Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Ángel Oscuro
(Dark Angel)
Un fic de Camaro
Traducción por Apolonia
"Está muerto Vegeta." Sollozó, cubriendo su rostro con una mano y envolviendo su otro brazo alrededor de su tembloroso vientre. Ella esperaba alguna clase de confort, alguna suerte de amor y compasión así el bastardo lo quería decir en serio en lo absoluto. Y sin embargo, su silencio y falta de ternura hablaba manuscritos de información por sí sola, convenciéndola más de la malvada verdad que se escondía como un monstruo dentro de las garras de una oscura habitación.
Largos momentos pasaron mientras esperaba por una respuesta, llorando suavemente a veces por los malditos recuerdos que parecían contentos en recordarle una y otra vez lo que había dejado atrás por esta asesina e insensible criatura. Él aclaró su garganta, sobresaltándola.
"¿Y?"
Y eso fue todo lo que necesitó. Eso era todo. La mano había escrito oficialmente sobre la pared y ella ya no podía negarlo más. Él realmente era un despiadado y en este caso... Posiblemente mucho más terrible que eso.
"Mi... gente cree que tú lo hiciste Vegeta."
"¿Lo saben?" preguntó, e incluso ella no podía ver su rostro, había escuchado la sonrisa detrás de sus palabras y podría haber supuesto que estaba sonriendo como Satanás.
"¿No piensas que es un poco tarde para que los estés llamando 'Tu gente'?" Rió con desdén, posicionándose para poder mirar a su enfurecida reacción ante la verdad.
"Los abandonaste si recuerdas, preciosa." Sacó su brazo de alrededor de ella indignado.
"¿Cómo es mi culpa que 'tu gente' piense que maté a su amado Príncipe?" Rió sin humor, mirándola con ribeteado disgusto por su debilidad. A decir verdad, supongo que Vegeta estaba celoso que ella debiera derramar lágrimas por su ex prometido pero el orgullo y la arrogancia ocultaban eso de ella.
"Te vieron dejar el castillo Vegeta." Hirvió ella, sentándose derecha y mirándolo con lágrimas rayando su rostro, deseando a cualquier estrella que hubiera contemplado alguna vez que pudiera convencer a su corazón de mentir y rechazar lo que sabía que era cierto. Estaba furiosa, dientes apretados juntos y nudillos blancos mientras agarraba las sábanas rojas de satén salvajemente.
"¡¿Te VIERON y tú me lo niegas?" Gritó, su respiración saliendo en grandes mechas mientras él la miraba con desdén.
"¿CÓMO TE ATREVES?" Gritó, queriendo más que nada golpearlo lo más duro que él hubiera experimentado alguna vez. Sus manos estaban temblando completamente con la necesidad de conectarlas con su engreído rostro.
"¡¿Cómo te ATREVES... monstruo?
El aura de Vegeta se disparó al cielo, sus ojos comenzaron a sangrar mientras el monstruo se movía dentro de él.
"¡¿Por qué lo mataría?" le gritó en la cara, deleitado mientras ella hacía un gesto de dolor ante el volumen.
"Casi me asesinó una vez Princesa... y AÚN ASÍ lo salvé."
Miró mientras su ira vacilaba por un momento, su tez volviéndose pálida por sus palabras.
"Así es bebé." Sonrió locamente, escupiendo las palabras a través de sus dientes en triunfo por sorprenderla.
"Tu padre no fue el que me clavó un puñal como podrías haber imaginado. ¡Fue esa patética pequeña puta que llamabas novio!" Agarró su rostro, haciéndola mirar en sus apagados ojos sangre, todo el tiempo temiendo lo peor mientras el monstruo comenzaba a tomar control, niebla borrándose alrededor de su visión.
"¿Y sabes por qué Bulma? ¿Sabes por qué lo salvé?"
Ella comenzó a llorar suavemente ahora, ambos por miedo a él y por las palabras que dijo, sacudiendo su cabeza y cerrando sus ojos.
"Lo salvé porque TÚ saldrías lastimada. Podría haber mutilado a ese pedazo de mierda hasta que no quedara nada, NADA. Y no lo hice. POR TI. ¡Siempre ha sido por ti!" Estaba sentado en el borde de la cama, enfermamente impresionado que ella todavía permaneciera calmada en el rostro de su última ira. Él estaba jadeando con la ira, casi sintiendo como si estuviera hirviendo desde sus mismos dientes, sus venas completamente bullendo con ella y sin embargo la alejó por el momento, suprimiendo su deseo de destrozar a la llorona puta que sostenía en su agarre.
"Yo..." Jadeó, alejándose de él enojada y mirándolo con los ojos llenos de lágrimas.
