Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


Vegeta era un engaño, traicionero, idiota arrogante. Bulma había llegado a la realización mientras se recostaba en la enorme bañera de porcelana negra, proveída para ella en la adición de la habitación que siempre había pensado que era un armario. Había estado extremadamente complacida y sorprendida en encontrar la exquisita habitación, adornada en el usual rojo y negro profundo. Las paredes habían sido bordeadas por pinturas de árboles negros, los que había visto en su entrada al horrible lugar.

Se preguntó en silencio si el Infierno había sido agraciado alguna vez con vida silvestre. La leyenda dice que en algún momento en la historia, el Cielo y el Infierno eran conocidos simplemente como Tierra. ¿O era la Tierra? Sacudió su confundida cabeza. Pero esta... Tierri. Había sido un hermoso lugar, casi parecido al paraíso. Cautivadoras flora y fauna habían decorado el muy laminado suelo y grandes mares habían adornado gran parte del mundo. Pero mirando fuera de la pequeña ventana al carmesí sol que se ponía, se preguntó si la Leyenda era verdad. Apenas parecía posible, ahora todo lo que quedaba de una tierra mítica fértil, era un quemado desierto desperdiciado. No la sorprendente clase de desierto con dunas de innumerables cantidades de arena, sino el sordo, seco, agrietado estéril barranco que parecía un desierto. Se veía desesperanzador. ¿Pero no era eso lo que era el Infierno? ¿Un destino para que los malvados de corazón sean castigados por la eternidad? ¿Esos que habían sido encontrados impíos en una vida anterior?

Se sorprendió que no fuera más densamente poblado. Los Ángeles y Demonios no morían de vejez. Ni siquiera mostraban sus años de edad pasado el tiempo. Una vieja mujer de 500 años de edad podía parecerse a una mujer de 28. Pero eso no sucedía a menudo. La enfermedad no era desconocida. Los Ángeles no eran inmortales. Ni inmunes a la muerte. Y aunque les gustaba fingir, los hombres eran mucho más débiles que cualquier demonio. En batalla, millones de Ángeles podían perecer, con la cuenta de muerte de Demonios sólo permaneciendo en los miles. Pero ella no imaginaba que los Demonios duraran más de los 200 años tampoco, con sus constantes batallas y temerarias costumbres.

¿Cuánto tiempo viviría Vegeta? Esperó que no mucho. La gente horrible como él generalmente moría joven, una Gracia de Dios crear el pequeño balance para el universo. No, Vegeta no pasaría los 30. Estaba segura de eso. ¿Cuántos años había tenido incluso su padre? Había escuchado el rumor que la inútil criatura no había tenido sino 45 cuando murió, sin verse un día más viejo que Vegeta mismo. ¡Buena muerte! Pensó con un profundo, feo fruncir de ceño. Hubiera escupido sobre su tumba si hubiera supuesto que la miserable criatura había sido enterrada incluso. Esperaba que Vegeta no hubiera dejado ni una pieza para ser enterrada. Y no... no se maldeciría por los oscuros, malvados pensamientos que se metían a través de su mente. Había terminado con el penoso auto regaño. Al carajo con todo. Pensaría lo que quisiera. Era su mente, se negaba a ser una concubina de su propia raza. Al carajo con la esclavitud. Al carajo con la lógica. Al carajo con la razón.

¿De qué había servido alguna vez? Por todas sus lógicas conclusiones, se había quedado vacía. En primer lugar, había decidido por mero instinto, sabiendo muy bien que una peligrosa, malvada creación este Rey de la Oscuridad era. Pero entonces... como hacen las extraviadas mentes a menudo... comenzó a insistir en ciertos aspectos, distorsionando la verdad con tontas conclusiones que habían sido retorcidas y deformadas por su razonamiento psicológico. Básicamente, había estado equivocada. Y admitirlo, incluso en su propia retorcida mente, era irracionalmente difícil. ¿Era porque quería que sus acusaciones estuvieran correctas? ¿Era más fácil para ella creer que había algo bueno en él? ¿Había a todo mucho más grande engañar a su corazón en sentir por él?

