Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


¿Alguna vez se les entumecieron los labios? Quiero decir, entumecer. ¿Como si toda la sangre y color simplemente se desvanecieran de su rostro y todo lo que les quedara fuera una pálida y fluctuante reserva que enmascaraba las preguntas que perturbaban su mente? Bueno si les sucedió, entonces se sentirían parecido a Vegeta ahora mismo.

El color se drenó de su ya clara piel, su usualmente calma y fría fachada reemplazada por torturada incredulidad. Ella podría haber jurado que incluso vio sus labios borgoña temblar en esa manera de cachorro. Pero no había nada más gracioso o divertido sobre él en este momento. Tenía el color de una criatura que posiblemente podía vomitar en el suelo en cualquier momento dado. Incluso sus perforadores ojos negros sostenían una lejana, polvorienta mirada. Él la estaba asustando.

Pero no lo tendría. Al carajo con el miedo y la imprevisibilidad de toda la situación. Se cansó. Esto era todo. "Destinados a estar... ¡¿DESTINADOS A ESTAR?" ¡AL CARAJO CON EL DESTINADO A ESTAR! Aquí estaba ella, salvando su miserable perra vida, atendiendo a su trasero medio muerto, jugando a la psicóloga de mierda, ¡¿y para qué? ¡¿QUÉ? Tenerlo diciéndole que no podía suceder. Tener un Demonio. Un DEMONIO. Decirle que ya se había jurado a otra. SIN MENCIONAR que esta particular significante otra era una puta asesina y su prometida, que consecuentemente había asado a su propio hijo... perdón... ¿SU propio hijo frente a él? ¿Era sólo ella, o algo no estaba calculando?

Por dentro... no... perdónenme. POR TODOS LADOS estaba en llamas. No le importaba un carajo cuanto dolía... o lo molesto que él estuviera. NO se llevaba bien con el rechazo. ¿Así era como él le pagaba? ¿Básicamente diciéndole que no se preocuparía nunca por ella? ¿Que todavía estaba mal porque alguna puta había corrido y quien probablemente se estaba acostando con su hermano todo el tiempo que estuvo comprometida con él? Era-enfermo.

Por supuesto entre nosotros... reamente no pienso que Bulma estuviera pensando claramente. Quiero decir... ¿lo harían? Exactamente. Para uno... Vegeta básicamente había leído la historia de toda su vida... sí... la que había prometido nunca decirle a ningún alma. Sin mencionar el hecho que se había abierto a ella, le había dicho y mostrado cosas que nunca JAMÁS debió haber hecho. Había sacrificado un montón de honor sólo para permanecer honesto con ella y ella no lo estaba tomando. Qué típico de las mujeres. Hahaha... Lo siento mujeres, pero ya saben que podemos ser beligerantes a veces. Bulma no estaba deteniéndose en estos hechos, sino solamente escuchando lo que quería... bien. Al menos así es como siento.

Pero entonces aquí está otra parte de la historia. ¿Estaba Vegeta siendo lógico? Quiero decir... descarada honestidad es básicamente mi especialidad pero esto no borra le hecho que... aunque no podemos evitar por quien nos preocupamos... sus sentimientos hacia Akasha estaban miserablemente fuera de lugar. ¿No lo creen? Eso pensé.

El cuerpo entero de Vegeta había tomado la entumecida sensación y estaba envolviendo su misma mente. Qué... cómo... cuando... Era todo demasiado. Había llegado a ese lugar que yo misma me siento familiarizada. Ese lugar donde las cosas son demasiado abrumadoras y tu cerebro simplemente va de agilizarse demasiado y se apaga. En su mente ni siquiera podía formar oraciones... ¿cómo se suponía que iba a hacerlo en voz alta?

Y luego estaba lo obvio... sería mejor que dijera algo bastante rápido antes que el Ángel lo desgarrara. Estaba hirviendo absolutamente con monstruosa ira. Ira que no era doblemente ubicada en el corazón de un Ángel. Interesante. Pero pensamientos de victoria en persuadir su lado más oscuro para que saliera estaba lejos de su mente... él estaba lejos de su mente.

