Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Ángel Oscuro
(Dark Angel)
Un fic de Camaro
Traducción por Apolonia
Esa noche en la cama, Vegeta se movía y daba vuelta. A pesar de la calidez de las dos concubinas amontonadas sobre él, se sentía frío. Mirando con espanto al techo circular arriba, suspiró. ¿Hacía cuanto tiempo le había ordenado a Briefs que pintara un mural en él? ¿Dos años? ¿Tres? Todavía lo recordaba descaradamente como si hubiera sido hacía unos días atrás. El caído rostro del hombre mientras había sido ordenado dejar su familia y trabajar tediosas horas por el bien del arte. Vegeta no podría haber sido culpado. Después de todo, no era su culpa que Briefs fuera por lejos el más talentoso artista de la tierra. Y sólo perdió tres de sus miembros familiares en el proceso. Un pequeño precio que pagar por los ridículos errores que había hecho en el mural.
Y ahora el Rey Demonio lo miraba, como si fuera la primera vez. Los cupidos de alas negras se reverenciaban, el Ángel caído bañado en sangre y los miles de demonios rodeándolo. Era una magnífica manisfestación de la caída del primer ángel. El primer verdadero triunfo de la raza Demonio. Y había tomado 3 años para que Vegeta incluso lo admirara. ¿Cómo nunca había incluso notado la notoria artesanía de manifiesto a través del paisaje articulado? Las hinchadas nubes moviéndose teñidas en rojo carmesí. Era como si el cielo mismo estuviera sangrando. Los negros árboles en la distancia y seco y agrietado terreno, tan parecido al Infierno ahora. Estaba insondablemente detallado y le había tomado al hombre casi un año de trabajo. ¿Le había agradecido alguna vez Vegeta? Supuso en ese momento que liberar la miserable vida había sido suficiente, pero ahora mientras miraba a los feroces golpes y asaltos que se habían convertido en una pintura viviente, se preguntó en silencio si tal vez no había sido suficiente.
Vegeta estaba abiertamente enamorado de la belleza. La requería de la mayoría de sus seguidores y sólo hacía excepciones por un par de los más valiosos guerreros. ¿Era por eso porque se estaba volviendo obsesivo sobre el Ángel? Ella podría no saberlo y él no estaba siquiera seguro que lo estaba haciendo, pero él la tenía en alta consideración. Se preocupaba por ella, y no simplemente por la razón que ella era su rehén. Admiraba su belleza y la veía como un desperdicio tener semejante rara característica destrozada. Pero a veces, especialmente ahora, se preguntó si era solamente por su apariencia que él evitaba el curso de su furia. Cuan extraño era que él no hubiera tomado represalias ante su abrasivo ataque durante el día. Posiblemente, se dijo a sí mismo, fue el shock lo que había mantenido al monstruo a rayas. Nadie lo había tratado alguna vez con tal descarada falta de respeto. A decir verdad le perturbaba cuan cómoda parecía ella estar con él. ¿Y realmente había querido que la matara?
Por razones desconocidas para él, la idea lo hacía enfermarse hasta el estómago. Oh seguro... tenía sus altos y bajos, ¿pero el pensamiento de suicidio alguna vez cruzó su mente? Supuso que no. El Rey Demonio moriría con honor. No en tal cobarde, insano desperdicio de vida. Además... siempre ha habido una manera de salir para él. Podría destruir a quien quisiera tanto como deseaba y lo hacía. Pero la Princesa, estaba perdida en su causa y... entre nosotros... el pensamiento que su familia no hubiera enviado una respuesta lo sorprendió tanto a él como lo había hecho con ella.
Pero no eran estos pensamientos los que habían mantenido al valiente guerrero oscuro de descansar en esta noche. Girando y volteándose bajo las resbalosas sábanas rojas y el peso de las mujeres, se quedó inquietamente despierto y en total desorden con sí mismo. Era lo que ella había dicho lo que le impedía el vínculo con el saludable descanso.
Entonces él no podía amar. ¿Y qué? ¿Qué podría haber dicho? ¿Que estaba equivocada? Eso fue lo que le había molestado en primer lugar. Y por eso no había respondido nada y simplemente la dejó escapar del desordenado cuarto, sus sangrantes pies manchando el mármol mientras se iba.