Supuso que todo había sido una ilusión. Su amabilidad, su parcialmente oculta preocupación, los regalos, las ropas, la pintura, la comida, la habitación. Todo. Todo parte de un plan más grande para seducir un Ángel. Para jugar con su crédula naturaleza Angélica. Hey, en tanto como has secuestrado a la hija de tu enemigo, también querrías hacerte tu camino con ella. ¿Cuánto peor podrías cagar a tu enemigo? Dudaba que esa desgracia pudiera ser incluso posible. Nada era peor que eso.

Su padre estaría enfurecido si supiera había besado al demonio. 'No es que signifique algo.' Se burló ella. Su segundo beso había tenido menos significado que el primero, aunque había sido menos doloroso. Tenía que enfrentar el doloroso hecho de que su padre nunca la aceptaría su lo supiera. Probablemente nunca querría rescatarla siquiera. Pero la verdadera pregunta era... ¿Sólo había querido creer en Vegeta para probar que las creencias de su madre eran ciertas? ¿Para honrar las creencias por las que la reina había vivido y muerto? Miró afuera de la bañera llena de burbujas, en absoluta repugnancia de sí misma. El monstruo había sacado lo mejor de ella.

Besándola, jugando con ella. Todo una gran broma para él. Podía verlo en sus descorazonados muertos ojos, cuando había estado de pie ante su trono, mirando la escena casi pornográfica con la concubina. ¿Cuál era el trato de todos modos? ¿Desde cuando los Demonios tenían cabello rubio? Pero luego de nuevo, muchos Ángeles eran maldecidos con cabello negro, como lo era su Yamcha.

Yamcha... suspiró al pensar en él. Todo este tiempo... todo este tiempo lo había tenido. Todos estos años, gritándole, mirándolo por arriba, tratándolo como nada más que un niño molesto... y lo había amado todo el tiempo. Todo el tiempo y ni siquiera lo había sabido. Qué tonta había sido. Pero sólo más preguntas embrujaban su mente cuando pensaba en él. ¡¿Terminaría el bombardeo de preguntas alguna vez?!

¿Lo amaba? No, no... quiero decir realmente amarlo. Ya saben... hmph... cómo digo esto... ¡AH! ¿Ella... estaba ENAMORADA de él? No... Ah sí... eso es mucho mejor. Estar ENAMORADA era mucho más complicado. ¿Cual era ese dicho? Ah sí... Realmente nunca aprecias lo que tienes hasta que lo pierdes. Una ruda interpretación estoy segura, pero no obstante. Entonces aquí estaba la verdadera, central pregunta. ¿Solamente estaba imaginando que estaba enamorada de él por su estado actual?

Quiero decir... ¿qué si estuvieran atrapados en un desierto, el futuro pareciendo tan triste como su actual alrededor? No podrían encontrar comodidad en pensar en alguien a quien aman, incluso si en verdad lo dudan. ¿No había demasiadas personas que clamaban que nunca le habían dicho verdaderamente a una persona cómo se sentían hasta el día que esa persona se había ido? ¿Nunca han escuchado a alguien clamar que estaban secretamente enamorados de una persona que había fallecido recientemente? ¿Dudaron que, si la pobre alma permanecía en este mundo, la persona hubiera confesado verdaderamente esos sentimientos? ¿O son simplemente ilusiones psicológicas que los humanos usan para hacer a una desgarradora tragedia de corazón incluso más desgarradora aún? Es algo para pensar. ¿Puede incluso alguno de ustedes que leen esto negar, que a pesar que las tragedias son impredecibles a veces, y pueden causar insondable dolor, no las saboreamos? ¿Por qué si no miraríamos tales infectadas películas? Nosotros como tales complejas creaciones disfrutamos la angustia, disfrutamos el dolor. ¿Cuándo se convirtió en una situación desesperada? ¿Cuándo comenzamos a necesitar sólo del drama para sentirnos vivos? Pero tal vez mi historia ha tomado vuelo a otra fascinante. Perdónenme.

