Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia

"¡Bulma!" Vegeta gruñó. "Esto es ridículo. Podrías -¡HEY! ¡Mira por dónde estás arrojando estas cosas!"

Gohan cubrió su boca, riendo ante la escena. Bulma estaba actualmente manipulando su último artefacto, algo que casi se parecía a un arma de tortura para él, aunque, siendo familiar con tales cosas como un Demonio, supuso que semejante conclusión era una bastante apresurada. Especialmente considerando el hecho que la Princesa estaba extremadamente protegida del conocimiento que tales cosas existían incluso, órdenes estrictas del mismo Rey.

El mismo metal parecía casi mirarlo mientras se empañaba y se ajustaba por el Ángel de cabello blanco, ocasionalmente pedazos volando a través del aire mientras sus articulados dedos se movían de un lado a otro. Era negro y de cromo, de pie rudamente a 2 o 3 pies de altura y posiblemente uno de ancho, diminutos circuitos y cables conectándose por los lados mientras era plantado en el suelo, el delicado mármol destrozado para hacer espacio para su bastante voluminosa base.

Vegeta había protestado todo el tiempo, razonando que semejante acción era aparentemente idiota y completamente innecesaria. Su fuerte voz resonó a través del pasillo en el que estaban, Gohan y Radditz mirando con humor mientras los dos luchaban.

"¿¡RIDÍCULO?" Gritó Bulma, de pie de puntitas para mirar a Vegeta. "¡YO te diré lo que es ridículo Vegeta!"

Señaló directamente a Radditz que se movía incómodo ante la atención, los ojos bajos.

"Tu seguridad es ridícula!"

"¡HEY!" Gritó el guardia indignado, cruzando sus brazos mientras inclinaba sus grandes, negras alas contra la pared, su largo cabello negro moviéndose en todas direcciones.

"¡Déjame fuera de esto!"

Vegeta rió de buena gana, echando un vistazo que fue enviado de su dirección de Radditz. Bulma aparentemente no encontró nada en toda la situación gracioso mientras señalaba de uno a otro, arrojando dagas a cualquiera que no lograra ahogar su risa a tiempo.

"¡Trágatelo payaso!" Gritó, volviendo a una posición de cuclillas mientras torcía otro tornillo con su llave. "¡Pero no vengan llorando a MÍ cuando estén medio muertos e intentando alimentarse del pobre Goku!"

Vegeta tembló, recordando demasiado bien al sobresaltado Ángel debajo de él, ojos amplios con miedo y confusión, notado a menudo en su presa antes que la mordida inicial tomara lugar. Tembló ante la posibilidad que pudiera haber matado a su más invaluable compañero de pelea e incluso más profundo aún, aunque posiblemente demasiado profundo incluso para que él lo reconociera, se había vuelto excepcionalmente cercano a asesinar a su amigo más cercano, rivalizando incluso a Radditz en su entendimiento y compañerismo.

Era cierto, Radditz era su amigo más cercano y de más tiempo, creciendo junto a él a través de una vida batallando a su lado a través incluso de las peores adversidades. Ah, los recuerdos eran los más entrañables cuando Radditz estaba allí. Las batallas más feroces, las fiestas más salvajes, las mujeres más hermosas, las bebidas más dulces... era todo mágico cuando el guardia estaba con él.

¿Cuántas veces había el soldado estado sentado allí, sentado tal vez por horas mientras su Señor simplemente lo miraba en la nada que se había convertido su mundo en la ausencia del amor y aceptación de su padre? ¿Cuántas veces eran las palabras más confortantes dichas por el hombre que estaba ahora de pie preso de la filosa lengua de Bulma?

Pero había algo sobre este Ángel, algo sobre Kakarotto que se destacaba más fuerte e incluso más profundo en su mente. Tal vez era su edad, su inexperiencia, su buena disposición a admitir su ignorancia y entusiasmo de aprender. Tal vez era su rostro, suave y hermoso, suave y amable como el de una mujer, pero masculino como el de su hermano. ¿O eran los grandes, bienvenidos ojos que sostenían secretos que sólo intrigaban a Vegeta más y más con su misterio? ¿O era físico en lo absoluto?

