Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Ángel Oscuro
(Dark Angel)
Un fic de Camaro
Traducción por Apolonia
Vegeta nunca había visto al Ángel de esta manera. Ahora, tan talentoso como era Goku en la pelea, (y lo era) el hombre era exquisitamente calmado y compuesto, sólo en RARAS ocasiones mostrando alguna cantidad de temperamento o el escondido fuego que yacía dentro de todos nosotros al mismo final de nuestra maldad o cuerda. Sin decir que el Ángel no era demasiado sensible y dramático a veces, eso definitivamente era cierto mientras Vegeta recordaba varias ocasiones cuando los imprudentes suplicios de la criatura y había parecido no sólo cursi sino asquerosamente heroico. Él también podría bien haber sido uno de esos héroes de queso de los libros para dormir de los niños.
Pero Kakarotto era sumamente hábil en mantener su ira y débiles emociones a raya. ¿Ahora? Se veía derrotado, casi lastimado mientras colgaba su cabeza en vergüenza, los picos ónice de su cabello colgado inmóvil ante sus suaves ojos mientras cerraba sus párpados. Parecía que había perdido alguna sesión de lucha imaginaria, sólo que esta era con él mismo.
Vegeta aclaró su garganta, intentando no mirar a la triste vista ante él, inseguro de como ofrecer confort e inseguro de por qué incluso necesitaba hacerlo. Quiero decir... ¡VAMOS... Este no era su lugar. Un Rey Demonio NO ofrecía confort, NO tranquilizaba a algún patético sujeto con diarrea emocional y ciertamente no le importaba una mierda si era bueno o no ofreciendo ese tipo de consuelo. Estaba por debajo de él.
"Kakaro-"
"Vegeta." Goku lo interrumpió. Simplemente desconcertando al Demonio cuan rápidamente se había transformado la compostura del Ángel, mutando de un suave hablar, de un amoroso enfermo perro, a un feroz idiota de afilada lengua.
"¿Qué pasará con Bulma?" Esos ojos alguna vez tristes brillaban con una profunda sembrada auto repugnancia que se derretía en una sinceramente calmada resolución, una tenaz rabia escurriéndose a lo largo de las comisuras de sus párpados, arrugándolos en una leve mirada.
Y aunque la pronunciación de tal pregunta había molestado a Vegeta por su demandante tono fuerte, supongo que el tópico mismo fue suficiente para ponerlo un poco nervioso sin mencionar en arrojar a Goku en una situación bastante difícil mientras ambos reflexionaban sobre esta situación.
En un punto en su reinado, Vegeta hubiera demolido a un hombre por siquiera formular tal pregunta fuera de lugar, ¡ni siquiera me dejen empezar con las consecuencias por hablar fuera de línea!... Era inexcusable hacer una pregunta tan personal y mucho menos en ese tono. Vegeta hubiera desgarrado los labios que todavía hablaban del rostro de la criatura, riendo mientras la mandíbula continuaba moviéndose sin sus compañeros. ¿Entonces cuándo habían cambiado las cosas?
"¿Qué quieres decir?" Gruñó, inseguro si realmente quería una respuesta.
"¡Sabes exactamente lo que quiero decir!" Respondió Goku, su áspero tono casi un duplicado del Demonio.
"¡Tú eres un Demonio, ella es un Ángel!" Gritó drásticamente, aunque todavía manteniendo esa irritante dulce compostura. "Por todas las cuentas está prohibido. ¿Qué sucederá cuando te canses de ella... eh?" Preguntó, acercándose a Vegeta con cada sílaba que decía, su cuerpo deslizándose a través de la gran piedra en la que estaban sentados, en el medio del seco y agrietado desierto, a millas de la Ciudad del Infierno y las ardientes montañas que yacían en el lado opuesto.
"¿Qué sucederá cuando esta pequeña... fase por la que estás pasando muerda el polvo?"
El control del Rey estaba en su último hilo mientras apretaba sus dientes, despreciando a la bestia que desencadenaba una guerra dentro de él.
"¿Te atreves a insultarme así?" Susurró con malicia marcando su tono. "Salvé tu inútil vida, te di un lugar para quedarte, te dije quién. qué eras. ¿Y ASÍ es como me pagas?"
La alada criatura de luz tragó duro mientras la intimidatoria presencia se acercaba más y más, sus narices casi tocándose mientras sentía el cálido aliento golpear sobre sus labios, lo cerca suficiente para besarse si alguno lo deseaba.
"¿Esto es lo que recibo? ¿Juicio? ¿De un Ángel? ¿Por alguien que no podría posiblemente concebir entenderme o las cosas que he pasado, las cosas que siento? ¡No PRESUMAS que me conoces Kakarotto!"
"Entonces pruébame lo contrario." Goku dijo calmadamente, las suavizadas facciones sólo enfureciendo más al Demonio mientras envidiaba tal compostura.
