Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Ángel Oscuro
(Dark Angel)
Un fic de Camaro
Traducción por Apolonia
Vegeta lamió la sangre de sus dedos, la emoción todavía impregnada en sus venas como vapor de magma caliente, empapando a través de su piel como líquido. Cerró sus ojos, permitiendo a la sensación cursar a través de sus pupilas mientras contemplaban a la nada, tomando un profundo respiro en alivio. Simplemente había pasado demasiado tiempo desde que había probado el sabor que la sangre podía tener, rico y espeso con masiva fuerza.
Aunque los humanos sólo pueden notar la cobre fijación que contiene la sangre, para Vegeta era hermosamente dulce como la miel. Se hundía en sus papilas gustativas como jarabe, saboteando toda cordura y pensamiento con su vigorosamente torrente de energía. Era enloquecedoramente atractiva, absorbiendo pureza e inocencias, repartiendo su hechizo sobre la criatura dentro. Estaba ebrio con la intoxicación.
Subió por las mojadas escaleras, luz de arriba filtrándose más y más con cada paso asquerosamente húmedo que daba. Sintió su calor empaparse sobre él aunque sus ojos permanecieron fuertemente apretados, tomando la sensación de calidez. No era la primera vez que había intentado imaginar cómo se veía el Paraíso. Siempre había sido una casi perversa curiosidad para él. Quiero decir, después de vivir entre sangre y mugre, vacío de casi toda luz, ¡el predicamento de blanco y brillante eran tan extraños como inocentes en sí mismos!
Podía recordar todas esas veces que le había preguntando ridículamente a Draco sobre los detalles del Paraíso. Todas esas respuestas incriminatorias que su hermano le había escupido. Pero supongo que por primera vez, admitió abiertamente para sí mismo que fue Bulma verdaderamente la que había despertado absolutamente su curiosidad más que nunca. Oh, había estado allí todo el tiempo, por supuesto. Pero al ver su anormal cabello y color de ojos, y luego al ser bendecido lo suficiente para conocer sus peculiaridades y personalidad, había sido una experiencia por decir lo menos.
Pensaba mayormente en ella ahora. Era repugnante. Como una adicción, pensamientos de su alimentado deseo, tentándolo y burlándose de él por lo que nunca podría poseer. ¿Qué había con ella que lo torturaba así? ¿Su belleza? Era inigualable por decir lo menos, y sin embargo algo claramente le decía que era mucho más. ¿Por qué un orgulloso Rey Demonio hubiera sido cautivo sólo por una cara bonita? Había visto mucha gente bonita, gente hermosa de hecho. Pero de todos modos, él era uno. No era ningún tonto, sabía precisamente qué efectos estratégicos tenía en las mujeres. No sería de ninguna otra manera con esos en su línea de sangre. Pero aún así, sólo le servía para probar su punto. No podía preocuparse sólo por el Ángel simplemente por su atractivo, porque sabía de ante mano que tales cosas son sólo superficiales. Sabía esto porque reconoció de ante mano cuan repugnante era él por dentro. Y un hermoso rostro sin excepción no era para un buen corazón. Ella había demostrado eso. Se había ido con un buen hombre.
Sin embargo, se preguntó qué era lo que lo arrastró a ella en primer lugar. ¿Su inocencia? ¿Porque qué hombre podía negar que secretamente tenía un hechizo vinculante al atractivo de una virgen? Pero dudaba que fuera eso totalmente. Tal vez era simplemente por el mero hecho que él nunca podría poseerla verdaderamente. Ella era inalcanzable incluso para él.
Recordó algo avergonzado cómo había despertado varias semanas atrás, sin camisa y congelado, aferrado como un niño a la figura durmiente de Radditz. Un ligero rubor se deslizó en su mente ahora, mientras sus botas golpeaban contra las secas piedras debajo de sus dedos deslizándose en los ladrillos de piedra que flanqueaban la negra escalera caracol.
