Las siluetas penetraron lentamente en la habitación. Sin hacer ruido alguno tomaron asiento enfrente de la familia Maaka. Anju miró lentamente a todos, descubriendo que las cuatro figuras pertenecían a dos chicos y dos chicas, envueltos en capas. Las chicas eran de unos 12 u 11 años y el niño no rebasaba los 7; en contraste con ellos, Connor se veía muy alto.
-Hace mucho sin vernos, Connor-san –comentó Elda.
-Así es, pero sigues tan hermosa como siempre –respondió, parándose y besando su mano.
-Jajaja, no tienes porqué ser adulador conmigo, Connor-san, después de todo, no caeré en ese viejo truco –dijo divertida.
-No hay truco alguno –sonrió, sentándose y volteando a ver al resto-. Mucho gusto, nosotros somos la familia Windsor; ellos son Dylan, Brigitte y Aline.
Los tres se inclinaron, saludando con un apenas audible "Mucho gusto". Carrera les miró atentamente unos instantes, centrando su atención en las chicas, que eran gemelas. Anju observó que los Windsor tenían ojos azul celestes y eran rubios, en contraste con Connor, que no parecía de la familia.
-Así que, W4 regresa, ¿no? –sonrió de medio lado Ren.
-¿W4? –se extrañó Karin.
-La familia Windsor es un importante linaje, considerado como "Sangre Pura", ya que no se han mezclado con los humanos –aclaró Henry.
-¿Mezclado? –volvió a preguntar la vampiresa, mirando a los invitados.
-Significa que su sangre no se ha diluido por emparentar con otro linaje inferior, como los humanos –explicó Anju-. Eso los hace vampiros poderosos y peligrosos.
-Inteligente y bella… –sonrió Connor, haciéndola sonrojar.
-W4 se distingue porque sus miembros son el cuarteto más temido de todo Japón, a pesar de ser ingleses. Algo curioso es que sus miembros poseen en su nombre las primeras cuatro letras del abecedario, dependiendo de su nacimiento –terminó Elda.
-Pero, si eso es cierto… ¡ehhh! –se sorprendió Karin, mirando a las gemelas- ¿Aline-san es la mayor?
-De eso precisamente queremos hablar… –el tono de Connor se volvió más serio- Los cazavampiros han regresado.
Las palabras, dichas tan fríamente heló las venas de la familia Maaka, quien ya había tenido problemas de ese tipo, pero el hecho de imaginarse a decenas de ellos, les perturbó. Si la familia Windsor, conocidos como los vampiros más poderosos, estaba en Japón debido a simples humanos significaba que la situación era cada vez más insostenible.
-En las últimas décadas habíamos estado en paz debido a que menos personas creían en nosotros. Éramos sólo un cuento de terror para niños, pero… hace siete lunas que nuestra aldea fue atacada. Los pocos que sobrevivimos nos ocultamos en parajes cercanos, cuando regresamos sólo quedaban cenizas –continuaron las gemelas al unísono.
-Por ello… regresamos a… Japón… –murmuró lentamente Dylan.
-Como bien saben, cuando un vampiro muere, debe de tomar otro cuerpo antes de que su esencia se desvanezca; es por ello que mis hermanos lucen tan jóvenes –aclaró Connor-. Además, mientras no despierten como vampiros, no obtendrán todos sus poderes, lo cual es una gran desventaja.
-Probablemente los cazavampiros se enteraron de ello y atacaron antes de que fuéramos una amenaza, aprovechando que estamos indefensos –siguieron las gemelas.
-Es tan patético que incluso aún tienen el sentido del gusto, pudiendo saborear la comida humana –continuó el chico, tapándose el rostro con una mano.
-¿Vampiros… dormidos? –preguntó dudosamente Anju.
-Así… podría… decirse… –afirmó Dylan.
-Por eso la diferencia de edad y apariencia, ¿no? –preguntó Karin.
-Edad sí, en cuanto a la apariencia… de eso hablaremos otro día –explicó Connor- Familia Maaka, si estamos aquí esta noche es también para advertirles que los cazavampiros están en camino. No conformes con atacar Inglaterra, se han propuesto borrar nuestra existencia.
-Ya veo, los cazavampiros están en Japón, bueno… eso hace la batalla interesante –dijo divertida Elda-. Espero con ansias volver a pelear a tu lado, Connor-kun.
-Yo también… –le respondió, mirándola a los ojos.
-De cualquier manera, si están aquí, necesitan de un sitio dónde quedarse –intervino Carrera.
-No hay problema con ello, acabamos de comprar una residencia en el otro extremo de la ciudad –explicaron las gemelas, de largo cabello lacio.
-Además… sólo onii-san necesita… de sangre… para alimentarse… –continuó Dylan.
-Eso está bien –comentó Ren-, odiaría tener problemas con otro vampiro sólo por la comida. Por cierto, ¿cuál es tu tipo de sangre?
Connor sonrió enigmáticamente, sosteniendo la mirada de Ren, quien se sintió intimidado de ello, puesto que la energía del otro era mayor.
-¿En verdad te interesa saberlo, Ren-kun? –preguntó burlonamente.
