Después de leer los reviews decidí seguir con ésta historia, ya que tengo planeado todo y la respuesta ha sido positiva de parte de quienes se tomaron la amable molestia de dejar review.
Preparativos
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Era una mañana tranquila, Jadelyn se había ausentado la mayor parte de la noche, para escabullirse en la casa de cierto burgués para así poder conseguir el dinero necesario para los víveres de la semana. Al regresar la joven había colocado las compras en una mesa, cerca de un sillón. Su pequeño hermano Christian no había notado su ausencia, hasta que esa mañana al despertar y salir de su habitación vio a su hermana sumergida en un gran cobertor rendida por el sueño en el sillón. El notó las bolsas de papel en la mesa y saco las compras de estas disponiéndose a acomodarlas en la pequeña alacena de la cocina. No era la primera vez que la despensa aparecía ahí, junto a su muy cansada hermana, las primeras se veces lo cuestiono a ella, pero su hermana solo le decía que ese no era su asunto, el pequeño, confiando plenamente en que su hermana siempre conseguiría de cierta forma como mantenerlos, nunca la cuestionaba. El consideraba que lo menos que podría hacer para ayudarle en ese aspecto era dejar de dudar de ella y colocar las compras en su debido lugar.
Al terminar de acomodar la despensa, el pequeño se unió a su hermana en el sillón, apartando el cobertor para poder abrazarla, a pesar de que no hacia frió, el pequeño se sentía protegido por su abrazo y el cobertor que los cubría. Al poco rato Jadelyn se despertó con el peso de su hermanito sobre ella, volteo la mirada hacia la despensa, la cual no se encontraba ahí, solo un bulto de bolsas de papel bien dobladas, sabiendo así que Chris habría organizado las compras mientras ella dormía. El pequeño se había quedado dormido en sus brazos, sosteniéndola firmemente en un tierno abrazo, ante la escena su hermana mayor sonrió y le sacudió el cabello mientras se levantaba lentamente, haciendo que el pequeño despertara.
-"Buen día, Chris, he visto que la despensa que he traído se encuentra ordenada ¿acaso ha sido obra tuya?"- pregunto la joven bromeando.
El pequeño se froto los ojos y se sentó en el sillón.
-"Si, lo he hecho yo, es lo menos que puedo hacer por ti, considerando lo mucho que tú haces por mi"-
Jadelyn sonrió dirigiéndose a la cocina, seguida de Christian.
-"Tú no tienes que preocuparte por nada pequeño"- dijo la joven mientras tomaba una jarra metálica con agua dispuesta a hervir. –"Ese es asunto mío"- continuo mientras tomaba una bolsa llena de granos de café.
-"Esta bien, Jade"- respondió su hermanito. -¡Puedo tomar café yo también?"- pregunto al ver a su hermana mientras se preparaba uno para ella.
-"Por supuesto que no"- respondió después de tomar un sorbo de su taza, al ver el puchero que su respuesta había provocado, le alboroto el cabello.
-"Vamos, deja los pucheros, haré el desayuno ¿quieres ayudarme?"- pregunto la joven para sacar de su berrinche al pequeño, Christian sonrió y se dirigió a la alacena para tomar una canasta de huevos.
-"Claro, te ayudare"- dijo sonriente el más pequeño de los West acercándose a su hermana con la canasta.
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Al terminar el desayuno los hermanos West se dirigieron a la florería, donde Christian se encargaba de regar los arreglos florales del pedido de las Vega, mientras su hermana Jadelyn recortaba los tallos de las rosas y les quitaba las espinas, para después dárselas a Robert y así él y otras damas preparaban el resto de los arreglos.
Una vez terminados todos los arreglos florales el grupo de jóvenes se encargó de subirlos al carruaje de entregas donde serían transportados al Palacio Real. Jadelyn se ofreció a entregarlos con ellos, ya que sabría que sería una oportunidad para volver a ver a la princesa, así que Andrew, Beckett, Robbie y ella se dirigieron hacia el lugar del evento.
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Mientras tanto en el Palacio Real los preparativos del gran baile habían iniciado desde el amanecer, los sirvientes del Palacio se encargaban de decorar el lugar, las cocineras de preparar un enorme banquete; el Rey David discutía asuntos con el Consejo Real sobre el futuro del reino el cual estaría en manos de la joven Victoria desde esa noche, mientras las tres damas Vega arreglaban sus elegantes atuendos para el baile de esa noche.
