Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


Salvajes sueños perseguían a Vegeta mientras dormía profundamente. El mundo era una irrealidad. A veces creía que se había despertado del atemporal follaje de locura solamente para encontrarse en una completamente nueva fantasía. Pero nunca eran fantasías propias. Tenía recuerdos que encajaban en tiempos pero nadie que realmente poseyera la experiencia. Tenía recuerdos de cosas que había hecho, pero estas cosas realmente no podía imaginárselas haciéndolas. El mundo era un impredecible caos. Era peor que el Infierno. Pero a veces, más dulce que el Paraíso.

Las cosas eran vagas en algunos momentos, y luego se volvían inimaginablemente claras, como si su vida estuviera colgando ante él ya escrita, todas las decisiones tomadas. Sin futuro... sólo un destino. Y había criaturas y gente que eran tan familiares, y sin embargo estaba seguro que nunca los había encontrado a través de su actual vida. Un hermoso mujer de cabello negro que por cualquiera sea la razón enviaba escalofríos de envidia y absurdos celos, un... ¡oh hombre! ¿Era ese sujeto verdaderamente verde? ¡¿Qué carajo?

Y luego había habido un hombre oscuro. ¿Él mismo?... No, no... No podía ser. Este hombre no era como él. Un monstruo al máximo grado... uhh... sí. Tonto y terco más allá de la razón o lógica, se podía sentir sonriendo en febril sueño, sí. Impenetrable ira y escondido del mundo. Furioso... sí... escondido... sí... ¡Ja! Nunca. Aunque apuesto el hijo de puta.

Pero no era él mismo. ¿No podía ser posiblemente? El parecido era ciertamente sorprendente, aunque el Rey Demonio ni siquiera podía imaginar bailando alrededor sin alas con una peluda cola. ¡Qué absurdo! ¡Qué burla a su entera existencia! Sin alas de hecho... ¡desagradable!

Aunque este hombre tenía orgullo. WOW tenía cierto orgullo. Se sostenía exaltado a los a los extremos de casi la locura, levantándose en un pedestal sobre cualquiera que se atreviera a cruzar su camino. Y pobre alma para sentir pena era cualquier que se atreviera a desafiarlo. Mató a miles... no... tal vez millones... NO... no al menos miles de millones. Porque este hombre no eliminaba un alma por vez, sino en cambio disfrutaba en saquear mundos enteros. Y en esto era muy talentoso. Pero no creo que fuera demasiado lo que el hermoso adolescente hiciera, que divirtió más a Vegeta, era que él lo disfrutaba inmensamente. Se regodeaba en asesinar a innumerables almas, igual que Vegeta. Sorprendentemente eficiente bruto este morocho Dios de la muerte era. Una malvada criatura el hermoso joven que generalmente se refería a sí mismo. Uhh. ¿Sayman? ¿Simian? Sai... ¿yajin? Ah sí... eso era... Saiyajim... ¿o yajin? Grrr. Se le había pasado por alto.

Este hombre llevaba una vida peligrosa. Asesinaba sin preocupación o consciencia, muy al igual que Vegeta mismo, y fue controlado toda su vida por un despiadado tirano, muy parecido al anterior Rey Demonio. Había sido golpeado numerosas veces, torturado y engañado al punto que Vegeta había comenzado a sentirse semejante a la sorprendente criatura, no sólo en apariencia sino no más a través de su absoluta circunstancia. El Saiyajin había sido enseñado a matar y asesinar rápidamente y sin un segundo pensamiento. Él hubiera sido un excelente Demonio, su propio odio casi tan puro como el del Rey mismo. Se hubiera vuelto muy fuerte también, estaba tan obviamente en sus venas serlo, sin mencionar el hecho que podía destruir miles y dormir bien a la noche. Pero, para sorpresa de Vegeta, algo había cambiado.

De hecho algo muy extraño cambió... ¡Todo!

El mundo giró a su alrededor y sintió una repentina necesidad de vomitar mientras sus ojos se retorcían y mutilaban la deformada creación. Para su frustración lo que alguna vez había comenzado a creer que era una realidad se había desvanecido, demostrándole su retorcimiento... Se había acostumbrado a esa realidad hasta que parecía el presente pero, ¿estaba despierto ahora?