Tal vez era de hecho más que eso, ¿porque quienes pueden decir que la belleza física no se vuelve pálida en comparación a lo mental y atractivo emocional? Era su carácter lo que traía curiosidad a su máximo cada momento que pasaban juntos, la secreta persona del corazón que obligaba a Vegeta a preguntarse sobre el sorprendente hombre con el que luchaba a diario. Sólo había... sólo algo sobre el Ángel que lo sorprendía más allá de la razón, un misterio y un secreto que yacía debajo de los suaves ojos negros.

Sacudió su cabeza, moviendo el aire con su muñeca y desestimando tal idiota comentario.

"Por favor." Dijo con altivez, levantando su nariz en el aire. "Apenas imagino que alguna vez vendría 'llorando a ti' por nada. Además, Radditz no puede ser culpado por tal deshonroso acto de Draco. ¿Quién hubiera imaginado que el bastardo hubiera caído tan bajo?" Escupió con una malvada risa, ganando sólo un 'hmph' mientras ella apretaba más el tornillo.

"Veneno." Gruñó, cruzando sus brazos. "¿Cuan patético es eso?"

"Casi tan patético como TÚ cayendo en eso imagino." Murmuró la Princesa mientras cerraba el artefacto al suelo. "Además, Radditz tenía razón. Ni siquiera era veneno."

Vegeta se enderezó, su frente disipándose ante la información.

"¿Bueno entonces qué carajo fue eso? Ni siquiera recuerdo nada sino estar enojado con Radditz y luego sentir esto..." Sostuvo una mano en su sien, el rostro torcido en una leve confusión mientras recordaba su último recuerdo antes de la convulsión. "Que este desgarrador dolor partiéndose a través de mi cabeza y... bueno," Se encogió de hombros. "eso es todo."

"No sé ni siquiera si fue para matarte Vegeta." Bulma dijo medio calmada, poniendo su cabello detrás de sus oídos mientras continuaba trabajando. "Después de mirarlo bajo mi intrascopio, casi se ve como Ceniza adulterada, o... bueno, alguna enferma broma de una idea de eso. Cada molécula parecía como si hubiera sido, condensada o... O, cambiada de alguna manera. Básicamente creando una sustancia completamente nueva manteniendo los efectos de la droga intactos, sólo... casi agrandándolos o algo."

Sacó polvo de sus ojos, concentrándose en la tarea a mano e ignorando las sorprendidas miradas que estaba recibiendo de los tres Demonios que habían... bueno, enfrentémoslo, que no tenían NINGUNA idea de lo que acababa de decir.

"Intenta en español Bulma." Vegeta gruñó, teniendo NINGUNA idea de sonar inculto frente a ella y su guardia.

"Mira..." Escupió ella irritada, alzando la vista a él mientras se arrodillaba frente a su máquina. "Alguien manipuló la droga, haciéndola más fuerte, más rápida, y más mortal. Básicamente, en términos idiotas," añadió, ganando un ceño fruncido de todos los presentes. "Significa que alguien deliberadamente te hizo entrar en una sobredosis."

Giró su atención una vez más al metal ante ella, ajustando y añadiendo más chapas y tornillos donde se necesitaban para asegurarse que quedaran firmes y funcionando en condiciones.

"Añade fuerza y velocidad a una droga, sin mencionar ignorancia de un adicto, has recibido un Infierno de veneno, sólo..." Se mordió los labios, mirando a la pared lejana, profundo en pensamiento. "PODRÍAN haberla hecho más fuerte."

"Entonces..." Vegeta frunció el ceño, sus cejas acercándose juntas. "¿Qué quiere decir eso? ¿Por qué Drago vacilaría? Él sabe lo fuerte que soy, lo que puedo soportar."

