Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Ángel Oscuro
(Dark Angel)
Un fic de Camaro
Traducción por Apolonia
Los días pasaron como un montaje de horas, tan rápidamente que su mera velocidad podía confundir a una persona en volverse histérica. Bulma estaba abrumada con las presiones de un matrimonio que se acercaba, temas de alianzas y simplemente preparaciones en general plagando su mente como pensamientos de enfermedad.
Todo el castillo estaba zumbando con las noticias, aceptaciones de invitaciones viniendo por cientos a diario, ¡carruajes y caballos llenando el silencio previo y bastante fragantemente volviendo locos a los habitantes del castillo! La histeria estaba en todas partes y parecía que todo el mundo en el reino tenia la responsabilidad de cargar una parte vital de de lo que la boda traería a los dos Reinos más orgullosos juntos por una gran eternidad. La vida se veía prometedora para el Paraíso y casi parecía que el sol mismo estaba disfrutándolo, brillando fuertemente en el dorado cielo.
Pero para Bulma, la presión y constantes preguntas y felicitaciones eran una bendición, manteniendo su mente ocupada en el presente y no en el hermoso pasado. Así es Bulma, no pienses en el hermoso rostro que acecha tus sueños. Porque en sus sueños solamente ella sí le permitía a sus pensamientos vagar en él.
Pero DIOS cómo lo extrañaba. Era en sus sueños que lo seguía, de la mano, corriendo a través de los oscuros, misteriosos pasillos. En sus sueños donde repentinamente permitiría encontrarse riendo sobre él, su espalda pegada al techo mientras Yajirobe hervía y se enfurecía bajo ellos. Nunca haría eso de nuevo. Iba a ser una esposa, y posiblemente una madre algún día. Tenía obligaciones ahora que no incumbían correr a través de la oscuridad con el Demonio. Pero, no podía negar que había sido uno de los momentos más divertidos de su vida.
Él había sido una parte vital de su pasado, y si no hubiera sido por él, no se hubiera convertido en la mujer que era ahora. Estaba orgullosa de quién era. Veía cosas diferentes gracias a él y no negaría que el mundo no era un lugar más grande del que había visto anteriormente. Había ido al Infierno como una mera niña y sin embargo vuelto como una mujer fuerte. Asesino o no, había bondad en él.
"Despierta bella durmiente..." Siseó la irritante voz de Chi Chi dentro de su mente... ¿Eh? ¿Qué estaba haciendo Chi Chi en el Infierno con ella y Vegeta? Bulma sintió que sus hombros eran sacudidos de atrás a adelante y gruñó ante la intromisión de su maravilloso suelo. Suelo, ah sí. Había estado soñando.
"Es tu gran día." Chi Chi cantó en su oído, el aliento haciendo cosquillas en su cabello hasta que fue obligada a sonreír. ¿Gran día? ¡GRAN DÍA! Bulma saltó en la cama, todavía aparentemente cerca de dormir, el cabello enmarañado por baba y sudor y pegándolo en prácticamente cada dirección. Chi Chi no había estado consciente de que el cabello de cualquier persona sino el de Goku pudiera lograr tal hazaña. Era sorprendente pero, bueno, no exactamente bello. Los ojos de Bulma eran tan amplios como el de una caricatura, dándole la apariencia de alguna clase de pez desastroso fuera del agua. Estaba intentando pretender que estaba muy despierta, pero mirando fijamente a una esquina que exactamente no lo estaba haciendo muy convincentemente.
Chi Chi casi gritó mientras Bulma aplastaba su rostro en la almohada y la ponía sobre su cabeza, gruñendo completamente demasiado fuerte.
"¡No puedo hacer esto!" Gimoteó la extraña apagada voz desde debajo de las almohadas.
"¿Hacer qué?" preguntó Chi Chi tontamente, aunque supongo que entre nosotros, conocía muy bien la respuesta.
"¡HACER QUÉ!" Gritó Bulma, lejos de una manera femenina mientras arrojaba su almohada fastidiada a través de la habitación. Se tambaleó como un borracho para ponerse de pie, casi cayéndose hacia atrás mientras intentaba recuperar su equilibrio.
