Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


Frío. Dios, ¿cuánto tiempo había estado sentado allí? ¿Había perdido el conocimiento de nuevo? La pérdida de sangre fue considerable, el dolor incluso mayor. Su cabeza yacía contra el duro concreto del trono, incluso su cuero cabelludo amoratado y tierno por el abuso y la presión. La gran ventana adelante le dijo que el sol había estado puesto por unas pocas horas, el aire de la mañana gélido y penetrante en su adolorida y febril piel. Cada momento, cada toque, cada pensamiento lo hacía hacer un gesto de dolor. Sólo respirar, sólo el suave levantar y caer de su pecho despertaba los recuerdos, la ardiente sensación.

Suavemente, y sabiendo que se arrepentiría, tocó sus dedos al lado de su garganta, justo arriba de la clavícula, y un silbido de aire se disparó de él mientras gritaba, sintiendo las mutadas y deformadas esferas y montículos de la destrozada piel y sangrante carne. Se había hinchado, posiblemente infectado durante la noche, exudando y enconada como una ampolla mientras se levantaba una pulgada. Incluso las rotas venas colgaban de la horrenda herida, colgando y goteando espesa, casi seca sangre sobre su hombro.

Cerró sus ojos, deseando que el dolor se fuera, deseando que el tormento y el recuerdo de lo que había sucedido se fuera. El dragón, compartido con Bulma a través de un desmedido acto suyo, era ahora también una parte de otro. Un ser más fuerte que Bulma, una perfecta criatura para ser controlada y manipulada por una malvada, influyente bestia. ¿Pero cómo había sabido el Ángel? ¿Cómo?

Se inclinó hacia atrás con suavidad, permitiendo a su cabeza una vez más apoyarse contra la incómoda piedra. No importaba ahora de todos modos, ¿o sí? Porque el Ángel se había ido y con él, dentro de él, viajaba el dragón, propagándose y acostumbrándose a su nuevo hogar. El hijo del dragón. El engendro del dragón.

"¿Cómo es que cada vez que te veo, pareces estar recuperándote de una resaca?"

Su sangre se heló, el repentino escalofrío de ella enviando dolor una vez más a través de él, rompiendo sus nervios. Conocía esa voz. Una vos femenina. Familiar... Pero no la de Bulma. Estaba fuertemente acentuada y hablaba seductora y lentamente.

Ira ardió a su alrededor, su aura volviéndose roja mientras advertía a la intrusa que se fuera, una mala mañana DEFINITIVAMENTE volviéndose peor.

"Akasha." Dijo, sólo el sonido de su nombre en su lengua siendo terrible y vil. "¿Por qué es que cada vez que TE veo... tengo las ganas de arrancarte la cara?"

Ella rio de buena gana, aunque nada de humor estaba adjunto al sonido, tan extraño y difícil como parecía salir. Él giró su cabeza fuertemente, el dolor ni siquiera registrándose en su mente mientras la miraba por completo. Su larga, ondeante falda se balanceaba pasando sus pequeños tobillos, tan negra como interminables cavernas de las ardientes montañas. Sus caderas se balanceaban tentadoras, como siempre lo habían hecho, sus ojos siguiendo su radical movimiento mientras ella se acercaba, su estómago descubierto y pequeños pechos cubiertos solamente con los torcidos adornos de cobre que giraba sobre ellos como dos serpientes. La familiar excitación aceleró su pulso, sus sentidos volviendo a la vida mientras la miraba, los dorados tonos de su oscura piel, las suaves curvas de su delgado cuerpo y los gruesos, carnosos labios que lamía mientras se acercaba más, permitiéndole admirarla desde su asiento.

El deseó abrumó al dolor que no había olvidado, su propio cuerpo sintiéndose atraído hacia ella por los básicos instintos y mera reacción, su misma fuerza de voluntad y tenaz odio todo lo que tenía estancado descendiendo hacia ella.

Ella separó sus piernas, poniéndose entre ellas y mirando de manera seductora a sus ojos, la manera que había hecho tantas veces en esas noches hace tanto, tanto tiempo atrás cuando él la había abrazado con tanta pasión, que ninguno podía olvidar. Y sin embargo apenas la miró, recordando igual de rápido su último encuentro y el viejo, profundamente sembrado odio que había desdeñado y alimentado su duro trato.

