Felices juegos olímpicos y que la suerte esté siempre del lado de su país... Curiosamente, a mi país le va bien y justo cuando me pongo a verlos comienzan a fallar... tengo mala suerte jeje. Disfruten.

Disclaimer: Lo usual, es intercionalmente conocido el nombre de la creadora de la saga... y todo el mundo sabe que no soy yo xD

The Lighthouse

Capítulo 21: Pesadilla

Cuando Edward dejó a Bella en su casa, la encaminó a la puerta y se paró ahí por un minuto. La sonrisa que vio en su rostro le dijo que estaba reviviendo la última hora en su mente. Sintió que sonreía mientras él también lo recordaba.

La realidad de la situación llegó pronto y comenzó a fruncir el ceño. Bella lo miró con plegarias en sus ojos y rompieron su corazón. Puso sus brazos alrededor de su cintura y la acercó a él, poniendo su cara en su cabello.

"Bella, te amo con toda mi alma y mi corazón. Desde que te conocí, has ocupado todos mis pensamientos. Lamento tener que irme, pero te prometo que estaré en tu puerta mañana a las ocho. Tomaremos comida, iremos al prado y te daré tu sorpresa. Pasaremos el día juntos y veremos lo que haremos el lunes." Sintió lágrimas formándose en sus ojos pero estaba determinad a no dejar que cayeran. En vez de eso, la sujetó con más fuerza y besó su cabeza.

Su rostro estaba oculto en su pecho y él sintió sus silenciosos sollozos mientras sus hombros se sacudían contra él. "¡No llores amor! ¿Por favor? Bella, mírame" dijo mientras se alejaba y ponía su mano debajo de su barbilla, alzando su cara. Ella lo vio a los ojos y el amor que sentía por él estaba reflejado ahí, pero estaba mezclado con el miedo y el dolor. Haría lo que sea por hacer que las últimas dos desaparecieran, pero él sentía lo mismo en ese momento.

Suspiró profundamente antes de hablar. "Bella, por favor háblame. Te amo mucho y sólo quiero ayudarte. Desearía poder quedarme aquí y sujetarte en mis brazos toda la noche. Sé que es difícil, pero te prometo que estaremos juntos de nuevo mañana. También estoy asustado, corazón, pero sé que me amas y eso es lo que me ayuda a soportarlo." Le sonrió antes de besarla gentilmente.

Ella cerró sus ojos y le respondió el beso, apretando sus brazos alrededor de su cintura. Finalmente, se alejó y abrió sus ojos de nuevo. "Gracias Edward. También te amo. Pensar en alejarme de ti me hace sentir como si me arrancaran el corazón. Estoy asustada de que todo esto sea un sueño. Estoy aterrorizada de que vaya a despertar en la mañana y darme cuenta que mi imaginación llegó demasiado lejos. Tengo miedo de que esta fantasía se convierta en mi peor pesadilla cuando me despierte y no estés. Tengo esta sensación de que vas a desaparecer. No quiero dejarte ir. Te amo demasiado para contemplarlo."

Sus palabras parecieron romper su corazón en pedazos. Estaba asustada y con dolor y el simple hecho también lastimaba a Edward. Estaban tan conectados que cuando ella mencionó la sensación en su corazón, él sintió lo mismo en su corazón. La sujetó con fuerza contra su pecho, atrapándola entre sus brazos. "Todo va a estar bien hermosa, te lo prometo. Podemos hacer lo que sea mientras lo hagamos juntos. No puedo estar contigo físicamente, pero siempre estaré aquí." Alzó su mano y la puso sobre su corazón.

"Mi corazón te pertenece Bella. Tienes que saber que cuando me vaya, lo dejaré contigo. ¿Lo cuidarías por mí?"

Sintió que Bella lo apretó antes de susurrar tres palabras contra su pecho. "Siempre, mi amor."

La apretó una vez más antes de salir del abrazo. "Es hora de que me vaya, linda. Te amo mucho. Cada pensamiento que tenga esta noche será sobre ti. Estaré pensando en cómo te quiero en mis brazos, cómo quiero ser capaz de sentirte en mi cama conmigo y sentir tu suave piel." Ella lo miró y sonrió antes de llevar sus labios a los suyos de nuevo.

Finalmente, se acercó a la puerta y puso su mano en la perilla. "También te amo Edward; más que a nada en este mundo. Gracias." Con eso, Bella abrió la puerta y desapareció adentro.

El estómago de Edward dio vueltas mientras se volteaba para caminar de regreso a su auto. La idea de estar lejos de ella por las siguientes diez horas era absolutamente terrible. Pero podía hacerlo. Tenía que ser fuerte por Bella. Sabía que si ella lo veía derrumbarse, no habría esperanza para ninguno de los dos.