"¿¡Qué Demonios piensas! ¡Casarme!" Chi Chi frunció el ceño ante la mala palabra pero Bulma había arrojado accidentalmente su oración de insulto pero eligió no prestarle atención alguna.
"Bueno, apenas parece difícil danzar en una isla." Respondió Chi Chi en su tono testarudo, recibiendo una mirada de Bulma que gritaba la palabra "estúpida".
"No hay nada en ello..." Añadió... "Si lo amas."
"¡GAH!" Bulma sobre exageró el grito, arrojando sus manos al aire para énfasis en burla.
"¿¡No lo entiendes Chi Chi! Hay más que eso en eso. Sí lo amo, es sólo que." Dejó que su boca paseara en incoherente balbuceo, metiendo nerviosamente su cabello detrás de sus orejas. Era bastante difícil considerar que cada mecha tenía una mente propia y estaba bastante contenta de estar levantada en el aire.
"¿Es simplemente que hay alguien más?" Chi Chi sonrió, levantando su ceja en esa arrogante manera que vuelve locos a los hombres y enfurece a las mujeres. Bulma honestamente se acercó a colapsar allí y entonces. Cómo. ¿Cómo CARAJO podía hacerlo Chi Chi? Sólo sacar cada problema de la cabeza de Bulma y estrechándolo en una pequeña oración. ¡WOW!
"Hmm." Chi Chi remarcó, cruzando sus brazos y golpeando sus dedos bajo su mentón mientras miraba en la distancia como si realmente necesitara reflexionar sobre algo. Era la perfecta posición de burla y Chi Chi podía ponerla increíblemente bien.
"Déjame adivinar. Hermoso, oscuro, no sé... ¿malvado?" Rió mientras los ojos de Bulma se ampliaban, si eso era incluso posible en este momento no sé, pero pueden imaginar que hubiera sido una visión de hecho.
"¿Cómo.. C-cómo lo sabes?" Puso su mano sobre su boca, sintiendo como si el mayor secreto de eternidad hubiera sido revelado. Era realmente algo aterrador para ser honesto. Chi Chi rió, sólo sacudiendo su cabeza en pena ante su agresiva amiga.
"No lo sé... ¿psicología?" Bromeó, notando para su deleitado entretenimiento cómo Bulma estaba aparentemente royendo la idea en su cabeza como si verdaderamente tuviera alguna cantidad de mérito. Arrojó sus manos hacia arriba en derrota mientras giraba sus ojos.
"Oh, vamos Bulma. Ahora, ¿te he conocido por cuanto tiempo?" Escupió las palabras con filtrante actitud.
"Veamos... ¡Toda la vida! ¿¡Y no me das crédito suficiente para saber cuando mi Princesa tiene un flechazo! ¡DIOS!" Bulma sonrió en disculpas, sabiendo que era completa y perversamente cierto. Además, era incomprensiblemente feliz de saber que Chi Chi todavía no sabía cuán fuerte era su aparente "flechazo" Y era una ola de alivio sólo reconocer que su amiga de toda la vida no sabía de todos sus pecados que había cometido por su "flechazo".
"No es eso Chi Chi... Es sólo que..." Suspiró, tratando en vano de reafirmar sus palabras en términos comprensibles. Era bastante difícil y tan básicamente, simplemente se rindió y habló de corazón.
"No sé qué hacer." Confesó, casi sintiendo como si alguien hubiera removido una gran roca de sus hombros. Era un alivio confiar en alguien que no estuviera tan segura como pretendía estar. Eso no era siempre tan de confianza y aunque intentaba serlo... Ella no era siempre tan fuerte.
Creo que todos podemos acreditarle eso personalmente. ¡Sé que yo puedo!
Bulma se volteó hacia la llamativa gran ventana, sólo por una fracción de segundo preguntándose en vano si alguien podía siquiera verla cambiarse a través de ella. ¡Ahora había comida para pensar!
"Princesa, escúchame." Chi Chi suspiró, usando el título de Bulma para llamar su atención de lleno. Agarró sus hombros y sin embargo suavemente para enfatizar lo de importancia.
"Mírame." Ordenó, encontrando bastante halagador que la Princesa del Oeste realmente obedeciera.
