Fanfic compartido entre Rashi Itami y Pitukel.
Naruto © Masashi Kishimoto.
One-shot © Pitukel.
Pareja: Gaara/Hinata.
-Advertencias de este One-soht:
-OoC
-Crack
-PoV Gaara
-Invierno-
El viento soplaba frío en la Aldea de la Hoja, los alrededores como por ejemplo el lago y parte de la vegetación estaban congelados.
Por no hablar del suelo, que si no tenias cuidado, podías pisar un trozo de hielo y resbalarte. A pique de romperte la cabeza.
¡Si lo sabía yo! Que acababa de ver a Kankuro caerse y estar apunto de rebanarse la cabeza con una piedra. Por suerte parecía tener la cabeza hecha de acero.
Lo único que le ha quedado, ha sido un enorme chichón… Es más parecía que tenia una ciruela pegada el mitad de la frente.
No se quejaría le iba a juego con la puntura que llevaba.
-¡Achuuuus! ¡Demonios que frío hace en Konoha!
Por una vez en la vida estaba en total acuerdo con mi hermano.
Aunque la escasa falta de temperatura en el ambiente no impedía que los aldeanos salieran a disfrutar del clima.
Muchos jugaban a crear muñecos o peleas de nieve, otros patinaban sobre el lago congelado y el resto hacia sus quehaceres. En definitiva como si estar a ocho grados bajo cero fuera lo más normal del mundo.
Cuando me gire para atrás mis hermanos ya no estaban.
-Anda que han tardado en dejarme solo, claro como ellos si se saben la aldea pueden ir a sus anchas.
Yo por desgracia, como cada vez que venia solo discutía sobre tratados de paz con la Hokage, nunca tenía tiempo suficiente para salir a explorarla.
Encima para colmo los únicos que si la conocen se largan dejándome más perdido que un pato mareado.
Y si eso no fuera bastante, ahora tenia que buscar un maldito hostal donde poder pasar la noche
Si es que tengo una suerte… Nótese el sarcasmo.
No se cuantas horas habrán pasado ya desde que salí de la oficina de Tsunade, pero una cosa es segura debe de ser mucho tiempo porque me estaban dando agujetas.
Como no, si me paso con el culo postrado sobre la silla casi todo el día, seis días de la semana, menos mal que al menos el Domingo me lo daban libre… que si no.
-¡Joder ahora si que hace verdadero frío!
¿Cómo son capaces de soportar semejante temperatura la gente de esta aldea? Vale que yo vivo en un desierto, pero es que las noches de Suna parecen verano en comparación con esto.
El aire frío me estaba calando hasta los huesos, ni siquiera las siete capas de abrigo que tenía me eran suficientes.
Observe los alrededores, las calles estaban casi por completo desiertas, solo eran iluminadas por las farolas y la luz de las casas.
Una gota helada sobre mi frente, me sorprendió. Al mirar hacia el cielo descubrí que estaba empezando a nevar otra vez.
-¡Genial y yo como los tontos en mitad de la calle! No puedo ser más imbecil todaví…vi… ¡ACHUSSS!
¡Oh sencillamente maravilloso¡ Ahora pillare una maldita pulmonía! Maldigo el maldito momento en el que acepte venir ha la maldita Konoha en pleno invierno, ¡Si yo odio el maldito frío ante todo!
¡Lo maldigo todo!
Y encima no se donde estoy, me he perdido ¿Me puede pasar algo más patético que esto?
-¿Kazekage-sama?
Me voltee a ver quien era, encontrándome a la heredera Hyuga mirándome bastante preocupada.
-Hi…Hinata-san… lla…llámame Gaara… po…por favor….
No puedo ni hablar como las personas normales, si, si que me pueden pasar cosas más patéticas.
-¿Tienes frío Gaara-kun?
¿Es que no se nota? Tengo los labios casi morados y el moquillo que me sale de la nariz congelado ¿De verdad ahí que preguntarlo? ¿Acaso no es obvio? Pues claro que tengo frío, estoy congelado.