Sus ojos habían sido terriblemente resistentes a su súplica para abrirlos, quejándose todo el tiempo. Aunque su cuerpo se sentía completamente rejuvenecido, era como si algo extraordinariamente inusual hubiera ocurrido la noche anterior. Ya saben, esa extraña sensación que se tiene después de una noche de combates borrachos o fiestas cuando supusieron que han hecho algo de lo que se arrepentirán. Sólo... no podía recordar. Casi dolía siquiera intentarlo. Sintió su frente arrugarse con el esfuerzo, y sin embargo... Qué extraño. Su frente estaba presionada contra algo. Algo muy cálido, claro está.
Uhh. De hecho, todo su cuerpo estaba conectado a algo cálido. Uno ojo se abrió levemente, revelando sólo una histeria colectiva de lo que debería haber sido un mundo. En lugar de respuestas claras como cristal de como en dónde estaba, sólo vio una gran pancha color canela y negro. Y luego la mancha comenzó a moverse levemente, un gemido creciente a través de sus sensibles oídos como si alguien o algo estuviera gimiendo junto a él.
En ese mismo segundo, se dio cuenta que sus brazos estaban envueltos alrededor de alguien... Uhh... alguien. ¿Grande? Una concubina... Ick. ¿una concubina? ¡Realmente debió haber estado fuera de sí! Ahora, toma un Infierno de muchísima cantidad de Ceniza para meterlo en los brazos de un esclavo sexual hermafrodita. Son tan peludos y ... grandes... ¡ASQUEROSOS! Y este no era aparentemente ninguna excepción. ¡Sentía que estaba abrazando a un maldito Pie Grande! ¡¿Quién CARAJO lo dejó fornicarse a pie grande? Alguien TENÍA que pagar por este pequeño truco.
Un gran brazo musculoso se envolvió fuertemente alrededor de su cintura, cercándolo lo suficiente para ser presionado totalmente contra el pecho más fuerte que hubiera sentido de una mujer alguna vez. Su columna vertebral se estremeció en repulsión. No... le gustaban los pechos, ¿a qué hombre no? Quiero decir, no eran la más grande necesidad o algo. ¿Pero esto? ¡Eso era simplemente enfermo! Su pecho desnudo se sintió absorbido contra el cuero que cubría al casi mayormente muscular, plano pecho que hubiera contemplado alguna vez en una mujer. ¡Quería vomitar! Justo allí y entonces simplemente dejó volar a su última cena. Pudo jurar que sentía la amarga calidez golpear en la parte de atrás de su garganta mientras inhalaba el aroma masculino de la poderosa garganta en donde estaba metido todo su rostro.
Ahora aclaremos esta pequeña información antes de que golpeen cabezas al techo. ¡Vegeta NO se asusta seguido! Pero justo entonces y allí fue probablemente la experiencia más dolorosamente aterradora de toda su maldita vida. Estaba demasiado asustado para siquiera echar su cabeza hacia atrás y mirar al terrible rostro que sin duda lo esperaría. Tembló... Ewwwwww... hombre-mujer. Qué asco.
Oh Dios... como si el mundo no se viera tan desagradable como posible, la grotesca mujer bestia giró, y no... este no era de la clase de agraciado girar a un lado, lejos de las temerosas presas de la última noche. Este fue girar precisamente encima de la pobre alma. El extremo peso era lo suficientemente horrible, pero el hecho de que Vegeta era incapaz de empujar fuera a la concubina simplemente le causó terror, era malvado decir lo menos. Así que se acurrucó allí, respirando en rápidos jadeos bajo el monstruo, tratando de abasteser sus pulmones con suficiente aire después de ser aplastado por la masiva figura y evitar despertar a la bestia.
El fenómeno de la naturaleza estaba evidentemente contento por dormir todo el día por lo que se aferró inmóvil a su descontento invitado, perezosamente desparramado entre sus piernas. Tembló inconscientemente, despertando levemente al espantoso monstruo que se quejaba en su tono únicamente bestial y se movía entre sus muslos. Ugh... ahora podía casi sentir cada parte repugnante del espectáculo de circo, sus brazos lamentablemente destinados alrededor de la espesa garganta y sus piernas básicamente envueltas a lo largo de las masculinas piernas.