"Piensa en lo que sientes por Yamcha." Ordenó suavemente, mirando con firmeza en los azulados plateados ojos de su amiga. Bulma asintió en una manera atontada.
"Ahora piensa en cómo te sientes sobre el demonio."
"Vegeta." Bulma corrigió con respeto, todavía asintiendo. Chi Chi estuvo tentada en reprocharle por darle a tal monstruo un nombre pero decidió que el momento no era exactamente para discursos y eso. En cambio, jaló a su Princesa de toda la vida y mejor amiga en un adorable abrazo. Era difícil creer que esta hermosa joven mujer iba a ser condenada a los confinamientos de ser una reina en la cuestión de unas pocas escasas horas. Chi Chi intentó pretender que eso no cambiaría las cosas, pero el dolor estaba verdaderamente. Lo estaría.
"Todo lo que tienes que hacer es confiar en que tu corazón tomará la decisión correcta." Comentó, sabiendo exactamente a donde llevaría la 'decisión correcta' a Bulma. Yamcha era el amor de su vida, sin mencionar el suplicante hecho que él no era una criatura malvada que se revolcaba en la sangre, mataba gente como un maldito vampiro y no tenía corazón de consciencia para hablar. Goku había sido lo amable suficiente para omitir algunos desdeñosos detalles que había presenciado en la guerra sobre el engendro de oscuridad y no había manera alguna que Bulma fuera llevada a sus brazos.
Él era un asesino, un enemigo malvado y asesino con un corazón de piedra. Bulma no era lo suficientemente estúpida para elegir a alguien así sobre Yamcha. Nadie lo era, a pesar de la insistencia de Goku que el Rey Demonio era por lejos lo más hermoso en lo que hubiera puesto sus ojos. Chi Chi no estaba tan segura de lo que pensaba sobre eso. ¿Debería sentirse insultada que su novio aparentemente encontrara al Demonio hombre más atractivo que ella? Supuso que debería estarlo, pero eso no había exactamente lo que sentía para discutir en el momento, ¡demasiado absorta en el hecho de que el monstruo hubiera casi chupado a su amado como una paleta de helado!
"Pero... ¿¡Pero qué si no puedo!" Bulma insistió, sonando patéticamente como un niño que rogaba en su desesperación. Chi Chi sólo suspiró, sintiéndose muy vieja en el momento mientras miraba suavemente a su desesperada amiga.
"Tienes que confiar en eso Bulma. Tu corazón encontrará su lugar."
"Tu corazón encontrará su lugar..."
"Tu corazón encontrará su lugar..."
Repitió la oración una y otra vez, casi obsesiva en su comportamiento compulsivo mientras una dama de honor tras otra dejaba los dulces confines de la sala de espera, haciendo sus caminos fuera valientemente a la isla y pavoneando hasta el final. Ella incluso susurró las palabras en voz alta, caminando de atrás hacia adelante, atrás a adelante de manera repulsiva, su estómago atado en nudos y sus intestinos jalados en una clase de moño. Podría haber vomitado justo entonces y allí. Oh, podría haberlo hecho si hubiera querido, pero sólo el mero hecho de que no pudiera hacerlo reprimía el incesante deseo.
Ahora, si son como yo y encuentran la idea de "querer" vomitar casi una locura... entonces obviamente nunca han estado casados. O supongo que nunca han bebido ridículas cantidades de tequila en Noche Buena y pasaron toda la noche aferrándose al templo de porcelana por la preciada vida. Uhh... bueno... verán... hm... no importa. ¡No quieren saber, confíen en mí!
"Tu corazón encontrará su lugar." Repitió casi en voz alta mientras la última dama de honor era dirigida afuera. El acomodador le dio una mirada de soslayo que básicamente la llamaba idiota incluso en su silencio.
"¡OH DIOS!" Gritó en su mente...
"¡MALDITA SEA CORAZÓN! ¡ENCUENTRA TU LUGAR!"
¡Escuchó la temerosa música que pone a cualquier mujer a punto de ser novia casi en levantar su vestido y hacer un vuelo a la salida más cercana! Podía sentir sus rodillas amenazando en doblarse mientras Toora la miraba, sus ojos gritando porque se comportara y levantara su trasero a la alfombra blanca de la isla.
