Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


Nunca duerme tanto. Oh... Haha... ahora no me malinterpreten. La Princesa ERA una dormilona. Por Dios, si no había sol alguno, ¡la criatura nunca se despertaría! Ni siquiera mencionemos las noches cuando él la había trabajado más duro que nunca. Pero entonces, como dije, no entraré en ESOS detalles.

Pero esto estaba completamente mal, supuso él, mirando al sol asomarse que brillaba rojo a través de la ventana, rayos de carmesí cortando a través de la habitación en penumbras. La miró, observando el constante alzar y caer de su pecho, levemente perturbado por el hecho de que ella estaba completamente vestida, cubierta en una brillante seda que sólo servía para burlar a la luz más como si estuviera cayendo en cascadas de líneas y curvas en su cuerpo que descansaba.

Era un vestido terriblemente caro, decorado a mano por la mejor de las costureras, buscado especialmente para sus servicios incluso en las más remotas partes del Infierno hacia el este. La mujer era miserable de ver, y si no hubiera sido por su extrema habilidad y talento, honestamente supongo que Vegeta, siendo un hombre tan superficial y vano como era, bueno, vamos TODOS tenemos que admitirlo, creo que la hubiera desvanecido o ejecutado por tal vil apariencia.

Pero ahora silenciosamente le agradecía a la mujer de piel arrugada, que se veía de no más de treinta y sin embargo evidentemente quemada por los vientos del tiempo. Sus ágiles dedos habían cosido sin parar por horas, construyendo cada uno de los delicados vestidos de Bulma por un elevado precio.

Miró de nuevo el alzar y caer, el diminuto latido que sólo sus filosos ojos podían ver mientras su corazón se agitaba debajo de los finos diseños e intrincadas decoraciones que alineaban la zona de su pecho. Sus ojos cerrados estaban pintados con un espeso plateado, humedad parecía mientras la luz golpeaba justo allí, reflejando los labios de un color rojo cereza sangre con un labial que manchaba sus tristes labios. La falta de pura luz del sol había palidecido su tersa piel y casi parecía muerta yaciendo sobre su cama, la blanca carne de su rostro golpeando con el negro satén de las recién adquiridas cubiertas de la cama.

¡Ahora esto era un misterio por sí solo! La mujer era increíblemente habilidosa en el arte de patearlo, robando las sábanas y acaparando la cama. Toda envolvía su impecable rutina de agitar sus brazos y piernas sin gracia en la cama, ¡A PESAR de quien desafortunado ser que la compartía con ella! ¡Había recibido más "misteriosos" moretones por dormir con ella que en toda su vida! ¿Coincidencia? ¡Oh no lo pensaba!

¿Entonces por qué la perfecta posición ahora? ¿Por qué después de toda su silenciosa súplica y apretados dientes, decidía AHORA acostarse tranquilamente sobre su espalda, durmiendo profundamente? ¿¡CUANDO ESTABA SOLA!

"Princesa..." Susurró, inclinándose sobre ella. Y sin embargo ella nunca se movió. Se acercó más, a no más de una pulgada de su rostro.

"Princesa..." Susurró, obligando a su mano a quedarse quieta mientras era aparentemente consternada por su débil tono, preparándose para golpearlo en cualquier momento. Aún no había reacción.

¿Realmente debía hablarle de nuevo? ¡La vaga podría probablemente dormir a través de una rebelión si se obligaba lo suficiente para hacerlo! Estaba a punto de gritar, más fuerte esta vez por supuesto, cuando una malvada sonrisa apareció en sus húmedos labios.

"Hey, vas-"

De la nada él estaba recostado sobre su espalda, ¡el demonio de plateado cabello a horcajadas sobre sus caderas! ¡¿Cómo? ¡¿Qué? ¡¿Por qué?

¡Por qué la pequeña demonio había estado fingiendo todo el tiempo! Sólo esperando por el momento perfecto cuando su guardia estuviera baja para tenerlo JUSTO donde ella lo quería.

