Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Ángel Oscuro
(Dark Angel)
Un fic de Camaro
Traducción por Apolonia
"Él es masilla en tus manos." Chi Chi susurró maliciosamente, mientras bajaban por el blanco vuelo de escaleras. La mirada en el rostro de Yamcha no tenía precio y sus redondos ojos casi salían de sus cuencas ante la vista de su escote bajo su cuello. Había intentado usar un vestido modesto y de buen gusto, pero había encontrado esas opciones aburridas y anticuadas. Quien sabía que después de usar negros vestidos apretados contra la piel adquiriría un insaciable gusto por ellos.
Probándose los vestidos blancos o crema sólo habían probado más evidencia de la influencia sobrenatural del Infierno sobre ella. Cada "modesto" vestido se sentía como usar una bolsa de papel, que colgaba floja sobre su pecho y sus nalgas, para su gran consternación. Ahora enfrentémoslo muchachas. ¡A nosotras las mujeres nos gusta sentirnos sexies! ¿Tengo razón? Entonces pueden entender de donde venía el Ángel. Sentía como si estuviera modelando vestidos de paternidad, aunque Chi Chi había insistido que cada uno se veía mejor que el anterior.
Y luego había descubierto el azul, empujado y oculto entre miles de vestidos blancos, destacándose impecablemente contra sus aburridos vecinos. Sosteniéndolo contra su cuerpo para calcular el tamaño, Chi Chi había fruncido el ceño, señalando que tal color era inapropiado para el Paraíso y que no tenía la más mínima idea de donde había venido tal vestido de ese llamativo color. ¡El Paraíso era tan suave! Bulma estaba en un mundo suyo, una vez más viendo el hermoso mural de su madre, sonriendo en el viendo de un cielo raso. Su regalo para ella... Su... Vegeta.
Era la milésima vez que había visto su rostro en su mente, preguntándose dónde estaba, qué estaba haciendo. Supuso que volvió a sus antiguas costumbres una vez más, invocando sobre su promiscuo estilo de vida, pensamientos para ella tan extraños como nunca antes. Probablemente tendría miles de concubinas más sólo... dando vueltas alrededor como decoraciones muertas. (hmmm. Viendo algo de ironía aquí, gente) El bastardo probablemente estaba arrastrando a su favorito juguete rubio a ese mismo momento, pensando no en la Princesa de cabello plateado que había estado aparentemente enamorada de él desde el día que había puesto sus ojos sobre él. Estaba fuera de vista y de pensamiento.
Pero en algún lugar dentro sabía que no era cierto. Él había demostrado en varias ocasiones por sus acciones que su vida y su presencia significaban algo para él. Incluso si era totalmente inconsciente de ello, continuando con su perversamente morboso estilo de vida, sabía que debía pensar en ella ocasionalmente. Ella significaba algo para él... Lo hacía. Lo hacía.
Sonrió malvadamente mientras los errantes ojos de Yamcha se deslizaron sobre su pecho una vez más, pero frunció el ceño ya que parecían estar pegados. Probablemente ni siquiera la vio a ella O su vestido. Ella fluía agraciada por los escalones, una falsa sonrisa estirando sus labios incómodamente en esa falsa manera que toda orgullosa mujer puede poner. Aún así, incluso sus altos tacones no eran lo suficiente para despertar sus ojos de su estado tipo trance, permaneciendo pegados en su escote.
'Es tan niño.' Pensó indignada antes de golpearse mentalmente a sí misma. 'No pienses eso. Nunca te atrevas a pensar eso.' Se regañó. 'Ese hombre salgó tu vida, Bulma. Soportó las peores partes del Infierno para rescatarte, ¿y ESTE es el agradecimiento que le das? Perra.' No podría haber venido en un mejor momento, salvándola de las innombrables consecuencias de un Vegeta que tomara represalias.
Pero tal pensamiento simplemente no era verdad. Debería haber venido antes. Mucho antes... Si lo hubiera hecho, no estaría pensando en esas cosas. No estaría pensando sobre el hermoso Demonio que la había hecho amarlo. Pero entonces, su propio desviado corazón la había engañado y su amante había creído que ella estaba muerta. Sólo podía culparse a sí misma.
"Bulma, te, ves... ¡asombrosa!" Susurró como si soñara, su inmadura mirada todavía viajando pesadamente sobre su agitado pecho. Lo golpeó juguetonamente en el brazo, tocando los músculos con sus nudillos.
