Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


No tuvo que abrir sus ojos para saber que él todavía estaba allí. Era una extraña sensación de amar a alguien. Era casi un sexto sentido. Casi como si de repente ella ya no fuera sólo Bulma... Sino alguien más por completo. Ese alguien esa fuerte... tan completo. Se gustaba a sí misma porque él era parte de lo que ella se había convertido. Él era quien era ella... Era difícil de explicar. Sólo podía descifrar esto, que ella había cambiado y que él estaba con ella ahora. Más que nunca.

¿Cómo es que siempre sabemos cuando recordaremos algo? ¿Cómo se siente cuando sabes que algo ha tocado tu vida por la eternidad? ¿Que esos pensamientos y ese recuerdo son ahora parte del gran diseño que eres? Sorprende, ¿no?

Recostada en sus brazos, Bulma lo sabía. Sabía que dentro de esta prohibida oscuridad, en el abrazo del imposible mal... que había renunciado a algo que nunca podría recuperar y algo que nunca olvidaría. Y sin embargo, perdiéndose a sí misma, había dado algo más. Una oportunidad de convertirse en la mujer que quería ser. La mujer de él. El alguien de él. Increíble como la vida puede cambiar tan abruptamente.

Se acurrucó más cerca de él, sintiendo los gruesos músculos contraerse levemente en sus brazos. Notó el frío aire fluctuando alrededor de su cuerpo, enfriándose en su toque y sin embargo calmando más allá de la explicación. Entonces, era cierto. Él era aura fría cuando estaba contento. Ella se enterró fuertemente contra su pecho, mirando su rostro y notando cómo nunca se había visto tan inocente alguna vez. Vegeta era la clase de persona que podía verse más peligrosa que Lucifer mismo y muy posiblemente ERA más peligroso cuando se enojaba y sin embargo... ahora que lo miraba, vio quien debió haber sido mucho antes. Mucho, mucho antes, cuando era un niño.

Ella nunca sabría de las dificultades que había enfrentado. Nunca sabría de las constantes batallas por el orgullo de su padre, la única guerra que había perdido alguna vez. Nunca sabría de los horrores que esos ocultos ojos habían visto. Eso a la edad de los 6 años probablemente había visto más terror y creado más restos que un hombre de 90. Bulma siempre estaría ajena al dolor y la pena que Vegeta había causado desde el mismo día de su nacimiento. Pero entonces... era su meta ocultarlo de ella a toda costa.

Su cremosa bronceada piel era tan suave e impecable, estirada sobre su hermosa línea de mandíbula y mejillas. Tenía largas pestañas, negras como carbón igual que su cabello. Y esos labios... ahhhh. ¿Podría una muchacha realmente superar esos labios? Tan oscuros y carnosos y mi Dios, cómo podían hacer completos milagros. Tuvo que luchar para no reír como una niña de colegio por su cabello, jalado y forcejeado por las extrañas escursiones de la noche.

Simplemente se veía tan joven. Joven como el día cuando casi había muerto. Dios... pensar en ese día la hacía tener náuseas y tuvo que luchar para no llorar. Asombroso cuan rápidamente las lágrimas se habían agrupado en sus ojos últimamente por las cosas más nimias. Vegeta no estaba muerto. Vegeta no murió. Él era fuerte. Más fuerte que cualquiera que hubiera conocido jamás y sin embargo ahora, parecía frágil. Si lo perdía... wow... Moriría. Era curioso cómo simplemente sabía eso. ¿Pero de qué servía vivir sin él? ¡Él era la única pieza del rompecabezas que le gustaba! ¡Lo amaba! Y ahora... mientras yacía ahí estaba tan claro.

Era casi como si estuviera viendo a través de una ventana al mundo exterior, tan claro como el cristal y presentado para ella que no podía haber sombras o incertidumbres. Lo amaba. Estaba enamorada de él.

Es extraño como todos siempre intentan interpretar el amor. Cómo es el sueño de cada poeta describir verdaderamente lo que hace a una persona tan temerariamente enamorada. Y sin embargo ahora... ahora me encuentro intentando lo muy probablemente imposible. En mis sueños, puedo describirles la esencia que hace hacer a la gente enamorada... lo que hacen. Leen libros y escuchan historias de interminable amor que hace que la gente sacrifique quienes son y todo lo que tienen. Han escuchado del famoso Romeo y Julieta quienes dieron sus vidas por ese amor. Y sin embargo... ¿pueden describir por qué? ¿Pueden describir ese vínculo que ata a dos personas juntas contra todo pensamiento y razón?