Cómo era que esas cualidades de despiadado, la fuerza y el poder que lo había con orgullo lo hacía sentir vacío ahora. Insuficiente. ¿Por qué se sentía tan indigno en su presencia, simplemente porque no poseía las cualidades que ella tenía? Entonces no estaba de acuerdo con sus valores y creencias. ¿Eso lo hacía menos hombre? Había sido criado como un verdadero demonio y un Príncipe, ni requiriendo las inútiles cualidades que ella sostenía con tanta importancia. Había sido criado con el objetivo de ser el mejor, siempre fuera de alcance, simplemente porque el derecho de nacimiento de familia se había concedido a su hermano rebelde. Y ahora que lo había robado... ¿valía incluso la pena?
¡¿Y por qué, oh por qué estaba celoso?! Definitivamente no era una emoción que hubiera probado en mucho tiempo. Nunca había habido una mujer que no pudiera alcanzar con un simple gesto de la mano, o una ceja levantada. Él estaba en la más buscada lista de las mujeres y sin embarco aún parecía no importarle a ella. Su presuntuoso aire y abierta confianza no habían hecho nada para que ella lo deseara. Los genes corriendo a través de su sangre le habían proporcionado una extraña apariencia y no era como si no estuviera totalmente consciente. Lo sabía. Todos lo sabían. Entonces, ¿por qué no ella? Ella nunca lo miraba como algo más que algún otro demonio. Nunca se inclinaba en respeto, aunque él nunca se lo había pedido. Y la mirada... Ya saben... esa clase de... .mmmmmm! mirada que las mujeres tienen en sus ojos cuando ven algo que quieren. Bueno... no estaba allí. Nada. Sólo una vez él había visto que no se reconocía como asexual y eso había sido cuando estaba hablando de su Príncipe.
Su príncipe. ¡Bah! La idea lo enfermaba. El molesto, pomposo idiota. No la merecía. No... Vegeta nunca había visto al hombre... pero esto sabía. Ella merecía un Rey. No algún niño desafiado hormonalmente. Ella necesitaba un hombre. No... uhh... decía que él era ese hombre... ¡NO! Por todos los medios ¡No! se dijo a sí mismo. Qué absurda idea. Ella no era lo suficientemente buena como para incluso jugar. Ella no era nada más que una tonta de mente débil que era demasiado estúpida incluso para reconocer el poder que él tenía sobre de ella. Él podía hacer lo que sea, y me refiero a lo que fuera que quisiera de ella y nadie pero nadie nunca le diría nada acerca de ello. De alguna manera ella parecía ignorar este hecho, resultados de una ingenua manera de vivir. Pero sin embargo... él la respetaba de una rara forma. Su pasión por el equilibrio en el Universo era la fuerza impulsora detrás de su feroz voluntad. Podía admirar su valentía. Podía asociarla a la pasión.
Un sollozo interrumpió sus pensamientos. ¿Realmente había escuchado ese sonido? ¿Simplemente lo había imaginado? Se sentó en silencio, podía oír el fuerte viento fuera rompiendo tregua contra el castillo de piedra. Finalmente olvidando el incidente y decidiendo que era simplemente su imaginación, volvió a recostar su cabeza en la suave almohada debajo. Pero allí estaba otra vez, y nada podía convencerlo de lo contrario. Ese sollozo venía de la habitación de la Princesa.
Vegeta salió de la cama, arrojando a las mujeres durmientes al suelo. Haciendo caso omiso de sus gritos por el impacto con el frío mármol, voló a la habitación de ella. ¿Estaba siendo lastimada? ¿Quién podría haber entrado? Estaba completamente sorprendido. Voló por sus grandes puertas de madera y corrió al cuarto oscuro. Nadie estaba allí. Sólo podía verla, envuelta y enredada debajo de su negro cubrecama de terciopelo.
