Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Ángel Oscuro
(Dark Angel)
Un fic de Camaro
Traducción por Apolonia
Vegeta sonrió malvadamente, vanidosamente mostrando sus plateados colmillos que brillaban a su máximo extremo en el brillo del Castillo de Luz.
"Ahh... finalmente, algún resultado." Aún así, su agarre en Bulma se negó a disminuir, aunque sus dedos estaban hundidos mucho más suavemente en su abdomen. Sacó sus uñas de su amenazadora posición en su garganta, todavía bastante en intento de presionarse contra ella en caso de que alguien se atreviese a revelarse contra él, no era como si le molestara la posición. Su guardia estaba alta, la tensión espesa en la habitación.
Todos los ojos se posaron fuertemente sobre Goku, de pie orgulloso y fuerte entre el círculo, firme semblante nunca temblando mientras los feroces ojos del Rey Demonio lo examinaban de arriba a abajo, casi coqueteando. Pero él sabía mejor que bajar sus defensas por el gesto, conociendo la seductora mirada demasiado bien. era como un caramelo cubriendo un enjambre de abejas, peligrosamente engañoso.
Vegeta buscó al Ángel por debilidad, un posible temblor en el cuerpo, nada que le diera pista en la inocencia o no de la criatura. Pero el Ángel estaba quieto arrogantemente, el hermoso rostro alineado por penetradores ojos, una pequeña nariz, y hermosos labios. Reconocería ese rostro en cualquier lugar. Era el soldado de la batalla. El que casi había chupado para dejar seco si lo pensaba. Y hubiera tenido éxito si no hubiera sido por la grosera intromisión de su amigo calvo.
La audiencia estaba ensordecedoramente quieta, el silencio filtrándose en el aire con su presión. Los ojos nunca dejaban a los cuatro seres que estaban en los escalones al trono, aunque algunas mujeres eligieron abanicarse para aliviar el abundante calor que había fluido en la habitación. Aunque sólo en completo secreto, muchas de las mujeres en la audiencia sintieron un extraño interés en el exótico monstruo que sostenía a su Princesa, casi como si sus cuerpos estuvieran empujándolas hacia la epítome del mal. Su apariencia era aterradoramente atractiva, y sus oscuros perforadores ojos incitaban una erótica sensación en sus frígidos cuerpos. Sólo digamos... ¡él era un sexy hijo de perra!
"¡Guerreros! ¡Agárrenlo!" Tronó Vegeta, resultando en un jadeo de sorpresa de la nerviosa multitud. Cinco Demonios se pusieron en círculos alrededor del Ángel en cuestión, garras y espadas se sostenían cuidadosamente cerca de él. Se movían hacia su presa, aunque su mirada permanecía tan irreparablemente desafiante como siempre.
"No hay necesidad de hacer nada de esto." Goku sentenció calmadamente, mirando a los ojos de Vegeta que lo devoraban sin vergüenza.
"Deja libre a la Princesa Bulma y a todos los demás e iré contigo... voluntariamente." El orgulloso Ángel habló, intentando en vano pretender que no notó como Vegeta lo estudiaba como a un famélico esclavo mirando a carne fresca. La feroz mirada era impía y vacía, enervándolo más allá de la creencia, aunque había aprendido a través de mucha práctica a evitar el abierto miedo. Aunque la atención era sorprendente y aterradora, su compostura en el exterior era perfectamente solemne.
"Bastante noble declaración para un traidor de tu propia clase." Vegeta sentenció dando por hecho, inmensamente complacido ante los jadeos de incredulidad con el que fue respondido su comentario. Notó cuan extrañamente familiar era el otro hombre, cómo su rostro y compostura parecían notablemente común aunque el Demonio estaba seguro que sólo se habían visto una vez. Vegeta no podía marcarlo exactamente, pero había sólo algo sobre esta criatura que gritaba que debía ser cualquier cosa menos un Ángel.
"Cualquier cosa que he hecho seguramente puede ser discutida en un mejor lugar. Llévame y deja a los de mi clase en paz." Goku casi rogó, tratando penosamente de controlar su tono aunque por dentro estuviera rogando. Se negó a sonar patéticamente débil, sabiendo que eso simplemente lo deshonraría más, mientras que al mismo tiempo intentaba fuertemente no insultar al monstruo que miserablemente agarraba a Bulma. Algo le decía que ordenar a este Demonio era jugar con fuego y combustible. No era algo inteligente de hacer.
