Subiendo capítulo después de tanto tiempo sin hacerlo. Me siento muy feliz de leer sus lindos comentarios. Una disculpa si esto ha tardado más de lo esperado, pero es que no me sentía a gusto con todos los inicios que había escrito y empecé de cero miles de veces antes de animarme con este resultado. Estamos descubriendo un poco más de todo lo que los Windsor ocultan bajo esa máscara y, finalmente, ha aparecido Caden.

Gracias a Honey Maaka y yuric09 por comentar, chicas, ¡me hacen muy dichosa! Sin más, espero disfruten de la trama.


–¿A dónde vas? –le preguntó Aline al verle caminar hacia la calle, sin atreverse a entrar en el automóvil que estaba esperándoles.

–¿Realmente quieres que me suba a esa cosa? –se detuvo, volteando a verle con ambas manos en los bolsillos.

–Debemos llegar pronto a la casa –se cruzó de brazos, mirándole impasible.

–Entonces consigue pronto un vehículo decente… –sentenció, volteando en otra dirección.

–Te dije que no se subiría en él –sonrió de medio lado Dylan–, es demasiado pronto para que lo haga. Tranquilo, brother, yo me haré cargo.

Unos murciélagos llegaron de pronto, cubriendo el cielo. La gente se distrajo con el fenómeno, eran tantos que oscurecieron todo, aunque a decir verdad el día era nublado y los rayos del sol no se distinguían a través de las nubes, algo muy común en Londres. Cuando finalmente los animales se retiraron y los londinenses dejaron de observar el firmamento en busca de un nuevo ataque, frente a los vampiros se encontraba un precioso carruaje de la época Victoriana, era tirado por dos bellos frisones negros, cuyas crines trenzadas y bridas a la medida indicaban con sólo una mirada que pertenecían a la clase noble.

–Mucho mejor –sonrió el vampiro, subiendo a él.

–¿Consigo otro para la señorita? –dijo burlón a Aline– Supongo que no querrás que viajen juntos. Sin embargo, parece ser que ella no tiene inconveniente en usar alguno de los autos de la familia, ¿y quién podría culparla? Los vehículos de Connor son increíbles, aunque mi favorito siempre será el Rolls-Royce Phantom que trajo recientemente…

–Basta –le dedicó una mirada altanera–. Que la Señorita use el Lexus, pero si lo pide, deberás conseguir un segundo carruaje, ¿entendido?

Dylan hizo una mueca, ésas eran tareas de Zorok, él no debía llevar a cabo cosas tan mundanas y simples, lo único que faltaba era tener que buscar su propia comida, entonces sí que se enfadaría; sabía que la rubia se había precipitado al deshacerse del vampiro polaco, con un buen castigo hubiese sido suficiente, pero al parecer ella no compartía su opinión. Subió al carruaje detrás de Aline y pronto el cochero dio la orden de avanzar.

Dylan contempló al vampiro a su derecha, esos cabellos platinados le hacían pensar en Connor, esos ojos azules le recordaban a Caden… y sin embargo sabía muy bien que no era así. Ni Connor, ni Caden. Su hermano había muerto hace mucho, había muerto por culpa de Él, eso era algo que se recriminaría todos los días de su asquerosa vida inmortal. Pero, a pesar de todo, quería creer, una pequeña y remota parte de él deseaba creer que aquél que iba a su lado era su hermano. Y bastaba sólo observar esos orbes celestes para darse cuenta de que no era así, el brillo de su mirada no se hallaba presente: era un cuerpo con sólo media alma.

El platinado apoyó su cabeza en su mano izquierda, recargando su peso en ella mientras contemplaba con detenimiento el paisaje de Londres hasta que salieron del mismo, las amplias calles fueron sustituidas pronto por caminos de piedra y terracería hasta que llegaron a las inmediaciones de Wimbledon.

–¿Nostálgico? –preguntó la rubia.

Volteó a verle, clavando sus iris en ella, causando un sonrojo en sus mejillas que no pudo ocultar de los otros vampiros. Él agachó la mirada, depositándola en el piso del carruaje, abrazó fuertemente su brazo izquierdo con su mano derecha y habló a media voz.

–¿Acaso te molesta que sea yo el que esté aquí? Me he pasado los últimos cientos de años sumergido en la inconsciencia y al regresar me doy cuenta de que están bien sin mí, ya hasta tienen otro hermano que ocupa mi lugar, ¿no es así?

–Caden… yo no… –intentó hablar.

