Datos que pueden ser útiles: 6.700 yenes=50€; 4.000 yenes=30€; 5.400 yenes=40€ y 13.400 yenes=100€

Son sólo cantidades orientativas, no son fiables.

La apuesta equivocada

Capítulo 3

Dos días después…

Sakura se encontraba sola en medio del campo de fútbol, vestida con el uniforme de entrenamiento de animadoras. Estaba practicando con el bastón, lanzándolo una y otra vez para atraparlo en el aire, pero de repente, paró sus movimientos y se puso a mirar de un lado para otro. Todo aquello le resultaba muy extraño…

"Qué raro, ¿por qué estoy en el campo de fútbol?..."

La verdad es que no comprendía absolutamente nada. ¿Qué hacía allí en medio del campo de fútbol del instituto...completamente sola?

"¿Dónde…Dónde están todos?"

El campo estaba totalmente desierto, sólo se oía el viento soplar y el ambiente estaba algo tenso. Podría jurar que no sólo el campo, sino que todo el instituto entero estaba completamente vacío…

Continuó mirando hacia todas direcciones, tratando de encontrar a alguien, pero sin resultado. Empezó a notar como los escalofríos le recorrían la espalda. Giró el rostro una vez más hacia todos lados y cuando volvió a mirar al frente su corazón se olvidó de lo que era latir…

Allí, frente a ella, con una mirada penetrante, estaba ni más ni menos que el mismísimo Shaoran Li.

"Dios mío, ¿qué hace él aquí?..."

Sakura sentía que aquellos ojos marrones la atravesaban por completo. No podía moverse, estaba como petrificada… ¿Qué le pasaba?

"¡Oh, Dios mío!", exclamó en su mente al ver que él se movía y comenzaba a acercarse a ella. Sus pasos eran firmes, arrasadores, como un león acechando a su presa acorralada. No, espera… un león no. Con aquella mirada tan fiera tan sólo se le podía comparar con…un lobo…sí, un lobo salvaje. Y era hacía ella a quién acechaba ese mismo lobo. ¿Y ahora qué?...Movió un pie con la intención de retroceder…

-Quieta- ordenó él con el tono más autoritario que había oído en su vida.

Ella obediente, se petrificó de nuevo y se estremeció cuando él llegó a su lado. Dios santo, era muchísimo más alto de lo que le había parecido a distancia. El rostro de ella quedaba justo a la altura de su corazón y era tan imponente que no podía ni siquiera mirarle los ojos. Shaoran levantó una mano y tomó su barbilla entre sus dedos pulgar e índice para alzarle el rostro, obligándola a mirarlo. El aliento de Sakura se quedó bloqueado y hasta olvidó por completo de lo que era respirar. Sus rostros estaban a escasos centímetros, demasiado cerca. Y cada vez más y más cerca… y más, y más… ¡espera! ¿Acaso él pretendía…besarla?

Shaoran siguió inclinando su rostro hacia el suyo lentamente. Ya casi estaba a punto de rozar sus labios. Por el amor del cielo, ella…ella iba a besarse con…con…Shaoran Li…

¡PIPIPI, PIPIPI, PIPIPI!

- ¡AAAAY!

Sakura cayó violentamente al suelo con todo su cuerpo enrollado en el edredón. Al instante, sintió como algo húmedo le mojaba la mejilla, por lo que abrió los ojos y se encontró con el rostro de Kero, quién le lamía babosamente. Rápidamente, soltando un gritito, se incorporó y gimió mientras se llevaba una mano a la cabeza, frotándose allá donde había recibido el impacto.

-Vaya, todo ha sido un sueño. ¡Huy, qué caída más tonta!- protestó.