Pero entonces... el amor nunca necesita una razón. Golpea contra toda voluntad y serio pensamiento, probando una y otra vez con sus regodeadas maneras que nunca pueden entenderlo o derrotarlo. Y sin embargo... encuentro divertido cuan seguido los humanos intentan derrotar al amor en su propio juego. Lo desafían, pretendiendo que es enteramente posible elegir exactamente de quien se enamoran. Pero no pueden HACERSE enamorar de cualquiera y no pueden siempre detenerse de enamorarse de la persona equivocada, completa, entera, y exclusivamente. El amor es un juego, de hecho.

Alejando las sábanas de satén rojo que los separaban, Bulma puso su mano de manera vacilante sobre su pecho desnudo, directamente sobre su corazón. Luchó contra las malditas lágrimas una vez más mientras reía levemente.

"Locura." Susurró, sintiendo al órgano latir feroz y libre, clavándose dentro de los confines de su pecho como un pájaro enjaulado.

"¿Cuántas veces intenté fingir que no existías?" preguntó, una diminuta sonrisa estirándose en sus carnosos labios. E incluso mientras decía las palabras, sabía de su honestidad. ¿Cuántas veces de hecho, trató tan ferozmente de convencer a su corazón y su mente que él era completamente desalmado y perverso? ¿Que dentro de su cuerpo no quedaba nada de consciencia o amor? Pero... por desgracia, aunque intentó olvidarlo... Había estado equivocada. El rostro de Vegeta se arrugaba adorablemente ante el sonido de su voz, casi en confusión de por qué estaría ella allí.

Pero ella estaba allí. Estaría siempre allí. Ese era el problema. Ella le pertenecía ahora, unida a él eternamente por su prohibido amor y la virginidad que él había tomado. Eso significaba algo. ¿Era cierto que una mujer siempre está enamorada de su primera vez? ¿Que de una manera u otra estaban atados juntos a través de esa pérdida? ¿Pero qué si su virginidad no era lo único que había perdido esa noche? Debería confiar en su corazón lo suficiente para saber que Vegeta nunca la abandonaría porque ella simplemente había sido lograda y posible de mantener. Él no haría eso. Sólo porque fuera su meta inmediata al principio no quería decir que... Pero entonces, mientras intentaba razonar sus pensamientos, la duda y el medio se inculcaba en su interior.

"No me dejes nunca." Susurró, tan suave como el latido de las alas de una mariposa. El lado de su boca se torció en una malvada sonrisa y gimió incoherentemente, agarrándola con la suavidad de un cavernícola y jalándola sobre él, todavía muy dormido. Tuvo que ahogar el ladrido de risas que amenazaban con romperse mientras era obligada a sentarse a horcajadas sobre el durmiente Demonio, nunca poniéndose roja en el rostro mientras él decía algunas tonterías sobre ser el Rey de SU castillo.

Y luego sonrió, una genuina sonrisa susurrando su nombre antes de echar su cabeza hacia atrás y continuar su relajado sueño. Suavemente, el Ángel toco sus dedos en su labio inferior, trazando la piel suave como pluma de su sonrisa.

"¿Estás soñando conmigo?" Preguntó tranquilamente, mirando a sus párpados cerrados. Rozó sus dedos a lo largo de sus mejillas, corriendo las mechas de su cabello del rostro, masajeando su cuero cabelludo. La sonrisa de él se amplió y un casi ronroneo se podía escuchar de algún lugar profundo en su pecho. Realmente era una hermosa criatura. Ella miró a las tres diminutas cicatrices que estaban incrustadas en su mejilla, recordatorios del incidente de la pinza. Mentalmente se maldijo por ser tan irracional en el momento. Debería haber sabido mejor que rehusarse a la promesa de Vegeta de no ser el asesino de su padre. Él nunca le había mentido y sin embargo... ella había estado enojada y había sido estúpida, muriendo por culpar a alguien, alguien con quien sacar sus frustraciones y dolor.

Estúpido hombre. Él la hacía sentir tantas cosas. Amor, odio... ira y traición. Tristeza que ardía por dentro y sin embargo felicidad que podía iluminar las estrellas en el Paraíso con su fuerza.

De repente, se vio reflejada en las piscinas de ónice, su intensidad derritiendo la tranquilidad de la habitación y enviando miedo a través de su cálido cuerpo. Sus feroces ojos la examinaban inimaginablemente cerca, estudiando cada estructura de su rostro en una manera casi acusadora, cada segundo poniéndola más y más incómoda. Su corazón golpeó contra su caja torácica, haciéndole preguntarse si incluso él podía notarlo. Y entonces... justó así su mirada se suavizó, una sonrisa torciéndose en sus labios y su agarre sobre ella apretándose cómodamente.