"¿Sí mi amor?" Respondió con falsa sinceridad, batiendo sus pestañas espectacularmente largas. Estaba tramando algo no bueno, de eso estaba seguro.

Se inclinó hacia adelante, todavía agarrada innecesariamente sobre él, como si anhelando por una probada de sus dulces labios, deslizando sus dedos a lo largo de su suave estómago cubierto de cuero, cada movimiento de su mano deslizándose a lo largo de los golpes y colinas de sus finamente entonados abdominales y estómago. Respiró profundamente contra sus labios, dejando escapar un pequeño gemido suyo mientras deslizaba sus palmas a sus lados, su lengua deslizándose seductoramente a través del labio inferior de Vegeta.

Está bien. Entonces aquí está MI pregunta... ¿cómo exactamente describirían la sensación cuando reciben golpecitos a sus lados? ¿Eh? ¿Cómo se supone que voy a poner en palabras esa clase de reacción? Hasta ahora, todo lo que se me pudo ocurrir es casi un doloroso espasmo nervioso. Pero no es eso tampoco... no lo sé... ¿Triste?

Él se puso de pie, jadeando mientras ella hundía sus uñas a sus lados, haciéndole cosquillas sin parar. Al principio pensó que era alguna tortuosa forma de ataque, su brutal idea de terrible castigo por abandonarla ayer para luchar con Kakarotto, una lucha que básicamente había tomado todo el día. Pero la risa y la sonrisa proveían condescendiente información y pronto, aunque de mala gana, su boca se propagó en una amplia sonrisa, seguida por desgracia por toda una sonrisa.

¡GAH! Él sólo... ¡OH!... ¡No podía evitarlo! ¡Es sólo! ¡Arrrr!

No podía decidir si llorar del dolor o estallar en carcajadas y antes que alguno supiera, ella estaba atacando sin piedad a sus lados y estómago con sus articulados ágiles dedos, mostrando habilidades como de un Dios que él nunca había conocido o deseado que pudiera poseer, riendo incontrolablemente mientras giraba y se retorcía debajo de ella, a pulgadas de rogar por piedad.

Todo el castillo estaba sin habla, de pie, duros y firmes en sus pasos mientras las risas giraban a través de sus oídos, histéricas y dementes mientras se deslizaban de las cámaras reales. No había error, aunque casi todos los que presenciaron eso revisaron varias veces la posibilidad de fallas de identidad, y sin embargo, era bastante claro que los dos culpables no eran otros que su Dios y su mascota el Ángel. Esa era la parte increíblemente habitual.

Cuando los dos no estaban perturbando cualquier clase de paz que habitaba en ese lugar, arrojando objetos y gritando lo más fuerte posible, bueno... ehhhh... bueno entonces... ¿cómo digo esto? Bueno, entonces OTRA clase de gritos se escuchaban a través de las espesas paredes del palacio.

Radditz fue obligado a detener a dos guardias de entrar en la habitación para investigar el extraño suceso, tragando la posibilidad de que tal vez otro intento contra la vida del Rey estuviera tomando lugar y demencia se hubiera apoderado permanentemente de su Demonio.

El guardia se revisó a sí mismo, escuchando por cualquier clase de incontenible y poseída clase de sonidos, luchando la urgencia de romper la puerta él mismo. Pero se negó a arruinar tal momento. El hecho era, Vegeta estaba riendo. No, no su risa conocida ni su burla, el sonido que podía tanto ponerte nervioso o derrumbarte de miedo. No, esto era realmente despreocupado, incontenible, salvaje y libre risa.

Y... era... ¡MARAVILLOSA!

Lazada con ardiente masculinidad, era profunda y gutural, rica con una felicidad que debería haber sido extraña a los dolores y dificultades adquiridos a través de tal barbárico estilo de vida. Se mezclaba bien con el alegre tono tipo campana del Ángel, los dos filtrándose como una suave brisa a través de la densidad del Infierno, desconcertando en su leve volumen ondeante.

