Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Ángel Oscuro
(Dark Angel)
Un fic de Camaro
Traducción por Apolonia
Para Mink...
La torre de luz estaba envuelta en completo caos, las decoraciones de la boda colgando inmóviles sobre las suaves paredes rotas a nada o manchadas con sangre. Las flores yacían en ruinas, rotas y pisoteadas por los histéricos Ángeles que corrían alrededor a ciegas completamente encerrados por la locura. Gritos y alaridos enfurecidos destruían cualquier silencio que pudo haber sido creado en el alivio que debió haber sido sentido por todos. Supongo que no es necesario decir que el matrimonio había sido anulado... bien... Al menos pospuesto.
El Príncipe estaba demasiado ocupado consolando a los sobrevivientes y enloquecidos invitados notaran que su futura esposa escapara por las escaleras, una resuelta mirada plantada sobre su hermoso rostro. Bulma levantó su vestido tanto como pudo mientras casi volaba a través del largo pasillo, su destino yaciendo no mucho más allá. Sus muslos quemaban en su arrebato y todavía el fuego se encendía en sus ojos mientras un plan tocaba su mente, furioso y resuelto. Estalló como una loca en su habitación, sus furiosos ojos mirando locamente antes que comenzara a arrancar las telas y adornos de su vestido violentamente.
Rompió las puertas de los gabinetes desde sus mismas bisagras, incluso yendo tan lejos como para tirar muebles fuera del vestidor y arrojarlos sobre el suelo con un gran estrépito.
"¿¡Dónde está... dónde está!" Murmuró para sí misma, arrojando ropa, suministros y surtidos alrededor de la desordenada habitación. Sus ojos aterrizaron repentinamente sobre el objeto deseado, una pequeña mochila de color crema.
Comenzó a guardar muchos suplementos necesarios, agua, comida, sólo lo esencia. Tenía que ser muy cuidadosa de sobrecargar la pequeña bolsa, sabiendo que al hacerlo, sólo estaría causándose más de una carga. Un largo y peligroso viaje no estaba muy lejos, y casi cualquier peso extra o problemas podrían costarle muy caro.
De repente, su mano voló a su boca. ¡Se había olvidado!
Metió la mano en la pequeña hendidura entre sus pechos, retiró la pequeña caja negra, pareciéndose a un pequeño cofre del tesoro casi de una pulgada de ancho y una de alto. Sus articulados dedos levantaron habilidosamente la falsa cerradura, revelando una pequeña hoja de papel cubriendo sobre una hoja de terciopelo. Levantando el pequeño rollo, sus ojos se precipitaron a través de las palabras que parecían tan pequeñas que era como si alguna clase de hada las hubiera escrito.
"Después de algunas exploraciones solo en la noche, algo me dijo que habías estado extrañando esto."
Estaba dicho simplemente, aunque obviamente en letra de Vegeta, porque sólo él poseía la habilidad de tal insignia. Su rostro se arrugó en confusión, preguntas corriendo fuera de control a través de su complejo cerebro. ¿Extrañar qué? ¿Qué quería decir?
Pero en lugar de pensar innecesariamente en tales pobres temas, simplemente arrancó la fina linea de caro terciopelo aplastado, sus ojos ampliándose ante la vista de un pequeño pedazo de algo que verdaderamente había extrañado desde que se fue del Infierno. ¡¿Cómo había sabido! AH. ¡Inteligente Demonio!
Allí estaba el más tentador pecaminoso pedazo de chocolate que hubiera visto jamás, casi pareciendo húmedo en su frescura. Podía oler el único sabor probando sus fosas nasales, humedeciendo sus papilas gustativas en placer. Sin otro pensamiento, sus codiciosos pequeños dedos arrebataron el caramelo cuadrado y lo mordió a la mitad, sorprendida cuando rojo goteó por su mentón.
¿Era eso?... ¡¿Era eso sangre? Casi tiró el pedacito lejos, sintiendo el verdadero líquido verterse en su lengua. Morbosas ideas y escenarios torturaron su mente antes que su curiosidad tomara control sobre el probado rico fluido. Casi se desmayó cuando se dio cuenta que esto no era sangre sino simplemente un fascinante tipo de jugo... Tenía un sabor que no podía identificar bien, aunque no era chocolate. No. Definitivamente no era chocolate pero simplemente tan familiar y maravilloso.
