslizar.
"Bueno... hechizo o no, ciertamente me has embrujado Princesa." Luchó por su sonroje pero optó por continuar.
"No soy el único. Todos los hombres que te han visto están asolados Ángel. Esta es la fuerte de sus celos." Le dijo la verdad. Admiró sus contundentes respuestas y dolorosa honestidad. Se sonrojó ante sus comentarios, dándose vuelta. Él ciertamente era confiado y tenía la apariencia con qué sustentarlo. Y, aunque parecía no darse cuenta, ella había notado las lujuriosas miradas que él recibía de las sirvientas mujeres. Tenía un aniñado atractivo rostro y brillantes ojos, muy parecidos a los de su viejo amigo Goku en el paraíso. Otro conocido que extrañaba demasiado.
Ni siquiera podía obligarse a coquetear en respuesta. Estaba demasiado ocupada con pensamientos de Yamcha. Increíble lo mucho que puedes extrañar a una persona que nunca imaginaste extrañarías. Pero eso simplemente no era verdad. Había conocido al Príncipe toda su vida y se había preocupado profundamente por él en una manera superior a una pequeña amistad. Lo extrañaba y pensaba en él cada día mientras miraba a los alrededores de la nación de la sangre. Sabía tan prondo estuviera rodeada que se casaría con él. Abiertamente alejó el siempre presente pensamiento que era una buena oportunidad para que nunca más lo volviera a ver. Pensamientos negativos eran perjudiciales en tal condición en la que estaba. Todo lo que se permitiría reflexionar sobre él y lo mucho que lo amaba.
Sus charlas con Vegeta siempre terminaban en discusiones. Era como un mecanismo. Él mostraría falso interés al principio y luego haría algún comentario malicioso sobre ella o su crianza haciéndola insultarlo a él y a su barbárico reino y antes de que supieran, él se iría de la habitación. Una vez él la había arrojado salvajemente a la cama como resultado de un insulto desubicado. No había dolido y Bulma lo encontró sorprendente por todas sus maneras salvajes, Vegeta principalmente evitaba lastimarla.
Hoy las cosas estaban tensas. Había sentido la frustración de Vegeta cuando él entró en la habitación. Sabiendo que estaba caminando en fino hielo, decidió pisar suavemente hoy. Quería evitar un episodio hostil hoy. No estaba en un humor lo suficientemente luchador.
Él se sentó al borde de la cama, golpeando su pie fieramente en el suelo, sus negras botas de combate haciendo un fuerte clic en el costoso mármol debajo. La temperatura en la habitación era desagradablemente caliente y estaba segura que el furioso demonio ni siquiera lo había notado. En silencio, decidió calmarlo antes de derretirse virtualmente.
"¿Qué sucede Vegeta?" preguntó en una voz tan dulce que podría haber puesto a Saddam Hussein de rodillas. Él la miró cuidadosamente, inseguro de a donde llevaba su aparente preocupación. Enterró su rostro en sus manos exasperado. Nunca entendería a esta criatura. Pero el rostro de ella no traicionaba ninguna pista de engaño y el pensamiento lo calmó, la temperatura en la habitación volviéndose más y más aceptable. Divertido como no había siquiera notado cuan caliente había estado. Masajeando sus sienes en frustración, miró al suelo.
"Otro brote. Quince de mis más fuertes hombres fueron asesinados por un demonio de la mafia." Suspiró.
Se remarcó para sí misma que este era por lejos el estado menos peligroso en el que lo había visto. E incluso más para sí, tal vez más en privado de sí misma, había comenzado a preocuparse por él. Y sabía cuanto le molestaba ver su reino en tales disturbios. Debió haber supuesto en primer lugar que eso era lo que estaba molestándole. Los brotes se estaban volviendo más y más frecuentes y se preguntó si tal vez su estadía en el castillo no tenía algo que ver. Las despiadadas criaturas que habitaban esta tierra estaban en una firme resolución de tomar acción contra el trono si sus demandas de poder no se cumplían y Vegeta estaba en su ingenio final en como mantenerlas a raya.
Obviamente sin preguntar en voz alta, Bulma en silencio se preguntó si la estresante condición de Vegeta con respecto a su reino no era por orgullo y ciega arrogancia. Sabía que él había matado a su padre, él no hizo ningún esfuerzo por ocultar tal información, a pesar que era prohibida. Pero supuso que tal vez esta meta de luchar por ser el más fuerte era un intento directo de ser un mejor rey de lo que su padre fue. Tal vez incluso probar a su padre que él era merecedor de su título. Mucho más que su hermano Draco.
"No es de ninguna importancia." Se enderezó.
"Una vez que gane el paraíso, no habrá razón para rebelión." Bulma se encogió de hombros notablemente escéptica.
"Parece que la gente siempre tiene un motivo para rebelión." Señaló ella. "Incluso en el paraíso tenemos dos opiniones y brotes ocasionales." Vegeta alzó una ceja en ligera incredulidad.
"¿En serio?" Preguntó él. No era una pregunta que estuviera acostumbrado a hacer pero su información simplemente lo había sobresaltado. Ella rió un poco, liberando toda la tensión que había estado enturbeciendo en el aire. Acercándose a él, continuó.