"Kakarotto..." Dijo Vegeta, raspando sus dedos a través de las cortas mechas de su grueso cabello. "Me conoces lo suficientemente bien para saber cuándo estás pisando en un terreno peligroso."
Esto, a pesar de las ocasionales batallas del Ángel de obesa estupidez, era algo que sabía perfectamente bien.
"Vegeta." Dijo suavemente, las ranuras en las que se habían convertido sus ojos disminuyendo su agarre hasta que fueron de nuevo redondas y abiertas.
"Malinterpretas mis intenciones. De seguro que sabes lo que siento por Bulma. Ella no es sólo mi Princesa..." dijo lentamente, absorbiendo cada palabra en la memoria mientras huían de su lengua. "También es mi amiga."
La ira de Vegeta se disipó una fracción dejando sólo leves cantidades de tensión entre ellos.
"Mira." Goku dijo seriamente, ganando la atención de la oscura criatura. "Lo que estás haciendo está prohibido, en todas partes. Lo que estoy preguntando es..." Tomó un respiro. "¿Vale la pena?"
Tomó algo de tiempo antes que la verdad de lo que Kakarotto estaba preguntando comenzara a establecerse en su mente y cuando lo hizo, pareció calmar la ira que había hervido dentro de él, como un balde de agua fría arrojado sobre carbones encendidos.
"Tonto Kakarotto." Vegeta rió, mirando mientras la suave carne del rostro del Ángel se suavizaba de su apretada posición, una sensación de alivio pasando por ambos de ellos.
"¡Tú y tu hermano son diferentes en tantas cosas que simplemente me sorprende! ¡ÉL me acusa de preocuparme demasiado mientras que TÚ me acusas de preocuparme demasiado poco!" Sonrió de manera infantil, una pícara sonrisa transformando los casi microscópicos poros de su bronceada piel.
"Ten la seguridad mi Ángel," Dijo de corazón, golpeando de manera juguetona el lado de la mejilla de Goku varias veces. "No sufro de ningún efecto colateral de una fase. Crees que sólo deseo su inocencia, tratando de quitarla completamente y dejando detrás lo que queda. Aunque la inocencia en sí misma es." Inclinó su cabeza a un lado, permitiendo que una sonrisa se filtrara a través de sus facciones. "Una placentera comodidad, eso NO es todo lo que busco."
Puso ambas manos sobre las húmedas mejillas del Ángel, sintiendo la tierna carne debajo de su palma, pegajosa con sudor y gotas de humedad del latente calor.
"No te preocupes por tu preciosa Princesa Kakarotto." Susurró, moviéndose hacia el bolsillo de su pecho de su armadura, mirando profundamente a la penetrante mirada que se encontraba con la suya mientras un rubor tocaba su rostro debajo de sus ojos.
"No la deshonraré en negarle una propuesta de matrimonio."
Goku jadeó mientras contemplaba la brillante piedra ante sus ojos, brillando mientras giraba de un lado a otro, lamida por los agitados vientos y torciendo su onerosa cadena.
Ahora aclaremos una cosa mi querido lector. Aunque sé que MUCHOS detalles de esta historia, mantengan su ira para ustedes mismos si fallo en la interpretación de exactamente de cómo se veía esta joya. ¿Cómo voy a describir tal única creación cuando mis ojos mismos nunca la han visto? ¿Cómo convocaré suficiente creatividad con las palabras para decirles de semejante belleza con la perfección del Ángel que me hablo de ella?
Bueno... debo admitir, no puedo. Y para ser perfectamente honesta, ¿no serían las palabras mismas una blasfemia? ¿No serían escupidas o mancharían el hechizo del mordaz atractivo de este cristal? Ah, veo ahora por qué tanta gente dice que las palabras no son suficientes. Porque las encuentro no sólo bastante carentes en su descripción de tal hermoso cuento, sino casi... ¿Cuál es la palabra? ¿Insultante tal vez? Sí, insultante en su cruda interpretación de lo que sólo se puede entender a través de la experiencia. Pero por desgracia, me temo que las palabras solas pueden expresar incluso un leve grado de cómo se veía esta gema, y sin embargo soy elegida para realizar algo bastante imposible.
Colgaba de su cadena, esta creación, este monumento del afecto de Vegeta, este cristal sin palabras suficientes para hacer justicia. Giraba de un lado a otro de los diminutos rizos de la cadena, el sol que se escapaba brillando y haciéndola dar chispas de su raro plateado del collar. Pero supongo que podría ser llamar florida una vez más si continuara hablando de una cadena, porque aunque era delicada y adorable, ¿de qué consuelo es eso? ¡Todos hemos visto cadenas!
Así que saltaré esa parte y les contaré de la brillante joya que danzaba y desafiaba al sol en su gloria, probando los últimos rayos mientras colgaba de su correa.