Miró a la otra mitad del pedacito, mirando al extraño montículo de rojo que sadísticamente le recordaba a un corazón. Y fue entonces cuando se dio cuenta...
¡ERA CEREZA CUBIERTA DE CHOCOLATE!
La primera creada alguna vez en la historia Demoníaca, inventada por el Rey Demonio como un regalo de bodas para un Ángel. SU Ángel. Como si su mente no hubiera estado decidida ya, rápidamente continuó empacando, todavía disfrutando el enorme sabor que filtraba en su paladar. ¡Irónico cómo el chocolate podía ganar el corazón de una mujer! Recordó con una sonrisa, corriendo salvajemente a través de los ennegrecidos pasillos, corriendo de enfurecido Yajirobe y ahogando estúpidas risas mientras se agarraba sexualmente sobre el pecho de Vegeta. Y luego había sido el chocolate, la dulce sensación que casi la había llevado al profundo final de su sensual sabor.
Pero nada se comparaba con esto. ¡Este postre de chocolate glaseado! Podría haber disfrutado el sabor por toda la eternidad, nunca perdiendo su deseo o cansándose de las constantes burlas de sus papilas gustativas.
'Oh no te preocupes Bulma' Una voz rió desde adentro. 'Habrá mucho más de eso a donde estás yendo.'
Y sin embargo no sintió deseo de resistirse al dulce encanto de la voz, empujándola hacia adelante a lo impensable y la rectitud de lo prohibido. Al carajo con lo anterior. Estaba planeando en decir que no de todas maneras. Qué, ¿realmente pensaba que podía pasar el resto de su vida con alguien que no amaba?
Era como, al ver a Vegeta, una barcaza se hubiera roto, liberando la verdad en innegables olas, golpeando contra ella con su fuerza. Oh, sí amaba a Yamcha... Lo hacía. Pero nunca estuvo enamorada de él. No lo estaba. Era tan simple como eso. ¿Cómo le había llevado tanto tiempo? Besar a Vegeta. Ahora, ¡ESO era el Paraíso! Era como si en ese simple momento, él le hubiera dado el regalo de la verdad y honestidad, revelándole sus escondidas emociones que mantenía escondida incluso para sí misma. Y se negaba. Se negaba COMPLETAMENTE a sentir la mínima cantidad de remordimiento por besarlo en respuesta.
"¿Adónde vas?" Una pequeña voz preguntó, miedo atado en cada temblorosa palabra. Bulma fue rudamente sobresaltada de su feroz trance, alzando la vista culpablemente a la débil figura de Chi Chi de pie en el marco de su puerta. ¿Cuánto tiempo había estado allí? Bulma se quedó congelada con indecisión, dándose cuenta que sus apresuradas intenciones fueron descubiertas.
"Yo..." No. No debía sonar débil o indecisa en esto. Había decidido esto y maldita sea si no iba a pasar por esto.
"Voy detrás de él." Respondió con severidad, obligando a apartar su mirada de la mujer que había palidecido y continuando sus esfuerzos con toda su fuerza sin vacilación.
"Bulma... ¡no!" Chi Chi exclamó, mirando en completa incredulidad como si la Princesa estuviera haciendo laguna clase de broma fuera de lugar. Esto tenía que ser una broma... ¡¿VERDAD? Y sin embargo Bulma continuó a su imprudente paso, arrojando utensilios de cocina, alimentos y bolsas de agua en una bolsa ridículamente pequeña. Ni siquiera había conectado sus ojos con los de su amiga de toda la vida, aparentemente olvidándose que estaba allí siquiera, rota y aplastada por dentro.