Radditz aclaró su garganta, empujándose fuera de la pared en la que estaba previamente apoyado, sobresaltando a Gohan que permanecía con las piernas cruzadas en el suelo, escuchando y comprendiendo nada de lo que se decía.

"Tal vez incluso ÉL sabe cuan cobarde tal acto sería. Supongo que fue sólo una advertencia de algún tipo. Una amenaza y un recordatorio de su poder." Reflexionó en voz alta, impresionando a Vegeta con su conocimiento no por primera vez.

"Probablemente tienes razón." Estuvo de acuerdo Bulma levantándose y mirando con adoración a su rechoncha creación. "¡Lo que es EXACTAMENTE por qué necesitamos a estos pequeños bebés listos cuando él venga!"

"¡UF!" Gruñó Vegeta, arrojando sus brazos al aire. "¿¡Cuántas veces tengo que decirte que no necesitamos estos ridículos pequeños robots tuyos! ¡Estoy. BIEN!"

"Estos 'ridículos pequeños robots' pueden detectar un campo invisca a 10 metros de distancia, ¡alertándonos antes de tiempo! ¿Qué? ¿Piensa que Drago sólo danza por aquí, abierto para que el mundo lo vea? Era invisible y la PRÓXIMA VEZ... no importará." Sonrió, ganando una leve risa de Vegeta mientras veía su propia característica sonrisa amoldarse sobre su rostro.

"Dudo que intente lo mismo de nuevo Bulma. Él es... Bueno, está bien..." Levantó su pecho levemente. "Es CASI tan inteligente como yo. Aunque, haha... ser ASÍ de inteligente sería un crimen considerando que el universo sólo tiene espacio para un extremo genio y..." Se detuvo, riendo nerviosamente mientras los tres simplemente miraban atontados por el jactancioso discurso.

"DE TODOS MODOS... no es su estilo intentar lo mismo dos veces. Además, si la suposición de Radditz es correcta y SÍ fue sólo una advertencia, supongo que la próxima vez vendrá por ti Princesa."

"¡¿QUÉ?" Bulma se ahogó, tosiendo mientras inhalaba su propia saliva. "¿Qué? ¿Cómo lo sabes?"

El Demonio a penas se encogió de hombros, mirando al techo.

"Bueno, es sólo que parece como lo más predecible, ¿o no? Ir tras de ti... hacerme encontrarte, manos sobre mi reino y qué no por salvarte a cambio... medio cliché, ¿no te parece?" Reflexionó abiertamente, aparentemente COMPLETAMENTE ajeno al pálido color de su rostro.

"Realmente... ¿realmente piensas que intentará secuestrarme?" Dijo un poco incómoda.

Vegeta hinchó su labio inferior, sumido en sus pensamientos mientras reflexionaba de nuevo sobre la muy posible posibilidad.

"Bueno, seguro, ¿por qué no? Siendo él, estoy seguro que está completamente convencido que renunciaría a todo mi Reino por ti." Rió a carcajadas, complacido en recibir más risas por los otros Demonios presentes. Sin embargo, Bulma no estaba riendo, ni tampoco estaba sonriendo en lo absoluto.

"No lo harías..." Sacudió su cabeza, nerviosamente empujando el cabello detrás de sus orejas. "No importa yo... supongo que deberíamos poner más de estos alrededor de nuestra torre, ¿no?"

Vegeta siento... bueno, enfrentémoslo... siendo un hombre, pasó completamente por alto la tristeza en su voz, estando de acuerdo con ella.

"Supongo. Aunque no estoy exactamente complacido con el hecho de que básicamente has ARRUINADO mis pisos de mármol. ¡Mira a esto! ¡Ah!"

Bulma sólo gruñó profundo en su garganta, negándose a reconocer que sí, realmente había destrozado su maravilloso surtido de baldosas de mármol y su piso. Vegeta y los otros dos la miraron por unos pocos momentos, silenciosamente impresionados por los rápidos y habilidosos movimientos que sus dedos hacían, apretando y aflojando donde era necesario.

