Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


El comienzo de la Parte 3

"Señor, su cita con el Lord del Infierno del Este es dentro de una hora. Él desea conversar con usted sobre el asunto de los esclavos." Radditz informó al Rey Demonio, que estaba en el momento recostado perezosamente en su trono, su cabeza recostada contra un apoyabrazo mientras que el otro estaba ocupado con sus piernas. Vegeta se veía como la perfecta imagen de un niño adolescente semi escuchando a las aburridas instrucciones de sus padres.

Se sentó fumando su cigarrillo negro, mirando al techo e inhalando profundamente mientras que su mano libre acariciaba los suaves picos del cabello de Gohan. El niño estaba sentado en el suelo cómodamente, mirando en casi idolatría a su Rey. El mero asombro en los ojos del niño solamente podría haber hablado volúmenes de su lealtad, pero la sonrisa tendía a ayudar mientras su cuero cabelludo era masajeado con indiferencia por el gran Demonio.

"¿Freezer hm?" rascó su barbilla, una pequeña sonrisa estirando sus oscuros labios.

Radditz pacientemente esperó su respuesta, cuaderno de horarios en mano, mirando tranquilamente mientras el Rey reflexionaba sobre sus opciones.

"Infórmale a Lord Freezer que tengo compromisos más importantes a mano y que NO me reuniré con él en este momento."

Radditz sacudió su cabeza furiosamente, tachando de manera trivial una línea en su agenda, el rudo sonido asaltando los oídos de ambos Vegeta y Gohan mientras giraban sus engreídas miradas hacia él.

"Es la tercera vez que cancelas, alteza." Radditz suspiró, su tono dando un casi sarcástico nivel por la palabra 'alteza'.

"¡¿Y qué?" Vegeta espetó en tono de reproche, ajustando su cabeza para mirar a su soldado.

"¿Estás desafiando mi autoridad Radditz?"

El guardia real sólo sacudió su cabeza, sin arrepentirse y sin vergüenza en el gesto en absoluto.

"Bien." Vegeta gruñó, acomodándose e inhalando una repugnante cantidad de humo, dejando que se filtre frente a sus ojos. Necesitaba calmarse y lo sabía. Su temperamento estaba más corto que nunca estos días y estaba en una constante batalla por simplemente no romper cualquier límite y resolver destruir todo el universo. Estaba tan nervioso que lo desconcertaba y todo el tiempo su dragón había estado agitándose sin descanso en estos días, sólo tranquilizándose en ciertas ocasiones. Podía jurar que incluso en sus sueños estaba despierto, sólo esperando, sólo buscando el momento justo en el que pudiera romper por completo las cadenas que lo ataban, mutilando a todos y todos a su alrededor cuando explotara.

'Sólo una cuestión de tiempo Vegeta...' Prometió. 'Sólo una cuestión de tiempo.'

Pero alejó ese pensamiento, bajando en a los ojos más grandes que lo normal de Gohan, la pura devoción y satisfacción calmando a la bestia en su interior. Había simplemente algo sobre ese adorable pequeño rostro que lo calmaba. Algo en esos ojos que lo llenaba con la más extraña sensación de que no estaba tan solo como siempre pensó. Era una emoción muy extraña de sentir.

Una pequeña sonrisa de nuevo tocó su boca, estirándose en sus mejillas en hoyuelos mientras recordaba la pelea que había ocurrido semanas atrás con Bulma. Oh... ciertamente habían tenido peleas desde entonces, pero ninguna tan traumática y brutal, ninguna tan apasionada y dolorosa que los dejaba tanto mental como físicamente agotados.

Sonrió ante el recuerdo del pequeño golpe en las grandes puertas de madera conduciendo a las habitaciones de él y de Bulma, seguido por el diminuto rostro y brillantes ojos que habían aparecido después.

Gohan entró despacio, con la cabeza gacha en vergüenza y apuro por ser obligado a usar un enorme lazo rojo sobre su panza, envuelto como un presente para Bulma. Sus mejillas ardían rojas y había pateado al suelo mientras deambulaba a través del rojo mármol, los ojos permaneciendo en el suelo mientras ella reía y sonreía, las lágrimas repentinamente secas a la nada en su rostro.