"Bueno ninguno que realmente se desplace." Guiñó un ojo. El gesto lo complació.
"Mi padre se asegura que tales disputas se arreglen rápidamente y tranquilamente para que el paraíso se mantenga siendo el pacífico reino que siempre ha sido con la reputación intacta. Pero siendo la Princesa, de seguro que vi muchas cosas locas suceder sobre tontos incidentes."
"¿Como qué?" preguntó él. Ella realmente no había esperado que él estuviera interesado y la idea simplemente la emocionó.
"Bueno," comenzó, "quiero decir hay algunos ángeles que creen que todos los demonios son malvados y que deberían ser perseguidos como animales y ser asesinados sólo por lo que son. Y entonces hay... gente como yo." No estaba segura si debía poner esa parte ahí pero eso había alzado obviamente más interés.
"¿Oh? ¿Y qué es lo que gente como tu cree?" preguntó en su registrada voz de profundo acento. La rasposidad envió fríos escalofríos por su columna. Su mirada realmente no ayudaba mientras ella siempre parecía interpretarla como más de lo que era, un triste efecto secundario de ser hermosa y deseada toda su vida. Sí notó que su mirada ya no la ponía tan incómoda. Sonrió levemente antes de ordenar sus palabras. No quería insultarlo accidentalmente con una rápida y defectuosa lengua.
"Creo que... bueno..." tartamudeó, insegura de una respuesta que no la hiciera ver como una tonta frente a él. Cualquiera ue fuera la razón, aunque estoy segura que ustedes y yo lo sabemos, su opinión sobre ella importaba mucho.
"Bueno, verás..." comenzó, "cuando era pequeña, mi madre siempre me decía que cada ser tiene un alma." Su única reacción fue una ceja levantada así que continuó.
"Que el alma es capaz de tantas cosas y emociones. Un alma puede sentir miedo, odio, dolor e incluso amor."
"Ridículo." Gruñó Vegeta, pero su abierto interés no había disminuido. De alguna manera Bulma no estaba sorprendida de su comentario. Era tan de él insultar cualquier cosa que no conocía de buenas a primeras y especialmente algo que él, Dios no lo quiera, no entendía. Aún así, se mantuvo calmada simplemente omitiendo la intrusión verbal con un corto movimiento de la mano.
"Bueno, desde entonces, siempre he estado de acuerdo con ella. Creo que todos tienen un alma." Vegeta se quedó en silencio por un momento antes de mirarla directamente a los ojos.
"Yo no." dijo las palabras con tal firmeza que era como si hubiera abandonado tal idea.
"Si quieres creer que no la tienes, entonces sigue Vegeta." Declaró firmemente como si estuviera hablando con un desacertado adolescente.
"Si creer que estás maldito de nacimiento te ayuda a matar más fácilmente y limpia tu consciencia cada noche entonces bienvenido. Pero yo no te creo." Entre nosotros... y mantengan esto para ustedes... realmente no pienso que Bulma incluso creyera lo que le estaba diciendo. Creo que incluso ella pensaba que él era una despiadada causa perdida en ese momento. Pero tal vez no debería saltear conclusiones.
"Creo que todos tienen un alma. Así opten por cumplir lo que les dice u omitirlo, depende de ellos. Pero creo que no todos los demonios son monstruos y que la piedad puede y debería ser mostrada cuando se necesita. Supongo... supongo que simplemente prefiero darles a todos el beneficio de la duda." Terminó bajando la vista. Medio esperó que él la arrojara a través de la habitación y comenzara su reconocido berrinche y furia pero él se quedó en su lugar. Ni siquiera una risa burlona escapó su soledad mientras asimilaba lo que ella dijo.
"¿Y dónde está tu madre ahora?" preguntó. Ese era el problema con Vegeta... No podía decir si su fachada de preocupación era genuina o si simplemente estaba tendiéndole una trampa. De cualquier modo, estaba sin habla. ¿Cómo exactamente le informas a alguien que presenciaste a su padre matar a tu madre? No es exactamente un comienzo de conversación. De un modo u otro, Bulma sabía que no podía y más ciertamente no le diría eso. Estaba segura que sólo causaría una pelea y hablar de su madre ya la había hecho sentir vulnerable. Una pelea no era algo que pudiera permitirse en este momento.
"Ella..." tomó un profundo respiro, "murió. Se enfermó." Dejó que una lágrima se deslizara por su mejilla. Ni siquiera luchó contra ella para parecer fuerte frente a él. Entre nosotros... fue la única vez que se rehusó a mostrar emoción... lloraba mucho cuando estaba sola.
Se sentía disgustada consigo misma. Había deshonrado la muerte de su madre con una enferma, flagrante mentira. Alzando la vista a Vegeta se veía como si estuviera o furioso o lastimado. Debería haber sido capaz de descifrar ambas, viendo como el último nunca había sido mostrado antes pero en toda honestidad, simplemente no podía. Tal misterio esta criatura de fría piedra era. Pero algo le dijo que él sabía de su falsedad pero no dio respuesta directa sobre ello, simplemente sacudiendo su cabeza a ella y poniéndose de pie. Dándole una disgustada mirada, abruptamente salió de la tensa habitación, dejando una ruborizada Bulma detrás.