Miró exteriormente con calma, mirando a Vegeta mientras la criatura parecía estar pensando sus opciones. El Demonio suspiró, aflojando su agarre en la Princesa para el alivio de todo el reino.
"Muy bien Ángel. Es un trato." Se encogió de hombros, aparentemente odiando la idea de hacer alguna clase de acuerdo con criaturas de Luz. Sus fríos ojos se posaron directamente en Goku, como si buscando alguna clase de engaño o posible plan de escape.
"¡Libéralos!" Dijo en voz alta, señalando por la libertad de los guardias Angelicales, mantenidos a raya por espadas y garras. Lentamente, muy lentamente para Yamcha, alejó su agarre de Bulma, aunque era completamente obvio que estaba vacilante de hacerlo. Ella parecía sonrojada e incómoda mientras temblaba lejos de él, tropezándose sin gracia hacia los brazos de Yamcha que esperaban.
Con un movimiento de su muñeca, todos los Demonios salieron del castillo, negras alas huyendo como langostas de la blanca habitación, decoraciones y demás siendo voladas en pedazos y destrozadas en sus descenso. Muchos gritos y alaridos se escuchaban mientras un Demonio venía incómodamente más cerca a un Ángel en su camino de salida.
Un suspiro de alivio se sostuvo rudamente a raya mientras los Ángeles notaban que Vegeta y Goku todavía se estudiaban mutuamente. Parecían testarudos en moverse, como si probando cual hombre daría el primer paso hacia el futuro. Fue Vegeta que alejó su feroz mirada primero, comenzando a salir del masivo salón, sus grandes alas tipo murciélago envolviéndolo arrogantemente mientras los Ángeles en cada lado se separaban para su salida. Goku siguió el ejemplo, una valiente mirada envolviendo su rostro aunque por dentro estaba incómodo y perturbado.
"¡Goku!... ¡No!" Un grito de Chi Chi sonó a través del silencioso aire, todos los ojos volteándose para contemplarla empujando a través de la multitud para descender hacia su amado. Arrojo sus alas y brazos fuera del camino, claramente no teniendo uso común de cortesía o cosas de esa ridícula naturaleza. Sus ojos estaban borrosos por las lágrimas conectándose en el borde de sus párpados, sus labios fruncidos mientras intentaba detenerlos de liberarse en su mundo.
"¡Goku... ¡no te vayas!" Rogó ella, llegando a las líneas y agarrándose fuertemente de su brazo. Su poderosa mirada se posó sobre ella, y se sintió avergonzada bajo su presión. Él simplemente la estudió desdeñosamente, como si fuera nada más que un molesto bloqueo en su camino. Una carga. Pero sus ojos contaban insondables historias de su inmortal amor por ella, suplicando que se mueva de su presencia no sea que el animal se diera cuenta de sus afecciones por la sirvienta del palacio.
Vegeta los estudió con pura diversión. Entonces... él había tenido razón todo el tiempo. ¡Los Ángeles no eran un incesante suplemento de innecesarias lágrimas! ¡¿No se detenían alguna vez los barbáricos bastardos? ¡Era absurdo! Qué deshonroso, pensarían que tenían nada de honor del que hablar.
El Ángel varón arrancó su brazo de la loca mujer, mirando vacíamente hacia adelante mientras seguía al Demonio, su luz, alas con plumas sosteniéndose extrañamente estiradas, pareciéndose a Vegeta en todo menos el color, mientras les permitía avecinarse sobre él en lugar de la tradicional posición encorvada sobre su espalda. Caminaron suavemente mientras continuaban su búsqueda desde el centro de la multitud, alzando la mirada con sorpresa e increíble miedo.
Repentinamente los altivos pasos de Vegeta vacilaron, volteándose en sus talones y volviendo caminando hacia el futuro Rey y Reina del Paraíso del Este y el Oeste. Estaba sonriendo malvadamente al pequeño muchacho. Ya saben la clase que ven cuando previamente asaltaron el tarro de galletas o al menos tenían planes de hacerlo.
"Oh... sólo una cosa más... no puedo creer que casi me olvido." Se burló, su agitada mirada cayendo completamente sobre Bulma mientras se acercaba más, completamente bloqueando su mente con su hermoso brillo.
