Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


La canción era lenta y seductora, jugando sensuales juegos en las reacciones del cuerpo a tal ritmo. Era el tipo de canción en la que uno simplemente no podía sentarse... ya saben... la clase que bailan solos en su habitación, rezando que nadie esté mirando. Casi podía determinarse como egipcia, con una gruesa colada melodía de un pequeño cuerno. Era increíble. O tal vez Bulma sólo se sentía de esa manera siendo sostenida y movida con gracia alrededor del hermoso Demonio.

Nunca había predicho que él fuera tal experto bailarín, aunque con todas las demás actividades en las que se destacaba, no debería haber sido sorpresa alguna. Como era, el Rey era tan articulado para bailar como lo era para luchar. La sostenía innecesariamente cerca, amando la sensación de su frágil cuerpo presionando contra su pecho.

Estaba consciente de los silenciosos susurros y miradas rodeándolos a los dos en la larga pista de baile. ¿Qué les importaba lo que pensaban los tontos? Estaban celosos de la preciosa joya que sostenía protectoramente en sus fuertes brazos. Deberían estarlo. Ellos nunca pondrían una mano en ella. No si él la conquistaba. Que por supuesto haría, pensó con una diabólica sonrisa.

Ella estaba cayendo más profundamente en su trampa. Pronto, ella sería completamente suya, para siempre abrazada por la oscuridad. Sería su dueño. Cada día... cada momento... cada segundo que ella estaba abandonando su verdadera naturaleza. Dejando que el poder del mal seduzca su alguna vez puro corazón. Mientras más estaba a su alrededor, más fuerte era el deseo de la carne creciendo dentro de ella, acechando casi al punto de ruptura mientras conjuraba un plan para conquistar lo que quedaba de inocencia. Él tendría su inocencia. Que nadie se equivoque. Era un egoísta premio que tenía que ganar. Pero sería suyo, después de todo... él nunca había sido bendecido con los frutos de un alma viva, ni la inocencia mantenida de los Ángeles. ¿Entonces por qué debería ella?

Ella no era muy diferente de él. Además del claro cabello y alas, ¿qué diferencia podría posiblemente haber? Él había VISTO la maldad hinchándose en su corazón. Ella se estaba convirtiendo en lo que él más odiaba. Se estaba convirtiendo un demonio. Saboreó el gusto de tal idea. Qué divertido sería verla pecar... hacerla simplemente como... él.

Pero había otra sensación arañando su mente. Estaba disfrutando manipular a la criatura para encajar en su molde, pero esta atracción de ella era mucho más que superficial belleza y rompible inocencia. Él la respetaba. Sabía que lo hacía. ¿Pero por qué? Quiero decir... ella no tenía ninguna fuerza física, sollozaba como un niño en cada oportunidad conocida, y nunca sabía lo que quería. Un minuto estaba sintiendo lujuria por él, al siguiente caía muerta enamorada de algún NIÑO. Subconscientemente frunció el ceño, sosteniéndose sólo una fracción de segundo después y esperando que ella no lo hubiera visto. Ella parecía totalmente ajena, concentrándose en los intrincados pasos necesarios en el actual baile. Allí estaba de nuevo, prestando atención a las mínimas cosas, ni siquiera pensando sobre el futuro.

¿Ella nunca pensaba en lo que iba a venir? Él estaba casi seguro que no lo hacía pero supuso que era más fácil para ella no hacerlo. Después de todo, si sólo pensaba en el hecho de que su beligerante padre intentaba rescatarla, nunca tendría que enfrentar el hecho que después nada sería lo mismo. ¡¿Qué... pensaba que sólo la había secuestrado por el mero fin de disfrutar su compañía?! ¡Esto no eran unas vacaciones de mierda! Después que su padre aceptara sus demandas, medio paraíso sería suyo. Pero dudaba que ella siquiera se hubiera molestado en imaginar algo tan "lejanamente estirado" como eso. Ella no creía en él y eso le molestaba más allá de las creencias. Pero él le mostraría a la bonita pequeña criatura una cosa o dos. Ni siquiera sabría qué la golpeó. Más y más se estaba volviendo suya, y se preguntó si posiblemente esta noche entregaría su alma en nombre del pecado.

Sonrió una vez más, imaginando todas las cosas creativas que le haría a esa preciosa pequeña inocencia de ella. Para el final de la noche, sería prácticamente inexistente. Si lograba conquistarla, eso sí.


