Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


¡OH DIOS! ¡OH DIOS! Sigue moviéndote. ¡MIERDA! No te resbales. Más rápido, ¡tienes que ir más rápido!

Deslizándose a través de los pasillos, corriendo a través de los ennegrecidos corredores, el aire se sentía tenso mientras volaba a través de él como si estuviera escapando de un horror que ningún hombre podría describir.

¿Voy a fingir que no sintió miedo alguno mientras cargaba su preciosa carga en los brazos? Supongamos que cargasen la vida de un Rey en su abrazo, ¿una simple gota o un pie mal puesto condenándote a la tortura de una indescriptible magnitud? Supongo muy bien que se sentirían como Goku lo hacía, elevándose a ciegas hacia su habitación que estaba en la alta torre al este del castillo.

¿Han sentido alguna vez como si hubiera un perseguidor invisible que pellizcara sus talones mientras se encaramaban a través de la oscuridad, aunque profundo, muy profundo dentro de ustedes supieran que nadie estaba en el vacío detrás de sus pasos? ¿Recuerdan el pánico fuera de lugar que se hinchó en las partes más espesas de su vientre, nervioso y palpitante con la cruda preocupación en su forma más poderosa? ¡Los hizo enfermarse, hundiéndose en su sistema nervioso como alguna clase de virus, empapando su cuerpo con un fino brillo de frío sudor, cubriendo su piel como una enfermedad que comía la carne!

Casi quería vomitar ante la fría, muerta piel que lo miraba desde el pálido rostro. Esos silenciosos ojos que parecían casi blancos en su parecido al de un cristal, rozados con la proximidad de la muerte. Esos rosados labios mate, tan secos y agrietados con veneno parecían como si nunca hubieran sido regordetas, suaves creaciones tipo almohadas que el Ángel tan seguido había admirado profundo dentro de sí mismo, aunque secreto del mundo que lo despreciaría por tales prohibidos cariños que había desarrollado por le magnífico epítome del mal.

El aire era tan espeso que casi parecía deslizarse por su garganta, pasando el nudo que había bloqueado su cordura con su indeseada llegada.

Ahora, aquí está una pregunta... ¿qué es un bulto? ¿Por qué se forma? ¿Es nuestro otro escape del alma para las emociones? ¿Como alguna clase de lágrima que se agarra a nuestros pasajes, dejando al triturado portador hablar o tragar correctamente? Es de hecho una cosa traicionera, creada como la misma enferma broma del Diablo, acompañado por esas desastrosamente monstruosas mariposas que parecían despertar en los momentos más irónicos e indeseados.

Estaban las puertas, ¿pero qué cuando pasaran a través de ellas? Había confiado simplemente demasiado en el destino y no en la solución. Un gran par de dobles puertas de madera no hacían nada para sanar la horrible situación de Vegeta, y el inerte cuerpo en los brazos de Goku era suficiente para probar que tal declaración como para golpear a través de ellas, jadeando mientras soltaba a Vegeta sin cuidado sobre la cama de tamaño King.

No podía hacer nada y la impotencia hacía prácticamente... bueno, ¡nada para ayudar! Era una malvada ironía. El pánico reemplazó cualquier razón que pudiera haber habitado mientras él frenéticamente buscaba pulso, sintiendo sólo un leve golpe. Oh Vegeta. ¡Oh Dios! Estaba perdiéndolo.

Los vidriosos ojos estaban dentro de su cráneo, incluso mientras Goku in intentaba abrirle los párpados a Vegeta, la sedosa blancura de las esferas fueron su única respuesta. Enfurecido, arrojó el objeto más cercano que podía contra el suelo, como resultado, rompiendo en pedazos un candelabro brillantemente diseñado. Miró en frustración mientras los rostros pedazos de porcelana negra danzaban y se movían a través del resbaladizo mármol que los sostenía.

Comenzó a moverse, sin conocer otra opción a su disposición por el momento, silenciosamente preguntándose si caminar servía de algo en lo absoluto, y si de hecho no lo hacía, como esperaban por qué tantos se embarcaban en el ridículo acto en momentos de semejantes sucesos estresantes. Necesitaba pensar, esto lo sabía, y sin embargo, mientras reflexionaba en cuan duro debía pensar, se dio cuenta que no estaba pensando en lo absoluto sobre el tema en cuestión.

Vegeta estaba muriendo.

La repulsiva realización se le ocurrió mientras miraba con cuidado al constante levantar y caer del poderoso pecho. Nunca llegaba.

"¡VEGETA NO!" gritó de repente, cayendo sobre el musculoso cuerpo y tocando sus dedos en la nariz y la boca. Nada. Nada. Los segundos pasaron como horas mientras esperaba, esperando por algo que no tenía tiempo para esperar.

Vegeta no estaba respirando.