-"Disculpe la interrupción su alteza, en la entrada se encuentra una joven que dice que viene de la gran florería, junto con tres jóvenes más a hacer entrega de los arreglos ¿Dónde quiere que le informe que los coloquen?"- pregunta Catherine entrando al cuarto de la joven Victoria después de hacer una pequeña reverencia.
Al escuchar de la joven que había llegado, la princesa Victoria dejó a un lado el vestido que estaba en sus manos para acercarse a su madre quien se hallaba al lado de la pelirroja dama de compañía.
-"Gracias por avisar Catherine, infórmales de favor que en un momento bajaré a recibirles y darles instrucciones"-.
-"Yo te acompañaré madre, quisiera ver los arreglos"- dijo apresuradamente Victoria, tratando de ocultar la emoción que provocaba el saber que tal vez vería de nuevo a Jadelyn.
"Yo también quisiera verlos"- dijo Katrina acercándose a las damas.
-"En ese caso, iremos todas"- dijo la madre de ambas tomándolas por un hombro a cada una guiándolas a la salida.
Catherine fue rápidamente a la entrada del Palacio para hablar con la joven que la esperaba. Jadelyn y los demás jóvenes asintieron ante el recado y agradecieron amablemente la invitación de pasar a la sala de estar. Una vez ahí se sentaron en un largo sillón que se encontraba casi arrinconado en una esquina al fondo de la sala, los jóvenes admiraban las decoraciones elegantes de la gran sala, mientras Jadelyn se encontraba invadida por los nervios expresados por su pierna que se movía rápidamente, mientras Catherine se disculpaba y se retiraba de la sala dejando a los jóvenes explorando con la mirada el lugar y a la joven perdida en sus pensamientos.
Por alguna razón que todavía no lograba encontrar, la idea de que Victoria fuese a entrar en cualquier momento la tenía llena de emoción y a la vez de nervios, y más porque ella era la princesa, una razón más para querer impresionarla.
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Al llegar a la sala las tres damas Vega se encontraron con los jóvenes sentados inmóviles en el sillón cerca de la ventana, con la mirada en esta, admirando el paisaje, mientras Jadelyn solo miraba al suelo y movía la pierna nerviosamente, gesto el cual Victoria encontró adorable. Al ver a las tres damas de la familia real los jóvenes se levantaron rápidamente para hacer una pequeña reverencia, lo que Jadelyn no notó ya que estaba sumergida en sus pensamientos, André, que estaba a su lado le dio un pequeño golpe en la cabeza para que se levantara, lo cual la hico saltar de su asiento rápidamente y hacer la reverencia con las mejillas coloradas mientras los demás jóvenes, incluida la princesa Victoria, se reían discretamente ante el descuido de Jadelyn.
-"Buen día su alteza, hemos venido a entregar el pedido real"- dijo el joven Andrew dirigiéndose a la reina haciendo un ademán hacia quienes lo acompañaban, a lo cual respondieron asintiendo con la cabeza mirando a la reina, Jadelyn en cambio, dirigió su mirada a Victoria, quien estaba mirando al joven de tez morena hablar sin notar el par de ojos azules que la observaban con cierta admiración.
_"Buen día jóvenes"- respondió la reina con una gran sonrisa –"Soy la reina Holly Vega, pero pueden llamarme Holly" - dijo mientras tomaba de la mano a sus hijas y las acercaba más a los jóvenes.
-"Mi nombre es Angela Katrina Vega de Montesquieu, pero pueden llamarme Trina"- dijo la hermana mayor de las Vega dándole la mano a los jóvenes frente a ella. –"Un gusto conocerlos"-.
-"M-mi n-nombre es Victoria Anabel Vega"- dijo la más joven de la familia mientras de igual manera le daba la mano a los jóvenes con sus ojos en el suelo por la vergüenza, -"P-pero p-pueden llamarme Tori"-.
-"Beckett Avan Oliver"- dijo el primer joven de cabello largo, café oscuro al igual que sus ojos, complexión delgada, alto y muy buen parecido, de tez morena clara, vestido con unos pantalones cafés y una camisa de manga larga color crema la cual estaba metida en su pantalón cubierta por un chaleco abierto del mismo color que sus pantalones y zapatos negros algo desgastados, -"Pueden llamarme Beck"- termino diciendo con una sonrisa coqueta.
-"Andrew Leon Harris"- dijo el segundo, de tez morena más oscura que Beck, con el cabello más largo que éste, un poco más bajo y más cuerpo, traía puesto unos pantalones negros, una camisa blanca de manga larga arremangada hasta el hombro, igual, metida en los pantalones y unos zapatos cafés, –"Pero pueden llamarme André"- terminó con una sonrisa amigable metiendo sus manos en sus bolsillos.