–Es a él a quien ven todas las noches al despertar, es su voz la que escuchan, sus gestos y acciones los que aprendieron a amar, encariñándose día a día. Ahora mismo estás enojada de que yo ocupe su cuerpo, ¿no es verdad? Porque a él no lo dañarías… jamás le harían lo que me hicieron a mí… –susurró apenas audiblemente.

Aline se arrojó a sus brazos, llorando a lágrima viva, enterrando su rostro en el pecho de él. Cada una de las palabras dichas le habían atravesado como estacas, claro que quería a Connor, había aprendido a quererlo con el paso de los siglos, pero no había día en que no recordase al rubio y la decisión tan dura que hubo de tomar.

–No lo digas… –murmuró– ¡No lo repitas, Caden! ¡Jamás vuelvas a decir eso! ¡No ha sido fácil para mí seguir a las órdenes de Él! Tener que estar obedeciéndole como simples peones, ¡¿sabes lo que es eso?! Aquellas palabras que nos dijo en un principio, aquello por lo cual aceptamos ser el arma y el escudo de los vampiros, ¡todo era mentira! Mi vida dejó de tener sentido desde que te fuiste, me sentía realmente muerta en vida, ¡¿por qué debía seguir respirando cuando tú ya no podías?! Y entonces… entonces él llegó a la casa, no podía aceptar que ahora él ocuparía tu lugar, ¡¿acaso era una broma?! ¡Un niño! ¿puedes creerlo? ¡Un niño! Pero… no pude odiar a Connor… él no tenía la culpa de nada… ¡La culpa es de Él, de Él! ¡Siempre es de Él!

Caden acarició sus cabellos largos y sedosos, dejando que se desahogara. Dylan escuchó todo petrificado, si Él se enteraba de lo que Aline había dicho indudablemente le esperaba una muerte horrenda, no quería ni imaginarse que Él pudiese poner en práctica todas las torturas empleadas por los cazavampiros en la antigüedad. Pero no había peligro alguno, ¿cierto? Caden era su hermano, él no diría nada. Clavó su mirada en su rostro y entonces la vio: una sonrisa siniestra se dibujaba.

Caden se separó lentamente de ella, obligándola a que le mirara a los ojos, ambos azules se encontraron después de siglos separados, desde esa noche en que sus párpados se cerraron para no abrirse más.

–Lo entiendo, sister, tienes razón. Todo siempre es por su culpa, ¿verdad? Se aprovechó de nosotros y nuestra buena voluntad desde un principio, nos utilizó como a simples objetos, pero ahora ya estoy aquí y todo estará bien…

El vampiro se inclinó sobre ella y murmuró algo en su oído. Aline se sonrojó violentamente, asintió de una manera casi imperceptible y bajó el cierre del vestido que en ese momento usaba, dejando al descubierto parte de su nívea piel. Caden la mordió ante la mirada atónita de Dylan.

oOo

Finalmente habían podido encontrar pasaje a Londres, Karin hubo de dejarle un mensaje a Usui para que no se preocupara, desconocía cuándo regresaría o si es que acaso lo haría, pero quería ser positiva y pensar que estaría en casa más pronto de lo esperado. Por eso mismo se reprendió mentalmente cuando, ya a bordo del avión, se dio cuenta de que no llevaba consigo nada más de lo que tenía puesto encima.

Winner llegó en ese momento, sentándose frente a ella para intentar calmarla al verla desesperarse mientras jugaba con todo lo que estuviera a su alcance. Boogie suspiró al darse cuenta que nuevamente la cabeza hueca divagaba en cosas nada importantes, tanto tiempo en contacto con los humanos le estaba afectando.

–Ohhh, Karin-san, no debes preocuparte, traeremos a tu pequeña y delicada hermana de regreso, te lo aseguro, después de todo, como personas predestinadas que somos debemos estar siempre apoyándonos aún en las más difíciles y penosas situaciones –dijo mientras tomaba ambas manos entre las suyas.

–Gra-Gracias por tu apoyo, Winner –le miró apenada, pensando en la mejor manera de soltarse.

–Además, soy un Cazador de Vampiros calificado –extendió una credencial en su mano derecha, mientras que con la otra hacía la "V" de la Victoria–, uno que lucha contra esas bestias de sangre fría sedientas de almas huma…

Bajó el rostro avergonzado al darse cuenta de lo que estaba diciendo, se sonrojó enormemente y volvió a tomar a la vampiresa de las manos.

–Pe-Pero… Karin-san y su familia son diferentes. No son como el resto de ellos y por eso he jurado protegerlos de cualquier amenaza que se presente.

–¿Al menos sabes a qué te enfrentas, mocoso? –le miró gélidamente el espíritu del asesino.