"¡Listo!" Proclamó, poniéndose de pie en orgullo. "¡Sólo 10 más por hacer en este pasillo!"

Un ahogado gruñido fue todo lo que recibió como respuesta, agarrando una gran bolsa que contenía el otro sensor de invisca sintiendo robots que había casi ensamblado. Después de luchar sólo tal vez unos buenos tres segundos, miró una vez más a su público.

"¡¿BUENO?" Gritó. "¿¡Van a ayudarme, o van a estar ahí parados como imbéciles y mirar!"

Un sobresaltado jadeo fue su respuesta mientras Radditz y Gohan simplemente miraron en asombro por su abyecto lenguaje, lentamente volteando su mirada al Rey que descruzó sus brazos, indignado, y se arrodilló para ayudarla.

Si alguna vez había visto dos pares de ojos tan amplios como sorpresa como los de esos dos, Vegeta no podía recordarlo, captando la graciosa mirada que intercambiaron por su voluntad de cumplir CUALQUIER deseo de la mujer, especialmente una orden tan malvadamente dada.

"¿Qué?" Hirvió, un leve sonroje arrastrándose en sus mejillas. "¿Alguno de USTEDES dos recibe algo de ella todas las noches?"

Silencio.

"Sí." Dijo arrogante. "Eso es lo que pensé."

-

"¡MIERDA!... ¿Por qué siquiera estoy molestando a Kakarotto?" Vegeta gruñó, arrojando sus puños hacia el Ángel que apenas se movió mientras lo esquivaba, su mirada permaneciendo, como había sido tan seguido en estas últimas pocas horas, hacia las montañas. Parecían arder rojo en la distancia, el sol que se escapaba jugando con la imaginación de la vista mientras las sombras se proyectaban en todas las grietas.

Se propagaban a muchas millas por la Ciudad del Infierno, tan lejos de hecho que la gran ciudad en el medio de la nada, parecía nada más que una mancha negra en la superficie del vaporoso desierto. Goku permaneció levitando en el aire, mirando a la distancia como si estuviera comunicándose con alguien que Vegeta no conocía o no podía ver.

"Esto es una pérdida de mi tiempo. ¿¡DÓNDE ESTÁS KAKAROTTO!" Vegeta gruñó con impaciencia. No que REALMENTE le importara golpear como el demonio a un distraído oponente pero era un desafío que el Demonio había deseado y era tristemente negado. Miró mientras los profundos ojos ónix del Ángel se deslizaron desde el anterior lugar hacia él.

"Vegeta," Goku dijo sin aliento. "¿Cuántas veces te he dicho? Mi nombre es Goku. Pude haber nacido por Demonio pero crecí en el Paraíso. Prefiero que se me llame por mi nombre Angélico." Dijo las palabras calmadamente, DEMASIADO calmadamente, casi como si estuviera leyendo las palabras de un manuscrito, quiero decir COMPLETAMENTE sin expresión. ¡Sin énfasis en NADA!

"Kakarotto es tu nombre de nacimiento, ¿o no?" Vegeta preguntó rápidamente, cruzando sus brazos con esa maravillosa cantidad de arrogancia que derrite a mi corazón.

"Me niego a reconocerte por cualquier otro nombre demás del de tu nacimiento. Además..." Gruñó, una pequeña sonrisa danzando en sus ojos aunque mantuvo sus labios en un firme gesto. "¿Quién ha escuchado alguna vez de un nombre tan absurdo como Goku?" Escupió, añadiendo mayor énfasis a la palabra "Goku".

El Ángel apenas sonrió cálidamente, sabiendo muy bien que Vegeta era casi tan ingenioso en las batallas verbales como lo era en las físicas y probablemente las disfrutaba por igual. Aun así, su mente estaba en otro lugar y el grupo de recuerdos e ideas estaba haciendo su rendimiento menos que aceptable.

"Mi corazón no está de humor hoy, su alteza." Dijo sarcásticamente, lentamente flotando hacia abajo de la caliente tierra, el primer toque de la ardiente arena y suciedad debajo de sus pies ardiendo y casi doloroso.