Radditz no podía recordar haber escuchado un sonido tan inspirador. Puesto en las más simples palabras como ésta autora realmente poco creativa puede... El sonido era hermoso.

Ajeno al volumen de sus ridículas risas haciendo eco en las mismas paredes de piedra de la casa, ambos lucharon sin miedo, cada uno esforzándose en superar al otro y clamar el título del Maestro de las Cosquillas. Todavía agachado sobre su prisionera, los habilidoso dedos se hundieron en el suave material parecido a una roca del estómago de Vegeta, por lejos a la cabeza.

Vegeta apenas podía contener su miserable espasmo, conduciendo sus dígitos en cualquier momento posible. Cansado de deslizarse debajo de su hermoso captor, giró sobre ella, saltando sobre su pequeña figura, cuidadoso de poner su cuerpo suavemente entre sus muslos para no aplastarla con su pesada estructura musculosa.

La miró profundamente, observando sus labios temblar mientras el aire era inhalado y exhalado de ellos mientras jadeaba por respirar. ¡GOLPE! Él TODAVÍA no podía sacar esa ridícula sonrisa de su rostro mientras jadeaba sobre su sonriente figura.

Deslizando sus dedos debajo de su cuerpo, la sostuvo firme con sus manos.

"Has sido mala." Le susurró en su oído, su voz goteando con puro sexo.

"Ahora tengo que castigarte."

Con eso, comenzó a sofocar su rostro con besos, descuidados, infantiles besos de cachorro, probando cada pequeña pulgada de su piel, ¡empapándola completamente con baba! Ella maldijo y rió como niña de colegio, intentando alejarlo mientras él se arrastraba por su cuello, haciéndola retorcerse debajo de su peso y soportar a los tortuoso labios haciendo cosquillas en su trampa.

Hundiendo sus uñas en vano en sus bien cincelada espalda y hombros, sólo podía rogar, por supuesto a través del ataque de risa, para que se detuviera.

Satisfecho que había ganado, y exigido suficiente castigo sobre ella, dejó su inofensiva tortura, descansando su cabeza sobre su pecho para mirar por la ventana.

¡Ahora estoy era extraño! El sol estaba brillando. Oh no, no su habitual aburrido, maldito brillo carmesí, sino un rojo cereza suave, casi naranja y amarillo en algunas partes. Era un verdadero brillo, como ninguno que hubiera visto antes mientras sus tentadores rayos se vertían como líquido dorado a través de la ventana, resbalándose como agua sobre las resbaladizas sábanas, dando sombras púrpuras en los pliegues del frío material sobre el que estaban acostados.

Quería hundir sus dedos en el dorado, para disfrutar su rareza, su pureza en ese desierto desolado del Infierno. En cambio, acunó la suave mano de ella en la suya, examinando la manera que la extraña luz danzaba a lo largo de las diminutas líneas de sus dedos cuando los movía o los ajustaba. Besó a los benditos dígitos suavemente, presionándolos contra sus suaves, hinchados labios, abriendo su boca para meterlos uno a uno en la calidez y humedad de su lengua.

Lentamente, se puso sobre ella, mirando suavemente en su rostro, manchado delicadamente con la extraña luz. Podía ver cada parte, cada línea, cada grieta, cada diminuto defecto. Cada centímetro de su rostro. Y sin embargo, lo quería todo. Era perfecto. Era todo para él. El sol capturó sus brillantes ojos, pareciendo humedecerlos mientras brillaban más azul de lo que los hubiera visto alguna vez, obligando a alejarse al plateado y a la blancura que por lo general sostenían y los penetraba con sobras de turquesa.

Casi transparente. Casi blancos. Rodeados por las gruesas pestañas negras y oscuro maquillaje de sus ojos. Era hermosa.