Cuando llegó a su casa, saludó rápidamente a sus padres que estaban sentados en la sala antes de subir a su cuarto. Se dio una ducha rápida para limpiarse después de su noche en su auto y entonces se secó antes de subir a su cama.

Mientras descansaba ahí, pensó en su hermosa Bella. Pensó en los últimos dos días sujetándola y haciendo el amor con ella. Sintió que su parte inferior reaccionaba por el último recuerdo y bajó su mano para darle algo de satisfacción a su erección. No era tan satisfactoria como cuando Bella lo tocaba, pero aún era capaz de hacer lo suficiente para tener un orgasmo. Aunque la sensación no se comparaba a las muchas que había tenido en las últimas treinta y seis horas.

Sintiéndose rechazado, Edward cerró sus ojos y se puso a dormir. Se movió toda la noche con un rostro regresando cada vez a sus sueños; Bella Swan.

Estaba boca arriba en un hermoso prado con flores silvestres creciendo a su alrededor. No reconoció dónde estaba pero se enamoró instantáneamente del lugar. El sol brillaba por una vez, el cielo era de un azul brillante y no había ni una nube en el cielo. Este definitivamente no era un día normal en Forks, pero no podía evitar sonreír.

Levantó sus brazos sobre su cabeza y creó una almohada con ellos. Le sonrió una vez más al escenario y entonces cerró sus ojos y se quedó dormida.

Cuando se despertó, había alguien recostado a su lado. Estaba besando de su cuello a su oreja antes de succionar el lóbulo de su oreja y morderlo. Sintió que respondía a él y al toque eléctrico que él le daba. Sus manos encontraron su extraño cabello – no era rojo, ni castaño, ni rubio, pero una combinación de los tres- y levantó su rostro de su cuello.

Este hombre era hermoso. Era algo familiar pero no podía ubicar dónde lo había visto antes. ¿Podía ir a la escuela con ella? Posiblemente. Tenía una fuerte mandíbula, y una nariz aristócrata. Pero esa no era la mejor parte. Lo que realmente llamó su atención fueron sus ojos.

Sus profundos ojos verdes esmeralda la veían con tanta intensidad que la hacían jadear. Vio mucho deseo en esa mirada y su cabeza comenzó a dar vueltas. ¿Era posible que estuviera malinterpretando esa mirada, o él la deseaba tanto como parecía?

Él respondió su pregunta silenciosa llevando su boca a la de ella. La besó reverentemente al inicio, con su mano derecha recorriendo su brazo izquierdo que ahora estaba en a su costado. "Tan hermosa" lo escuchó susurrar mientras continuaba besándola.

Finalmente, sintió su lengua en su labio inferior, buscando entrada a su boca y ella se abrió a él, permitiéndole profundizar el beso que había iniciado. Prácticamente la devoró y sólo la hacía querer más.

Alzó sus manos hacia él y comenzó a pasar sus uñas por su espalda antes de deslizarlas bajo su camisa. Sus manos viajaron alrededor de su abdomen para sentir sus músculos. Dejó que sus manos trazaran sus músculos, sintiendo cómo reaccionaban ante su toque.

Había una necesidad quemando dentro de su estómago y más abajo, diciéndole que necesitaba más de este hombre. Necesitaba que la tocara y necesitaba tocarlo. Como si respondiera sus pensamientos, llevó sus labios a su oído y susurró. "Bella necesito sentirte. ¿Dejarías que te tocara? No te lastimaré, lo prometo. Te amo."

Jadeó. ¿Cómo sabía su nombre? Sabía que se veía familiar, pero aún no podía ubicarlo. Pensó en sus primeros meses en Forks, pensando en todas las personas que había visto o conocido. Finalmente, sus pensamientos llegaron a su segundo día ahí. Charlie la había llevado a una barbacoa en la casa de los Cullen. ¡Eso era! Ahí había visto a esta preciosa criatura. ¡Edward Cullen!

Sonrió por haberlo recordado y él tomó eso como una confirmación a su pregunta. Desabotonó sus pantalones con una mano y los bajó antes de levantar su blusa hasta arriba de su estómago. Gentilmente besó su abdomen y entonces comenzó a moverse más abajo.

Cuando sus labios tocaron sus muslos, sintió que se movía debajo de él. Su cuerpo pedía más de él y eso la confundía un poco. Pero el deseo le ganó a la confusión y le permitió besar el punto donde más lo necesitaba.

Lo próximo que supo, le había quitado su ropa interior y sacó su lengua para lamer sexo. Sintió que sus caderas se movían involuntariamente contra su cara mientras él la succionaba. Cuando mordió su clítoris, perdió el control. Levantó sus caderas contra su cara mientras empuñaba sus manos en su cabello para mantenerlo entre sus piernas.