Lo había agarrado en sus brazos con una rapidez y gracia que él apenas pensó que fuera capaz, moviendo al niño sin cesar y abrazándolo tan de cerca que era casi repugnante. Incluso hasta el día de hoy Vegeta se sentía algo indignado por el gesto, sabiendo malditamente bien que tales mimos y contacto físico de hecho harían al niño tan suave como su tío Kakarotto.

Ahh... Kakarotto. Las cosas de hecho se habían puesto muy interesantes por estos lados últimamente, el Ángel mostrando más y más de su lado predominante de Demonio más que nunca, sus batallas tan feroces y apasionadas que estaban casi al límite sexual. La ira y la incontrolable rabia ardían brillantemente en ambos pares de ojos, ambos mirándose en casi odio al otro, esperando y mirando quien daría el primer golpe.

Algunos días había sido Kakarotto quien se encontraría mirando a los ojos semi preocupados de su Rey, recostado sobre su espalda sobre el caliente, ardiente suelo del desierto del Infierno. Otras veces, escapadas nocturnas con Bulma habían pagado su incomparable cuota sobre el Demonio y se había encontrado sostenido suavemente en los grandes, musculosos grabados brazos del extraño Ángel, atrapado rápidamente antes que su inconsciente cuerpo hubiera penetrado en la tierra debajo.

Fue una de esas veces cuando Vegeta sentía casi como si tuviera que cuidarse aún más, prometiéndole a Bulma que nunca miraría a otro ser en la manera que lo hacía con ella no era la tarea más fácil que hubiera puesto en su mente. Ah, cuando ella estaba cerca, él era la criatura perfecta, nunca permitiéndole a sus ojos pasear y apartarse de ella, constantemente sonriendo y halagándola. Tuvo que reír en silencio la mayor parte de las veces mientras ellasimplemente se derretía en su tacto, sabiendo que secretamente ella DEBÍA creer completamente que él nunca sería capaz de encontrar a alguien más.

Y en un grado era cierto. ¿Porque cuántas mujeres habían como Bulma? Hmmm... ¡¿Ninguna? Así que sus ojos se mantenían fijos en su presencia, sólo siguiendo los movimientos de otros en su ausencia. Claro, en el fondo se imaginaba que estaba equivocado pero entonces... Lo que el Ángel no sabía no la lastimaría, ¿verdad?

"La Princesa me pidió mostrarle la Ciudad del Infierno." Dijo en un tono cansado, su mano descansando quieta en la cabeza de Gohan.

"Prefiero complacerla que satisfacer los deseos que el incesante quiere de ese grotesco, pastoso político."

Radditz comenzó a masajear sus sienes, haciendo BASTANTE aparente y evidente que odiaba la falta de preocupación de su Rey con respecto a sus deberes.

"Señor, ¿puedo recordarle AMABLEMENTE de todos los servicios que Lord Freezer nos ha hecho?" Dijo rudamente. "Él es un excelente Gobernador y un fuerte aliado. Sería lo mejor si lo mantuvieras como tal."

Vegeta sólo se encogió de hombros, agitando su encendido cigarrillo al otro lado de la habitación, golpeando las manos de Gohan levemente mientras el huérfano intentaba arrebatar uno para él fuera del paquete que estaba en el pecho del Demonio.

"Él no es de ninguna preocupación." Y con un movimiento brusco de la muñeca, Vegeta desestimó el asunto completamente, indicando a su Comandante que continuara.

"Además, Kakarotto ha solicitado un combate contigo al mediodía."

Una sonrisa se deslizó en los ojos y labios de Vegeta, sus brillantes blancos colmillos aparentes bajo su sonrisa borgoña.

"Mueve eso para el anochecer."

"¡Pero Tío Veggie!" Gohan protestó, los ojos llenos de dolor mientras agarraba el brazo de Vegeta. "¡Dijiste que entrenarías conmigo hoy! Tú... dijiste que ibas a enseñarme cómo volar, ¡¿recuerdas?"

