Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Ángel Oscuro
(Dark Angel)
Un fic de Camaro
Traducción por Apolonia
Aterrizó con un ruido sordo sobre el rocoso suelo, sintiendo el enorme dolor temblar en su coxis y dolía fuertemente como si se lo hubiese roto. Jadeó ante el espeso, denso aire en sus suplicantes pulmones, absorbiendo la humedad. Sus alas no podían soportarlo más. Realmente no podían.
Ese era el problema con volar y la principal razón de por qué los Ángeles evitaban el acto por completo en su mayor parte. Las alas eran frágiles, impredecibles y se cansaban con facilidad, drenando preciada energía que conservaba todo el poder guardado. Ella no tenía energía suficiente como era y estaría condenada si permitía que la preciada cantidad de que había quedado le fuera quitada de ella.
Gruñó en frustración, intentando imaginar exactamente cómo podía salir caminando por todo el camino a través del Infierno. Volar era peligroso, y podía serlo incluso en el Paraíso, ¿pero en el Infierno? Sí, algo le dijo que podría estar royendo un hueso que podría ser prácticamente mortal. Las alas podían ser fácilmente lastimadas o rotas y aunque era difícil ver a través de las suaves plumas blancas, se lastimaban increíblemente rápido. Oh, se curaban a una notable velocidad y todo, pero eso no borraba el hecho que podían robar insondables cantidades de tanta energía necesaria y eso no era algo para lo que estaba preparada a rendirse por simple lujoso transporte.
Además, como si el riesgo de viajar través del Infierno no fuera suficiente, no podía permitirse el lujo de poner en riesgo su vida más de lo que era necesario. Si iba a morir, ciertamente no quería hacerlo en esta desolada tierra de increíbles pesadillas e inolvidables horrores. Nunca admitiría esto, y mantengámoslo entre nosotros, pero en verdad, ella simplemente no quería morir sola. ¿Quién de nosotros quiere?
Miró con desdén a su lamentable excusa de alas, agarradas a su espalda inocentemente. Estúpidas creaciones. Igual de innecesarias decoraciones en sus hombros.
"Supongo que es por eso que Vegeta nunca encorva su espalda." Respiró fuertemente, sentándose en su trasero y mirando al quemado cielo carmesí. Temblores de ardiente amarillo volaba a través del cielo en una muestra que se podría comparar a la Aurora Boreal.
"Las alas normales son frágiles. Él no comparta esa vulnerabilidad." Pensó en él de pie orgullosamente, con las alas de cuero estiradas intimidantes detrás de él, sin vergüenza o miedo de nada ni de nadie. Era un Dios en su propia mente. Una viviente, altiva leyenda. ¡Arrogante bastardo!
"Es como que siempre está dejándose abierto al ataque, como si ni siquiera le importara." Musitó indignada, deseando que tuviera esa misma clase de confianza.
"Por supuesto, dudo que me importase si tuviera esa clase de poder."
Gruñó en voz alta, notando en silencio para sí misma cuan estúpida debería estar sonando teniendo una conversación con sí misma. Por supuesto, no era como si hubiera alguien para escucharla en millas alrededor, pero de todas maneras. Con todos los horrores y terribles vistas que estaba obligada a presenciar en su viaje, la esquizofrenia no era algo que estaba dispuesta a abordar.
Poniéndose de pie, alzó sus temblorosas alas detrás de ella, tomando un momento para examinar la decrépita área que la rodeaba. Negros, quemados árboles eran la única marca útil que el repugnante terreno baldío tenía, las peligrosas montañas mirándola desde la distancia. Podía ver poderosos barridos de polvo y viento hacinando las puntas de las montañas que desafortunadamente estaba obligada a cruzar. Bulma apretó sus dientes, dándose cuenta que a pesar de los árboles, la tierra estaba totalmente carente de cualquier espectáculo valioso que pudiera servirle como guía.
Nada y todo se veía familiar, y gimió fuerte recordando su patético escape con Yamcha. De cualquier heroico rescate en la historia de la clase de Demonios o Ángeles, sospechó que el de Yamcha tenía que ser el más gracioso de todos. En varias ocasiones, él había intentado cargarla, poniéndola sobre su espalda mientras ascendían a las mortales montañas. Era una de esas situaciones un poco traicioneras por dominio que él la tirase. Idiota.