Mentalmente todavía estaba sentado con el padre de ella en la cornisa rocosa, escuchando con precisión cada acechadora palabra que fue enviada a través de los ensangrentados labios del hombre.


"Vegeta... ella estaba destinada a amarte... ¿sabes eso?" El Rey había tartamudeado en fallados respiros... decir que las expresiones faciales de Vegeta mostraban shock sería un ridículo eufemismo. Todavía podía sentir el shock familiar corriendo a través de él ante las palabras.

"Es por eso que intenté casarla con el Príncipe del Paraíso del Este. Para salvarla del dolor de corazón de enamorarse de alguien de tan mal corazón." Su audacia había reflejado que su temperamental hija, y eso era algo que Vegeta secretamente admiraba incluso ahora.

El Rey había cerrado sus ojos momentáneamente, y Vegeta había venido bajo la impresión de que su vida estaba terminando pronto. El pensamiento hizo a sus ojos sentirse presionado. Era una muy extraña sensación de hecho.

"Pero... ella no me ama." Había susurrado honestamente, cada palabra atada con inhibida verdad. El Rey había abierto sus llorosos ojos, riendo débilmente antes de que la sangre comenzara a gotear de sus hinchados labios. Incluso mientras Vegeta estaba simplemente recordando, quería limpiar la ofensiva sangre de los labios del honorable hombre.

"Sabía que había fallado... lo supe cuando la secuestraste, no sólo habías tomado su cuerpo... sino también robado su corazón." Había reído, enormes cantidades de sangre todavía filtrándose implacables de su boca, manchando sus dientes en feo rojo.

"Es..." Tosió, salpicando sangre viciosamente sobre el rostro de Vegeta, quien respetuosamente no la limpió.

"Es su destino a amar a ningún otro hombre... su sino darle su corazón a ningún otro hombre... hasta el día que muera y más allá."


Las acechadoras palabras todavía hacían eco como una mala canción en su mente. 'Hasta el día que muera. Y más allá.'

¿Qué era tan doloroso sobre estas palabras? ¿Qué eventualmente ella morirá? Supuso que sí. Se preocupaba por ella. Lo hacía. De hecho realmente lo hacía. No que alguna vez se lo diría. De ninguna manera. ¿No había desmantelado su orgullo ya? Pero supongo que era la parte del "más allá" que podía perturbar tanto a su alma.

Más allá. Más allá.

El mundo le recordaba de sus febriles sueños que habían plagado su asolado sueño como un mal virus, atacando sus estructuras mentales y prohibiendo verdadera relajación. La mujer de cabello azul... tan... tan, tan parecida a Bulma. ¿Era ella en otra vida? ¿Lo era? ¿Lo sabría alguna vez?

Pero no podía pensar en esas cosas mientras el Ángel saltaba de la cama y se dirigía a la puerta, aplastando las lágrimas de sus mejillas con las palmas de sus manos. Estaba enojada, tan terriblemente ey tenía todas las intenciones de dejarlo con preguntas prohibiendo todos los demás pensamientos.

"Tu." dijo él en un silencioso suspiro de alivio mientras ella se daba vuelta, deteniendo sus arrogantes pasos.

"¿Tu padre podía... - PUEDE ver el pasado?" casi se le resbala. Casi. Y aunque había alejado los vulgares pensamientos de su mente por el presente, sabía que eventualmente tendría el deshonor y malvado trabajo de decirle la verdad sobre su padre. No era una tarea que nuestro orgulloso Rey Demonio estuviera esperando... y eso es definitivamente decir lo menos.

Recibió nada más que una obvia mirada, mentalmente notando que esa furiosa mirada no era característica de su clase. Estaba lentamente perdiendo su batalla contra la oscura semilla que él había implantado y ella ni siquiera lo sabía. Pero este no era el momento para esos triunfales pensamientos.

"¿Te... te dijo alguna vez algo... algo sobre tu pasado?" Si lo era... se había casi quedado sin palabras. Pero tenía que saber. Simplemente tenía que saber.