Reflexionando sobre esas cosas, se hundió más en el agua caliente. Había necesitado esto. Había necesitado tiempo para pensar... Y por supuesto... con una sonrisa... Hacer estrategia... Lo haría pagar por avergonzarla. Por inculcar una celosa ira en su corazón. Él solamente la había estado besando el día anterior. Ni siquiera una hora y media después había estado fornicando con sus baratas concubinas. Y no... no le importaba un carajo sobre la "dura vida que vivía una concubina." Ella estaba teniendo una vida dura, nadie parecía estar sintiendo pena por ella. ¿Por qué debería dar patéticas excusas para comportamiento inmoral? La prostitución estaba mal. Y con una enferma sonrisa se levantó para ponerse en una posición sentada en la resbaladiza bañera negra. 'Al menos una buena prostituta se le pagaría.' Sí, sí... era un horrible pensamiento. Pero entonces, si realmente lo piensan, díganselo. Estoy segura que sólo recibirán una respuesta familiar. ¡Vete a la mierda! Ella pensaría lo que quisiera.

Tomando un hermosamente articulado espejo de mano adornado, miró a su rostro reflejándose de nuevo a hacia ella. Era hermosa. Se rehusaba a negar eso. ¿Por qué debía hacerlo? Era sólo piel somera. Nunca podría filtrarse en su corazón. Su apariencia era lo que había ahorrado su ira de Vegeta todo este tiempo. ¿Por qué debería ocultar el hecho que sabía que se veía atractiva para el sexo opuesto? ¿O podría siquiera decir sexo "opuesto"? ¡La extraña concubina! Maldita por inculcarle tales prohibidos pensamientos en su inocente, cerrada mente.

Reflexionando sobre tales enfermizos entretenidos pensamientos, se preguntó que haría, o debería decir PODRÍA, hacer con su cabello. Podría haber jurado que había crecido más desde que estuvo aquí. Y aunque podrían haber parecido como años desde que había sido capturada, sólo había pasado casi un mes. Las alguna vez mezcladas y camufladas mechas de poderoso azul, se mostraban más claras en las sedosas mechas de blanco plata que era su cabello. Su cabello se estaba volviendo mucho más azul por falta de verdadera luz del sol. Era más sorprendente de esa manera. Admiró el cabello amontonado sobre su cabeza. Era tan claro. Tan maravillosamente claro. Le recordaba a su casa. A su castillo, a su habitación, a su padre, a su novio. Ahh. Tan agradables algunos recuerdos podían ser si se negaba a viajar sobre ellos al malvado presente.

Mirando a las anormalmente largas hermosas mechas de azul, vio frágiles dedos deslizarse a través de las suaves mojadas mechas. La falsa visión la enervó completamente. Se sentó completamente perturbada. Malditos sus ojos. Su mente se había desviado demasiado en el pasado. Las veces cuando su madre peinaba su cuero cabelludo delicados dígitos habían vuelto a ella. Alejó sus pensamientos. No más reminiscencias por hoy. Tenía cosas que hacer.

Sacando su goteante cuerpo de la bañera, se sostuvo en las paredes rudamente pintadas, sin desear que su torpe pie se resbalara y ella se cayera de trasero. Necesitaba ese trasero magníficamente grueso intacto. Usaría el tentador objeto como arma esta noche.

Asegurándose que la cerradura de la puerta estaba asegurada, se quitó su mullida toalla y miró a su desnudo cuerpo en el espejo. ¿Qué es lo que pasa en cada mujer que las hace hacer esto en algún momento? Como si no estuviésemos completamente conscientes de nuestros presionantes defectos. ¿Realmente necesitamos examinarlos? ¿No estábamos ya lo suficientemente angustiadas con las ilusiones? Tales extrañas criaturas de hecho. Me intriga a veces.

Y así se examinó por su cada más creciente curiosidad. No... no era grande. No realmente. Pero luego de nuevo, ¿qué mujer piensa alguna vez que es lo suficientemente delgada? En un momento dado, Bulma reflexionó, probablemente había sido un poco gordita. Pero se había acostumbrado. Ser medio alta hacía eso a una persona. Algo de lo grueso quedaba, revistiendo su cuerpo con incesantes curvas. ¿Pero eran las curvas realmente todas como debían estar? El malvado demonio aparentemente lo sentía de otra manera. Su fácil concubina no podría haber pesado más de ciento cinco libras. Pero entonces, era bastante posible que Bulma sólo estuviera sintiendo tales insuficiencias por llanos, podridos celos. Había notado a la otra concubina con la que él había estado tan apretado que era casi el doble de su tamaño. ¿Entonces qué prefería exactamente Vegeta? ¿Curvas y voluptuosas, o delgadas y pequeñas? ¡Argh! ¡Estúpidos hombres! Pero por qué se preocupaba. Él no era más nada que un demonio. Una erección caminante. No importaba cuáles fueran sus gustos, no sería capaz de resistirse a ella. Pero ella sí. Ella controlaría su oculta atracción hacia él, por enorme que fuera.

