Bueno, si a todos los que supieron que era Aizen el que se topó con Grimmjow; no tiene caso negarlo, ¿verdad? Como sea, sé que el summary que está puesto no dice mucho, por no decir otra vez que dice nada… en vista de ello quiero explicar lo siguiente. Este fic tiene algo así como dos puntos centrales que en realidad le dan dos enfoques, los cuales son: la nueva vida de Ichi y su pasado; el pasado de Rukia y sus altercados con Grimmjow… Digamos que creo me estoy tirando un poquito hacia una mezcla entre shonen y shoujo… o algo así, quién sabe, pero todo gira en torno a ellos y eso. Aunque Aizen tiene un pasado importante con Byakuya (de donde deriva el odio a Rukia), Grimmjow no es taaaaaan malo (bueno, sí lo es) y Rukia tiene sus propias razones para "hacerse la tonta" en estos primeros capítulos (pónganse en su lugar y quizá comprendan)… ¿nadie se ha preguntado cómo es que vestía de hombre cuando era niña? o ¿por qué Ichigo vive "solo"? xD.

Dejando eso de lado, Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo; esto es un mundo alterno (lo que siempre he hecho hasta el momento) creado por mí con un intento de que las personalidades de los personajes de Tite no cambien demasiado… Sí, Byakuya estuvo un poco Ooc en el cap pasado, pero ya verán que poco a poco (en especial cuando conozca las verdaderas intenciones del naranjito) se volverá él mismo… aunque les aviso que él NO ES un tipo todo creído y millonario, etc… Rukia y él son clase media (no esperen que sea demasiado estirado).

¡Gracias por las reviews!, pero lamentablemente ando sin gota de tiempo para responderlas (en serio, era responder o escribir… creo que ustedes valorarán más que escriba) se agradecen enormemente, prometo responderlas en cuanto pueda y las no signadas para el próximo capi =)

Actualizo el viernes o el sábado si Dios quiere… si tengo problemas lo aviso en el perfil (si robo otra vez el celu de mi madre). ¡Feliz año nuevo! (atrasado también… ¿por qué siempre me atraso?).


Capítulo 4: Un comienzo prometedor

Era temprano, quizá poco después de las cinco y media de la mañana, pero sencillamente se había despertado y no había vuelto a dormirse. Miró el techo de la habitación en silencio aún recostada, puso su brazo izquierdo flexionado sobre su frente, soltando un pequeño resoplido. Por su cabeza pasaban muchas preguntas y recuerdos, pero de momento no podía responderlas todas, ni siquiera las que se hacía a ella misma.

Se quedó en la misma posición por un tiempo que se le hizo eterno, luego volteó sobre sí misma para coger su celular y ver la hora… no pasaba de las seis.

-Demonios… -era muy temprano para levantarse, pero muy tarde para dormirse otra vez.

Lo pensó mejor y se sentó en el borde de su cama, la poca costumbre de despertarse temprano la acosó mediante un bostezo muy amplio al tiempo que estiraba los músculos adormecidos de sus brazos y espalda. Se levantó y fue a la cocina por un vaso de jugo, en el camino de vuelta se detuvo a ver por la puerta entreabierta de la habitación que habían dispuesto para la recuperación de Ichigo.

Sonrió y se aventuró dos pasos dentro luego de empujarla levemente.

La habitación estaba vacía.

Suspiró de nuevo y puso su vaso sobre la pequeña cómoda junto a la cama, luego con su derecha tocó delicadamente las sábanas de la cama hecha.

-¿Seguro que estás bien?, no estaría mal que descansaras mañana también y fueras recién el martes a clases.

-Estoy bien… -Ichigo habló con algo de agotamiento en la voz, pero por demás con su tono agresivo característico.

-Fresa testaruda…

-Oye, oye, mi nombre no significa eso, significa…

-Lo sé, lo sé… ángel protector o el que protege, etc, etc… -Ichigo levantó una ceja algo confundido, ¿cómo lo sabía ella si no recordaba habérselo dicho? -¿Qué?, si te vas a ir, vete ya. –Rukia cambió su actitud reticente de hace varios momentos para luego prácticamente correrlo al notarlo mirándola fijamente con duda.

-Oye Rukia, dime una cosa… ¿desde hace cuánto vives aquí?

-Toda mi vida que recuerde –comentó quitándole importancia.

-Ah… -Ichigo se rascó la cabeza, ambos estaban parados en el marco de la puerta a escasa distancia. De pronto, como si una idea curiosa le surgiera, Ichigo miró penetrantemente los ojos de la chica junto a él para luego recorrer su cuerpo con la mirada de la cabeza a los pies. -¿Tienes algo así como un hermano mellizo?

-No, ¿por qué lo preguntas?

