N/A: Digo, dije, decía y sigo diciendo que no volveré a exigir actualizaciones, ahora que veo que existen miles de cosas que no te dejan hacerlo T_T Disfruten!

Disclaimer: Trama de TooCute24, traducido por mí (: Ya lo saben. La saga es de Steph Meyer

Capítulo 22 - Distrayendo

Edward sujetó a Bella con fuerza en sus brazos mientras se volvía a dormir. Cuando alguien tocó a su puerta a las dos de la madrugada, estaba realmente irritado. Ya había dado vueltas en la cama toda la noche, pero al menos había podido tener un par de minutos de sueño aquí y allá. Esta interrupción iba a cambiar eso, así que espetó. — ¿Qué?

Si era Alice, iba a romperle el pequeño cuello.

Esa idea le dejó una sonrisa en el rostro; una sonrisa que desapareció rápidamente cuando Esme anunció que ella estaba detrás de la puerta.

—Mierda, um… un minuto, mamá. —Edward salió de la cama y fue a su vestidor a tomar un par de bóxers. No se había vestido después de su ducha en la noche; sólo se había secado y había subido a la cama. Se sonrojó ligeramente, recordando la otra cosa que había hecho.

Se puso sus bóxers y corrió a su baño para mojar su rostro. No quería que Esme lo viera sonrojado a esta hora de la mañana usando nada más que un par de bóxers. Podría comenzar a preguntarse qué estaba haciendo cuando tocó la puerta.

Cuando se calmó lo suficiente para responder, abrió un poco la puerta, escondiendo la mayor parte de su cuerpo detrás de ella. Cuando vio la expresión en su rostro, se quedó sin aliento y se quedó mirándola boquiabierto. — ¿Qué pasa, mamá? ¿Qué pasó?

Esme respiró profundamente y pareció buscar las palabras correctas. Finalmente, le explicó. —Charlie me llamó hace cinco minutos. Aparentemente Bella se despertó gritando a todo pulmón. Pensó que estaba siendo atacada, pero cuando llegó a su cuarto, nadie estaba con ella.

"Tardó diez minutos en calmarla lo suficiente para que pudiera contarle el sueño. Sólo estaba sollozando en su pecho mientras decía "se ha ido." Finalmente, se calmó lo suficiente para decirle que en el sueño, tú desaparecías. La aterró.

"Llamó para pedirme si podías ir allá para tranquilizarla. Piensa que eres el único que podrá ayudarla a dormir; que tu presencia dejará que se relaje lo suficiente para dormir sin pesadillas.

"Cariño, creo que está teniendo pesadillas de abandono y que Charlie tiene razón. Tiene miedo de perderte. Debí ver esta posibilidad sabiendo la rapidez con la que se unieron, pero no lo hice. Charlie realmente apreciaría tu ayuda con esto. ¿Lo harás?

Edward estuvo paralizado mientras su madre le contaba lo de Bella. Tan pronto como escuchó que ella era la razón de que su madre estuviera en su puerta a esta hora, su corazón cayó a sus pies y su cuerpo se llenó de frío. Automáticamente asumió lo peor. Cuando le dijo que Charlie quería que volviera y que pedía su ayuda, dio un salto y comenzó a buscar ropa. Le había prometido a Bella que siempre estaría ahí para ella, y era en serio.

No le importaba que fueran las dos de la mañana, no le importaba que él también estuviera exhausto; lo que importaba era que ella lo necesitaba y él siempre haría todo lo posible para ayudarla. Se vistió, besó a su madre en la cabeza y se dirigió a su auto.

Cuando llegó a casa de Bella, su papá se veía absolutamente asustado. Ya se imaginaba lo perdido y desesperado que el jefe se debió haber sentido. Edward también se sentiría perdido y sin esperanzas hasta que Bella regresara a sus brazos.

