Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


Vegeta se despertó lentamente a la mañana siguiente, su cabeza girando terriblemente. No, él no era absolutamente ningún extraño a los efectos posteriores de la Lava, pero cada vez que se despertaba de una fuerte noche, podría haber jurado que la resaca era peor de lo que había sido alguna vez. Eran momentos como estos cuando un Demonio se prometían que nunca tocarían la cosa de nuevo. Iban a comportarse. Esta vez no era la excepción, mientras Vegeta sentía su cerebro haciendo saltos mortales en su cráneo. Gimió en voz alta, apenas reconociendo su propia voz a través del atronador sonido golpeando en su cabeza. Sentía como si cada vena en sus sienes estuvieran levantándose y golpeando furiosamente, como algo dentro de su cabeza estuviera tratando de escapar a través de su frente. Era horrible.

La confusión opacó el golpeteo en su cabeza, mientras sentía un cálido, frágil cuerpo recostado junto a él. Cerró sus ojos, tratando de recordar desesperadamente los acontecimientos de la noche.


Bulma se había sentado a horcajadas sobre su cintura, una pierna a cada lado de su regazo. Estaban besándose, sólo suavemente. Él todavía podía sentir su cálida boca, succionando su labio inferior, mientras él succionaba el labio superior de ella. Recuerdos de la noche del chocolate se derramaron en su mente, invocando incluso más placer en su ya excitado cuerpo. Sus manos se deslizaron en su espalda baja, haciendo círculos o simplemente corriendo de arriba a abajo. Ella ronroneaba en sus labios, empujando su pecho en el de él, permitiendo mejor acceso a su espalda sensible. Él sonrió a su cuerpo presionado fuertemente contra el suyo. Ella era increíble.

Siempre tan lentamente, la lengua de él corrió abiertamente a lo largo del labio superior de ella, y supuso, si alguien había estado mirando, que podían haberla visto con facilidad. Ella temblaba ante la sensación, su cuerpo despertando a sensaciones que nunca había sabido que existieran. Mientras él continuaba el tortuoso afecto, ella lo sorprendió, tomando su lengua entre sus labios y succionándola suavemente con ellos. Era una sorprendente sensación, muy sexual aunque no habían hecho nada de eso. ...todavía. (levanta la ceja)

Conectando sus labios de nuevo, ella le permitió acceso a su caliente boca a la espera, gimiendo mientras su propia lengua era saboreada y frotada con la de él. Él no sabía si ella había sido siquiera besada alguna vez de esta manera, en parte no quería saber. Pero estaba seguro que nunca había experimentado algo como lo que él estaba de lleno preparado para darle. Y con una sonrisa, él mordió el labio inferior de ella, justo apenas lo suficiente como para no romper la piel. Ella se enderezó sólo levemente, y finalmente le devolvió el extraño gesto, hundiendo sus dientes en su hinchado labio y arrastrándolos a lo largo de la suave carne interior. Él estaba más de intrigado. Entonces, ¿cuan lejos estaba esta criatura dispuesta a... experimentar? Antes de que pudiera continuar su. uh. placer oral (levanta ceja de nuevo) ella le arrebató la botella de su mano, sonriendo malvadamente antes de engullir la caliente bebida. Dejó al rojo líquido verterse por su mentón, sobre su garganta y dentro de su vestido, antes de bajarlo y sonriendo a través de ebrios, pesados ojos. Él se sintió levemente preocupado que ella pudiera estar bebiendo demasiado, pero entonces, la intoxicación alcohólica nunca había matado a un demonio o algo. Así que la miró con abierto entretenimiento mientras ella casi se terminaba toda la botella. Amaba su audacia, su coraje, su comportamiento desafiante. Era casi demoníaco y el pensamiento lo emocionaba inmensamente. 'Eso es Ángel' pensó malvadamente, 'Disfruta tu pequeña bebida, esta noche eres mía.'

