Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


"¡¿QUÉ?" Gritó ella, encontrándose notablemente de pie sobre él. Había saltado sobre sus pies en medio de un milisegundo, agazapándose peligrosamente sobre él. ¡Ni siquiera recordaba ponerse de pie! E imagino que habrá escuchado perfectamente bien, porque no había obstáculos o palabras ahogadas, simplemente hechos declarados. De todos modos, rezó secretamente que hubiera cometido un error en la oración, y pronto estaría riéndose como una triunfante tonta por su error. Debió haber malinterpretado sus palabras. Era sólo algún error cínico. ¿Verdad?... ¡¿VERDAD?

Él dejó caer su cabeza, jugando descaradamente con los largos tallos de césped que se acurrucaban bajo él, entrelazando sus dedos alrededor de cada hoja separada y jalando levemente. No era suficiente para romper las ataduras de las ataduras de la fina hoja, pero daba un casi tranquilizante chillido que desafortunadamente hacía poco por disipar la nerviosa sensación que revoloteaba en su estómago. Era como si miles de mariposas se hubieran metido en su cuerpo y ahora estuvieran golpeándose de manera suicida en las paredes de su estómago.

"¿Qué?" Hirvió de nuevo. Su tono era de la clase bajo que intentaba enviar escalofríos por su espina porque no había nada de pregunta en él. No era una pregunta. Era una demandante advertencia. Sus plateados ojos brillaban como cromo en él, los mechones de caótico azul hinchándose juntos y era casi como si estuviera alzando la mirada a una persona completamente diferente. Una persona increíblemente intimidante, a decir verdad. Sus ojos eran más azules de lo que él incluso podía recordar y csi como si estuviera mirando a brillantes montículos de glaciares que habitaban en los confines del Paraíso.

Sus dientes estaban apretados horriblemente mientras las palabras se filtraban como magma de su lengua, cada una incrustándose en su memoria como hierro candente.

"¿Cómo... pudiste?" sus labios parecían estar moviéndose pero él no podía escuchar las palabras. No lo necesitaba. El zumbido había atravesado de un alto ensordecedor, a un rugir como un león en sus oídos. Era el miedo que gritaba en su mente, miedo que enviaba corrientes eléctricas de hielo por el centro de su espalda y se amontonaba en gotas de sudor sobre su frente. No podía perderla... ¡¿No lo entienden? No podía perderla. No por esto.

Bulma sintió las lágrimas. Las sintió. Pero las hizo retroceder. Estaría condenada si le permitía a este bastardo verla llorar. Al carajo si incluso le daba la satisfacción. Su mentón se arrugó y su mandíbula inferior pareció crecer abruptamente dándole una mordida. Eso sí, esto no era poco atractivo pero funcionaba de maravillas en los aterradores temblores que cursaban como arroyos de agua de arriba a abajo por la columna vertebral de Yamcha. Estaba enojada. No. no... esa palabra no podía apenas describir tal emoción, porque siento que honestamente no podía hacer tal sensación de justicia.

Cuando escuchamos "enojado" tendemos a pensar en ligeramente molesto. Así por lo tanto, simplemente diría que no encaja. ¿Enfadada? Qué mundano. ¡Ah! Esto es mejor!

Bulma estaba hirviendo, alzándose en rabia. Su visión pareció difuminarse en el exterior y simplemente sobre él, el resto del mundo doblándose en un desastre cronológico de nada mientras que sus perforadores ojos se enterraban en los de él, advirtiendo una explicación o incluso unas pocas palabras patéticas que fueron un deber para la supervivencia.

"Bulma... yo." ¿Qué podía decir? Se había acostado voluntariamente con otra mujer. ¿Cómo se suponía que iba a justificar eso exactamente? No quería perder a Bulma. Sabía de esas cosas. Ella significaba para él más que cualquier otra cosa. El matrimonio solo sería una simple alianza que posiblemente podría inclinar una balanza a favor del Paraíso, dándole el derecho como Rey para iniciar una guerra contra el Infierno. Y aunque tales ideas como venganza y odio eran supuestamente desconocidas para él, sentía las ataduras cada vez que un recuerdo de ese inmundo Demonio abrazando a Bulma abarcaba en su cabeza. Era una desgracia decir lo menos y castigo pudiera correctamente otorgar tal bestia aparentemente inmortal. Todavía lo plagaba que la criatura aún viviera. Pero no importaba. Bulma se había ido con él, ¿o no? Ella era su posesión y él pronto sería Rey libre de poner sitio a la deshonra de su amada.