Dejó que el Jefe Swan le contara lo que había sucedido, a pesar de que dijo lo mismo que Esme. No quería ser rudo porque veía lo alterado que estaba, pero Edward estaba muriendo por correr arriba y abrazar a Bella. Necesitaba sentirla y tenerla en su regazo. Era la única forma de saber que estaba bien.

Cuando el jefe terminó de contar la historia miró a Edward, rogando con sus ojos. —No sabía qué más hacer; no sabía a quién llamar. Gracias por venir.

—Jefe Swan, haría lo que fuera por Bella, incluyendo venir aquí a las dos de la mañana para asegurarme de que está bien. La amo, Señor. Estaría completamente perdido sin ella. No hay necesidad de agradecerme.

—Edward, por favor dime Charlie. Y puedes sentir que no necesito agradecerte, pero podrías estar equivocado. Hijo, apenas recuperé a Bella. Las circunstancias de su regreso no fueron buenas, pero finalmente la tengo de vuelta y no puedo perderla de nuevo. Hoy estuvo más feliz que nunca y fue gracias a ti. No puedo explicarlo, pero sé que es verdad. Te necesita tanto como yo a ella, así que eso quiere decir que ahora eres parte de esta familia. No te puedo agradecer lo suficiente, Edward; no ahora, ni nunca. Ahora ve, te necesita. —Con eso, Edward se dio la vuelta y subió las escaleras, dejando a Charlie solo en la cocina.

Se paró en su puerta y golpeó ligeramente. Cuando Bella gritó que estaba abierto, entró. Quiso caer de rodillas cuando la vio; la forma en la que estaba acurrucada era suficiente para arrancarle el corazón. Pero sabía que lo necesitaba así que no podía permitirse hacer eso.

Lentamente, para no asustarla, caminó hasta su cama, subió a su lado y la abrazó. En el momento que tuvieron contacto físico, se relajó visiblemente. Sus ojos seguían cerrados pero de alguna forma sabía que él era quien la sujetaba. —Oh Edward, tenía tanto miedo de perderte. Gracias por quererme. Gracias por estar aquí y cuidarme. Gracias.

Edward se acostó en su cama y la llevó consigo lo más cerca que pudo para acurrucarse. —Bella, te amo. Te prometo que nunca te dejaré. Siempre estaré aquí. Shh… todo está bien ahora. Duerme, yo te cuidaré y nunca te dejaré ir.

Sintió que se relajaba más mientras continuaba susurrándole que la amaba y que siempre estaría ahí. Después de unos minutos, escuchó su respiración profundizarse más y supo que se había quedado dormida. Se quedó con ella en sus brazos hasta que él también cayó en un profundo sueño.

Bella despertó la mañana del domingo sintiéndose algo cansada. Comenzó a estirarse y sintió un brazo apretándose alrededor de su cintura. Fue entonces cuando los eventos de la noche anterior volvieron a ella.

Se retorció en sus brazos hasta que pudo ver su rostro. —Buenos días —lo saludó tímidamente.

Él le sonrió antes de besar su frente. —Buenos días, mi amor.

— ¿Mi papá te llamó? ¿Por eso estás aquí? —Bella recordaba que Charlie le había dicho que quizás podría hacer algo. Lo había dejado ir sin preguntarle qué estaba planeando. Lo siguiente que supo fue que Edward la estaba abrazando y que se sentía entera otra vez.

En el momento, estuvo feliz de dejarlo así. Finalmente pudo relajarse y dormirse, sabiendo que Edward estaba con ella. Ahora quería sus respuestas; necesitaba saber si Charlie había estado dispuesto a hacer eso por ella.

—Charlie llamó a Esme a las dos de la madrugada. Le dijo que te despertaste gritando y que no podía calmarte. Le explicó tu sueño y ambos decidieron que sería mejor si viniera, y aquí estoy. —Volvió a sonreír antes de besar sus labios brevemente—. Bella, ¿quieres contarme acerca de tu sueño?

