Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


"Cualquier cosa que desees Kakarotto. Cualquier cosa." Susurró la criatura, el calor de su aliento haciendo cosquillas a los diminutos, casi microscópicos, vellos del rostro del Ángel. Cada poro se sentía como si fuera encendido por fuego en el viento.

"Con nuestro poder combinado, seríamos imparables. Sólo tú y yo. Nadie más." La bestia prometió, los regordetes labios borgoña se estiraron en una hermosa sonrisa aunque los ojos permanecían amenazantes y satánicos.

"¿Qué?..." Goku lamió sus secos labios, calmándose visiblemente. "¿Qué hay de Bulma? ¿No te preocupas por ella en lo absoluto?"

La criatura de alas negras se sentó, mirando hacia el costado casi indeciso. Su hermoso rostro se torció en confusión, como si estuviera inseguro de lo que el Ángel estaba preguntando en primer lugar.

"Ella nos hace débiles. Con ella fuera del camino, Vegeta podría ser el hombre que su padre deseaba que se convirtiera. Ella es su consciencia, será eliminada eventualmente."

Goku tragó duro, asustado casi hasta la muerte de la situación pero extrañamente consciente del conocimiento que podía ganar de ella. No estaba en un sentido siquiera hablado con Vegeta... Estaba hablando con el monstruo, aprendiendo sus intenciones, sus secretos.

"¿Te refieres a matarla?" Preguntó tranquilamente, aclarando su garganta y desesperadamente intentando sonar no afectado por el descuido con el que se adornó la criatura.

"Ya trataremos con ella. Vegeta conoce sus habilidades. Se están yendo a un lado por esto..." El Diablo miró al lado una vez más.

"Este... desconocido sentimiento hacia ella."

Goku podría haber supuesto que este "desconocido" sentimiento no era nada más que el extremo afecto y posible amor por la Princesa, pero eligió no comentarlo. No había necesidad de intentar lógica o razón con la bestia. Sólo ganar conocimiento.

"Su fuerza e instinto no pueden ser pasados por alto para siempre. Ella descubrirá quien es en verdad él eventualmente y lo odiará por eso."

"¿Qué quieres decir, 'quien es'?..." Goku preguntó, sintiéndose valiente... eso o incompetente. ¿Esta criatura quería decir que Bulma no tenía idea de su presencia dentro de Vegeta? Tenía que haber sabido.

La risa llenó el denso aire que colgaba alrededor de ellos, el extraño tono vibrando en las paredes de piedra con su malicia.

"¿Piensas que ella sabe de los cuerpos en el calabozo Ángel?" Preguntó de repente, humor apareciendo dentro de los ojos llenos de sangre, los vasos hinchados y condensados juntos.

"¿Piensas que él no ocultaría tales monstruosidades de ella?"

Silencio y entendimiento fue su única respuesta mientras Goku tomaba todo lo que se decía.

"No..." el monstruo suspiró, sacudiendo su cabeza, la húmeda sangre goteando de su boca. "Vegeta sabe que dentro del mismo momento que ella se dé cuenta de quién es él, despreciará su misma presencia. Sabe esto. Le teme a esto." El monstruo dijo las palabras despacio, encogiéndose de hombros mientras revelaba las más profundas partes del alma de su propietario.

"Tan tonta como pueda ser la pobre niña, lo descubrirá eventualmente. Y lo odiará por eso." Una sadística sonrisa reemplazó la descuidada mirada que se había apoderado previamente de su fachada, malvada luz brillando dentro de las profundidades de los ojos de Vegeta.

"Y cuando ella lo odie por eso... seré liberado, y me encargaré de todo. ¿Has visto ese collar de metal alrededor de su garganta?"

Goku sólo asintió, viendo el brillante metal negro en su mente, tan oscuro y sin embargo tan hermoso que era indescriptible.

"Eso fue mío, robado de mí... cadáver, pasado a través de generaciones de la familia de Vegeta. Pero me será restaurado en su momento."

El Demonio se detuvo, sus vengativos ojos deslizándose a través de las suaves grietas del rostro del Ángel, maravillándose en la belleza que su presa poseía. Podía sentir el temblor entre sus muslos por la cautiva criatura, la incertidumbre y el miedo girando dentro de las orbes ónix de sus ojos. De nuevo el monstruo deslizó sus demolidos dedos a través de los bronceados planos de la piel de la criatura de alas blancas, haciendo círculos alrededor de los altos pómulos y fuerte mandíbula.

