Perdonen el tiempo que he estado sin subir capítulo, pero finalmente les traigo la actualización con muchas respuestas de aquellas dudas surgidas en episodios pasados. Espero les guste, saben que lo hago con mucho cariño para todas ustedes (dudo que me lea un chico).
Finalmente les traigo parte de la historia de Caden y cómo surgen W4, aunque terminaré de contarla en capítulos futuros, así como la llegada de Connor a la familia Windsor y su primer encuentro con un miembro de la misma (que ya fue citado antes), aunque esto haya sido por un motivo en particular.
Karin permanecía estática parada frente a la puerta de la mansión de Winner, la cual era de dos pisos en un delicado color mármol que le hacían verse incluso más imponente. Sus piernas se sintieron flaquear por un momento al pensar que ese lugar era la residencia de toda una familia de cazavampiros y, sin embargo, debía entrar en ella. Por su parte, Boogie se hizo transparente para no incomodar a los humanos a los cuales verían. Sin notar el mar de emociones de la vampiresa, Winner abrió la puerta de su casa y le invitó a pasar.
Karin fue escoltada por unas sirvientas al pequeño recibidor y se le ofreció una bebida mientras esperaba por su acompañante; por su parte, Winner caminó por uno de los pasillos y abrió una puerta oculta tras un cuadro enorme, entrando por la misma e iniciando el descenso. Abajo había una sala enorme hecha de piedra labrada, a los costados se hallaba un estrado y era iluminado por antorchas encendidas.
–Muchas gracias por acudir, señores del Gremio –reverenció, poniendo una rodilla en tierra–. Lamento mucho esta reunión tan inesperada, pero el tema que vengo a tratarles es de suma importancia.
–Espero realmente sea así, ni siquiera viste el traje ceremonial –le riñó uno de los cazavampiros más experimentados.
–Dadas las circunstancias, preferí avisarles antes de partir de Japón e inmediatamente he acudido a verles.
–Se inicia la discusión 0827-CDV Nivel 5 –habló un hombre, notificando a todos el tema a discutir, causando un gran revuelo la aclaración hecha.
–Orden, por favor –pidió Winner–. Como bien lo dice el código, estamos aquí por una emergencia del nivel más alto en los Casos De Vampiros. Sí, como bien conocen, se trata de aquellos que se hacen llamar W4.
El asombro fue general, mostrándose sorprendidos de que W4 fuese tocado por primera vez después de tanto tiempo transcurrido. A pesar de que ellos se dedicaban a matar vampiros, el grupo llamado de esa forma era como policías que mantenían a raya a sus pares, lo que sólo indicaba una cosa…
–Durante mucho tiempo hemos estado tras su pista –continuó Winner–. Nos hemos infiltrado en muchos círculos sin poder descubrir sus verdaderas identidades, podrían ser cualquiera que vemos en las calles. Sin embargo, a pesar del gran riesgo que representan, sabemos que aún hay alguien por encima de ellos… mucho me temo que nos enfrentamos esta vez a él.
–¿Qué quiere decir, agente 0924-SF? –preguntó la única cazavampiros presente.
–En seis días la luna rosada se podrá apreciar desde Londres y sus alrededores, exactamente a las 11:58 pm alcanzará una alineación perfecta con Marte, saben lo que eso significa. Los vampiros ya han elegido a su sacrificio en esta ocasión, han designado a quien se transformará en su Doncella.
–Mucho nos temíamos ello –declaró el cazavampiros más experimentado–. Nos hemos preparado para este día, por lo que contamos con armas suficientes para un ataque en masa. Tenemos guardias vigilando los posibles sitios de la ceremonia y no dejaremos que accedan a los mismos.
–Gracias por su aviso, pero nosotros ya hemos tomado precauciones al respecto, la información dada no nos es desconocida –le restó importancia otro de los cazavampiros.
–Sé quién será la elegida… –declaró.
Los murmullos se levantaron, incrédulos ante esta afirmación, era imposible que un muchacho inexperto supiera algo de tal magnitud; muchos de ellos habían pasado gran parte de su vida tras la pista de aquellas que pudieran ser elegidas para tal ceremonia, pero todas eran pistas falsas y callejones sin salida. De pronto, todos los pares de ojos se centraron en él.