Sabía que esto se acercaba, pero aún no estaba lista para revivir el sueño. Necesitaba distraerlo por unos minutos así que pasó sus brazos por su cintura y lo apretó con fuerza. —Edward, te diré todo lo que quieras saber, pero no ahora. Aún no estoy lista para revivir el sueño. Primero necesito ir al baño. Probablemente te estoy molestando con mi aliento y quiero encargarme de eso porque realmente quiero un beso esta mañana. —Le sonrió y le guiñó un ojo—. Estaba pensando que si aún vamos a ir al prado, podría explicártelo ahí. Me siento casi tan segura ahí como me siento en tus brazos. Si tuviera ambos, sé que podría lidiar con el sueño de nuevo sin alterarme.

—Bella, no necesitas cepillar tus dientes para que te bese en la mañana —se rió. Entonces, antes de poder protestar, su boca se estampó contra sus labios mientras se colocaba encima de ella, recargándose en sus codos.

La corriente eléctrica a la que se había acostumbrado, estaba presente y endulzaba el beso mucho más. Sintió que Edward lamió su labio inferior, buscando una entrada a su boda. Ella le brindó acceso y él profundizó el beso, haciendo una danza íntima con sus lenguas.

Riendo, ella empujó su pecho después de unos minutos de besos. Cuando la miró con una pregunta en sus ojos, ella le sonrió. —Puede que no necesite lavar mis dientes antes de besarte en la mañana, ¡pero tú sí! —Comenzó a reírse histéricamente y él le gruñó, viéndose realmente ofendido.

Su labio inferior resaltó en su rostro, haciendo un puchero, y dijo. —Bien. Ve a hacer lo que necesites hacer en el baño. Creo que iré a casa a lavar mis dientes para poder besar a mi novia como es debido. Quizás me dé una ducha mientras estoy ahí. Probablemente apesto tanto como mi aliento.

Bella no pudo evitar reírse de su reacción; era tan lindo. Se lo quitó de encima y entonces se sentó a horcajadas sobre él. —Sólo bromeaba. Lo siento, no pude resistirlo. No necesitas ir a casa a cepillar tus dientes. De hecho, no tienes permitido ir a tu casa. Tengo un cepillo de dientes extra que puedes usar, y si quieres, también te puedes duchar aquí. —Le guiñó el ojo y sintió una sonrisa asomándose por sus labios—. Hoy es domingo, así que probablemente se fue a pescar. Puedes tomar una ducha conmigo si quieres.

Bella vio el deseo quemando en sus ojos mientras llevaba sus labios hacia los de él. Se mantuvo un par de centímetros arriba de él y sonrió. Repentinamente, sus manos la presionaron contra él. La besó por mucho tiempo con una pasión que igualaba a una explosión nuclear.

Después de un par de minutos de su sesión de besos, ella se levantó y fue a mirar por su ventana. La patrulla no estaba, justo como sospechaba, y comenzó a caminar hacia el baño, dejando un camino de ropa detrás de ella.

Antes de estar completamente en el baño, sintió que llegaba detrás de ella y la volteaba, besándola con fuerza. Le regresó el beso con emoción mientras él la mantenía, ya desnuda, contra la pared. Sintió sus manos sobre su cuerpo, tocando sus pechos, acariciando sus pezones, y finalmente moviéndose entre sus piernas.

Sintió que sus rodillas se estremecían ante su toque, un segundo antes de cargarla en sus brazos y llevarlos al baño. La dejó en el asiento del baño antes de abrir la ducha y ajustar el agua. Una vez que el agua se calentó a un nivel tolerable, la volvió a cargar y entró a la ducha con ella.

Debieron pasar una hora en la dicha, tocándose, besándose y explorando cada centímetro de sus cuerpos. Pero demasiado pronto, el agua se enfrió y destruyó el ambiente.