¿Qué estaba pensando él? Había visto muchas expresiones diferentes correr a través de su magnífico rostro, ninguna de las cuales podía honestamente descifrar. 'Es cierto demonio, simplemente vé y piensa lo que quieras. Pero yo no soy tu precioso pequeño Ángel.'

¿Realmente pensaba que vendría aquí a jugar de trofeo para él? ¡Ja! ¡Muy probable! Lo pondría en su lugar. Ningún hombre... demonio o ángel... sería su dueño alguna vez. Ella no era alguna pequeña baratija que alardear a sus amigos. Para desfilar alrededor de sus brazos como alguna obra maestra de premio. Estaría condenada antes de entregarse a alguien tan no voluntariamente. Pero dejemos pensar al animal lo que quería.

Notó, muy a su pesar, que él se veía increíblemente hermoso esta noche. No... siempre se veía encantador... pero esta noche siempre él tenía esta calmado encanto interior que había visto sólo en momentos privados que compartieron. También notó la obra de arte intrincadamente tallada colgando apretada en su cuello. Miró fijamente al fino ornamento, forzándose a ver por qué la cautivaba tanto. Aunque era enteramente negro, parecía iluminar una especie de poder, una fina aura que representaba la fuerza en toda su esplendor. Era impresionante de decir lo menos.

"Es la cima de mi familia. Mi Alteza." Le sonrió. Lo gracioso era, podía haber jurado que era realmente genuina, no su usual sonrisa que enviaba escalofríos por su espina. Maldito por ser tan asombroso. Podía dejarla sin aliento con las acciones más cotidianas.

"¿Tu Alteza?" preguntó, curiosamente. No era seguido, se dio cuenta, que Vegeta le hablara con un tono tan respetuoso. La mayoría de las veces se comunicaban con el otro a través de fieras, dolientes palabras y ridículos volúmenes. Pero él no la estaba tratando en una manera degradante en lo absoluto. Simplemente estaba diciendo los hechos, y ella lo encontró cautivador en su encanto.

"Ha estado en la línea de mi familia por cientos de generaciones. Perteneció a mi padre, al padre de mi padre, a su padre antes y así sucesivamente. Eventualmente, se lo daré a mi propio hijo. Él lo llevará como prueba del honor de su familia." Sus palabras soltaron una extraña emoción. No podía localizarla bien. Tal vez era una pizca de tristeza. Realmente nunca había pensado en Vegeta teniendo un hijo. Simplemente no se le había ocurrido. Él no parecía un padre. Era tan joven y temerario a veces, nunca temiéndole al futuro, simplemente haciéndolo suyo propio y transformando el presente a su gusto. Él era tan... tan... EGOÍSTA... No es que pudiera decir algo más diferente de ella misma... no por todos los medios... pero era posiblemente la persona más centrada que hubiera conocido alguna vez, además de ella misma.

Pero, temió que la otra sensación que provocaba que se había agraciado por su declaración, era un fino hilo de celos. Tal vez no pronto, y ciertamente no si sus expectativas probaban la verdad y el hermoso Rey Demonio perecía antes de los 30, pero eventualmente, Vegeta crecería. Posiblemente comenzaría una familia, comenzaría una verdadera vida y dejaría de ser su antiguo salvaje ser. Sacudió su cabeza y le sonrió.

"De alguna manera encuentro difícil creer que alguna vez serás un padre Vegeta." Sonrió, moviendo sus pestañas en una manera que, aunque ella nunca se diera cuenta, silenciosamente lo volvía loco. Él movió su cabeza a un lado.

"¿Por qué dirías tal cosa?" Preguntó en una burla de herido, aunque, a decir verdad, su sentencia le picó un poco. Por que nunca sabría, pero la idea de ser padre tenía un extraño, insondable atractivo para él. ¿Cómo podía explicarle, con su orgullo intacto, que tal bendición otorgada a él sería como nada en este infeliz mundo? Qué honor dar vida a una criatura y verla crecer. Formarla en un poderoso hombre, o fuerte mujer. Por supuesto, no se había sentido de esa manera hasta hace unos pocos años atrás. La vida para un Demonio podía ser muy corta. Él vivía en un tiempo peligroso y su poder, aunque más fuerte que el de cualquiera, podía ser terminado por una simple espada. La vida era demasiado frágil, incluso para él, y la idea de que pudiera morir con el conocimiento que su nombre de familia seguiría viviendo a través de su sangre, era de hecho un increíble honor. Pero por supuesto... nunca le diría eso.