"¡Mis ojos están aquí arriba, tonto!" Bromeó, viéndolo enrojecerse sólo ligeramente. Qué... ¿honestamente había creído que no lo había notado? ¡Estamos hablando de una muchacha! ¡Vivimos por encima de todo!
"Y así es. Y se ven preciosos." Sonrió, sus blancos dientes brillando coquetamente a ella mientras esa aniñada sonrisa todavía brillaba en sus ojos de melaza. Él estaba contento que ella lo hubiera bromeado descarada y levemente boquiabierta, porque incluso él reconoció que tal comportamiento era insultante para una dama tan fina. Bulma no era una puta de palacio. Era mucho más que eso. Más que sólo una cara bonita y un asombroso cuerpo, sino una ingeniosa y fascinante mente que lo atraía a ella como un imán. Para un par de pechos hinchados y brillantes ojos no era nada en comparación a una mente intelectual.
Aunque, rió internamente, ¡sí ayudaban!
"¡Basta de halagos!" Rió, apartándose de él hacia el conjunto de mesa de comedor.
"¡Mis chefs han preparado un festín!" Se quedó mirando con nostalgia a los frescos platos de cena y fina porcelana china alineada con pan y huevos. No podría haber imaginado que su contraparte anhelara por chocolate y cerezas, porque él nunca había probado dulces. Tales creaciones como la clara de huevo y plan blanco eran deleitables a sus ojos, decorando los maravillosamente cremosos platos y tazas.
Intentando como podía, Bulma no pudo encontrar un surtido tan apetitoso, recordando cada increíble comida que había disfrutado en el Infierno. Y esto era una influencia que se rehusaba a negar, sabiendo que simplemente no había manera de evitarlo. Al principio, tales comidas como carne vacuna y de aves habían parecido erradicadas, las fuertes especias apenas comestibles y tortura para sus sensibles papilas gustativas. Pero entonces, después de un tiempo, el salado gusto de la carne asada e hígado revuelto la habían calmado, filtrando sus deliciosos jugos en sus papilas gustativas y erradicando el viejo sistema. Así que pueden imaginar que algo de pan viejo y blandas claras de huevo parecerían un poco menos tentadoras que el jamón y el tocino.
¡Y DIOS QUE NO HARÍA POR ALGO DEL MALDITO CHOCOLATE!
Pero sabía que tales dulces nunca bendecirían su boca de nuevo y por eso se quedó algo sombría.
La firme y sin embargo suave mano de Yamcha agarró su brazo, dándola vuelta tan tiernamente que casi tuvo la suprema urgencia de arrastrarlo a su habitación, arrancarle sus ropas y... ¡¿QUÉ? Ahora, ¿de donde CARAJO salió eso? ¿Y FORNICAR? ¿FORNICAR? Esa NO era una palabra que viniera de la mente de un Ángel. Maldito ese Vegeta... ¿Maldito? ¡ARGH!
Se estaba frustrando internamente, en parte por el insatisfecho hambre y el hecho que ideas y palabras que NO DEBERÍA poseer estaban fluyendo rápidamente a través de su mente por su propia voluntad. Era algo que estaba tendiendo a suceder últimamente, ambos cuando Yamcha estaba cerca y también cuando su temperamento vacilaba. Sabía que subconscientemente algo estaba ocurriendo, y sin embargo sabía que alojarse en tales cosas sólo alimentaría sus perversas ideas y pensamientos. Así que en cambio las hizo a un lado.
"Vamos a caminar primero. ¿Sí?" La sonrisa de Yamcha calmó el arrase de preguntas sin responder, no simplemente por sus palabras, sino supongo más por la extraña, casi nerviosa mirada que parecía fluir de sus palabras. Había algo tal vez apretado en su pronunciación vocal o quizá incluso un ligero vacilar, lo que fuera, casi gritaba inestabilidad y nerviosismo. La ponía incómoda, aunque le permitió escoltarla fuera de las gigantes puertas del castillo y y afuera a la gracia de la luz del Paraíso.
Normalmente, hubiera rechazado su oferta, en lugar de tomar nota de su incesante hambre e intentar atraerlo con la aburrida comida que estaba siendo ofrecida. Realmente ESTABA hambrienta. Pero había algo que le dijo que no, algo que era evidentemente importante para él.
