Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Ángel Oscuro
(Dark Angel)
Un fic de Camaro
Traducción por Apolonia
Bulma había dejado su lado por primera vez en dos días, y su corazón estaba latiendo rápidamente mientras se tambaleaba a través de los pasillos, sus piernas adoloridas y sin usar por los días anteriores. ¿Por qué es que, aunque no las hemos usado por un largo periodo de tiempo, nuestras piernas tienden a rendirse fácilmente en las mañanas? Ahora, ¿cómo es esa lógica? Quiero decir... vamos, descansaron, ganaron fuerza... ¿entonces por qué el incesante tambaleo? ¿Eh? ¡Argh! Nunca lo sabré... Oh hombre... bueno... supongo que me desvié de nuevo, ¿verdad? Sí, sí... ahora, ¿dónde estaba?... ¿Hm? ¿Qué dijeron? Uh huh... ¡Ah sí! Gracias.
Entonces estaba tambaleándose a través de los descaradamente oscuros pasillos, frescas vendas y agua en la mano. Para su irritada consternación, el lavabo se mantenía goteando mientras sus caderas se mecían y el líquido estaba salpicando repetidamente sobre el mármol. Sólo podía imaginar cuan resbaladizo sería y mentalmente se recordó alejarse de la escena en caso que algún Demonio cascarrabias se tropezara con el húmedo punto y cayera vergonzosamente sobre el suelo, suponiendo en tanto que ella era la culpable. Ya tenía suficientes problemas con los que lidiar, sin contar incluso más malas notas.
Tantos demonios habían muerto. Ni siquiera uno de ellos, además de Vegeta, había vuelto y ese pensamiento era inquietante. Verán, aunque era triste que tantos guerreros oscuros hubieran perecido, simplemente la ponía incómoda porque el número de Ángeles fallecidos debió haber sido considerable. Sus pensamientos vacilaron a Yamcha por primera vez en los últimos días. Su hermoso joven rostro en su mente se sentía casi extranjero. Desconocido. Y eso era una mala señal. ¿Pero estaba bien? Quiero decir... todavía se preocupaba por él. Sabía que lo hacía... sólo porque estaba cerca de la casi muerte de algún hermoso sujeto no quería decir que su prometido estuviera fuera de vista y de mente. Simplemente había estado demasiado preocupada, trabajando sobre la figura inconsciente de Vegeta día y noche.
No es que realmente le importara... Quiero decir, ¡vamos señoras!... Ahora, ¿quién de nosotras pasaría por alto la oportunidad de mirar boquiabierto a un magnífico hombre mientras duerme? Si me preguntan... Yo hubiera estado en problemas por no manosear al hijo de p- ¿eh? ¿Qué fue eso? Oh... haha... sí, tienen razón... Me estoy yendo de tema de nuevo. Perdónenme.
Y así había estado cuidando a Vegeta por las últimas 48 horas, cambiando sus vendas y vigilando sus signos vitales por cualquier señal de disminución. No se había quedado consciente el tiempo suficiente para consumir algo de comida y supuso que eso exactamente no ayudaba la pálida, delgada mirada que había capturado su rostro. Aún así, de todos modos, estaba mucho más saludable de lo que debería haber estado.
Volvió, entrando tranquilamente a la habitación, sólo en caso de que pudiera despertarlo, para encontrar al Demonio sentado contra el respaldar de la cama y... Y. Ahora, ¿qué demonios estaba haciendo? No podía entenderlo. Él estaba sosteniendo un negro... uh... enrollado trozo de papel, entre sus dedos pulgar e índice, poniéndoselo en sus labios e inhalando. Eh... Negro humo se estaba filtrando entre sus labios mientras exhalaba, aparentemente sintiéndose mucho mejor que antes.
No estaba segura qué pensar de este pequeño escenario. ¿Qué exactamente debería esperar? Quiero decir... Vegeta no era exactamente es sujeto más agradecido en el universo y muchas veces simplemente podía ser lo opuesto. SIN MENCIONAR... el hecho que podía ser el más testarudo, altanero y arrogante hijo de puta para caminar por la superficie del suelo. ¿Estaría indignado que un Ángel lo hubiera salvado? ¿Estaría molesto? Eso sería muy de él.
Y así se tropezó en el otro lado de la habitación, evitando la profunda mirada y metiéndose con sus negras ropas y agua. Para ser honesto... (y lo que uno de nosotros no ha sido todavía) realmente estaba pretendiendo estar tan fascinada por los gruesos pedazos de material y agua, aunque por fuera estaba ocupada y calmada, por dentro estaba gritando.