Pero Bulma sabía muy bien que Chi Chi se mantenía, mirando muda mientras su loca Princesa golpeaba objetos en su bolsa, sin tener idea de que estaba sobrecargando la pequeña compacta. Nada era mejor que dejar una controversial conversación con la terca sirvienta. ¿Por qué siempre estaba tan enojada de todos modos? Todo estaba bien y sin embargo la mujer de cabello oscuro que parecía demonio estaba como si hubiera perdido a su mejor amig-
Los ojos de Bulma cayeron amplios mientras Chi Chi estalló en lágrimas. ¡¿Cuán estúpida podría haber sido? Ni siquiera se había dado cuenta de cómo afectaría la ausencia de Goku al Ángel de cabello oscuro. Estaba tan centrada en ella misma, soñando como una niña perversa sobre la malvada criatura que básicamente había secuestrado y blasfemado al único verdadero amor de la sirvienta.
"Yo... ¡acabo de perder a Goku por ese monstruo Bulma!" Gritó, todo el suplicio estrepitando en la Angélica Princesa simplemente porque su amiga no era conocida por mostrar tales emociones como esta. Llorar era muy débil y poco característico de Chi Chi y nadie que la conocía bien lo suficiente se daba cuenta de esto tan pronto.
"Lo perdí Bulma. ¡No me hagas perderte a ti también! ¡No me hagas pasar por esto!" Rogó, casi al precipicio de la misma histeria, sus pequeños hombros temblando con cada sollozo que golpeaba a su cuerpo con su penosa fuerza. Bulma no quería nada más que correr a su pequeña amiga, envolverla en sus brazos y confortar a la mujer que había estado con ella a través de todo. ¿Hace cuanto conocía a Chi Chi? ¿Desde siempre? Por siempre era mucho tiempo, el tiempo suficiente para saber cuando alguien necesita que estés allí para ellos. Pero lo que Bulma necesitaba ahora era a sí misma. Ser fuerte para ELLA.
"Chi Chi." Sonó en un tono casi de regaño, la clase que se usa cuando se intenta tener un punto vital a través de un niño pequeño.
"Sabes que te adoro. Lo SABES. Pero no puedo perderlo. No puedo. No me pidas que lo haga." Sentenció con absoluto no remordimiento en sus palabras. Estaba llorando por dentro para consolar a su amiga en su momento de necesidad. Pero el momento de la culpa y el dolor había terminado. Supongo que no mucho antes, hubiera sacrificado su futuro por el amor a su sirvienta, pero como dije, mucho antes se fue y fue reemplazado con el poder del dragón dentro, vigoroso y temerariamente fuerte.
"¡¿Por qué?" Chi Chi gritó, golpeando su mano contra la parte superior de una cajonera, mostrado el violento lado de ella que, como Ángel, se suponía debía huir.
"¿Por qué debes ir con él? ¿Por qué debes entregar tu alma en nombre de un monstruo?"
Bulma suspiró, sin estar segura de cómo responder a tal audaz arreglo de preguntas.
"No puedo explicarlo Chi Chi. Es sólo algo que siento..." Cubrió su corazón, demostrando perfectamente esa misma posición que su adorada sirvienta le había mostrado una vez cuando hablaba sobre el poder del amor.
"Algo que siento justo aquí." Sonrió débilmente, mirando a su pecho y sintiendo el órgano latir feroz y libre bajo los confines de su corsé. "Lo siento en mi corazón... lo escucho en mi cabeza... lo saboreo en mi alma. No puedo entenderlo, pero sé que está allí... Está allí. Todo al mismo tiempo."
El incesante alarido de Chi Chi cesó completamente, sus ojos desorbitados al estilo de un insecto mientras su mano volaba a su boca, ahogando un ridículo grito.
"Tú..." Tartamudeó en incredulidad. "Realmente lo amas... ¿no?"
Bulma inhaló, sabiendo muy bien que Chi Chi no quería decir Yamcha en este caso. ¿Qué podía decir? ¿No? Bueno, podía pero, estaba cansada de mentir. Demonios, lo había hecho suficiente con ella misma, ¿por qué no prescindir de la desviación y admitir con honor lo que sentía? Pero nu pudo bajo la presión de la incesante mirada de Chi Chi, enterrándose en ella como guijarros bajo sus pies. Su silencio habló volúmenes por sí solos, y la sirvienta no sintió necesidad alguna de escuchar las palabras.