"Yo sería un padre maravilloso." Sonrió él. Ella alzó una ceja.

"Ah ¿verdad?" Como si su declaración hubiera sido una clase de insinuación sexual para llevarla a la cama. Él rió, un gutural, agradable sonido. Más ojos los miraban, aunque con menos desdén y más humor.

"Ah Ángel..." suspiró acercándose a ella. Ella amaba la proximidad de sus hermosamente agarrable cuerpo, la cercanía de sus carnosos labios. No podía recordar ver tales hermosos labios. Unos borgoña oscuro, pero gordos y grandes como ciruelas, tenían una especie de atractivo femenino, no como si ella le fuera a decir eso alguna vez. No si quería mantener su rostro de esa manera. Ellos eran el tipo de labios que podrían succionar por horas, tan llenos y carnosos que casi podía imaginarse que si se acercaban un poco más, tomaría las malditas cosas en su boca y entraría en la bendición que sostenían. Nunca parecían secos, siempre suaves y dulces, magníficamente puestos en una bronceada piel de su atractivo rostro. Por toda la suprema masculinidad de Vegeta, tenía ese cierto encanto femenino en su rostro que encendía en llamas el corazón de la mujer. Las largas cejas, suave piel. Ahhhh... ¡Oh! Uhh... ¿Dónde estaba? Haha... oh sí (aclara garganta y aleja vibrador)

"Cállate y baila." Ronroneó en su oído, sus soñados labios acariciando su mejilla en un sensual movimiento que sólo podía ser entendido a través de la experiencia. ¡¿Cómo era que la más pequeña acción que hacía parecía tan... tan francamente sexy?!

Pero a pesar de que estaba perdido mientras la movía sin descanso alrededor del salón de baile, sus pies apenas tocaron el suelo... Era probablemente para mejor, ya que sus stilettos seguramente la traicionarían. Frunciéndoles el ceño, él conectó sus ojos con los de ella.

"Quítatelos." Ordenó, sólo un poco más amablemente de lo que normalmente haría. Increíble el efecto de un poco de maquillaje y un osado vestido podía tener en un hombre.

"No... ¿por qué?" titubeó ella. Él suspiró, aunque todavía sosteniéndola inusualmente cerca.

"Mujer... no puedes bailar en esas ridículas cosas. Quítatelos y pruébanos a nosotros "los de abajo" qué puede hacer un Ángel." Su desafío fue efectivo, y sin una palabra, ella lanzó los zapatos salvajemente de sus pies, arrojándolos con fuerza a través de la habitación. Esta pequeña acción había tomado a los demonios que no sabían de su temperamento por sorpresa, y todos los ojos miraron al pequeño Ángel sin zapatos que estaba de pie desafiante ante su invencible Rey. Una mirada de puro triunfo ya agraciada en el sorprendente rostro de ella, como si toda competición hubiera sido puesta a su alcance. Estaban a casi dos pies de distancia, cada uno midiendo la distancia con el otro en tanto podían manejar la tarea a mano. ¡La batalla comenzó!

Un profundo oscuro brillo cruzó las expresiones de Vegeta con un aplauso, toda la música cesó por completo, dejando a la habitación vacía de toda conmoción. Volteándose a los músicos en pánico, un profundo retumbe de su lengua extranjera salió de sus labios. No era un sonido desagradable, bastante interesante si podía decirlo para sí misma, pero tan obviamente un idioma muerto de su tipo. Decir que Vegeta era ignorante de tradición sería un condenable insulto. Con una sonrisa, la cabeza del músico le guiñó a su Señor, y con un asentimiento comenzó a tocar una profunda canción en su violín, si podría de hecho considerarse eso a su instrumento. Para ser honesta, no estoy segura qué clase de instrumentos tenían los Demonios ni qué era como ellos se referían a ellos. Pero si se consideraba el sonido que despertaba de las cuerdas cuidadosamente ensambladas, podía parecerse al de un violín.