–Según el libro que me prestó mi abuelo, la luna rosada no debe tomarse a juego –cambió el tono de su voz–. La luna llena de abril es conocida por nosotros como "Luna del huevo", "del pescado" o "de hierba", sin embargo, algunas tribus antiguas la llamaban "Luna rosada", esta fecha tan especial es considerada así por la unión de las parejas, las cuales, al contemplarla al mismo tiempo quedaban unidos no sólo ahora, sino en sus siguientes vidas. Por eso mismo muchas bodas eran efectuadas, ya que se contaba con el amparo de Venus y Marte, Dioses del Amor… y la Guerra. La ceremonia era efectuada con joyas, plantas y animales sagrados en un sitio específico donde la energía era aún mayor.

–Entonces… –le interrumpió Karin– si lo que la abuela me contó el otro día es cierto… los Windsor desean que Anju se convierta en su Doncella. Aún así, ¿por qué ella? ¿Por qué mi hermana? No lo comprendo…

–Bastardos… –gruñó Boogie– No dejaré que cumplan su cometido, traeré de regreso a mi Anju.

–Hay algo más, Karin-san… –dijo preocupado el rubio.

–¿Ahora qué? –le miró fijamente el espíritu.

–Es sobre… ser una "Doncella". Sé que es muy peligroso acercarte a una de ellas, normalmente se encuentran muy bien resguardadas en castillos alejados de todo contacto humano.

–¿Eso es todo? No malgastes saliva con eso, mocoso –se enfadó Boogie.

–No, no es sólo eso. Nuestro más grande temor como Cazadores de Vampiros siempre ha sido la transformación de una Doncella en la Luna rosada –dijo mientras sacaba de entre sus ropas aquel collar donde descansaba el colmillo de un vampiro–. La vampiresa más poderosa siempre ha sido Lilith, seguro que la conocen.

Karin asintió, recordando algunos cuentos que Carrera les leía a ella y Anju antes de irse a la cama. Si bien es cierto que la bella pelirroja era un igual en especie y género, su madre siempre les había recomendado no caer en el error de la vampiresa: el beber la sangre sólo por placer, ello era pecado, incluso para los de su especie. Si chupaban sangre era por necesidad, así como los demás se alimentaban todos los días ellos también habían de hacerlo, mas nunca tomaron una vida humana con ese acto. Por eso mismo, Lilith representaba el más grande crimen en el cual podrían caer los vampiros.

–Sin embargo, incluso para ustedes, Lilith es un ser oscuro y ruin, pero una vampiresa virgen, con un gran corazón, unida a un poderoso vampiro en la luna rosada… eso es algo a lo cual temer. Sangre cargada de energía a la disposición de ese ser podría ser el fin para nosotros los humanos. Ya una vez estuvo a punto de ocurrir algo así que, por fortuna, logramos detener –Winner guardó el collar, sabiendo que Karin le temía–. Comprende que a pesar del gran amor que te tengo no puedo darle la espalda a los míos. No significa eso que haré nada para lastimar a tu hermana, Karin-san, pero si creo que las cosas son más peligrosas de lo que podría manejar o si descubro que la humanidad está en riesgo… entonces no me quedará de otra que llamar al Gremio y… atacaremos.

–¿Me darás la espalda? –le miró dudosa.

–¡¿Nos abandonarás a nuestra suerte, malnacido?! –Boogie casi se arroja sobre él.

–No he dicho ello, juré desde la primera vez que te vi que no dejaría que nada le pasara a mi Mujer predestinada, a mi Mujer ideal, entonces te pido que, si las cosas se tornan difíciles, te retires de inmediato. Yo me haré cargo del resto y traeré a la hermana de Karin-san a salvo.

–¡Idiota! Si llamas al Gremio y luego decides salvar a una vampiresa, ¡lo más seguro es que te condenen por traidor y te lleven a la hoguera! –soltó el espíritu.

–Preferible morir en la hoguera que ver lágrimas en el rostro de mi amada Karin-san… –susurró.

–Winner… –murmuró la otra.

oOo

El Lexus negro finalmente se detuvo a las afueras de una enorme mansión ubicada en la cima de una colina, los robles, cedros y castaños de las inmediaciones le cubrían y ofrecían una vista de ensueño, como si se hallase en tierras remotas e incomunicada de la civilización, aún cuando ésta se hallase a escasos quince minutos en coche.

La mansión estaba decorada a la época Victoriana, era de tres plantas, cada habitación tenía un balcón que permitía admirar el paisaje al anochecer, para entrar a ella había una pequeña escalinata con barandal blanco. Al frente se localizaba una fuente donde el agua cristalina jugueteaba y parecía murmurar con cada movimiento, a ambos lados había bellas jardineras donde se hallaban las flores más bellas jamás imaginadas que pronto abrirían; aunque no pudiese apreciarse en ese momento, atrás había un bello patio trasero que contaba con un laberinto hecho por un hábil jardinero y, para llegar a él, se debía atravesar un arco construido naturalmente por las copas de bellos árboles.