'Podríamos haber traído el almuerzo aquí. Ni siquiera necesitaríamos cocinarlo.' Pensó para sí mismo, sintiendo su estómago gruñir mientras se apoyaba en una roca, descansando su mentón sobre sus nudillos.

Podría haber pasado por una estatua Angélica, Vegeta reflexionó, mirando a la bella y sin embargo masculina figura que se sentaba tan quieta como la roca debajo de él. El Demonio no podía evitar sino admirar al ser ante él, el extraño choque de las brillantes alas blancas contra el oscuro horizonte, magnificado más por su traje de cuero negro. La criatura era simplemente bendita, supuso, mirando a los musculosos brazos torneados cubiertos con negro, las brillantes alas blancas tan parecidas a las de un pájaro.

Kakarotto era un espectáculo para ser visto, un Demonio con un par de alas de Ángel y sin embargo exóticamente hermoso mientras se sentaba simplemente sumido en sus pensamientos. Vegeta suspiró, posicionándose detrás de la criatura que ni siquiera parecía darse cuenta. No podía entender a esta criatura. ¡GAH! Era TAN irritante. Un minuto Kakarotto no podía conseguir demasiado de él, algunos días incluso entrenando por 12 horas seguidas, sin descanso entre medio mientras se golpeaban uno a otro hasta quedar hechos pulpa ensangrentada. Otros días, como ahora, parecía distanciarse casi groseramente del otro hombre.

Había sido así desde que Vegeta se había despertado sobre el maldito Ángel, dándose cuenta que lo había hecho justo a tiempo antes que el Dragón prácticamente hubiera chupado a la criatura hasta dejarla seca. ¿Era miedo? Parecía una conclusión probable excepto por el hecho que Kakarotto apenas parecía temer a algo como él como estaba ahora. Además, sonrió internamente, el maldito hombre era demasiado estúpido para estar asustado.

¿Entonces qué era? ¿Por qué recibía la más extraña sensación de que la criatura de alas claras estaba ocultando deliberadamente algo de él, sin mencionar evitándolo? ¿Y qué era esa extraña mirada que mantenía dando, una que ni siquiera él podía descifrar tan bien como conocía al otro hombre? Era casi como si estuviera anhelando, un deseo. Pero... *suspiro*... no, no era eso. No era como que quería a Vegeta, sino algo más, como... como algo que él tenía. Como si Vegeta fuera la llave a algo más grande de lo que pudiera imaginar. Era un extraño concepto.

"Yo..." vino la voz del Ángel, sobresaltándolo fuera de sus pensamientos.

"Debo irme de aquí eventualmente." Goku dijo, su voz insegura y ahogara por su mentón luchando por moverse sobre sus nudillos.

"He estado lejos por demasiado tiempo."

Por cualquier razón, no estoy segura si llegaron a la conclusión que prácticamente serían volados a la nada por decir, Vegeta se sintió extremadamente incómodo e incluso un poco insultado por la proposición de Goku. ¿Irse? ¿Qué? ¿Por qué?

"¿Por qué...?" Ugh, ¿cómo podía decir esto sin sonar como un Ángel marica? "¿Por qué debes irte Kakarotto?" Dijo, apretando sus dientes después de escuchar su suave tono que se alzaba para pronunciar las palabras.

"¿Qué hay allí para ti?" Agregó. "¿Promesas rotas? ¿Sueños perdidos?" Oh Dios. ¿REALMENTE dijo eso? Malditos estos Ángeles de mierda.

"Mira." Vegeta aclaró su cabeza. "No eres quien fuiste cuando te fuiste. Maldita sea Kakarotto, ¡debes saber eso más que cualquiera!"

El Ángel lo miró, sin decir nada y traicionando nada con sus apagados ojos.

"Sabes la verdad. Quien eres... qué te hace fuerte... tu pasado. ¿Por qué volverías con un pueblo que no puede entender eso? ¿Que no pueden... aceptar eso?"