"Veo que te estás sintiendo mejor." Comentó en voz alta, su inutilizada voz áspera y rasposa. ¡OH! ¡Y hay todavía otro misterio! Está bien... muy suficiente para todo lo de las piernas tambaleantes. Qué pasa si su voz es tan rara si no la han usado mucho, quiero decir. Oh. no les importa. Está bien, bien.
Sólo dijo tal comentario evidente por falta de algo mejor para decir. Quiero decir, supongo que podría haberse quedado callada, pero eso era simplemente demasiado espeso y tenso para su gusto y silenciosamente esperaba por una cortés, fácil conversación.
Verán, el verdadero problema aquí no era él realmente, como lo era ella. Esto es lo que quiero decir. Ella no podía mirarlo. Seriamente. Sus sentimientos eran demasiado fuertes en este momento para que lo mirara a los ojos y viera nada de lo que ella sentía reflejados en respuesta a través de sus profundidades ónices. Y por eso jugó su carta fácil y lo evitó por completo, imaginando que haciendo eso estaba haciendo las cosas más cómodas para ambas partes.
El olor del humo era extraño y quemaba su nariz como incienso. No quería parecer una tonta, pero su garganta aparentemente tenía diferentes planes en decidir que entonces era un buen momento para inducir una embarazosa tos. Limpió sus ojos con el dorso de su manga, notando con sólo satisfacción que era a veces una ventaja ser obligada a usar todo negro, simplemente porque el maquillaje de los ojos no se lucía increíblemente sobre la tela.
¡¿Por qué no podía siquiera el bastardo responder algo? ¿Hmm? ¿Era un simple "sí", o "no" demasiado suficiente? ¿No tenía algo de maldito-? Jadeó en voz alta mientras dos fuertes brazos se envolvían alrededor de su cintura y la jalaban contra un fuerte, pero herido pecho. Sintió cada respiro hacer entrar y sacar aire de sus pulmones, la sensación enviando pequeños brotes de felicidad en su cuerpo. Él descansó su rostro en la curva de su hombro, sus mejillas casi tocando las de ella.
Esperó por algo de tiempo, aparentemente intentando descifrar las palabras correctas que estaban tan obviamente en la punta de su lengua mientras su mentón descansaba sobre el hombro de ella.
"Hay..." Aclaró su garganta, el sonido de alguna manera enfermante mientras su cuello estaba tan cerca del oído de ella, pero lo ignoró, concentrándose más en las palabras a punto de filtrarse de sus labios.
"Hay... mucho que debo decirte." Casi susurró, su voz, si posiblemente, más áspera que antes.
"Lo sé." Tragó duro, intentando en vano absolutamente no dejar que su nerviosismo la traicionara. Pero supuso que ya había fallado desde la sequedad de su boca. ¿Por qué estaba tan nerviosa y atolondrada a su alrededor? Este era Vegeta por el amor de Dios.
Liberando su agarre de ella, lanzó su ardiente cigarrillo al otro lado de la habitación, ni siquiera molestándose en pisarlo. ¿Qué iba a hacer? ¿Incendiar el mármol? Lo dudo. Ella estaba algo aliviada que él se había liberado de ella, aunque su cuerpo por alguna razón sentía el fuerte deseo de resistirse a su propuesta y recostarse sobre su cálido cuerpo.
Él lentamente hizo su camino al respaldar de la cama una vez más, y aunque siendo tan orgulloso como era e intentando ocultarlo, hizo un gesto de dolor por cada paso. Pena se alzó en su estómago hasta que la hizo a un lado con esfuerzo, sabiendo muy bien que Vegeta disminuiría su llegada. Se acomodó hasta estar cómodo, contra la cama, respirando levemente mientras ella gateaba frente a él, preparándose para la ruptura de corazón que posiblemente yacía frente a ella en el incambiable futuro. Pareció una corta eternidad antes que él comenzara, tomando un profundo respiro antes de comenzar una difícil explicación.
"Hay cosas sobre Akasha que tienes que entender." Bulma tragó duro, observando la manera en la que él notablemente trató de calmarse. Era obvio que esta no era su historia favorita.
"¿Ocho?... sí... Ocho años atrás la conocí." Tenía esa distante mirada que decía que su cuerpo estaba aquí pero su mente se había ido lejos por el momento.