Siempre tan gentil, él levantó sus labios a su frente, dejándolos quedarse allí mientras la giraba a un lado, permitiéndole reposicionar su cuerpo de él.

"¿Por qué lloras?" Más gimió que preguntar, su ruda voz cada vez más áspera. Ella tocó su rostro, maldiciendo cuando sus dedos volvieron empapados en frío líquido salado. Maldición. Ni siquiera se había dado cuenta que había estado llorando. Eso fue raro. Y sin embargo ahora... salían sin descanso, cayendo de sus ojos incluso mientras intentaba mantenerse fuerte.

"Es sólo que..." Tragó duro, bloqueando los sollozos que amenazaban con romper.

"Simplemente no puedo recordar haber estado alguna vez tan feliz."

Cerró sus ojos, empujando más y más lágrimas de sus pestañas y sintiéndolas frescas mientras rodaban por los lados de su rostro. Abrió sus borrosos ojos para verlo sonriendo, realmente sonriéndole. Sin desprecio. Sin maldad ni picardía. Sonriendo. Y era hermoso. Hermoso como sus fríos ojos mientras brillaban con vida, centelleaban como mármol en la oscura habitación.

"Yo tampoco." Dijo suavemente, acercándola más (si era posible) y besándola con toda la pasión que un beso puede contener. Sus lenguas se encontraron en el medio, deslizándose suavemente al principio y luego levantando impulso y fuerza mientras sus bocas eran rápidamente devoradas por el otro.

El Ángel suspiró contra su boca, su cuerpo quedando inmóvil en su abrazo. Él era un besador perfecto. Siempre lo había sido. La noche cuando se habían besado en el pasillo, sus audaces movimientos y sus escurridizas manos... Incluso entonces, ella había sabido que habilidosa criatura era él. Mucho labio, lengua ocasional. Justo la manera que ella quería. Eran perfectos juntos, cada uno adoptando los hábitos de besos del otro y permaneciendo completamente en sincronía.

Él se recostó sobre ella, alejándose para mirar en sus ojos en esa acusadora manera que las ónices orbes siempre tenían.

"Estás..." Movió su cabeza a un lado. "¿Bien?"

Bulma sonrió, entendiendo exactamente lo que quería decir mientras sus ojos bajaban para mirar su sección inferior apenas cubierta.

"Ehhhh." Gimió ella levemente, una sonrisa brillante todavía en sus ojos, sin mencionar un diminuto rubor en sus mejillas.

"Un poco adolorida."

Él frunció el ceño, una dolida mirada adornando sus oscuros ojos mientras la inspeccionaba, buscando por algún moretón o corte que pudiera haber sido resultado de su descuidado, aunque imagino que podría haber sido una inspección bastante en vano simplemente por el mero hecho que estaba cubierta de pies a cabeza con los diminutos recordatorios de su viaje a través del Infierno.

"Estoy bien. Estoy bien." Se quejó, alejando su mano con un golpecito mientras él intentaba quitar una marca de su anterior tropiezo durante su viaje.

"No está tan mal. Sólo un poco extraño, supongo." Meditó, más hablando para sí misma que en voz alta. Él la miró extrañamente, una pequeña sonrisa amenazando romperse sobre su rostro mientras maldad decoraba sus brillantes ojos. Y sin embargo no dijo nada, sólo la miró mientras la sonrisa eventualmente tomaba control y ahora simplemente estaba sonriendo de oreja a oreja.

"Entonces..." Sonrió malvadamente, levantando sus cejas de arriba a abajo. "¿Fue bueno para ti?" bromeó, riendo levemente mientras jugaba a golpearle el brazo.

"¡Vegeta!" Rió, sonrojándose terriblemente con vergüenza y sin embargo curioso de de cómo exactamente se lidia con el "después" de la situación. Parte de ella quería volar desnuda de esa habitación tan rápido como podía simplemente para evitar toda la conversación y la otra parte quería entender exactamente lo que había sucedido entre ellos y qué querría decir a largo plazo.

"¿Y bien?" Sonrió, bajando la vista a sus ojos y recibiendo una maravillosa patada por su enrojecida reacción. No iba a dejarla salir de esta tan fácilmente.

"Bueno." Farfulló ella, sin saber exactamente cómo saldría esto. "No lo sé. Fue... interesante."

Vegeta frunció el ceño, obviamente MUY disgustado por ese pequeño comentario.

"¿Interesante? ¿Qué carajo quiere decir interesante?" Gruñó, no tan enojado como se sentía estar simplemente por el hecho que SABÍA cuan malditamente bueno era. Además, las mejillas del Ángel se estaban enrojeciendo más y más mientras los segundos pasaban y no sintió más tentación de seguir avergonzándola.