"Tan hermoso Kakarotto." El Dragón respiró, moviéndose más cerca al hermoso ser debajo de ella.

"Toma mi regalo precioso." Susurró, tan cerca de los labios del Ángel que podía sentir el calor de su propio aliento fluir en el suyo.

Goku cerró sus ojos, sabiendo más que sintiendo a la criatura acercándose más y más. La presión bajo su pecho estaba apretándose mientras el monstruo se inclinaba hacia él, el repentino estallido de calor de los labios manchados de sangre girando alrededor de su rostro. Cordura y consciencia eran algo del pasado mientras se sometía a la bestia, quedando inerte dentro del fuerte abrazo.

Se movió levemente mientras la caliente, húmeda lengua corría a través de su labio inferior, probando sus límites y auto reservas. Cada sistema nervioso, cada guardia, cada pared, cada sentimiento y emoción estaba a lo alto mientras los labios suaves como almohadas del Demonio se presionaban levemente contra los del Ángel, suavemente al principio y ganando una pequeña cantidad de presión con el tiempo.

"Sólo una probada..." Susurró el dragón contra su boca, moviéndose para atrás levemente y agarrando el brazo del Ángel en su mano. Lentamente, Vegeta comenzó a arrancar tiras de cuero negro por el musculoso antebrazo del cuerpo de Goku, libreando su húmeda carne de sus confines y mirando casi sexualmente a la ensangrentada herida que asaltaba la sedosa suave piel.

Goku tembló mientras los colmillos se hundían en su brazo, rasgando las heridas y rociando la fuerza de vida en la boca a la espera. No hizo intento alguno de liberarse mientras la mandíbula comenzaba a apretarse y soltarse con la dolorosa deglución del monstruo.

Ahora no me malinterpreten, sé cómo son las cosas en las películas, el vampiro drenando a una víctima a los segundos del ataque. Qué pintoresco. Pero el verdadero chupar de sangre, quiero decir el REAL, toma una considerable cantidad de tiempo y delicado trabajo, cada vena y cada porción del cuerpo equitativamente manteniendo la justa cantidad de sangre. Especialmente cuando se roba poderes de rejuvenecimiento, ¡wow!... ¡Ahora ESO es una proeza y media les diré! Envuelve una GRAN cantidad de condensación y dilución, presurizando y... y... Bueno, supongo que podría importarles menos la explicación. Ahhhh... mis patéticas divagaciones han comenzado de nuevo, y aunque estoy obligada a pedir disculpas, no lo haré.

Los ojos de Goku comenzaron a apagarse, no... no tal vez apagarse es algo tonto de decir. No había oscuridad que lo llevara a las profundidades a la espera ni a alguna niebla que hiciera círculos alrededor de su visión hasta conquistar a su víctima con la inconsciencia. Era una verdadera claridad que lo despertaba del mundo a su alrededor, golpeándolo en el rostro mientras la criatura se alejaba, la carne sanada y rejuvenecida como si nunca hubiera tocado las impías marcas de sus uñas.

Vegeta se sentó sobre él, hermoso y brillando con salud, mientras él yacía debajo, pálido y débil, vulnerable a cualquier idea que el monstruo pudiera sondar. Había sido un tonto. Un idiota. Un imbécil. Tan confiado y engañado por un hermoso rostro y atractivas promesas.

De repente, como si en cámara lenta, vio al Demonio poder su propio labio inferior, diminutas rayas de cálida sangre haciendo charcos en esferas sobre la carne borgoña.

"Sólo un beso..." Susurró el monstruo, acercándose una vez más para la última probada que sellaría la promesa.

"¡NO!" Gritó Goku, arrojando a la bestia fuera de él con cada diminuta cantidad de fuerza que pudo reunir.

"¡NUNCA! ¡NUNCA!" Gritó, poniéndose de pie inestable, la habitación girando a su alrededor, las paredes inclinándose.

"¡NUNCA seré como tú!"