-Un poco de curiosidad… me recuerdas a alguien muy vagamente –Rukia apartó la vista y se mordió levemente el labio inferior. Ichigo negó entonces y procedió a salir totalmente de la habitación y caminar a la salida. –Bueno Rukia, quizá nos veamos mañana… gracias.

-A ti… cuídate Chigo –le salió inconsciente, Ichigo al instante se paralizó y volteó a verla.

-¿Qué dijiste? –su rostro no mostraba molestia ni reproche, pero algo de sorpresa.

-Dije, cuídate Ichigo –él se calmó y le sonrió antes de despedirse, creyendo a pies juntillas que había escuchado mal desde el principio. –Será idiota… bueno, no me quejo de eso. –Rukia sonrió luego de cerrar la puerta.

-Es lo mejor –susurró para sí con nostalgia dentro de las cuatro paredes en que antes hubiera reposado su primer mejor amigo.

·

¿Migraña?, no tenía idea, pero el maldito despertador le había dejado con un terrible retumbar en la cabeza. Se duchó con algo de calma para mitigar el malestar y despejar completamente su mente del sueño, hoy era día de escuela.

Todo parecía funcionar tal cual había sido antes de que el incidente por el cual se había juntado más polvo en su casa del que ya tenía ocurriera. La entrada a su instituto le pareció tan normal como todas las veces anteriores, un par de chicas animadas, y chillonas cabe decir, se saludaban efusivamente al encontrarse, un par de chicos comentaba sobre unos videojuegos de los que no sabía nada, otros se saludaban con un gesto simplemente e ingresaban al recinto. Sí, todo iba tan normal como siempre… salvo su horroroso dolor de cabeza.

-¡Hola Ichigo! –apenas alcanzó a escuchar el grito potente de un pelirrojo cuando este ya le había lanzado el brazo sobre los hombros y apretado algo su cuello en una especie de saludo varonil, recordándole vagamente a su padre.

-¡¿Por qué gritas, imbécil?! –le gritó mientras lo apartaba de un empujón.

-Creo que alguien se levantó de malas… -Ichigo refunfuñó –No me digas que querías seguir quedándote en casa de Rukia, pero su hermano te echó.

-Renji, ¿sabías que lo que tienes sobre los hombros se usa para pensar? –comentó con el ceño fruncido y algo más molesto, extrañamente el pelirrojo pareció sorprendido

-¿En serio?, yo tengo entendido que sirve para traer los útiles a la escuela –comentó alzando su mochila. Ichigo por poco y se da un palmetazo en la frente, si no fuera porque ya le dolía lo suficiente como para reaccionar a alguna idiotez que el otro chico dijera. –Es broma Ichigo… Rukia ya me contó que te fuiste ayer por tu propio pie… toma –de su bolsillo sacó una tableta y se la entregó.

-¿Y esto?

-Son aspirinas… de seguro tu cabeza te está matando.

-Gracias. –sin pensarlo tragó dos de inmediato, procediendo con su camino al aula.

-Por cierto Ichigo, Kenpachi-sensee quiere verte hoy un poco antes del entrenamiento. –Ichigo detuvo levemente su caminar y miró algo sorprendido a su compañero.

-Renji, sabes que no puedo practicar al menos por unos días.

-No me mires a mí –comentó levantando los brazos, desligándose del problema. –Como capitán solo te digo lo que debo… si mueres, ¿puedo quedarme con tu guitarra?

-No sabes tocar…

-Pero da estilo –argumentó sonriendo ampliamente. Ichigo no evitó una leve sonrisa antes de ingresar y sentarse en su puesto. –Oye Ichigo… si quieres le digo que tuviste algo que hacer. –gritó Renji desde un puesto en la esquina delantera. Ichigo solo hizo un gesto de negación… eso probablemente sería peor que cualquier cosa.

·

La tarde llegó sin dilación y pronto la mayoría del alumnado emprendió rumbo a sus hogares. Ichigo suspiró luego de guardar sus cuadernos y, con el ceño más fruncido de lo normal, procedió a dirigirse al gimnasio techado del establecimiento.

Quedaban alrededor de veinte minutos para la hora de llegada, sus compañeros de equipo probablemente estarían cambiándose en los vestidores. La cancha estaba desierta y bien iluminada, se acercó algo más tranquilo a uno de los balones y decidió intentar driblear… no parecía dificultársele.

-Ichigo... me alegra ver que no estás tan mal. –escuchó la rasposa voz de su profesor.

-Kenpachi-sensee, ¿me había mandado a llamar? –Kenpachi siguió avanzando hacia Ichigo y se detuvo a unos pasos, le miró de pies a cabeza y luego chasqueó su lengua.

-¿Cuánto reposo deportivo tienes?

