Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


"¿R-Radditz?"

El sensual Demonio frunció el ceño profundamente, apoyando su mentón en su mano, previamente ahogándose en pensamiento. Miró al Ángel que lo interrumpió sospechosamente, sus ojos examinando la nerviosa presencia con irritación. En respuesta a la pregunta de su hermano, él simplemente aclaró su garganta, nunca dando declaración alguna de que realmente había escuchado el llamado de su nombre.

"¿Puedo entrar?" La joven voz preguntó tímidamente, todo el tiempo notando cuan molesto tendía a estar su hermano ante el tono. Goku supo todo el tiempo que esta conversación no sería una bonita, pero a pesar de que su cuerpo detestara la controversia, su verdadera naturaleza despreciaba dejar cuestiones sin resolver.

E incluso una parte más profunda de su naturaleza anhelaba conocer al oscuro hermoso hombre que se parecía asombrosamente tanto a él que simplemente no podía ser ignorado. Era como que sucedió demasiado rápido. Demasiado rápido. Un minuto había estado regañando a un pequeño Demonio de cabello blando y al siguiente parecía estar mirándose a un espejo. Sabía que nada de lo sucedido había salido entre Vegeta y Radditz en los momentos que pasaron a solas, sólo que la mañana siguiente se había encontrado despierto por los oscuros perforadores ojos del hermoso Rey, enterrándose en él mientras dormía.

"Despierta mi bella durmiente." La profunda, gutural voz había llamado, penetrando su mente incluso en sus sueños.

"Despierta."

Y así lo había hecho, sus reluctantes párpados abiréndose perezosamente, ampliándose con tiempo mientras los ojos negro satinado miraban fijamente a través de él. Parecía como si Vegeta pudiera verlo, realmente verlo, cuando sus ojos se juntaron y era enervante por decir menos. Era casi como si el Demonio no estuviera mirándolo a él sino en cambio sus Satánicos ojos estuvieran mirando a su misma alma que se desmoronaba sana y verdadera debajo de su piel. ¿Vegeta simplemente despreciaba a los Ángeles por la codiciada alma que yacía dentro de sus corazones?

¿Despreciaba Vegeta verdaderamente a los Ángeles en lo absoluto? Parecería una obvia pregunta considerando que su padre había despreciado a las criaturas con cada latido de su traicionero negro corazón. ¿Vegeta lo odiaba? No pensaba eso mirando al inquietantemente atractivo rostro que sonreía con viva bronceada piel, suave como la leche y el tono del rico oro saboreando sus cincelados pómulos. Las afiladas uñas pasaron a través de sus propias mejillas, asustándolo por sus mortales habilidades y sin embargo calmándolo con su suministro de calma. Los habilidosos dedos corrían a lo largo de su cuero cabelludo, llevando hacia atrás su incumplida crin de cabello y llevándolo a una hermosa relajación.

Con cada toque de que los suaves dedos de Vegeta hacían, su hechizo fue lanzado más sobre el proceso de pensamiento de Goku, suavizado y mirando sobre el hecho de que él era un monstruo y muy probablemente la criatura más mortal que hubiera vivido jamás.

Y luego había seguido al monstruo a su calabozo, viendo visiones y escenas que acecharían sus ojos hasta el día que fuera asesinado. Parte de él sabía que daría casi cualquier cosa para alejar las abominables visiones de su mente, para nunca tener que verlas de nuevo cuando se despertaba en la noche. Una diferente parte de él sabía que esas cosas lo habían hecho más fuerte, volviendo a su determinación y escondida fuerza para que esos que él amaba nunca tuvieran que pasar por tales catastróficas monstruosidades.

Y la otra parte... le gustó.

"Sí... Kakarotto."

Goku hizo un gesto de dolor ante el título, intentando infantilmente evitar que tal gesto se notase. Desafortunadamente, el movimiento no había sido pasado por alto por los inquisitivos ojos de su hermano.

"Entonces, desprecias tu nombre nativo pero no niegas quien eres." Sentenció indignado, la voz atada con pura malicia y disgusto.

"Podrías haber tenido dificultad suponiendo eso." Dijo rápidamente, sus negros ojos deteniéndose sobre la feroz mirada del Ángel, sólo secretamente notando cuan extraño era ver el reflejo de los suyos propios dentro de las poderosas orbes de ónice.

En lugar de responder con repulsiva indignación, Goku simplemente se quedó respetuosamente quieto, mientras calmadamente tomó asiento justo frente a su duro hermano quien tan evidentemente despreciaba su misma presencia en la habitación iluminada por el fuego. El Infierno se había ido de oscuro y caliente, a más oscuro y caliente. Se estaba volviendo enervante cuan impredecible era todo.

"No quería creerlo al principio." El Ángel comenzó honestamente, suponiendo que las mentiras en el Infierno podrían ser detectadas tan rápidamente como un Ángel danzando en una habitación. Simplemente no era algo que pudiera pasar inadvertido.

"Parte de mí todavía no lo hace... pero... sé en mi corazón que es verdad. Sólo no..." Suspiró, sin saber exactamente como terminar la oración que su corazón había empezado y su mente estaba intentando poner en palabras.

"Sólo no sé a dónde ir desde aquí."

Una larga incómoda pausa creó innecesaria tensión en la sombría habitación. ¿Debería hablar de nuevo? ¿Era este su castigo por no levantar sus manos y adorar el hecho que era un Demonio? Se había convertido en lo que odiaba más en una cuestión de una conversación. Básicamente aprendiendo toda la historia de su vida había sido toda una gran mentira. ¿Y se suponía que debía estar bien con eso? ¿Qué si un Demonio se hubiera enterado que era en realidad un Ángel? Se hubiera arrancado las alas de su espalda y saltado al pozo de fuego más cercano. No había duda de eso. ¿Entonces cómo exactamente se suponía que iba a reaccionar al conocimiento que él había sido su propio enemigo y nunca lo había sabido?

