Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


"¡Pero lo prometiste!" Vino la aguda voz del niño, haciendo eco en las paredes de piedra de la escalera caracol. Goku hizo un gesto de dolor ante el tono, conociendo demasiado bien la familiar conversación y sus predecibles resultados. Parecía que Vegeta había mordido más de lo que podía masticar por la obligada adopción del huérfano, sus discusiones casi consistentes como esas entre Bulma y el Rey. Y aunque el ángel sabía muy bien que el Demonio se preocupaba por el niño, ignoraba y abandonaba miserablemente a la criatura en todo momento dado.

"¡Dijiste que me enseñarías a volar!"

"¿Y?" Vino el rumor del áspero tono de Vegeta, estirado y apenas controlado debido a la fina cuerda que sostenía el último de su temperamento.

"Mentí. Supéralo."

Goku cerró sus ojos, descansando su hombro y cabeza contra la pared mientras esperaba por el final, sin desear interrumpir o ser obligado en la acalorada discusión. Se escondía entre las sombras que ahogaban la escalera, mirando en secreto a través de la grieta en una gran puerta de madera que dirigía a la habitación en penumbras que ambos ocupaban.

Gohan estaba en la esquina, con la cabeza gacha mientras arrojaba dagas con los ojos al Demonio que permanecía al otro lado de la habitación, demasiado lejos para que el Ángel los viera.

"No deberías mentir Tío Veggie." Dijo el niño en un avergonzado tono. Goku escuchó el chirrido de una silla mientras el Rey Demonio se ponía de pie, obviamente luchando contra la rabia que había salido.

"¡Soy Rey!" Gritó, voz grabada con su profundo acento. "¡Hago lo que quiero CUANDO quiero!"

El golpeante sonido de sus pasos alarmaron al Ángel mientras se acercaban al huérfano que no parecía afectado, mirando hacia arriba a los ojos de la criatura mientras cerraba el espacio entre ellos.

"¡Y te JURO, si me llamas Tío Veggie UNA VEZ MÁS, te arrojaré al calabozo y dejaré a los miserables monstruos allí para comerte!"

La amenaza hubiera sido remotamente graciosa si no fuera por el muy conocido hecho que de hecho, había monstruos que se arrastraban a través de los calabozos. Los huérfanos, los niños no deseados que sobrevivieron sus abortos después de nacer y se alimentaban con avidez de la carne de los muertos y de los que aún vivían.

Aún así Gohan estaba desafiante, mirando al Demonio más grande con una resuelta expresión, sin tomar nota de la furia que parecía derramarse en el semblante de la criatura.

"Mentiste." Dijo de nuevo.

Goku tuvo que mantener sus pasos mientras una gran mano se agitó y agarró al niño del cuello, levantándolo para ser obligado a mirar cara a cara al Diablo, los ojos echando humo y colmillos luchando por crecer mientras Vegeta interiormente luchaba con el dragón.

"¡Lo PROMETISTE!" Gritó el huérfano, retorciéndose y moviéndose para liberarse, aferrándose a la muñeca del monstruo para aflojar el efecto de estrangulamiento.

"Mi papá decía que una promesa es una promesa." Susurró, ira propia quemando dentro de las grandes orbes negras que servían de sus ojos, intensas y lastimadas. El odio de Vegeta vació y parecía para el Ángel que toda locura y enferma demencia simplemente había caído al suelo. El gran Demonio parecía sorprendido, la mandíbula aflojándose y los colmillos yéndose a sus encías una vez más.

El miedo había agarrado el estómago de Goku en un nudo y todavía estaba firme de pie, apenas observando desde las sombras mientras Vegeta intentaba controlar su temperamento una vez más, mirando intensamente al niño que lo miraba ferozmente.

De repente, Gohan fue puesto abajo, tal vez a una pulgada del rostro del Demonio, un sobresaltado grito escapando mientras era sacudido violentamente en los observadores penetrantes ojos que lo examinaban.

"Y no soy tu padre." Siseó Vegeta, su tono profundo y traicionero. "Él está muerto. Ahora sal de mi vista."

Con eso arrojó al niño al suelo, Gohan gritando mientras llegaba a un doloroso detener contra la pared. Goku apretó sus dientes juntos, su mandíbula apretada fuertemente mientras lágrimas comenzaban a formarse en los bordes de los párpados inferiores del niño, brillantes y húmedos en la luz de la vela. Aún así la pequeña criatura se levantó, de pie con cautela, sus rodillas casi temblando mientras alejaba las lágrimas con todas sus fuerzas, una escena que pareció apretar el tierno corazón de Goku.