Por qué Vegeta estaba tan concentrado en tener al Ángel quedándose en el Infierno, ninguno lo sabía con certeza. Pero se había vuelto claro para Goku hace mucho tiempo que su presencia junto al sensual Rey no era sólo para fines de lucha. HABÍA una amistad entre ellos, así el Demonio eligiera aceptar reconocerlo o no.

"¿Por qué irías al Paraíso cuando tu lugar está aquí Kakarotto?" Vegeta habló, despreciando y sin embargo felicitándose por el amable tono con el que hablaba. "No soy tonto Ángel. VEO lo que Radditz significa para ti, sea debilidad o no, tu lugar está con tu verdadera familia."

"Tengo una familia en el Paraíso." "Tengo una familia en el cielo." El Ángel se burló indignado, no apreciando el uso de su hermano como un viaje de culpa.

"¿Crees que no he pensado en eso Vegeta?" La criatura de luz gritó de pronto, poniéndose de pie y levantándose sobre la intimidatoria presencia del demonio.

"¿Crees que me gusta olvidar a mi hermano, dejar atrás mi sangre? ¿Crees que no he pensado aún en todas las cosas que voy extrañar cuando me vaya?" Su voz se volvió más apretada como si retuviera lo que realmente quería decir, su nuez de Adán subiendo y bajando mientras tragaba saliva, la carne de su rostro girando con el esfuerzo mientras miraba al Rey.

"¿Por qué me recuerdas de cosas que ya sé? ¿Por qué dudas de que he pensado en cuan duro será dejar a Radditz? Insultas mi inteligencia, me insultas."

Vegeta miró larga y fijamente a los ojos chocolate que se encontraban con su mirada, observando las últimas chispas de rayos del sol brillando y disipándose de las orbes de jarabe. Se quedó mirando mientras las largas pestañas se juntaban de nuevo una y otra vez mientras Goku parpadeaba, sin dejar nunca el contacto con Vegeta.

"¿Por qué?" Vino el pequeño susurro. Danzaba sobre las olas del viento, filtrándose en el oído del Ángel incluso mientras había leído el mensaje sobre los labios del Demonio.

"¿Por qué debes irte? Respóndeme esto."

Vegeta notó que los lados de la mandíbula del Ángel se apretaron hasta que aparecieron pequeñas esferas en sus mejillas, mirando profundo y duro una vez más a los ojos de su compañero, buscando al parecer una respuesta, cualquier respuesta que pudiera aliviar la sospecha que se enfrascaba dentro de él.

Por último el Ángel se sentó, rascándose la barbilla y aflojando la mandíbula de la presión que había depositado en ella.

"Vegeta yo-" Luchó una vez más con sus palabras, preguntándose si en realidad estaba a punto de pasar por contar al hombre más peligroso vivo la razón por la que necesitaba liberarse de esta tierra y sus habitantes.

¿Pero podría hacerlo, era la verdadera pregunta? En el fondo de todo hombre vive la sensación familiar de un secreto, algo que nadie sabe... ...que nadie debe saber. ¿Creen que son los único que tienen secretos que nadie más puede poseer? Todo el mundo tiene un secreto, ya sea una parte de sí mismos o de una acción...

Está oculto, escondido y enterrado debajo de la calmada y fresca fachada que todos pegamos sobre la humana carne de nuestro rostro para los demás, ocultándonos detrás de nuestras máscaras, jurando con nuestras sonrisas que nada feroz o impenetrablemente malvado acecha dentro de nuestras almas. Pero está allí ¿no? ¿O pueden decirme que no tiene secretos? Bueno... ¿pueden?

De pronto el Ángel inclinó la cabeza hacia un lado, una media sonrisa deslizándose sobre sus mejillas, una sonrisa que casi destilaba confianza en sí mismo y seguridad.

"Vegeta, ¿cómo te sientes con respecto a Bulma?"