"No te creo... me voy." Sentenció, empujándose de manera trivial de la cama, sus descalzos pies golpeando el suelo junto con sus irrefrenables lágrimas mientras hacía su camino a la puerta, todo el tiempo imaginado un viaje en vano a través del Infierno que casi había conquistado en el brutal nombre del amor. ¿Amor? A la mierda. A la mierda con todo. Había terminado con la engañosa creación, haciéndole trucos, burlándose de ella, ¡fornicándola en cada vuelta! ¿Qué bien se había hecho en su abundante nombre? Había sido la tonta del amor por demasiado tiempo. En sus ojos goteaba ese amor, salpicando contra el suelo en forma de lágrimas mientras sabía que iba a morir. ¿Cómo podía lograrlo a través del Infierno una vez más sin inspiración? ¿Ninguna fuerza que se burle mostrando su enmascarado rostro en forma de amor, diciéndole que se adelante con sus traicioneras promesas?
Pero estaba lista. Sorprendentemente lista. No podía vivir así. No podía dejar de pretender que no se acostaba con el Demonio cada noche y que este monstruo... esta hermosa epítome del mal... ¿No era cada pedazo de catastrófico asesino por el cual era famoso?
Y así no había encontrado nada por qué vivir. Su familia se había ido y ella era indigna para un desgarrado trono, para ser rechazada y prohibida por su propia gente... nunca ser respetada por la verdad que era ampliamente conocida. No era secreto alguno que ella había dejado el Paraíso por el Infierno. Ella moriría sola en un desierto o posiblemente caería a su muerte entre las filosas grietas y rocas junto a las Montañas Ardientes. De cualquier modo, estaría sola y abandonada, ambos por su corazón y por el que amaba.
Su mano fue agarrada salvajemente y él la golpeó violentamente sobre la cama, arrastrándose sobre ella y agarrándola por debajo de su peso mientras sangre golpeaba a ritmo con su palpitante corazón, apareciendo más y más espesa en sus ojos. Había perdido el control Sus colmillos brillaban en la oscuridad mientras apretaba sus dientes, su monstruosa apariencia shockeándola en media sumisión mientras débilmente se retorcía y gritaba desde debajo de su pesado cuerpo, tratando en vano de salirse de su mortal agarre. Pero sus viles intentos sólo tentaban más al Demonio y él agarró sus muñecas ferozmente a un lado, mirándola con un poder y un odio que nunca había mostrado ante ella.
"¿Por qué lo mataría Princesa?" Susurró casi seductoramente en su oído con una voz de dos tonos, su aliento tan caliente y envolvente como el diabólico aire que los atrapaba con su ardiente abrazo. Liberando una de sus manos, separó brutalmente sus muslos, posicionándose entre medio y excavando hacia arriba con sus caderas, riendo en su rostro mientras ella era obligada a suprimir un gemido.
"¡Dime Princesa!" Gritó, locura burlándose en cada sílaba y asustándola con su presencia.
"¿Por qué lo mataría cuando ya tengo a su preciosa mascota como la mía? ¿Eh?" Respiró, su aliento empujando contra sus labios mientras deslizaba una uña por su mejilla, viajando por su garganta expuesta y adelante mientras ella se resistía furiosamente a él por su negada libertad.
"Su puta..." Susurró, lentamente desatando la parte de adelante de su corsé negro.
"¡NUNCA!" Gritó ella, su espalda dejando la cama mientras gritaba.
"¡NUNCA!"
"Oh sí hermosa." Rió él, corriendo toda su lengua a lo largo de su garganta y hacia su mejilla mientras ella se giraba lejos de él, temblando por el húmedo calor que su saliva dejaba. Hizo un gesto de dolor ante el malvado deseo que la envolvía desde adentro, luchando sin piedad contra él, sin ningún resultado.
Con absoluta carencia de suavidad, Vegeta golpeó sus muñecas a la cama, sus largas uñas hundiéndose en la suave carne y haciéndola sangrar gotas por las heridas mientras él simplemente reía en su rostro, mirando las lágrimas hacer charcos de sus ojos y ser negadas por el mero poder de su orgullo.
Golpeó sus caderas contra las de ella, mirando su rostro mientras ella jadeaba, sintiendo cada realzado músculo en su torso inferior hundirse en su cuerpo, mirando mientras ella intentaba odiarlo.
"Incluso ahora me deseas." Susurró, acariciando su cuello y empujándose más y más duro contra ella, cada embestida salvaje y casi dolorosa mientras ella jadeaba y gemía para que se detuviera de la peligrosa tentación.
"Incluso mientras su corazón se está rompiendo, me deseas." Mordió su cuello en el mismo punto que había mordido muchas semanas atrás, mirando a la sangre chorrear en una pequeña cantidad y lloviznar con elegancia por su garganta. Ella comenzó a sollozar, arrojando su cabeza de un lado a otro mientras él besaba su cuello, su pecho, cualquier cosa que la hiciera odiarlo incluso más. No le importaba. Al Demonio no le importaba.
