Pedido especial
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Era una hermosa mañana, Victoria Vega había despertado hace apenas unos momentos con la idea de que hoy habían pendientes que resolver para el baile de la próxima noche, así era, al otro día estaría celebrando sus dieciocho años, ella ya sabía lo que eso significaba; encontrar un buen joven para casarse y tiempo después asumir su puesto como reina, todos sus pensamientos se disiparon en el momento en el que su dama de compañía entró a su habitación con una toalla en una mano y en la otra una bandeja de plata con sales de baño dirigiéndose hacia el baño de la habitación.
-"Buen día princesa Victoria ¿Desea que le vaya preparando la bañera?"- Preguntó amablemente Catherine Hannah Valentine, una joven dama de compañía, la cual también estaba a sus servicios.
-"Buen día para ti también Catherine" – respondió mientras se levantaba se su cama –"Me encantaría, por favor y gracias"– continuó dirigiéndose hacia su vestidor para escoger un atuendo adecuado.
-"Su baño está listo, princesa"– dijo Catherine mientras le acercaba la toalla que cargaba con ella a la joven princesa.
-"Muchas gracias, pero déjala en el tocador si eres tan amable"– dijo la princesa haciéndole un ademán hacia donde debía colocarla.
Una vez elegido que atuendo iba a usar, lo dejó en su cama, dónde Catherine aguardaba por si la joven heredera al trono deseaba algo más.
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Al terminar de haber tomado su baño y haberse vestido, la princesa se dirigió a la sala de estar de la segunda planta del Gran Palacio Real en espera de sus padres para que bajasen todos juntos a tomar el desayuno, hasta que nuevamente Catherine la sacó de sus pensamientos.
-"Princesa, el desayuno ya está listo, sus padres la aguardan en el comedor para que baje y se les una"-
-"Gracias por avisarme, estaré ahí de inmediato, no es necesario que les avises"- respondió Victoria amablemente levantándose del asiento donde estaba esperando.
-"Lo que usted desee, princesa"- dijo Catherine haciendo una pequeña reverencia antes de retirarse.
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Una vez terminado el desayuno, un grupo de sirvientas se dispuso a limpiar el comedor. Los reyes junto con la princesa se retiraron hacia la sala de estar de la planta baja para dejar que las muchachas terminasen su trabajo sin inconvenientes.
-"Victoria, he visto que ya estás lista, recuerda que hoy iremos a escoger los arreglos florales para los centros de mesa del baile de mañana"- dijo la reina terminando con el silencio.
-"Si, lo recuerdo, y ya estoy lista para partir cuando quieras, ¿iremos nosotras dos solamente?"- preguntó la princesa.
-"Cuando llegue Joseph con el carruaje lo verás por ti misma"- respondió su madre dejando a Victoria en duda.
-"Está bien madre"- dijo Victoria mientras suspiraba y aguardaba a que el chofer llegase para poder averiguar de lo que su madre hablaba.
-"Bueno, si me disculpan, debo irme, a atender asuntos del reino con el Consejo Real"- dijo el rey levantándose de su asiento dirigiéndose hacia la salida.
-"Nos vemos más tarde, querido"- -"Hasta luego, padre"- se despidieron ambas.
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-"¡Trina!"- gritó Victoria al subirse al carruaje y ver a su hermana sentada dentro de éste.
-"¡Tori!"- gritó de igual manera la mayor de las hermanas Vega mientras se acercaba a abrazar a su hermanita.
-"Me alegra que te haya gustado tu sorpresa adelantada de cumpleaños"- dijo su madre al subir al carruaje.
-"Me encanta, madre" exclamó alegremente Victoria.
-"No las he visto desde hace, ¿Cuánto? ¿Tres o cuatro años? Desde que te casaste y te fuiste con Gabriel, te he extrañado Katrina"- continuó Victoria dejando ir a su hermana del abrazo.
-"Lo sé, tiene demasiado tiempo. En fin, he venido para acompañarles en la celebración de mañana"- dijo Katrina.
-"¡Fantástico!"- gritó la más joven de las Vega de alegría.
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Durante el viaje las tres damas de la familia real se pusieron al día con lo que había acontecido en ese tiempo de estar separadas. Katrina les explicó que estaría de visita tres meses junto con su esposo, pero al término del primero él regresaría a vigilar la situación de su reino, y después volvería por ella para regresar.
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Al llegar a la Zona Florista, las tres damas fueron escoltadas por tres guardias hacia la florería más grande y conocida del lugar. Las tres Vega entraron al gran establecimiento admirando desde la entrada la rica variedad de flores, su atención hacia las flores se terminó cuando fueron recibidas por un pequeño niño de ojos verdes, piel pálida y cabellos negros largos algo alborotados, vestido con un pantalón negro y una camisa azul celeste algo percudida, que le hacía verse aún más pálido. Se acercó tímidamente hacia las tres damas para recibirlas.