Estaba el hombre, aunque parecía levemente más grande, mirando en la distancia como si sus sueños y esperanzas yacieran justo más allá de los decrépitos montículos en la distancia. Vegeta estaba sorprendido... era, Dios mío... ¿era esto el Paraíso? Tanto como sus oscuros ojos podían ver, había color. ¡MAGNÍFICO, GLORIOSO COLOR! Quería gritar a los maravillosos azules arriba, quería volar hacia arriba hasta que pudiera tocar los brillantes tonos con sus dedos... sólo para saber qué se sentía. El brillante sol amarillo estaba bajando detrás de las montañas en la distancia, y brillante naranja y rosa bailaba a través del azul. Era... tan... Hermoso.

Pero la intrigante criatura no parecía notar, una luz brillaba en sus ojos. Y luego apareció Bulma. ¡¿BULMA? ¡¿BULMA? ¡¿Qué... DEMONIOS... estaba haciendo aquí? Vegeta sintió una oleada de celos y furia hasta que se dio cuenta del ridículo en el que se estaba poniendo. Esta no era Bulma, aunque fácilmente podría haber sido. Aunque su cabello era muy diferente. Largo hasta el hombro y completamente azul. Su cuerpo era similar al de la Princesa aunque ella era más delgada. No... eso no era algo bueno, él prefería más el carnoso cuerpo del Ángel de cabello blanco. ¿Y podía ser? Podría haber sido los imposibles efectos del bucle de locura que habitó por la fiebre, pero pudo haber jurado que esta criatura era casi la rival de Bulma por su boca. Increíble. Aunque era hermosa. Tal vez ese era el verdadero vínculo entre las dos. Su rostro era casi tan increíble como el de Bulma, y tenían las mismas enojadas expresiones y fuego quemando en sus grandes ojos.

Él miró de repente, a la creciente mirada de maldad que estaba acechando en la mirada del oscuro hombre mientras escuchaba intensamente a cada tembloroso insulto que emergía de la gritona boca de la mujer. La escuchó temblante insulto a todos los que surgieron de la boca de la mujer gritando. La bruja de cabello azul era impetuosamente grosera y dudaba que esa boca se callara alguna vez. Y entonces estuvo equivocado... Porque con una hermosa sonrisa, el joven hombre, bueno... La besó.

Vegeta podría haber corrido y besado al hombre él mismo sólo por el simple hecho que había tranquilizado el áspero tono del incesante parloteo de la mujer. Se preguntó... sólo por un segundo, si así era como él y Bulma se veían cuando se besaban. Era muy hermoso si lo hacían, porque al principio los ojos de la mujer se habían abultado y había intentado en vano alejarse... y sólo un segundo más tarde se había sujetado e incluso envuelto sus brazos alrededor del agresor oral. Vegeta silenciosamente supuso que estaba presenciando un primer beso, antes de un momento después, las cosas se volvieron negras, y sus sorprendidos ojos observaban el demonio de cabello azul acunando un pequeño bebé de cabello púrpura, envuelto en una cálida manta mientras el sol emitía amigables rayos sobre ellos.

"Oh... Trunks." Cantó con amor. Pero algo estaba mal... estaba triste... muy, muy triste. No... no era nada en su apariencia o tono que sugería que era infeliz, sino en cambio vio la mirada en su ojo que Bulma había tenido yaciendo casi muerta en su cama.

¿Pero qué quería decir todo esto? ¿Por qué estaba viendo esto en primer lugar? ¿Era esto una vida pasada?

Alzando la vista, vio al mundo girar alrededor de él una vez más y cerró sus ojos para luchar contra la náusea que se arrastraba como una serpiente en su intestino. Abriendo sus párpados una vez más, se encontró entre un vacío desierto con montículos de rocas y ardiente calor. ¿Pero quién era este hombre?

Un increíblemente atractivo rubio estaba de pie orgullosamente entre los cráteres, dos niños caídos detrás de él. Estaba dañado y lastimado por la batalla, su ropa desgarrada y hecha jirones mientras se erguía como un Rey, esperando alguna clase de ataque. Pero Vegeta no hizo ningún intento de entender los funcionamientos de la actual batalla. Sólo miró a los jóvenes niños yaciendo inconscientes en el polvo. Uno casi se asemejaba a Radditz... Ahora, ¿cuan loco era este pequeño escenario? El otro... hmmm... no podía deducirlo. ¿Había sido el bebé abrazado por la mujer parecida a Bulma? ¡De ninguna manera! Confusión dio vuelta su juicio y fue lanzado a través de innumerables escenas y episodios que nunca habían ocurrido en su vida. Aunque las escenas privadas habían sido cortas, eran mucho más traumáticas que las repugnantes visiones que sobresalían a través de su mente.