Casi tímidamente tomó su brazo ofrecido, entrelazando el suyo propio y moviendo sus delicados, y casi rejuvenecidos, dedos con uñas largas alrededor de su codo. Él la guió a través de un encantador bosque, las hojas que todavía colgaban tercamente de los árboles volviéndose amarillas incluso mientras ellos pasaban caminando. La hermosa tonalidad dorada brillaba en el sol y rayos rosas resplandecían como destellos. El fresco aire de otoño casi sabía dulce en su boca, el espeso aroma de hojas y crujiente corteza impregnando los frescos bosquejos que tocaban las rotas hojas que se sostenían débilmente a los árboles.
Estaba casi hasta las espinillas de romper hojas, cada una destrozándose debajo de la presión de su pie. Y sin embargo apenas podía disfrutar tal rara elegancia y belleza, su principal preocupación en el silencio que soldaba el ánimo de su compañero.
"Es un... día hermoso." Comentó suavemente, sintiendo como si cada palabra hubiera salido obviamente estirada e infamemente falsa. Él sólo sonrió tiernamente, sus suaves mejillas hinchándose alrededor de sus suaves ojos.
"No tan hermoso como tú." Susurró, moviéndose sólo una fracción de pulgada más cerca de ella. Aún así, el pequeño gesto fue suficiente para calmarla levemente y siguió sin palabra ni protesta por casi una hora. Era en estos momentos contenedores, que honestamente podía decir que la oscuridad de la criatura se apartaba de su mente, dejando sólo leves restos de su amargo sabor en la parte de atrás de sus pensamientos. La sonrisa de Yamcha y fáciles comentarios parecían dispersarse alrededor de ella, entibiándola incluso en el frío del Infierno, al cual ella aún tenía que acostumbrarse. Era en estos momentos... donde realmente lo amaba.
Todas esas veces en el Infierno, todos esos desesperados momentos, había intentando obligarse a creer que lo amaba. Y todo ese tiempo, ¡realmente lo había amado! Era frustrantemente obvio que la desesperación y la pérdida de esperanza habían adornado su corazón, dejando su autoestima por los suelos. Pero aquí, estaba su Príncipe, su Príncipe Azul.
Podía olvidarse del lado oscuro de sí misma que se había desarrollado en el tiempo que había pasado en cautiverio. Podía olvidarse de los malos pensamientos que plagaban sus pensamientos o peor, que se hundían en su corazón. Estaba libre de todo eso. No los necesitaba. Era el lado sin valor que no le serviría para nada a largo plazo. Ese lado estaba en un curso suicida. Era el lado que anhelaba a alquien más. Y debía olvidarlo.
Lentamente dejó entrelazar sus dedos alrededor de los de él, sosteniendo su mano en esa increíble maraña que sólo los amantes hacen. Creo que saben de qué tipo.
"Sentémonos por allá cerca de ese árbol." Yamcha señaló con su mano libre, aparentemente ignorando la cautividad de su otra mano. Bulma miró curiosamente a la hinchada raíz de un sauce llorín, sus ramas increíblemente verdes hinchándose sobre el suelo y ensombreciendo el área encajonada debajo. SÍ parecía accesible por decir menos.
"Nadie puede vernos o escucharnos desde tan lejos." Añadió él. Bueno... realmente no debería haberlo agregado, porque ahora parte de ella deseaba por su liberación. Si él estaba planeando lo que ella esperaba, terminaría con la marca de una mano en su perfecto rostro y ella en un humor menos que alegre. Realmente despreciaba la idea de revolcarse debajo de un árbol gigante escondido y someterse a sus apremiantes y patéticas necesidades sexuales. Odiaba dejarse abierta a la intimidación y suplicar pero la mirada que agraciaba su calmado rostro, decidió que tal vez esta vez estaba equivocada. ¡Tal vez había una primera vez para todo!
Por la solemne mirada sobre su hermoso rostro, supuso que sus sospechas no tenían precedentes en este punto, así que siguió a su destino sin preguntas.
Miró a su silenciosa fachada, de nuevo notando cuan increíblemente atractivo era. O tal vez cuan atractivo se había vuelto. No lo recordaba siendo tan hermoso, casi como si desde que se fue él hubiera sido reajustado. Nunca podría haber sabido cuan notablemente ciertas eran tales ingeniosas observaciones. Nunca hubiera sabido que este increíble descubrimiento era parte y parcial a su episodio con los severos golpes de Vegeta y luego milagrosa curación. Porque fue la propia sangre de Vegeta que curó la carne del hombre y sus genes que penetraron el rostro con hermosa rudeza que anteriormente no tenía.
