Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


Sucedía como en cámara lenta. Como si Vegeta estuviera viendo la escena desarrollándose fuera de su cuerpo. Un minuto el Rey estaba de pie orgulloso y fuerte, rodeado de sus víctimas a sangre fría, al siguiente su pecho era presionado hacia afuera y estaba siendo sostenido por arriba del suelo por cuatro hojas rasgándole su pecho de plata. Una mirada de agonía contorsionó su magníficamente envejecido rostro, un duro grito estalló de su alma.

Vegeta fue asolado por la desesperación... ¿No debería haber sido feliz? Esto marcaba la caída de su último enemigo, él estaba ahora a un paso más cerca de conseguir su objetivo. Pero en cambio su cabeza estaba gritando. Casi cayó de rodillas por el impacto de la escena. Pero en cambio se dirigió hacia Nappa, desechando el sincero grito de dolor del Angélico guardia.

Mientras se acercaba a los dos, Nappa sonrió de oreja a oreja, sacando las hojas de la espalda de su víctima, y riendo en malvado triunfo a los fragmentos de sangrante carne que colgaban del brillante metal... pero supongo que eso fue antes que el rocoso puño de Vegeta se conectara primero con su sonriente rostro.

Golpeó sobre el suelo sorprendido, al mismo tiempo que el Gran Rey sintió romper de rodillas.

"¿Mi Señor?" Respondió, agarrando su palpitante nariz, mientras miraba fijamente en gran incredulidad mientras la hermosa criatura levantaba al Rey amablemente en sus poderosos brazos. Una mirada de profunda, desenfrenada tristeza azotó su rostro mientras miraba con pena al hombre agonizante. Su mirada se volvió a un vicioso vislumbre mientras miraba al acobardado comandante, acunando su rota nariz.

"Amo... no... ¿no está complacido?" Tartamudeó. Tal vez había sido tonto, ignorando el orgullo del Rey Demonio y derrotando al Angélico Rey él mismo. Pero se había dado cuenta de eso demasiado tarde, por la enfurecida mirada en el rostro del Rey. Pero había algo más... algo tan profundo que las palabras no podían describirlo... así que ni siquiera me avergonzaré en intentarlo... Por lo que habrán podido notar... no so digna de tal historia de esa manera. Todo lo que deben saber es esto. Había una definida mirada de dolor que distorsionaba sus facciones.

Mientras los pies de Vegeta dejaban el suelo y sus furiosas alas batían el viento sin piedad, Nappa corría hacia él, confusión corriendo rampante a través de su cuerpo.

"Mi Rey... ¿a dónde va?" Preguntó. Un profundo oscuro ceño fruncido fue su única respuesta mientras comenzaba a volar lejos de la escena, sus brazos aún estirados sosteniendo la preciosa carga.

"¡VEGETA!" Gritó Nappa, ira quemando a través de sus bombeantes venas.

"¡No puedes dejarnos aquí!" Gruñó a la criatura que se iba. Cuando se volvió obvio que Vegeta no iba a hacer ningún intento de volver y salvar a sus guerreros, Nappa golpeó sus puños en la agrietada tierra... y si Vegeta hubiera estado escuchando, hubiera escuchado las últimas palabras de Nappa. Palabras que desgarraban más profundo que cualquier hoja mortal, para que pronunciara el Comandante.

"¡Traidor!"


Aterrizando a una distancia segura del campo de batalla, Vegeta sólo subconscientemente notó que los gritos todavía se podían escuchar, enfermando en su tono. Alejando los acechadores pensamientos, Vegeta amablemente recostó al orgulloso Rey sobre su espalda, arrodillándose junto a él y ni siquiera estando seguro de por qué estaba aquí en primer lugar. ¿Qué le importaba que este estúpido histérico estuviera a punto de conocer a su creador? Debería estar encantado ante la realización... pero... simplemente no lo estaba. Sentía un leve empujón en su pecho que supuso ser alguna pequeña cantidad de pena que yacía latente todo este tiempo. No importaba... la detestable emoción pronto sería tratada.

Para su propio horror... notó que el horrible Rey que miraba estaba sonriendo. ¿Era por morir? ¿La experiencia te volvía loco antes de liberar tu alma del dolor? La criatura de luz hablaba incoherentemente, y Vegeta fue obligado a agacharse sobre él para poder escuchar mejor.

"Yo..." susurró hacia arriba, silenciosamente notando cuan impecable era la piel de la oscura criatura. Ningún podo, solo suave, bronceada piel. "Yo... sabía que no podría mantenerla de ti." Salpicó sus palabras, su voz siendo apagada por la perturbador cantidad de sangre surgiendo de su boca. Era como si hubiera una pequeña bomba en su garganta, distribuyendo generosas cantidades del líquido. Sólo en silencio Vegeta anhelaría degustar el espeso carmesí. ¿Cuál sería el sabor del Rey? Sería difícil de imaginar, pero alejó esos pensamientos, bajando la mirada al riente senil hombre.

"Si sólo me hubieras creído..." Dijo, apenas reconociendo su propia voz.