"¿Qué quieres decir?" Dijo ella violentamente, obviamente haciendo ningún intento de ser civilizada. Él sabía que necesitaba ser más específico.

"Algo... sobre tu vida... como... ya sabes." Está bien. Bien... no lo sabía.

"¿Con quién terminarías?" Upps... Mal... mala elección de palabras. Exteriormente hizo un gesto de dolor por la explosión de vulgares obscenidades que salieron de su... siempre Angélica lengua. (sarcasmo) Podía soltarlas tan traicioneramente que podía hacer a un Demonio de los barrios más marginales de la Ciudad del Infierno ruborizarse en ofensa. Cómo incluso había aprendido palabras como esas. Él no pudo haber habitado su boca con esas maldiciones... uhh... ¿pudo?

"¿¡TERMINARÍA!" Gritó. Podría haber jurado que las paredes se rompían por el alto tono. Sus oídos estaban absolutamente sonando por el abusivo tono.

"¿¡QUÉ PIENSAS QUE SOY ALGUNA MALDITA PUTA COMO TU PROMETIDA! ¡¿CÓMO QUE VOY A ARRUINAR EL CEREBRO DE CUALQUIER OFERTA MEDIOCRE QUE SE ME APARECE POR UNA MONEDA POR SERVICIO?" Ni siquiera lastimaré sus retinas con otras palabras que aullaron en ese nefasto río de insultos. Sepan solamente que envolvía unas pocas escogidas palabras sobre los órganos masculinos y otras cosas. También algunas limitadas amenazas y gráficos despliegues de lo que intentaría hacer su propio miembro. Se obturó ante las descripciones. Él había sabido que podía manipularla... pero esto era enfermo.

Sus cejas estaban pegadas juntas fuertemente apretadas, furiosas arrugas plegándose a lo lardo de su frente y nariz. Sus ojos eran simplemente fríos... ni siquiera esa usualmente fiera mirada, sino casi cromo. Como dos espejos de odio sobresaliendo de debajo de sus pestañas. Se veía positivamente impresionante. Un poco espeluznante, impredeciblemente impresionante. Pero impresionante no obstante.

"Quiero decir. Quiero decir..." él tartamudeó. Ella se tranquilizó levemente, todavía murmurando completos cálculos de vómito inducido de lo que planeaba hacer con su virilidad.

"Quiero decir." ¡Argh! Odiaba esas malditas palabras que estaban por resbalarse como serpientes de su boca.

"De quién te enamorarías." Ugh... ahora si era no era la oración más despreciable para ser pronunciada por un Rey Demonio... no sabía qué era. Mentalmente se arrancó el honorable collar de su garganta. Débil.

Pero al menos sus palabras parecieron calmarla levemente mientras todas las promesas de dolor se silenciaron por el momento.

"No... nunca me dijo nada. ¿Por qué te importa?" Dijo... aunque su tono había ido de uno explosivo a uno frío relajado en una cuestión de meros segundos. Simplemente era sorprendente en su única manera.

Justo como había pensado la había tenido bajo su control de nuevo, sus ojos mantenidos en ese sorda mirada brillante cromo y se agachó como un tigre, moviéndose hacia él en la cama como un cazador acorralando a su presa. Se sintió instintivamente irse para atrás, realmente nervioso por sus acciones, sólo para encontrar su espalda presionada tan fuerte como era posible contra el respaldar de la cama. Era casi doloroso.

Pero dudo que incluso él supiera las profundidades de su enceguecedora ira ese momento. Se estaba ahogando en ella. Simplemente envuelta por la repugnante ola de dolor, frustración y odio que había hinchado su ira y se estaba filtrando de ella. Era como si cada parte de su atascado dolo hubiera repentinamente salido a la palestra que estaba saliéndose por los bordes... pronto para reventar completamente. Pero entonces... como dije... él sin duda estaba inconsciente de esto. ¿No lo están todos los hombres?