Oh, cuán desagradable era su destino mientras intentaba empujar la imaginación de cómo sería exactamente el rostro. Ni siquiera podía llevarse para mirar, demasiado asustado y emocionalmente demasiado débil para lidiar con las consecuencias. En silencio le agradeció a cada Dios en el que alguna vez se hubiera creído a través de la totalidad de la creación de la ausencia de su recuerdo. Si hubiera sido maldecido lo suficiente para recordar los acontecimientos de la noche anterior, supuso que tendría planes precisos de saltar en la fosa de fuego más cercana.
Oh. ¡El horror! Podía sentir cada montículo de la piel llen de testosterona presionando dolorosamente contra él. Cada curva, cada músculo, cada...
¡OH DIOS! ¿¡QUÉ CARAJO FUE ESO!
Mientras la criatura se movía sintió un pequeño bulto... oh piadoso Paraíso, ¡ERA UN HOMBRE-MUJER! No... No, lo era. ¿un hombre?
Oooohhh no. REALMENTE lo había hecho esta vez. Como probablemente habrán supuesto, él estaba en el punto sobrio de cada adicto donde prometían nunca volver a tocar la cosa de nuevo. Pero tristemente, y honestamente, la idea que hubiera dormido con un hombre era mucho más atractiva entonces que la idea que hubiera pasado la noche acostado con alguna criatura del gran lago.
Ahopra, ¿quién era este sujeto de todas formas? Todavía estaba demasiado conmocionado como para mirar, suponiendo que era uno de los concubinos que Nappa había insistido en que mantuviera cerca. Al menos ambos tenían pantalones puestos. Por lo que por eso al menos podía estar agradecido. Y luego sucedió.
Respiró. Ese olor... ¡ESE OLOR! Era... ¡Era el OLOR DE RADITTZ!
Soltó un grito de absoluto shock y casi se tambaleó desde debajo y bruscamente despertó al hombre que todavía yacía acurrucado entre sus piernas. Todo su cuerpo se sintió aturdido y rechazado hasta el punto de la inmovilidad y simplemente yació allí shockeado y temblando mientras los ojos del gran hombre se abrían lentamente.
Oh sí era Radditz. Acurrucado sobre él con el par de ojos negros más amplios que hubiera visto jamás. Y luego ambos gritaron en el rostro del otro, el masculino aullido despertando a todo el castillo.
Radditz salió de Vegeta, golpeándose dolorosamente con su trasero en el suelo. Vegeta se sentó, tan conmocionado y rechazado que apenas podía hablar. Simplemente se sentaron allí, jadeando y agitándose con amplios ojos. Y luego el Rey Demonio notó para su extremo placer, las marcas de mordida sobresaliendo de los lados del cuello de su amigo. ¡Oh GRACIAS A LAS ESTRELLAS! ¡Simplemente había estado tan drogado que había bebido de Radditz!
Ahora supongo que tal pensamiento no debía ser exactamente una idea triunfante, pero después de los otros predicamentos supuso que se había metido, acogió con agrado la idea con brazos abiertos.
Radditz se había sentado allí tan aturdido que su mandíbula colgaba abierta como alguna clase de pez deforme. Simplemente se sentó allí boquiabierto como un completo idiota.
"¿Y bien? ¡¿Vas a explicarme por qué exactamente estabas intentando hacer tu camino conmigo en mi SUEÑO?" Era realmente una acusación fuera de puesto, sabía bien y claro que Radditz era uno de los hombres más heterosexuales vivos. Aún así, supuso que Radditz merecía la vergüenza después de lo que él había sido obligado a soportar.
Llegando a la luz que salía a través de las rendijas de la puerta de madera que bloqueaba el paso a la mazmorra, Vegeta sonrió con ironía. Realmente había sido gracioso ver a Radditz balbucear explicaciones idiotas. Al parecer, la noche había sido casi tan salvaje como había predicho al principio, la mitad de su colección de concubinas desgarradas en sangrantes pedazos y desparramados como confeti por toda su habitación.
