N/A: Perdon por la ausencia! Inicié clases y estuve muy ocupada, actualizaré en cuanto me sea posible :) Gracias por la comprensión. Este capitulo va para martuu341 y a Juls Cullen por sus reviews ;D
¡Disfruten!
***Este capítulo está revisado y marcado para que las personas que no les agrada leer situacions sexuales o violentas explícitas, puedan seguir leyendo sin perder el punto de la historia.***
-UNA RECOMENDACIÓN PARA Ary Tomlinson Y SU TRADUCCIÓN "Everlasting"-
The Lighthouse
Capítulo 4: El Plan de Juego
Bella salió de la oficina de Esme Cullen sumida en sus pensamientos. Sí, entendía por qué la gente seguía diciéndole que el accidente no fue su culpa. Podía ver su punto y sabía que sólo querían ayudarla, pero sentía que querían dejarla libre de pesar por la muerte de su madre. No había forma de que permitiera eso.
Sabía que en términos técnicos, ella no tenía la culpa del accidente. Charlie le había explicado que el conductor de la camioneta había tirado su celular y se había agachado por un momento. Nunca vio que la luz estaba en rojo antes de estrellarse contra ellas. Recibió el citatorio de la policía por tener la culpa del accidente y él aceptó toda la responsabilidad, pero eso no hacía que Bella dejara de ser responsable, el menos en su punto de vista.
Toda la noche siguió pensando en las decisiones que hizo, que pudieron haber cambiado el destino de ese día. La primera y más importante fue cuando tomó las llaves de su mamá. Parecía una acción tan inocente en el momento, pero ahora se arrepentía de haberlo hecho más que otra cosa. Si no hubiera tomado las llaves, Reneé hubiera insistido en que regresaran al centro comercial a esperar. Ella odiaba conducir en cualquier clima que no fuera soleado. Ni siquiera conducía si las calles estaban húmedas por alguna lluvia la noche anterior. Si Bella no hubiera tomado las llaves, las cosas hubieran sido diferentes. No hubieran estado en el auto en ese momento, ni en la intersección donde la camioneta se pasó la luz roja.
La siguiente decisión que recordaba fue en la tienda de comida. Había ansiado comer comida china e insistió en esperar en la fila más larga en el centro comercial sólo para satisfacer ese deseo. Reneé hubiera estado satisfecha comprando en McDonald's o en Subway y volviendo a comprar, pero no… Bella necesitaba su pollo agridulce. Si hubiera dicho que una hamburguesa o un sándwich estaba bien entonces no se hubieran tardado tanto en comer. Por consiguiente, hubieran salido de la tienda 20 minutos antes y de nuevo, evitado el accidente completamente.
La cosa más grande de la que se arrepentía, pasó cuando se despertó. El día era absolutamente hermoso; estaba soleado y el cielo estaba completamente azul. Decidió que quería ir al centro comercial a comprar un nuevo traje de baño para ir a la alberca en la tarde. Cuando sugirió la idea con su mamá, Reneé estaba muy emocionada e insistió en ir con ella. Ella nunca desaprovechaba un viaje al centro comercial. Quizás si Bella no hubiera querido ir al centro comercial en primer lugar, se hubieran quedado en casa ese día y hubieran visto películas o algo así. Si simplemente se hubieran quedado en casa…
Habían muchos detalles pequeños que hubieran hecho una gran diferencia en ese día; todos esos escenarios de 'si hubiera…'. Cada cosa que hizo, cada segundo la llevó al lugar del accidente. Sí, entendía que ella no tenía directamente la culpa por el accidente de tráfico, pero no podía evitar el sentir que pudo haberlo prevenido de haber hecho algo diferente ese día. Si incluso una de sus decisiones hubiera sido diferente, Reneé seguiría aquí. Aún seguiría viva y Bella no estaría castigándose por la situación.
Su elección estaba tomada. Sabía que no podía evitar el hecho de que sus decisiones causaron le muerte de Reneé. Si lo hacía, estaría deshonrando su memoria. Reneé ya no podía disfrutar su vida. Ya no podía vivir como la persona libre y divertida que siempre fue. Ya no podía compartir su hermosa sonrisa con el mundo. Todo esto recaía en Bella, permitiéndole decidir que si su madre ya no podía volver a ser feliz, entonces ella tampoco merecía ser feliz.
…
Charlie pensó que enviar a Bella a ver a Esme Cullen sería una buena idea. Sabía que Esme sería capaz de lograr que ella se abriera y hablara sobre lo que pasó; era buena con su trabajo, sin importar quién fuera el paciente. Mirando a Bella ahora mientras salía de la patrulla, comenzó a pensar en su decisión. Algo en sus ojos mostraba que estaba pensando profundamente y eso lo asustaba.