Pero no debía sentirse de esa manera por él. No había hecho nada para lastimarla intencionalmente, nada por despecho o ira. ¿Entonces por qué la animosidad hacia él? Él hubiera sido bueno para ella. Hubiera sido. Pero si Bulma no lo amaba, no podía haber sido buena en respuesta. No importaba cuanto lo intentara, o amas a alguien o no lo haces. Y no lo amaba.
"Desearía recordar algo de esto." Murmuró entre dientes, frunciendo el ceño a la miserable tierra que la envolvía con su oscuridad. Era despiadada en sus sombras, como si con el sol escapándose, planeara abrumarla completamente en total ceguera.
"Debí haber estado inconsciente todo el tiempo cuando Draco me trajo a través del Infierno..." Suspiró, sus ojos perforadores estudiando el área sumamente desolada.
"O eso, o el imbécil conocía un atajo." Hizo un hmph. Sonrió ante el sonido, de alguna manera complacida que incluso después de todo este tiempo, los hábitos de Vegeta todavía seguían contagiándola. Estúpido enamoramiento. Estaba tan fácilmente complacida con un simple pensamiento de él.
De cualquier manera, era hora de continuar y sin otro suspiro, comenzó a caminar, sus pies rascaron dolorosamente por sus ridículos zapados por la boda. Ahora, ¿cuan típico era eso de los Ángeles? Incluso en el día más increíblemente memorable de su vida eran obligados a la ridícula vanidad de usar ropa incómoda y molestas prendas de vestir. Nada era alguna vez más fácil para ellos, y traían ese caos sobre ellos mismos como una fuente para su incensate recuso de superioridad sobre el otro. Sólo otra manera de que los Demonios y Ángeles se diferenciaban. Los Ángeles se enorgullecían de sí mismos con fachadas y apariencas fascistas. Los Demonios GANABAN ese orgullo a través de acciones y logros.
Mirando hacia arriba, no le gustó la apariencia de la formación de nubes decorando el ardiente cielo. Eran casi negras, tan espantosas como sorprendentes, estirándose como malvadas sombras a través del rojo que se encendía sobre ella.
Cruzando sus brazos, simplemente sonrió, casi instando a la miserable oscuridad a que se acercara. Lluvia, viento, tormenta. NADA la detendría. Rió.
"¡Da lo mejor de ti!" Desafió, dándose cuenta que sólo entonces tales altivas inclinaciones eran bastante peligrosas en un lugar como ese. Incluso así, sus pies continuaron hacia adelante, y su pequeña figura nada más que una mancha blanca contra el desgastado suelo.
"¡Este va a ser un Infierno de viaje!"
"¿Adónde estamos yendo exactamente Vegeta?" Preguntó Goku, de todos los otros puntos de vista parecía tan indomable como siempre y sólo el rudo Rey Demonio entendiendo el atisbo de inquietud atando sus palabras. Nerviosamente miró la parte de atrás de la cabeza de Vegeta levantarse y bajar mientras descendían por un oscuro, espiralado conjunto de escalones de piedra, el aire girando alrededor de ellos como en advertencia.
Con cada paso de augurio, la oscuridad parecía volverse más espesa alrededor de ellos, arrastrándose como hormigas en las grietas mientras entraban más y más profundo en ella. Dudosos dedos se deslizaron a través de la piedra, los mismos ojos fracasando en ver más que a cuatro pies ante ellos. Había un extraña clase de mohosa humedad sobre la suave piedra, humedeciendo sus dedos con la escalofriante sensación.
Mientras más y más se acercaba a Vegeta, más lejos parecía, un frío escalofrío corriendo por la espina de Goku por la obvia elección del Demonio en ignorarlo. La humedad revistiendo ambos lados de la pared haciendo grandes gotas que colgaban de la otra y se juntaban sobre sus dedos hasta que el peso era simplemente demasiado y caían al gélido suelo.
