Disculpen la tardanza de la continuación, tenía ya unos fragmentos pero no podía acomodarlos como deseaba sin que sonase forzado y luego, no sabía en qué orden se desarrollarían las acciones de este capítulo. Por fin llega Ren a Inglaterra, dispuesto a seguir el plan de Connor. Caden nos revela sus propósitos y también nos dice el verdadero nombre de Él. ¿Boogie y compañía llegarán a tiempo? ¡Eso lo sabremos en el próximo capítulo!
Abrió la puerta de la habitación, entrando con cautela y cerrando tras de sí, se mantuvo quieto sin mover uno solo de sus músculos, casi deteniendo su respiración. Permaneció alerta pero no había nada fuera de lugar, todo estaba en silencio… demasiado silencio.
–¿Cuánto tiempo más estarás allí sin decir nada, brother? –preguntó suavemente.
–¿Acaso te incomoda ello? –oyó la contestación.
De entre las sombras surgió la silueta de Caden, el vampiro tomó asiento en uno de los amplios sillones color vino y sonrió, contemplándole con detenimiento. Dylan sostuvo su mirada pasivamente, esperando por lo que tuviese que decirle.
–Te noto nervioso… ¿tienes miedo?
–¿Debería? Eres un Windsor, un Windsor verdadero, un vampiro que juró proteger a la comunidad, usando su cuerpo como arma y escudo. ¿Has olvidado ello? ¿O aún nos tienes rencor por lo sucedido hace cientos de años?
–Jamás llegaría a odiar a mis propios hermanos –contestó seguramente–. Comprendo que lo sucedido era inevitable, nada que hicieran cambiaría las cosas y… aún así… se arriesgaron, todos ustedes lo hicieron.
–No hables de más… –pidió quedamente.
–Si te preocupa el que alguien pueda oírnos, pierde todo cuidado, he puesto una barrera alrededor que impide la entrada a las visitas indeseadas –le avisó tranquilamente, observando su reacción.
–Tu poder es grande, lo sabes bien. Pero el de Él es mayor y si descubre que estás aquí, eso significaría…
–Lo sé… –le comunicó, parándose y yendo a su lado– ¿Sabes por qué fallé la última vez?
–Eras muy débil… –contestó firmemente– Después de tanto tiempo en la inconsciencia parece que una parte de ti aún sigue dormida, así no podrás jamás derrotarlo. Pero no quiero que lo intentes, una vez lo hiciste y mira cómo acabó todo, no intentes ir con Anju Marker, sabes que acercarte a ella es muy peligroso.
–No me quedaré de brazos cruzados –fue su respuesta.
–Por favor, brother, ya una vez te perdimos, no quiero que eso vuelva a ocurrir –le miró fijamente.
–Lo siento mucho, D… –contestó suavemente– No podré quedarme con ustedes. Él notará mi presencia inmediatamente, sin importar cuánto intente ocultarme. Entonces sabrá la verdad…
Dylan fue hasta él, quedando a centímetros de su hermano mayor, le contempló con detenimiento y supo que lo que decía era cierto. No podían explicar su presencia, él no debería de existir, no de esa manera. Apenas Él notase que estaba allí las consecuencias serían funestas para el resto de los Windsor y, a pesar de que no podría deshacerse de todos ellos y mucho menos al mismo tiempo, quizás Aline cargase con la culpa y fuera eliminada con Caden… de manera permanente.
–¿Recuerdas cómo nos volvimos el arma y escudo? –preguntó en voz alta.
Dylan quedó en silencio, sabía que todo lo que pudiera decir para hacerle desistir no cambiaba el pasado vivido. Mantuvo la mirada fija en el piso.
–Yo sí… es algo que nunca podré olvidar… –murmuró antes de salir.
oOo
La habitación que le había sido conferida era muy diferente de aquello a lo cual estaba acostumbrada. Una hermosa cama con dosel, cuyas sábanas y colchas eran de un bello color marfil, un closet enorme donde los vestidos esponjosos en colores claros eran lo único presente, un librero donde podía apreciarse una envidiable colección de varios siglos de edad, una enorme ventana que ofrecía una asombrosa vista de los jardines, una jaula dorada donde se columpiaba un ruiseñor y algunos cuadros en las paredes… sólo eso. Ningún tocador, ni sillón o silla, tampoco podían apreciarse peluches por ningún lado.
En definitiva ese cuarto no era suyo, no podía sentirle así. Quizás le perteneciera a alguna vampiresa, pero definitivamente no a ella. Abrió los cajones del closet pero sólo halló guantes, sombreros, sombrillas, collares y un cepillo. Oculta entre las cajas de bellos zapatos y botines halló una pequeña caja y, al abrirla, al fin encontró algunas cintas para el pelo, aunque todas color pastel. La cerró y procedió a colocarla en su sitio.
–¿Anju Marker?