Vegeta gruñó bajo en su garganta, elevando su cuerpo del suelo con tal ira y locura bullendo que encendía fuego a cualquier miedo que pudiera posiblemente haber quedado dentro del Ángel.

"¡Tú no eres Vegeta! ¡No eres un ser! Eres una cosa... una enfermedad." Gritó, alejándose del dragón que se acercaba, sintiendo el mármol debajo de sus botas.

"¿Piensas que no sé quién eres?" Preguntó tembloroso, señalando a la bestia. "¿Piensas que no sé por qué quieres que me una a ti?"

La oscura criatura simplemente siseó en respuesta, acercándose más y más con cada temblorosa palabra escupida por los pálidos rosas labios del Ángel.

"Eres un virus... Eres una enfermedad, una epidemia. Vives en la sangre, infectando a otros. Si te pruebo..." Tragó, sintiendo completa repulsión por el hecho de que casi se había sometido al repugnante atractivo de la cosa.

"Si bebo de ti, no seré mejor de lo que es Vegeta. Me germinarás, me infectarás hasta que no sea nada más que tu esclavo. Eso es lo que haces, ¿o no? ¿¡Propagarte de ser a ser, tomando control sobre sus mentes, jugando con sus emociones, volviéndolos LOCOS!" Gritó, su propia rabia casi rivalizando la del Demonio.

Una enferma carcajada como una bruja fue su única respuesta mientras Vegeta arrojaba su cabeza hacia atrás, riendo con un tono que sólo los dementes criminales podían dominar con tal... ¿debo decir realmente experiencia?

"¡Me asombras Kakarotto!" Escupió, riéndose locamente. "Pensar que la más ignorante criatura de Dios estuviera agraciada con lo que podría ser fácilmente condensado con tal información."

Goku visiblemente se tensó, alejando la sensación de vértigo que devastaba su atención constantemente de la extrema pérdida de sangre. En este punto, no podía ganar una lucha y el pensamiento, bueno... La idea lo inquietaba por decir lo menos.

"Pero sí Kakarotto." Dijo el monstruo, malvado humor danzando en círculos en sus ojos. "Para resumirlo sería un insulto, pero supongo..." Miró a un lado, sacudiendo su cabeza levemente. "Supongo que podría decir que los vuelvo locos. Pero si nos ponemos técnicos," Señaló al Ángel. "Son ellos mismos el verdadero punto de ruptura a la locura. Es su propia debilidad, sus propias penosas batallas de emoción que los empujan al borde. Yo..." rió. "Bueno, apenas magnifico la más fuerte de estas emociones lo que," Se encogió de hombros. "en el caso de Vegeta sería su ira, que..." Sonrió con nostalgia. "esa... hermosa rabia que viene junto a su línea de sangre. Magnífica." Sonrió soñador.

"Pero," El Demonio continuó, sentándose levemente sobre el borde de la cama, aliviando a Goku sólo un poco más. "Es diferente en todos. Ira, siendo retratada más prevaleciente en la línea de Vegeta, es por lejos la más fuerte de estas, dándome el poder de ser mostrado cuando mi anfitrión está... desafortunadamente inconsciente." Rió oscuramente.

"Pero... también se me puede ver en la tristeza, que," Se encogió de hombros, por alguna extraña y TOTALMENTE inexplicable razón puso incómodo a Goku. Por alguna razón parecía que mientras más la criatura tomaba las cosas levemente, peor se volvían. "LO QUE, tu Princesa parece desarrollar muy bien."

"¿¡BULMA!" Goku se ahogó, casi quedándose en shock y pena que golpeó sus nervios como un puño al intestino con la guardia baja. "Quieres decir que tú..."

"¡Sí!" Gritó la bestia, riendo con tal amenaza y maldad que las paredes parecían encogerse en miedo ellas mismas. "Ha sido infectada también, y me sorprende que no lo hayas notado tú mismo, aunque" Rió una vez más. "Con tu inteligencia no estoy demasiado sorprendido por pasarlo por alto."

El Ángel quedó completamente perplejo, con la mandíbula colgando abierta como un pez mientras intentaba sin éxito descifrar el rompecabezas que él dragón había dispuesto para él.

"¡OH VAMOS!" Rugió la criatura, arrojando sus manos hacia arriba como en irritada derrota. "Las lágrimas, el drama, ¡el incesante lloriqueo!... ¿Nada se registró contigo?"