Sus ojos vagaron por su mentón, sus labios bajando con su mirada mientras besaba su garganta, dejando sus dedos deslizarse a través de la clavícula, imaginando el brillante cristal de compromiso brillar a través de su suave piel. Podía sentir su peso sobre su propio pecho, empujando levemente contra su pecho con su pequeño tamaño.

¿Debería hacerlo ahora? ¿Estaba bien esto? ¿Qué si estaba mal?

¿Cómo exactamente un hombre decide el momento adecuado? ¿El tiempo correcto? ¿La manera apropiada? Oh, claro, en cada patética novela de romance el héroe pronto-a-ser-novio tiene todas las respuestas correctas, las ideas más ingeniosas, las maneras más románticas para una propuesta. La cena, las rosas, la rodilla, el anillo, la sonrisa... ¡¿cuan carajo original era eso?

Y sin embargo ahora, el Príncipe Azul se quedó sin ideas, inseguro incluso mientras miraba a la cristalina claridad de sus ojos. ¿Había un momento indicado en lo absoluto? ¿O estaba condenado a esta desesperación e incertidumbre que lo perseguía? Él no la amaba. De eso estaba seguro. Pero ella lo amaba. Tal vez más de lo que era aceptable y saludable para los parámetros normales y sin embargo, él adoraba ese amor, adornado con él, sabiendo que nadie más podía sentirse así por él.

¿Pero qué si ella no lo amaba lo suficiente? Qué si...

Y sin embargo ahogó la posibilidad, recordándose de su devoción y repugnante lealtad. Ella NUNCA lo rechazaría. ¡Ja!... ¡Qué idea tan inútil! ¡Rechazarlo! ¡Bah! Al más hermoso, magnífico, fuerte, increíb-

¡HIJO DE PUTA!

¡¿A quién estaba bromeando? ¡Era un acojonado! Como asustaba tanto como podía recordar alguna vez serlo, mirando en esos ojos como si nunca los hubiera visto antes. Esto era nuevo. Esto era burdo. Esto era sin planear, desconocido, inexplorado. Esto era... ¡mierda de extraño como el Infierno!

Pero se sintió perdido en esos ojos. Perdido y sin embargo... perdido y sin embargo encontrado todo al mismo tiempo. Casi como, mientras los miraba, alguna parte, algún ser, algún tiempo de su pasado estuviera yéndose. Siendo olvidado, alejado. Y sin embargo mientras lo extrañaba, sentía el toque de la soledad, quería luchar por ella, poseerla una vez más, era reemplazada por esto... esta felicidad que brotaba como chocolate caliente dentro de él, espesa y rica y revistiendo sus entrañas.

La odiaba. La necesitaba. Y sin embargo ahora, la alejó, junto con su incertidumbre. Algún día sabría el momento adecuado. Ahora no lo era.

"Vegeta." Bulma preguntó repentinamente, tal vez y tal vez no consciente del cambio en su disposición.

"¿Alguna vez has querido ver el Paraíso?"

Y ahora él sonreía, sabiendo por milésima vez que realmente nunca había sabido, nunca había sido capaz de predecir a esta criatura. Ella era una maravilla. Un misterio. Un secreto. SU secreto.

Miró cada pequeño movimiento de su piel, cada pliegue, cada fracción de cabello cambiar que alteraba su entera expresión en su mente. La vio y sonrió, sabiendo que nunca podría cansarse verdaderamente de ella, de su belleza mayormente, de su mente. A pesar de sus intereses superficiales, era su mente lo que realmente cautivaba a todo su ser, completa, entera, absolutamente.

Y ahora simplemente se agachó, capturando sus labios para un profundo, caliente beso que parecía derretirlos, amoldarlos uno a otro. Ella gimió en aprobación, abriendo sus ojos curiosamente mientras él se alejaba, examinándola extrañamente una vez más.

"¿Quiere decir que esto no es el Paraíso?"