La aludida dio media vuelta, topándose con un vampiro de cabellos plateados y ojos azules. Le contempló con detenimiento, pero a pesar de haberle visto en la mansión había ahora algo diferente en él, podía sentirlo, era como una energía extraña rodeándole constantemente, sin saber exactamente de dónde provenía.
–¿Qué ocurre?
–Supongo que se ha topado con el Vizconde, ¿no es así? Vi su carruaje partir de la mansión cuando nosotros arribábamos.
–¿Y qué hay con ello? –inquirió a su vez.
–Maldición… –masculló– Él piensa poner espías dentro de la casa, seguramente sospecha algo…
La peliplata le miró sin entender, aunque sus facciones no reflejaban emoción alguna. Caden volvió hasta la puerta y colocó sobre el pomo de la misma un collar donde colgaba una cruz, un aura pareció irradiar de la misma y la habitación de pronto le pareció más confortable.
–Esto bloqueará sus poderes por el momento, estamos a salvo –le avisó.
–¿Disculpe?
–Aunque los vampiros sean ateos, no es precisamente Dios el que protege a los humanos cuando se cuelgan crucifijos o nos rocían con agua bendita… ¿sabe qué es?
Anju no dijo nada, ese vampiro parecía reflexionar consigo mismo.
–Su fe… –aclaró, contemplando fijamente el pequeño objeto– La fe en una fuerza sobrenatural que les protege de todo mal, la fe en un Ser misericordioso que siempre vela por ellos, la fe en un Padre amoroso que les salvará en cualquier situación… es la fe lo que les hace mantener una voluntad superior, inquebrantable e inflexible con la que pueden hacernos frente e incluso derrotarnos. Esa cruz fue bendecida por un monje en el siglo XVI y aún hoy cada uno de los sentimientos que albergaba continúan presentes en ella con la misma fuerza que el día en que la ocupó por primera vez en sus oraciones.
–¿Viene a darme una clase de catecismo? –le habló la otra– No tengo intención de oírla, así que puede guardarse su sermón.
–Interesante… –murmuró, volteando a verla– Aunque se borren los recuerdos la personalidad sigue haciéndose presente, aunque de una manera bastante curiosa. Así que ésta es otra de sus facetas, ¿no es verdad? Anju Marker, usted es una vampiresa bastante particular y… especial. Comprendo por qué Él le ha traído hasta acá, pero me encargaré de desbaratar sus planes una vez más y para siempre.
–¿De qué habla? No le permito ese comportamiento en mi presencia, será mejor que se retire –le dijo secamente.
–Enérgica, fehaciente, firme en cada una de sus decisiones… –se acercó más a ella– Estoy seguro de que su sangre es realmente apetitosa…
Su aliento cálido golpeó su cuello, se encontraba demasiado cerca de ella, los vellos de su nuca se erizaron ante ese pensamiento, ¿qué le estaba pasando? Eso no era normal, había algo muy extraño alrededor de ese vampiro, podía sentirlo con cada una de las células de su cuerpo. El peliplata se separó de ella, luego le besó en la frente y caminó hasta la puerta.
–Si yo fuera usted, no me lo quitaría… –dijo antes de salir.
Pasaron un par de minutos antes de que Anju pudiera siquiera respirar con normalidad, era como si esto se le hubiese dificultado y, al mismo tiempo, desde su encuentro con el otro vampiro podía sentir que algo en la mansión había cambiado. Su corazón latió fuertemente, llevándose una mano al pecho, al hacerlo se topó con un medallón colgando del mismo. Tenía una forma redonda, con círculos concéntricos que se hacían cada vez más pequeños y, en medio, una rosa delicadamente tallada, entre cada círculo había unos extraños símbolos de los cuales no sabía su significado.
–¿Qué… es esto? –murmuró, delineando los pétalos de la flor.
oOo
Entró por la ventana de la gran mansión sin dificultad alguna, lo cual era muy extraño a juzgar por el sitio al cual había llegado. Nunca era bueno que el cordero entrase a la cueva del lobo y, si bien no era un animalillo indefenso, tampoco se enfrentaba a un contrincante que pudiera ser tomado a la ligera.
–Te estaba esperando…
Lo sabía, sabía que estaba allí. No volteó a verle, no había necesidad. Tampoco quería ser educado con él, no le inspiraba confianza ni simpatía y el sentimiento era recíproco.
–Él te dijo, ¿no es cierto? Te dijo que vendría a verte –habló seguramente.
–Sus memorias son mías, sé lo que piensa, lo que siente y lo que desea. También sé de su plan, fue muy inteligente de su parte el informarte acerca de mí si las cosas se complicaban.
–Entonces sabes perfectamente porqué estoy aquí… no me iré sin Anju.
Ren clavó sus ojos rojos en Caden, quien no se inmutó por ello, caminó tranquilamente por el cuarto hasta llegar a su lado, fue una batalla silenciosa que ninguno de los dos estaba dispuesto a perder. El peliplata sonrió, dejando al descubierto sus blancos colmillos.