Estovo a punto de vociferar su drástica opinión cuando vio que Radditz apretó sus dientes en absoluta rabia.

"¡¿Por qué estás aquí Kakarotto?" Demandó, ningún amor fraternal o afecto infectando sus dolorosas palabras. El siniestro tono no contenía sentimiento alguno sino absoluto y completo odio envolviendo el alma y eso lastimó a Goku más que cualquier otra cosa. ¿Por qué le importaba tanto lo que este extraño pensara?

"¿Por qué no vuelves a tu vida sin sentido y tus patéticos amigos?" Radditz preguntó furiosamente, levantántose y casi golpeando la silla hacia atrás. Goku se sintió de repente increíblemente intimidado por el alto Demonio que estaba de pie frente a él, los malvadamente perforadores ojos enterrándose en él con devoradora sospecha y dolor. ¿Dolor? ¿Por qué el dolor? ¿Esta criatura realmente sentía tal emoción?

"Yo... no lo sé." Tartamudeó de repente sintiendo su siempre presente insolente fachada infectar su mente. Nunca se había sentido realmente así de estúpido antes.

"Sólo vete de aquí Kakarotto." Radditz ordenó en un tono de reproche, ira quemando dentro de sus oscuros ojos, idénticos al del hermano que estaba sentado dolido y abandonado en una silla.

"Vete de aquí y olvídate de todo esto." Radditz casi susurró las palabras, sólo él verdaderamente sabía cuando deseaba que esta ignorante criatura obedeciera. Había visto la manera en que la tempestuosa mirada de Vegeta había aterrizado sobre su hermano y deseó con todo su ser porque el inocente joven hombre que estaba sentado ante él sea salvado de la influencia del Oscuro Rey.

¿Olvidar? ¿Olvidar? Algo en el comentario de su hermano enojó a Goku inmensamente, insultándolo en una manera que no podía entender ni creer.

"¡Tal vez no quiero olvidar!" Gritó, pateando su silla a través de la pared mientras saltaba y encaraba a su hermano, dolor y vergüenza ardiendo dentro de las negras orbes cubiertas por largas pestañas.

"Tal vez tú puedes... tú puedes pasar por la vida sabiendo que existo y sin importarte un carajo pero yo, yo." Se estaba poniendo demasiado emocional, lágrimas realmente comenzando a inundar sus ojos con su calidez. No era tanto por las palabras que dijo sino por el hecho que las quería decir desde la más profunda parte de su alma.

"Tal vez quiero conocer a mi hermano." Terminó, su garganta intentando romperse en la última palabra. Y la verdad en eso era, que de verdad sí quería conocer a Radditz, oscura y ciertamente aterrador como el gran hombre que era. Se había convertido en un capricho para él desde que aprendió sobre sus raíces simplemente porque en este punto no tenía a nadie más.

¿Qué huérfano no desea con cada respiro que toman realmente conocer a sus padres? Sólo conocerlos... sólo verlos. Si tan sólo por un segundo. E incluso en desesperación y odio, incluso con el conocimiento que su madre o padre abusaron de ellos, abusaron de las drogas o abusaron de sus propios cuerpos... que el amor no se extingue. Esa lo increíble del amor. Es estúpido. No es esta... inteligente emoción que sentimos. No tiene límites en la edad o el tiempo o el sexo o la raza. Es amor. El amor no es inteligente. Pero es determinado y no muere. No me importa lo que digan. Si alguna vez han amado a alguien... de verdad... amado a alguien... todavía lo hacen. Siempre lo harán.

Siempre estará allí, brillando dentro de su corazón como esa solitaria vela al final de un oscuro pasillo. Parpadeando a veces, sí. Pero allí con ustedes en cada respiro que tomen... cada paso y cada movimiento. Es por eso que extrañamos a los que amamos cuando mueren. Porque realmente no se van. Nunca nos dejarán. Y a veces deseamos que lo hicieran... lo hacemos... porque el dolor es tan fuerte que piensan que nunca terminará. Pero están con nosotros... incluso en el dolor... las lágrimas y la pena... ¿Piensan que están solos cuando lloran por las noches?

Goku anhelaba conocer a este hombre. La aparentemente creación de un monstruo, el engendro del caído Ángel Satán. Quería conocer su pasado... a su padre... a su madre... Lo quería todo. ¿Por qué no debería? No tenía nada más. Radditz miró profundamente en los ojos de su hermano, casi dolorosamente buscando por sinceridad antes de sacar su incesante mirada lejos y plantarla sobre el suelo.

"Tú no perteneces aquí hermano. Vuelve a tu familia de Ángeles. Vuelve con los que." Humedeció sus labios, sopesando la opción de no continuar la deshonrosa oración. "Con los que te aman." Terminó, todo el tiempo despreciando las palabras sin expresión que había sido obligado a decir. Los ojos de Goku bajaron peligrosamente, aunque no en ira u odio hacia el Demonio sino por el mero hecho del conocimiento sobre lo que estaba por desatar, doloroso como era y siempre lo sería.

"Yo no tengo una familia." Sentenció, malicia saliendo sobre cada palabra escupida entre sus dientes. "Él está muerto. Yo lo maté."


Lo siento... sólo... no puedo hacer esto. Es demasiado personal para mí ahora.

Amor

Camaro