Pero no lo voy a admitir delante de ella, ¡Claro que no! Soy el Kazekage; tengo una reputación que mantener y si bueno… si haciéndome pasar por fuerte consigo encima impresionarla, pues que mejor ¿No?
Así que solo le contesto un simple:
-Hmmm…
-Ven a mi casa, ya es demasiado tarde y ha empezado a nevar otra vez. Los hostales ya estarán cerrados y en casa tengo comida caliente y una habitación de huéspedes al lado de mi cuarto, que puedes usar esta noche si quieres.
¿Estoy escuchando bien? ¿Su casa? ¡Oh Dios mío me ofrece pasar la noche en un hogar calido, libre de hielo y frió!
-Bu…Bueno si insistes….
Empecé a andar siguiendo el final de la calle, esperando a que me siguiera.
-Esto… Gaara-kun mi casa esta por el otro lado…
Después de tan penoso y vergonzoso fallo, Hinata me guío a una casa modesta. Me explico que su padre le permitía vivir fuera del Clan, de manera independiente.
Un pequeño calor me invadió al ver que iba a pasar una noche con ella ¡Solos! En la misma casa.
Abrió la puerta y enseguida un inmenso aire caliente me estremeció, entre con suma rapidez al recibidor y ambiente caldeado me hizo sentir bien.
Cuando yo me quite los siete abrigos y los colgué del perchero, vi que ella solo se quitaba uno. Pues no tenia ni uno más.
-¡Hinata es una súper mujer aprueba de frío…!
Me enseño el salón, donde la chimenea parecía llamarme a gritos. Como si me leyera la mente me sentó en un cómodo y enorme sofá frente al fuego y me rodeo con un par de mantas.
De la cocina me trajo un humeante tazón de caldo de pollo, que por cierto estaba realmente delicioso.
¡Ya podría Temari aprender a cocinar así!
Se sentó a mi lado, mirando las inmensas llamas y la madera crujir ante estas.
De manera disimulada la mire atentamente.
-Es hermosa… la mujer perfecta… Es alegre, atenta, amable, amorosa, armoniosa, afable, apacible, bella, benévola, bondadosa, cariñosa, compasiva, comprensiva, cuidadosa, discreta, dulce, educada, generosa, gentil, honesta, honrada, hogareña, humilde, inocente, inteligente, justa, luchadora, maravillosa, noble, pacifica, paciente, prudente, respetuosa, responsable, risueña, sencilla, sentimental, serena, simpática, sincera, soñadora, talentosa, tenaz, tímida, tolerante, valiente…. La miro de arriba a bajo –Y sensual sobre todo… tengo que reconocerlo esta muy buena.
Creo que queda bastante claro que me gusta un poco.
Hinata tiembla levemente, echo que me permite darme cuenta que la mantas las tengo yo para taparme.
En un acto inconsciente, la tomo por uno de sus hombros mientras la recuesto sobre mi pecho al mismo tiempo que me tumbo en el sofá.
Una vez tumbados los dos, me quito las mantas, para taparnos bien a los dos como es debido.
-¿Gaara-kun?
-Me he dado cuenta de que estaba siendo egoísta acaparando las mantas, mientras tú pasabas frío…
Su única contestación es verla acurrucarse más cerca de mí, buscando calor. Encantado pasó mis brazos por su cintura, en un contacto íntimo.
Así que aquí estamos abrazados, con las piernas enroscadas uno con el otro, con las frentes juntas, bajo las mantas y junto a la ardiente chimenea.
Hinata de un momento a otro se quedo dormida sobre mi pecho y a mi parecía que la comida y el calor que ella desprendía me estaban haciendo mella, porque el sueño me estaba ganando.
Sonreí divertido.
-Parece ser que esta noche no nos ara falta ninguna cama a ninguno de los dos.
Cerrando los ojos adormilado pensé, que me estaba empezando a gustar el invierno, siempre y cuando pudiera pasarlo con Hinata firmemente abrazada a mí.
FIN.