De repente, la molesta y casi humorística expresión se volvió oscura, dejando a Goku en guardia una vez más, alistándose en su débil cuerpo para un posible golpe.

"Lo que vino aquí era una valiente, testaruda mocosa." Escupió el Demonio a través de sus dientes apretados. "Lo que volvió a ti en el Paraíso era un caparazón." Goku tragó, intentando duro ni siquiera suponer cual sería el resultado.

"¿Lo que queda? Nada más que la sombra de una mujer que podría ser, ahogándose en su propia pena y duda, insegura de su potencial y la posibilidad de una unión entre ella y mi anfitrión."

"Yo... no te creo." Goku sacudió su cabeza, alejándose un poco más.

"¿No? ¿No son todas las mujeres iguales Kakarotto?" Preguntó Vegeta, inclinando su cabeza a un lado y levantando sus cejas de manera seductora. "¿No todas... anhelan por la constante atención? ¿No sienten el dolor de la distancia?"

La criatura de alas blancas frunció el ceño profundamente, bajando su cabeza a su casi avergonzada mirada que podía dominar a todo su ser.

"Entonces estás diciendo que ella siente esta... esta tristeza porque no recibe suficiente atención. Y tú... de alguna manera... te ALIMENTAS de esa tristeza, expandiéndola hasta que casi la consuma... lo que," Añadió haciendo un gesto y mirando a un lado. "La haces enojar a Vegeta, lo que ENTONCES lo hace explotar y..."

Hizo una pausa.

"¡¿Te das CUENTA cuan LOCO suena todo esto?" gritó él, arrojando sus brazos al aire para enfatizar.

"Es como un enorme círculo de manipulación, sólo que TÚ eres el amo del juego. Entonces aquí está la verdadera pregunta, ¿POR QUÉ te desharías de Bulma si ella sólo te ayuda en tu batalla contra Vegeta? ¿Hm? ¡Respóndeme esa oh sabio y poderoso germen!"

Los ojos de la criatura humearon y abrió su boca para una cortante respuesta sólo para ser interrumpido por el Ángel.

"¡Oh oh oh!" Escupió la criatura de alas blancas de manera engreída, alzando sus manos sarcásticamente. "¡No me digas! ¡No me digas! ¡Ya sé!... Por tu GRAN dominación, ¿no? ¿Tu golpe final contra Vegeta hasta que finalmente pierda completamente todo y te dé el control?"

"Bueno..." Dijo el dragón pensativamente, "sí."

Goku giró sus ojos, repentinamente sintiéndose más valiente que antes a pesar que las paredes estaban girando más rápidamente a su alrededor mientras luchaba el acercamiento de la inconsciencia.

"Eso es tan estúpido." Gruñó irritado. "Porque uno, Bulma no es ASÍ de mala. ¡Ella no es una maldita sombra!" Gritó señalando hacia la torre de la Princesa. "Ella es apenas una niña asustada e insegura, temerosa hasta la muerte de perder a la ÚLTIMA persona a la que ama. Clamas que TÚ eres responsable de su tristeza. Eso es mierda y lo sabes."

Si alguna vez el fuego había sido encendido en las brillantes orbes de los ojos de Vegeta, Goku de hecho nunca los había presenciado con esta cantidad de intensidad. Toda la habitación parecía suave y ligera comparada a la maldad que casi parecía perforar el mismo aire con sus invisibles puñales.

Pero continuó, sin temer a las repercusiones mientras tenía a la bestia a raya por el momento.

"¿Clamas que TÚ eres el culpable del dolor que siente ella, las lágrimas que derrama? ¡Come mierda! Te pones en un pedestal, como alguna clase de patético paupérrimo que pretende ser un Príncipe. Hazte como quieras, arroja leña al imaginario fuego si debes pero ambos sabemos que la muerte de sus padres cobra su deuda en Bulma, no tú."

Una suave risa se escuchó erosionar en ásperas y crudas risas del Demonio, sus hombros temblando con la fuerza.

"Honorable pequeño discurso Kakarotto." Aplaudió, ganando una feroz mirada del Ángel por la grosera burla. "Debo decir, casi trajo ensangrentadas lágrimas a mis ojos, pero de hecho, TÚ estás equivocado."