"Te odio." Susurró, dejando que las palabras se filtraran en Vegeta antes de volar de la habitación, la puerta casi colapsando con el oculto Ángel mientras se arrojaba en su camino por las escaleras.

Goku miró mientras la espalda del joven Demonio desaparecía en la oscuridad debajo, suspirando mientras abría la pesada puerta de madera que conducía a la habitación.

Dos velas estaban pegadas en cada pared, las ocho de ellas danzando y temblando por el poder de la energía de Vegeta, casi apagándose a veces. Las paredes parecían ásperas y frías, cubriendo al gran Demonio que se sentaba abatido en su trono, sus codos sobre sus rodillas mientras miraba al suelo, cubierto en sombras por sus enormes alas negras. La habitación era medio pequeña, una ventana del tamaño de una caja de pan todo lo que permanecía como decoración. Goku miró a la luz que se escapaba, preguntándose sólo cuantas veces había visto el carmesí sol levantarse y caer en la decrépita tierra.

"Pareces estar de buen humor." Dijo, notando cómo el Demonio suprimió el salto de sorpresa que había amenazado en tomar lugar ante el sonido de la voz del Ángel golpeando a través del silencio que lo había envuelto antes.

"Oh, sólo bien Kakarotto." Vegeta gruñó, medio deseando estar solo, medio queriendo estar cerca de alguien.

"¿Problemas con la vieja novia?" Goku sonrió, en su propia tonta manera aligerando el sofocante humor que había puesto tensión en el aire.

"No tienes idea ALGUNA." Respondió el Rey, sacudiendo su cabeza y sacando el cristal de compromiso de su bolsillo del pecho. Una vez más Goku estuvo sorprendido de él, la luz de las velas brillando en los cortes del lado del diamante mientras era torcido y girado perezosamente por los dedos de Vegeta.

"Simplemente no puedo..." Vegeta suspiró, sus palabras aterrizando en la nada mientras examinaba los frutos de su lucha de vida o muerte y pérdida de cabello. Era realmente una hermosa creación, la lágrima azul en cristal en el centro y el rubí rojo sangre envolviéndola hasta que brillara púrpura.

"Sigo esperando sabes." Dijo casualmente, intentando poner las palabras del horrible predicamento en el que se había encontrado. "Por el momento indicado o algo. Pero entonces... Es como que lo cuestiono hasta que NO es el momento indicado y yo..." Sus palabras se ahogaron.

"Así que..." Goku alzó una ceja. "¿Estás diciendo que te acobardas eh?"

Eludió un perezoso movimiento de su cabeza, mientras Vegeta miraba medio insultado al insulto.

"No." Escupió indignado, cruzando sus brazos sobre su pecho y sosteniendo el cristal en la palma de su mano.

"Sólo estoy esperando."

"Y estás asustado."

Vegeta gruñó en advertencia, mirando el humor danzar sobre el rostro del Ángel mientras se molestaba e irritaba. La peor parte era, que había algo de verdad en las bromas del tonto y esa idea sola era suficiente para poner a Vegeta en un peor humor.

"Está bien Vegeta." Goku dijo levemente, acariciando las alas de cuero negras del Demonio.

"Está bien estar un poco nervioso. Quiero decir, después de todo, para siempre es mucho tiempo para pedirle a alguien que lo pase contigo."

Poco sabía el idiota, en su pequeño discurso, tan bien significado como ERA, que apenas ayudaba en la situación. El oscuro hombre simplemente giró sus ojos, encogiéndose de hombros ante el empático anuncio de Goku con un movimiento de su ala.

"No estoy nervioso, o asustado, o acobardado. Sólo estoy... estoy sólo esperando. Eso es todo." Dijo arrogante, ganando de nuevo ese aire de arrogancia que atesoraba tan poderosamente. Goku no parecía afectado por el tono y levantó sus cejas tristemente, la expresión repentinamente mortalmente seria.

"¿Para qué? ¿Para que se de cuenta de quien eres verdaderamente y te deje?" Dijo tranquilamente, mirando la expresión del rostro del Demonio volverse fría y detenida.