Quería decir la pregunta que rondaba por su mente pero no estaba segura de cómo. Quería que le dijera cómo pasó esto porque no podía recordar nada más que el hecho que ella necesitaba a este hombre enfrente de ella. Quería decirlo pero fue silenciada mientras él se levantaba y se quitaba sus pantalones, dejándolos caer. Jaló sus bóxers y liberó su erección.

Este hombre era más que perfecto. Cada parte de su cuerpo era pura perfección, de sus pectorales y abdomen; a la forma en que sus caderas le daban perfecta forma a lo que estaba debajo del cinturón. Sintió que se ruborizaba profundamente mientras él estaba ahí completamente desnudo enfrente de ella.

Antes de poder respirar o recuperarse de su vergüenza, él se estaba arrodillando enfrente de ella, posicionándose en su entrada. Podía sentir un pulso entre sus piernas mientras su cuerpo respondía. Iba a ser desflorada por este dios de hombre enfrente de ella y no había forma en la que fuera a negárselo.

Abrió sus piernas un poco más y vio mientras su pulgar viajaba por su estómago hasta su clítoris antes de tocarlo. Necesitaba sentirlo dentro de ella; para aliviar la sensación de necesidad dentro de ella. Sintió que comenzaba a entrar en ella cuando todo se puso negro.

Miró alrededor frenéticamente. No podía ver nada. El mundo a su alrededor era negro como la noche. No sabía dónde estaba. La única cosa que sabía era que estaba sola. Edward no estaba con ella y sentía la pérdida hasta su alma.

Se levantó y comenzó a caminar ciegamente, llamándolo, llorando por él, diciendo que lo necesitaba; todo en vano. Se había ido y sabía que nunca lo iba a ver. No pudo evitarlo; tomó un respiro y soltó un enorme grito.

Charlie se despertó por el sonido de Bella gritando al tope de sus pulmones. Inmediatamente entró en pánico y buscó su pistola. Sonaba como si alguien la estuviera atacando y él iba a detenerlo.

Sin molestarse en ponerse una bata, salió de la cama, pistola en mano, y corrió a su cuarto. Abrió la puerta y quedó aturdido por un momento; no había nadie ahí.

Prendió la luz y vio que Bella estaba en su cama girando y pateando mientras continuaba gritando. Rápidamente dejó su arma en su mesa de noche y corrió a la cama. Se sentó a su lado y comenzó a sacudirla.

"Bella, cariño. Es papá. Necesitas despertar. ¡Bella! ¡Despierta!" La estaba sacudiendo vigorosamente, ahora tratando de sacarla de su pesadilla.

Finalmente, parpadeó y abrió los ojos y entonces los cerró rápidamente, por la brillante luz. Charlie se levantó rápidamente y apagó la luz para que Bella pudiera ver y pudiera ajustar sus ojos. Regresó a la cama y se preocupó cuando vio que Bella estaba llorando histéricamente.

La puso en sus brazos y acarició su espalda para tranquilizarla. "¿Qué pasa? Tuviste una pesadilla. Sólo fue eso; sólo un sueño. Todo está bien ahora. Todo va a estar bien, lo prometo. No dejaré que te pase nada."

Estaba tratando de calmarla, pero sus palabras sólo la hicieron llorar más y comenzar a murmurar. "No. Se ha ido. No va a estar bien. Nunca va a estar bien. Era un sueño y ahora se ha ido." No estaba teniendo ningún sentido, pero siguió sosteniéndola.

"Está bien, todo está bien ahora." Repitió la letanía una y otra vez mientras sus lágrimas lentamente terminaban. Finalmente, dejó de llorar completamente. Sus hombros aún se sacudían y aún estaba intentando respirar bien, pero ya no caían más lágrimas.

"Cariño, ¿quieres hablarme sobre tu sueño? Sé que estás alterada, pero sólo fue eso… un sueño. No era real. ¿Puedes hablar de eso?"

Podía ver que ella dudaba y no entendía exactamente por qué, pero se sentó ahí pacientemente, permitiéndole juntar sus pensamientos. Después de unos tres minutos, parecía hacerse controlado lo suficiente para hablar. Respiró lentamente un par de veces y entonces comenzó a recontar en sueño.

"Edward y yo estábamos en un hermoso prado sujetándonos en nuestros brazos y hablando." Pausó por un minuto y Charlie pudo ver que Bella estaba editando el sueño mentalmente, pero no quería decírselo; no era su asunto. "Todo era tan perfecto. Me dijo que me amaba y que me necesitaba y me sujetó fuertemente. Estaba a punto de… um… besarme cuando todo se puso negro.