Nunca le diría esto, pero Bella se veía demacrada. Sus ojos estaban rojos e hinchados como si hubiera estado llorando. Su maquillaje estaba corrido en su cara, siguiendo el camino que seguramente sus lágrimas habían tomado. Si nariz estaba roja y brillante, y sus mejillas sonrosadas. Aún así, todo lo que veía era la mirada contemplativa en sus ojos. Ella estaba planeando algo, eso era obvio; la única pregunta era qué.
Sabía que había sido un largo día para ambos con todo el viaje. Demonios, había sido una larga semana; el accidente, el hospital, el funeral y la mudanza, todo había logrado cansarlos. Lo mejor ahora, decidió, era llevar a Bella a casa, asegurarse de que se acomodara en su nueva habitación, y entonces tener ese descanso que tanto necesitaba.
Había tomado una semana de descanso en el trabajo para ir a Phoenix. Aún no estaba seguro de cuánto tiempo le llevaría hacer todos los arreglos, así que también tomó libre el siguiente fin de semana. Sería bueno no tener que dejar a Bella mañana o el Domingo sola en la casa. Eso definitivamente no sería una buena forma de ayudarla a superar su culpa impuesta. Gracias Esme, pensó mientras entraba en su calle. Si no fuera por su aviso, probablemente se hubiera ido a pescar o a hacer algo para salir de la atmósfera depresiva que rodeaba a su hija desde la semana pasada, y con la mirada en sus ojos justo ahora, tenía el presentimiento de que eso definitivamente no hubiera ayudado en nada.
…
Bella se puso mecánicamente una vieja camiseta y unos pantalones para dormir. Se fue al baño, cepilló sus dientes, y entonces pasó un cepillo por su cabello. Sabía que ya no quería volver a sentirse feliz; eso significaría que estaba olvidando lo que le hizo a Reneé. El plan en el que había estado trabajando en el camino a casa, envolvía maneras de asegurarse de mantenerse miserable – simplemente no sabía dónde empezar o qué hacer.
Mirándose al espejo, tuvo su primera idea. Bella tenía un hermoso cabello color café con reflejos rojos que sólo podías ver en el sol. Era largo, caía en ondas hasta la mitad de su espalda. Su mamá solía pasar al menos 30 minutos cada noche cepillándolo antes de que Bella se fuera a dormir. Decía que le traería buenos sueños.
Bella bajó las escaleras silenciosamente, ya que no estaba segura de dónde estaba Charlie o si aún estaba despierto. Tiene que tener un par de tijeras en algún lugar de este maldito sitio pensó para sí misma mientras buscaba entre los cajones de la cocina. No quería pedírselas a su padre por miedo de que pudiera ver su plan antes de que pudiera llevarlo a cabo.
Finalmente, recordó haber visto un pequeño escritorio cerca de la puerta del garaje y pensó que probablemente encontraría ahí lo que necesitaba. Se escabulló al pasillo y abrió lentamente el único cajón del escritorio. ¡B-I-N-G-O! Había un par de tijeras azules que parecían estar lo suficientemente afiladas. Las agarró rápidamente, deslizándolas en el bolsillo trasero de sus pantalones y jalando su camiseta sobre ellas para mantenerlas cubiertas.
Volvió a subir y estaba a punto de hacer lo que hiciera falta para entrar al baño cuando escuchó un ruido parecido a una pequeña sierra. A la derecha de las escaleras, había una puerta que estaba abierta unos 15 centímetros. Caminó de puntillas hacia ella y se asomó para ver a Charlie recostado en su cama, sobre su estómago mientras roncaba.
Pareció que su corazón se rompió en aún más piezas, con un temblor en sus pulmones. Sintió que su respiración se detuvo y su estomagó se retorció. Mientras lo miraba, su resolución comenzó a flaquear. El plan era asegurarse de que no pudiera ser feliz otra vez, pero no había realizado que sus acciones también lastimarían a Charlie. Incluso aunque no lo conociera bien, sentía una unión con él que había extrañado toda su vida. ¿Era esa unión, ese parentesco, algo que pudiera dejar tan fácilmente?
Lo pensó por otro minuto y entonces decidió. Sí, podía dejarla y arriesgar la relación. Después de todo, Charlie había estado ausente en su vida por 16 años. Dijo que no pudo evitar que Reneé se fuera, y puede que eso fuera verdad, ¿pero qué evitaba que fuera a ver a Bella todos estos años? ¿Cuántos cumpleaños y navidades se perdió? ¿Cuándos recitales u obras de la escuela? Bien, esa última era estrecha y lo sabía – ella dejó el ballet cuando tenía 9 años y odiaba el drama – pero aún así. No parecía que quisiera hacer un esfuerzo así que ella tampoco tenía que hacerlo.