Bulma estaba insegura de este baile, comprensiblemente siendo del cielo nunca preguntó sobre un entretenimiento Demoníaco. Con medio ceño fruncido, supuso que hubiera sido "prohibido" de todas maneras. Y entonces allí estaba ella, lista para mostrarle a la horda de Demonios qué poderes físicos poseía un verdadero Ángel y ella ni siquiera conocía los pasos. ¿Había elegido Vegeta tan canción con el fin de avergonzarla? Supuso que la idea no era tan descabellada. Él haría cualquier cosa con tal de ganar. Pero mientras él la observaba, ella supuso que no lo era.

Él comenzó a moverse en círculos alrededor de ella, mucho como un buitre moviéndose alrededor de su muriente presa. Sus fieros ojos negros, pareciendo ardientes agujeros en su piel cuando miraban. Viniendo de detrás de ella, la agarró rudamente alrededor de su estómago, sosteniendo su espalda contra su pecho, mientras los guiaba alrededor del resbaloso piso de mármol. Ella voló hacia un lado con él, y jadeó mientras comenzaban a moverse en giros rápidos. Las manos de él comenzaron a moverse por su estómago muy sugestivamente, deteniéndose mientras sus pulgares habían aterrizado debajo de su pecho, sonriendo mientras ella inclinaba su espalda, permitiéndole más acceso. Aún haciendo agraciados giros y vueltas en la pista de baile, comenzó a mover sus manos más hacia arriba, suponiendo que ella finalmente se había sometido a él. Como respuesta muchos de los demonios hombres comenzaron a ovacionar y levantar más sus pulgares, estando de acuerdo con su explícito trato a su nuevo juguete.

Mientras las palmas de él llegaban a la cima de su pecho, las manos de ella volaron sobre las de él, empujándolas fieramente ante el sonido de una pandereta. Había pensado que ella estaría furiosa y haría una ridículamente innecesaria escena por su gesto. Pero ella simplemente bajó sus manos a más lejos de sus caderas, un malvado brillo en sus ojos y una viciosa sonrisa agraciando sus hermosos labios. ¡La pequeña diablilla! A propósito le había dejado pensar que lo dejaría tocarla. ¡Encendió su curiosidad con fuego! Ella estaría en control por el momento.

Moviendo sus caderas de atrás hacia adelante, con la habilidad de una odalisca, encantó a toda la audiencia con su absoluta movilidad. Cada par de ojos se movían de atrás hacia adelante con su cuerpo, hechizados. Se inclinó más atrás en Vegeta, su espalda y alas presionando duro contra él, mientras recostaba la cabeza en su hombro, de nuevo sometiendo su cuerpo a las manos de él. La música elegida y ellos comenzaron a moverse en desesperado ritmo, sus cuerpos fluyendo juntos en una manera nunca antes vista. Eran tan agraciados como los Ángeles y tan eróticos como los Demonios.

Encantaron a todo el reino, moviendo con gracia que ninguno había sabido que poseían, completamente entrelazados con el otro como amantes. Ninguno en la multitud podía imaginar la posibilidad del verdadero afecto. ¡¿Quién había escuchado de tal absurda idea?! ¿El Rey Demonio enamorado de una Princesa Ángel? ¡Ridículo! Aún así, susurros y miradas eran eminentes en el mirar de la multitud mientras los dos entrelazaban las manos y se movían articuladamente a través del suelo. ¿Estaba sucediendo algo de lo que no se habían enterado? Tanto como sabían, el Rey preferiría destruir tal criatura que molestarse por ella. Incluso si fuera la hija del Gran Rey, sus acciones hacia ella eran extremadamente sin precedentes. Pero, como muchos imaginaron, su belleza siendo tan extrema como era, el Rey sin duda tenía motivos superiores en su malvada mente, y sólo un tonto cuestionaría su autoridad. Por lo que no era un secreto que el Rey era un hombre impaciente.

Ella se sentía como si estuviera flotando, deslizándose sin descanso sobre sus pies descalzos sobre el suelo. Se debería haber sentido extremadamente consciente con todos los ojos mirándola. Pero sentía como si estuvieran hechos para esto. Su miedo y timidez de los de la clase de él se había disipado mientras él la sostenía de cerca en sus fuertes brazos, mirando inquisidoramente en sus ennegrecidos ojos. Antes que se diera cuenta, sus pies prácticamente habían dejado el suelo y él los sostenía levitando sobre el suelo, aún girando con gracia. Era la clase de escena que un artista esperaba capturar en todas sus carreras y siempre fallaba. Para la anterior maravillosa escena antes nunca podría ser llevada a mero papel. Su largo vestido flotaba alrededor de ella, mientras las manos de él acariciaban su espalda, grandes abundantes ovaciones y aplausos viniendo desde abajo. ¿Por qué confiaba tanto en él? Ella desplegó amplio sus alas, por primera vez en lo que parecía una eternidad. Normalmente las mantenía cerradas, como era tradición para la mayoría de los Ángeles. Pero quería copiar la posición de él perfectamente y juntos, se movieron con gracia en el aire abierto con sus danzas sin pasos bailando y grandes, flotantes alas. La luz... chocando con la oscuridad.