"Ella sabe qué soy." Dijo con severidad, poniéndose de pie fuertemente y caminando al otro lado de la habitación. "Sabe más de mí que tú."

"¿Sí?" Preguntó el Ángel tranquilamente, tratando desesperadamente de expresar cada oración correctamente para poder evitar un desastre final en la conversación.

"¿Sabe sobre los cuerpos en el calabozo? ¿Todos esos hombres que torturas, matas, desgarras en pedazos sólo por diversión? La habitación se volvió más oscura y no simplemente como resultado del sol yéndose. "¿Sabe sobre los niños Vegeta?"

El Demonio se detuvo bruscamente en su salida, sus blancos puños agarrando el marco de la puerta de madera mientras miraba con la cabeza en alto, de espaldas a Goku.

"¿Sabe sobre esos pequeños monstruos que mantienes como gusanos y moscas, lentamente disolviendo los enconados cadáveres para hacer espacio para más? ¿Sabe incluso sobre el calabozo en lo absoluto Vegeta?"

El silencio parecía espeso y pesado, elevándose sobre ellos y empujándolos hacia abajo.

"No necesita saber." Susurró Vegeta, todavía apretando el marco de la puerta, incluso mientras escuchaba el acercamiento de un ser directamente detrás de él.

"¿Es por eso que estás nervioso Vegeta? La suave voz preguntó, el calor de la cálida palma sobre su hombro recordándole al Demonio de cual frío era el resto de sí mismo.

"¿Porque si la pierdes te destrozaría? ¿Es eso porque no quieres proponértele en lo absoluto? ¿Para mantenerla? ¿Atarla a ti permanentemente a pesar de que eventualmente lo averiguará?"

Vegeta se dio vuelta lentamente, los puños apretados fuertemente a su lado mientras sus ojos ardían intensamente.

"¿Te atreves a decirme tales cosas?" Susurró, dolor lazando su voz mientras sus labios temblaban y sus cejas se levantaban involuntariamente hacia arriba en tristeza.

"Entonces dime la verdad Vegeta." Goku susurró, tentando de aplastar al otro hombre contra él fuertemente y abrazar a la miserable criatura que parecía casi al borde de las lágrimas, si de hecho fuera posible que Vegeta llorase.

"¿Por qué te casarías con Bulma?"

Había esperado ira por su pregunta, una explosión de insultos y odio llenos en su palabras que lo hubieran golpeado. En cambio recibió sólo una profunda mirada mientras Vegeta se volteaba, mirando en silencio a las descubiertas esquinas de la habitación.

"Porque si la pierdo, no quedaría nada más por desgarrar."


"¡NO TU INNATA, IMBÉCIL, INÚTIL EXCUSA DE SIRVIENTA!" El rugido sonó en el aire.

"¡Dije Draconiaco! ¡NO Lava! ¿¡Eres sorda o eres estúpida!"

La gran jarra de vino destrozada en el suelo, el contenido salpicando el negro mármol como finas gotitas de sangre, deslizándose a través de las grietas mientras el vidrio se escurría hacia la temblorosa sirviente. Sus ónice ojos estaban amplios con miedo y agarró sus brazos fuertemente alrededor de su cuerpo mientras balbuceaba disculpas, medio alejándose de él, medio intentando limpiar el desastre que él había hecho por arrojar la botella al suelo violentamente.

"¡Sal de aquí! ¡Y no vuelvas sin tantas botellas como puedas cargar!"

Salió corriendo de la habitación, todavía lloriqueando disculpas y casi en lágrimas de alivio. Era amable de Vegeta salvar su vida, un regalo que había retenido para muchos sirvientes que habían hecho mucho menos de lo que ella había hecho. Caminó por la oscura escalera caracol, las puntas de sus dedos rozando a lo largo de las paredes para mantenerla firme mientras sus pasos tintineaban rítmicamente en el frío suelo de piedra debajo.

Vegeta miró enojado al gran charco de vodka rojo sangre, sacudiendo su cabeza para limpiar del mal humor que lo había envuelto a través de las últimas horas, alzando la vista para ver a la figura de pie en el marco de la puerta, cejas alzadas en humor.

"Dios Vegeta." Dijo Goku, una pequeña indignación lazando su medio cómico tono. "No trates de meterte con TODAS las mujeres por el buen lado esta noche."