¿No se suponía que sólo los hombres se sentían así de nerviosos, como si estuvieran sellando sus destinos en las manos del Demonio? ¿¡No se suponía que era ese uno de los días más gloriosos de toda su apestosa vida! Toora la agarró con fuerza de su brazo, aparentemente sintiendo la embarazosa necesidad de arrojarla sin gracia a la habitación en frente de casi un millón de pares de ojos esperando.
Se compuso físicamente, limpiando polvo imaginario de su llamativo caro vestido y danzando orgullosamente por el pasillo, alejando a Toora de su lado del viaje. Él sonrió nerviosamente, saludando a invisibles personas y pretendiendo disfrutar la forzada caminata mientras estaba siendo observada por amigos y familia. Él había sido elegido para estar en lugar de su padre en su desafortunada ausencia, siendo el último consejero personal del Rey y amigo de la familia. Se preguntó si la pequeña egoísta bestia que la mostraba como un trofeo extrañaba siquiera a su padre, posiblemente siendo insensibilizado por su tiempo en el Infierno.
Ahora, no se confundan, él adoraba a la Princesa. ¿Pero estaba lista para ser una responsable Reina? ¡Oh, seriamente lo dudaba!
Bulma estaba más allá de sí misma con un bombardeo de fortísimas emociones y pensamientos. Parte de ella quería esto... ser Reina, ser admirada, ser responsable de la vida de miles. Quería pasar su vida con Yamcha, estar cerca de él, ser su amiga. Pero... ¿pero qué si eso no era? No quería sonar pervertida incluso en su mente, ¿pero podía imaginarse durmiendo con este hombre y este hombre solamente por el resto de la eternidad?
¡Parte de ella gritaba que se volteara y corriera al Infierno! ¡Todavía había tiempo! Pero no podía... ¿o sí? No había vuelta atrás cuando estás casado. No en el Paraíso. El divorcio no era una opción. Ni siquiera se escuchaba. El matrimonio era un arreglo hecho por Dios. No era para ser abandonado o profanado por cualquier hombre. El matrimonio no era algo que pudieras tener un minuto y luego salir por la puerta al siguiente. Esto era para siempre. ¡PARA SIEMPRE!
'¡Oh Dios!' gritó su mente. Miró con amplios, nerviosos ojos a Toora, suplicando que le diera la respuesta definitiva a su problema. Necesitaba una manera de salir. Necesitaba alguien que le diera una clara corta respuesta. Pero como todos sabemos, algunas de las preguntas más importantes en la vida nadie las puede responder sino nosotros mismos. Quería rogar justo allí y entonces en frente de todos los presentes por más tiempo. Para postrarse a los pies de Yamcha por más tiempo. Sólo un poco más de tiempo. Era todo lo que necesitaba. Realmente. ¿Cierto?
Sus ojos aterrizaron una vez más en Toora, dolorosamente deseando que hubiera sido su padre llevándola del brazo por esta isla. Tal vez entonces hubiera sabido la respuesta. Todo hubiera sido más claro y seco con él. Tan claro como el cristal.
'Oh Papi...' Gritó suavemente para sí misma.
'Ojalá estuvieras tú aquí. Ojalá supiera que querías que hiciera. ¿Debería casarme con alguien que no estoy enamorada?' Podía sentir un leve cosquilleo en sus ojos, la pronunciación de una inundación de lágrimas comenzando a liberarse sobre la máscara que cubría sus pestañas.
'¿Estabas enamorado de mamá?'
Las lágrimas hicieron su presencia por sí solas en el borde de sus párpados. ¡Malditas hijas de perra! De seguro que no eran felices bolas de líquido. De eso estaba segura con la vista de Yamcha de pie valiente y alto al final de la isla que se acercaba más y más con cada tortuoso paso.
'¡Elige corazón! ¡Maldita sea, decídete!' Su propia voz gritando a través de la complejidad de nerviosos pensamientos golpeando en los adentros de su cabeza. Podía jurar que realmente dolía pensar en el momento. Se volvía más y más miserable con cada paso, y sin embargo, aunque ni siquiera era consciente de eso, les dejaré saber un pequeño secreto. Con cada adorable paso que ponía sobre la cremosa alfombra, su mente se aclaraba más y más.