-"Robert Matthew Shapiro"- dijo el tercero, tez pálida, cabello rizado oscuro, semejante al de sus ojos, un poco despeinado, al igual que los otros jóvenes, usaba lentes de mica negra, muy notorios, una camisa rosa clara, manga corta, que estaba fuera de sus pantalones cafés claros y zapatos cafés oscuros, -"Pero si gustan, pueden llamarme Robbie"- dijo mientras se encogía de hombros.
-"Jadelyn August West"- terminó diciendo la joven, de tez aún más pálida que la de Robbie, ojos azules verdosos los cuales Victoria conocía perfectamente de tanto admirarlos, vestía con unos pantalones azules oscuros, que le quedaban algo largos, se podría decir, ya que estaban doblados por el final, sostenidos por unos tirantes azules del mismo color, una camisa azul claro de manga tres cuartos metida en sus pantalones y zapatos negros, -"Pero p-pueden llamarme Jade"- dijo tratando de no sonar tan nerviosa, ya que tenía la mirada de todos sobre ella, pero la de Victoria era la única que la preocupaba y la ponía aún más nerviosa, por lo cual se sonrojó y se mordió el labio inferior para evitar que temblara.
-"Un placer conocerlos a todos, Beck, André, Robbie, y Jade"- dijo la reina Holly muy entusiasta.
Después de darles las instrucciones a los jóvenes, la reina procedió a retirarse junto con Katrina, Beck, André y Robbie para supervisar la descarga de los arreglos del carruaje, mientras que Jadelyn era guiada por la joven Victoria, bajo las órdenes de su madre, hacia el salón de baile el cual daba a un hermoso jardín, para que viese dónde serían colocados los arreglos.
En el camino hacia el salón de baile, Victoria había decidido usar el pretexto de guiarla para tomar de la muñeca a Jadelyn, a lo cual valiente y nerviosamente respondió moviéndola y cambiar la posición para así tomarla de la mano, Victoria volteó a verla ante el tierno acto, a lo cual Jadelyn sonrió sin mirarla, haciendo que ambas caminaran en silencio, sin mirarse, disfrutando de la sensación que las invadía.
Era como la primera vez, sus manos encajaban perfectamente, se sentía correcto, a pesar de los nervios del momento Victoria entrelazó sus dedos entre los de Jadelyn, haciendo que los nervios aumentasen; el corazón de ambas latía fuertemente, y su respiración se agitaba. Tratando de ocultar los nervios, Jadelyn admiraba las pinturas y esculturas del lugar, el decorado era hermoso y muy elegante, uno de los corredores, el cual llevaba haca el salón, tenía retratos familiares, donde se veía a la familia real posando con elegancia, y otras donde era la misma familia Vega y otros miembros de la familia real, e individuales, de Victoria, Katrina en distintas edades, uno dónde se veían a las hermanas juntas de bebés, el cual le pareció adorable, y otro dónde estaban los reyes David y Holly.
Mientras Jadelyn admiraba las pinturas, Victoria la admiraba a ella, se sabía de memoria el castillo así que la inercia la guiaba mientras sus ojos se encontraban clavados en el rostro de la joven. Jadelyn sentía la mirada, pero la ignoraba para que los nervios cesaran.
Cuando por fin Jadelyn decidió voltear a ver, Victoria se sonrojó haciendo que la joven West riera nerviosamente.
-"Quien viera a la princesa Vega tan sonrojada"- dijo Jadelyn en tono de burla.
-"N-no estoy sonrojada"- dijo Victoria bajando la mirada tímidamente.
-"Si, claro"- respondió Jadelyn en tono sarcástico.
-"Cállese, señorita Jadelyn"- ordenó entre risas nerviosas la princesa.
-"Lo que su alteza desee"- respondió la mayor de los West en un tono coqueto.
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Al llegar al salón se soltaron de las manos, para que ninguno de los sirvientes viera el tierno gesto de las jóvenes, Victoria procedió a explicarle a Jadelyn donde deberían ir los arreglos florales, después de darle las instrucciones los demás jóvenes llegaron, siguiendo a Holly y a Katrina, jalando cada uno una pequeña carretilla donde se encontraban los arreglos. Jadelyn se acercó a los jóvenes para decirles donde querían los arreglos, y así disponerse a ayudarles para tener todo listo.