Charlie sintió que comenzaba a sacudirse y supo que había empezado a llorar de nuevo así que continuó moviéndola en sus brazos.

"Todo estaba tan oscuro. No podía ver nada. No podía escuchar o sentir nada. Era como su fuera tragada por un abismo, incapaz de volver a ver la luz del día. Estaba tan asustada. Un minuto estaba en los brazos de Edward y me sentía a salvo, y al siguiente lo arrebataron de mí y estaba completamente sola y aterrorizada. Lo busqué durante lo que parecieron ser horas sin encontrar nada. No había luz en la oscuridad; no había sonido, ni siquiera el sonido de mis pasos. Lo único que escuchaba eran mis gritos por Edward, pero nunca vino. Prometió que siempre estaría ahí, pero no estaba. ¿Qué tal si también me deja en la vida real? No lo puedo aguantar Charlie. No sobreviviría eso."

Lo miró con tristeza, aún con lágrimas cayendo por su rostro. No sabía qué decirle. Había visto la forma en que Edward la miraba; el amor y la devoción en sus ojos. Nunca había visto ese nivel de compromiso en nadie antes, pero creía fervientemente que Edward nunca dejaría a Bella.

Así que le dijo eso. "Bella, vi la forma en la que te veía hoy. Cariño, él te ama; eso es obvio. No creo que te vaya a lastimar, incluso si quisiera. Sé que también lo ves. Ustedes están destinados a estar juntos y nada ni nadie va a interponerse en el camino. Te prometo que todo estará bien. No tengo duda de eso en mi mente."

Bella asintió en su pecho antes de hablar de nuevo. "Sé que tienes razón papá. Sé que me ama, o al menos mi corazón lo sabe. El problema es que mi mente de alguna forma no está de acuerdo. Es como si tratara de decirme que Edward va a ser arrebatado de mí justo como mamá. No sería capaz de sobrevivir eso si pasara, papá. Lo necesito. Necesito sentir sus brazos a mi alrededor y necesito sentir su respiración en mi cabello. Es difícil de explicar, pero no me siento completa ahora porque él no está aquí. Es como si se hubiera llevado mi corazón con él esta noche, dejando un enorme hueco en mi pecho. No siento que estaré competa a menos que esté con él. No sé si sea bueno estar con él todo el tiempo, pero eso es justo lo que quiero; justo lo que necesito."

Charlie escuchó su suspiro y la miró. "Lamento que estés sufriendo. Quizás hay algo que pueda hacer. Sólo quédate aquí y regresaré en unos minutos, ¿de acuerdo?" Cuando asintió, la recostó y se fue de su cuarto. Eran casi las dos de la mañana, pero sabía que a Esme no le importaría. Tomó el teléfono y marcó su número.

Bella sólo se sentó en su cama, con su espalda contra la cabecera, incapaz de liberarse de la sensación de abandono. Sabía que Edward la amaba. Como Charlie dijo, era obvio por la forma en que la miraba. Sabía que nunca la dejaría intencionalmente. Lo sabía bien, pero aún no podía quitarse la sensación de que se lo iban a quitar.

Sintió las lágrimas corriendo por sus mejillas sin parar mientras abrazaba sus rodillas y se movía adelante y atrás. Charlie dijo que volvería, así que cuando alguien tocó en su puerta quince minutos después; simplemente gritó que estaba abierto.

Sus ojos estaban cerrados así que no vio a Edward entrando a su cuarto. No lo vio subirse a la cama y acercarla a sus brazos. Pero en el momento que lo hizo; supo que todo iba a estar bien. Se sentía segura y completa de nuevo. "Oh Edward, tenía tanto miedo de perderte. Gracias por amarme. Gracias por estar aquí y cuidarme. Gracias."

Sintió que se movía y la acurrucaba contra su espalda. "Bella, te amo. Te prometo que nunca te dejaré. Siempre estaré aquí. Shh… todo está bien ahora. Duerme, yo te cuidaré y nunca te dejaré ir."

Continuó susurrando en su oído que la amaba y que no la dejaría. Sintiéndose segura, el cansancio finalmente ganó y Bella, sonriendo enormemente, cayó en un descanso sin sueños, en los brazos del hombre que amaba.


Los clavados olímpicos, y el -amistoso- review que recibí me inspiraron a escribir rápido. Como sea, ojalá que sigan viendo los juegos olímpicos, que su pais gane muchas medallas y eso.
Cualquier falla de ortografía y/o gramática lo siento u.u no tengo beta y escribí esto en la oscuridad... y aparte nunca reviso lo que escribo ;)

Si quieren dejar un review eso me hace muy feliz... al igual que cualquier otra autora/traductora.