¿Han visto alguna vez el amanecer, mirando a través de un valle o tal vez incluso de un acantilado mientras el sol ponía sus intrigantes hechizos sobre las nubes y la superficie del cielo, manchando lo que una vez fue una sombra de azul oscuro o negro del color de las lilas, el color de una llama que moría? ¿Se han maravillado alguna vez por la creación que Dios nos ha dado, o por qué la tierra misma gira justo en los momentos correctos, justo con las cantidades correctas para que incluso existamos? O tal vez estoy divagando una vez más. Perdónenme.
Los colores de púrpura y azul brillaban y chocaban con el naranja y rojo. El rojo brillaba como un palpitante corazón dentro de la cortada piedra hecha a mano, casi viva con su exuberancia, naranja tocando los lados del cincelado crista. Pero ah sí, de hecho, era el azul lo que resaltaba de lo más intrigante, surgiendo del núcleo del diamante, el mismo color de un glaciar debajo, tocado por un brillante púrpura, el color de las violetas que se agitaban en los campos. Brillaba como un pedazo no derretido de hielo, atrapado dentro de los confines de un infernal incendio. Por decir menos... era impresionante.
"Quieres decir que tú..." Goku ni siquiera podía terminar.
"Sí Ángel." Vegeta susurró, asombrado con sí mismo por el maravilloso tesoro que contemplaba, el brillante resultado de un gran sacrificio.
*"No es la recompensa joven Príncipe."*
Escuchó las palabras del fornido Nappa decirse una vez más mientras miraba la joya girar de nuevo mientras era sostenida directamente bajo sus dedos.
*"No es el premio. Es el viaje realizado para lograrlo."*
Sonrió, sabiendo que en toda su belleza, en toda su maravilla y mágico atractivo, esta piedra no significaba nada para él comparado a lo que le traería. No era nada más que una roca comparada a ella. Una llave a la promesa de una eternidad con la criatura que había buscado toda su vida. Su pieza que le faltaba. El...
¿¡En qué Diablos estaba pensando! ¡Gah! De todos los brebajes ridículos y cursis que su mente podría haber dicho, él NO iba a entretener tal barrera de poética sin sentido. Dejaría eso a Kakarotto en todo su vergonzoso bombardeo de emoción.
"Vegeta yo... es tan hermoso." El alado hombre de luz respiró como si hablando solo fuera una cobarde tarea.
"Soy consciente que los Ángeles expresan sus deseos de matrimonio con un anillo pero yo... es una tradición Demoníaca que el objeto sea algo de ambos belleza Y valentía."
Goku tuvo que arrancar sus ojos de la joya para poder echar una confundida mirada al Rey que estaba esperando tal reacción de todos modos.
"¿Qué quieres decir?" Preguntó, odiando que necesitara constantemente formular tales ridículas preguntas pero sabiendo demasiado bien que el Demonio hablaba a propósito en enigmas a veces.
"No es siempre el tesoro y los resultados Kakarotto sino más importante el viaje y el sacrificio para obtenerlo lo que más significa." Vegeta habló informando. "¿Cuán difícil sería comprar un anillo? ¿Comprar una joya rara y cara? ¿De qué significado tendría para mí, el ser más rico vivo? Kakarotto," dijo, alzando su vista hacia el carmesí cielo. "Mis ojos solos podrían aterrizar sobre un objeto y lo tendría. Tengo todo lo que esta tierra tiene para ofrecer. Tengo a TODOS los que esta tierra tiene para ofrecer."
Goku asintió, comprendiendo perfectamente hasta ahora.
"Todo lo que siempre he querido o deseado fue hecho mío por un simple gesto o deseo. Todo menos la única criatura que nunca podría poseer, el único ser que nunca podría ser ganado con encanto o los deseos de la carne. ¿Cómo podría realmente hacerle esta miserable injusticia por retener todo lo que tengo para ofrecer? ¿Cómo podría insultarla tanto por ofrecerle un diamante o un rubí que incluso el más pobre y más afectado de los Demonios hubiera escondido dentro de sus podridas casas? No." Sacudió su cabeza, cerrando sus ojos y sonriendo.
"Quería que significara más que eso. Quería regalarle todo. Dentro de esta piedra queda un sacrificio de todo lo que tengo para ofrecer. Mi vida, mi cordura, todo mi ser... Todo lo que casi perdí intentando crearla." Alzó la vista indignado a sus mechones de una pulgada y media.
"Incluso mi cabello."
Sin siquiera darse cuenta, ambos estaban casi sobre sus rodillas desternillados de risa, las alas de Goku arrastrándose a lo largo de la roca mientras se deslizaban por el suelo, agarrando su vientre mientras se daba cuenta de lo que había sucedido, o bien, al menos una vulgar versión de ello.