–¿La chica…? ¿Es humana?
Sabía lo que esa pregunta representaba. Si Winner notificaba que sí, los demás harían lo impensable por salvar a uno de los suyos por enfrentar destino tan cruel; pero si descubrían que había mentido, no sólo intentarían matarla, sino también a él.
–Sí –contestó firme.
Los gritos de molestia no se hicieron esperar, era impensable que esos monstruos decidieran realizar tal abominación en una inocente humana que se había atravesado en su camino. Inmediatamente todos dieron su opinión al respecto, dejando muy en claro su odio por esas bestias sedientas de sangre humana.
–Orden –pidió el que parecía estar a cargo, siendo obedecido de inmediato.
–Hay algo más… –captó su atención– Estoy seguro de que la Doncella elegida no será para W4, sino para su líder.
Hubo un silencio sepulcral; la última vez que ello había pasado apenas si pudieron detenerlo y no lo hicieron solos, recibieron ayuda desde adentro, pero ese vampiro ya había muerto, seguramente a manos de los suyos. De pronto su ánimo decayó, lo mejor sería prepararse para la guerra que estaba por desatarse.
oOo
–Aún no me has dicho por qué odias tanto a Zairé –preguntó Ren curioso, contemplando al vampiro frente a él sin poder evitarlo.
–Tal vez sea la última vez que nos veamos, Ren… –continuó con la mirada clavada en el piso– Te lo diré porque ya no tengo nada qué perder.
«Hace cientos de años los Vampiros Supremos, aquellos que guardaban las Ciudades de los Cuatro Puntos Cardinales, sufrieron un ataque masivo. Los demás seres de las sombras se aliaron y planearon destruirnos como especie, así que atacaron... A pesar de que Acheron, Babylon, Century y Drakkar unieron sus fuerzas... murieron en la batalla, por eso mismo Zairé tomó una decisión difícil.
Hubo una reunión donde fueron convocados vampiros de todos los rincones del mundo, los Windsor acudimos como era de esperarse. Zairé habló, diciendo que era de vital importancia entrenar a un vampiro, un vampiro que estuviera dispuesto a dar su vida por los demás, que no dudara en batalla, que nunca retrocediera. Se hizo un sorteo y todos hubimos de sacar un hueso, aquél que tuviera el más corto, sería entrenado por Zairé.
Dylan sacó el hueso...
Al instante, todos nos emocionamos por ello, supimos que Dylan era el indicado por su gran corazón, por sus grandes habilidades, que tenía un gran potencial que debía ser explotado y que sólo al lado de un Vampiro Supremo podría realizarse. Pero, cuando Dylan marchó con él, nunca volvió a ser el mismo.
Aunque no iba a casa, no nos preocupábamos porque sabíamos que era por un bien mayor. Aline y Brigitte decidieron visitarle un día sin decir nada... pero no regresaron. Alarmado, fui tras ellos y ahí me di cuenta de todo... Dylan no era entrenado, se trataba de un cruel experimento sobre él, un control total sobre su cuerpo, sin dejar espacio para las emociones. Y ahora Aline y Brigitte también estaban bajo su dominio...
Me enfrenté a Zairé, pero sólo era un muchacho inmaduro y pronto caí presa de su control. Acatamos las 5 Reglas que nos fueron encomendadas y pronto nos volvimos el arma y escudo de los vampiros. Nuestro nombre se hizo escuchar por todo el mundo, W4 fue pronto sinónimo de Poder.
Yo mismo no sabía dónde estaba, acaté las reglas sin dudar, sin darme cuenta que muchas veces personas inocentes salieron lastimadas, sin notar que no siempre lo que Zairé nos pedía era cierto, que tenía razones oscuras. Y pronto la hallé...