"¡NO!" Gritó ella, su cuerpo dejando la cama mientras se retorcía dolorosamente fuera de su agarre sólo para ser arrojada más duro, su cabeza casi girando ante el contacto con el colchón.
"¡SÍ!" Gritó en su rostro, contento de ver las lágrimas y el dolor mientras ella cerraba sus ojos y sollozaba, sacudiendo su cabeza contra la verdad que ambos conocían.
"¡ME AMAS! ¡SIEMPRE ME AMARÁS!" gritó en su rostro, escuchando su propia voz golpear con odio que nunca había sabido que estaba allí hasta que ella había pronunciado su deseo de dejarlo.
"¡Eres tan leal como una puta perra! ¡Eres mía!... ¡MÍA!"
Y luego ella comenzó a llorar a gritos, lágrimas inundando sus sienes mientras se temblaba con sacudidas de dolor, alzando la vista al hombre que amaba así lo quisiera o no.
"No... No... " Sollozaba, sacudiéndole su cabeza, tratando muy duro en mentir. Intentando ver que detrás del hermoso enfurecido rostro no estaba el hombre que ella conocía que era Vegeta, sino más el monstruo que lo tenía fascinado en un momento de debilidad e ira.
Él bajó su cabeza, tomando sus labios en los suyos y besándola profundamente, pero sin calidez, sin promesas de un día mejor. Era como si estuviera introduciéndola para él este día. Diciéndole finalmente qué esperar y revelar al animal que era realmente. El bastardo por el que ella había dado su futuro. Su captor, una vez más.
Mordió en su labio como una bestia, arrojando su cabeza de un lado al otro mientras salía la sangre, empujando sus uñas en el dorso de sus manos y saliendo de sus brazos. Se puso de pie, corriendo a un curso en colisión al suelo, sólo para ser agarrada fuertemente alrededor de la cintura y arrojada al suelo sobre su regazo. La empujó contra una esquina, mirando con furia y rabia mientras dolorosamente agarraba su mentón y la hacía mirarlo.
"¡Tú te vas cuando yo lo digo!" Hirvió, apretando su agarre en su mentón y asegurándose que su atención permaneciera sobre sus ensangrentados ojos, aunque ella estaba audazmente tentada en mirar a los colmillos que salían de su boca, carmesí con su propio labio ensangrentado.
"¡¿Entendido?" Gritó en su rostro. Ella cerró sus ojos sollozando. Él jalo su cara a una pulgada de la suya, en su alarido de protesta.
"¡¿ENTENDIDO?" Gritó, mirando mientras las lágrimas huían de sus ojos mientras ella asentían repetidamente, demasiado asustada y lastimada para desafiarlo una vez más.
"Entonces tenemos un acuerdo." Le sonrió Satánicamente, aflojando su agarre en su mentón antes de jalarla hacia él de nuevo, esperando hasta que sus ojos se abrieran en confusión antes de continuar.
"Y me amarás..." Escupió malvadamente, escuchándola ahogar un sollozo ante tales palabras. "Y me odiarás..." Dijo más fuerte. "Pero por sobre todo. ¡ME OBEDECERÁS!"
Sus ojos se cerraron, alejando la última de sus lágrimas mientras simplemente lo miraba, odio y absoluta promesa de venganza dentro de sus plateadas orbes de casi cromo.
"Y no te irás Princesa." Susurró, besando su mejilla con sus labios presionados casi dolorosamente contra la húmeda carne.
"No te irás a ningún lugar hasta el día que termine contigo." Y con eso, arrojó su cabeza a un lado, sacando sus manos de su mentón y levantándola en disgusto, mirando mientras ella simplemente se acurrucaba en una diminuta bola en la esquina.
Dios mío... ¿Qué ha hecho Vegeta ahora? Entonces acá está mi pregunta... ¿Quién de ustedes piensa que debería ser culpado por su violento y cruel comportamiento? ¿Es responsable por las acciones del Demonio? Sólo estoy curiosa por lo que piensan todos ustedes. Oh, ¿y mató a Yamcha? Y si es así, ¿por qué? Bueno... sólo pensé en obtener la opinión de los lectores.
¡OH!... Hahaha... antes que me olvide una vez más... después de que creí que era el capítulo 54... "Cactus Flower" aparentemente se disculpó por insultarme. Haha. Está bien, ahora SÉ que no fue realmente Cactus flower pero pensé que me tomaría el tiempo para apreciar a la persona que fue arriba y más allá para hacer ver a cactus como una basura. Jaja... ¡envíenme un mail quienquiera que sea!
Amor