Los ojos de Goku se lanzaron nerviosamente, desafiándolo a mirar hacia atrás a los cinco guardias fuertemente armados que lo seguían silenciosamente, pareciendo casi tan agitados y neutrales como él estaba en silencio. La oscuridad y el secreto suspendía incluso la sensibilidad de sus propios ojos Demoníacos, torciendo tranquilas apariciones ante su emocionada mirada.
'¿Por qué Vegeta traía tantos guardias?' Goku reflexionó para sí mismo, en toda honestidad sin estar seguro verdaderamente si deseaba una explicación.
Después de lo que pareció una larga eternidad de girar peligrosamente por resbaladizos escalones, se detuvieron a cinco pies de tal vez el más grande conjunto de puertas en el que el Ángel hubiera posado sus ojos alguna vez. Parecían aptos para monstruos y masivas criaturas de lo desconocido, tan inspirador de maldad y miedo. Estaban decrépitos con maderas putrefactas y astillas, las manijas no era más que dos rostros esculpidos de metal, increíblemente bien diseñados e ideados. Con casi un sentido del humor, Goku reconoció las similitudes en estos rostros de metal intoxicantemente atractivos como el rostro de Vegeta. No, estos sin duda no eran esculturas privadas del actual Rey, pero el parecido a eso de su exóticamente hermosa línea familiar era inevitable.
Con inimaginable facilidad, revelando un casi inflamable hedor que noqueó al Ángel llevándolo hacia atrás y que casi probablemente podría haberlo enviado extendido en un completo vuelo por las escaleras. Era la clase de hedor que parecía deslizarse por las fosas nasales incluso cuando se negaban a inhalar y hundirse en sus mismos dientes con su vil suciedad.
Siento que al relatar más sangre y febriles escenas de pesadilla a ustedes en esta historia podrían ofenderse, o quizá atormentarlos en sueños. Pero desafortunadamente, ¿se puede verdaderamente explicar tan fácilmente la verdad de tales horrores sin ellos? Aunque dudo que mucho pueda llenarse a través de leves detalles y contenido editado, intentaré facilitar el shock de lo que Goku atestiguó en estos aterradores momentos que por siempre acosaran una sombra y una maldición sobre su inocente existencia.
Por favor perdónenme si fracaso en disminuir la dureza de tal golpe.
Al principio los ojos de Goku se negaron a registrar la escena. ¿Era por la oscuridad? Dudo que no, porque la oscuridad era casi impenetrable para esos primeros pocos momentos mientras permanecía agarrado por el olor que inducía al vómito que se hundía como líquido en el denso aire. Pero, por desgracia, dudo mucho que simplemente fuera la carencia de luz en esa habitación lo que cegara sus ojos y pensamientos de verdaderamente ver lo que contemplaron.
Era la cantidad de sangre bajo sus pies lo que lo despertó a la honestidad de que esta habitación horriblemente diseñada cautivaba. Sintió su cuerpo temblar mientras rojo... demasiado rojo era arrojado ante ellos, inundando el suelo y empapando las paredes, algunos frescos y algunas tan viejas como él. Sus dientes rechinaron, pero algo podía decir de manera tan evidente que no era por el mero frío de la habitación solamente.
Su pecho se apretó y su corazón golpeó violentamente dentro de la solidez de su pecho, empujando feroces cantidades de sangre a través de sus venas hasta que sintió la oleada de tranquilidad abrazar su ausencia de reacción.
Cuando su visión finalmente admitió la terrorífica visión que capturaba toda la estructura, contemplaban cadáveres yaciendo en montones y pilas sobre el suelo. Cuerpos. Cadáveres. ¿Cuántos? ¿Puede el hombre siquiera contar tantos? Las pilas eran densas y se alzaban casi al techo que cernía considerablemente alto sobre sus cabezas.
Los caídos guerreros estaban doblados y deformes, algunos habiendo perdido valiosos miembros y molidos deshonrosamente en montículos de carne y arrojados como basura entre los otros cadáveres putrefactos. Para su mayor horror, sus ojos comenzaron a decir verdades sin palabras, que no todas estas abandonadas criaturas eran guerreros o soldados. Las masivas pilss corruptas por los hediondos cadáveres de simples hombres, mujeres... Y hundiéndose incluso más profundo en su corazón que se retorcía... Cuerpos de niños pequeños... incluso bebés.