Pero no era por tales cosas que él se preocupaba por ella. No sean tan absurdos. Él la amaba. Con cada fibra en su ser, ¡la AMABA! Así que no crean que Yamcha fuera un hombre indigno, preocupado sólo en su situación por el trono. Recuerden, él es el Príncipe del Paraíso del Este, nacido en la realeza y destinado al Reino. No había necesidad que se casara con Bulma, pero sí ayudaba. Aunque a decir verdad, realmente estaba enamorado de ella.

"Bulma... pensé que estabas muerta." Suspiró, intentando evitar sonar tan patético como se sentía. Pero esa declaración era verdad. Sí, completamente verdad, y supuso que su desolada y desesperada condición había sido el energético factor que lo había enviado la cama con la sirvienta. Había necesitado el afecto; había necesitado la sensación de una mujer, incluso si todo el tiempo hubiera deseado que fuera Bulma. Pero aunque sabía que había sido conducido por su desesperada situación de atención sexual, no intentó pretender que no había tenido ninguna opción por el problema. Lo había hecho, y estuvo equivocado.

Su voz era calma y baja, silenciosa y ronca con una mezcla de miedo, incertidumbre y duelo. Y luego ella... como cualquiera pudiera esperar de tal feroz mujer. ¡Lo golpeó!

Él nunca había estado tan impresionado en toda su vida. Un minuto estaba mirando a sus ojos, observando silenciosamente cómo se parecían a un espejo, y al siguiente su incesante mirada había aterrizado a varias pulgadas de su anterior acuerdo. ¡Dios mío! ¡Lo había golpeado! ¡Realmente lo había hecho! Podía sentir el primer carnero en su boca dejándole un moretón y cortando sus labios contra sus dientes superiores.

Ella metió su puño en su boca, tensando sólo remotamente mientras los nudillos se conectaban con los labios que envolvían los dientes. Podía sentir la piel presionar dolorosamente contra la mandíbula, ¡y vio su rostro torcerse con horror e incredulidad mientras su cabeza giraba hacia el otro lado!

"¡Pensaste que estuve muerta por un mes!" Cayó de rodillas, tomando su rostro con una mano hasta que sus sangrantes labios estuvieran apretados fuertemente juntos y sus ojos comenzaran a llorar con el dolor.

"¡Un mes, idiota! ¡Un mes de mierda!" ¡No podía soportarlo! Le golpeó el rostro con el dorso de su mano, chocando sus nudillos furiosamente contra su pómulo. Cada palabra se deslizaba como líquido fuera de sus dientes, y enviaba olas de ira penetrando en cada parte de su cuerpo.

Era como si estuviera perdiendo el control. ¡Lo estaba perdiendo! Una extraña niebla grisácea parecía hincharse suavemente alrededor de su visión, tentándola para revolcarse en su abrazo y permitirle al instinto tomar el control. Era increíble. Con sólo cada parte de su ser, quería ceder a su atractivo, cumplir y dejarlo a cargo. Ser libre del dolor y la angustia y la pena que sus palabras habían causado.

Todo se sentía cálido y suave, abrazándola con un amor que sólo una madre podía poseer. 'Quédate aquí mi tesoro.' alentaba una calmada voz, acunándola con las simples palabras. 'Yo me encargaré de todo.' prometió. Pero algo la empujó, gritándole que se concentrara, para permanecer en control y alejar a la tentación.

Su visión pareció aclararse mientras la ira desaparecía, reemplazada minuciosamente con un hilo de dignidad y tranquilidad. No lo perdería. Se quedaría tranquila.

Sus sedosos ojos estaban empapados en miedo e incomprensión, nunca esperando tal reacción de ella. Había sabido que era una mujer feroz, confiaba en esos factores para la atracción, pero esto era una situación completamente diferente. Pero realmente, ¿cómo podía esperar que reaccionara? Quiero decir, es entendible que la violencia no fuera exactamente predecible viniendo de un Ángel, pero esto no era un acontecimiento para tomarse a la ligera.

"No entiendes." Se ahogó finalmente, queriendo decir cada palabra.

"Ella, ella me recordó a ti." Susurró, sus ojos de melaza suplicando y rogándole intentar misericordia. Pero no la tendría.