Mientras sus pies tocaban en suelo una vez más, ella se soltó de él, sosteniéndose solamente con una mano y estirando la otra tan lejos como llegara. Con un leve movimiento de él, ella volvió a girar, rodeándose de los brazos de él. Él la sostuvo allí un poco más, rozando su cuello de cisne, antes de permitirle girar fuera de su abrazo una vez más. La giró debajo de su mano y justo al mismo tiempo, la inclinó hacia atrás. Hasta el momento sus ojos estaban en paralelos con el negro mármol debajo. Levantó una de sus piernas en el aire, y él la sostuvo agarrándola más y deslizando su rodilla entre las piernas de ella, MUY sensualmente. Ella jadeó sólo por lograr levantar su cabeza más para atrás, hasta que pudo casi sentir el frío mármol tocando su cabello. Sus ojos estaban cerrados y su cuerpo se inclinó hacia él, soltó un pequeño gemido mientras sentía sus calientes labios besar entre sus pechos.

Aparentemente se había sometido a él de nuevo. Sólo esta vez, tomaría el anzuelo en una manera que ella no pudiera negar. Su pecho estaba casi explotando a través de las delgadas costuras de su vestido y él en silencio deslizó su labio inferior del pecho de ella a su barbilla. La tibia calidez de su labio envió escalofríos a través de su cuerpo, y él pudo haber jurado que había gemido por él mientras resbalaba sus besos a su mentón.

La dejó levantarse lentamente, cerca... tan cerca de su rostro. Si ella quería... podría haberlo besado frente a todo el reino. ¿Pero la rechazaría él? Peor aún. La odiaría por mostrar tal afecto hacia él... de la manera que habían estando bailando no sospecharían tanto, pero luego de nuevo, él podía ser impredecible y en tanto como sabía, podría todo haber sido parte del baile. Aunque, pensó con una sonrisa, lo dudaba.

El baile había terminado, para consternación de todos. Negaran lo que quisieran, los Demonios estuvieron impresionados para siempre por las habilidades del Ángel. ¿Quién hubiera pensado alguna vez que un mero Ángel podía crear tal tensión sexual en una habitación como había hecho ella? Como era, muchos de los hombres estaban sudando en su lujuria por ella, y era una extrema consternación de sus contra partes femeninas.

Una fuerte explosión de una trompeta sonó, y toda la consternación se había olvidado mientras brillos de saliva vagaban por sus bocas. Era hora de comer. Juntándose salvajemente, seleccionaron sus asientos violentamente, muchos escupiendo de un lado a otro en su temeraria prisa. Bulma estaba confundida en por qué era la conmoción, hasta que vio los enormes platos de comida siendo servidos en las primeras de las mesas sentadas. ¿Pero qué sobre ella? ¿Dónde iba a sentarse? Realmente no conocía a nadie. Vegeta aparentemente había visto la mirada de frustración y desesperación cruzar su delicado rostro. Riendo levemente tomó su mano, obviamente sorprendiéndola.

"¿No te informé que esta celebración era en tu honor?" Rió.

"Te sentarás conmigo en la gran mesa. Es un gran honor..." pero la aniñada sonrisa de pura maldad cruzó sus facciones y se inclinó cerca hacia ella, cubriendo un lado de su boca con su mano.

"Pero entre nosotros..." susurró dulcemente... "te preguntaría de cualquier manera."

Ella estaba sorprendida. Había él. ¡¿Había reconocido abiertamente que disfrutaba de su compañía?! ¡Dios no lo quiera! ¡El Infierno se congelaría oficialmente!

"¡¿De verdad?!" jadeó ella, incluso más dulcemente que él... En un momento eran ardientes bailarines, ¡al siguiente dos niños! Él sonrió sólo un poco diabólicamente.