Aclaró su garganta.

"Todo en este mundo sucede por una razón mi precioso. TODO, cada gesto, cada movimiento, cada emoción, cada dolor, pérdida, ira, pena TODO toma su cuota en el destino." El Demonio hizo una pausa, mirando a Goku como si esperara un comentario sarcástico en cualquier momento.

"¿No crees en el destino?" Alzó su ceja. "El destino no cree en ti... SÍ tomará su decisión con respecto a tu destino así tengas tu fe puesta en él o no. No siempre tenemos que creer en lo que no podemos ver... Pero eso no lo hace menos real."

"¿Qué... Qué quieres decir?" Preguntó el Ángel inestablemente, agachado en una posición de combate.

"¿Puedo ver tu corazón Ángel?" Dijo el monstruo pensativamente. "¿Puedo ver allí, justo en tu pecho?"

Su única respuesta fue un estupefacto sacudir de la cabeza del Ángel.

"¿Quiere decir que no está allí? ¿O, confías en ciega fe sólo para confiar que late constantemente dentro de tu pecho?"

Goku tocó su mano sobre su corazón, sintiendo después de un momento el suave golpeteo viniendo desde adentro.

"Sé que está allí." Goku dijo con orgullo.

"Ah..." Suspiró el Demonio. "Lo mismo va para mí mi amor. Simplemente porque no puedes verme siempre... no quiere decir que no esté siempre allí." Apenas espero por el momento justo. Además," Se encogió de hombros, cerrando sus ojos en un largo parpadeo y cruzando sus brazos. "Si Bulma no vuelve loco a mi anfitrión, su muerte por las manos de su hermano ciertamente hará el trabajo."

Los discursos se habían retirado y las carnosas partes del rostro de Goku una vez más drenado de color mientras entendía la pequeña, pero imperativa pieza de información ofrecida.

"¿Draco?"

"¡Sí Draco idiota!" se burló la criatura, estirando sus prestados músculos en la cama. "¿Quién pensaste que intentó asesinar a mi anfitrión? ¿Yo? ¡Bah! Inteligente plan debo admitir pero DEMASIADO peligroso para mi gusto."

Goku sacudió su cabeza levemente, mirando duro en los brillantes ojos rojos del Demonio.

"No." dijo con severidad. "No... sólo es... no hay manera que Draco se hubiera metido aquí sin ser visto. El castillo esta fuertemente custodiado e incluso CON un invisba... invicsy." Se detuvo, buscando por la palabra correcta. "...¡OH!... el campo como-sea-que-se-llame, no pasaría sin ser detectado por mucho tiempo. No con su nivel de poder."

El Demonio simplemente se encogió de hombros por milésima vez esa noche, apenas escuchando la ridícula protesta que el Ángel estaba más intentando convencerse a SÍ MISMO que a alguien más.

"Bueno... explica el veneno entonces." Dijo con aire de suficiencia.

"Entonces puedes morir, ¿no?" Preguntó curiosamente el hombre de alas blancas, mirando a la expresión del Demonio volverse algo indignada.

"¡Pah!" Resopló, cruzando sus brazos con más fuerza en su pecho. "No tengas ideas equivocadas niño. No te desharás de mí ASÍ de fácil. Vegeta es el único que VERDADERAMENTE puede destruirme Y a mis hijos que he propagado a esos que han probado su sangre. Si él muere, sí, no estaré más en su cuerpo pero en cambio viviré en esas malditas criaturas en las que ya me he propagado, principalmente tu Princesa."

Goku pensó en la información, muchas expresiones diferentes retorciéndose en su rostro de un lado a otro.

"Así qué..." Reflexionó en voz alta. "Lo que estás diciendo es que sólo te transmites completamente a otro anfitrión si este muere... ¿Qué tiene que hacer Vegeta para matarte?"

La indignación aumentó en desconcierto, seguida por la ira de minutos mientras el Dragón pesaba la opción de decir la verdad, finalmente decidiéndose a su favor.