Edward salió primero de la ducha, tomó una toalla y la envolvió alrededor de sí mismo. Entonces tomó otra toalla de la barra y se la ofreció a Bella. Ella salió de la tina y le dio la espalda. Mientras la rodeaba con la toalla, la abrazó, besando su cuello y mordiendo su oído.

—Bella, eres tan hermosa, increíble y perfecta. Jamás seré capaz de tener suficiente de ti. —Su voz era dura con deseo mientras terminaba de hablar.

Bella lo miró y sonrió. —Gracias Edward. Eres el hombre más increíble en este planeta y me alegra tanto que seas mío. Te quiero tanto que apenas lo soporto. —Con la toalla envuelta con seguridad alrededor de ella, le dio otro beso—. Y aunque odie decir esto, probablemente deberíamos vestirnos. Es una lástima cubrir ese sexy cuerpo tuyo, pero si vamos a hacer algo este día, es realmente necesario.

Se rio mientras se acercaba al lavabo y tomaba su cepillo de dientes. Antes de cepillar sus dientes, sacó un cepillo sin abrir del gabinete de medicina y se lo dio a Edward. Le sonrió y entonces dejó un pequeño beso en sus labios. —Gracias, hermosa. ¡Te amo!

—También te amo, Edward, ¡ahora mueve tu lindo trasero! —Le dio una nalgada antes de volver a cepillar sus dientes, con Edward copiándola rápidamente.

Después de que terminaron en el baño, fueron al cuarto de Bella. Tomó las ropas del suelo en su camino, riéndose de su intento de seducción.

Edward había traído un cambio de ropa, que comenzó a ponerse mientras Bella buscaba qué ponerse. Al fin, se decidió por un par de jeans y una blusa azul cielo y se vistió con velocidad dándole la espalda. Cuando se dio la vuelta, su respiración se atoró en su garganta. Estaba absolutamente precioso.

Estaba usando un polo color verde oscuro, que resaltaba sus ojos, y un par de shorts. Su cabello, aún húmedo por la ducha, seguía despeinado encima de su cabeza y se encontró pasando sus dedos por él, antes de darse cuenta.

—Lindo, eres tan hermoso —le dijo sonriendo—. Sé que "hermoso" no es una palabra con la que describen a los hombres muy a menudo, pero realmente no hay otra palabra. Eres simplemente hermoso. —Se puso de puntitas y llevó sus labios a encontrarse con los de él. Él regresó su beso con reverencia, dejando su mano detrás de su cuello.

— ¿Aún quieres ir al prado? —preguntó. Sabía cuál sería su respuesta, pero aún quería preguntar.

— ¿Me contarás de tu sueño si nos quedamos aquí? —Cuando no respondió nada, continuó—. Entonces vamos al prado. Necesitas decirme qué pasó para poder saber cómo ayudarte. Te amo, Bella. Verte tan alterada anoche casi me destruyó. Si puedo evitar que eso pase de nuevo, lo haré. Pero no seré capaz de hacer eso a menos que me cuentes todo el sueño.

Bella suspiró y se volteó hacia la puerta. —Bien, vamos. Necesito tomar algo para desayunar antes de irnos. ¿Pudiste empacarnos un almuerzo?

Cuando negó con la cabeza, ella se rio. —Muy bien entonces, guapo, tienes trabajo que hacer. Hay que desayunar y entonces podemos ir a tu casa y hacer un almuerzo. Aún podemos llegar al prado a las diez si nos apresuramos.

Le sonrió y tomó su mano. Cuando la tomó, entrelazó sus dedos y lo llevó abajo. Rápidamente tomaron un tazón de cereal y entonces se fueron a casa de Edward.


Pues... no duermo en noche de escuela por escribir/traducir capítulos. Espero les guste. Si les gustó, dejen review. Si me odian, dejen review. Si no les gustó, dejen review. Si saben leer en inglés, visiten el perfil de toocute24 para leer sus historias :3 Nos leemos pronto.

~Lna