"Seguro... quiero decir... ¿has VISTO a alguien más en mi mesa? ¡Prefiero hablar con mi padre muerto que con ellos!" Y por supuesto... tenía que arruinarlo. Ella suspiró... Era simplemente su manera. Pero moviéndose a través de la multitud de la mano, se sonrojó levemente, preguntándose si él incluso reconocía el hecho de que estaban agarrándose de la mano. Por supuesto, podía haber sido todo por su protección, pero ella sintió un creciente orgullo no obstante.

Tomando asiendo junto a él, Bulma encontró rápidamente quién había sido elegido durante la conversación. Ellos eran por lejos los más rumoreables, someros aspirantes a reyes que hubiera visto alguna vez que tuvieran la desgracia de sentarse junto a ellos. Y no... ellos se negaban a rebajarse formalmente en conocer a un Ángel, lo que era justo también, porque ella no tenía ganas de tal insignificante encuentro con personas como ellos. Uno que particularmente le disgustaba era cierto "gobernador", si podían llamarlo así. Porque estaba a cargo de prever el progreso de cambio con el Infierno del Este. Su nombre, escuchó, era Lord Freezer y ella despreciaba al pálido hombre. Él parecía completamente ignorante del hecho de que él era casi tan atractivo como ella, con profundos plácidos labios y fieros ojos rojos. Él tomaba cualquier oportunidad disponible para mirarla, como si ella alguna vez llegara a estar maravillada por tal grotesca criatura. Y así ignoró el avance de sus ojos, escuchando sólo levemente a las partes y pedazos de su diálogo político.

Ella nunca había sido de ese tipo de charlas. Políticas y Gobierno siempre la habían aburrido hasta las lágrimas. Esta conversación no menos, porque todo lo que honestamente podía decir que había aprendido era que el Infierno tenía cuatro Gobernadores, o Lords, que cada uno vigilaba su elegida sección y se lo reportaba al Rey. No le importaba escuchar más, como había supuesto, por la falsa mirada de interés, ni tampoco el mismo Rey. Lo vio varias veces simplemente mirándola. Deseó por sobre todo saber que estaba sucediendo dentro de esa complicada cabeza suya. Si sólo supiera cómo realmente se sentía él, entonces podría tanto aceptarlo o cortar los condenados lazos que la obligaban a él. ¡¿Por qué tenía que ser tan hermoso?!

¡¿Por qué tenía que ser tan hermosa?! Sería todo mucho más fácil para él simplemente sentarse allí con su banda de tontos consejeros, escuchando a sus insensatos balbuceos, hasta que simplemente no pudiera soportarlo más y se excusara por la noche. Se preguntó cómo su padre había podido soportar su incesante charla todos esos años y simplemente no hacer volar a los tontos al olvido. Pero supuso que eso sería despreciado como una tradición. No podía soportar que pensaran de él como un temerariamente imprudente Rey, y así, con falsa curiosidad asfixiando su rostro, escuchaba, sólo ocasionalmente arriesgando una mirada hacia su hermoso premio.

¿Entonces en qué estaba pensando ella? ¿Finalmente se había decidido a pretender y aceptar su destino? ¿Se daba cuenta ahora que resistírsele era inútil y fútil a largo plazo? Él la tendría. Él lo deseaba y así sería. El Rey Demonio tenía lo que quería. Sobre todo esto. Pero podía sentir un cierto tirón en su pecho cuando la miraba, alejando su comida como era su costumbre. ¿Qué era exactamente este tirón? ¿Esta... tensión que sentía cuando conectaban sus ojos? remolcador? Podía sentir un cierto... ¿es aleteo la palabra correcta? Supongo. Sentía un cierto aleteo en su pecho, en su estómago cuando ella le movía sus pestañas. Ciertamente nunca se había sentido de esta manera. Sobre nadie... bueno... frunció el ceño internamente, tensándose abiertamente. Casi nunca. Las mujeres eran problemas. ¿Qué podría decir?