Intentó girarse, pidiendo a su fiel Dios que borrara esas escenas de su memoria. Sus pies permanecieron donde estaban ubicados, demasiado shockeados para incluso registrar que estaba suplicando para moverlos. Quería llorar y gritar como un niño mientras los fríos muertos ojos lo miraban a través del medio de la oscuridad, algunos pareciendo como si sólo recientemente la muerte hubiera agarrado sus almas. La frialdad de las orbes boquiabiertas cayó sobre él, casi mirándolo con sus blancos y vidriosos lentes.
Se suponía que los Ángeles no tenía que ver cosas como esto. Su visión era demasiado frágil, sus almas demasiado débiles para manejar ese dolor. El olor de la absoluta muerte era suficiente para invadir su inocente e ingenua naturaleza pero la progresiva sensación de los ojos que seguían sus movimientos incluso en la muerte era simplemente demasiado.
Sintió a su cuerpo doblarse, agarrándose su retorcido estómago mientras el ácido calor del vómito volaba por su garganta y salpicaba en su rostro por golpear en el suelo de piedra. Vomitó continuamente, el olor de su propio vómito lo suficiente para mantener el flujo erosionando de él y acompañado por la sensación de inmersión de la muerte impregnándose en su nariz envió la náusea a niveles completamente nuevos.
El vil líquido pronto se volvió nada más que bilis de los más profundos pozos de su estómago, ácidos devoradores que picaban su garganta sin piedad. Lágrimas huían de sus párpados cerrados, ambos por el dolor de vomitar y mayormente por las desgarradoras escenas que deseaba con todo su ser poder olvidar.
Se desplomó de rodillas en el pecho, olvidándose por completo que se sentó en la sangre y simplemente se meció de atrás hacia adelante, intentando patéticamente de cesar las volteretas que su interior intentaban hacer.
Incluso a través de los plácidos relámpagos, la mirada de desdén y desaprobación de Vegeta lo abrazó. Goku alzó la vista desesperadamente, intentando a través de su propia suplicante mirada hablar volúmenes de los horrores que se otorgaban a su alrededor. Sus entrañas se enfriaron mientras el Demonio simplemente sonreía, incluso en las tinieblas negro azabache el parpadeo brillante en sus opacos ojos.
Vegeta se encogió de hombros, mirando con placer sobre el trabajo de su familia. Este era su calabozo y su sonrisa se negaba a negar y enmascarar las olas de sádico regocijo que tales alrededores sin Dios penetraban su alma. Su sonrisa era más amplia de lo que Goku hubiera visto jamás.
'Él ama esto.' Susurró por dentro, intentando incluso entonces no creer las palabras. Pero aunque su confiada y crédula naturaleza le gritaba olvidar lo que sus ojos contemplaban, el peso muerto prácticamente hundido como se agarró de su alma. Esto no era nuevo para el Rey Demonio. Esto no era aterrador para él. ¿Y por qué? El inconsciente de Goku le suplicó no admitirlo... Este era el trabajo manual de Vegeta. Este era el famoso temido Calabozo del Infierno.
"Tú. ¡¿Sonríes por esto?" Gritó, su tono pareciendo más dolido y débil que tan demandante como deseaba que fuera. Se levantó, admirando el fugaz dolor de sus entrañas que parecían estar desenrolladas en cada momento que pasaba en este lugar olvidado por Dios.
"¡Vegeta! Mataste a toda esta gente..." Su voz parecía hacer eco a través del espesor, aunque su tono advirtió al Rey Demonio que su cautivo estaba suplicando a través de sentidas lágrimas. Lo sorprendió simplemente porque el Ángel se negaba a dejar que las débiles emociones lo cautivaran en la mayoría de las veces, recompensado su frente con impenetrable calma. Pero la calma se había derretido y ahora era reemplazada por llanto del mismo núcleo del ser del Ángel.
"No niegues tu placer en esto Kakarotto." Vegeta rió, el crujiente, implacable sonido golpeando el silencio como una sorda cuchilla. La confusión de Goku fue sólo ligeramente desenmascarada, su evidente ira más espesa que su mordaz curiosidad en el momento.