Algo del líquido rojo todavía goteaba por sus labios, lentamente deslizándose por su mentón como hermosas gotitas de sangre. Lo encendió más allá de la creencia, y la besó con tanta pasión como pudo entrelazar en un beso. La profundidad hizo que los párpados de ella aletearan en deseo, sin duda tentándola a creer que realmente significaba algo para él. ¡Ja! ¡Difícil oportunidad! Él sonrió para sí mismo, incluso en el momento sabiendo cuan equivocado estaba. A decir verdad, había desarrollado un pequeño, muy pequeño, insistió, aprecio hacia esta valiente criatura. Ella era tan... impredecible que simplemente lo sorprendía. Era como leer una historia una historia llena de constantes sorpresas una página tras otra, sin saber nunca que venía después y sin embargo siendo embelesado con las páginas al mismo tiempo. Así era cómo él se sentía hacia ella, como si ella fuera uno de los secretos del universo que él estaba destinado a descubrir. Sonrió ante su espontáneo gesto. ¿Pero iba más allá de mera curiosidad y respeto? Intentó convencerse que tales pensamientos eran absolutamente absurdos. Por supuesto que no lo hacía. Él no conocía otros sentimientos. Y si alguna vez los había conocido... había sido eliminado de las enfermas emociones.

Todo el reino estaba revolcándose en ebrio estupor, poseídos por las muchas bebidas y drogas que eran fuertemente distribuidas. Nadie parecía siquiera notar la increíble sesión de besos que su Rey y su cautiva estaban teniendo. Y si incluso sí atestiguaron la prohibida escena, sin duda se la olvidarían por la mañana. Este pensamiento hacía a los abandonados parecer incluso más deseables y él la sostuvo incluso más cerca que antes, sintiendo cada bulto y curva de su agraciado lleno cuerpo. Había una emoción que se permitiría reconocer y eso era, hmmm, no podía recordar la palabra. ¿feliz?... ¡ah! Sí, feliz... esa era definitivamente la palabra que más describía su estado actual.

Ni siquiera podía recordar la última vez que se había sentido así. Era tan agradable estar con ella. No más de los celos que casi lo habían consumido, mirándola besar al demonio más joven. Podía haber jurado que su visión había sido atenuada por el demonio que siempre se acercaba, cuando ella se había dado vuelta hacia él y le había confesado su obvio placer. Él se había sentido tan honrado. Justo como un Rey debería sentirse. Pero esto era todo otro tipo de orgullo que se hinchaba en su corazón, si se podía honestamente llamarse así. Ella lo había elegido, él no debería haberse sentido tan sorprendido, él era después de todo el hombre más atractivo vivo, pero aún así. Había anunciado a todo el Reino qué habilidoso besador había sido él y él casi se sonrojó ante el hecho. Él siempre se había enorgullecido por esa pequeña habilidad, rió, junto con las demás.

Y así se sentía contento. Qué palabra maravillosa. ¡Qué vida maravillosa! Todo estaba según lo previsto. El Paraíso estaba finalmente a su alcance, el Ángel se estaba volviendo suya más y más, y lo obvio; se estaba poniendo REALMENTE borracho.

"Disculpe su alteza." Una pequeña, temblorosa voz lo despertó de sus pensamientos de auto elogio, y a regañadientes quitó sus labios de los de Bulma. Miró sólo de soslayo hacia ella, aún enviando escalofríos a través de su ya tembloroso cuerpo. Bulma lo golpeó juguetonamente en el hombro, indicándole a la sirvienta que prosiguiera.

"¿Ceniza mi Lord?" preguntó, bajando su cabeza mientras presentaba las tres líneas de polvo negro en un espejo. Él sonrió, sabiendo que no debería pero la siempre presente adicción plagó su sensibilidad y tomó la delgada tira presentada, y el espejo. Ella se inclinó más antes de salir de su área de visión, dejándolo con su Ángel una vez más.

Bulma parecía muy curiosa sobre qué era la sustancia. La miró desde todos lados, tratando de descifrar tan común como el hollín estaba siendo ofrecido al Rey Demonio.

"¿Qué es?" Le preguntó. Él le sonrió diabólicamente antes de explicar.

"Se llama Ceniza. Es un... artilugio muy estimulante."

"Oh... ¿qué haces con él?" Ahora aclaremos una cosa. Vegeta no es ninguna niñera, ni tampoco es de hacer lío en la curiosidad de otra persona, pero algo sobre su interés lo tomó con la guardia baja. Se encontró un poco emocionado. Parte de él le rogaba arrojar la línea en su mano y explicarle exactamente qué hacer.

'Hazlo...' dijo la voz. 'Ella será una de nosotros... será tuya y lo sabes.' Pero el otro lado le dijo que tales acciones sólo harían más para alejarla lejos, incluso si no era en la actualidad. Y una mucho más profunda voz le dijo silenciosamente, que el pensamiento de ella probando tal fuerte droga era casi aterrador. Él la quería... pero no así. No drogada hasta que ella ni supiera lo que estaba haciendo, ni siquiera cual era su propio nombre. No era honorable. Si él iba a ganarla, sería de su propio acuerdo. La idea de violar silenciosamente lo enfermaba. Qué deshonroso. Qué vergüenza.

