Hey! ^^

Hace tiempo escribí esto que sería un único capítulo y, como he recibido un comentario animándome a seguir con esto pues...aquí estoy, con un nuevo capítulo de lo que pasó después de esa noche ^^)

-A la mañana siguiente-

Mizuki abrió los ojos perezosamente, susurrando maldiciones contra la luz que entraba por la ventana de su camarote y le daba directamente en la cara. Por la luz supuso que sería bastante tarde y, aunque aún estaba cansada decidió levantarse, pero un brazo que la rodeaba por la cintura se lo impidió. Su mirada recorrió el brazo hasta el cuerpo del espadachín que aún dormía y, los recuerdos de la noche anterior cayeron sobre ella como un balde de agua fría a la vez que sus mejillas se ponían totalmente rojas. Intentó apartar el brazo de él lo más lejos posible de su cuerpo sin despertarle, pero los nervios le impidieron hacerlo con el suficiente cuidado y el peliverde abrió los ojos, soltando un gruñido por el brusco despertar.

-¿Mizuki?-preguntó con voz ronca por el sueño mirando como la chica cambiaba de estar sonrojada a estar totalmente blanca por el pánico.

La peliazul boqueó sin palabras y se levantó de la cama dándole la espalda para que no pudiera verla, se puso lo primero que encontró y corrió fuera de la habitación antes de que a Zoro le diera tiempo de incorporarse, sin llegar a entender lo que había pasado.

La chica corrió hacia la cocina y abrió la puerta con la respiración agitada por la carrera, provocando que todos sus nakamas, quienes estaban ya sentados a punto de empezar a desayunar, la miraran preocupados.

-¿Pasa algo?-preguntó Nami ladeando la cabeza, se habían llevado bien desde un principio y Mizuki pensó en contarle lo que había pasado pero desde luego no delante de todos.

-No...¿Por qué lo preguntas?-contestó rascándose la nuca y se sentó en su sitio mientras Sanji colocaba su desayuno delante de ella-Simplemente tenía hambre y no quería darle tiempo a Luffy de comérselo todo...

Mostró una amplia sonrisa que los convenció a todos y, aunque en realidad no tenía hambre, se puso a comer para que no sospecharan más, intentando participar en la conversación, aunque sus pensamientos estaban en Zoro. Recordaba perfectamente cada momento de la noche anterior y, aunque también recordaba la voz grave del espadachín diciéndole que la quería no podía dejar de pensar que había sido un error lo que había pasado. El peliverde era un gran amigo suyo, posiblemente el mejor y, aunque sabía que no la iban a echar de la banda también sabía que no iba a poder quedarse eternamente con ellos, por lo que la palabra error se repetía en su cabeza con letras gigantes.

-Buenos días-saludó Luffy al dueño de sus pensamientos, quien acababa de abrir la puerta de la cocina.

Sus miradas se cruzaron pero ella no tardó en pasar la vista al su plato, provocando una sensación de vacío y rechazo en el pecho del espadachín, pero no dijo ni hizo nada diferente a lo que solía hacer, solo se mantuvo con su expresión habitual hasta sentarse en su silla junto a la de Mizuki, mirando el plato de comida, aunque sin comer mucho, él tampoco tenía hambre.

-Voy a entrenar-anunció soltando un suspiro cansado de no recibir ni una mirada de ella en todo el tiempo que estuvieron en la cocina y, con pasos lentos pero firmes salió de la habitación.

Los demás no tardaron en seguir su ejemplo y salir de la cocina, todos menos ella y Sanji, que tenía que lavar los platos. Se miraron y ambos sonrieron, Mizuki menos ampliamente pero el rubio no pareció percatarse de algo que no fuera el hecho de que le hubiera sonreído.

-Pareces cansada, ¿no has dormido bien?-preguntó el cocinero con verdadera preocupación en sus palabras, echándole alguna mirada mientras fregaba.

-Bueno, anoche hacía frío...-fue lo primero que se le ocurrió, caminando hacia él, empezando a secar con un trapo lo que él lavaba para ayudarle.