"Eres un monstruo." Hirvió, dientes apretados y juntos, su rostro torcido con tal odio y vergüenza absoluta que de alguna manera Vegeta le recordaba al Demonio que se agitaba dentro de él. Enojado más allá de la lógica, duda o dignidad.
"¡Tú eres un monstruo!" Vegeta escupió en respuesta, ojos amenazando enrojecerse por la obesa ira que se estremecía de arriba a abajo de su espina. Goku miró en remota incredulidad, secretamente inseguro de por qué Vegeta le diría algo así e incluso más confuso. ¿Qué era un Kakarotto? Probablemente algún estúpido término Demoníaco para idiota o Dios sabe qué.
Con un movimiento de la mano del Demonio, los guardias rodearon al caótico Ángel violentamente, aferrando sus muñecas sin que lo sospeche de manera dolorosa antes que pudiera atraparlos con los grilletes de acero que conectaban con el techo con cadenas irrompibles.
Goku inhaló y exhaló en rápidos afilados jadeos, ira ardiendo por ser liberada y atacar al podrido Demonio que se bañaba en su placer de ver esa lucha. Intentando como podía, no pudo liberarse, jalando y empujando hasta que la fina carne de sus muñecas se rompió y drenó sangre de las venas de sus brazos.
"¡Vegeta!" Apretó sus dientes juntos, mirando con extraña ferocidad para la total naturaleza de un Ángel.
"¿¡Cuál es el significado de todo esto!" Sus violentos esfuerzos y furiosas demandas sólo se encontraron con el tintineo de sus cadenas. En lugar de reaccionar con ira como hubiera sido esperado, Vegeta cerró sus ojos con arrogancia, cruzando sus brazos en su posición registrada y sonriendo Satánicamente.
"Obviamente te has olvidado para qué has sido traído al Infierno." Sonrió justo frente al enfurecido rostro de Goku, disfrutando el mero hecho que el supuesto "Ángel de Dios" intentaba estirarse desesperadamente hacia él y arrancar la engreída mirada de su rostro.
Como si la situación no fuera lo tensa suficiente, Goku escupió duramente a los pies de Vegeta, su saliva aterrizando peligrosamente cerca de las preciosas botas de combate del Rey Demonio. Las cejas de Vegeta se hundieron peligrosamente juntas, sus perforadores ojos brillando con rojo humo en la oscuridad de la tenebrosa habitación. Estiró su mano salvajemente, agarrando el costado del rostro de su cautivo hasta que los labios se juntaron dolorosamente.
Mirando con limpia violencia, Vegeta posicionó su rostro peligrosamente cerca del de Goku, ennegrecidos ojos reuniéndose con los negros ojos.
"Qué, ¿¡pensaste que esto era alguna clase de vacaciones de mierda?" Gritó, sus filosas uñas hundiéndose en la suave piel de la mejilla del Ángel. Estuvo allí de pie mejilla a mejilla con el jadeante Ángel, cada palabra haciendo eco en la mente del hombre.
"¡Te has olvidado que te llevé por una razón Kakarotto!"
Goku hizo un gesto de dolor en confusión ante el título. Bueno... eso o podría haber sido por el dolor. De cualquier manera... se estremeció exteriormente.
"Ahora..." Vegeta habló más calmo, resolviendo mantenerse en control desde ese momento en adelante. Se alejó el rostro del otro hombre, alejándose a pocas pulgadas y lazando sus manos detrás de él. "Es momento de ponerse a trabajar. Draco recibió información tuya, Ángel. Él ha traicionado a su propia clase al igual que su propia carne y sangre."
Comenzó a moverse perezosamente, todavía anormalmente cerca al encadenado hombre que miraba cada movimiento con completa hostilidad.
"He estado buscándolo, sabes. De hecho, he estado buscándolo por bastante tiempo. Y..." Posó sus ojos una vez más sobre el hombre de cabello oscuro. "Creo que TÚ sabes donde está."
"¡Esto es una tontería Vegeta!" Goku gritó, sacudiéndose con extremo esfuerzo en su confinamiento. Quería salir de esta habitación, lejos de los grilletes, lejos del horror, pero mayormente, quería alejarse de los ojos que rasgaban el alma que tenía el Rey.