"Así que..." Exhaló fuertemente, casi sonado algo para la conversación, que, seamos honestos, ¡era tan aterradora al igual que su mente volviéndose TOTALMENTE loca!
"¿Qué hay en él que es tan grande? ¡No me digas! ¡No me digas!" Puso sus manos frente a ella, pretendiendo rascarse la cabeza.
"¿Los ojos verdad? No... tiene que ser el cuerpo. ¿Tengo razón? ¿O es esa HERMOSA sonrisa que tiene?" Bulma estaba sorprendida que Chi Chi se hubiera calmado tan rápido, reemplazando lágrimas con sinceras bromas. Era pasmoso cuan rápido la dura mujer se había recuperado, aunque extremadamente aliviador.
"Oh." Suspiró, dejándose caer de espaldas a la cama.
"Todo lo anterior..." Dijo en sueños, sus pensamientos yendo a cada detalle importante anteriormente mencionado y agradecida por el cambio en el tema.
"mmm. ¡Todo!"
Chi Chi levantó una ceja, estudiando a su amiga con arrogancia y humor.
"Oh... ¿qué hay de la manera en que besa?"
La despreocupada sonrisa de Bulma vaciló levemente, reemplazada por un pequeño rubor que se alzó en sus mejillas y una nerviosa sonrisa. Tímidamente puso su mano detrás de su cabeza, sus ojos mirando a todos lados menos al Ángel que la cuestionaba, tristemente recordándole a Chi Chi o los inocentes gestos de Goku.
"Tú uhh, viste eso, ¿no?" Tartamudeó, una gran tonta sonrisa reemplazando la timidez que una vez la había contenido completamente de abrumarla. Chi Chi rió en voz alta, aclarando el tenso aire con su hilarante voz.
"¿QUIÉN NO LO VIO?" Anunció, desconcertado por el patético intento de ocultar la obviedad del hecho. "¡Todo el Reino lo atestiguó con sus propios ojos!" Rió a través de húmedos ojos. De repente levantó su pecho, alzando hacia atrás su cabeza y hombros orgullosamente, brazos extendidos de manera rígida hacia adelante como si estuviera abrazándose hacia algo. Metió las cejas juntas en un fruncir de ceño, viéndose como una COMPLETA idiota al mismo tiempo. ¡Estaba imitando a Vegeta!
"Grrrrrrr..." Refunfuñó como alguna clase de cavernícola retorcido, su voz penosamente profunda y gutural.
"¡Tengo que bendecir esta boda!" Inclinó a la imaginaria persona, besando al aire.
Bulma casi cayó de la cama, riendo roncamente mientras lágrimas nublaban sus ojos por la barbárica escena. Era demasiado mientras Chi Chi continuaba besando la invisible persona agarrada en su apretado y varonil abrazo. Lágrimas de risa rodaron de los ojos de Bulma mientras se sostenía su estómago, su lado doliendo por la explosión de rodar de risa que sacudió su cuerpo.
¡No podía parar! ¡No podía parar! Y fue ahí cuando pensó en Yamcha. Ugh... la idea lastimaba, y no quería sentirse dolida de esa manera. Maldita sea... ¿por qué simplemente no podía alejar el pensamiento de él e irse sin ninguna culpa o remordimiento? ¿Por qué lo bueno siempre tenía que vencer al mal?
"Oh... Chi Chi..." Gruñó, sintiendo el dolor del remordimiento envolverla, se deslizó en la cama, abrazando sus rodillas e intentando no dejar que la culpa se mostrara inmediatamente. Sus cejas estaban apretadas muy fuertemente, estaba segura que se veía absolutamente repugnante y para colmo, le estaba agarrando un enorme dolor de cabeza por la presión.
"Pobre Yamcha..." Apoyó su cabeza sobre sus manos, intentando duro no llorar por el dolor que la desgarraba por dentro. Nunca debió haberle dicho que sí. Nunca. Se lo había permitido cuando todo el tiempo había sabido la verdad sólo había sido demasiado estúpida para aceptarlo. Lo había destruido.
"Olvídate de él Bulma." Chi Chi dijo con severidad, las manos descansando en sus caderas. Ahora esto era sorprendente.