"Vegeta." Gruñó ella, una malvada sonrisa apareciendo sobre sus sonrojadas facciones. "¿Realmente debes andar desnudo todo el tiempo?"

Se recostó en la cama, sin hacer ningún intento de ocultar sus ojos que viajaban mientras el paseaba por la habitación, tomando caladas ridículamente largas de su cigarrillo, con el trasero desnudo como pueden imaginar.

Admiraba cada cincelado músculo, cada grupo de venas que se juntaban a lo largo de sus grandes brazos y piernas. ¡Oh pero no seamos modestas damas! Queremos saber todo sobre su trasero, ¡¿no? Haha... Oh no, no, no soy la que va a juzgar. ¡Comprendo perfectamente!

Se movía de un lado a otro, casi parecía nervioso, la suave redondez de su regordete trasero y flexionando y poniéndose rígido con cada apresurado movimiento. Ella se sonrojó profusamente, dando un patético intento de alejar la mirada, incluso mientras sus ojos estaban ávidos de más.

¿Ahora qué ES esta obsesión con los traseros de los hombres? Vamos ahora. ¡SÉ que no puedo ser la única admiradora aquí! ¿Pero por qué? No es como que las mujeres no tienen traseros ellas mismas, ¿tengo razón? ¡Algunas tienen suficiente para casi tres otras personas! (::Sonríe malvadamente y acaricia el suyo::) Hay algo tan... DELICIOSO sobre un regordete, redondo pequeño trasero, saliendo de esos pantalones de cuero. Tan gruesos y agarrables. ¡MMMMMM! (::Mira hacia el secreto juguete en el cajón::)... ehhhhhhh... ¡DE TODOS MODOS!

Me fui de la idea, ¿no? El pobre tonto que me dijo esta historia debe haber arrugado sus propias alas ahora. ¡Maldición casi las arrancó todas diría! *Suspiro* Oh bien. ¡Sigamos con la historia!

"Oh por favor Princesa." Vegeta dijo arrogantemente, levantando su cabeza en esa manera oh-tan-mocosa y sacando su mentón hacia arriba.

"¡Sé cuan irresistible soy! ¡No puedes mantener tus garras fuera de mí! No ahora, no nunca. ¡Nunca podrías de hecho!"

El Ángel yacía en su cama, sacudiendo su cabeza cómicamente, riendo a pesar de sí misma.

"¿Qué?" Gruñó él, sacudiendo su cigarrillo contra la pared y acusándola con su poderosa mirada. "¿Sólo QUÉ es tan divertido se puede saber?"

"Ohhhhh... nada." Bromeó ella, descansando su cabeza sobre su mano mientras lo miraba ponerse temperamental.

"Sólo recordando la primera vez que te vi desnudo, eso es todo."

Sus ojos se ampliaron y se volvió inmediatamente aparente que no había esperado tan audaz y, haha... enfrentémoslo, más bien tosco anuncio. La miró en estupefacto asombro por un breve segundo, una rápida e ingeniosa respuesta.

"¿Ah, sí?" Dijo engreído, inclinando su cabeza y mirando malvadamente a sus ojos, casi como si desafiándola totalmente.

"Es impresionante, ¿no? ¿No puedes sacarlo de tu mente? Entiendo perfectamente."

Recibió sólo un gruñido corto y ahogada risa en respuesta, mientras continuaba su auto adulación.

"Eres afortunada sabes." Rió, levantando su nariz en el aire en una postura arrogante. "La mayoría de las mujeres nunca conocen a un hombre tan habilidoso como yo. Sin mencionar con semejante..." Lamió sus labios y miró hacia abajo, shockeándola con su aire de suficiencia. "Ricas, GRUESAS dotaciones."

Apretó sus dientes mientras Bulma casi caía de la cama, riendo tan inimaginablemente duro que podía ver lágrimas formándose en las esquinas de sus ojos.

"¡Bwahahahahaha!" Gritó, agarrando su estómago como si doliera mientras rodaba de un lado a otro.