"Déjame probarlo Vegeta." Le exigió. De nuevo la voz le recriminaba, tratando de explicarle que ella lo quería de esta manera. Pero él no lo haría.

"No. No lo necesitas." Dijo severamente, tomando la línea y posicionándola sobre una línea. ¿Qué? ¡Ninguna de las voces le dijo a ÉL que parar! Y así sacó la línea, inhalando a través de su nariz todo el polvo.

"¡Vegeta!" rogó ella, la curiosidad es lo peor. "Sólo déjame probar una vez. ¡Vamos!" Pero él estaba obligado y decidido a no permitirle a su reserva desmoronarse. Pero la voz de ella, esa adorable suplicante pequeña voz, era difícil de ignorar, y así, aunque él no debería haberlo hecho e incluso sabía en ese momento, aspiró ambas líneas. Ella lo miró haciendo puchero, todavía posicionada en su regazo. El veneno mental, absorbido en su sangre, hundiéndose malditamente por su garganta, permitiéndole saborear la malvada sustancia mientras drenaba sus capacidades mentales. Quemaba peor que lo que el alcohol alguna vez pudiera hacerlo, pero entonces... tan pronto como el dolor vino, se disipó, dejando la caliente y fría sensación que disminuye en un alma adicta.

Era. tan... ohhh. no podía formar palabras. ¿Había pasado tanto tiempo desde su última vez? Debió haber pasado una eternidad pensó, sintiendo el mundo abundar alrededor de él. Los movimientos que de los otros nos hacían a todos bailar. Un gran baile, a la más maravillosa música que él hubiera escuchado alguna vez. ¿Era esto el paraíso? ¿Finalmente había sido admitido al Cielo? Cada respiración que metía en su cuerpo se sentía fresca y calma, estirando sus pulmones. Podía sentir el cosquilleo en todas partes donde ella tocaba. Cada parte del cuerpo de ella estaba presionando contra el suyo... hormigueando... haciendo cosquillas. No podía encontrar las palabras.

Mirando al rostro de ella, cada línea, cada poro era visible. Era hermosa. Mucho más hermosa que cualquier pintura, cualquier mural que hubiera visto alguna vez. Su cabello era azul. ¿Nunca había notado cuan azul era? Era absolutamente filtrante con el color. Corrió sus manos a lo largo de las finas oleadas de azul... ¿era agua? De repente, podía sentir el agua en la punta de sus dedos. Su cabello se había convertido en ríos de agua azul. Como... cascadas...

"Vegeta." dijo ella, en una mucho más calmante, sedante voz... parecía... tan lejana...

"Vegeta, ¿estás bien?" Él miraba sus labios moverse por lo que parecía una eternidad. De arriba a abajo, encontrándose en el medio... tocando. Ohh. Era un problema de mente. Todo era taaaan... perfecto.

Y entonces, como tan seguido sucede cuando el mundo realmente aparece claro y entendible, las cosas se volvieron complicadas.

La gruesa puerta de madera de la habitación fue empujada abierta brutalmente por una increíble fuerza y, aunque tomó algo de tiempo para que sus ojos aclaren la aparición, una mujer de cabello negro entró. Sus grandes negras alas se alzaban arrogantemente detrás de ella, su presencia de piel oscura se acercó más, su fieros, impíos ojos azules buscando en la habitación por borrachos, grandes Demonios. Creo que es seguro decir, los celestes ojos quemaban de su rostro, simplemente porque su piel era tan oscura. Su anormal mirada, barrió la audiencia, escaneando cada oscuro ingenioso rostro, y entonces, para mucha consternación de Bulma, aterrizó malvadamente sobre Vegeta.

"Akasha." Susurró él, sintiendo el aire dejar su cuerpo mientras las palabras se filtraban. Después de todos estos años. Sólo se había vuelto más hermosa. La eterna belleza.

Su vestido brillaba mientras se acercaba, sus caderas meciéndose en una música desconocida, tentando. Su piel oliva, brillando con ricos matices de oro, mientras parecía deslizarse más que caminar cada paso. Sus labios eran grandes y llenos, y su rostro atractivo en las extremidades que pocos hombres alguna vez atestiguaron.