"Tienes que hacerlo. Sólo lo lastimarías peor si te casas con él cuando no lo amas verdaderamente. Confía en mí, no intentes y pretendas que puedes vivir así."
Bulma asintió, preparándose para el acto de cobardía de huir del hombre que había intentado por tantos años amar. Pero no podías obligarte a amar a alguien que pudiera obligarte a amarlo. Simplemente no funcionaba así. Y sin embargo, estaba dándose cuenta de todo esto ahora. Sorprendente cuan obvio puede caer sobre ti en los momentos más inoportunos.
"Además, el hombre lo superará. Él tiene una familia ahora, y tiene una obligación con eso." Bulma asintió una vez más, sintiendo una tonta punzada de indignación ante el hecho de que Yamcha aparentemente la superase. ¿Por qué hacen eso las mujeres? Sabemos demasiado bien que no queremos al sujeto... quiero decir, ¡vamos! SABEMOS lo que queremos. Pero entonces, tan pronto como las cosas se mueven en su dirección y algún otro gran apretón de pecho aparece, bueno... ¡Volvemos al punto de partida! ¡CELOS COMO EL DEMONIO!... Pero por desgracia, aunque estoy tratando de corregir este hábito, me he ido de tema una vez más. Así que acurrucados más cerca, entíbiense y escuchen mientras la historia continúa.
Chi Chi arrojó algunos elementos pasados por alto en la mochila blanca, cerrándola fuertemente y poniéndola en las manos de Bulma.
"Ve por el semental..." Bromeó, una pequeña sonrisa grabándose en sus pálidos labios... "¡Y trae de vuelta al mío!"
La boca de Bulma se rehusaba a sonreír mientras pensaba en la tarea a mano. ¿Realmente podía hacer esto? Quiero decir, ¿podría dejar todo, a todos los que había conocido y perseguir un sueño? ¿Un sueño de mal corazón? Tantas voces le gritaban que detuviera esta salvaje pasión. Porque eso era lo que era. ¿No? Alguna inquietante locura sin sentido que la empujaba a seguir a lo imposible de lograr. ¿Alguna fantasía romántica del corazón de una muchacha? ¿Por que el amor era imposible a esta edad? ¿Verdad?
¿Entonces por qué su mente y corazón tenían dos mentes separadas? ¿Por qué su desviado corazón SIEMPRE salía victorioso al final?
Su labio inferior hizo puchero inconscientemente mientras alzaba la vista a la mujer que había llegado a amar con todo su ser. La mujer que estaría abandonando para siempre para revolcarse en un lugar de oscuridad y pecado. ¿La vería de nuevo alguna vez? Su mente le decía lo impensable, que el brillo de las lágrimas que achicaron los ojos de la mujer de cabello negro era el último que vería. Nunca se había despertado temprano en la mañana con esa irritante demanda de "¡levántate! ¡Alístate! ¡Come! ¡Lava!" Cosas que se había dicho miles de veces que odiaba y ahora... Ahora las amaba.
A pesar de su mente, su corazón prometió que no sería la última vez. Amigas para siempre, ¿verdad? Para siempre. La amistad era la clase de amor que ningún romance podría alguna vez tocar. Era tan seguro como el brillo del sol y tan puro como el cristal en la nieve. Podría abrazas y romper tan fácilmente como un dolor en el corazón. Pero siempre estaría, y SÍ vería a esta maravillosa criatura de nuevo.
"Yo... yo realmente voy a extrañarte Chi Chi." Sonrió débilmente, su labio amenazando temblar mientras las lágrimas borroneaban la porción inferior de sus párpados. Sintió un nudo formarse en su garganta y llenar su estómago con mariposas. Tragando tan duro como pudo, no se iba, permaneciendo mientras las lágrimas caían una a una. No podía hacer esto... No podía hacer esto... Pero tenía que hacerlo.
Ella... Lo amaba.
"Sabes que eres mi mejor amiga. ¿Verdad?" Quería llorar justo entonces y allí por lo mucho que significaba para ella. Lo mucho que deseaba agradecerle cada día por ser la madre que había necesitado. Chi Chi la jaló en un largo y significativo abrazo, ya saben, la clase que das cuando suspiras y sólo dejas que todo el dolor se vaya como una carga fuera de tus hombros.