Arrojando la toalla alrededor de su ombligo, sonrió ante el ridículamente gran surtido de maquillaje que sus sirvientas le habían proveído cuando lo pidió. Estaba comenzando a agradarle las eficientes mujeres, a pesar de su frío exterior. Se vería perfecta esta noche. Más que perfecta, para lo que tal mundo estaba acostumbrado a describir a humildes y modestas mujeres, ninguna de las cualidades que suponía que serían factores de esta noche. En pleno español, ese bastardo y todos sus mugrientos pequeños seguidores, iban a quererla esta noche, no importaba a que costo. Y así, juntando todos los suministros necesarios, los arrastró a su vanidad y comenzó a trabajar.


El desordenado salón se fue llenando rápidamente mientras miles de Demonios se juntaban para que se celebrara el popular festival. Simplemente sorprendía al Rey Demonio que esas noticias se propagaran tan rápida y profundamente por todo el Infierno. A pesar del enorme espacio que proveía la habitación, se estaba comenzando a poner agradablemente lleno. Esto no le molestaba, porque ciertamente saboreaba el caos. Al menos en un punto. Sus caóticos momentos con Bulma habían sido incesantes últimamente. Para sí, sí sentía la más diminuta culpa revolcándose en su estómago. Si pensaba que la haría sentir mejor en lo más mínimo, le hubiera confesado llanamente que había estado pensando en ella a través de todo su tiempo con la concubina demonio. A decir verdad, realmente no estaba tan atraído por la concubina, aunque ella no parecía darse cuenta. No era mucho su apariencia, que no le molestaba aunque supuso que le haría bien a ella ganar algo de peso, pero era su personalidad la que parecía fastidiarlo cada vez que abría su boca. Tenía una manera masculina de hablar, tan segura de sí misma y confiada a un punto donde podía intimidar a la mayoría de los hombres. Pero no a él, él nunca se había sentido inseguro alrededor de una mujer, de eso estaba seguro. Pero de todos modos, su manera de hablar parecía un ataque directo a su orgullo y liderazgo. Quitaba su aire de superioridad, casi haciéndolo sentir menos que un hombre y más una perra. Rió en voz alta ante el pensamiento. Vegeta, el orgulloso Rey del mundo de los Demonios, reducido a un penoso hombre perra. Ahora eso era una hilarante imagen mental.

Ella alzó la vista hacia él insegura, los colmillos de él brillando mientras se reía en voz alta por una broma que estaba segura que había sido hecha en su propia mente. Retorcida mierda. Si no fuera por que él era increíblemente hermoso, hubiera corrido ahora mismo. La muerte era mejor que ser reducido a ser el juguete de un hombre. Los enfermos animales. Había sido gobernada por las criaturas por demasiado tiempo. Si sólo él la rechazara. Rezó contra todas las posibilidades que se enamorara del Ángel. Pero la criatura de luz no lo tendría. En cambio, ella había visto el funcionamento de inseguridad y baja autoestima desempeñándose en las acciones del Ángel. Incluso las había usado para su ventaja, esperando que la tonta criatura realmente la tomara y la liberara del reciente deseo del Rey por ella. No, él no tenía ningún sentimiento real hacia ella. Sabía eso. Ningún hombre realmente lo hacía. La miraban como si fuera un débil, lindo juguetito. Nada más. El único, anormal cabello rubio no ayudaba.

Aunque en privado, sabía de extraños funcionamientos ocurriendo en la ya perturbada mente del Rey. Corriendo de la manera que lo había hecho la noche anterior, yendo a calmar al débil pequeño Ángel que había entrado groseramente hacia ellos. Había visto la plácida mirada en sus ojos y dolida expresión plagando sus cejas, aunque fingió estar dormida. Él apenas se había arrastrado rudamente en la cama con ella y Videl, y se durmió rápidamente, en todo caso. Estaba empezando a desarrollar preocupación por el Ángel, y sólo podía imaginar cuan complicados tales sentimientos eran para un hombre, que como Príncipe sólo había sido enseñado que las emociones eran ira y enojo. Probablemente lo enfurecía como el demonio. Rió ante el pensamiento, aunque tenía algo de profundo respeto por él y admiraba su apariencia divina, despreciaba el hecho que a pesar de todo, era un hombre.