-Si estás tan cansada puedes irte a dormir, no creo que les importe al resto...-le sonrió mucho más ampliamente y ella negó con la cabeza.

-No hace falta, además, me vendrá bien tomar un poco el sol...-dejó el trapo y se despidió algo más animada, saliendo fuera, en dirección donde Nami y Robin estaban, demasiado cerca del espadachín para su gusto, esperaba poder evitar estar cerca de él al menos hasta que todo se aclarara en su cabeza.

-Mizuki, quédate un rato con nosotras-le dijo Nami casi gritando para que la pudiera oír pese a la distancia que aún había entre ellas, haciéndole gestos para que se acercara, llamando también la atención de Zoro por todo el escándalo montado.

-Claro-respondió ella esperando a estar junto a ellas para hablar, evitando tener que gritar, asegurándose de no mirar en ningún momento al espadachín.

Se sentó junto a ellas hablando todo lo normal que pudo, sin poder evitar dirigir alguna mirada al espadachín, paseando la vista por su rostro, tan concentrada en mirar sus facciones que ni se dio cuenta de que él se había empezado a acercar cuando se dio cuenta de que no le quitaba el ojo de encima.

-¿Ya te has cansado de entrenar?-preguntó Robin, haciendo que Mizuki saliera de su ensoñación y viera lo cerca que él estaba.

-Algo así-fue su respuesta, sin apartar la vista de la peliazul.

-Voy a...a...a...ahora vuelvo...-medio tartamudeó ella levantándose para irse, echando a correr hasta una zona más apartada, intentando calmarse.

-Está muy rara...-dijo en voz no muy alta Nami y Zoro la miró un momento, empezando a caminar tras la chica inmediatamente después.

-Voy a ver qué le pasa...-respondió antes de que le perdieran de vista justo por donde ella se había ido unos segundos atrás.

Cuando la encontró suspiró, estaba apoyada en la baranda del barco, mirando el agua, parecía que aún no se había percatado de su presencia, por lo que se acercó en silencio, abrazándola por la espalda impidiendo que volviera a huir.

-¿Qué haces?-preguntó ella enrojeciendo y Zoro sonrió, se había quedado inmóvil al notar sus brazos rodearla.

-Te abrazo-respondió y la oyó bufar, provocándole una carcajada que no intentó ni disimular, aunque al ver como pasaba de estar nerviosa a estar molesta se cayó, apoyando la barbilla en su cabeza, mirando el agua en silencio.

-¿No estabas entrenando?-preguntó Mizuki esperando que se fuera y la dejara, no podía pensar estando tan cerca.

-Ya me he cansado...-respondió haciendo que se diera la vuelta sin dejar de abrazarla, notando como intentó soltarse cuando sus miradas chocaron-¿Qué te pasa?

-Nada...-contestó, aunque sabía que no le engañaba por lo que suspiró y bajo la mirada a su pecho-Me da miedo que lo que pasó ayer haya sido un error...-Notó el cuerpo del espadachín tensarse durante unos segundos aunque enseguida lo notó relajarse.

-No fue un error...-susurró cogiendo su barbilla para hacer que le mirara-Al menos para mi no fue ningún error...

Se miraron y, antes de que Mizuki volviera a hablar la besó, fue un beso tierno que dejaba claro todo lo que sentía por ella, esperando que la peliazul correspondiera, aunque tras unos segundos perdió las esperanzas y se separó un poco, lo justo para mirarla. Tenía los ojos brillantes, las mejillas totalmente roja y, los labios entreabiertos, invitándole a volver a intentarlo, por lo que ni se lo pensó antes de volver a besarla de la misma forma.

-No fue un error...-susurró ella contra sus labios empezando a corresponder el beso, olvidándose de todas sus dudas.

En fin, espero que guste, la inspiración vino al principio, me abandonó al final, volvió, se fue...Y, bueno, al final es esto lo que ha salido ^^)