"¿Qué te importa, animal?" Hirvió ella, su tono así de peligroso y bajo que empapaba en un frío miedo en la boca del estómago de él. Él no estaba muy temeroso de lo que ella le haría... No... eso no era realmente. Porque incluso en este estado ella era débil en comparación. No... su posible ataque violento que se acercaba rápido no era culpable de sus miedos. Eran las posibles palabras que él podría traer y sus reacciones ante ella. ¿No la había lastimado lo suficiente? Su reacción podía picar, sin mencionar el hecho que el dragón en su pecho estaba moviéndose furiosamente de atrás a adelante ante su desafiante tono.

Este no era el momento.

"Tú no me amas... no amas a nadie más que a ti mismo." Sus palabras picaron con la verdad.

"Estúpido idiota." Rió desdeñosamente. Está bien, ahora el Demonio estaba simplemente gritando ser liberado y él dolorosamente lo mantenía a raya. El sonido de su risa era suficiente para enviar a la criatura a un casi histérico combate de odio. Odiaba ese sonido.

"Ni siquiera sabes lo que es el amor." Hirvió ella, sus feroces ojos llevando agujeros en su carne donde aterrizaban. Estaba tan íntimamente que era más allá de las palabras. Sin embargo su único miedo era arrastrase dentro de un herido pecho.

"No podías posiblemente. Dime Vegeta..." Se burló malvadamente, su cuerpo acercándose más peligrosamente mientras gateaba más y más cerca de él. Además del obvio extraño aire que sostenía la situación. Vegeta tenía que admitir que ella estaba más allá de sensual en ese momento. Nunca había visto este lado de ella. Si vagaba en la perversa imaginación de un Demonio.

"¿Te arrancaron esa emoción de ti cuando naciste o elegiste ser de esta manera?" Sus cejas se levantaron.

"Oh ya veo..." rió, vacía de humor. "Las emociones son para los débiles, ¿verdad?" Lo estaba enojando. Realmente lo estaba haciendo.

"¿Bueno quieres saber lo que veo... Oh gran y poderoso Rey Demonio?" Realmente no quería saber... Lo perdería. Lo perdería.

"Veo..." no lo digas... no lo digas... "¡VEO DEBILIDAD!" Gritó las palabras justo en su rostro. Las garras del Demonio cantaron como hojas dentro de su pecho, sus ojos nadaron con sangre, pero aún así se contuvo. No podía permitirle tomar el control. No ahora. A pesar de lo mucho que hubiera amado matarla en ese momento... no se perdonaría después. Sabía que no debería... pero estaba en deuda con ella.

"¡TÚ DÉBIL!" gritó él, agarrándola y poniéndola furiosamente sobre su regazo de su cabello. Ella ni siquiera gritó en dolor, ya que su agarre era notablemente amable considerando. Pero estaba asustada.

"Eres tan débil..." Hirvió él, su caliente respiración haciendo cosquillas en su oído mientras su mejilla estaba fuertemente presionada contra la de ella. Podía sentir cada río de fuertes respiros chocar en su pecho. Estaba respirando duro y feroz, cada fuerte viento siendo liberado en su cabello.

"Eres tan débil Ángel... te preocupas por ese idiota Príncipe tuyo. Eso te hace débil." Podía sentir esa sádica sonrisa extenderse en sus gruesos labios mientras sus mejillas estaban juntas y ahuecadas por el repugnante movimiento.

"Pero no él mi preciosa..." Susurró, jalándola más fuerte en su regazo hasta que estuvo a horcajadas sobre su cuerpo en una indomable aproximación.

"Él no está debilitado por ti Ángel... él no te ama... tú sabes eso." No... no era una pregunta. Era una declaración. Una abierta declaración de su más secreto miedo. Sintió el dolor y sufrimiento golpear de sus palabras y lágrimas volaron libres de sus ojos, filtrándose como calientes puñales por su mejilla y macerándose con las de él. Pero dudo que él siquiera sintiera la humedad en su carne... o si lo hizo... dudo que le importara.

"¿Quién podría Ángel?" Quería gritar... gritar con la fuerza de sus pulmones que se detuviera. Él envolvió sus brazos fuertemente alrededor de su espalda, jalándola en un asfixiante abrazo. Incluso podía sentir sus dientes tocar su cuello mientras su sonrisa se ampliaba con cada mordaz palabra.