Como si dándose cuenta que estaba pensando en él, se volteó a mirarla, poniendo a horcajadas su muscular muslo. Notó, si sólo por una fracción de segundo, parecía lo mínimo rechazado. Debió haberle dolido que el Ángel no asistiera a su celebración. Sabía que en parte esto era su culpa. No sabía que el Ángel ni ella pretendían gustarle, aunque la mujer mantenía un cierto misterio para ella que intrigaba al demonio. Sintió una pequeña punzada de culpa por avergonzar a la criatura como lo había hecho. Ciertamente no había sido intencional, aunque por todas las apariencias debió haberlo parecido. No... ella había querido que el Ángel aceptara su desafío. Que estuviera con ellos en las festividades y tal vez incluso en la promesa después de la fiesta, para, aunque esto sería mantenido para siempre en secreto, la concubina número 18 tenía tendencias semi bisexuales, una prueba más de su disgusto por los hombres. Pero el Ángel no había aparecido aún, y como si quisiera consolar el orgullo herido de él, Vegeta tomó sus oscuros labios en los suyos y la besó apasionadamente como nunca antes había hecho.

De hecho, tanto como podía recordar, el Rey se rehusaba a besar a sus sirvientes en los labios, considerando que era demasiado personal, como a veces era. Pero sabía que este beso no era nada de ese tipo, como si no fuera ella a quien él estaba imaginando estar besando.

De repente, parecía que todo el salón había sido cambiado a otra dimensión, porque una gruesa nube de silencio llenó el aire, increíblemente inusual para tal salvaje, tempestuosa reunión.

Alejándose de la usable concubina, Vegeta se sorprendió del incómodo silencio que había llenado la habitación con inimaginable velocidad, deteniendo la familiar conmoción. Mirando casi furiosamente por una respuesta, sus fieros ojos capturaron un vistazo que lo obligó a ponerse de pie, enviando a ambas concubinas al suelo con un sordo ruido. Si se hubiera molestado en bajar la mirada, hubiera visto la suprema mirada de rara felicidad cruzar sobre el rostro de número 18. No hubiera escuchado la silenciosa felicitación mientras sus ojos miraban a la más intrigante creación hecha por Dios. Era Bulma... o... bueno... alguien como ella. Nunca hubiera sabido si no fuera por las familiares exquisitas blancas emplumadas alas desfilando detrás de ella como siempre, para esta aparición era hermosa en las extremidades que jamás hubiera imaginado posible en el universo conocido.

La miró abiertamente con la boca abierta, al igual que los demás que estaban presentes, hombres y mujeres por igual. Su blanco cabello estaba fervientemente enrulado en pequeñas, ajustadas mechas en espirar que danzaban alrededor de su rostro. Añadía inmensa cantidad de volumen y sólo parecía ayudar a la inimaginable belleza de su rostro. Se veía... ¡espléndida! pero también... Tan. DIFERENTE. No era como si le hubiera negado el hecho de saber cuan atractiva era alguna vez, pero ahora... ella simplemente. ¡Wow! Ni siquiera podía imaginar las palabras en su mente para describir a la sorprendente criatura que estaba de pie frente a todo el reino de los Demonios, una mirada de confianza en sí misma plantada en su rostro. Ella SABÍA cuan bien se vía.

Su rostro estaba adornado en oscuro maquillaje, sus ojos delineados con finas líneas negras, curvados al final y levantados en un estilo egipcio, ensombrecido de ónice. Sus ya largas pestañas, estaban levantadas en sabrosa máscara, haciendo a sus azulados ojos plateados parecer feroces y misteriosos, atrapando la luz de manera adecuada y demandando atención. Sus mejillas estaban cuidadosamente ruborizadas, y además movió una increíble cantidad de brillo plateado centelleando en la base de sus carnosos labios. Pero creo que si pudieran sacar un detalle que él había notado en su mayoría a primera vista, creo que tendrían que ser sus labios. ¿Han visto alguna vez alguien con brillo labial que simplemente parecía estar apilado tan gruesamente que temieron que podía salirse en cualquier momento? Bueno piensen en eso, pero con un glamoroso destello de sabor y arte. Por que eso es todo lo que podría ser verdaderamente aplicado a los llenos magníficos par de labios, manchados de brillo de color rojo oscuro. Vegeta estaba verdaderamente cautivado, pero que parecía en su morbosa mente, que grandes cantidades de fresca sabrosa sangre estaban fluyendo generosamente en sus labios y él anhelaba probarla.