Vegeta simplemente hizo un 'hmph', secretamente contento por la compañía del Ángel, tan irritante como era a menudo.

"Dudo que que conozcas el lado de una mujer que fuera su lado bueno Kakarotto."

La ceja se alzó más alta, casi desafiando a Goku mientras se acercaba, un malvado brillo centelleando en su ojo mientras observaba al otro hombre con atención.

"Touché." Respondió con irritación, pasando penosamente por el Demonio y danzando hacia el fuego, el calor inundándolo alrededor más y más con cada paso. Sus grandes, almibarados ojos devorando la escena, las flamas danzando por sí solas en su propio reflejo mientras la calidez lo envolvía, demasiado caliente a veces y sin embargo dejándolo deseando más en momentos cuando se enfriaba.

"¿Qué quieres Kakarotto?" Vegeta gruñó, sintiendo los efectos del buen humor del hombre, penetrando en su sensual ánimo. Por alguna razón, QUERÍA estar enojado, tratar todo y a todos en existencia como basura, TENER ese poder y sentir ningún efecto secundario de una consciencia, sin necesidad de sentirse culpable y cosechar consecuencia alguna por las toscas acciones. En un sentido, se sentía bien ser él mismo una vez más.

El Ángel se volteó, mirándolo extrañamente, dando al Demonio la rara sensación una vez más, la que le decía secretamente que había algo más que quería esta aparentemente inocente criatura. Algo impuro y sin embargo muy significativo. Como si Vegeta no fuera nada más que la herramienta correcta para el momento adecuado. Era extraño.

Y sin embargo la mirada pasó tan rápido como había llegado y allí estaba de pie la criatura de luz una vez más, un tinte de tristeza barriendo sus cejas.

"Decir adiós Vegeta." Dijo suavemente, mirando la confusión ahogando la anterior ira del Rey. "Me voy mañana." Hizo una pausa. "Para siempre."

Por supuesto que la primera reacción de Vegeta fue ira, abatimiento. Ahora tan sorprendente como es esto (sarcasmo) una fina capa de dolor tomó lugar, refrescándolo y devolviendo la cordura y la inteligencia.

"¿Al Paraíso?" dijo casi tan suavemente como el Ángel.

"Sí." Goku asintió, sintiéndose estúpido por decir la palabra cuando realmente no había necesidad.

"¿Permanentemente?"

Esta vez el Ángel sólo asintió, preguntándose por qué Vegeta se veía tan sombrío, casi molesto por la información. No, no es un secreto para nosotros que el Rey tenía ciertos afectos por el Ángel, pero darse cuenta que CUALQUIER expresión en absoluto en el rostro del Demonio además de la ira, maldad y malicia era casi la rareza que podía ser tomada MUY seriamente.

Sería como si vieran una pintura sin terminar cada día de su vida, caminando pasando cada noche y viendo las finas líneas y rudos golpetazos hechos por el furioso pintor. Ahora imaginen su una noche, justo como cada otra noche, danzaran pasando por esa pintura y notaran que de hecho, había un cambio, diminuto como pudiera ser, ¡allí! Tal vez sólo un moteado o dos, un pequeño mero detalle que, si no hubieran prestado atención suficiente, lo hubieran pasado por alto. ¿No parece como si toda la creación hubiera sido alterada? ¿Su significado relevado y su curiosidad mirando una vez más? ¿Casi como si el mural hubiera sido completamente remodelado y hecho de nuevo?

Pero entonces, si no hubieran visto la pintura tan seguido como lo hicieron, supongo que un diminuto cambio no importaría en lo absoluto.

Y sin embargo, estudiando las cuidadosas líneas y pliegues en los suaves planos del rostro de Vegeta, el dolor estaba definitivamente allí, tal vez sólo notado en una leve inclinación de una ceja, o una mirada a la izquierda que abría sus ojos más aún. Cualquiera sea el caso, la distante pintura era evidente en el Demonio y sólo parecía crear más misterio en él.

"No puedo quedarme aquí para siempre Vegeta." Dijo calmadamente, intentando no mirar mientras sabía que lo estaba haciendo. "Te lo dije antes, este no es mi lugar. Y..." vaciló, mirando de nuevo a las llamas que se movían. "Y alguien me está esperando."