Vegeta frunció el ceño levemente, notando la pobre gramática que usaba el niño y sus descarados lloriqueos. Sacó las manos del niño de su brazo, mirando profundo en los adoloridos ojos de un defraudado niño de ocho años.

"No hoy Gohan. Estoy muy ocupado."

"Pero... pero lo prometiste." Gritó, un leve brillo de humedad en el borde de sus párpados aunque los cerró profusamente, con la voz tensa.

"¿Y? Mentí. Supéralo."

Señalando a Radditz levantando su barbilla, Vegeta ordenó que la cita con Goku se celebrara al anochecer.

Radditz se detuvo irritado mirando a su agenda.

"Señor, tiene un compromiso previo con el Lord Pwee Pwee del Infierno del Oeste. Le SUGIERO que asista."

Vegeta resopló con abierto disgusto.

"¿Niño Insecto?" Se burló, ganando una linda risa de Gohan a pesar del hecho de que el joven niño estaba OBVIAMENTE molesto con él.

"Tonterías, infórmale a Lord Freezer que el ANTIGUO Gobernador del Infierno del Oeste está a su disposición en mi consentimiento. Eso debería manejar nuestra pequeña aparente FALTA de esclavos."

Alzando la vista hacia el descontento pequeño guerrero, Vegeta sonrió maliciosamente, sus dedos tentando a lo largo de su labio inferior.

"Y llevar a una cierta dueña de orfanato bajo el nombre de Drensela como una concubina obligada para él. Estoy seguro que nunca me pedirá favores de nuevo."

Radditz frunció el ceño produndamente, dejando que ambas manos caigan a sus lados.

"¿No te importa para nada tu reino?" Escupió. "¡Poner a Lord Freezer en control del Infierno del Este Y el Oeste es un increíble riesgo! ¡Es sin duda una idiotez! Es demasiado poder, demasiado para controlar. Lo subestimas, se podría volver peligroso para nosotros."

Vegeta miró la opsición de Radditz con furia, sus profundos ojos negros ardiendo agujeros en el resuelto desafío del Guardia.

"Freezer nunca ha sido, ni será alguna vez una amenaza para mí."

Con eso arrojó a su cuerpo en una posición sentado, tirándose a sí mismo al trono y zapateando como un niño teniendo una rabieta hacia la puerta. Gohan corrió detrás de él.

"¡Señor!" Radditz le gritó.

"¡VEGETA!"

El Demonio se detuvo, su diminuta contraparte casi colapsando a toda velocidad en sus alas por el abrupto fin. Los oscuros, feroces ojos se deslizaron reluctantes hacia el guardia que miraba en respuesta casi con tanto veneno saliendo de sus propios párpados. Vegeta sabía malditamente bien que su soldado nunca lo llamaría como algo tan personal al menos que fuera importante, aunque cada fibra en su cuerpo rogaba ser liberada de la habitación llena de tensión.

"¿Hasta cuándo continuará esto Vegeta?" Radditz frunció el ceño, dándole su mejor rostro paternal decepcionado.

"¡¿Hasta cuando hasta que aceptes que TÚ eres Rey y con ese título vienen ciertas responsabilidades?" Su fuerte voz hizo cascada a través de la vacía habitación, las paredes cubierta de huesos morbosamente casi temblando con el tono innecesariamente alto.

"Has estado descuidando tus obligaciones, ignorando a tus sirvientes..." comenzó a contar cada falta con sus dedos, mirando impresionado mientras el aire se volvía ardiente por el aura de Vegeta rojo sangre.

"¡COMPLETAMENTE ausente en todas las reuniones!" Alzó sus brazos en frustración.

"¡Lo ÚNICO que no has estado faltando es a mostrar atención a esa niña!" Gritó innecesariamente alto, apuntando en dirección a la torre de Vegeta.

"¿¡Cuándo vas a dejar de jugar a la niñera, dejar de consentir cada capricho de ella y ser Rey de nuevo!"