¿Qué sucede cuando el caos reemplaza la cordura y proceso de pensamiento? Goku arrojó sus labios sobre los del otro hombre, separándolos con sus dedos mientras respiraba en ellos. ¿Estaba haciendo bien esto? ¿Qué si lo estaba haciendo mal?

No había tiempo, no había tiempo para pensar.

Exhalaba, tiraba, empujar, empujar, empujar... repetir.

¡Oh Dios! ¿Qué si estaba mal? Sabía como lo hacían los demás, lo había visto demostrado. Pero esto era real.

El pecho debajo de su mano se levantó por sí solo una vez más, una bocanada llena de aire siendo mostrada en profundidad. Suspiró en alivio, derrumbándose sobre el cálido cuerpo.

"No mueras, no me dejes Vegeta." Susurró, preguntándose por qué era que se preocupaba tan profundamente por la oscura criatura que yacía indefensa bajo él.

"Te necesito." Dijo tranquilamente, más pensando en voz alta que realmente hablándole al ensangrentado hombre a su lado. "No sé por qué pero te necesito conmigo."

Miró en repulsión a las tres sangrientas heridas que corrían a lo largo de los lados del rostro del Demonio, causadas por sus propias gruesas uñas. Aunque la sangre se había secado, las heridas estaban frescas, abiertas al aire. Las odiaba. Por todas las estrellas odiaba cualquier cosa que pudiera mutilar tal hermosa carne con su aborrecible presencia.

Miró a su propia diminuta marca, todavía levemente rebosante con carmesí.

"Úsala." Escuchó a Radditz decir en su mente. "¡Concentra tus poderes de sanación en ella y cúralo!"

Apretando su mandíbula fuertemente, Goku cerró sus ojos, alimentándose de la energía que producía y considerando sus habilidades de rejuvenecimiento en su brazo, sintiendo el caliente, casi doloroso pinchazo de su presencia debajo de su piel, hirviendo su sangre.

Gritando, sacó la herida con sus dedos, usando su pulgar e índice para sacar la ensangrentada carne separándola en dos, abriéndola lo amplio suficiente para chorrear caliente sangre por todo el rostro del Rey. Las visibles venas escupieron profundo rojo carmesí por toda la cama, incluso sobre las paredes detrás del puesto, casi de un color marrón.

Sin un segundo pensamiento, ni de pesar o miedo, Goku arrojó su expuesto brazo en los separados labios del Demonio, poniendo más presión en su muñeca con el fin de derramar más y más en la boca que esperaba.

Momentos pasaron mientras el líquido sólo corría del Demonio que no daba respuesta, deslizándose a los lados de sus mejillas y encharcando la cama. ¡El Ángel podría haber sollozado en su desesperación! Bebe... ¡Bebe maldito seas!

De repente, Goku gritó en shock y abrumador dolor mientras los afilados colmillos se hundían en su brazo, la lengua separando la piel incluso más. Saltó hacia atrás en inconsciente respuesta, pánico y miedo bloqueando su adormecida mente momentáneamente.

Mirando en horror, vio el profundo rojo de los ojos de Vegeta ardiendo en la habitación con tenue luz, humo rojo disipándose a pulgadas de su cabello mientras el Demonio se sentaba. Con impecable velocidad estaba sobre Goku, sus arrancadas uñas agarrando la espesa carnosa garganta y acercándola a sus temblorosos labios mientras el Ángel se tambaleaba hacia atrás.

"¡Vegeta! ¡NO!" Gritó el Ángel, separando los dedos que sostenían su cuello. Arrojó a la poseída criatura a través de la habitación, escuchando el nauseabundo golpe de la carne contra la pared de piedra pero girando sus ojos hacia una posible salida. No había esperado esta clase de reacción. Cierto, realmente no tenía idea qué esperar pero la oscura criatura se había desmayado hace sólo un momento atrás y dentro del abrazo de la muerte, lejos de la posibilidad de atacar a nadie. Lo que había sido el indefenso era ahora el depredador.

Mirando hacia las puertas cerradas a través de la habitación, se encontró gritando mientras el techo se avecinaba sobre él, su espalda tirada hacia la cama y su pecho casi golpeado con la presión del pesado cuerpo de Vegeta puesto sobre él. Podía sentir su corazón latir contra sus confines, miedo encerrándose en su garganta hasta que sintió como si ningún sonido pudiera salir de sus labios.

"Kakarotto..." Vegeta suspiró, su voz acompañada con un satánico tono, profundo y áspero. El Dragón había tomado control, Vegeta realmente todavía inconsciente, dejando al Ángel presa de su lado más oscuro.