No podía negar que una pequeña cantidad de culpa desafortunadamente decidió plagarlo, consecuencias de lo maldito complot secreto del Ángel en conformarlo en sus santas y puras maneras. Maldita sea ella por probablemente millonésima vez por hacerlo sentir. Y sin embargo le importaba muy poco por las decoradas piezas de las alguna vez orgullosas mujeres adornando su cama y el suelo con sus líquidos carmesí y partes de cuerpos. ¿Qué importaba a largo plazo? Eran simplemente esclavas, al igual que las inútiles creaciones que estaban apiladas sin vida a través del castillo, limpiando y preparando lo que sea que quisiera de ellos. Sólo esclavos. Sólo personas moralmente destrozadas cuyos propósitos de alma en la vida era básicamente complacerlo.
Y por las apariencias, simplemente se había divertido demasiado triturándolas como carne, porque había a penas una pulgada en la habitación que no estuviera untada en sangre y vísceras. Incluso la bañera estaba teñida de un rojo rosado, aunque misteriosamente no parecían nada real pensándolo detrás de él. Extraño de hecho. Y lo más extraño era la sensación de que Radditz estaba manteniendo una gran cantidad de las secretas exhibiciones de la noche anterior. Lo que sea. El tonto podía mantener sus ridículos secretos. Vegeta supuso que le debía por casi chuparlo hasta dejarlo seco.
Danzó a través de los pasillos y corredores, a ningún lugar en particular que tuviera en mente para ir. Simplemente parecía como esa clase de día para hacer nada sino pasear y maravillarse ante las exquisitas creaciones que poseía. Era una cosa gloriosa ser Rey.
Pero con toda honestidad, sus pensamientos no traicionaron recuerdo alguno de lo increíble que era ese estilo de vida, sino más extrañamente se centró el ella. No... supongo que sería falso incluso pretender que tal predicamento era extraño, porque en su vida, pensamientos de Bulma eran un acontecimiento de cada día. Tan predecible como respirarlo y casi tan refrescante.
Sí... todavía se maldecía por la debilidad de preocuparse por ella, pero no era lo mismo. Simplemente no era algo que pudiera detener. Había intentado, pero pronto había sido despertado al frustrante hecho que mientras más intentaba alejar los pensamientos y sentimientos de ella, más frecuentes se volvían. Supongo que todos hemos estado plagados con tales recordatorios a veces. ¡Así que vamos! ¿Por qué estaba atado como una polilla a una lámpara de luz? Era casi como si algo dentro de él quisiera. No... la necesitara... Como un hombre necesita aire, se sentía incompleto sin ella.
Pero MALDITAS tales vergonzosas ideas. Él era un Rey... podía tener y hacer lo que quisiera. Entonces uno se le fue. ¿Y qué? Ella no era nada para él. Sólo una quejosa, patética, emocional, débil,... atractiva, cariñosa, dulce, con increíble cuerpo... ¡ACK! Movió su cabeza hacia el exterior, tentando en arrojar un golpe apuntado a su rebelde cabeza. No debería pensar en esas cosas. Era estúpido.
Se encontró sobre el techo de la torre más alta, mirando a la ardiente distancia a las enormes realizaciones de fuego gritando a través del paisaje. Debería estar feliz, todo esto era suyo. Los árboles de pie negros como cenizas quemadas. Los carmesí ríos que brillaban por el rojo sol y partían la tierra con sus brillantes rayos. El seco rajado suelo que se veía bastante maltratado y golpeado contra el ardiente cielo. Era increíble, y sin embargo, de qué servía si no tenías la única cosa que tu corazón realmente deseaba.
Cada día de su vida como Príncipe, había soñado en nada más que en el trono. Había sido siempre como una meta inalcanzable que siempre estaba a un paso de él. Se había dicho por siempre que si sólo hubiera tenido la corona, NADA más hubiera importado. Pero en verdad, no era feliz. No lo había bendecido con el poder sobre la gente. No realmente, porque podrían hacer que alguien hiciera cualquier cosa que desearan, eso era fácil. Pero no podían hacer que alguien los amara. No importa lo que tuviera.
La corona no le había dado la vida de su madre una vez más, no había hecho orgulloso a su padre, no le había acercado a su hermano mayor, y ciertamente no tenía control alguno sobre Bulma. ¿De qué le servía? ¿De qué servía algo de eso?