Pero si podían decir que Vegeta se había enamorado primero de sus labios, su segundo amor fue su vestido. Ahora si simplemente lo miraban una vez, se hubieran perdido toda la experiencia y hubieran perdido el verdadero significado de lo que era ser una mujer orgullosa. Por eso era la Princesa Angelical, vestida en un ajustado y completamente transparente vestido negro. Así es, sus ojos primero notaron el oleaje de su pecho, simplemente cubierto por un fino cordón de hojas de terciopelo que cubrían sólo una mínima cantidad de ella... mmmm... ¿realmente debería estar reduciendo a decir "partes privadas"? (hahaha!) Bueno, las palabras no pueden realmente describir el efecto que el mismo vestido creó, aunque esta escritora sin talento intentará.

Era un vestido de mangas largas, aunque ajustadas en cada manera imaginable, aunque para ser justos debo decir que se ondeaba coloridamente alrededor de las rodillas. Era negro, de un hermoso material. Mirando por su pecho, él pudo ver bastante claramente su ombligo, y pasando eso, ¡fue bendecido supremamente mientras ella se volteaba casualmente alrededor y él miró completa y orgullosamente a su trasero desnudo! Oh... bueno... supongo que no sería ENTERAMENTE cierto ya que ella ESTABA usando una fina tanga negra de encaje. Pero entienden la idea. Y por supuesto Señoras... quién podría pasar por alto los increíbles stilettos que adornaban sus agraciados pequeños pies. Digamos simplemente... ¡La Señorita Bulma era una vista ejemplar de ver!

Aunque, él lo hubiera admitido abiertamente, incluso a ustedes, que amó el vestido, despreciaba la atención que estaba teniendo de los otros demonios hombres. Miraban fijamente como él lo hacía, ojos amplios y cuerpos luchando para no perseguirla implacablemente por el resto de la noche. De repente tuvo una sorprendente necesidad de dispararles a todos ellos para asesinarlos, dejándolos solos a ella y a él para disfrutar el resto de la noche en privado encerrados lejos en su habitación. Pero con sus miradas boquiabiertas y sus ojos como un constante recordatorio, su cuerpo se hinchó en celos. ¿No se daban cuenta los tontos en el peligro que sus ojos lo habían puesto tan voluntariamente? Ella era SU posesión y los ojos de ellos la codiciaban. Por supuesto que sabía cuan incesantemente barbárico tal pensamiento era, pero su realización estaba asolada por salvaje lujuria. La deseaba... y que ella lo quisiera. ¡Y quería todo ahora!


Bulma estaba en su gloria, amando la atención que estaba recibiendo. Incluso la vista del hermoso Rey besándose con la fácil concubina, hacía poco o nada para disminuir la magnífica sensación de orgullo que estaba teniendo mientras absorbía todas las miradas fijas. Entonces había exagerado un poco con el vestido. No podía saber si Radditz se tomó toda su tarea seriamente, pensó con una malvada sonrisa. El trabajo había hecho el truco, y había visto al Rey demonio arrojar a su preciosa pareja de cama al suelo en un rápido salto para ponerse de pie. 'Cómete tu corazón animal sexy.' Pensó con una abierta sonrisa que enviaba placenteros escalofríos a todos los hombres presentes.

Estaba revolcándose en auto lujuria ante las miradas y, por supuesto, miradas que estaba recibiendo. ¿Así que las mujeres la despreciaban? Los hombres la amaban. Y ella... ¡lo SABÍA! 'Pero. ¿D-dónde está Vegeta?' Pensó con increíble desdén. ¿Se había ido? Sintió a su estómago caerse como un ladrillo en el agua. ¿Todo su trabajo para nada?