"¿Quién podría amarte, Bulma?" Ella comenzó a sollozar.

"Si él lo hiciera... hubiera intentado rescatarte ahora pequeña perra egoísta."

Cualquier miedo... Cualquier reserva de Bulma que una vez hubiera retenido, se derrumbó a su alrededor. Él había tocado un punto débil... no... el Demonio dentro había golpeado un punto débil y solamente demasiado tarde el verdadero Vegeta se dio cuenta.

El puño de ella golpeó contra su rostro, conectando con increíble fuerza en su pómulo. En su débil estado... realmente dolió. Realmente dolió mucho. Pero maldito si la dejaba saber eso. Simplemente sonrió cruelmente, su feroz mirada ardiendo en la de ella mientras observaba desafiante en su hermoso rostro.

"Te reto a que intentes eso de nuevo Ángel." Hirvió. Lamentablemente en ese momento, su amenaza estaba tan vacía como la reserva de calma de ella. No podía lastimarla. No ahora... Nunca. No físicamente... de todos modos. Y así alistó su rostro para otro asalto.

En lugar ambos casi saltaron fuera de su piel por un gutural choque que huyó en la habitación. La puerta había sido destrozada desde sus bisagras y fragmentos de madera destrozada estaban dispersos sobre todo el mármol.

Bulma gritó en absoluto terror mientras el ensangrentado, mutilado cuerpo de Nappa rengueaba en la habitación. El olor de la gangrena y carne podrida asaltó su nariz y en el agarre del mismo temor, se puso detrás de Vegeta, protegiéndose instintivamente detrás de él. Sus ojos vieron la forma de Nappa en absoluto, totalmente escalofriante terror.

Sus pies encharcados en implacable sangre que goteaba de sus piernas y empapaba en las grietas del piso de mosaico de mármol. Su armadura estaba desgarrada y cubierta en sangre que podía o no haber sido suya. Montículos de hinchada, rasgada carne sobresalían miserablemente de su placa de metal del pecho. Sus brazos decorados en cicatrices y desgarros, metidas y estiradas por sus venosos músculos. Ambas alas colgaban muertas detrás de él, rotas. El material de cuero hecho jirones y desgarrado, induciendo terribles cantidades de dolor.

Ni siquiera hubiera reconocido su rostro si no hubiese sido por la gran calva cabeza y magnífico tamaño. Cortes estaban desgarrados de sus mejillas hasta sus huesos mirándolas monstruosamente, brillando grotescamente en la tenue luz. De hecho, una repulsiva cantidad de carne colgaba suelta e inmóvil debajo de su ojo, montículos de venas y otras materias orgánicas colgando de él. Todo su rostro estaba cubierto en carmesí y moretones.

Estaba respirando en horribles jadeos... los jadeos de un hombre moribundo. Pero tal vez lo peor de todo... y lo que acechará a Bulma hasta este día... Eran las lágrimas que brotaban de su rostro, empapadas en sangre, pero sin limpiarlas. Estaba llorando.

"Vegeta." Jadeó, su voz incrustada con lágrimas. "Vegeta, traidor."

Entre el dolor y la pena estaba el increíble odio que se hundía en cada palabra. Era la ira y la rabia que había cargado a su moribundo cuerpo del campo de batalla hasta allí. Era su Rey el que había matado su cuerpo y lo había alentado por venganza.

Vegeta estaba alarmado, pero no temblando en patético miedo como Bulma que se aferraba como una niña llorona a su espalda. No tenía miedo, no se acobardó en terror ante la monstruosidad que vieron que alguna vez había sido el cadáver de su Jefe Comandante, ahora era nada más que un maldito occiso caminando.

"Qué romántico." Nappa siseó a través de rotos, manchados dientes. Incluso su áspero respiro olía a muerte a la espera.

"Dejas que tus tropas mueran... y ahora te acuestas con un Ángel en tu cama. Debería haber sabido más." Rió, con maldad.