"¿Pensando en la Princesa de nuevo?" Dijo la voz. Por supuesto, Vegeta era demasiado orgulloso para admitir que honestamente el vozarrón de Radditz casi lo había hecho morirse de miedo, así que en cambio se contuvo para mirar irrefutablemente al intruso de su profunda meditación. De manera arrogante arrojó su mano en el bolsillo del pecho de su armadura, sacando un paquete de cigarrillos negros. Sus oscuras alas de cuero ondeaban en el viento mientras se apoyaba furioso sobre la pared de piedra, mirando a las tierras exquisitamente morbosas que los rodeaba.
"No." Mintió en modo de defensa, su voz apagada mientras encendía el cigarrillo entre su pulgar e índice. Radditz sólo sonrió, sabiendo muy bien que su Rey estaba mintiendo en gran medida. Pero entonces, ¿hubieran tenido las bolas para decir eso? No lo creo.
"Te preocupas demasiado por ella Vegeta. Lo sabes." Dijo, sus ojos vagando en el suelo mientras Vegeta lo fijaba con una gélida mirada, humo filtrándose malvadamente entre sus apretados dientes.
"Está bien extrañarla." Realmente no había querido decir eso, pero su boca a veces tenía una voz propia, sin mencionar una maldita voluntad. La gélida mirada de Vegeta habló volúmenes de prometido dolor infringido en la elección de su compañero de seguir extendiendo sus pensamientos.
"No la extraño... y nunca me preocupé por ella. ¡Sácate eso de tu gruesa cabeza Radditz!" Hervía, las palabras filtrándose a través de sus apretados dientes mientras sus ojos se bajaban a malvadas aberturas en su hermoso rostro.
"Las emociones son para los débiles." Ahora, si eso no era un verdadero discurso de Vegeta, no sé lo que es. Aunque estaba encorvado sobre la pared del castillo, inhalando espesas cantidades de doloroso humo, se mantuvo con arrogancia y aire de soberbia que demostraba su herencia de miles de veces.
"Además," bufó, encogiendo sus hombros y mirando lejos en la distancia. "¿Qué es extrañar? Todo lo que hizo ella alguna vez fue quejarse y quejarse." Había intentado a propósito mencionar el hecho que la criatura era bastante talentosa en llorar u ordenar, pero decidió no hacerlo.
Radditz dejó salir una leve sincera risa, el brillante sonido aliviando el tenso aire y absorbiéndose en los rotos nervios de Vegeta. Era un sonido increíblemente atractivo, rudo y gutural con mera masculinidad y sin embargo calmo y como una campana. Sólo él podía sacar una extraña sensación con una escasa risita
"Supongo que tienes razón Vegeta. Pero el castillo nunca pareció vacío cuando ella estuvo aquí." Era increíblemente cierto. Aunque como siempre, los estúpidos sirvientes corrían impacientemente a través de los pasillos, el castillo mismo parecía solo. Estirado y... Bueno... Tranquilo.
"Y ciertamente nunca era aburrido cuando Bulma estaba alrededor." Terminó, hombros temblando ligeramente por los tensos combates contra la risa.
Para su último deleite, vio una pequeña sonrisa hacerse a un lado del ceño fruncido de Vegeta, amenazando con ampliarse en una verdadera sonrisa. Sacudiendo la colilla del cigarrillo, realmente rió, el sonido dulce y bienvenido, saltando a través del aire con gracia.
"No... tienes razón. Realmente no había un momento aburrido con Bulma..." Y no por primera, ni por última vez... Realmente se preguntó donde estaba en ese mismo momento.
Lo siento por el aburrido capítulo... sólo pensé que un poco de alivio de comedia allí después de toda esa sangre y capítulos depresivos sería bueno. Pero no se preocupen, ¡las cosas definitivamente se van a levantar pronto! Sólo una pequeña pista, ya que desafortunadamente NO puse un enganche allí (¡MALDICIÓN!) Bulma va a estar enfermizamente perdonadora en el futuro y tendremos que ver cómo resulta esto para Yamcha y ella. Suspiro... gracias Chrome por las maravillosas reviews como siempre. (SARCASMO) Estoy muy contenta que me encontraste. Me tengo que ir. Demasiado cansada para escribir más. Camaro