Yamcha mirando boquiabierto estúpidamente a la visión de Bulma en su sorprendente vestido blanco, pero realmente, no podía evitarlo. Se veía positivamente deliciosa en su vestido de corte bajo, apretado y justo para ella que danzaba con gracia en sus curvilíneas caderas. Sus pechos estaban casi saliéndose del lazo que los sujetaba y se movían con cada paso de manera abundante. Sólo un hombre podía notar esto, ¡y oh que sí lo estaba bebiendo!
El vestido había sido hecho a mano por la costurera más fina en el reino, siendo informada momentos después de la aceptación de Bulma y sólo terminándolo esta misma mañana. Estaba articuladamente tejido en los más raros y más caros lazos conocidos para los de la clase Demonio y Ángel, siendo importados de los lugares más lejanos conocidos en el Paraíso. Pequeños diamantes habían sido pegados en el material y decorados llamativamente su área del pecho que estaba siendo propulsada por un fuerte corsé estirado que, no es necesario decir, le daba a su busco un pequeño extra 'umph', ¡si saben lo que quiero decir!
Estaba sonriendo fuertemente, aunque sabiendo que mientras él lo hubiera hecho, él era levemente obligado a poner una sonrisa. Había algo increíblemente falso sobre toda la muestra. Su aparente felicidad era tanto el epítome de lo no genuino, que enviaba que enviaba una nueva clase de sentimientos de nervios explotando en sus intestinos. Mentalmente sacudió su cabeza. No... de ninguna manera.
Sólo estaba nerviosa, ¿verdad? Una pequeña, casi invisible sonrisa se hizo aparecer en sus labios mientras contemplaba si estaba nerviosa o no sobre las excursiones prometidas en la noche. Había pasado demasiado tiempo desde que había tenido la sensación de una buena mujer en sus manos, aunque secretamente sólo se acercaba a dos semanas. Pero entonces, Bulma creía que la concubina embarazada no había sido nada más que un accidente, sin mencionar su último y no sentía compulsión en explicar lo contrario.
¿De qué importaba ahora? Nunca volvería a engañar a Bulma. Iban a casarse por la gracia de Dios. ¡Mentir y engañar eran dos cosas completamente separadas! Y no era REALMENTE como que estuviera mintiendo, simplemente ocultando la verdad. Eso es todo. Completamente inocente. Además, lo había recompensado para ella. La amaba en ese vestido. ¡ha ha! ¡¿Quién no? Quiero decir, ¿¡ese cuerpo! Irresistible, y él sería el hombre afortunado en obtener tan fino premio para llevar en su brazo. Oh bien que la haría feliz. Siempre, juzgando por supuesto que no ganara peso. Quiero decir, vamos, ¡el afecto de un hombre sólo puede ir tan lejos! Es comprensible. ¿verdad?
Y sin embargo Bulma no era la única criatura en la sala masivamente grande y decorada que tenía lágrimas en sus ojos. Sentándose sólo en una esquina, vacío de cualquier emoción sino dolor e ira persistiendo a la madre del niño del futuro Rey. Miró fijamente a través de temblorosos ojos azules ante la repulsiva muestra de flores y vestidos de damas de honor, su mirada fija más dolorosamente sobre la nerviosa Princesa.
'Simplemente no puede amar a Yamcha...' Marron lloró en silencio. La gente estaba comenzando a mirar, aunque a su destrozado corazón no le importaba.
'No puede amarlo de la manera que yo lo hago. No puede.' Quería gritar en voz alta las palabras que se reproducían una y otra vez como una mala canción en su mente, constantemente recordándole del amor que todavía permanecía como un débil parpadeo de una vela en su corazón, quemando y poderoso incluso mientras los vientos de la ironía lo golpeaban de atrás a adelante.
'Yo tengo su bebé. Yo tengo su hijo justo dentro de mí y nadie sabe lo que se siente.' Quería tan mal simplemente llorar en el suelo, rogar y suplicar al sino y destino que la hiciera lidiar con otra carta con el hombre al que le había dado su frágil corazón como carne en un plato.