"Hay sólo una y una única forma, mascota." Suspiró, recostándose de costado sobre la cama, apoyando su cabeza sobre su palma. "Aunque la ira ES fuerte, no es NADA y quiero decir NADA comparado al amor. Y desafortunadamente." Dijo en una irritada voz, soplando un diminuto, corto mechón de cabello fuera de sus ojos. "Amor, ese patético, sobre valorado y confuso sentimiento que todos conocemos y adoramos, no puede ser ampliado o agrandado o torcido o tocado de ninguna manera por mí. ¡Gah! Podrido poder sobre mí."

No recibió respuesta alguna y supuso que sería mejor simplemente continuar.

"De todas formas," Giró sus ojos. "¿Si tuviera el poder de distorsionar o controlar el amor?... wow. No estaría en este bastante ridículo predicamento ahora, ¿o sí? Ahora valor, valentía, fuerza, velocidad, amabilidad TODOS esos que puedo hacer crecer, ¿pero un poco de amor? ¿Sólo un diminuto pedazo? ¡No!... ¡nada, cero, vacío y te digo que apesta! Trazó sus afiladas, deformes uñas a lo largo de la cama de terciopelo.

"Entonces el amor en su propia fuerza para mí es un peligro, lo que es precisamente por qué escogí la línea de Vegeta y he continuado por ella a través de siglos, retratándome en el nuevo heredero tan pronto como el otro fuera deshecho. Lo que Vegeta pensó que era el retrato de su alma en el momento de la muerte de su padre no era nada más que el tuyo en verdad." Sonrió con orgullo, de manera repugnante al Ángel.

"Pero como estaba diciendo," Continuó. "Elegí a la línea de Vegeta por su falta de amor. Quiero decir," arrojó sus brazos a un lado. "¿No es obvio? ¿Hermoso y fuerte más allá de cualquier imaginación de salvajes pintores pero tan despiadados como un averno, ¿no te parece?"

El Ángel se negó a comentar.

"Lo que quiero decir es... tienen más negativo que positivo lo que es..." rió suavemente. "lo que es genial considerando que lo hago excepcionalmente bien con las características negativas solamente... El lado oscuro es, negativo y positivo no se mezclan exactamente bien, ¿entiendes mi tema?"

Y por supuesto, la ausencia de sonido fue su única respuesta mientras suspiraba y lo soltaba para el hombre de alas blancas que lo miraba estúpidamente.

"Si por un momento, un momento de un segundo de mierda, ni siquiera todo un segundo, lo negativo de Vegeta es igual a su positivo... Su amor tan fuerte como su odio... ¡BAM!" juntó sus manos fuertemente, sobresaltando a la criatura de luz.

"Soy historia." Hizo un hmph en voz alta.

"Lo que es precisamente por qué esta perra Ángel posee TAL problema."

La expresión del Ángel cambió y parecía guardarse todo lo posible mientras aclaraba su garganta, sus ojos de ónix nunca apartándose de la posición del dragón.

"No lo entiendo." Dijo calmadamente, ganando la inquebrantable mirada que por siempre la llevaba a cabo con desafío. "¿Por qué me dices estas cosas cuando quieres que me una a ti? ¿Por qué me dices la verdad o incluso más importante por qué sobre las consecuencias cuando sabes que nunca las aceptaré?"

Los ojos del Demonio se iluminaron mientras se ponía de pie, ganando un tropiezo hacia atrás del otro hombre.

"No has estado escuchando Kakarotto." Susurró, gradualmente moviéndose más y más cerca incluso mientras el Ángel alzaba sus brazos, alistándose más para un ataque. "Amplifico las emociones más fuertes, las características MÁS FUERTES. Te enorgulleces de ser un hombre noble, ¿tengo razón?" Levantó sus cejas.

Goku titubeó, sus brazos cayendo a una pulgada mientras entendía todo. La ilustración del corazón, de las emociones magnificadas... Al final, ¿en qué cantidad era para sí mismo?

"Poder Kakarotto." Afirmó el dragón. "Un buen corazón u poder más allá de lo que es normal puede poseerte. Una unión entre Vegeta que sólo TÚ puedes entender y mantener. Las posibilidades son ilimitadas y no necesitan explicación alguna. Entonces la pregunta permanece mi hermosura."

El Demonio alzó su palma estirada hacia el Ángel.

"¿Me acompañarás?"