Bulma miró nerviosamente hacia él, como si estuviera insegura de lo que significaba todo esto. Pero él no le prestó atención alguna, la droga filtrándose de lleno en su sistema y liberando ignorancia en su mente, acompañada por una sospechosa lujuria. Él conocía a Akasha. Cada recuerdo rondó en su náufraga mente, torciéndose y borrando la verdad del conocimiento. Muy profundo sabía que odiaba a esta mujer con cada fibra de su ser. Quería matarla, demoler su bonita pequeña presencia hasta que ni un trozo de su belleza existiera. Pero estos sentimientos yacían latentes mientras el instinto y ciega lujuria comenzaban a tomar control.

Sabiamente deslizándose de su regazo, Bulma trató de recuperar su compostura, tratando en vano de ocultar su ebrio estado. Sacó una pierna de él, seguida por la otra mientras tan agraciadamente como pudo, en un intento de ocultar su falta de sobriedad. Mientras Akasha se detenía, su vestido fluía anormalmente a su alrededor, como si fuera a su propio acuerdo. Mientras sonreía, sus blancos colmillos, tan parecidos a los de Vegeta, brillaron tentadoramente hacia Bulma, incluso en la tenuemente iluminada habitación.

"Entonces... Vegeta." Sonrió ella, su profundo gutural acento silbando cada sílaba.

"El rumor es cierto. Estás manteniendo un Ángel como mascota." Sus deliciosos labios se levantaron en una malvada sonrisa mientras giraba su malvada mirada a Bulma, quien tembló inconscientemente bajo la gélida mirada. El rostro del demonio se torció levemente en claros celos, mientras examinaba al Ángel cuya belleza era comparable con la suya propia. Su sonrisa fue borrada de su rostro tan rápidamente, los borrachos, perezosos ojos de Bulma tenían un duro momento decidiendo si siquiera había estado ahí en primer lugar.

"La hija del Gran Rey no menos." Casi susurró, volteándose a Vegeta agarrado orgullosamente de su trono.

"¿Por qué no está esta mascota en una correa?" Dijo bruscamente. Vegeta sólo le sonrió en respuesta, desafiantemente. Ella alzó una cela silenciosamente acusándolo.


El resto se volvió nada más que un efecto borroso que enviaba choques de dolor a su cerebro mientras intentaba recordarlos. La oscuridad de la droga había tomado su víctima final, liberando su furia en su conciencia, y lo último que pudo honestamente recordar incluso algo claramente, era la ira, el daño, y la lujuria asumiendo, mientras él salvajemente agarraba al Demonio de la mano y la desgarraba a través del palacio en descenso hacia su habitación. El resto era una malla de gemidos, sudor y gritos.

Volviendo al maldito presente, sacudió su cabeza en absoluto disgusto que le devoraba el alma. Y entonces allí vino el inimaginable arrepentimiento que desgarró a través de su cuerpo como una rápida enfermedad, mutilando al ser que habitaba. Y finalmente, miró en indiscutible odio a la cálida, oscura piel que yacía junto a él.


Siento que sea tan corto gente... pero creo que probablemente pondré otro capítulo esta noche. Sólo no quería mantenerlos esperando... oh sí... apuesto que la mayoría de ustedes comenzaron a pensar que Camaro iba a darles a todos ustedes un buen pegajoso lemon... ¿eh?.... "BUENO, ¡MUY MAL!" ¡hahahahhahahahhahahaha! ¡LOS ENGAÑÉ! Creían que les daría la satisfacción de una advertencia cuando llegara... créanme... cuando lo "bueno" finalmente llegue no lo sospecharán. Pero déjenme recordarles... No planeo poner un gran... crujiente... explícito lemon aquí. Oh... Usaré las insinuaciones... de eso pueden estar seguros... Quiero decir todos sabrán que sucedió pero no voy a ponerlo en algo NC-17 o incluso cerca. Así que si ese es el único propósito de lectura, les sugiero que se detengan. Pero espero que eso no influya a las personas. Si es así... haha. Eso es un poco triste, pero... ya saben. Será bueno así que no piensen mal de mí. No estoy escribiendo mojigato si eso es de lo que tienen miedo. Sólo fui en esta historia para explicar y mostrarle a la gente MI interpretación de lo que es el verdadero amor. Quiero que la gente termine de leer el final, y se vayan con una sensación de mayor significado en la vida, o al menos pensando... "hmm... esa fue una edificante historia" no "dios... ahora eso fue una asquerosa escena de sexo. ¡Dios que monstruo!" haha. Pero todos entienden lo que digo. Amor para todos mis lectores y especialmente los que dejan reviews... Camaro