Había estado demasiado ocupado para siquiera notar la sangre que latía constante en los ojos de Vegeta, subestimando el temperamento ridículamente corto que por alguna razón se sostenía sobre la personalidad de su Rey mucho más poderosamente que antes.

Fue golpeado a través de la habitación por un ferozmente preciso gancho, rompiendo su visión mientras se elevaba a toda velocidad contra la pared, escuchando el sobresaltado grito de Gohan por el impacto. El niño estaba acobardado detrás del gran trono, temblando por la familiaridad de la escena.

Vegeta estaba jadeando, tratando de limpiar la sangre de sus ojos. Parecía incoherente y confundido, el sonido de sus dientes apretándose casi tan chirriante como uñas en una pizarra. Sostuvo ambas palmas al lado de su cabeza, poniendo presión contra sus sienes mientras gruñía y gritaba, intentando con cada músculo y gramo de voluntad luchar contra el dragón. Sus pasos vacilaron y se tambaleó para atrás, casi cayéndose.

"¡Maldita sea Radditz!" Gritó, cayendo de rodillas. Cubrió sus manos en su rostro, cada vena en sus sienes golpeando fuera de la piel. Su carne estaba irritada y roja, sus dientes apretados juntos hasta que parecía la mera fuerza sola que podía quebrarlos en diminutos fragmentos que caerían sobre su lengua.

"¡Radditz!" Gohan gritó en su diminuta, aterrorizada voz, completamente alarmado por las acciones de su tío o falta de acciones mientras el gran Demonio simplemente permanecía sobre el suelo mirando la horrible escena mientras las uñas de Vegeta comenzaban a deslizarse a lo largo de sus propias mejillas, sangre desparramándose toda sobre el suelo mientras las profundas, espesas lágrimas derramadas en extremas cantidades del líquido.

Los vasos sanguíneos en sus ojos estallaron, su visión borrosa por el rojo mientras gritaba al techo, el Dragón literalmente tratando de arrancarse de su cuerpo. Sintió a su corazón latir tan fuerte que quería arranclarlo de su pecho sólo para hacer cesar su fuerte ritmo. Golpeaba contra su caja torácica, cada músculo en sus brazos y piernas estirados y con dolor. Su mente estaba siendo lentamente rasgada en dos, parecía. El mal, el bien separándose.

Se obligó a ponerse de pie, tambaleándose como ebrio de un lado a otro.

"¡Radditz!" Gritó, su voz afectada con dos tonos, uno suyo y otro de origen satánico, arrancando toda normalidad que pudiera ser reconocida. Se derrumbó en el suelo, viendo nada en absoluto sino sintiendo y escuchando todo lo que lo rodeaba. Negrura estaba girando alrededor de su visión, espesa e impenetrable, cristalizando sus sangrantes ojos, pero no veía nada de eso, sólo miraba hacia adelante al vacío que lo envolvía.

Radditz agarró los hombros de Vegeta, mirando en horror mientras el Demonio intentaba morder sus propias manos, cada dedo chorreando sangre por todo su rostro y cuello mientras todo su cuerpo se sacudía. Sus ojos estaban vacíos y su piel pálida mientras convulsionaba una y otra vez, su fuerza tan incontrolable que Radditz tuvo que recostarse sobre él, usando cada poco de su fuerza para bajar sus dañadas manos.

"¡Está convulsionando Gohan!" Gritó, yendo por cada opción posible que tuvieran. No sabía qué hacer en una situación como esta, el pánico golpeando todas sus capacidades mentales con su precipitada o indeseada presencia.

"¡VE!" Gritó finalmente, arrojando una mano que apuntara hacia las grandes puertas de madera.

"¡Mierda! ¡VE A ENCONTRAR AYUDA!" La propia barbilla de Radditz estaba goteando sangre en el hermoso rostro del Rey, golpeando y tiñendo la pálida, suave carne mientras cada simple músculo y sistema nervioso parecía estar temblando incluso en sus mejillas. Los penetrantes ojos negros habían girado detrás de su cabeza, los párpados todavía intentando permanecer abiertos con o sin sus ventanas al mundo exterior.