Supongo que un observador hubiera encontrado absolutamente nada gracioso en toda la situación, dos hombres sentados en el vientre del Infierno con lágrimas casi corriendo por sus mejillas mientras el Ángel corría sus dedos a través de las sorprendentemente suaves mechas de su cabello azabache.
"Tú..." Goku jadeó, intentando toser los restos de risas que se agarraban a su cordura en un agarre bastante firme. "¿¡Perdiste tu cabello intentando conseguir esto!"
Vegeta le gruñó cómicamente.
"¿Qué Diablos pensaste que sucedió? ¡¿Que Bulma se enfureció una noche y decidió experimentar?"
Las risas continuaron por algún tiempo mientras las risas ridículamente altas hacían eco a través del peligroso valle, sonando incluso muy, muy lejanas en las traicioneras montañas que ardían mientras la última chispa del sol escupía sombras a lo largo de cada grieta, los trazos de naranja y carmesí disipándose como una sofocada vela.
"¿Vegeta?" El Ángel finalmente preguntó mientras se recostaban lado a lado sobre el arenoso terreno, la suciedad y la agrietada tierra debajo gradualmente enfriándose con la muerte del sol. Sus alas permanecían felizmente frescas mientras daban sombras, el abrasador calor del día nunca quemando sus espaldas como anteriormente había hecho con sus pies.
"¿Qué pasará cuando tu Reino se entere?"
No era una pregunta que podía responderse fácilmente y momentos pasaron como horas mientras el Demonio simplemente la reflexionaba, encontrando la respuesta de su mente casi tan terca y reluctante de deducir como él era. Había algo terriblemente predecible sobre la pregunta y sabía que era un supremo mérito para su futuro, conociendo demasiado bien que este era un puente que algún día debía cruzar.
Aún así, todo lo que Vegeta pudo hacer fue suspirar, lazando sus manos detrás de su cabeza mientras simplemente miraba al oscuro cielo arriba, mirando a las grises y negras nubles deslizarse perezosamente a través del tinte morboso de la roja luna. Había una tormenta viniendo, esto lo sabía bien pero estaba reluctante a irse todavía, por alguna razón sabiendo que después de estas tensiones y distancias lo separarían de su compañero de batalla. No. No había ninguna base real para estas predicciones... simplemente un conocimiento del posible futuro.
"Esa es la parte humorística de los Demonios y Ángeles." Rió oscuramente, Goku simplemente sorprendido que alguien pudiera honesto como Dios reír y sin embargo no tener absolutamente ninguna intención de sonar divertido.
"Ambos creen que son mejor que el otro, o que el otro está... debajo de ellos mentalmente o que no. Es realmente patético cuando piensas en eso. He notado que, lamentablemente, ambos tienen sus talentos. Pero por desgracia, cántame una nueva canción Kakarotto. Criaturas de siglos atrás estaban luchando, confundiendo simples diferencias por ferocidad o barbarie. ¿No quieren todos creer que hay alguien debajo de ellos?"
El Ángel simplemente asintió, aceptando esta verdad incluso si no podía pensar en nadie que se aplicara esto directamente por el momento.
"Mi clase, tanto como la de ella, se negará completamente. De esto no tengo duda." Dijo finalmente, soplando el viento de sus pulmones mientras calculaba las consecuencias del futuro.
"Cualquier paz que hemos tenido alguna vez semi establecida será hecha pedazos, guerras, interminables batallas, destrucción de ciudades enteras tomarán lugar. Odio interminable erosionará incluso más fuerte entre las fuerzas de la luz y la oscuridad, los dos mundos separados y desgarrados como nunca antes."
Incluso mientras los ojos del Ángel se ampliaban ante estas duras predicciones, el Demonio simplemente sonreía, continuando y disfrutando sadísticamente los jadeos de su contraparte.
"Muchos morirán Kakarotto. Hombres, mujeres, niños. Caos como el universo nunca hubiera visto estallará, abrumando al cosmos que conocemos. La vida será purgada de la tierra como si no fuéramos nada más que indeseadas hormigas en un campamento."
Suspiró, mirando a la oscuridad que los rodeaba, revistiendo su tierra como una espesa sábana. Una genuina sonrisa reemplazando su malvada risa y sus ojos iluminados con sincera alegría.
"Y hubo una vez en mi vida... Cuando podría haberme preocupado."
ahhhhh... entonces el Sr. Vegeta SÍ va a pedirle a Bulma que se case con él... ¿pero cómo lo hará? ¿Dirá que sí? ¡Bueno por supuesto que lo hará! ¡Duh! ¿Quién rechaza a un delicioso hombrecito bestia como Vegeta? ¡Un imbécil es quien lo hace!
De todos modos, eso es todo los capítulos que me siento obligada a escupir así que... hasta más tarde cuando me sienta con ganas... ¡gracias por leer!
Amor
Camaro