Pero bueno, ¿a qué había venido todo eso? ¿Desde cuándo ella soñaba con el engreído de Shaoran Li? En sus diecisiete años de vida, nunca antes había soñado con ningún otro chico. Cierto que muchas veces, cuando era niña y se creía enamorada de algún niño guapo de su clase, tenía tendencia a soñar despierta o daba rienda suelta a su imaginación con heroicas fantasías en las que ella era la princesa en apuros bajo las temibles garras de una malvada bruja, un maquiavélico mago o un imponente dragón; y el niño guapo que le gustaba era su príncipe azul montado sobre un caballo blanco, que acudía en su rescate, mataba al ser malvado y finalmente se casaban y eran felices para siempre. Pero esto era muy diferente. Para empezar, ella ya no era una niña, pese a que aún seguía siendo algo soñadora; y en segundo lugar, Shaoran Li no era ningún príncipe azul…sino un simple niñito bonito y rico al que la gente estúpidamente admiraba y respetaba. Y además un auténtico arrogante y un pervertido mirón. Guapo, pero mirón. Sí, eso era Shaoran Li. Y aun así, ella había soñado con él… Más que eso, ella había soñado que ¡iba a besarse con él! Y lo peor no era eso… no…lo peor era que, ¡para colmo ella hubiese preferido que no fuera sólo un simple sueño!

Definitivamente, todo esto era demasiado. No tenía ningún entendía nada…NADA.

.

.

.

El timbre del instituto sonó indicando que era la hora del recreo, y a los chicos de la clase A les dio por jugar al póker en el césped.

-Yo apuesto 6.700 yenes- dijo Yamazaki extendiendo el dinero al frente.

-Yo voy con 4.000 yenes- dijo otro chico.

-Y yo subo a 5.400-terció otro-. ¿Tú juegas, Li?

-Por supuesto- exclamó Shaoran antes de extender un fajo de billetes con sumo orgullo- Ahí tienen caballeros, 13.400 yenes.

- ¡Oooh!- fue lo único que pudieron expresar todos los jugadores.

-Te gusta jugar duro, ¿eh, Li? Admiro tu valor, no te importa arriesgar tanto.

Shaoran tan sólo se limitó a mostrar su sonrisa más arrogante frente al dueño de dichos comentarios.

-Pero me temo que confías demasiado en ti mismo y eso te va a costar por esta vez un pequeño dolor de bolsillo- mientras los demás reían, el chico que se burlaba mostró sus cartas- Escalera de Diamantes.

Shaoran alcanzó a oír los murmullos que soltaron el resto de los jugadores, pero hizo caso omiso de ellos y ensanchó aún más su soberbia sonrisa.

-Eres bueno, Kurogame. Pero…no lo bastante.

La triunfal sonrisa de Kurogame se borró en un abrir y cerrar de ojos.

-En tu honor, Escalera Real- declaró Shaoran con altivez mostrando sus cartas.

A excepción de Kurogame, quién no salía de su asombro, todos los chicos aplaudieron y expresaron toda su absoluta admiración. Shaoran mientras tanto recogió el dinero y se puso a contarlo billete por billete.

-Caramba Li, menuda jugada. Ha sido increíble- dijo uno de los chicos que componían el círculo de jugadores.

-Sí. Definitivamente no hay quién pueda ganarte- añadió otro.

Con el ego más inflado, Shaoran sonrió y cerró los ojos, disfrutando de aquellas adulaciones por parte de sus amigos. Pero de repente, algo le latió fuertemente en su interior. Siguiendo dicho latido, abrió los ojos, giró el rostro y divisó a los lejos a Sakura, que caminaba sonrientemente mientras charlaba con sus amigas.

¡Diablos, qué guapa está!, pensó sonriendo arrogantemente sin dejar de observarla. Su cabello castaño estaba recogido en una alta coleta de caballo, sus ojos verdes tenían destellos y sus labios se veían tan apetecibles…desearía poder tocarlos, acariciarlos besarlos, mordisquearlos…

Sus ojos marrones se encendieron de pura lascivia.

-Oye Li, ¿te pasa algo?

La voz de Yamazaki despertó inmediatamente a Shaoran de su ensoñación.

- ¿Eh? No, nada.

Yamazaki dirigió su mirada hacia donde estaba mirando antes Shaoran y sonrió con picardía.

-Estabas observando a alguna chica ¿no es así?

Shaoran frunció el ceño.

-Que va. No digas tonterías, hombre.

-Pues a mí me parece que sí- insistió el moreno mirándolo con burla.

- ¿Qué pasa, Li? ¿Ya tienes a otra presa al acecho?- bromeó otro amigo suyo.

Todos rieron y Shaoran les clavó la mirada.