-Quedan no menos de tres días según el médico –Kenpachi volvió a chasquear la lengua.

-No me parece… mira mocoso, por tu culpa perdí a mi jugador estrella, ¿qué vas a hacer al respecto? –su voz y actitud eran intimidantes, Ichigo tragó duro y retrocedió un paso cuando Kenpachi acercó su rostro al de él.

-Y-yo… yo entrenaré duro…

-No me basta con eso –le lanzó una mirada despectiva. –Te aseguro que si este año no salimos primeros, me encargaré de torturarte por todo lo que quede de tu vida.

-Pero nunca hemos ganado… -murmuró Ichigo algo asustado y nervioso.

-¿Huh?, Kurosaki, ¿estás contradiciéndome?

-No, nada sensee. –Kenpachi mostró una leve sonrisa escalofriante y luego inclinó su rostro.

-Mañana vas a venir aquí a la hora de almuerzo para recuperar el entrenamiento perdido… por la tarde vendrás de nuevo a entrenar. Un novato como tú no puede darse el lujo de faltar cuando ha sido nombrado titular a falta de jugadores.

-"Pero tenemos casi el doble del equipo en banca…" –pensó Ichigo, decidido a no exteriorizarlo.

-Te daré mi entrenamiento personalizado de lujo –sonrió macabramente e Ichigo solo asintió levemente en señal de aceptación. –Bien… ahora sal de aquí que estorbas. –Dicho eso, Kenpachi se volteó en dirección a los camarines e ingresó por ellos gritando -¡Dejen de tardarse como niñas y salgan ya a entrenar, vagos inútiles!

-Esto es un comienzo prometedor… -murmuró Ichigo en tono sarcástico mientras observaba a su profesor gritarle a los que se tardaban en cambiar.

-Ken-chan está feliz –escuchó una tierna y algo aguda voz junto a él.

-¡! –se volteó sobre sí mismo hasta que dio con una pequeña niña pelirrosa sonriendo ampliamente -¿Disculpa?

-Jejejeje, tú debes ser ichi, ¿verdad?

-S-supongo…

-Ken-chan espera grandes cosas de ti –comenzó a decir con el ceño fruncido levemente a modo de regaño, pero luego sonrió -¡cuida de él!

-Más bien debo cuidarme de él. –no quiso preguntar nada sobre la niña y decidió emprender camino fuera del gimnasio, pero a unos pasos vislumbró a Rukia ingresando. Sonrió levemente y se acercó a ella. –Hola.

-¿Ichigo?, ¿no vas a entrenar?

-¿Lo olvidaste?, aún no estoy en condiciones. –frente a la mirada dudosa de ella, él apunto su cabeza, pero Rukia siguió con el mismo rostro.

-¿Me vas a decir que un golpecito en tu cabeza no te deja entrenar?, estoy segura que Kenpachi-sensee va a estar algo molesto.

-Vengo de hablar con él… creo que lo entendió. –Rukia negó.

-Te lo va a cobrar caro… -se quedaron mirando y con una sonrisa en sus rostros, pero sin nada que decir.

-Y… ¿vienes a ver a Renji? –soltó Ichigo para cortar el silencio.

-Sí, ya sabes, es un bebé llorón consentido que le gusta lo vean esforzarse… además, es su primer día como capitán. –se encogió de hombros. -¿Y tú? ¿ya te vas? –Ichigo la miró dudoso.

-Bueno, iba a irme, aunque no tengo nada que hacer. Tampoco tengo muchas ganas de ir a casa ahora…

-¿Por qué no te quedas a observar hoy?, verlo te da una perspectiva diferente. –Ichigo se encogió de hombros y procedió a seguir a Rukia a las gradas.

Ese entrenamiento al que no asistió, pero sí observó detalladamente junto a Rukia, le hizo saber dos cosas: la primera, cuando veía desde fuera de la cancha era capaz de notar algunas fallas comunes del equipo o individuales; y la segunda… realmente había hecho bien en volver a esa ciudad, volver a Karakura.

Rukia le sonrió cuando cruzaron miradas un instante, él inconscientemente lo hizo también. Al acabar el pequeño partido que habían realizado al final del entrenamiento, Rukia e Ichigo se encaminaron juntos a casa.

-¿Y Rukia? –preguntó a la nada Renji al salir ya cambiado.


Bien, gracias por los comentarios (nuevamente), trataré de responder hoy los que pueda y el resto cuando tenga algo más de tiempo. No van a creerme, pero desde el 29 de diciembre del año pasado (obvio xD) que me la paso teniendo que despertarme de madrugada para escribir si quiera un poco… queda demás decir que ya solo actualizaré los viernes o sábados según pueda.

¡Nos vemos!

Su propina es mi sueldo… ¿?, dejen review xD