El silencio parecía asfixiante, espeso y caliente mientras permanecía por varios dolorosos momentos. Tal vez si Vegeta simplemente asintió y alejó la mirada, Goku lo hubiera pasado por alto. Pero dudó que fuera el caso y reluctantemente esperó por una respuesta.

"Entiendo." Fue el susurro del oscuro hombre, apenas audible a través del crujido del fuego en la chimenea. Sólo quedaba la única luz en la habitación, la única salida de la penetrante mirada de los ojos de cada uno, un escondite de bienvenida.

"¿Eso es todo?" Goku preguntó, finalmente alejando sus ojos para ponerlos sobre Vegeta, que había sacado un cigarrillo negro de su bolsillo y lo estaba encendiendo levemente con una bola de energía ardiendo sobre su dedo.

"¿Qué quieres que diga Ángel?" El Demonio preguntó con curiosidad, sus ojos pareciendo penetrar la oscuridad que los rodeaba.

"¿Que deberías quedarte? ¿Que eres un imbécil por regresar con esos idiotas? dijo cortante. "¿Por qué debería? Tú deberías saberlo ya que nunca te aceptarán o al menos, a tu VERDADERO ser. No pretendas que te irás con mis bendiciones, porque no lo harás." gruñó, inhalando tan profundamente que tuvo que ahogar una tos. "Sólo yo sé que vas a irte con o sin mi aprobación y que no hay nada que pueda decir o hacer para cambiar eso. Así que vete. ¡Vete ahora por todo lo que me importa!"

Arrojó sus brazos sin importancia al aire, frunciendo el ceño profundamente.

"Me voy por la mañana." Goku dijo secamente.

"¿¡Por qué esperar!" ¡Vete ahora carajo? ¿¡Por qué la demora!" ¡Vete de mi palacio y vuelve con la apestosa mugre de esa raza!"

Una cálida sonrisa se hundió en el rostro del Ángel, disolviendo la abatida mirada. Puso una mano confortante en el hombro del Demonio, mirándolo suavemente.

"Te extrañaré también Vegeta." Dijo dulcemente, mirando con humor mientras el Demonio fruncía el ceño incluso más profundo, los ojos mirando del suelo a él una y otra vez mientras una sonrisa barría las oscuras, hermosas facciones.

"Malditos sean Ángeles." Gruñó a medias, tomando asiento en una mesa cercana y sacudiendo las cenizas de la punta de su cigarrillo.

Tan pronto como lo había hecho, Goku se encontró mirando a la nada, una sonrisa deslizándose a través del rostro del Demonio mientras se ponía de pie en la esquina opuesta de la habitación, sus dedos sacando el corcho de una botella negra.

"Bueno Kakarotto." El Demonio rió, un saludable brillo danzando a través de sus mejillas por la centelleante luz del fuego. "Al ver que este es tu último día y todo... ¿Qué dices de salir de fiesta?"

Una confundida expresión se reunió con su réplica y Vegeta simplemente sonrió más feliz, transformándose de una enfurecida, deprimida criatura a una brillando con malicia.

"Dime... ¿alguna vez has probado Lava del Infierno?"


Ya saben... me siento generosa... creo que sacaré dos capítulos esta noche. Quiero decir, ¿por qué Demonios no? Este no fue exactamente uno largo con argumento y creo que todos esos lindos comentarios que recibí y esa INCREÍBLE, (perdón mientras enfatizo esto...) INCREÍBLE bienvenida que recibí, todos merecen otro capítulo. Son todos tan... increíbles para mí. Su honestidad (la de clase buena haha). ¡su extrema lealtad! Es alucinante cuan perdonadora y aceptadora puede ser la gente. Me hace darme cuenta más y más que la amistad... la verdadera amistad, no está siempre donde esperan que esté. Y la gente de todo el mundo puede reunirse... pueden entenderse mutuamente y estar tan cerca como los humanos básicamente pueden estar.

Y las apariencias, ropas, riqueza, etc... no determina quienes son tus verdaderos amigos. Porque nunca he visto a Vini88... o a RadditzOnna o a Aprilbee. O a extreemgirl. O a mi amiga Bunni... y sin embargo, junto con tantos otros... no puedo recordar haber conocido al VERDADERO yo tan bien como ellos lo hacen. No puedo siquiera recordar tener amigos que signifiquen tanto para mí. Es algo extraño.

Pero suficiente de mi cursilería de mierda. Los amo a todos, ya lo saben.

Camaro