- ¿Eso quiere decir que ya te has olvidado de Korumi?- interrogó Kurogame.

- ¿Qué dices, tío?- exclamó un chico peli azul con gafas- ¿Te refieres a Yuko Korumi? ¿La de segundo?

-La misma.- confirmó Kurogame- Li se la ligó en tan sólo cinco minutos en la cafetería la semana pasada.

- ¡Qué pasada! ¿Entonces estás saliendo con ella?

-Claro que no, Eriol- negó Shaoran. Agitó una mano en señal de que no tenía importancia- Sólo salí con ella un par de veces eso es todo.

- ¿Cómo? ¿Entonces cortaste con ella?- exclamó Yamazaki con los ojos abiertos como platos- ¿Pero qué has hecho, tío? ¡Estaba loca por ti!

Shaoran rodó los ojos.

-Sí, bueno. Estaba loca… y punto.

Hubo un breve silencio, durante el cual, todos se miraron unos a otros.

-Bueno, ya conoces el dicho: un clavo saca otro clavo- habló de nuevo Kurogame dirigiéndose a Shaoran.

Shaoran se encogió de hombros.

- ¿Y quién es ese nuevo clavo, Li?- preguntaba Yamazaki mientras observaba con una mano en la frente, cuán marinero, allá donde Shaoran había estado mirando antes.

Shaoran soltó un gruñido. Que pesado era este chico.

-Dime, ¿es Rika Sasaki?

- ¡Claro que no!

-Vale, vale. Entonces, ¿se trata de Naoko Yanagisawa?

Shaoran negó con la cabeza.

- ¿Tomoyo Daidouji?

Shaoran observó que su amigo Eriol le acuchillaba con una mirada tan fría como un témpano.

-No inventes, tío.

- ¿Tampoco? Entonces… ¡un momento! ¿No será Chiharu Mihara, verdad?- Yamazaki lo miró con una cara de psicópata.

Shaoran no pudo negar que daba algo de miedo.

- ¡Po-Por supuesto que no!

Yamazaki suspiró aliviado y volvió a poner su divertida cara de siempre. Luego volvió a mirar al grupo de chicas.

-Bien, pues entonces tiene que ser… ¡eh, ya sé! La que te atrae es Kinomoto ¿verdad?

Shaoran se tensó y no pudo evitar sonrojarse.

-He acertado, ¿verdad?- rió Yamazaki- Pues claro, ¿cómo no me he dado cuenta en un principio? En estos últimos días no has parado de fijarte en ella.

Shaoran se sonrojó hasta la raíz del pelo. "Rayos, ¿tanto se me ha notado?", pensó.

-Sakura Kinomoto ¿eh?- murmuró Kurogame pensativo- Muy buena elección Li, ella es verdaderamente hermosa.

A Shaoran no le gustó nada el tono con el que Kurogame se refirió a la belleza de Sakura.

-Sí, tiene razón- confirmó Eriol - Sakura es una chica muy guapa y simpática. Yo tan sólo he podido tratarla una vez pero sin duda me parece muy cordial.

Unos celos repentinos se apoderaron de Shaoran.

- ¿Cuándo has hablado tú con ella?

- Ayer mismo, cuando fui a la sala de profesores a llevar un recado de parte de la profesora de Historia. Ella estaba allí. La habían llamado para encomendarle la tarea de portar un montón de papeles y unos cuantos libros a la biblioteca. Cómo vi que todo era demasiado para ella, me ofrecí a ayudarla. Yo lleve los libros que era lo más pesado y ella llevó los papeles.

Shaoran no dejó de mirarlo y escucharlo con total atención, analizando cada una de sus palabras.

-Y por el camino nos presentamos y conversamos sobre unas cuantas trivialidades- continuó Eriol ahora mirando a todos- Fue realmente encantadora. Me calló muy bien al instante.

Si no fuera porque sabía perfectamente que Eriol estaba tontamente enamorado de la angelical Tomoyo Daidouji, Shaoran habría supuesto que a su mejor amigo le gustaba su hermosa flor de cerezo.

-No recuerdo que me hayas contado nada al respecto- acusó entre dientes.