"Oh Dios... Oh Dios incluso si me odias." Radditz susurró, sosteniéndose rápido a las muñecas de su caído Rey. Su garganta se sentía apretada y su estómago estaba girando dentro de sus confines. Quería entrar en pánico, correr frenéticamente de la habitación y liberar algo de su frustración y miedo en los pasos que daba. ¡Cualquier cosa para escapar de esto!... ¡CUALQUIER cosa de mierda!

"¡Por favor, Dios!" Gritó mientras el gran pecho debajo de él de repente se movió hacia arriba, tomándolo por completo mientras la espina se torcía y el musculoso cuello era arrojado hacia atrás.

"¡Dios no me lo quites!" Casi sollozó, usando cualquier control extra que pudiera reunir in no caer víctima de las lágrimas. Se mordió con fuerza su labio inferior, reposicionando el agarre de su mano sobre Vegeta mientras el joven Demonio simplemente se sacudía en una repugnante, sobrenatural manera.

Y luego se detuvo.

Radditz jadeó mientras los poderosos brazos cayeron inmóviles al suelo, la hermosa cabeza yaciendo sobre el piso. Con temblorosos dedos, el soldado tocó la garganta, buscando desesperadamente por un pulso. Se mantenía latiendo duro pero gradualmente disminuyendo mientras el oscuro guerrero simplemente lo sostenía, rezando con todo el poder que le quedaba que no cesara de repente. Inhaló y exhaló, haciendo nada más que mirar y sentir la vida de su precioso amigo debajo de sus manos.

El pecho se levantaba y caía constantemente bajo su peso, pero no hizo intento inmediato de removerse, en cambio sólo ajustando levemente al lado para evitar causar a la oscura criatura cualquier molestia.

"Hey Vegeta me preguntaba si- ..." Vino la repugnantemente feliz voz de Kakarotto, danzando sin anuncio en la habitación y juntando su aliento ante la vista de su hermano y el Rey recostados en un entrelazado y enredado abrazo en el suelo.

"¡Oh Dios!" Gritó, sus pasos cayendo hacia atrás mientras se giraba tras ellos.

"¡Kakarotto! ¡NO es lo que parece!" Radditz gritó, mirando mientras el rostro de la joven criatura se volvía pálido y sus ojos quemaban a su hermano por razones desconocidas para el hombre más grande.

"Está enfermo, tenemos que llevarlo... al..." El guardia permaneció tan afectado con miedo que cada palabra sólo parecía caer sin dirección ni razón.

"¿Al médico?" Goku preguntó, finalmente permitiéndole cualquier extraña emoción que hubiera sentido antes de desintegrarse debido a la condición en la que Vegeta parecía estar.

"No, ¡pero no podemos!" Gritó su hermano mayor, corriendo su mano a lo largo de cuero cabelludo mientras se deslizaba para ponerse de pie, ambos mirando a la silenciosa figura del durmiente Rey Demonio.

"Si lo llevamos entonces sería de conocimiento común. Incluso para sus enemigos."

"¡¿Y qué?" gritó Goku, mirando a la sangre que se había filtrado por los orgullosos pómulos del rostro de Vegeta, la suave piel desgarrada por las uñas. Los alguna vez agraciados dedos de la hermosa, oscura criatura yacían en pedazos, la piel sacada y masticada. Casi vomitó ante las negras uñas que estaban levantadas y torcidas, rotas por la mitad o faltaban por completo.

"¡Míralo Radditz! ¡Míralo!" Gritó, sintiendo el pánico de su hermano fluir en su propio sistema.

"¡Está enfermo Radditz! Dios, ¡mira su piel! ¡Tenemos que conseguirle ayuda! Tenemos que-"

Radditz se volteó furiosamente sobre el otro hombre, golpeándolo ferozmente en la mejilla, enviando a Goku al suelo.

"¿¡Estás sordo? ¡Si alguien se entera que Vegeta casi murió hoy lo hará parecer débil! No puede... Nadie puede saber Kakarotto. Si lo hacen es hay una fuerte posibilidad que asesinos conocidos y desconocidos salgan e intenten matarlo. ¿¡Quieres eso!"