Pero entonces, se había encontrado de pie en un campo de hierba, silenciosamente situado detrás del oscuro hombre que estaba de pie orgullosamente, mirando a la mujer de cabello azul tentando de nuevo a otro niño. La mujer había envejecido de alguna manera, pero sólo se había vuelto más hermosa mientras sus complejas características faciales se habían vuelto incluso más únicas. Acunaba a una niña en sus brazos, haciendo absurdos y ridículos ruidos. Pero artículos de distracción no hacían nada para entorpecer la aprobación del hombre de cabello oscuro mientras miraba en maravilla a la mujer que había domado a la malvada criatura que alguna vez había gobernado su vida.

¿Han estado alguna vez en un sueño tan real que sabía lo que podían y no podían hacer? ¿Como, en algún momento darse cuenta que es un sueño y que pueden controlarlo? Esto generalmente sucede justo antes que se despierten, pero espérenme.

Era todo tan real. Los extraños montículos de verde que hacían su camino y otro en el viento. Los extraños, casi refrescantes olores. Era tan extraño. Pensó que tal vez si se acercaba hacia el hombre, podía sentir su armadura. Pero él no hizo ningún intento de ese tipo, tratando de formar palabras de la nada. De repente, sólo entendió que tal vez si hablaba, la criatura lo escucharía. Y por eso respondió lo único que podía pensar en ese momento.

"La amas... ¿no?" Había pensado por un momento que el hombre no lo había escuchado, y fue como había esperado, nada más que un sueño vano. Un desperdicio.

Pero entonces, tan rápido como se había rendido, el hombre se estremeció dándose vuelta sólo lo suficiente para que Vegeta sintiera como si estuviera mirándose en un espejo. Era una escalofriante sensación por decir lo menos.

"Por supuesto..." respondió, su voz igualando la de Vegeta a una T. "Siempre lo has hecho."

En ese momento se había despertado, sintiendo como si estuviera hundiéndose en un mar de su propio frío sudor. Estaba asustado, sin saber lo que el hombre había querido decir y si incluso estaba despierto aún, o siendo transportado una vez más. Y así había abierto sus adoloridos ojos a un nublado mundo donde nada era disminuible. No podía descifrar si estaba o no en la realidad o todavía estaba incluido dentro de las garras de un sueño. Sentía una clase de desesperación que era completamente extraña a su carácter. Pero a pesar de todo, había sentido la presencia de ella, siempre allí, acurrucada a su lado o moviendo sus suaves dedos a través de su cabello. Había tragado, sintiendo como si hubiera intentado comer y digerir una roca.

Su boca estaba seca y sin sabor, y su cuerpo se sentía como si hubiera sufrido ser atrapado por una licuadora. Con cada respiro que sus pulmones lo obligaban a tomar, su abierto pecho le gritaba, casi al punto que supuso que moriría a pesar de los anteriores esfuerzos. Casi quería perecer simplemente para escapar de ese maldito dolor que desgarraba a su cuerpo en agonía.

Pero no podía. El sacrificio de ella no sería en vano. Y también... sabía que tenía alguna clase de futuro con ella. Tenía que tenerlo. Él significaba algo para ella. Eso estaba claro. Ella había sacrificado su propia vida para ayudarlo en un momento de desesperada necesidad, y lo estaba cuidando como nadie había hecho alguna vez. Nadie excepto su madre.

Pero apenas la recordaba, porque su padre la había destruido sólo unos pocos años después de su nacimiento. No sabía por qué, nunca lo haría. No era algo que él escogió detener, por lo que no puede condenar o justificarlo. Tal vez su padre estaba justificado, aunque probablemente no lo estaba. Bastardo. Sería mucho más fácil despreciar al desolado monstruo si fuera más que una pila de huesos podridos.

Pero podía recordar despertarse en la cama a la noche cuando era joven, tan joven que ni siquiera podía recordar el rostro de ella. Había escuchado que era hermosa y Nappa había insistido en informarle que él había heredado el encanto de su madre. Nunca recibió paliza por ese pequeño comentario. Pero ella había estado allí, cuidando su cama cuando pensaba que él estaba dormido. ¿Había significado algo él para ella? No estaba seguro. Esperaba que sí, porque la única persona que pareció haberle importado un comino sobre su vida era un humilde Ángel que estaba agarrando junto a él, proveyendo impenetrable calidez a su febril cuerpo.

Esta era la primera vez que lo admitiría, si sólo para sí mismo que necesitaba a alguien. Era la primera vez. Cuando él la había visto abrazas a Gohan, un sentido de casi instinto paternal pareció patear de la nada. Era tan increíblemente extraño. Quería protegerlos a ambos. Un Ángel y un niño que ni siquiera era su propio hijo. Estos dos lo estaban haciendo débil. Se preocupaba por ellos y le recordaba tristemente de la criatura de pelo azul cargando a su hijo con una entristecida mirada en sus ojos. Pobre alma.