"¡Debo bendecir esta boda!" Agarró a Bulma salvajemente de la cintura, ¡jalándola en sus brazos y dolorosamente cerrando sus labios contra los suyos! ¡Era por lejos el más sensual, sexual, eróticamente perturbador beso que el Paraíso hubiera visto o verá alguna vez!
Furiosos jadeos escaparon de los Ángeles, bocas cayéndose abiertas, ojos mirando boquiabiertos y creo que una mujer en la multitud literalmente colapsó en un desmayo. La audiencia podía escasamente convencer a sus ojos de lo que estaban contemplando, mirando mientras la cabeza del Demonio y mandíbula se movía de arriba a abajo, completamente en sincronización con su Princesa. ¿Estaba ella?...
¡¿Estaba besándolo en respuesta?
Yamcha estaba enfurecido, completamente cargando y listo para arrojarse por el animal que envolvía a su prometida tan prohibidamente. Alistó sus pies, energía elevándose cuando sintió la calidez de una mano en su hombro.
"¿Goku?"
Mirando a los dos, Goku se quedó inquebrantable y resuelto, deteniendo a su Príncipe de la inevitable muerte que sin duda lo esperaría por tal situación despreocupada. Sus filosos ojos sesgados en una mirada mientras se daba cuenta de una inconfundible verdad. ¡Bulma SÍ estaba besándolo en respuesta!
"Déjalo en paz. No puedes ganar una lucha contra él, mi Príncipe."
Yamcha apretó sus dientes, no era la primera vez que hubiera deseado haber destruido con satisfacción al corazón de piedra que yacía encerrado en el poderoso pecho del Demonio. Una vez había tenido el elemento de la sorpresa a su lado, y ahora estaba obteniendo nada de manera en vano que detuviera a la criatura. Miró dolorosamente al suelo, escuchando los enfermantes gemidos y chupadas de los dos enfrascados en su prohibido abrazo.
El Paraíso nunca había contemplado tal rechazada pareja, fervientemente envueltos en su ciega pasión y desesperada llamada por el otro. Nunca sabría la audiencia cuan profundamente corrían los sentimientos, penetrando a cada uno como una infección viral. Más y más profundo corría, más fuerte que cualquier afección conocida para el hombre o Ángeles por igual.
El Príncipe estaba humillado, avergonzado ante su gente como alguna clase de bufón de palacio, obligado a permitir la vergonzosa muerta para que continuara. La oscura criatura estaba manoseando a la hermosa cautiva como a una puta de palacio, sus poderosas manos acariciando su espalda mientras se inclinaba hacia abajo en su perturbadora manifestación. Era más de lo que podía soportar, y se preparó una vez más para golpear cuando Vegeta repentinamente se alejó, jadeando por aire mientras todavía sostenía a Bulma en sus musculosos brazos.
Besó su mejilla, permitiéndole a la suya permanecer presionada contra la suave sábana de carne mientras él secretamente presionaba un paquete en su mano, pequeño y compacto. Él sintió sus delicados dedos cubrirlo, escondiéndolo entre los pequeños dígitos mientras sus labios se movían más cerca a su oído.
"Nos vemos pronto hermosa..." susurró seductoramente, sabiendo que sólo ella podía escuchar. Besándola rápidamente en la mejilla una vez más, liberó a su cautiva sin aliento, guiñándole un ojo y sonriendo a Yamcha. El Príncipe sintió la ira alejarse de sus adentros mientras la bestia desafiaba con su sonrisa, atreviéndose a intentar y hacer algo al respecto.
"Bueno... ¡diré que fue un Demonio de bendición!" Vegeta rió fuertemente, su cruel risa sonando en cada mechón de la paciencia de Yamcha. Para su última mortificación, la obscena broma sólo se encontró con un par de reprimidas risas en acuerdo, viniendo de muchos en la audiencia. Bulma se sonrojó brillantemente, sus mejillas quemando como si se negara a encontrarse con la dura mirada de su prometido.
Volteándose en sus talones, Vegeta finalmente hizo su pronunciada salida, los Angélicos ojos y Goku siguiéndolo en sus últimos movimientos.
Por fuera, Vegeta estaba de pie increíblemente quieto, negros ojos mirando a la pureza del Paraíso que nunca había visto. Entonces eso era lo que había anhelado contemplar desde el nacimiento. Esta tierra que por la que fue reprobado como resultado de la curiosidad. Sus pupilas nunca habían estado tan pequeñas, quemaban levemente por el brillo de nubes que giraban y sedoso dorado que parecía lamer cada precioso detalle del paisaje con brillante polvo. Cuan fuera de lugar debía verse aquí, de pie miserablemente contra la virtuosa creación. '¿No lo entiendes Vegeta?' la voz dentro se burló de él. 'Tú no perteneces aquí. Nunca lo harás.'