Agarró con furia la fina capa de cuero negro que cruzaba sobre la clavícula de Goku, alzando al hombre más joven en el aire, a pulgadas de su cara.

"¡¿QUIERES ESO?" Gritó, mirando al Ángel frenéticamente intentando contener su ira y sacudir su cabeza. Sin cuidado, Radditz lo arrojó al suelo, sólo escuchando un leve grito mientras el coxis se golpeaba contra la roca dura del suelo de mármol.

"¡Entonces sácalo de aquí!" Gritó, una vez más corriendo sus dedos a través de su largo, puntiagudo cabello negro.

"¡MIERDA! Cómo pude ser tan estúpido... ya envié a que Gohan consiga a alguien. ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!" gritó, ahora comenzando a caminar mientras su hermano menor simplemente miraba en silencio, temiendo que cualquier posible sugerencia pudiera significar otro poderoso golpe de su hermano mayor, no algo que su recientemente formado orgullo o temperamento pudiera manejar sin repercusiones. Radditz estaba entrando en pánico y no era una emoción o sentimiento que Goku pudiera manejar viendo a su hermano lidiar sin sentimientos a pesar de su propio sistema.

"Lo sé... lo sé. Diré... diré que el niño está loco. Está bien. Diré que está loco y entonces, entonces no le creerán, ¿verdad? No... no le creerían." Radditz sonrió locamente, los ojos casi vidriosos con locura.

Goku dio un paso hacia atrás con miedo, intentando descifrar los inquietos dedos de su hermano y malvada sonrisa. Tocó sus dedos vacilante al cuero que cubría el grazo grabado con músculo.

"R-Radditz hay... hay sangre por todo el suelo."

Por primera vez parecía, Radditz bajó la vista a las gotas de rojo intenso que se habían agrupado en el suelo, rociadas a casi 10 pies en cada dirección de las convulsiones. Los dedos del Rey estaban bañados en sangre mientras yacían en un charco que los rodeaba. Carmesí bajaba por sus rasgadas mejillas cubiertas alrededor de los grandes labios borgoñas.

"Vas. Llévalo a tu habitación y escóndelo hasta que te diga lo contrario. Me quedaré y... y limpiaré esto." Se había calmado visiblemente pero aún así su piel permanecía en un apagado, pastoso blanco, sus ojos cayendo y pareciendo golpeados.

Kakarotto contempló al caído epítome del mal, el Demonio yaciendo débil e indefenso sobre el suelo.

"No podemos dejarlo así." Susurró Goku, apenas sabiendo que sus pensamientos se habían formado en palabras sobre sus labios.

"¡Eso es precisamente por qué necesitamos sacarlo de aquí, idiota!" El soldado gritó furiosamente, completamente preparado para enviar otro penetrante golpe a su hermano menor cuando se dio cuenta que había entendido mal.

"No eso. Mira a su rostro." Respondió el Ángel con voz trémula, mirando con horror en un minuto a las terribles heridas que alineaban las mejillas del Rey. Las odiaba. Quería gritarles que era un insulto era marcar tal hermoso rostro con su presencia.

Goku soltó un sobresaltado grito mientras su brazo era cortado dolorosamente por la uña anormalmente afilada de Radditz, la sangre saliendo sólo levemente a través del fino cuero que cubrí su cuerpo. Lanzando absolutos puñales al Demonio se sorprendió de nuevo por la calmada mirada que se había hundido en el oscuro, hermoso rostro que lo miraba en respuesta.

"Úsala." Dijo la criatura casi amablemente, mirando hacia las puertas de la habitación del trono en caso que un intruso hubiera estado escondiéndose sin ser esperado.

"¡Concéntrate en tus poderes curativos en él y sánalo! ¡Pero sal de aquí tan rápido como puedas!" repentinamente gruñó, empujando a Goku con fuerza hacia el cuerpo quieto.

"Maldición Radditz... ¡no sé cómo!"