Era una vampiresa hermosa, cabello largo y ondulado del color del trigo, ojos transparentes como dos grandes lagos y sonrisa cálida que te tocaba el corazón. Nuestra misión era simple: transportarla hasta el castillo de Zairé, donde se volvería su Doncella. No cuestioné nada, simplemente seguí las órdenes, atravesamos montañas y mares hasta llegar a Europa, donde le esperaba su próximo amo. Aún ahora no sé porqué no me extrañó el que un avecilla tan frágil y bella acudiera por voluntad propia a un sitio donde nunca había alegría, ni un rayo de esperanza.
–No eres muy hablador, ¿cierto?
–No me es permitido hablar con usted, mi Lady.
–No me trates con tanta formalidad.
–Lo siento.
Ella siempre parecía tratar a todos con cordialidad y familiaridad, sin portarse pretenciosa ni superior al conocer el lugar en el cual le ponía ser considerada la próxima Doncella de Zairé. Sin embargo, la noticia se expandió rápidamente y en varias ocasiones fuimos atados en el camino, sobre todo por los licántropos, con quienes ya teníamos una profunda enemistad.
Una noche, mientras viajábamos a través de los Alpes fuimos emboscados por una manada completa, el carruaje que nos transportaba fue furiosamente atacado al unísono; Dylan conducía y las gemelas viajaban en la parte superior del mismo, mientras que yo iba en el interior con ella, por eso mismo ellos fueron los primeros en darse cuenta y detener los caballos.
–¿Qué fue eso?
–No lo sé, iré a investigar, no salga.
Me asomé sólo para ver cómo los hombre lobo se enfrentaban salvajemente a mis hermanos, cuyos cuerpos manchados de sangre me indicaban que no se trataba de simples peones, sino de los más fuertes del Clan. Justo en ese momento escuché su grito y la puerta del lado contrario fue violentamente arrancada al tiempo que ella era sacada por la fuerza.
–¡Mi lady!
Fui detrás de ella y del licántropo que en ese momento le llevaba consigo, mis hermanos aún sostenían una lucha desigual, por lo cual no podía contar con ellos. Le seguí varios metros hasta un bosque donde le di alcance, sacando la espada que llevaba para casos así; nos enfrentamos a muerte y después de una feroz batalla finalmente le arrinconé, posicionando mi arma sobre su cuello, pero…
–¡No!
Ella se interpuso, arrojándose sobre aquel que intentase matarnos minutos antes. Le miré confundido sin saber por qué hacía eso.
–Apártese, mi lady, debo acabar con esto de una vez por todas.
–¡He dicho que no! ¿Por qué debemos matarnos unos a los otros?
A pesar de nunca haberlo formulado en voz alta, varias veces me lo planteé sin atreverme a decírselo a Zairé, confundido retiré mi espada.
–Está bien, deme su mano y marchémonos de aquí.
Me entregó una mano tan pequeña y delicada que por un momento pensé que se trataba de una muñeca, entonces vi cómo el licántropo se enderezaba amenazante con los ojos inyectados en sangre mientras aullaba y le enterré la espada directo en el corazón.
–¿Qué has hecho?
Comenzó a llorar desconsoladamente mientras el hombre lobo caía a nuestros pies, acariciando su mano y manchando su vestido de rojo por la sangre derramada.
–Una bestia siempre será una bestia.
–¡Él no lo era, tú sí!
–Nos hubiera atacado.
–¡Pedía a los suyos que se retiraran!
Le miré incrédulo, el aullido escuchado claramente era de batalla, no podría ser de otra forma. Además, ¿cómo podía saber eso? No era licántropo para asegurarlo con tal convicción.
–¿Cómo lo sabe?
–Si aprendieras a ver y escuchar con otros ojos y oídos, lo entenderías.
Cerró los ojos del hombre lobo por última vez y rehusó mi ayuda para enderezarse, desprendió unas ramas de un árbol cercano y con la cinta de su pelo las ató formando una cruz, enterrándola a la cabeza del licántropo al tiempo que rezaba en silencio por él. Me pareció tan bizarro que un vampiro no fuese ateo, que ella rezara con devoción por el alma de aquél que minutos antes había decidido matarla. Marchamos de allí hasta llegar al sitio donde debían estar los otros, notando que estaban solos y curando de sus propias heridas.