Cuidadosamente, hizo su camino a la gran cama de dosel chillón. Sus grandes pies descalzos golpeando sin humor contra el suave mármol, hizo una nota mental en instalar un hogar en la habitación de ella. Era demasiado frío para una simple mujer. Y no era como si tuviera compañía en la cama como él preferiría. Quizás debería fijarse en conseguirle algunos concubinos hombres. La idea puso una rara sonrisa en sus labios. Dudaba que mujer mojigata, como ella, incluso supiera cómo aprovechar el placer de esas criaturas útiles. Sin embargo, la idea tenía mérito. Estaba enfermamente curioso de cuan influyente podía ser... incluso en una criatura de la luz. Tendría que presentarle la idea a ella en un momento posterior.
Por el momento, estaba atrapado con preocupación principalmente por su decadente figura, agarrando las sábanas con blancos nudillos. Abandonado corazón sollozando saliendo de su boca y ella parecía estar llorando... aunque sus ojos se mantenían secos. Una retorcida mirada se plantaba sobre su decorado rostro. Estaba visiblemente molesta, aunque todavía profundamente dormida.
"Vegeta..." podía haber jurado que jadeó... aunque estaba haciendo muchos gemidos y lamentos inentendibles.
"No... ¡no Vegeta no!" Bien... eso había salido mucho más claro. Él medio sonrió. Así que estaba luchando con él incluso en sus sueños. Realmente lo despreciaba, aunque el pensamiento le hizo molestar un poco. Ella debió haber sentido un frío en el aire por su presencia, porque comenzó a temblar, aún llorando casi salvajemente.
Vacilante, el demonio hizo a un lado el enorme material negro rodeando su cama. Se sentó a su lado ligeramente, viendo mientras su pequeña forma batallaba contra su enemigo. Contra él. ¿Debía despertarla? A decir verdad... podría haber estado allí sentado toda la noche. No había nada sexual sobre ello... simplemente dijo... él era un admirador de la belleza y su aspecto le daba tal placer. La sombra oscura filtrándose a través del material, caía en cascada a través de su pálida piel. Muy poca luz se veía desde la ventana, mientras la luna del Infierno era tan pálida y débil como podía esperarse. Sin embargo, con su visión suprema podía ver cada detalle de su tersa piel. Cada pequeña grieta que un hombre normal nunca podría ver. Sonrió por su camisón. Lo había elegido especialmente para ella, cuando la costurera real le proporcionó una elección. Todavía podía ver el fulgor en los ojos del hombre cuando él había sonreído y había insistido en sólo aceptar la ropa más escatimada ofrecida. A pesar de que el hombre era abiertamente gay, incluso él no podía negar el inocente atractivo de la Princesa. Y allí estaba ella fervientemente dormida, vestido en un rojo oscuro, ceñido camisón al muslo. No era un corte especialmente bajo, aunque por alguna razón casi todo lo que usaba parecía de esa manera. Ni los breteles eran vergonzosamente delgados. El hecho de que esto era increíblemente apretado era lo que ocupaba la mayoría del atractivo en sus ojos.
Pero no demasiado tiempo de mirarla fijo, cuando decidió poner fin a su inquietante tortura y despertarla a su más trágica realidad.
Ni siquiera pudo haber rozado su rostro, cuando ella se levantó, y envolvió sus brazos alrededor de su cuello. El cuerpo de él se tensó en reflejo ante el amenazante acto y decidió que era su triste intento de lastimarlo. El gesto era una amenaza vacía y obviamente era un intento fallido de hacer daño a su enemigo. Pero entonces... tan pronto como la ignorante idea vino... se fue. Este no era ataque alguno... Ella lo necesitaba. Necesitaba sentir el contacto de otro ser. Ser consolada y protegido en un momento de debilidad absoluta. Poco a poco, él puso las manos sobre la espalda baja de ella mientras ella comenzaba a gritar en su desnudo hombro. Podía sentir la humedad filtrándose de sus ojos y haciendo cascada por su suave pecho pero no hizo ningún intento de quitarla. Ella necesitaba que el mantuviera la calma en este momento y decidió por lo menos le daría esa cantidad de honor.
"¡Vegeta!" sollozó histéricamente. Este ángel nunca dejaría de sorprenderlo con sus impredecibles brotes.
"¡Cuanto lo siento!" Gritó ella. "Por todo. Todo yo... lo que hice... todo lo que dije... Lo siento mucho." No estaba seguro de lo que había entendido en el balbuceo sordo pero esto lo entendió. Ella había dicho que lo sentía. Él simplemente no sabía cómo responder. ¡¿Nunca cesaría el drama?!