-"Bienvenidas a nuestra enorme florería, donde tenemos una extensa variedad de flores, de temporada y las más comunes, contamos con bellos arreglos florales hechos a sus gustos personales y hacemos todo tipo de pedidos, no importan lo grandes o urgentes que sean. ¿Qué desean?"- dijo el pequeño.
-"Aww, ¿acaso no es la cosita más linda que han visto?"- dijo Katrina alborotándole el cabello al pequeño.
-"Ciertamente lo es"- respondió Victoria.
-"Bueno, pequeño caballero, hemos venido a solicitar un gran pedido de arreglos florales que deben estar listos para mañana a más tardar"- continuó la madre de las jóvenes.
-"Entendido, permítame mi lady, traeré a alguien para que se haga cargo de anotar su pedido"- dijo el pequeño antes de alejarse corriendo y desaparecer entre las flores.
-"Que caballerito más lindo"- dijo la reina Holly, a lo que sus hijas asintieron riendo.
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No tardó demasiado para que el pequeño niño regresara con una joven de la mano. Tenía el mismo color de cabello que el pequeño, al igual que el pálido tono de piel, ojos azules verdosos profundos, vestía un pantalón café sostenido por unos tirantes gruesos negros, con una blusa de botones blanca, algo percudida al igual que la de él, metida en los pantalones, sus manos estaban cubiertas por unos guantes gruesos color café, de su bolsillo frontal derecho se asomaban unas enormes tijeras muy brillantes. Su cabello negro estaba algo alborotado, el cual, al ver a las tres damas tan bien arregladas se trató de arreglar, recogiendo el mechón que cubría su rostro y colocándolo detrás de su oreja izquierda.
No supo porque lo había hecho, solo quiso verse bien ante ella, ya que al verla sus ojos la estudiaron de pies a cabeza, su sonrisa, sus ojos marrones como el chocolate, su hermoso cabello que caía con gracia sobre sus hombros y sus mejillas tan lindas, le pareció hermosa, solo buscaba acercarse a ella, escuchar su voz, su risa, de pronto se sintió extraña, sus latidos se aceleraban, sus manos comenzaban a sudar, no entendía esos sentimientos encontrados que la joven Vega le produjo, así que decidió hacerlos a un lado y tratar de disimular sus nervios.
-"Gracias por avisarme, Chris, ¿Podrías ir y ayudar a Robbie con las demás rosas? Yo me encargaré de atender a las damas"- dijo la joven entregándole el gran par de tijeras que se encontraban en su bolsillo, el pequeño las tomó y salió de ahí desapareciendo nuevamente entre las flores.
Al verla, Victoria comenzó a sentirse nerviosa, jamás había visto a una joven más hermosa que ella, unos ojos tan cautivadores, que al verlos, se perdió en ellos y no veía razón para no hacerlo, era algo nuevo y extraño para ella y entre más se aproximaba a ella, su corazón parecía latir más rápido, al verla recogerse el mechón de cabello no pudo evitar morderse el labio inferior.
-"Mi hermano me ha informado que ustedes desean hacer un pedido"- dijo mientras se quitaba los guantes y los guardaba donde anteriormente se encontraban el par de tijeras.
-"Exactamente, ese amable caballero le ha informado bien, deseamos hacer un pedido de centro de mesa florales" dijo la madre de las jóvenes Vega.
-"¿Para qué ocasión serían? No es por atrevimiento, es para saber qué tipo de arreglo serían más convenientes"- preguntó la joven Jadelyn sacando del bolsillo de su blusa una pequeña libreta donde anotar la información. Mientras encontraba una pluma con que escribir, la madre de Victoria le explicaba la ocasión.
-"Un baile de cumpleaños"- reafirmó mientras anotaba en su libreta. –"¿Quién será la feliz festejada?" dijo fingiendo interés sin apartar la mirada de sus apuntes.
-"Mi hermosa hermanita Victoria"- dijo Katrina tomando por los hombros a su hermana haciendo que ésta se sonrojara ante el cumplido. Jadelyn la miró y sonrió levemente antes de volver su mirada a la libreta.
-"¿Cuántos años cumples?" preguntó Jadelyn ocasionando que Victoria se sonrojase de nuevo antes de responder a su pregunta.
-"Dieciocho"- respondió tímidamente con la mirada hacia el suelo.
-"¿Tienen ya algo en mente sobre el arreglo?"- preguntó Jadelyn cambiando de tema. –"O ¿gustarían pasar con André para elegir que flores desean en los arreglos y la forma de estos?"