Colgó su cabeza levemente, conociendo tales exclamaciones que sólo contenían la más poderosa cantidad de verdad. Él no estaba hecho para tal belleza. Dios se había olvidado de él para la gracia de su luz, maldiciéndolo con un desatado odio e impía apariencia que aseguraría su no dignidad. Parecía entender eso ahora. Era como si caído en la cuenta como el llamativo sol, bendiciéndolo con la perspicacia que nunca se había agraciado por sí misma sobre su compleja mente. No merecía tal belleza como el Paraíso. Nunca gobernaría esa tierra. Nunca.
Goku trotó detrás de él, mirando con minuciosa curiosidad mientras el monstruo respiraba las gloriosas vistas que como niño él había amado. Podía recordar siempre llamativo en el amor de Dios, siempre abrazando la calidez del sol en su piel en la mañana, aunque sintiendo como si su toque era prohibido para tal indigna alma.
"Es brillante aquí." El monstruo comentó llanamente, como si dándose cuenta sólo entonces que estaba siendo mirado.
"Sí..." Goku miró indignado, sus perseguidores ojos pinchando la espalda de Vegeta y sus alas con su gélida fuerza.
"Verdaderamente debes despreciar esto aquí... siendo un enfermo animal de la oscuridad y todo." Respondió, hundiendo sus insultos con la ira e indignación que tal captura había causado.
Vegeta realmente no estaba sorprendido o enojado por la patética nota, notando sólo en secreto que había estado pensando exactamente lo opuesto. La diferencia entre el Paraíso y el Infierno era que el Paraíso era inocentemente hermoso, radiando una cierta audaz luz que extrañamente le recordaba a los ojos de Bulma cuando estaban incitados con ese cierto fuego que él amaba. Podía haber jurado que sus ojos se habían ajustado más rápido que cualquiera de sus hombres que se quejaban o limpiaban sus lágrimas y gruñían de dolor. Una parte de él se regodeaba con placer, tomando en cada lleno detalle y obligándolo por siempre en su memoria. ¿Eso estaba prohibido, lo saben? Ver el Paraíso desde los traidores ojos de un paria era digno de castigo, la gracia de Dios nunca para tocar las indeseables orbes de criaturas de la oscuridad que no lo merecían.
Una parte de Vegeta admitiría que le gustaba aquí, aunque conociendo que estaba siendo mirado por primera vez también sería su última vez. Sintió a su corazón contraerse en arrepentimiento, confundido por el dolor que mostraba. No debería sentirse tan lastimado por este hecho. Él no pertenecía aquí. Ese hecho era simple. Aún así, sus ojos viajaron una vez más sobre las espesas colinas verdes, cubiertas por meras nubes y dorado brillo. Flores de multi colores agraciaban las colinas y montañas, decorando el paisaje con su apasionada variedad.
"¿Puedes volar rápido?" preguntó tranquilamente, intentando desesperadamente tomar cada intrincado detalle. Todos. No debía olvidar nada.
Goku sonrió, cruzando sus brazos de manera arrogante.
"Sí... sí puedo hacerlo bien." Sonrió.
"Bien, tenemos algo de qué ponernos al día. Por ahora mis hombres sin duda están cerca de la barrera y no voy a cargar con tu penoso trasero todo el camino simplemente porque tus alas débiles Angelicales no pueden ponerse a ritmo!"
La sorprendente sonrisa de Goku se amplió, Vegeta volteó su rostro hacia él y lo notó.
"Oh... podrías estar sorprendido Vegeta." Desafió con su tono fanfarrón.
"Puedo ser capaz de mostrarte una cosa o dos." Terminó en esa manera arrogante que enviaba escalofríos por la espina del monstruo. Vegeta estaba infinitamente sorprendido que el bastardo fuera lo valiente suficiente para referirse a él por el nombre. Pero era valentía, o estupidez. Hizo caso omiso a la cuestión, positivo que encontraría la respuesta con el tiempo.
"¡Hmph!... ¡lo dudo!" sonrió mientras ambos Demonio y Ángel despegaban hacia el cielo.