"Dios. Lo amo tanto... tanto..." Las lágrimas volaron como ríos de pura sal por sus mejillas, salpicando y manchando su vestido color crema. No se molestó en limpiarlas, sabiendo que más tomarían el lugar de sus hermanos caídos.
'¡Él también me ama!' Quería gritarle al glamoroso rostro de la Princesa.
'¡¿No lo ves? Me ama más. ¡Él mismo me lo dijo!'
Comenzó a temblar por la ira contenida, sus hombros temblando de arriba a abajo, su silla comenzando a traquetear por sus movimientos. Recibió miradas y expresiones de molesta confusión ante su vergonzoso espectáculo ante una boda real, algunos silenciosamente marcando cuan sobre exagerada era tal acción. Esto era un momento de diversión. Al menos para ellos. Marron se estaba rompiendo por dentro, jurando que casi podía escuchar lo que quedaba de su roto corazón, rompiéndose en miles de pedazos de polvo mientras los dos amantes juntaban sus manos nerviosamente al final de la isla.
Tocó su plano estómago, masajeando su abdomen esculpido hermosamente y preguntándose cómo se vería en seis meses.
'¿Cómo puedo explicarte por qué tu padre se casó con alguien más?' Sollozó a su niño en sus pensamientos.
'¿Cómo puedo convencerte que fuiste concebido por amor? ¿Que no es tu culpa?' Cerró sus ojos, mentalmente abrazando al niño que crecía dentro de ella.
'Lo siento, mi bebé... mi amor... mi tesoro. Tienes un pedazo de mi corazón siempre. Para siempre. Sabes que nunca te dejaré. Te lo prometo.'
Alzando la vista a través de borrosos ojos, notó que con desgarradora velocidad, el predicador se estaba acercando a su sermón. El momento del prohibido amor de Yamcha acercándose a su final. Lágrimas se juntaban en charcos ligeramente antes de ser absorbidas por el material de su vestido, creando un oscuro punto húmedo.
Sus labios temblaron mientras susurraba en voz alta que rezaba a los Cielos que fuera verdad.
"Tu papi te ama tesoro... nunca te olvides de eso."
Cerró sus ojos y dejó que las lágrimas cayeran libres, puras y verdaderas. Escuchó su alma destrozarse en el suelo mientras la voz de Yamcha cortaba a través del silencio, un orgulloso y honesto. "Acepto."
Llevó su puño a su corazón, todavía sintiéndolo latir rápido y libre, incluso como si sintiera que estuviera roto. Así que seguiría viviendo. Viviría por ella misma. Libre y verdadera para quien y lo que quisiera ser. De quien estuviera orgullosa. Pero mayormente... viviría por su hijo. Por el hijo de ellos, así Yamcha decidiera aceptarlo o no.
"¿Princesa Bulma aceptas la promesa de Reinado y casarte con el Príncipe Yamcha como tu leal esposo por la eternidad y más allá?"
El tiempo se quedó quieto.
Dios... ¿fue eso un enganche? Oh mi... sí creo que lo fue. ¡Nay! ¡Nay! Wow. Me siento MUCHO mejor después de sacarme todo lo de los comentarios de mi pecho. Ya saben... ¿la última nota de autor? Sí... ¡esa cosa larguísima! Bueno, de cualquier modo, eso es básicamente por qué saqué este capítulo sólo 3 o 4 horas después que publiqué ese. Estoy toda emocionada ahora porque A) Soy libre de intentar complacer a todos y B) El contenido REALMENTE se está levantado ahora. Cada cosa simplemente va a volar tan rápido que hará sus cabezas girar. Sólo esperen y vean. No he notado realmente si he recibido más comentarios por los capítulos anteriores sólo porque he estado muy embelesada en tipear este. ¡Así que quiero agradecer a todos ustedes de cualquier modo!
¡Te amo Fingo y más recientemente a Lady Devane! ¡Realmente te aprecio!
Camaro
PD... quería hacerles saber un pequeño secreto. Tengo mi inspiración de escribir de estos tres increíbles autores.. les sugiero que les echen un vistazo y vean lo que quiero decir.
El Viaje de Shiko de una Vida por la inspiración de fuego de Vegeta por mi niño Brazo, El Preludio por mi otro niño ApocalypseBlade, ¡Recuerden comentar!