Él la miró vilmente, cruzando sus brazos y observándola.

"No sé QUÉ piensas que te estás riendo Ángel." Gruñó malhumorado, toda apariencia de dignidad pareciendo encogerse. Sus ojos parpadearon con irritación mientras ella comenzaba a ventilar sus ojos, el rostro rojo mientras no podía hacer nada más que murmurar incoherencias.

"¡¿QUÉ?" Gritó él, no decidiéndose qué lo enojaba más. El hecho que ella estuviera riéndose o el hecho que no supiera de qué se estaba riendo.

"Dije..." Estalló de nuevo, enterrando su cabeza en la almohada de satén negro.

"Dije que recordé la primera vez que te vi." Miró a un lado, sonrojándose profusamente.

"... ¡Tú cosa!"

A pesar de todo, una sonrisa rompió el orgulloso rostro del Demonio, y rió de corazón en su palma, corriendo sus dedos a través del corto cabello de su cabeza.

"¿Ah, sí?"

"Aha." Las palabras salieron hacia adelante, un toque de travesura en sus ojos.

"¿Y qué pensaste Ángel?" El demonio sonrió, acercándose más y más a ella mientras yacía en la cama riendo ligeramente.

"¿Honestamente?" Preguntó ella, mirando su rostro caer siempre tan levemente.

"Honestamente."

"Bueno..." Mordió su labio inferior. "¡Pensé que era bastante posiblemente la cosa MÁS FEA que hubiera visto JAMÁS en TODA mi VIDA!"

Su mandíbula cayó en shock mientras ella estallaba en un ataque de risa una vez más.

"¡Estaba SERIAMENTE asustada de esa cosa!"

"¡HMPH!" Fue todo lo que pudo responder, sentándose en la cama y mirando con absolutas dagas a su pronto-a-ser prometida. Por supuesto el título de "pronto-a-ser" se estaba desvaneciendo rápidamente como pueden imaginar.

"¡Eso no es lo que estabas diciendo antes!"

Se tiró en la cama, sosteniendo la parte de atrás de su muñeca a su frente y batiendo sus pestañas dramáticamente mientras miraba hacia arriba.

"Oh Vegeta... ¡OH! ¡OH! ¡Ohhhhhhh! ¡Vegeta!" Gemía en una voz femenina.

"¡Tú sexy gran semental! ¡Lléname con tu enorme maravillosa varita mágica!"

El Ángel literalmente tiró su rostro a la cama, riéndose histéricamente.

"¡Yo NO sueno así!" Gritó, lágrimas saliendo de sus mejillas mientras convulsionaba con risas.

"¡Quieres hacer una apuesta! ¡Debería grabarte mierda! ¡Estás a punto de golpear en la pared con el poste de la cama! ¡HÁZMELO! ¡HÁZMELO! ¡HÁZMELO!" Gritó dramáticamente, sosteniendo las sábanas y girándolas con sus ojos cerrados.

"¡Oh allí!... ¡ALLÍ, ALLÍ!" continuó. "Oooooooooooohhhhhhh ¡ESE ES EL PUNTO! No... No... A la izquierda, ¡la izquierda!"

Ella lo golpeó juguetonamente en el brazo, mirándolo a través de una gigantesca sonrisa.

"Imbécil." Hizo un puchero.

"¿Imbécil? ¿Imbécil?" bromeó. "¿Eso es todo lo que tienes? ¡¿Imbécil?"

"¡ESO ES TODO!" Rugió ella, cayendo sobre él y golpeando su pecho juguetonamente con su puño. Una y otra vez lo golpeaba, sabiendo todo el tiempo que no hacía prácticamente ningún tipo de daño.

"¡Oh por favor salvaje mujer mono!" sollozó. "¡Sálvame de tus maneras de mono!"