"¿Sentirlo?" susurró tan suavemente que se sorprendió a sí mismo... Maldita esta mujer por hacerlo parecer tan débil. Por mucho que la respetaba... también se detestaba a sí mismo al alrededor de ella.
"¿Sobre qué Ángel?" preguntó severamente, moviéndose levemente hacia atrás para sacar el pelo de sus empapados ojos.
"Tenías razón." Admitió él. ¿Realmente acababa de decir eso? ¡Bah! Maldito Ángel.
"No..." sollozó ella, aún al borde de volverse incapacitada mental.
"No la tenía. Estuve equivocada en decir todas esas cosas. Tan... tan." Oh hombre... aquí viene...
"¡Tan... tan EQUIVOCADA!" sollozó incontrolablemente. ¿Tenía que hacer tal escándalo? ¿No tenía honor? ¿Qué si alguien más escuchaba esos lamentables sollozos? Era bastante malo que ella fuera débil en cuerpo... débil en la mente era casi peor. Comenzó a convulsionar salvajemente, su cuerpo azotado por viciosos sollozos. Realmente le molestaba verla de esta manera.
"Mujer..." anunció sólo ligeramente áspero. "Vas a despertar a todo el castillo." Ya que no tenía nada más que ofrecer en consuelo por su evidente estado desilusionado, trató de calmarla con ser tedioso prácticamente. Fracasó miserablemente.
"¡OH! ¡No me importa!" Gritó con fuerza. Al parecer su voz había descansado mucho más que ella... por que sonaba helada y sin usar. Vegeta estaba recibiendo algún tipo de extraña patada por verla en tal estado histérico de emoción. Simplemente no era de ella ser tan abierta respecto a sus errores... aunque señaló sólo en su mente que ella había compartido su cuota de errores, ninguno de los cuales nunca había sentido la necesidad de pedir disculpas.
"Y te mentí Vegeta." Vaciló. Ahora, esto era inesperado. Esa pequeña declaración ciertamente había picado su curiosidad.
"Mentí cuando dije que mi mamá se enfermó. La verdad es..." abiertamente trató de calmarse, su cara todavía enterrado profundamente en el cuello de él como si estuviera tratando de ocultarse. Su cálido aliento haciendo cosquillas contra su piel pero lo ignoró completamente embelesado con sus recientes palabras.
"Tu padre mató a mi mamá. Ella había accedido a reunirse con él en secreto con la esperanza de hacer un tratado. Él vino inesperadamente temprano y yo... yo lo vi todo... vi todo.." Sus ojos... aunque él no podía verlos, sostenían una mirada embrujada en ellos
"Estaba demasiado asustada para decirte... porque... porqué pensé que te enojarías conmigo." Hizo como si comenzaría de nuevo a llorar pero en el último momento se contuvo y enterró su rostro aún más en su abrazo. Había pasado tanto tiempo desde que había experimentado contacto físico.
"Oh... Eso." Se relajó él. "Sabía que habías mentido." Bulma se movió haca atrás para ver en sus ojos. Permanecieron sus muertas orbes habituales.
"¿Tú... (sollozo).. sabías?"
"Sí..." dijo de nuevo sacando el irritante cabello de rostro. Sus expresiones sostenían una cierta forma de casi incredulidad. Él giró sus ojos.
"Oh vamos Princesa. ¿No crees que después de todas estas semanas no sabría cuando estás mintiendo? Soy capaz de leerte como un libro." Se jactó con una fachada de confianza. Era realmente una increíble mentira. No tenía idea de lo que estaba pensando en este momento. Ella se puso notablemente rígida.
"¿Por qué estás aquí?" preguntó como si finalmente llegara a la conclusión de que estaba despierta y en los brazos de enemigo con el torso desnudo.
"Estabas llorando dormida." Destacó arrogantemente. "Alguien tenía que venir y callarte, hubieras despertado al palacio entero, idiota." Él decidió que había tenido suficiente de debilidad y decidió que era hora de compensarlo con sus comentarios de corte normal. Había estado en un trance momentáneo y estaba insistente en salir de ello. Sacó sus manos de su espalda, mientras ella quitaba las suyas de sus musculares hombros, ambos mirando tontamente al otro, alojándose en las consecuencias de un momento de tal debilidad.