El mundo se detuvo al parecer, en esos momentos de tranquilidad mientras Goku apenas miraba a la bronceada palma que era sostenida ante él, fascinado por las líneas y promesas que contenían. Cada estirado dedo era único y diferente, lazado con su propia individualidad que no podía ser rehecha o copiada por otro.

Pero no era el exterior lo que lo mantenía tan cautivo, sino más el futuro que tomaba la cálida carne en sus manos asegurada. Nunca de nuevo el miedo de fallar, o los momentos de duda. No más frías noches de insomnio, despertar después de sueños de perder a esos más cercanos a él debido a sus fallas. Nunca más sería demasiado débil o demasiado lento para salvar lo que significaba el mundo para él. Alguien como su padre adoptivo, Roshi.

Cerrando sus ojos, se acercó a los ensangrentados dígitos, alistándose para el fuerte mordisco que terminaría el trato, sellaría el destino en su propio favor. El dolor no era nada para él. Nada en el rostro de todo lo que sería preservado. Sólo pensó de las en las vidas que salvaría, en los rostros de esos que amaba mientras que su mano tocaba sobre la cálida, carnosa palma del dragón, sintiendo y no viendo la sonrisa de victoria a través de las impresionantes facciones de la criatura.

Fue tomado en los musculosos brazos, su agarre cómodamente fuerte mientras lo abrazaban con la ternura de una madre, alrededor de su espalda. Mantuvo sus ojos cerrados incluso mientras la bestia levantaba su mentón suavemente, mirando al hermoso rostro que pronto sería el anfitrión de su propia malvada semilla, débil en comparación a la criatura misma. Los párpados se mantenían en sus prisioneros mientras los labios suaves como almohadas rozaban su frente, marcando una línea de besos mientras viajaban a su boca, tierno y dulce mientras lo tocaban. Estaba perdido en la pasión y el efecto de drogas de la borgoña tentación, perdiendo su percepción y promesa a su invisible portador sobre él.

Olvidando las consecuencias, secretamente razonó que era ya un esclavo de la bestia, traído bajo su control por un simple probar de sus intoxicantes labios, calientes y quemando con el futuro que lo mantendría.

Los labios dejaron los suyos, corriendo por su línea de mandíbula de manera sugerente y dejándolo jadeando ante el erótico atractivo. Los dañados dedos viajaron hacia arriba a su pecho, marcando un camino a lo largo de las crestas que eran cubiertas por el fino cuero negro. Abrió sus ojos, mirando en un estado onírico al techo mientras era guiado a la cama, sus alas de pluma conectando primero con el negro terciopelo, seguido por su espalda y hombros. Escuchó el crujido del colchón mientras el dragón se arrastraba sobre él, todavía agarrado al cuerpo del cautivo con la ternura acariciando su boca sobre la bronceada piel.

El Ángel se agarró a los lados de la cama mientras sentía los colmillos rozar a lo lardo de la vena yugular en su garganta, alistándose para el grito de dolor que resultaría al final, confiándole el futuro.

Pero nunca llegó.

En cambio, sintió el pesado cuerpo colapsar dolorosamente sobre el suyo, los ojos claro de cualquier rojo y desconcierto aparente en cada cincelada característica del rostro de Vegeta. Los labios borgoña temblaron con confusión y la vidriosa mirada habló volúmenes de preguntas. Pero lo único que tuvo alguna oportunidad de escapar de los labios del Rey fueron sólo las palabras aparentes en su mente.

"Kakarotto..." Respiró. "¿¡Qué... CARAJO!"


¡Está bien!... De nuevo, ahora todos recuerdan que NO estoy haciendo esto un yaoi... sólo porque puse tórridas escenas allí NO da directa aplicación al sexo. Dos hombres besándose... Gran problema. ¿No les gusta? No lo lean. Pero creo que es sólo algo de tiempo para que ALGÚN (y no estoy diciendo todos... sólo ALGUNOS) de ustedes que se levanten y se agarren sobre el mundo real. ¡Y no seré malditamente grosera tampoco!... los insultos son una cosa... ESOS... obviamente puedo manejar. Pero creo que es umbrío como la mierda cuando recibo estos comentarios de nenes de 12 años

"ewwwwwww... ¡Dos niños PUAJ!"

¡Despiértense y supérenlo! Hahaa... lo siento, un poco duro pero entonces... bueno, así soy yo.