"Si sólo me hubieras creído cuando te dije que estaba viva." Suspiró de nuevo, demasiado enfrascado en su repentino dolor como para siquiera notar cuan miserable debió haber sonado. Estaba tan débil... tan tristre. Tan... Se estremeció... tan honesto.

"Lo hice..." El Ángel rió al viento, sorprendiendo y endureciendo a Vegeta. "Sabía que nunca podrías lastimarla."

"¿¡QUÉ!" Gritó el Rey Demonio, mirando tan ferozmente al agonizante hombre, que un espectador pudiera haberse dado cuenta que el tiempo del hombre estaba prácticamente terminado. Las preguntas cargaban su joven mente furiosamente, cada parte de su cerebro trabajando para descifrar los enigmas que decía el Ángel. Para resolver este inmenso rompecabezas.

"Entonces cómo pudiste permitir que esto pasara... esta... ¡¿esta Guerra?" Demandó no muy amablemente. Escupió cada palabra con una autoritaria cantidad de flagrante acusación. Los grandes amables ojos del hombre se deslizaron hacia las ardientes orbes negras de Vegeta, en montículos dentro de inclinados ojos. "¡Mis hombres están muriendo allí afuera!" gritó, señalando hacia el lejano campo que el otro hombre no podía ver.

"¡Tus hombres están muriendo allá afuera! ¡Dime que no mueren en vano!"

"Yo te quería muerto Vegeta." Sonrió, como si hubiera acabado de dar alguna clase de cumplido de mierda. Habló como si tan declaración no fuera nada más que una opinión afirmativa. Y el hecho que un hombre que nunca hubiera conocido antes estuviera ya usando su nombre... bueno... simplemente lo sorprendió.

"Te quería muerto... Yo... tenía que salvarla de ti." Sus palabras causaron un malvado gruñido de Vegeta, y el caído Ángel se abrazó a las alborotadas horrendas palabras.

"¡ACABAS DE DECIR que nunca la lastimaría! ¡No eres nada más que un viejo tonto!" Hirvió asqueado, como si apenas mirando a la rota criatura fuera alguna clase de cruel e inusual castigo. Pero el el Rey más grande simplemente sacudió su cabeza en desdén.

"Te quería muerto para poder ir y rescatarla. Tenía que salvarla Vegeta... no de ti, sino de ella misma..." Vegeta se sintió como si gritara a la maldita criatura para cesar estas ridículas claves... cuando el Rey interpretó.

"Tenía que salvarla de la manera que se sentiría contigo." Apretó la mano de Vegeta, corriendo sus dedos a través de la oscura criatura, de alguna manera para atontar el dolor, pero mayormente como un gesto de compasión. Algo que obviamente era bastante extraño para el oscuro corazón, malvado hijo de la creación. Pero había más para decir... mucho más para decirse. Y así el Rey de la Luz apretó más duro, intentando en vano aminorar el adormeciente dolor. Tenía que ser fuerte. Tenía que terminar.

"Vegeta..." susurró amablemente, sintiendo su aliento comenzar a dejarlo. Miró a los profundos ojos del joven fuerte hombre, viendo como su hija parecía reflejarse en ellos.

¿Se encontrarían de nuevo alguna vez? La pregunta corría a través de su cabeza sólo una vez antes que la arrancara viciosamente de su debilitada mente. La vería de nuevo. Sólo podía rezar que ella supiera lo mucho que él la amaba. Desde que su madre había muerto... cada día ella lo hacía más y más orgulloso. Siempre le había dicho que encontrara su lugar, sólo dándose cuenta demasiado tarde que siempre había sido con él. La había empujado lejos... su única hija... por tanto tiempo porque había querido un hijo. Un valiente joven hombre que reemplazara su trono cuando el tiempo llegara. Pero ella siempre había luchado para llegar a sus expectativas, siendo la rápida temperamental genio que él había querido de un Príncipe, y una increíble belleza tan esperada de una Princesa. Hace mucho se había probado ante él... ¿Lo sabría alguna vez? ¿Le había dicho alguna vez lo muy parecida que se había vuelto a su madre? ¿Cuan hermosa? ¿Cuanto la amaba cada día?

Pero ella había encontrado su lugar correcto, y estaba mirando en los orgullosos ojos del monstruo que poseía su corazón, aunque él indudablemente no sabía del hecho. Pero ya no más.

"Vegeta..." susurró una vez más hasta, vacilante, el demonio se acercó más a su rostro, sus brillantes ardientes ojos, fuertes agujeros en el rostro del Gran Rey.

"Vegeta... ella estaba destinada a amarte... ¿sabes eso?" tartamudeó a través de errantes respiros... decir que las expresiones faciales de Vegeta mostraban shock sería un ridículo eufemismo.

"Por eso es que quería que se casara con el Príncipe del Paraíso del Este. Para salvarla del dolor de corazón de enamorarse de alguien tan malvado de corazón." No estaba siendo insultado... solamente afirmando lo obvio. Aún así, su audacia reflejaba eso de su temperamental hija, y eso era algo que Vegeta secretamente admiraba.