"No te traicioné Nappa." Vegeta dijo orgullosamente, ignorando el llanto de Bulma aflojando su única protección. Aunque no podía culparla. La vista del grotesco físico de Nappa era alarmante por lo menos.

"Primero matas a tu padre, y luego nos abandonas. Me abandonas. Hubiera muerto por ti. Moriré por ti. Pero no tienes honor." Gritó.

Vegeta nunca sabría cuan duro era para Nappa decir esas palabras al hombre del que secretamente había estado enamorado por tanto tiempo. ¿Alguna vez sabría lo mucho que Nappa lo había amado? ¿Algún día sabría la agonía que había sentido, el abandono que se había hundido como hielo líquido en cada parte de su cuerpo mientras miraba a su Rey huir del campo de batalla? ¿Sabría Vegeta alguna vez el dolor que había sentido mientras lo miraba irse?

"Mataste al Gran Rey y corriste. Si tuvieras algo de honor... hubieras muerto al lado de tus leales hombres." Ira reemplazó el dolor y las lágrimas. El puño de Nappa comenzó a brillar en un malvado rojo, igualando a sus ensangrentados ojos que sin duda eran un resultado de arrastrarse sin descanso a través del Infierno por dos días.

"Y ahora he venido a terminar el trabajo que el Gran Rey comenzó. Vine a matarte Vegeta. Voy a verte morir. Y voy a disfrutar-..."

Fue interrumpido por el enorme disparo que explotó a través de su cavidad en el pecho y enviado la caliente derretida carne salpicando a las paredes. Una mirada mortal se hundió en los ojos del gran hombre y tiró su rostro al suelo, su último respiro gorgoteando entre su propia sangre coagulada.

Radditz estaba de pie orgullosamente en el marco de la puerta, su dedo todavía humeando por la bola de energía que había formado y disparado a través de la espalda del guerrero. Fue una muerte deshonrosa. Pero el hombre la merecía. Él era un asesino, un violador, un torturador y un abusador. Era todas las cosas malas y la justicia le había proveído una vergonzosa muerte. Era más de lo que el monstruo merecía y Radditz había estado esperando por mucho tiempo la oportunidad de matar a la bestia.

Porque a pesar que Vegeta nunca lo supiera, Nappa había inculcado la idea de torturar la insolente mente de su padre... una manera de hacer al joven Príncipe más fuerte. Era en toda realidad, una oportunidad de repugnante perversa mente de asesino masivo de ser alimentado en el dolor de los demás. Vegeta nunca sabría, que entre todos los cuerpos de hombres muertos estaba guardado en un calabozo alrededor de él, el cuerpo en espera de Nappa yaciendo mirando y escuchando llevando al niño a la oscuridad, burlándose de él, provocándolo en creer que los podridos cadáveres podían responder a sus súplicas.

Era un enfermo hijo de puta.

También sabía que las palabras de Nappa eran insondablemente falsas. Vegeta no era ningún traidor en ningún sentido de la palabra. Había vuelto en pedazos de la batalla. Su cercano roce con la muerte era toda la prueba que necesitaba, aunque a decir verdad, Radditz hubiera defendido a su amigo a la muerte incluso si había verdad en las palabras del monstruo. Se preocupaba por Vegeta así si la criatura lo sabía o no.

Miró a los pálidos, blancos rostros. Ninguno habló. Ninguno se movió. Y fue entonces que Radditz recordó las palabras de Nappa antes de ser asesinado y se preguntó sólo silenciosamente...

¿Por qué Vegeta no había mencionado asesinar al Gran Rey?


Mmmmm. ¿Qué piensan? Bastante loco, ¿no? Bueno... estoy contenta con este capítulo. Estaba bastante despierta para este, un definitivo cambio del anterior. Pero díganme qué piensan... Amor Camaro Amor especial para Ryoko, yugi, kewla, rachiela y su chica, vinny y ninja. Oh y... An3maePhreek.

PD, ¿Leyeron todos lo que dijo Star? hahah... ¡me rompiste chica!