"Ah, ¿sí?" Preguntó ella, moviendo su cabeza a un lado en interés de burla. Era abiertamente aparente que no sería cortejada tan fácilmente por las palabras dichas con suavidad y febriles promesas.

"Ella, ella tiene tus ojos." Su oración fue dicha como un soplo de aire, huyendo a sus oídos como una cálida brisa con su suavidad. Su mirada traicionó el dolor, la vergüenza y la pena que se revolcaba en un profundo pozo.

"Pero, pero ella no significa nada para mí." Se enderezó, mirándola seriamente, "lo juro."

"Sólo otra similitud entre nosotros." Bulma escupió con furia, usando los hombros de él para ponerse de pie sobre sus descalzo pies. Él se sorprendió por su malvado tono, notando que algo sonaba casi, cual era la palabra, ¿Demoníaco? Era casi como si dos personas estuvieran hablando a la vez, aunque sólo había ocurrido por un segundo. Era enervante y extraño por decir menos, pero eso era por lejos una de sus preocupaciones mientras ella se volteaba para irse.

"¡Bulma! ¡No!" gritó, tomando su descubierto hombro y dándola vuelta. Ella alzó la vista con odio hacia él, sus ojos traicionando el dolor que había rodeado su corazón y que parecía apretarlo repetidamente. Dolía. Realmente dolía.

"¿No?" Sus labios ni siquiera se habían movido, las malvadas palabras vertiéndose a través de sus dientes mientras ella lo miraba con fuego. Se sorprendió por su tono de odio, nunca imaginando que podría ponerse peor que antes.

"¿No? No una palabra que has estado usando mucho últimamente, ¿o sí?" Ella tomó sus manos, haciendo un punto para hundir sus uñas en sus palmas mientras las arrancaba de su brazo, arrojándolas lejos como si despreciara su mero contacto.

"Apenas he terminado de llorar a mi padre Yamcha... ¿y ahora esto?" Sacudió el enojo, pidiéndole sin descanso que se disipara y volviera su cordura en su totalidad.

"Me das asco, cerdo." No añadió énfasis a sus vengativas palabras simplemente soltándolas obvias para que el mundo las vea. Cuál era el punto de endulzar palabras cuando tus sentimientos más profundos de amor se habían transformado en tu archienemigo en una cuestión de segundos.

"Bulma..." Dijo mirándola directo. Su boca colgaba estupefacta abierta en completo shock y sorpresa y ella notó una pequeña cantidad de completa incredulidad.

"Bulma no puedes querer decir eso." No estaba preguntando, demandando o diciéndole las palabras. Estaba suplicando. Fue entonces que ella vio las lágrimas juntarse en el borde de sus ojos, agrupándose junto a sus pestañas antes de caer en ríos por sus mejillas.

La vergüenza y el odio solo podrían haber sido suficientes para calmar a su roto corazón, las lágrimas podrían haber derretido su frío exterior, pero supongo que verdaderamente fueron las palabras que causaron el sonroje en sus mejillas mientras sus espantosos ojos yacían hundidos en su mirada.

"No ves-..." Su apagada voz al final, un sollozo rasgando a través del susurro dicho suavemente mientras él intentaba tristemente abandonar la devastación que saqueó su corazón por el duelo de sus fuertes palabras.

"¿No ves lo mucho que te amo?" Su voz se rompió al final y sus mejillas estaban inundadas por frescas lágrimas mientras apretaba sus dientes para tener fuerza. ¿Lo sabría alguna vez? Sabría alguna vez cuanto. Cuan roto había estado todas esas semanas, sin saber nunca, sin escuchar de ella.

El día que había entrado en su habitación, viendo rotos pedazos de vidrio cubrir el suelo y oscura sangre manchar los azulejos, había sido el peor día de su vida. Nunca se había sentido así antes. Era como si su interior hubiera cesado. Simplemente se hubiera detenido. Era como si en ese único momento, el tiempo se hubiera detenido, su mundo colapsando alrededor de él en fragmentos de recuerdos perdidos. Podía jurar a este mismo día que su corazón había dejado de latir completamente.

Y luego había bajado la vista, viendo un techo roto fino, tal vez una de las únicas estructuras hechas de madera en todo el castillo. Nunca se había movido tan rápido en toda su vida, moviéndose como una agraciada luz de Dios a través de la empobrecida oscuridad que había poseído Satánicamente todo el cielo del Paraíso. Había colapsado entre las ruinas del hermoso techo, mirando en abrumador horror a las suaves, blancas plumas que todavía se mecían perezosamente, flotando en el aire que estaba espeso con el aroma a sangre. Nunca había llorado tanto en su vida.