El Rey cerró sus ojos momentáneamente, y Vegeta había llegado bajo la impresión que su vida estaba terminando pronto. El pensamiento hizo a sus ojos sentirse presionados. Era una muy extraña sensación en verdad.

"Pero... pero ella no me ama." Susurró honestamente, cada palabra llevando una inhibida verdad. El Rey abrió sus llorosos ojos, ahogándose débilmente antes que la sangre comenzara a gotear de sus hinchados labios.

"Sé que hube fallado... lo supe cuando la secuestraste, no sólo tomarías su cuerpo... sino también robarías su corazón." Rió, enormes cantidades de sangre aún filtrándose implacables de su boca, manchando sus dientes en un horrible rojo.

"Es..." Tosió, salpicando sangre viciosamente sobre el rostro de Vegeta, que respetuosamente no lo limpió.

"Es su destino amar a ningún otro hombre... su destino es darle el corazón a ningún otro hombre... hasta el día que muera y más allá." Dijo con extremo trabajo. Cerró sus ojos... sintiendo a la muerte acercarse una vez más. Él amablemente levantó una empapada mano, aterrizando suavemente en el rostro del Demonio. Abriendo sus ojos por última vez, miró una vez más al monstruo que se había enamorado profundamente de Bulma en más de una vida. Él nunca sabría en cuantas maneras... cuantas formas, cuantas generaciones se habían encontrado y había sido transformado por el Ángel. Él siempre jugaba a la bestia sin corazón... convertido en un maniático osito de peluche al final. ¿Cómo se atrevía el Rey a intentar manipular el destino?

Sonrió por última vez, transmitiendo con cada gramo de sinceridad que todavía quedaba en su destrozado corazón. Movió sus dedos sobre la suave, ensangrentada mejilla, admirando su semejanza con la fina seda. Bulma nunca se cansaría de esto. Él era simplemente sorprendente. No era de extrañar que ella siempre cayera ciegamente por sus encantos.

"Cuida de ella." Le suplicó, sus ojos lagrimeando mientras deseaba por solo un momento más. Sólo un momento más para decirle a esta criatura que ame a su hija... para confesarle que él estaba tan orgulloso de ambos... que él no estaba avergonzado por la elección de su hija. Sólo un momento más... por favor... Pero la vida le falló... y sólo pudo pronunciar una última oración antes de que la bendita negrura lo adormeciera y abrumara.

"Cuida de ella... hijo mío..." susurró, su súplica y su alma, liberada en el viento. Sus rojos dedos rozando una vez más contra la suave carne de la mejilla de Vegeta, dejando cuatro líneas de carmesí en la piel sin poros, antes de caer sin vida al duro suelo.

Vegeta una vez más sintió la sensación de hormigueo humedecer sus ojos. Cubrió su boca con sus manos... mirando en dolor al caído hombre. El hombre que lo había deseado muerto por tanto tiempo. Este... hermoso... hombre amable... casi gritó en voz alta por auto aborrecimiento. Apretó su estómago, sosteniéndolo por fuerza mientras intentaba entender por qué su cuerpo estaba reaccionando tan dolorosamente ante la muerte de un hombre. Gritó... esa desgarradora súplica casi como un sollozo.

¿Cómo podría decirle a Bulma? ¿Cómo podría el corazón de ella manejar esto? Su preocupación por ella era impresionante, y ahora más que nunca antes... deseaba estar con ella... sólo mirándola. Sólo viéndola sonreír. ¿La vería de nuevo? Enterró su rostro en sus manos... todavía arrodillado en el polvoriento suelo.

Pero creo que más que nada... Vegeta estaba molesto por lo que el Gran Rey había dicho. ¿Por qué actuaba como si todo hubiera sido ya planeado? Como si todo hubiera ocurrido antes en otra vida. Como si fuera el destino. Pero él ya no creía en esa teoría... él había escuchado su destino de Akasha... Había escuchado de su vida anterior de ella. Era suficiente para convencerlo que él solo podía y controlaría su destino. Su vida. Aún así... ¿era tan mala la idea?

Todo pensamiento de repente salieron de Vegeta, mientras un filoso dolor desgarró su cuerpo, y miraba en shock a la lanza que había sido hundida a través de su espada y cortada a través de su pecho, destrozando su negro corazón en dos.


Mi dios... ¡¿qué ha sucedido? ¿Logrará Vegeta terminar su conversación con el Gran Rey en la otra vida? ¿De hecho será asesinado? Y si es así... ¿quien era el dueño de la lanza? Tantas preguntas... tantas respuestas que sólo serán liberadas en algún momento mañana. Amor especial como siempre para Tigerwof... yugi... y mis dos nuevos favoritos... mis amores Tetris Xienya y su hermosa amiga Rachiela... ¡gracias gente! Bueno... eso es suficiente por ahora... lo siento que sea tan corto... pero a veces cuando empaquetan demasiada información en un capítulo se vuelve mucho... tan... MUY extremo capítulo saliendo... ¿y ha escuchado alguien lo que dijo JoSav? La extraño... awww... sniff... Amor para todos mis lectores... ¡Esto te incluye a ti cosa caliente! Haha Camaro.