Los ojos del Demonio se abrieron, sombras revolcándose bajo sus párpados y aumentando la malvada apariencia de su mirada.

"¿Perdón?" Preguntó secamente.

"Bueno..." Rió el Ángel, el hombre severo y serio que había sido anteriormente derritiéndose en el despreocupado, infantil ser que normalmente era Goku.

"¿La amas?"

Vegeta casi se cae de la roca, agarrándose la garganta mientras tosía, ojos inyectados de sangre lanzando dagas al ser de alas claras que simplemente se reía de él. El Ángel estaba agarrándose el estómago, girando de un lado a otro en la roca mientras era golpeado con un ataque de risa.

"¡NO!" Gritó Vegeta lo más rápidamente posible, la voz ronca y rasposa mientras escupía la corta palabra.

Goku suprimió el fuerte deseo de reír tanto más ante tal mentira flagrante y patética. Realmente fue triste, sabes. El Demonio había intentado sin convicción morder o esconder lo que era tan evidente para todo el mundo a su alrededor. Cierto, tal vez Vegeta no amaba a Bulma. Eso era una posibilidad espantosa, de una realidad dura como era.

Pero no era imposible. No. No lo era. Incluso el dragón que dormía dentro del Rey ya sabía de esa posibilidad, temiéndole como a su único enemigo mortal. El amor no era algo que alguien pudiera controlar, y menos un ser de puro odio.

Pero Goku había visto a los dos juntos, vagando sin rumbo por la Ciudad del Infierno, lanzando miradas tensas el uno al otro y escondiéndose detrás de los edificios y las estructuras para un rápido beso en los labios. Era refrescante, ver como dos seres completamente opuestos fijaban sus ojos uno con el otro detrás de una gran casa de arcilla, compartiendo secretos y promesas con una simple mirada, los labios de Bulma hinchados con la anticipación de un beso justo antes que Vegeta corriera sus dedos a través de su cabello, inclinándose hacia ella desesperadamente lento antes de conectar su propia boca a la de ella.

Era poesía.

"Bueno... digamos que por un minuto lo hicieras." Goku se encogió de hombros ligeramente, dándose cuenta de que tendría que decir esto correctamente, a fin de evitar un ojo morado.

"¿No harías... cualquier cosa por ella? Quiero decir." Suspiró, corriendo sus fuertes, callosos dedos a través de sus tobas de pelo. "Bueno, por ejemplo si tuvieras que sacrificar algo por ella. Digamos... donde vivías. ¿No te irías prácticamente a cualquier lugar por ella? Incluso... aunque eso significara renunciar a la aceptación y el la felicidad y a..." Suspiró una vez más, perdiéndose en las palabras que decía.

"¿No lo harías por ella Vegeta? ¿No significaría así de mucho para ti?"

Vegeta estaba pálido, sopesando la opción de honestidad vergonzosa o engañosa mentira. Ninguna era la decisión atractiva.

"Todo es debilidad." Se encogió de hombros, disminuyendo la importancia de la pregunta con una fachada de indiferencia. "Pero supongo."

"Bueno." Goku dijo alegremente, deslizando la melaza de sus ojos hacia la dirección de las montañas en llamas, mirando lejos, muy encima de ellos, hasta que podría jurar que vio la barrera en sí.

"Así es como me siento por una criada en el Paraíso."

Oh, por supuesto, Vegeta había escuchado las palabras, pero era casi como si todo hubiera sido un sueño, la realidad brillaba por su ausencia en el pronunciamiento. Inconscientemente vio mientras el Ángel lentamente levantaba su mano a su corazón, sus grandes y redondos ojos vidriados con una muy lejana mirada.

"Incluso ahora Vegeta." Dijo la criatura. "Incluso ahora la siento. Aquí."

Le dio una palmadita con su puño a su pecho, directamente sobre su corazón.

"Siempre aquí. Chi Chi."

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Sólo quería decir gracias a Caralin Fury una belleza que me ayudó a alejar la fealdad. Muchas gracias por todo lo que dijiste.