André y Beck habían pasado lo que restaba de la mañana colocando los arreglos en las mesas, mientras Jadelyn y Robbie los arreglaban y regaban, Holly, Katrina y Victoria estaban supervisando que las decoraciones quedaran perfectas. De vez en cuando Victoria volteaba a ver a Jadelyn procurando que nadie lo notara, lo mismo hacía Jadelyn, en ocasiones sus miradas se encontraban, lo cual hacía que se sonrojaran y dirigieran la mirada hacia otro lado.
Llegada la hora del almuerzo, la reina Holly invitó a los jóvenes a unírseles en el comedor, para comer todos juntos, pesar de que los jóvenes declinaran la invitación, entre la reina, Victoria y Jadelyn convencieron al grupo de muchachos a quedarse un rato más, al final aceptaron, lo cual alegró a las jóvenes, ya que tendrían un tiempo más cerca.
Se sentaron en el gran comedor después de presentarse ante el Rey David y el esposo de Katrina, Gabriel, quienes acababan de llegar para comer con la familia, y ahora, los jóvenes de la florería. El rey David ocupaba la silla de la esquina, a su lado, la reina Holly, seguida por Katrina al lado de su esposo Gabriel, enfrente de ellos, al lado de su padre, estaba sentada Victoria, a su lado Jadelyn, seguida por Beck, André y al final Robbie.
Mientras esperaban a que la comida llegara, conversaron entre todos, el rey era una persona muy agradable, la cual hacia bromas y le gustaba conocer gente nueva, en cambio Gabriel era muy serio, casi no comentaba nada, pero no era grosero con los jóvenes, solo tenía un carácter prudente. Mientras disfrutaban lo que los jóvenes llamaron un gran banquete, David, Holly, Katrina y Gabriel discutían asuntos del reino de los Montesquieu, los jóvenes se limitaban a comer y no hacer muchas preguntas, solo responder cuando alguien les preguntara algo.
En el momento en el que David y Gabriel comenzaron a discutir sobre la ola de crímenes a manos de El Cuervo, Jadelyn se encontró algo nerviosa respecto al tema, por lo cual comenzó a mover su pierna rápidamente como lo había hecho en la sala de espera, por lo cual Victoria colocó su mano en la rodilla de la joven West para tranquilizarla suponiendo que la joven tenía ese mal hábito de mover la pierna, sin que nadie lo notara; Jadelyn volteó y con una sonrisa agradeció el gesto, Victoria respondió con una sonrisa; para ellas, no había nadie más que importara en ese momento, en esa mesa, se tenían a ellas dos, era lo único en lo que podían pensar, a pesar de que por dentro, algo les decía que lo que hacían estaba mal. Jadelyn colocó su mano sobre la de Victoria, ambas manos tomadas sobre la rodilla de Jadelyn, mientras la princesa rozaba su dedo pulgar haciendo círculos en la mano de Jadelyn, lo cual les provocaba escalofríos a ambas.
Durante el resto de la comida Jadelyn y Victoria mantuvieron sus manos entrelazadas, solo las separaban cuando necesitaban utilizarlas, lo cual no sucedió mucho, no se dirigían tanto la mirada, para no causar algún tipo de sospecha, pero ambas sabían que lo que sentía una, la otra también.
Después de la comida, los jóvenes procedieron a retirarse, antes de irse, los reyes los invitaron al baile real, el grupo de jóvenes aceptó la invitación alagados ante tanta cordialidad de parte de la Familia Real, mientras los muchachos estaban seguros de poder ir, Jadelyn no sabía si debería, ya que la idea de asistir a un baile donde vería a Victoria con otros pretendientes la ponía algo molesta, no entendía porque, o al menos, no quería reconocer que tenía celos. Los jóvenes se despidieron y se retiraron en el carruaje, mientras la familia Vega los veía marcharse.
La princesa Victoria se encontraba de lo más alegre, ya que Jadelyn había aceptado su invitación, ansiaba tanto que el sol se ocultara para poder verla de nuevo, mientras en el carruaje, Jadelyn batallaba con la idea de ir para ver a Victoria entre múltiples pretendientes o salir a ver que conseguía en una noche de delitos menores, por un lado quería asistir para volver a ver a su princesa, pero por el otro, pensaba que Victoria no estaría con ella, dudaba que el hecho de que ella fuese amable y linda con ella se debiera a lo mismo que provocaba que Jadelyn fuese así con ella, no comprendía porque quería a la joven Vega para ella sola, solo, era lo que ella la hacía sentir.
Review si opinan que Jadelyn debería presentarse en el baile, o si debería salir como El Cuervo :)