Ella continuó gruñendo como un animal, con el objetivo de su rostro mientras él sostenía sus manos sin esfuerzo. Finalmente, ella colapsó sobre él, todavía golpeando levemente con el dorso de su puño mientras simplemente reía, sintiendo el golpe de su mano contra su suave piel con cada golpe.

"Te odio... ¿sabes eso?"

"Ahhhh... Me amas. Lo sabes." Suspiró, abrazándola suavemente con sus fuertes brazos.

Y simplemente se recostaron allí por el momento, disfrutando en placer de piel desnuda contra piel desnuda, su respiración igualando a la del otro mientras miraban por la ventana, mirando a los mismos últimos rayos del dorado sol brillar en el cielo gris. Bulma descansó su rostro en la cuenca de su garganta, sintiéndolo tragar, la nuez de Adán subiendo y bajando cada tanto de vez en cuando.

"Vegeta." Dijo finalmente, sintiendo las vibraciones de su propia voz pulsar a través de su esófago. Sintió su mentón tocar la corona de su cabeza mientras miraba hacia ella, gruñendo en respuesta.

"Alguna vez has..." Dejó caer la pregunta, insegura de cómo decir los sentimientos que habían surgido dentro de ella e insegura de si decirlos o no en lo absoluto.

"Alguna vez has querido... como... Capturar algo. Como, capturar un momento en el tiempo y sólo..." Respiró profundamente, relajándose en la calidez de su piel. "Y sólo tenerlo. Sólo agarrarte a eso. Sólo olvidar toda la mierda... Y el dolor y la pena y..." Suspiró. "y sólo eso. ¿Sólo olvidar todas las dificultades y mantener ese momento?"

Él no respondió nada, mirando callado al techo incluso mientras el silencio le molestaba más allá de la creencia.

"¿Entiendes lo que estoy diciendo?" Preguntó finalmente, mirando las sombras deslizarse más cerca con el tiempo.

"¿Quieres decir perdonar? ¿Olvidar? ¿Y recordar los momentos más importantes?" Preguntó tranquilamente, sintiéndola acurrucarse más cerca de él en reacción a su entendimiento. Las mallas de sus pieles tocándose parecían unirse en uno solo. Creando un solo ser. Haciéndolo completo.

"Quiero decir recordar el único momento en el tiempo cuando las cosas eran perfectas. Cuando todo estaba bien y no podrías haber sido más feliz."

La sintió sonreír, sintió sus ojos cerrarse y respirar profundamente.

"Este es ese momento. Justo ahora Vegeta. Quiero recordar este momento. Quiero quedarme así para siempre. Quiero estar de esta manera... estar simplemente así... pase lo que pase."

"Sí." Susurró él, más diciendo las palabras que comentándolas. Miró al techo, en lugar de atesorar el momento, temiendo al desconocido futuro e imprevistos sucesos que podrían sucederles.

"Sí..." Respiró en su cabello, besando su frente.

"Pase lo que pase."


En caso que estén preguntándose, sí, ¡eso fue un presagio de los malos eventos que vendrán! Bueno, supongo que sólo hay un par de cosas que decir por ahora. Cosas cambiando conmigo estando de vuelta y todo.

Supongo que quiero decir gracias por la asombrosa bienvenida que he recibido. Los insultos fueron realmente lindos... gracias, gracias. Los comentarios fueron, awww, Haha, recibe la brumosa mirada de unos pocos de ellos, confíen en mí.

Y sí... sé que soy arrogante. Dios gente... ¿Podemos decir Dejavu? Juro que ya hemos tenido esta discusión antes. De cualquier modo, sólo quería decirles gracias a ambos Constance y especialmente a Voice of Reality por su honestidad. No estoy molesta... y el hecho que ambos fueran los bueno suficiente para sólo decirme de frente y sin embargo tuvieran respeto suficiente para NO ir por toda mi historia... bueno, eso dice mucho de ustedes y me aseguraré de tomar lo que dijeron en consideración.