Mientras se sentaban, podía sentir el espeso fresco césped doblarse bajo su peso, permitiendo a la fresca sensación del césped envolviendo sus pies mientras se quitaba sus zapatos, lista para sentirse cómoda. Era tan pacífico mientras el perfumado aire soplaba su cabello suavemente y el sol se hundía en la distancia. Tal vez su estómago podía esperar, aunque ocasionalmente gruñía.
Yamcha parecía todo MENOS relajado, balanceándose levemente de atrás a adelante, su mandíbula apretada y el sudor apareciendo en cuentas a través de su frente. ¡Podrían haber cortado la tensión con un cuchillo de mantequilla!
"Bulma." Comenzó tímidamente, aparentemente demasiado fascinado con el paisaje para mirar a sus ojos. Eso la frustró más allá de la creencia. Vegeta nunca tenía tanto miedo de... ¡NO! No compares a los dos Bulma... Bulma, ni SIQUIERA llegues allí.
"Bulma yo..." Sus palabras parecían ahogarse en su garganta y se vio obligado a aclararla una vez más.
"Una de mis sirvientas está embarazada... Recientemente." Dijo las palabras débilmente, como si simplemente embarcando en un tema mundano que lo drenaba.
"¿Y?" Preguntó ella. 'No lo creas Bulma...' se dijo a sí misma. 'Ni siquiera lo creas... Yamcha nunca...'
Se negó a alimentar a la frívola pregunta que nadaba como langostas a través de su mente, matándola silenciosamente con su malvada tortura. Pareció una eternidad antes de que él respondiera, aclarando su gartanta y negándose a agraciarla con sus almibarados ojos.
"Bulma... voy a ser padre."
Y de repente, ya no tuvo hambre después de todo.
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ahhh... otro enganche... .¡mmmmm! ¡¿simplemente no los ADORAN? ¡CÁLLENSE! ¡Sí los adoran! Haha jk jk. Siento que no hubiera nota de autor ayer... aunque estoy segura que a algunos no les importa un carajo de todas maneras... pero estaba simplemente demasiado cansada para escribir una. Ni siquiera recuerdo quedarme dormida anoche. Simplemente lo hice. No sólo eso, pero SERIAMENTE no tenía ni idea donde estaba en la historia ni lo que escribí. ¡Me sorprendí a mí misma! Estaba como... "Hey. No sabía que escribí eso." Así que fue una experiencia por decir menos.
*Suspiro.* Estoy frotando mis sienes ahora con una mano e intentando pensar en una manera de poner eso amablemente. ¿Amablemente? *Suspiro*... ¿cuándo me he molestado ALGUNA VEZ con amabilidad? Ah, al carajo con todo.
¿¡Cuántas veces tendré que decir esto antes que la gente lo entienda! ¡NO TOMO CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS! ¿Entendido? ¿O les gustaría que exponga? Aparentemente me estoy volviendo florida... qué diablos significa eso... no lo sé exactamente... no me importa un carajo. Básicamente, si tienen críticas constructivas... díganselas a alguien que le importe una mierda. ¿Eso no implica mis comentarios, verdad? Porque flagrantemente puesto, me ofendió, porque yo SÉ a dónde está yendo mi historia, aunque ustedes no. Por lo tanto, si yo "describo mis descripciones", hay alguna razón detrás de eso. A largo plazo... me GUSTAN mis descripciones. ¿Cómo es mi culpa que alguien no pueda mantenerse al día? Lean un buen maldito diccionario y tal vez entonces puedan apreciarlas y todos nos llevaremos bien.
Así que suficiente con sus pequeños disgustos y gustos... estoy en uno de esos momentos de "vaso medio vacío". Incluso si lo quisieron decir bien, lo torció para mal y por lo tanto, haha... Probablemente los avergonzaré. Así que si no quieren despertar mi vengativo, "me enojaste" lado, ¿con la mierda de nuevo? Gracias...
Haha... bueno, para mis comentaristas no-de-mierda... gracias... ¡mauh! *besuquero amor para ustedes...* especialmente mi niño Brax y mis muchachas Tetris, Rachiela y Fingo... ¡abrazos para todos ustedes! Camaro