El chofer bajó y abrió la puerta trasera, ofreció la mano enguantada a la joven de cabellos platinados, quien la tomó con delicadeza, su vestido negro con grandes holanes que llegaba hasta el suelo resaltaba su belleza, si alguien contemplara la escena se sentiría de inmediato transportado al siglo XIX, lo único que recordaba el año era el Lexus ahí aparcado.

Detrás de ella descendió una chica rubia de ojos azules, quien contempló el sitio con detenimiento antes de dirigir una mirada a su acompañante. Le descubrió mirando las flores a la entrada de la mansión, de momento se sintió en un deja vú mas prefirió no pensar en ello.

–Son hermosas, ¿no es así?

–¿Cuál es el nombre de esa flor? –preguntó quedamente, fijando los ojos en una pequeña planta con botones que pronto abrirían.

–¿Le gustan? Antes adornaban todos los jardines londinenses… quiero decir, los jardines ingleses e incluso franceses, pero hace unos siglos fueron consideradas feas y se retiraron. Aún hoy, a nosotros nos encantan, nos traen buenos recuerdos a la mente, su nombre es: Rosales moss.

Rosa musgosa… –murmuró.

–¡Qué curioso! Una flor de inusual belleza admirando a otra. Sea bienvenida, my lady –oyeron una voz.

Parado a la puerta hallaron un hombre de cabellos negros y ojos marrones, su ropa era de excelente calidad y en la mano derecha llevaba un bastón ricamente adornado, el desconocido bajó las escaleras hasta llegar junto a ellas, mostró su respeto por la platinada besando su mano, sonriendo y dejando ver sus blancos colmillos.

–Lord Dankworth, a su servicio.

–Lady Marker… –le dijo.

–Ohhh… –murmuró– Espero verla pronto, sólo vine a asegurarme de que todo estuviese en orden a su llegada.

El vampiro sonrió, inclinó levemente la cabeza antes de comenzar a caminar rumbo a la salida, en sólo unos segundos había allí un carruaje, un paje bajó y le abrió la puerta, permitiéndole la entrada. Antes de subir le dijo a Brigitte sin voltear a verle.

–Cuidado con lo que piensas, no por ser una Windsor estás exenta de ser vigilada por Él.

–Gracias por tus consejos, Cecil… –le trató sin formalidad ni dirigirle la vista– Pero antes de cuidar nuestras espaldas, deberías aprender a cuidar la tuya.

El azabache quitó la sonrisa de su rostro y subió en el carruaje, que pronto se perdió de vista. Brigitte no estaba acostumbrada a ser ignorada y mucho menos en su propia casa, pero si el vampiro estaba allí sólo podía significar que Él desconfiaba del arma y escudo de los vampiros, de no ser así jamás hubiera sido amenazada por el vizconde, algo le decía que el orden del poder cambiaría en poco tiempo y la culpable de todo eso estaba frente a sus ojos.


Antes de que quieran lincharme por la presentación tan diferente al Caden descrito muy, muy levemente por Elda en capítulos anteriores quiero decirles que eso es parte de la historia, mas aún queda algo del verdadero Windsor y pronto sabremos el porqué del cambio tan brusco de su personalidad ya que él no es un villano, como podrían llegar a pensar.

Otra cosa, éste no es un fic KarinXWinner, estoy a favor de Usui, pero necesitaba poner un poco de la personalidad del rubio y todas sabemos lo enamorado que está de la vampiresa, además, Usui casi no aparece porque sería arriesgado el que fuese con ellos hasta Inglaterra a ajustar cuentas con los vampiros más poderosos. Sin embargo, saldrá más en capítulos futuros.

Querida Martha (a quien le debo mucho), ten por seguro que Ren no está distraído con otra cosa, simplemente que aún no es hora de que aparezca, pero pronto lo hará y entonces ¡huyan! Porque el Playboy no se quedará de brazos cruzados si lastiman a su favorita.

Finalmente, todo el capítulo está basado en la información recolectada de libros e Internet (ufff, qué cansado puede ser eso, pero vale la pena al final) sólo para brindarles a ustedes esta historia que, espero, no se vuelva nunca inverosímil. Si alguna encuentra una falla, favor de indicármelo para corregirla lo más pronto posible, asimismo, si poseen una duda, no duden en dejarla, que la contestaré a la brevedad.