Todavía podía sentir la sedosa sensación de las plumas apretadas en sus manos mientras las besaba, humedeciéndolas con saladas lágrimas. Incluso podía sentir la ruda dureza que su garganta había experimentado después de gritar locamente hacia el cielo, llorando maldiciones y odio hacia el Dios que había robado a su amada como un ladrón en la noche. Nunca había estado tan cerca de perder su fe, nunca había estado al borde del suicidio. Era como si al perderla, se hubiera perdido él mismo. Su fe, su cordura,... su moral.

Y sin embargo ella estaba viva, la persona de todo su ser, su misma esencia de un alma de pie ante él entre el dulce néctar de una fresca brisa y cobrizos árboles que embellecían la tierra en rosa y verde. Y sin embargo, ella estaba muriendo de nuevo. No... él estaba muriendo de nuevo. Porque por causa de sus propios anhelos engañosos, su propio corazón traicionero, había traicionado a la única cosa que había significado tanto para él mismo. La única persona que sabía más sobre él que él mismo. La única persona, que alguna vez podría haber amado.

Y no había nadie más para odiar sino a sí mismo. Nadie a quién culpar sino a Yamcha.

"Si tú... si me perdonas... juro que pasaré el resto de mi vida y más allá recompensándolo para ti." Miró fieramente en sus ojos, sus dientes apretándose juntos mientras convocaba voluntariamente poder en sus palabras.

"Lo juro."


¡eekks! Ahora, vamos muchachos... ¡todavía no pueden odiar a Yamcha! ¿Pueden creer cuanto la ama? Sé cuantas personas desprecian la mera esencia de Yamcha, algunos ocasionalmente usándolo como el gran abusivo bastardo que se está entrometiendo entre la frígida relación de Vegeta y Bulma. Yo prefiero usarlo como una herramienta. Por que a diferencia de personificaciones de Yamcha siendo malvado y podrido, tiendo a pensar en él como una hermosa criatura que simplemente creció lejos de Bulma... incluso así, no es así en mi fanfiction. Sólo para que sepan, todo esta experiencia de "juntarse" no va a ser fácil, ni será extremadamente física. Bulma no va a arrojarse en la cama con Vegeta al segundo que se de cuenta que no ama a Yamcha... es diferente... y eso sólo suscita otra pregunta... ¿Creen que no lo ama? ¿O es incluso así de simple? Díganme lo que piensan.

Aunque honestamente, estoy básicamente abierta a las críticas en este capítulo, lo odio. Odié escribirlo... por qué creen que me tomó tanto tiempo. Estaba listo la noche anterior, pero simplemente no pude subirlo... no importaba cuantas veces lo revisaba, lo rehacía y añadía a él... NADA lo hacía mejor. Honestamente estoy careciendo en mi escritura de estos capítulos... ¿quieren saber por qué? No... no tiene NADA que ver con las reviews o algo de esa porquería. No me gustan estos capítulos. Son aburridos como el demonio para que yo los escriba, porque sé el resultado. Pero entonces, TENGO que hacerlo o sino demasiados puntos vitales se perderán. Así que si han visto una enorme contracción en mi escritura... entiendo. Yo también veo una.

Y no... esto no es territorio abierto para los perdedores que disfrutan molestando personas. Reconozco mi interpretación de la historia que apesta en este punto pero eso no deja espacio para que la gente saque cada pequeño punto que no les gustó. Iba a decir más sobre la gente criticando y molestándome como el demonio pero... el pequeño comentario de Star sobre Rascal. ¡fiu Star! yo estaba como... "¡Maldición!" haha... realmente no estoy de acuerdo con algo de la mierda que dijiste Star, pero me gusta de donde vienes y aprecio el apoyo. Pero la próxima vez... ¡DIOS! ¡Déjame algo para quejarme! ¡Eso fue malditamente duro! Haha gracias a todas mis muchachas que saben a donde estoy llegando con los agresores... ¡y por supuesto mis bombones! Oh y a apocalypseblade... haha. Concuerdo TOTALMENTE con tu review... juro que tu y josav son los únicos que aceptaré críticas SIEMPRE... pero entonces, ¡los repeto! Amor Camaro