Mientras terminaba la cena, ella vio una enorme sonrisa estirarse en los labios de él, ganando una suya propia. Amaba cuando él sonreía de esa manera. Simplemente la ponía tan... ¡nerviosa! Se sonrojó mientras su penetrante mirada se reunía con la suya de nuevo, creando lo que se sentía como voltios de electricidad. Algo estaba pasando ciertamente esta noche. Sintió que hubo un jalón directo en su cuerpo, llevándola más cerca de él a cada segundo. No podía mantenerse lejos, no podía mantenerse fuera de él, no podía alejar la mirada. Y por la apariencia de todo, él estaba teniendo la misma batalla interna. Qué misterio eran el uno para el otro.

Sólo uno en la habitación además de ellos entendía la épica batalla, y eso le llevó una cálida sonrisa a su rostro. Radditz miraba a la legendaria escena desarrollarse mientras los dos jóvenes adultos luchaban batallas internas para no mirarse fijamente por demasiado tiempo. Y cuando de a ratos sus alardeantes ojos se encontraban, eran rápidos en alejar sus miradas nerviosamente. Qué extraña escena para observar. ¡Vegeta siendo discreto sobre algo era un milagro en sí mismo!

La ridícula sonrisa estaba grabada en el rostro del Demonio mientras pequeñas copas de rojo líquido se llenaban en los vasos ante ellos. Suponiendo que era imprudente beber antes que el Rey, Bulma simplemente la movió un poco en ciega curiosidad. Vegeta, por otro lado, estaba orgullosamente de pie ante su reino, sosteniendo la copa cerca de sus labios antes de murmurar algún antiguo dialecto y golpear el líquido por su garganta. Su garganta se veía casi como si estuviera lastimada por un momento antes de sonreír y recibir una gran ovación. Millones de vitoreos se escucharon mientras la parte favorita del la noche del Demonio había comenzado.

La garganta de Vegeta ardía intensamente por el líquido de lava que había consumido, pero se negó a mostrarlo, fingiendo completa calma, cuando su interior se sentía como si estuviera siendo lentamente derretido. Mirando hacia Bulma, intentó en vano de detenerla mientras ella valientemente arrojaba el licor por su garganta.


¡MUhahahahahahahahah! ¡¿Qué ha hecho Bulma ahora?! ¡¿No sabe cuan fuerte es el Vodka del Infierno?! O... tal vez no... creen que tienen siquiera alcohol en el Paraíso... Algo me dice lo contrario... Pero sólo esperen hasta mañana para averiguarlo. Son solo la 1:27 am... Terminé un poco antes de tiempo. Pueden todos agradecerle a Brax por eso... ¿leen lo que escribió Brax? ¡¡Oh DIOS mío!! ¡¡Qué dulce!! ¡Estaba sonrojándome completamente y corriendo como una niña con mi cabeza cortada! Estaba tan emocionada... ¡¡OH HOMBRE!! ¡¡NO PUDO CREER EN ESTA MIERDA!! ¡¡ALGUIEN me ha acusado de copiar esta historia de otro lugar!!... ¡¡¡¿¿¿PERDÓN???!!! ¡Es MEJOR que estén bromeando! Si todos saben que feas son esas pequeñas acusaciones y como me enfurecieron simplemente morirían. Me destrozo el TRASERO en esto para recibir esta mierda es la más grande bofetada en la cara. REZO que estés bromeando aksnowangel... pero tal vez me estoy apresurando. Tal vez la historia que aparentemente leíste ES mía. Si no... oh hombre... si averiguo que alguien robó mi historia... mmmmm... espero recibir una disculpa por esto. Podría sentirme vaga por el próximo mes y medio si no. Quiero recibirla. Oh... haha... en una nota. Gracias por todas las historias gente... realmente no he leído ninguna todavía... ya saben. No he tenido mucho tiempo desde que he estado tan ocupada robando el trabajo de otra perra. Ohhh sí... también si alguien siente la urgencia de dibujar algún fanart para este "Robado" pedazo de mierda... ¡háganmelo saber! Hice unos por mí misma... pero no tengo scanner así que no los pondré aquí. Además... estoy segura que no es nada comparado al de ustedes. Pero de todos modos... lo siento por el horrible griterío que hice. Es tarde y estoy SERIAMENTE molesta que alguien diga que copié esto. ¡¡¡Pero supongo que tiene que ver con que alguien actualice cada PUTO DÍA!!! Se vuelve un poco sospechoso... está bien todavía los amo a todos. Especialmente a Brax y a April bee... Amor... ¡¡Camaro la ladrona!! ¡¡¡¡¡ARGH!!!!!! (saca un mordisco de su laptop...) uh oh.