"¿Qué quiere decir interesante?" empujó, mirando mientras ella se negaba a encontrarse con su mirada. Los momentos pasaban y así también su paciencia.

"Ángel. Qué carajo quiere decir inte-"

"¡ESTÁ BIEN!" Gritó, casi haciéndolo saltar de la cama.

"¡FUE MAGNÍFICO, GLORIOSO E INCREÍBLE!" Aulló, ganando una desafiante sonrisa del Demonio mientras tomaba todos los cumplidos, independientemente del hecho que ella estuviera siendo sarcástica.

"¿De verdad?" sonrió con sus dientes, mirando mientras ella reía. Ella cubrió su rostro con sus manos y rió sobre qué hombre "imposible" era él.

"Vegeta." Suspiró. "Me vuelves loca. Sabes eso, ¿no?"

"Por supuesto..." Sonrió incluso más, alzando su cabeza alta con orgullo.

"¡Soy tan irritante como maravilloso, glorioso e increíble!"

Era el turno de Bulma de reír mientras él levantaba su nariz incluso más alto, acostándose de espaldas y cruzando sus brazos. Ella rodó sus ojos, arrastrándose sobre él mientras apoyaba su cabeza sobre su hombro, preguntándose si alguna vez se llevarían bien.

"Bueno... no sé sobre maravilloso y glorioso." Le sonrió, bajando sus labios a su mentón y besándolo ligeramente.

"Pero eres bastantes increíble."

Él miró profundo en sus ojos, remarcando sólo en silencio que él sabía eso. Riendo en voz alta, envolvió sus brazos alrededor de ella, amando esa erótica sensación de la piel desnuda presionada contra la piel desnuda.

"Tú eres increíble." Susurró. "Eres como nada que hubiera visto antes."

Y sin embargo, incluso mientras susurraba tales dulces palabras en su oído, oculto en el tenue tono en su voz estaba algo que hacía una pequeña solitaria mariposa encerrada en el interior de su estómago. "Como nada que hubiera visto antes." Visto antes. Visto. ¿Por qué sentía como que eso era todo lo que importaba? ¿Era duda? ¿La duda estaba plagándola hasta que prácticamente se volviera loca por su desconfianza con él? ¿O tenía razón? ¿Sólo se preocupaba por ella por como se veía? ¿No importaba nada más? Como... ¿como su corazón? ¿Como su personalidad? ¿Eran sólo sus exóticas facciones físicas que incluso lo atraían a ella? ¿No era ese el miedo de toda mujer?

Pero alejó ese miedo. Ocultó esa duda hasta que era nada más que un pequeño mosquito dentro de su inconsciente. No perdería a Vegeta. Él podría no amarla ahora y posiblemente nunca lo haría, pero al final, él estaría allí para ella. ¿Verdad? Sólo tenía que mantenerlo interesado.

Y así miró en sus ojos, girando a la mariposa que danzaba dentro de ella y lo besó en una manera que gritaba absoluta sexualidad, separando sus muslos y llevándolo sobre ella.


Ahhhh... Volví. Bueno... más o menos. Todavía tengo Fiebre Escarlata y TODAVÍA estoy de vacaciones. Genial, ¿eh? Bueno... los he extrañado mucho. ¡No piensen que me olvidé de ustedes porque nunca haría eso! Haha... supongo que simplemente fui obligada a tomar unas vacaciones extendidas. Por la en general. Sólo se supondría que estaba de vacaciones en la vida real cuando la enfermedad me golpeó pero me estoy sintiendo un poco mejor ahora y voy a intentar volver a actualizar.

Lo siento si este capítulo fue corto pero me toma un tiempo tipearlo con débiles dedos y si miro a la pantalla por periodos extendidos de tiempo tengo náuseas... genial, ¿eh? Haha... nah nah... está bien. Viviré. Bueno... ¡probablemente! Jajaja.

¡OH! Hey, ¡antes que me olvide! Realmente tengo algunos fanart que he estado dibujando personalmente por un año y medio y finalmente los escaneé y los subí a Internet. Estoy tan emocionada. Así que si están interesados en ver el arte de Camaro vayan a este increíblemente genial sitio .com y vayan a fanart. Estará justo allí así que no se olviden de decirme lo que piensan... oh... haha... y sean amables. Soy frágil cuando se refiere al arte porque tiendo a apestar en ese grado. Haha... bueno, muchas gracias a todos... awwwww. haha... ¡los he extrañado tanto! ¡Y todavía los amo! ¡Muah! Abrazos y besos para todos.

¡Y fiebre escarlata para mis insultadores! Muahahhaaha... broma broma... Espera... no... ¡no estoy bromeando!

Amor