"¿Tontería dices?" Vegeta se burló, el humor siempre presente haciendo cosquillas sobre cada palabra acentuada. "Tontería sería mentirme. SÉ que compartiste información con mi hermano. Lo sé."
Levantó suavemente el mentón del Ángel, mirando suavemente en las grandes, adoloridas orbes de su encadenado compañero. Los cinco guardias estuvieron de pie en silencio, sus ojos esperando la prometida tortura que la criatura de luz pronto soportaría por su justa insolencia. La feroz mirada de Vegeta aterrizó repentinamente sobre ellos como si sospechando sus dementes pensamientos y ordenándoles, a ninguno tan amablemente, que abandonaran las instalaciones. Con un nervioso movimiento, rápidamente salieron de la tensa habitación, golpeando las grandes puertas detrás de ellos mientras corrían por la escalera.
"Ahora... ¿dónde estábamos?" El Demonio tocó su mentón, caminando en una manera falsamente confundida. "Ah, ¡sí! Estabas a punto de decirme que sucedió entre tu y Draco antes de que te torture hasta que no quede nada... ¿Correcto?"
Un fuerte escalofrío corrió a través de la carne de Goku, dejando su cuerpo estresado y temblando por el impacto de las frías palabras de Vegeta. Simples palabras que no debían dejar ninguna impresión por cualquier medio, pero el puro hecho de la situación era... las amenazas de Vegeta no estaban vacías. Por este hecho solamente, la cabeza del Ángel se agachó en fuerte vergüenza y sus ojos se alzaron patéticamente sobre el manchado suelo de piedra.
Levantó sus ojos, se preparó para la dolorosa admisión que se revolvería de su lengua.
"Mi padre estaba muriendo..." Dijo simplemente, su mismo tono de voz alertado al inteligente Demonio de un subyacente secreto que podría o no haber tenido algo que ver con la historia.
"Yo escuché de una planta que creía en las montañas del Infierno. Viajé en busca de un grano de una semilla Sensu que tuviera el poder de regenerar y curar completamente y sanar al que se la comiera." Habló con una lengua deprimida, cada palabra dicha con tristeza y un tono sin vida como si estuviera simplemente leyendo las palabras del libro de un niño.
"Fue en el fuego de las montañas qué desafortunadamente conocí a tu hermano, Draco. Al principio imaginé que planeaba en destruirme como en la tradición de TU familia." Escupió con salvaje dureza que casi picaba con su poder.
"Temiendo lo peor, le pregunté rápidamente si conocía de alguna planta con el poder de salvar la vida de un hombre y para mi sorpresa lo hacía, jurando traérmela a cambio de una leve información con respecto al plan del suelo de la Torre de Luz."
Vegeta escuchó con atención, reflejando en cada palabra dicha y viendo en los ojos de su mente, el engreído rostro de Draco mientras en el proceso de engañar a la crédula naturaleza de un Ángel.
"Y tú le dijiste. ¿Por una semilla?" El Demonio no pudo evitar reír ante la tontería que fue enviada por el Ángel. ¿Cuán estúpidos podían ser honestamente? ¿¡Vendiendo secretos Angelicales por una maldita habichuela! ¡¿Cuán absurdo era eso?
"No entiendes... Yo tenía que salvar la vida de mi padre. Y... y Draco prometió que era por ciega curiosidad que él incluso deseaba la información." Goku tartamudeó, incluso entonces sabiendo qué idiota había sido en revelar la información de en dónde estaban los pasillos de la Princesa. Todavía podía ver los oscuros ojos brillando con satisfacción mientras Draco se había vuelto consciente de exactamente dónde estaba ubicada la habitación de Bulma dentro del castillo. Le repugnaba que incluso en el rostro de la desesperada situación, tenía que haberse regalado casi al costo de la vida de uno de sus amigos más cercanos.
"Me preguntó dónde estaba la habitación de Bulma y dónde se posicionaban sus guardias y... Yo." no pudo terminar siquiera, su cabeza cayendo en desgarradora vergüenza que sintió que no tenía la fuerza de levantar su extremo peso.