–¡Por fin llegan! Nos habíamos preocupado mucho al no verles volver y más cuando escuchamos ese aullido tan infernal.
–¿Qué quieres decir, Dylan?
–Hace unos minutos una de esas bestias aulló de su dirección y al instante las demás se retiraron en silencio, creímos que irían por ustedes, Caden.
Observé cómo intentaba ayudar a Aline con una de sus heridas e incluso desgarraba su vestido para ofrecerle una venda, ya que mi hermana mayor se había llevado la peor parte en toda la pelea. Pareció ser que Dylan también les puso cuidado.
–¿Ella está bien? Su vestido está manchado de sangre…
–Sí, no le ha pasado nada…
Quizás a ella no, pero yo sufrí una profunda impresión ese día. Con el carruaje maltrecho logramos llegar hasta una pequeña aldea vampírica de la cual recibimos un par de corceles descansados, un transporte nuevo y alimento de sus moradores. Sin embargo, ella no quiso salir de su habitación a probar bocado, por lo cual fui a verle; toqué a la puerta pero nadie me contestó, así que entré alarmado, topándomela arrodillada en el suelo a un lado de su cama.
–Oh, Dios… te pido perdones la sangre derramada esta noche… realmente no he querido causar tal problema… comprendo que los Windsor sólo me defendían, pero han tomado vidas inocentes; sus manos se han manchado con sangre y sus cuerpos cargan pecados muy grandes, por eso te pido misericordia para ellos… están sumergidos en las sombras, en las tinieblas, no saben dónde te encuentras; ellos cumplen órdenes para proteger al resto de los vampiros, para que sus manos no se lleguen a manchar… por eso mismo… por eso mismo… perdónalos, Señor.
Me quedé atónito, una pequeña vampiresa pedía por la salvación de mi alma, de la de mis hermanos, sabiendo que habíamos cometido grandes crímenes por la seguridad de los otros. Noté un poco de pan, crema y leche a un lado de su cama, seguramente la comida dada por esos vampiros a los que aún estaban dormidos. Fue entonces que comprendí que no era un error, sino que ella estaba dispuesta a comerla, rechazando incluso la sangre de animales. ¿Qué valiosa podía ser para Zairé si no era fuerte ni poderosa?
Un corazón puro…
Sí, su corazón era puro y el día de la Luna Rosada palpitaría cargado con la energía más poderosa para nuestro amo… Amo…
Fue en ese momento que por primera vez dejé de ser un autómata, rompiendo ligeramente el control que por tanto tiempo Zairé tuviera sobre los Windsor. Me retiré de allí en silencio. A la noche siguiente partimos del pueblo, Dylan ofreció quemarlo para no dejar rastro alguno de nuestra presencia a futuras molestias, pero me negué, no podíamos dejar a esos vampiros sin hogar en medio de la nada. Mis hermanas mostraron su enfado, pero acataron mi orden. En ese momento Aline entró en el carruaje mientras que Bridgitte y yo viajábamos en el techo del mismo.
–¿Qué sucede, Caden? Luces diferente.
–¿De qué hablas?
–Hay algo diferente en ti…
–¿Eso sería algo malo?
–Mientras no vaya en contra de Él, no…
–Dime, hermana… ¿Por qué seguimos sus órdenes?
–Es nuestro amo…
–No, no lo es… ¿Recuerdas? Él prometió que nos entrenaría para cuidar a todos los vampiros… pero no ha sido así, sólo ve por sus intereses personales, sin pensar ni un instante en el resto de la comunidad.
–No sé de qué hablas… siempre hemos estado a su servicio…
Le tomé de los hombros sin poder creer lo que escuchaba, ¿acaso ni siquiera recordaba que éramos libres antes de… ¿de qué?… no lograba saberlo con exactitud…
–¡Reacciona, Bridgitte! ¡Nos ha convertido en peones que puede manejar a su antojo! ¡Él no…!
Mi cabeza comenzó a dolerme con fuerza y pronto olvidé mis anteriores pensamientos… Él nuevamente me controló a pesar de la distancia a la cual nos encontrábamos.»