- ¿Ah, no?- rió el chico con gafas- Que raro, tal vez se me haya pasado.

Shaoran gruñó mirándolo con unos ojos ardientes de furia. El muy desgraciado ya estaba otra vez burlándose de él a costa de lo que sentía por Sakura.

-Yo no conozco mucho a Sakura pero…si es cierto todo lo que dice Hiragizawa, te será muy fácil ganártela ¿no es así, Li?- preguntó Yamazaki burlonamente mientras le daba unos suaves toques en el brazo con el codo.

Shaoran tan sólo volvió a gruñir. Una más y, se juró por Dios, que a este imbécil lo cogía por el cuello y lo sacudía hasta dejarlo con menos neuronas de las que ya tenía.

-Yamazaki, no digas chorradas. Kinomoto no me interesa lo más mínimo- mintió.

Por más bien que pudo disimularlo frente a los demás, Shaoran pudo darse cuenta perfectamente de como Eriol hacía un leve esfuerzo para aguantarse la risa.

"Cuando te pille a solas…", refunfuñó mentalmente. Se valió sólo de la mirada para transmitirle el mensaje y lo único que logró con ello fue que a Eriol le entraran todavía más ganas de carcajearse allí en medio.

- ¿Estás seguro, Li?- oyó preguntar a Yamazaki, sacándolo de sus criminales pensamientos.

-Completamente- confirmó cansadamente- Y no insistas más.

Pero Yamazaki no le creía nada. Para su desgracia, lo conocía demasiado bien. Viendo como estaban las cosas, su amigo optó por sacar la artillería pesada.

- Bueno, si tú lo dices…Además, mucho mejor para ti. Total, de todos modos, ella no te haría ni el más mínimo caso.

Todos los demás presentes, mirando a Shaoran, soltaron una pequeña exclamación de sorpresa por el atrevimiento de Yamazaki. Pero éste, al igual que el propio Shaoran, los ignoró y tan sólo esperó por la respuesta de su amigo. Tal y como intuyó, con esas palabras, Shaoran reaccionó rápidamente y le señaló con el índice.

-No hay ni una sola chica en este colegio que no se muera por mí, y lo sabes.

-Sí, sí, Shaoran, lo sé, pero…tío, seamos sinceros. Ella no te soporta. Apenas basta con ver cómo te ningunea. Cada vez que la miras, ella te fulmina con la mirada- pinchó- Así que es obvio que Sakura, te odia.

-Mira, Yamazaki- Shaoran le dedicó a su amigo una mirada que jamás olvidaría- Si yo quisiera, a Kinomoto me la conseguía fácilmente, ¿me oyes?

Ahora fue el turno de Yamazaki de señalar con el dedo.

- ¿Quieres apostar?

Shaoran lo miró con una ceja levantada.

-Vamos a ver si es verdad que eres capaz de enamorar a esa belleza que te menosprecia tanto, campeón. ¿Te parece bien 13.400 yenes?

Los chicos miraban completamente anonadados.

- ¡JA! ¿Sólo eso?…-se burló Shaoran con aires de superioridad- Yo te apuesto 27.000 yenes, querido amigo.

A los chicos se les cayó la mandíbula al suelo.

-Pero Shaoran, ¿te has vuelto loco?- reaccionó por fin Eriol.

Shaoran lo ignoró y siguió mirando a Yamazaki.

- ¿Qué me dices?

Yamazaki le dedicó una mirada maliciosa.

-Qué esperaré ansioso el día de la victoria, amigo mío.

Shaoran le extendió la mano y Yamazaki se la estrechó fuertemente. Ya no había vuelta atrás, el trato estaba sellado.

Mientras estrechaba la mano de su amigo, Shaoran giró su rostro y clavó su fogosa mirada ámbar en una castaña con una coleta de caballo que estaba sentada en el césped junto a sus amigas.

A lo lejos, desde su lugar, Sakura sintió como un temblor muy frío le recorría toda la columna vertebral y reaccionó soltando un pequeño gritito.

- ¿Qué te pasa?- le preguntó Tomoyo.

Sakura, aún tensa, la miró con miedo.

-Nada. Un escalofrío…

Se oyó sonar el timbre. El recreo había acabado.