Voice of Reality, tienes TAL clase. No, en serio... ¡nunca he tenido a nadie siendo tan directo y franco y sin embargo tan confuso como para no saber si está insultando o no! Haha... no, no, quiero decir en el buen sentido. Dijiste todo con tanta preocupación por mis sentimientos. Maldición. Es sorprendente. Muchas gracias.

Y Constance, no me gustas tampoco... ¿Pero sabes qué? Te respeto... porque no te pusiste nada personal en mi historia y sin embargo REALMENTE no me conoces, no es como que pueda tomar ofensa a cualquier mierda de insulto que parte de mí muestra a la gente. Si realmente me conocieras y dijeras algo de las cosas que dijiste en tu comentario... entonces tal vez estaría molesta. ¿Y el comentario sobre los insultadores importando un carajo sobre mi mala actitud? Ahora vamos Constance... pensemos aquí. Lo entendí, ¿no? Hahahaha... ¡Sólo un comentario más en mi pequeño tablero! Pero hey, tienes todo el derecho de pensar del lado de mí que muestro. Me doy cuenta que refriego a mucha gente de la manera equivocada... lo hago.

No soy estúpida... Bueno, no tan estúpida de todos modos. Hahhaa... ¡sé que la arrogancia aleja a muchas personas!... Demonios, cuando leo arrogantes resúmenes, incluso MI primer impulso es ir a ver de qué se está jactando la perra y generalmente termino queriendo expresar todo tipo de cosas negativas que pienso sobre ello. Así que te darás cuenta, SÍ entiendo tus opiniones de mí, ¿y sabes qué? Respeto eso.

¡Pero vamos! ¿Qué es esto una nueva revolución? ¡He sido de la misma manera desde que empecé! Jaja, ¿qué te hace pensar que algún pequeño comentario así de tarde en la historia va a cambiarme?

Tengo todo el derecho de ser así. Creo que RockAngel83 lo tenía completamente en su esfera cuando dijo que estaba siendo un poco angustiosa hacia todos. Tiene toda la razón. ¡Estoy molesta! Hahaa... No, ¡en serio estoy MOLESTA! Me tomo un recreo de mierda y tengo anónimos idiotas llamándome 'cobarde' 'desertora'... ¡Todo!... ¿Bueno, saben qué? Mal por ustedes. ¿Qué si tuve una muerte en mi familia, eh? ¿Qué si algo GRANDE hubiera sucedido? ¿Todavía dirían "ohh... SABÍA que nunca terminarías. Sabía que dejarías." Eso es mierda. Tienen que sentirse como verdaderos idiotas ahora, pero siendo los incompetentes pequeños bastardos que son... probablemente no se den cuenta de eso incluso.

¡AHHHH!... ¡Basta de este disco rayado de mierda!

De cualquier modo, fuera de mi tema... porque, enfrentémoslo, estoy posteando un fanfic que NO ES para mostrarle a la gente mi ser en un nivel personal, sólo como una escritora. ¿Cómo les gusta a todos pedacitos de humor que arrojo allí? Bueno, sólo trato de mantenerlo realista honestamente... pero tengo una advertencia. Y esto ES una declaración muy veraz.

Si quieren que esta historia sea toda de flores y rosas... dejen de leer aquí. Porque se vuelve oscura de aquí en adelante que es por eso que hice este capítulo. Quería que la gente recordara a Bulma y Vegeta en esta luz, ver los momentos más felices. Así que entiendan... si no pueden manejar las cosas que vendrán (muerte, destrucción, inmortalidad, sangre, vísceras, traseros y sangre, etc.)... tal vez será mejor si dejan las cosas como están.

¡De cualquier modo! Sin embargo otra larga N/A. Gracias por leer... y gracias por volver a mí todos. Los he extrañado tanto. Créanlo o no... Es bastante lindo recibir algunos insultos... Es como un recordatorio de Hey, ¡Camaro volvió y lista para la misma mierda que recibió antes!

Los amo a todos. Camaro