Así que se pueden imaginar que nuestra glamorosa Princesa fue tomada con la guardia baja mientras Vegeta se apresuraba a través de la multitud, una gélida fría aura alrededor de él. Al principio ella había imaginado que él estaba enojado, que estaba golpeando con maldad a sus seguidores en un horrible descenso hacia ella, pero sintiendo el increíblemente frío aire que fluía viciosamente alrededor de él, se dio cuenta que era enteramente lo opuesto. Él estaba emocionado. Sus negros ojos se aferraron ferozmente en los de ella, ardiendo con una intensidad que nunca había visto. Su dura mirada nunca dejó sus ojos, ni siquiera para examinar su cuerpo. Nunca siquiera disminuyó mientras arrojaba a un pobre incauto demonio a casi 6 pies en el aire. Le sirvió al hombre que miraba ridículamente con la boca abierta por no prestar atención.

Ella sonrió, divertida por su rudo trato a uno de sus guardias. Bueno, esto ciertamente no era el "revolcarse en auto pena, celos golpeando por Vegeta" que había planeado, golpeando a sus compañeros en un alborotado viaje hacia su destino. Supuso que realmente disfrutaría esta seductora tentadora versión más.

Jadeó en placer mientras sus rudas manos se apoderaban de su pequeña, casi desnuda cintura y la jalaban fuertemente hacia él, sosteniéndola contra su fuerte pecho. Parecía estar en completa ignorancia del hecho que lo que él estaba haciendo estaba prohibido, incluso en el Infierno sin leyes. Al parecer, la regla también había sido abandonada por sus siempre leales servidores, mientras aplaudían y silbaban ante toda la escena. Bulma tenía que reír, mientras Vegeta parecía sonrojarse cuando le levantaron los pulgares incontables demonios, incluso mujeres, notó ella toda divertida.

Mirando profundamente en sus ojos, él parecía sonreír casi genuinamente.

"Estoy sumamente impresionado Ángel." Dijo, asegurándose que sus labios estuvieran increíblemente cerca de su mejilla.

"Te ves hermosa." Su comentario parecía fluir como miel desde sus ardientes labios mientras rozaba maravillosamente en su suave piel. Tuvo que sonrojarse ante su adulación.

"Normalmente, no haría tales barbáricas hipótesis..." continuó en ese sexy profundo acento que sin duda llevaban a millones de mujeres locas en su pasión. Para su sorpresa una melodía comenzó a sonar y sin preguntar, la llevó a la pista de baile, como si sus pies ni siquiera tuvieran el poder incluso de tocar el suelo. Sonriendo, él llevó sus manos a su gruesos y sensuales labios, besando húmedamente partiendo sus suaves labios y sacando la fina carne dentro de su boca. Mirándola seductoramente, notó su forzada muestra había quitado el aliento de ella. Envolviendo sus brazos seguramente alrededor de su curvilíneo cuerpo, sonrió con sus dientes, conscientemente ausente mostrando sus anormales afilados colmillos.

"Esta noche... eres mía."


Está bien, estoy bastante contenta con la manera en qué salió este capítulo. Tomé una siesta durante el día así que estaré cargada llenamente con inspiración esta noche... uhh... si realmente pudieran llamar 2:03 am esta noche. ¡Me desperté a las 6:30 am saben! ¡Creo que tengo derecho a tomar una siesta! Oh y gracias por todas las sugerencias en fanfics para leer. Aunque de nuevo... si conocen ALGÚN fanfic que tenga que ver con Ángeles y/o demonios... háganmelo saber. En serio... quisiera ver algunas ideas de lo que le falta al mío. ¡¡Así que por favor ayuda!! Hahah... bueno de todos modos gracias por los hermosos reviews muchachos. Son totalmente lo mejor y lo saben. Además... sólo para decir una cosa más... mi nombre en aol es IcedCamaro... si alguno de ustedes está en línea y me ven... ¡¡GRÍTENME!! En serio... esa es mi cuenta personal para los que me dejan reviews. Así que si tienen alguna pregunta... dudas,... o tal vez una buena idea... háblenme... eso es genial... hasta entonces, mantengan esos ojos abiertos para fanfics de ángeles/demonios para mí. Como una muestra de agradecimiento... ¡tendré el próximo capítulo mañana! Sí, sí... haha... se la están creyendo muchachos... ya saben que tendré la maldita cosa para mañana a las 2:00 am... ¡maldición! Me siento abusada aquí gente... haha... ¡broma broma ustedes saben que los amo! Camaro