Habiendo tomado su decisión, se alejó del cuarto de Charlie y volvió al baño, cerrando y asegurando la puerta detrás de ella. Tomó su cabello en su mano izquierda, las tijeras en su derecha, y cerró sus ojos fuertemente. Después de respirar profundamente, se cortó la gran mayoría de su cabello en un solo corte. Fueron aproximadamente 30 centímetros, pero no le importaba. Ya no podía recordar la alegría de tener a Reneé cepillándolo a la hora de dormir o la sonrisa que había en sus labios con cada pase del cepillo. No quería recordar; no quería sonreír otra vez. Esto era cómo iba a recordar a Reneé – a través del dolor en su corazón. Sólo era justo.
No le importaba si las puntas estaban iguales así que ni siquiera lo intentó. El punto era que se viera como mierda de cualquier manera. Sabía que sólo tardaría unos meses en crecer de nuevo, pero al menos no estaba por ahora. Cuando terminó, removió la evidencia de su improvisado corte y entonces volvió a bajar, guardó las tijeras y se fue a la cama. Había puesto en marcha la primer parte de su plan con éxito. Después serían sus pesadillas, y en lugar de no querer dormir por saber que las iba a tener, abrazó su almohada fuertemente y dejó que las lágrimas bañaran su rostro. Sabía que no pasaría mucho antes de que el sueño la llamara.
…
Charlie se despertó el Sábado en la mañana sintiéndose más fresco de lo que había estado en toda la semana. Cuando giró en su cama, vio que eran las siete de la mañana y decidió levantarse y preparar el desayuno. Mientras salía de su cuarto, notó que la puerta de la habitación de Bella seguía cerrada. Puede que siguiera dormida o no, no lo sabía, pero no lo iba a averiguar en ese momento.
Fue a la cocina, tomó dos sartenes de la alacena, entonces fue al refrigerador. De ahí, sacó una caja de huevos y un paquete de tocino. En su camino de vuelta a la estufa, tomó una papa y el rallador. Cuando volvió a la estufa, encendió el quemador de enfrente y comenzó a freír unas tiras de tocino. Mientras cocinaba el tocino, ralló las papas para hacer croquetas de papa. Cuando el tocino terminó de cocinarse, Charlie usó la grasa para cocinar las croquetas. No sabía por qué, pero siempre hacía que supiera mucho mejor.
Cuando las croquetas casi estaban listas, Charlie batió unos seis huevos, añadió algo de leche, un poco de sal, puso algo de aceite en el segundo sartén, entonces encendió el quemador, poniendo una llama baja para cocinar los huevos. Satisfecho, desatendió los huevos por un minuto, sacó dos rebanadas de pan y las puso en el tostador. Normalmente, él cocinaría sólo para él. Pero hoy hizo lo suficiente para Bella también.
Cuando terminó de hacer todo, lo puso en dos platos, puso los platos en la mesa de su cocina con el jugo de naranja y se alejó un poco. Sonriendo para sí mismo, subió las escaleras para tocar en la puerta de Bella.
…
Bella había estado despierta desde hace unas horas. No había dormido bien desde el accidente, y aunque esperarías que estuviera exhausta para tener que dormir por horas, el buen sueño aún la evadía. Aunque en vez de levantarse y bajar las escaleras, se quedó en su cama con la puerta cerrada. Estaba algo temerosa de lo que Charlie diría sobre su corte de cabello.
Justo después de las siete, escuchó que su padre se levantó y bajó las escaleras. Esperaba que él se fuera por el día a hacer quién sabe qué, pero para su mala suerte no lo hizo. Lo sabía porque seguía viendo por la ventana para ver si su auto seguía ahí o no.
Genial, parece que es un día con Charlie, pensó sarcásticamente. Realmente no estaba en humor de tener compañía, incluso si no lo había visto por 16 años. Desafortunadamente, parecía que él no pensaba lo mismo, porque unos diez minutos después, hubo un pequeño toque en su puerta. Cuando lo ignoró, él tocó algo más fuerte.
"Bella, linda ¡es tiempo de desayunar!" su voz estaba amortiguada por la puerta, pero podías saber que no iba a dejar que lo rechazara. Quería que Bella se uniera con él en el desayuno.
Bella se bajó de la cama enfurruñada, se puso sus pantuflas y fue a abrir la puerta. Antes de abrirla, tomó un respiro profundo, para prepararse a lo que seguramente vendría pronto.
Sip, esto va a estar bueno, pensó mientras finalmente abría la puerta.
Ahí lo tienen... ¿qué opinan de la locura de Bella? Honestamente a mi me desespera un poco jeje lol. Revieewws para saber que piensan... ¿si? Gracias! ;)