Durante el resto de la velada sólo se quedaron los adultos, ya que Anju, Karin e incluso Ren recibieron la orden de retirarse. Por el adolescente no había problema, ya que una de sus chicas le esperaba cerca de allí y sólo había asistido a la reunión por protocolo. Karin fue a su habitación a llamar a Usui, ya que desde que eran novios le hablaba por celular todas las noches. Anju, por su parte, entró a cuarto lentamente, se cambió para dormir y llamó a uno de sus murciélagos sirvientes para que espiara por la ventana de la habitación donde estaban reunidos los Maaka y los Windsor.
Gracias a la conexión que existía entre ella y su esclavo, podía escuchar y ver todo lo que se decía. Sin embargo, se sorprendió al descubrir que los tres jóvenes vampiros dormían profundamente en los sillones de la sala. Notó cómo Connor los tapaba con las mismas capas que usaban, mientras que sus padres y abuela miraban en silencio.
-Tienen la resistencia de un humano… –dijo Henry.
-Su cuerpo en verdad es de 11 y 7 años… –continuó Carrera.
-Así es… por ello es que decidí volver a Japón, aquí puedo protegerlos mejor –explicó el vampiro, terminando de tapar a Dylan.
-¿Cómo fue que… volvieron a tener esa apariencia? –preguntó Elda, cargando su paraguas.
-Hace unos años tuvimos un ataque por parte de licántropos, esas bestias aprovecharon que no había luna escarlata para atacar. Durante la batalla se perdieron muchas vidas y mis hermanas, por defender nuestra aldea, dieron la suya. Afortunadamente pudimos conseguirles otro cuerpo. Sin embargo, cuatro años después tuvimos otro ataque, ahora por parte de los súcubos, que deseaban acabar con la vida de mi hermano. A pesar de que son demonios inferiores, esas mujeres lograron hacerle tanto daño a su cuerpo que decidimos reconstruirlo por completo –explicó tranquilamente.
-Súcubos… ¡esas demonios en serio me repugnan! –exclamó con desdén Elda.
-Pero… ¿por qué atacaron a tu hermano? –preguntó Henry.
-Porque Dylan era su sueño. La reina de los súcubos había querido que me convirtiera en su compañero, pero al descubrir que jamás caería en su hechizo fijó su atención en Dylan. Como es menor que yo, era una presa más fácil. Sin embargo, un vampiro jamás se rebajaría a ser el esclavo de una súcubo y, despechada, ordenó a las demás que le mataran. A pesar de que dañaron su cuerpo, Dylan pudo derrotarlas a todas sin ayuda –continuó apaciblemente.
-Así que… los Windsor siguen siendo el blanco de todos… no me sorprende que tengan tantos enemigos, si cualquiera de ellos lograra destruirlos se ganaría la fama y el título que ustedes poseen, además de respeto por parte de otros seres. Sin embargo, nadie inteligente sería tan osado para retarte, Connor-kun, porque cuando lo hiciere… sellaría su propia tumba… –comentó Elda.
-De cualquier manera, son bienvenidos en esta casa –dijo Carrera.
-Gracias por su gentil recibimiento –agradeció el vampiro.
Así que los Windsor tenían grandes problemas simplemente por ser los más poderosos. Al parecer esa familia encerraba más de un misterio. La vampiresa continuó escuchando la plática, notando que Elda le tenía confianza al joven vampiro, por lo que debían de conocerse desde años atrás. De pronto, Connor abandonó la habitación.
-No debería de espiar –dijo una voz a sus espaldas.
Anju se volteó, sólo para comprobar que el chico se encontraba recargado en el marco de la ventana, de brazos cruzados y mirando la vista ofrecida por la misma. Lentamente se acercó a ella, con su sirviente descansando en el hombro, a pesar de haberle ordenado vigilar la plática en todo momento.
-Tranquila, no le diré a sus padres, pero… ¿no cree que es hora de que los niños vayan a la cama? –preguntó burlonamente, devolviéndole al murciélago.
-A Isu-kun no le gustan los desconocidos –murmuró suavemente.
-Mucho menos si son tan egocéntricos… –le atacó Bge-kun.
-Pues, al parecer yo le simpatizo –sonrió, acariciándole y mirando retadoramente al muñeco-. Es un buen murciélago y un muy obediente sirviente. Me tengo que ir, señorita Maaka, pero la veré pronto.
Sin agregar nada más, el chico desapareció. Anju ya no pudo sentir su presencia en toda la casa y la de los chicos también desapareció, así que toda la familia se había retirado. Acarició a su murciélago una vez más antes de abrir la ventana y dejarlo irse. Sin embargo, cuando minutos después se metió en su cama, la habitación conservaba el aroma de Connor, impidiéndole dormir por un buen rato.
-Será interesante tratar con ella… quiero ver cómo es la descendiente de los Maaka –dijo Connor de pie, afuera de la propiedad.
-Onii-san… sólo… no la lastimes… –murmuró suavemente Dylan.
-Vamos… no tienes de qué preocuparte… –sonrió de medio lado.
-De cualquier manera, no tienes nada qué reclamar. Tenemos que acercarnos a ella y tu apariencia no ayuda, Dylan. Si no parecieras un chico de primaria tú mismo habrías pedido realizar el trabajo de Connor –comentaron las gemelas.
-Por supuesto –sonrió malvadamente el aludido.