-"No estaría mal un vistazo a las flores, ciertamente tengo algo en mente, pero he visto gran variedad de flores hermosas, llevará un rato decidir"- dijo la reina Holly tomando del hombro a su hija Katrina.
-"Victoria, hija, tu quédate aquí con la joven y dale los detalles del evento y el pedido, trataremos no tardar"- dijo mientras se alejaban y las recibía un joven de tez morena, después de hablar algo los tres desaparecieron entre las flores, con el joven André guiando a las damas a través de estas.
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-"Tengo todos los datos que necesito, muchas gracias"- dijo extendiéndole un pequeño papel "Toma, aquí está tu comprobante, tu solo preséntalo a quien te vaya a llevar el pedido para comprobar que sea el correcto"- dijo Jadelyn guardando la libreta y la pluma en su bolsillo.
Victoria tomó la nota y la guardó en un bolsillo de su falda tímidamente, mientras Jadelyn la miraba con una sonrisa tímida.
-"Y bien, ¿Cuál es tu nombre?"- preguntó Victoria tratando de saber lo más que pudiese de la joven sin parecer desesperada.
-"Jadelyn, me llamo Jadelyn August West"- respondió la joven dirigiendo sus bellos ojos azules hacia Victoria –"¿y tú?"
-"Victoria Anabel Vega"- respondió perdiéndose en el fascinante azul de esos ojos que la miraban atentamente.
Jadelyn le extendió la mano a Victoria, y ella la estrechó en un formal saludo. Al contacto de sus manos ambas sintieron una explosión de nuevas emociones, escalofríos, nervios, causando que las mejillas de ambas se tornaran en un discreto tono rojizo al mismo tiempo, sus ojos se dirigieron hacia sus manos aún unidas, de ahí subiendo hasta encontrarse de nuevo, perdiéndose en la mirada de la otra, ninguna quería dejar ir, sosteniendo la mirada y el saludo un largo rato, Victoria valiente e inconscientemente se fue acercando cada vez más a Jadelyn, causando que los nervios de ambas aumentasen. Hasta que el trance en el que se encontraban ambas terminó.
–"Un placer conocerte"- dijo Victoria.
-"El placer es todo mío"- respondió Jadelyn haciendo que ambas se sonrojaran nuevamente y se soltaran las manos.
-"Tienes unos hermosos ojos"- dijo Victoria sin pensar lo que decía, alejando su mirada para que no notara la vergüenza en ella.
-"Muchas gracias, Vega"- respondió Jadelyn imitando a Victoria.
-"Puedes llamarme Tori"- dijo Victoria.
-"Entendido, Vega, tu puedes llamarme Jade, para ser honesta Jadelyn no me gusta mucho"- admitió la joven.
-"A mí me gusta, tienes un hermoso nombre, Jade"-
Antes de poder responderle el cumplido a Victoria, su madre y hermana habían regresado interrumpiendo un lindo momento para ambas.
-"Vamos hermanita, todo está listo"-dijo Katrina a su hermana tomándola por la muñeca acercándola más a la salida. Jadelyn vio como se acercaban a la salida mientras un sentimiento de tristeza llegaba a ella. En el momento que Katrina se distrajo y le soltó la muñeca, Victoria corrió hacia Jadelyn quien ya estaba de espaldas con los guantes puestos dispuesta a irse, y la detuvo tomándola del brazo y plantando un tierno beso en la mejilla de la joven.
-"Nos veremos luego, Jadelyn"-susurró Victoria antes de irse y desaparecer en la salida de la florería apresuradamente.
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-"¿Tienes idea de quien era ella?"- preguntó André sacando a Jadelyn de sus pensamientos.
-"Solo sé que se llama Victoria Vega y mañana celebrará su cumpleaños"- respondió confundida.
-"En efecto, Victoria Anabel Vega, hija del rey David VII, heredera al trono, la princesa Victoria"- respondió el joven emocionado.
–"No te creo"- dijo seria Jadelyn creyendo que el joven bromeaba.
-"No es broma, el evento de mañana será un baile, mucha gente asistirá, y varios jóvenes buscarán desposarla"- reafirmó André.
-"Esta bien, te creo"- admitió la joven algo irritada ante la idea de que alguien la desposara, se sintió engañada, sintió celos por quien fuese el futuro esposo de Victoria y sorprendida por el hecho de que fuera miembro de la familia real.
Victoria, en cambio, iba en el carruaje con una sonrisa de oreja a oreja, sin dejar de pensar en la forma en la que Jadelyn reía, en la que se sonrojaba, en lo bien que se sentía tomar su mano y en el profundo azul verdoso sus ojos.
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