Una simple uña se deslizó lentamente por la mejilla de Goku, su afilado aguijón haciéndolo temblar debajo del monstruo que lo mantenía cautivo. Se sacudió con miedo e ira, levantando su poder para liberarse si era necesario. Los rojos ojos ardían a través de la oscuridad, perforando cualquier odio que estuviera sintiendo con incertidumbre. Había algo sobre la incesante mirada que lo acercaba más a su portador, provocando su curiosidad y atracción con su atractivo. Se alejó más, mental y físicamente, empujando la sensación de atracción por la bestia.

"¿Quieres ser libre Kakarotto?" Rió el monstruo, viendo la incertidumbre pasando a través de los negros ojos debajo de él. Vergüenza y culpa sonrojaron las suaves mejillas y el dragón miró mientras el Ángel apenas tragaba en respuesta, los ojos ampliándose mientras el Demonio se acercaba más y más, mirándolo desde sólo una pulgada de distancia.

"¿Quieres ser libre Kakarotto?" Susurró de nuevo, los ensangrentados dedos jugando con la clavícula del Ángel. Goku sintió la cálida sangre deslizarse por su cuello por los horripilantes restos de los dedos de Vegeta, desgarrados y comidos en su convulsión. La destrozada carne se mostraba a través de su sedosa piel, el rojo tiñendo su perfección.

"¿Qu-Qué quieres decir?" Dijo la temblorosa voz, rozando a través del nudo que se había formado en su esófago. Apenas podía reconocer su propia voz, temblando con miedo y cuidado. Goku temblaba debajo de la poderosa mirada del Dragón, intentando alejarse del rostro que se avecinaba peligrosamente cerca del suyo, los dedos desgarrados salvajemente tentándolo con su calidez en su propia carne.

"Puedo liberarte." Vino el gutural murmullo, cerca de su oído mientras el cálido aliento quemaba sobre la parte de atrás de su cuello. "Puedo hacerte más poderoso de lo que te has imaginado."

La curiosidad estaba picando y miedo a una decisión lo desgarraba desde adentro. Goku inclinó su cabeza hacia un lado, pálido rostro, empujando la necesidad de entender aunque plagaba a su mismo sistema como una enfermedad.

"¿Qué tengo... Cómo?" Preguntó finalmente, maldiciendo la debilidad que era su propia curiosidad.

El monstruo se alejó de su oreja, mirando a sus ojos una vez más mientras se inclinaba sobre él, destrozadas manos yaciendo sobre su pecho y sintiendo el levantar y caer debajo.

"Sólo una probada, Ángel." Sonrió, haciendo crecer sus colmillos brillando en la luz de las velas. "Sólo un beso."

"¡N-No!" El Ángel gritó, sacudiendo su cabeza, dándose cuenta de lo que significaba esa declaración.

"Ah pero Ángel." Vegeta arrulló. "Puedo hacerte más fuerte de lo que soñaste alguna vez. Una probada de mi sangre y podrías ser un Dios."

"Yo..." Goku vaciló, intentando descifrar todas las consecuencias de su decisión. Pero la voz de Vegeta cortó sus pesadas opciones.

"Te estoy dando la opción. Quédate como el débil que eres, inseguro de tus habilidades e incluso de tu propio pasado. O, únete a mí y encontraremos tu futuro juntos."

"Pero..." Goku sacudió su cabeza, intentando entender la magnitud de lo que Vegeta estaba prometiendo mientras la calidez del cuerpo del otro hombre encendía su propio fuego.

"No quiero ser como tú Vegeta." Dijo con calma. "Ni siquiera eres Vegeta, ¿verdad? Eres un monstruo." Escupió con desprecio. "¡Eres una COSA!"

Ira encendió llamas en los ojos de Vegeta mientras calmadamente corría sus dedos una vez más por la suave carne de la mejilla de Goku, separando la piel con su afilada presión, sangre desparramándose a los lados de la mejilla del Ángel. Retorciéndose debajo de él, Goku gritó mientras la caliente lengua corría perezosamente por la herida, lamiendo de manera seductora el líquido derramado. La caliente humedad de su lengua hizo hervir la sangre del Ángel dentro de sus venas y sus ojos giraron en su cabeza.

"Únete a mí Kakarotto. Juntos podemos dominar esta repulsiva tierra como fue hecha para ser gobernada. ¡Con sangre y caos!" Rugió la criatura.

"Con tu fuerza y la mía, podríamos derrotar a cualquiera que se atreviera a oponerse a nosotros, tomando control del Paraíso mismo en nuestro reino. Dí la palabra y te daré todo. Lo prometo."


Lo sé, es un poco lento para empezar, pero tienen que darse cuenta que estoy tratando de entrar en el vaivén de todo de nuevo. Estoy empezando de nuevo, fresco e intentando encontrarme de nuevo. Pero... por lo que vale, no creo que este capítulo sea medio malo. PERO, incluso así, he decidido subir un par más sólo como una disculpa por mi... engaño. *Siempre me rebelo*... siempre los amo.

Camaro