"Ella era tan hermosa. Tan perfecta." Bulma sintió una enceguecedora ola de celos entrelazar su remota calma y subconscientemente consideró negar la posibilidad de que tal horrible cobrarse sea "perfecta". Pero silenció su habitualmente abierta boca, sabiendo que una correcta lengua podría silenciar la de él. Necesitaba escuchar la verdad ahora. Si algo, merecía eso.
"Yo era joven," continuó. "Ella estaba interesada en mí. No hay sorpresa ahí como pudiste haber supuesto. Respondió arrogantemente. Bulma sonrió a pesar de sí misma. Después de todo lo que había sufrido, todo lo que había pasado, su arrogancia y presunción estaban, como siempre, intactas. Típico.
"Así que... la tomé." Bulma se sorprendió por hacer un sonido de burla en voz alta, un claro reflejo de ardiente envidia que había tan obviamente reemplazado las correctas metas de un puro corazón. No debería estar tan shockeada que a los dieciséis Vegeta hubiera sido sexualmente activo. Pero odiaba imaginar que su compañera hubiera sido posiblemente siglos más grande que él. Qué extraño. Pero luego de nuevo, ¡toda esta situación era extraña! ¡¿Quién era ella para empezar a juzgar ahora?
"En ella yo-" se interrumpió, preparando a su orgullo por las palabras que necesitaba decir. Obviamente no estaba acostumbrado a historias emocionalmente atribuidas.
"En Akasha comencé a sentir cosas que nunca había encontrado. Que nunca debí haber encontrado. Nunca debí haber desarrollado ese afecto, nunca debí someterme a sentirme de esa manera. Pero no importaba cual era mi lucha interna, estaba ahí. Me preocupaba por ella." Soltó las palabras, como si estuviera diciendo detestables confesiones que eran realmente un dolor sobre su cuerpo.
"Posiblemente me preocupé más por ella que por cualquier otra cosa. Incluso más que por mí mismo. Una cosa prohibida, sí. Pero ignoré eso por el momento. Era joven, imprudente, insensato. Destinado a doblegar o romper las reglas. Lo hubiera hecho no menos sin mi relación."
Sonrió, aunque parecía enfermo, tenso y estirado. No le gustó.
"Realmente no me tomó mucho ofrecerme a ella. Bulma levantó una ceja.
"Pensé que eso ya había ocurrido." Casi rió, aunque se detuvo antes que el ofensivo gesto fuera proyectado. Vegeta rodó sus ojos, abiertamente frustrado por su declaración sexual mal interpretada.
"¡Quise decir en matrimonio!" Bufó, mirándola en medio desprecio. Por ser una de las más respetables personas que podía pensar, de seguro sacaba buena insolencia. Ella se sonrojó, aparentemente muy consciente de ese hecho.
"Yo... le pregunté y ella dijo que sí." Sonrió, aunque Bulma tenía el extraño augurio de eventos que informaron el resto de la historia no sería tan suave y simple.
"Aunque ya había sospechado cual sería la respuesta, por supuesto, nunca, nunca me sentí tan feliz en toda mi vida. Era como si todo lo perdido o las piezas rotas se hubieran juntando. Todo estaba saliendo bien. Era perfecto. Nunca había sido feliz en mi vida, Bulma. Nunca. No de esta manera." Una oscura abandonada sombra cruzó su hermoso rostro, y ella supo sin duda que ahí era donde el dolor comenzaba.
"Pero fue aplastado. Destrozado. Nosotros, sí, pero mayormente Yo. Ella había averiguado que yo tenía un hermano mayor, Draco. Esto quería decir que él era quien iba a ser coronado Rey y que yo, siendo el segundo en la línea, no recibiría tal título." Aclaró su garganta por milésima vez, juntando sus pensamientos y palabras en su mentes antes de decirlos.
"Nunca intenté engañarme en pensar que en ser quien y qué era no jugaba parte en su atracción por mí. Sabía que esas cosas eran su razón por preocuparse por mí. Pero supongo que siendo un ingenuo adolescente, me dejé en la oscuridad adrede, sin querer realmente reconocer que en sus ojos yo no era nada más que un boleto a la realeza. Pero supongo que nunca imaginé que ella me dejaría por Draco, corriendo a sus brazos como una sucia perra al siguiente truco." Escupió las palabras tan furiosamente, ella casi sintió la necesidad de hacer un gesto de dolor a su hirviente comentario, sabiendo que venía, no por abrumadora frustración, sino por su despreciado corazón. Realmente despreciaba a Akasha. Dios mío, la despreciaba.
"Vegeta." Bulma dijo. Había tenido esa extraña sensación cuando saben que llega su señal para hablar. Desafortunadamente, tuvo una buena idea de a dónde estaba yendo esta historia y sabía que para ser honesto, había cosas que se necesitaban decir.