–No puedo hacerlo solo… hay un precio qué pagar.
–Lo sé… –se descubrió el cuello.
–Antes de que te muerda debes saber algo, Ren…
El Playboy le miró curioso, Connor le había dicho que si se topaba con Caden la balanza podría inclinarse a su favor, pero la guerra que se desataría no sería fácil para ninguno de los participantes: el orden de su mundo cambiaría. Y eso no le importaba, lo único que realmente tenía valor para él era rescatar a su favorita, por eso mismo no tomaría partido en las batallas futuras, sin importar lo que ocurriera.
–Pelearé contra Él…
–Él… –murmuró incrédulo.
–Así es… Zairé me quitó todo lo que me era importante, todo lo que una vez amé. Aún bebiendo tu sangre y la de los Windsor no creo salir vivo de ese enfrentamiento… sabes lo que eso significa: si yo caigo, Connor lo hará conmigo. Él ha aceptado el precio por salvar a Anju, por eso mismo borró sus recuerdos, si ella los conserva le será muy doloroso continuar, en cambio, si olvida que alguna vez existió, no le importará que desaparezcamos. A pesar de eso, Zairé querrá aprovechar la situación que se presenta, por lo que ella es muy vulnerable, no dejes que se le acerque Cecil… ¿entendido? Si el Vizconde pone sus manos sobre ella, la habrás perdido…
–Entiendo… –le dijo tranquilamente.
–Si las cosas resultan… entonces una nueva Era comenzará y pronto W4 no será más que un recuerdo. Los Windsor y Wimbledon quedarán por siempre en el pasado y con ellos el mito de la luna rosada…
–La Luna de Caza… –dijo el otro.
–Ohhh, ¿lo sabes? –sonrió– Aun cuando se intente suavizar su significado con palabras bonitas como "luna de los enamorados", su verdadero significado no es ése. La luna de caza es el período donde sólo hay dos tipos de seres: cazadores y presas. ¿Qué serás, Ren? ¿Qué será Anju? ¿Qué son los Windsor? ¿Qué es Zairé? Yo no lo supe hasta que fue muy tarde: me convertí en presa. El cazador se volvió cazado desde que puso los ojos en la Doncella de su Amo, desde que sus colmillos probaron la sangre virgen de la vampiresa que sería usada en el rito durante la alineación de la Luna con Marte. Antes de que la historia se repita, antes del próximo viernes… Zairé caerá.
–Eso es suicidio… –le dijo.
–Quizás… aún tengo seis días antes de mi enfrentamiento, mientras tanto será mejor no levantar sospechas. Necesito que sigas mis indicaciones al pie de la letra, sin importar cuáles sean.
oOo
–No tienes idea, ¿verdad?
Boogie contempló a Karin tratando de no soltar groserías, aunque la verdad le estaba costando demasiado trabajo. Tampoco podía admitir que en parte era su culpa, ya que por su impulsividad habían subido a un avión con destino a Londres sin saber en dónde podrían hallar a Anju. Lo cierto es que estaba tan acostumbrado a los poderes de la peliplata y la forma en qué resolvía esas nimiedades que se olvidó de algo: Karin no tenía poder vampírico alguno.
Así que, sin sirvientes murciélagos que pudieran ayudarles a rastrear a la vampiresa, estaban varados en una ciudad desconocida donde no entendían el idioma. Winner soltó un suspiro y detuvo un taxi, subiendo con él. Afortunadamente el hombre no podía verlo o quizás enloquecería. El rubio habló con él en inglés y pronto se pusieron en marcha.
–¿A dónde vamos, Winner-kun? –preguntó la chica.
–Antes de siquiera pensar en enfrentar a los vampiros debemos ir a recoger unas cosas a mi casa y quizás allí encontremos una pista de dónde pueden estar esos seres de las sombras –respondió en japonés, agradeciendo que el taxista no le entendiera.
–¿Unas cosas? –le miró confundida.
–¡Podrás ver a un héroe en acción! –se ufanó– También es probable que te topes a mis padres, pero no debes estar nerviosa, mi amada Karin-san, ellos sabrán al verte a los ojos que eres mi mujer predestinada y que nada ni nadie podrá separarnos.
–¿Ehhh? –se sonrojó.
–Estoy seguro de que apenas te conozcan olvidarán que eres una vampiresa.
–¿Estás tratando de decir que… conoceré a tus padres cazavampiros? –palideció.
–Necesitamos el consejo del Líder del Gremio, así que deberé solicitar una cita urgente con él para investigar un poco más antes de atacar –le miró fijamente el rubio.
–Pero… pero…
–No te llevaré conmigo, es muy peligroso para una dama delicada como tú, podrías no soportar el ambiente.
–Eso no es lo que me preocupa… –murmuró apenas audiblemente.