Pero cuando abrazó a Bulma cerca de él, todo y nada tenía sentido. Pero no era necesario. Estaba contento de sólo ser abrazado por su saludable presencia. El dolor, la confusión, el orgullo... todo desintegrado por su santo tacto. ¿Todavía pensaba que no era nada? ¿Que estaba arruinada? ¿No sabía lo mucho que él se preocupaba por ella? ¿Lo que significaba ella para él? Pero de nuevo... no podía siquiera descifrar esas preguntas... ¿cómo podía pedirle que lo hiciera?

Realmente no podía entender la manera que él se sentía. Era simplemente una de esas extrañas sensaciones. Ya saben... de la clase misteriosa. Era simplemente. Es todo lo que puedo decir. Simplemente era. Y por lo tanto no intentó más luchar contra ello. ¿De qué le había servido la negación en el pasado de todos modos?

Quería tanto decirle la verdad. Sobre todo. Sobre quien él era realmente, qué le había sucedido para hacerlo la criatura que ella observó ante ella. Quería confiar en ella y ocultarlo todo al mismo tiempo. Quería que ella lo aceptara por quien él era y entonces al mismo tiempo no podía vivir con el rechazo si ella odiaba a la criatura que él era por dentro. Quería mostrarle la verdad y protegerla de ella al mismo tiempo.

Pero sobre todo, debo decir que él simplemente quería que ella lo abrazara. Eso era todo lo que importaba.

Nunca se había sentido de esta manera con nadie, ni siquiera Akasha. Akasha... El nombre enviaba ira filtrándose como una enfermedad en su sangre, encendiendo su feroz temperamento. Odiaba a la criatura y hubiera estado perfectamente contento de nunca mencionárselo de nuevo... Pero entonces... *suspiro*. Sabía que tenía que decirle la verdad a Bulma... Le debía demasiado. Se merecía saber la verdad.

Pero la verdad dolía. Apenas tenía suficiente fuerza para confiarse los horribles funcionamientos que habían pasado entre ellos, mucho menos explicarlos en voz alta a un Ángel de Dios...

Abrió sus ojos para verla recostada de costado, mirándolo. Sus piscinas de brillante azul se juntaban en sus pálidas pupilas, y una clase de electricidad parecía romper entre ellos. ¿Por qué había llorado tanto por él? ¿Cómo había estado tan dispuesta a regalar su vida a la posibilidad de que él pudiera no ser capaz de mantener el control? ¿Por qué lo había salvado en absoluto, y se arrepentía?

Su sonrisa derritió su confundida alma, y ella parecía estar mirando fijamente justo a través de él. Era en momentos como este cuando se preguntaba si los Ángeles tenían la habilidad de leer las mentes. Casi deseaba que lo hicieran así no estaba obligado a explicar en voz alta los acontecimientos que habían causado el odio explotar entre él y Akasha. Gimió en voz alta mientras los dedos de ella comenzaban a acariciar sus suaves mejillas, silenciosamente tranquilizándolo con su delicado tacto. Increíble qué mágicas herramientas poseía. Una clase de paz habitaba su inestable subconsciente, y simplemente dejó al hechizo de su tacto cautivarlo en su abrazo.

Cerró sus ojos, deseando por sobre todo lo que alguna vez le había preocupado que el padre de ella tuviera razón, que ella sí lo amara. Que fuera leal... Que estuviera allí a su lado siempre. Su amor era su única meta... Era todo lo que pedía. ¿Paraíso? ¿Infierno? No eran nada. Los entregaría en el latido de un corazón para ella si ella simplemente lo pedía. Gustosamente mataría por ella. Podía verse muriendo por ella. Sería un sacrificio desinteresado. Igual que fue el de ella. La amaba a pesar que su orgullo no lo permitiera. Sabía que nunca se lo diría. Tal cosa no tenía sentido.

"¿Estás bien?" sonó la voz de ella, aunque aparentemente tan lejana. Después de estar cerca del borde de la muerte por su mano, ella todavía sólo tenía absoluta preocupación por él... Increíble.

'La haré mía.' Se prometió con sólo buenas intenciones en el corazón. Por lo tanto... había una primera vez para todo.


Siento que sea tan corto. No puedo estar despierta por más tiempo chicos... además... he estado demasiado cansada cuando escribir es definitivamente un reflejo de mi trabajo... Puedo decir. Perdón.