"¡HAZLO MIERDA!" Gritó el Demonio en ira, su rostro volviéndose rojo con la presión que tomaba para salvar la vida del joven hombre.

Sin más preguntas, el Ángel se hundió en el suelo, delicadamente poniendo el pesado cuerpo en sus brazos, suavemente levantando a Vegeta y descansando la cabeza del Demonio sobre su hombro. Radditz simplemente miró a los dos, una confundida, sensual mirada pasando sólo momentáneamente sobre sus ojos mientras contemplaba tal compasión de su hermano.

Y luego lo vio.

Sangre se filtraba de la nariz de Vegeta sobre sus labios, goteando sobre su mentón y cayendo sobre su musculosa garganta. Kakarotto lo vio también y frunció el ceño profundamente antes de rozar cualquier cantidad que pudiera alejar de la criatura durmiente incluso acercándolo más.

Mirando cada paso que el Ángel tomaba, el soldado miró con maldad, una extraña idea siendo MUY aparente para él en sí misma. Había visto esto antes. Esta clase de reacción sucedida, no seguido, pero no desconocido de los adictos a la Ceniza.

Mientras las puertas se cerraban, hizo su camino hacia el cigarrillo apagado que yacía en la esquina de la habitación, cada paso tomando sentimiento como prácticamente para siempre. Sabía lo que había visto. Una colilla de cigarrillo. Nada más, nada menos. Pero eso es todo lo que quería ver.

Levantándola cuidadosamente del suelo, deslizó una uña por el mismo centro con una clase de habilidad extraña a su clase, sacando suavemente un pedazo de papel negro. Sólo una pequeña cantidad de tabaco quedaba, negro y levemente marrón. Y luego la olió.

No era humo. De ninguna manera. Era... no podía descifrar el olor, sólo sabiendo que de ninguna manera era la simple fragancia de un cigarrillo...

Los diminutos, casi invisibles cristales cayeron en su palma, tal vez sólo 6 o 7 pedacitos. Pero eran suficientes para confirmar sus sospechas.

Ceniza cristalizada había sido lazada en el cigarrillo, drogando a Vegeta hasta que tuviera una sobredosis desconocida incluso para él mismo. La presencia del dragón ciertamente no había ayudado, incrementando cada cantidad de ira que estaba escondida dentro del Rey. Cada emoción estaba en lo alto haciéndolo convulsionar.

¿En pocas palabras? Había sido envenenado.


Bueno, ahí lo tienen gente. Tomó mucho más de lo que pensé pero un capítulo mucho mejor que el último, más acción y verdadero argumento cambiando eventos que toman lugar. Salteé un par de capítulos que estaban en mi original ya que parecía que la mayoría de ustedes no tenían deseo de leer nada remotamente relacionado a lo emocional inútil que contenía sexo o enormes argumentos y giros.

DE CUALQUIER MODO... esta ES la parte 3 y NO... no será tan larga como las otras. Esta es la parte final de Ángel Oscuro y tengo que decir, es bastante un placer haber llegado así de lejos, ni lo hubiera hecho JAMÁS sin mucho de ustedes. Realmente me mantienen yendo y se los agradezco.

Oh... pero sí tengo un muy talentoso escritor que quiero presentarles en caso que no hayan escuchado de él todavía. Si historia es absolutamente... ¡Extraña! Pero MUY bien escrita y MUY buena. Su seudónimo es General Patton y su historia se llama Deseo... Es sobre algo consiguiendo el poder de un guerrero Z e incluso aunque apesto resumiendo cualquier cosa... es un deber leerla. De verdad.

¡PERO! Si están interesados en leer algo mío, gracias a la insistencia de mi amor Jurion, escribí mi primer y muy posiblemente mi último poema. Si están todos obligados a leerlo, pueden encontrarlo en fanfictionpress bajo mi nombre O el título es Papá. ¿Realmente necesito resumirlo? ¡Gah!... bueno, supongo que es sobre la relación mía y de mi padre y da mucho de por qué soy como soy y la manera que escribo en cierto punto. ¡Gracias por leer!