"Eso no excusa el hecho de que casi la mataste." Pero él sólo sacudió su cabeza, irritación llegando a su manga como a su corazón. Él cerró sus ojos, sólo añadiendo al serio efecto que esta conversación estaba teniendo.
"Eso no es todo en absoluto." Susurró, calmándose de nuevo. Su nuez de Adán se movió hacia arriba antes de caer de nuevo mientras tragaba duro, mirando al techo para alejar la ira que estaba muriendo por filtrarse en sus ojos. No estaba enojado con Bulma, pero nunca había discutido de esos acontecimientos en voz alta.
"Ella quedó embarazada, Bulma. Embarazada." Los ojos del Ángel se abrieron y su mano voló a su boca, su mente atreviéndose a creer lo que sus perforadores ojos estaban intentando decirle.
"Era un pensamiento que no pudo haber traído más placer a su podrida alma, sentir que sería el aire para el trono. Era su boleto para convertirse en Reina, y confió en ese hecho hasta el día que la criatura había nacido." Bulma secretamente objetó a que el niño fuera llamado "criatura" pero no estaba por detenerlo. Esto era demasiado importante.
"Era mío Bulma. Mío." Dijo las palabras con una finalidad que sólo debería ser escuchada en un funeral.
"Sin error."
En su mente, todavía podía ver la oscura, bronceada criatura acurrucada asquerosamente en los brazos de Akasha mientras ella veía la simple verdad que simplemente no había manera que el niño fuera de Draco. Se parecía tanto a Vegeta... Como si un bebé pudiera realmente lograr eso. Pero no era mucho en apariencia, sino su esencia. El aura del niño... señal de poder que no daba síes, yes, o peros. Era suyo, y ella aborrecía el gritón engendro de su enemigo.
Si sólo ella hubiera sabido que los últimos 10 meses de su vida habían sido los peores de su historia. ¿Pero hubiera realmente hecho una diferencia? La prostituta probablemente sabía lo que su embarazo y abierto engaño le habían hecho en tiempo normal. Pero él no se había echado hacia atrás, nunca miró hacia ella con algo más que un profundo sembrado aborrecimiento mientras era obligado repetidamente a verla acurrucada en los brazos de Draco. Cada vez que la había imaginado envuelta en su propio abrazo, sólo para resurgir con más ira.
Habían estado de pie junto a un gran precipicio, un gran, interminable pozo de Infierno que ardía sin descanso como una linterna eléctrica. Le había dicho, su voz fría y ausente de cualquier emoción que alguna vez él hubiera hecho creer a su obsesivo entusiasmo que había allí. ¿Cómo nunca había visto el vacío que soplaba como un mal plato en su corazón? Pero el entusiasmo le hacía eso a una persona... Demonio o no. Cegaba el corazón y los ojos de la verdad que era una verdadera persona, en cambio percibiendo como la persona realmente quería ver la víctima de su entusiasmo. No era una realidad. Era lo que él había querido ver.
La mano de Bulma recubrió su boca, y sus ojos estaban amplios con shock. ¿Vegeta? ¿Un padre a los dieciséis? Era difícil de imaginar por decir menos. Y aquí y todo ella se había dicho que él era incapaz de tal sacrificio. Pero luego de nuevo, su historia no había terminado.
Él estaba teniendo un difícil momento para hablar, cada palabra, cada sílaba atada con pura tensión. Supuso que él ni siquiera entendía la manera que se estaba sintiendo. Le había tomado semanas entender por qué ella lloraba. Había sido un misterio para él, nunca calculando por qué las húmedas lágrimas brotaban de sus ojos. Tragó de nuevo.
"Pero." Apretó sus dientes, mirando al techo, sino verdaderamente viendo la mirada de odio que había sostenido los ojos de Akasha, mientras ella apretaba la pierna del gimiente niño y lo arrojaba contra el fuego.
"Pero. Ella lo mató."
Duro, ¿eh? Un poco traumático. Lo hubiera hecho más largo, pero lo obvio... Estoy demasiado cansada y supuse que ese era un buen lugar para detenerme. Dejarles a mis lectores un enganche como siempre. ¡Ah no! ¡No me importa si no les gusta! Actualizo. ¡TODOS LOS DÍAS!... si no pueden esperarlos tanto lo siento. Dejen de leer. Pero sí aprecio la emoción. ¡Gracias por todo! Amor Ca... (¡bostezo!) maro. He.