La sirvienta la sostuvo cerca, trayendo sus labios a las húmedas mejillas de la Princesa y besando ambas. Disfrutó la suave sensación contra su boca, rezando que no fuera la última vez. Recordó tan claramente como había llorado hasta que no pudo liberar más sonido el día que Bulma había sido capturada. Había pensado, como también todo el reino, que su preciada amiga estaba muerta. Nunca había sentido esa clase de pérdida o dolor que traía eso. Se había roto ese día y perdido su dignidad. Ahora necesitaba sostenerla. Necesitaba ser fuerte, por ambas.
"Oh..." Sonrió, riéndose a través de sus propias lágrimas...
"Vete al Infierno."
Sus alas de plumas blancas batían libres y fuertes, azotando el viento lejos con cada poderoso movimiento. Podía sentir el frío aire levitar alrededor de ella mientras sus frágiles miembros golpeaban el aire, de manera insegura como su no hubieran sido utilizados prácticamente en años. A decir verdad, realmente no había sido demasiado buena en ejercitar a los débiles especímenes, porque caminar era tan sencillo como lo era volar, por no mencionar más seguro. Las Angélicas alas eran famosas por rendirse, aparentemente como si tuvieran una mente propia... Una muy poco predecible, ¡fíjense!
Había sido afortunada de sobrevivir sola, aunque algo simplemente sabía que lo haría. Era como alguna clase de presagio psíquico, prometiendo que viviría para ver al hermoso rostro sonreírle una vez más.
Oh... era una enorme posibilidad que nunca lo viera de nuevo. Lo era. El viaje que yacía ante ella era peligroso y mortal, decrépito y duro. Tenía suplementos limitados, cerca de las inútiles alas, y ni idea de cómo pasaría a través de las montañas y el desierto completamente sola. Pero tenía fe. Eso era todo lo que importaba, porque al final, es la fe la que lleva la llave de nuestro destino y eternidad.
Lo volvería a ver. De eso estaba segura. Tan segura como que el sol se levantaba, lo haría pagar por besarla de esa manera frente a todo el reino. Sonrió ante la broma, sabiendo muy bien que si se le diera la opción, lo haría de nuevo. Bastardo... probablemente él sabía eso también. Y conociendo a Vegeta, ¡estaba riendo ante el pensamiento!
Todavía podía sentir su caliente cuerpo presionando malvadamente en su espalda. Sus carnosos labios moviéndose duro contra los de ella. Su suave, húmeda lengua deslizándose sobre ella una y otra y otra vez.
"Eso es Vegeta." Susurró con una plena sonrisa.
"Nos vemos pronto..."
Awww. ¡Quería darle a noangel su deseo de Navidad!... haha... ¡ESTOY DE VACACIONES! Haha... bueno, los extraño mucho... Dios... el otro día, estaba sentada allí mirando American Tale... ya saben, con ese ratón Fifal o cualquiera sea su nombre... y me puse toda emocional y comencé a ponerme llorosa porque los extraño demasiado. Me hacen demasiado orgullosa de lo que soy. Me hacen sonreír... me hacen llorar. Me hacen yo.
Incluso tuve uno de esos días cuando finalmente entiendes que... básicamente, en un mundo de millones de personas, estamos todos solos. Tenemos que amar lo que somos, y por un tiempo allí, me olvidé a quien tenía que amar. Me recordaron a mí. Algunos días siento que soy otro rostro en el mundo. Sólo otro inútil balón de paja en el mundo, no diferente de los siguientes payasos sin sentido. Me hacen sentir especial. Me hacen sentir quien soy por dentro.
Odio como la gente es juzgada en este mundo. Somos quienes somos en el exterior. Pero cuando no has conocido una persona cara a cara, y te tratan con tanto aprecio, amor y respeto, entonces te das cuenta del verdadero tu. La persona dentro. Los amo muchachos y los extraño muchísimo. Tuve que actualizar porque ustedes significan tanto para mí. ¡Son la primera estrella brillante en el cielo en la noche! ¡Y les deseo a todos una feliz Navidad!
Su fanática... Camaro