"Desde que Bulma fue secuestrada... yo... no me pude perdonar. Fue MI culpa que Draco conociera tan bien el castillo como para secuestrarla y escapar ileso. Sabía exactamente done encontrarla y dejar la torre básicamente sin ser visto. Fui YO quien le dijo eso. YO quien casi mata a mi Princesa."
Vegeta frunció el ceño ante la temeraria batalla de autocompasión, preparándose para remarcar en voz alta cuanto merecía el Ángel tal deshonra y vergüenza por ser semejante idiota. Pero histéricas emociones hacia esos cercanos a ti tenían el poder de hacer al Ángel prácticamente psicótico, y supuso que era por esa demencia y frustradas esperanzas que Goku había entregado tal valiosa información a un monstruo.
"Pero no sé en dónde está Vegeta." Goku sacudió su cabeza tristemente, el Rey esperando tal patético comentario.
"Tortúrame... mutílame. Cualquier cosa que te haga feliz, ¡bastardo" Escupió, aunque mayormente por vergüenza que por verdadero odio hacia la erótica criatura que lo miraba fijamente en su hora más oscura.
"Pero no sacarás nada más de mí. No sé nada más."
Vegeta rascó su mentón pensativamente, meditando en silencio sobre cada pequeño y penoso pedazo de conocimiento que había sido dado. La confesión no le trajo un verdadero avance y estaba menos que feliz. Aún así, la súplica de la encadenada criatura era honesta y había supuesto que como mucho esa repugnante actitud de hacer el bien realmente no había significado daño alguno en su sencillo esfuerzo.
Una gota más grande de sangre se hundió desde la frente de Vegeta, aunque se mantuvo completamente ajeno, todavía reflexionando en lo que debía hacer exactamente. Claro, debería dejar al Ángel aquí para que se pudra entre sus "amados" cadáveres que por cualquier razón parecía preocuparse al respecto. Podía matarlo, esa era seguramente una opción atractiva. De hecho, dudaba mucho que a alguien le importara, aunque en secreto se preguntó si Radditz lo haría.
Después del repugnante silencio que había cautivado al Calabozo del Infierno, Vegeta simplemente se encogió de hombros, si hermoso rostro bendecido con una leve, aunque medio maligna sonrisa.
"Está bien Kakarotto... Es hora de decirte quien eres realmente."
Capítulo aburrido, pero, hey, realmente no puedo decir que no tenía que ponerlo aquí. Tanto como hubiera amado saltear todo este suplicio, estoy tratando de atar algunos cabos sueltos, ¿saben? ¿No odian las historias donde el autor arroja todas estas ideas y argumentos en sus cabezas, y están todos emocionados y esperando que preguntas sean respondidas y reveladas con algún significativo secreto que al final alterará TODA la historia, y luego el autor nunca realmente vuelve a hablar sobre ello de nuevo?
Bueno... haha... eso es probablemente sólo yo. Pero, ya saben. Entonces aquí está MI honesta pregunta... ¿he dejado algunos cabos sueltos? Porque originalmente quise escribir todo esto primero para no tener problemas hasta ahora... Supongo que la MAYORÍA de las preguntas y porquerías que he dejado sin responder van a ser resultas al final pero aún así, ¿me estoy olvidando de algo? ¿Dejé algún punto vital? Uf... He estado intentando de re leer esta historia de porquería y juro... ¡LAS VACACIONES SON UN TRABAJO DURO! Haha... entonces aquí estoy jurando por doquier que no voy a actualizar por dos semanas y entonces... ¡Ups! ¡Camaro está tomándose unas vacaciones de las vacaciones!
Pero estoy parloteando sobre porquería que ni siquiera les importa. BUENO... gracias especiales para Mink. ¡Te amo querida!... Y si no he respondido los correos o preguntas en comentarios... Lo siento mucho... eso es grosero de mi parte, pero estoy un poco reservada últimamente. Así que he guardado muchas de ellas y planeado en volver a ustedes. Fiu... enorme aburrida nota de autor. Uf... Bueno... ¡HA! Eso compensa por las otras cortas. Está bien, está bien me callo... ¡DIOS!
Amor,
Camaro
PD... ¡TODAVÍA LOS AMO A TODOS!