"Estaba teniendo una pesadilla." Dijo suavemente. Él había esperado que ella respondiera con su habitual furia al ser tan insultada. Pero una vez más lo había arrojado a un bucle.
"Tú... morías." Ella susurró en incredulidad, mirando casi en horror a sus vacíos ojos. Su mano vaciló a su boca.
"Suena más como un sueño." Gruñó él secamente en una sonrisa suya. Sin embargo, sí se sintió un poco lastimado, pero decidió mantener su voz plana para no alertarla a la miserable sensación de inseguridad que había tenido por él toda la noche. Pero ella sacudió la cabeza.
"No... Una pesadilla... Tú... me salvabas. Y luego morías. Yo... traté de detenerte. Pero morías..." su voz se rompió al final y frescas lágrimas empaparon sus rojos ojos. Cubriendo su boca con su mano para sofocar los sollozos, se veía simplemente lamentable...
Vegeta estaba más allá de sí mismo con sorpresa. Su muerte realmente la lastimaba. Casi había gritado en puro shock, si no hubiera estado tan seguro que tal manifestación la asustaría. Después de todo lo que había caído sobre ella en su nombre, su vida todavía tenía sentido para ella. ¿Debería realmente sentirse tan honrado como lo hacía? Pero no era suficiente. Necesitaba calmarla. Para devolverle por tal honor. Para... "consolarla" en una de las únicas maneras que conocía. Una manera que sabía que pondría una sonrisa en su rostro y la mantendría en un mejor estado de ánimo, ignorando el oscuro mundo que la rodeaba.
"¿Todo en tu vida debe ser tan dramático, mujer?" rodó sus ojos.
"Olvídate del incesante drama... Te está arruinando. Ven conmigo." Ofreció su mano y ella tímidamente la tomó antes de que ser sacada de la habitación.
"Esta será una experiencia que nunca olvidarás."
Uh oh... ¿qué está tramando Vegeta? Haha... bueno, tendrán que esperar hasta mañana para saber... también. Dios... gracias por los impresionante comentarios. Había algunos unos idiotas ahí pero... siempre hay uno o dos sin talento que tratan de hacer enfurecer el trabajo de otras personas. Pero está bien... No es como que estoy siendo "hipócrita" o algo... hahaha... lo siento no puedo evitar ser grosera cuando las personas están siendo tontas. Ah y otra cosa... y por favor no se lo tomen a mal... más probablemente no es para ustedes sino para que quede dicho. No me tomo bien la crítica constructiva. Simplemente no lo hago. Probablemente algo sobre la manera en que fui criada. No estoy segura. Pero lo que realmente no puedo soportar es ser agredida... Si tienen alguna sugerencia no tonta... díganla... UNA VEZ. No necesito que la gente me diga cómo escribir mi historia. Y no... ¡no! me digan qué detalles debo poner. Mantengan sus ideas para ustedes y guárdenlas para su próximo fic. Las mías ya se han escrito. Pienso mantenerme en esa historia así la gente piense que deba o no. Tengo que tener mis propias ideas en mi historia. Si tienen alguna idea sobre lo que debo poner en... las posibilidades son... es probablemente mejor que se las guarden para ustedes. Porque es más que probable que no las ponga. Siendo la razón, no es que quiera ser grosera... pero quiero que esta historia sea mía. Quiero que todo el mérito venga hacia mí. Lo siento si esto suena tan egoísta como creo que suena pero si todos ustedes han estado escribiendo tan fervientemente algo y ponen su corazón en ello para tener alguna persona insistiendo que no es lo suficientemente "detallado" o "descriptivo"... o tienen una idea mucho mejor dónde debería ir. Se sentirían insultados también. Así que denme un respiro... y no me ataquen... No escucharé. Pero quiero que todos sepan que los amo de cualquier manera sólo por leer. Y sé cuántas buenas intenciones se pueden pasar por alto cuando se escribe. Las palabras son difíciles de expresar para la gente de tantos lugares diferentes y simplemente sucede que soy ese tipo de perra que le gusta decirlo de esa manera. Haha... Hasta mañana... Esta malvada bruja se va a dormir.