"Sal de mi vista." Advirtió, demasiado débil para alejarla físicamente. Y sin embargó allí, quedaba la prohibida, despreciada parte de él que se inclinó hacia ella, conectada como un imán, atraída, chupada. Tembló, girando su cabeza a un lado y escondiendo el surgir de dolor que casi lo dejó inconsciente.

Ella vio su rota garganta, la áspera, desgarrada piel que había sido roída por horas por el Ángel.

"Tsk Tsk Vegeta." Ronroneó, negros labios apenas moviéndose con las palabras.

"Yo era la única que dejaste alguna vez beber de tu cuello. Dime." Se burló más, la ira creciendo dentro de él. "¿Te vas a convertir en el juguete de masticar de cada Ángel?"

Furiosamente, agarró su muñeca, ignorando todo lo demás y arrojándola al suelo, el predicho golpe sólo leve mientras ella se levantaba antes de caer, sus largos, delgados dedos levantándola del suelo antes de ponerse de pie y limpiar su vestido con consternación.

"Había esperado que nuestra reunión saliera mejor que la última vez. Pero arruinas mis planes." Hizo un puchero.

"Vete." Vegeta gruñó, señalando hacia las grandes puertas de madera a su derecha. "Me das asco. ¿Qué planes tuyos me importarían, puta?"

Ella rio a pesar de su ira, la furia ardiendo dentro de sus ojos aunque milagrosamente se mantenía en control, fuerza de voluntad y elección solamente frenando a su mitad más oscura.

"No hablemos aún mi precioso." Dijo ella dulcemente, levantando su palma casi sobre el rostro de él mientras comenzaba a brillar, sus poderes rejuvenecedores y sus enzimas de curación despiertas e hirviendo debajo de las líneas de su piel.

Con un rápido mover de su uña a través de la calentada piel, negra sangre goteó en el medio de su palma, filtrándose a través de las grietas y tratando de escapar mientras sus cantidades comenzaban a hacer un charco. La miró cálidamente antes de ponerla contra su garganta, el caliente líquido secando inmediatamente la sangre y el pus, sacando los coágulos y costras y haciendo cosquillas en su carne mientras era curada en unos instantes. Se sintió mareado y con náuseas, revueltos hechizos envolviéndolo mientras el fuego volvía a una calmada calidez y suprema felicidad. Fue glorioso.

Sus ojos estaban tentados de girar detrás de su cabeza, aunque luchó contra el impulso, sacudiendo su cabeza y mirándola con tanta malicia y veneno como antes, a pesar que las separadas hojas de piel que se habían curado había sido gracias a ella.

"¿Qué quieres?" Suspiró por frustración, inclinando su cabeza contra la fría piedra y mirándola. Ella se deslizó delicadamente en su regazo, su rodilla rozando intencionalmente contra su ingle y él tuvo que luchar contra la leve excitación que ardía momentáneamente por el tacto. La odiaba. Dios, cómo la odiaba. Y Dios, como todavía anhelaba por ella. Era segador, malvado, maligno. Casi como si ÉL verdaderamente quisiera nada más que hacerlo con ella, pero un más profundo, más oscuro lado de él anhelaba estar junto a la criatura que lo había desgarrado tantas veces y arrojar a su único hijo al fuego por mera maldad. Fue como ser partido por la mitad.

"Lo que siempre he querido mi Rey." Dijo, sus brillantes labios negros peligrosamente cerca de su boca. "A ti."

Sus labios se curvaron en un ceño incluso más profundo, ira bombeando una pequeña cantidad de sangre a sus ojos con cada latido de su corazón y fue obligado a calmarse inmediatamente.

¿Por cuánto tiempo como joven había soñado con este momento? Con ella, como estaba ahora, anhelando por él, con él, cerca de él, susurrando sus deseos, sus anhelos, sus necesidades que sólo él podía cumplir. Si sólo pudiera haber mantenido un seguimiento de los sueños, esas ruines visiones y fantasías que sólo impulsaban su obsesión y auto desprecio. Era lo que más había querido desde el momento que ella había corrido a los brazos de Draco. Incluso superaba su vengativo deseo de matarla. Volaba alto sobre incluso la vendetta. Necesitaba sacar el rechazo.

Pero ahora, mientras estaba sentado allí, luchando contra su viejo ser, incluso luchando a su nuevo ser por su belleza, sabía que no era todo lo que quería. Ella era hermosa, no se podía negar eso. Cierto. Pero por dentro... muy, muy profundo dentro... estaba podrida. Igual que un cadáver puesto en el corazón de su calabozo. Nada.

"Aléjate de mí." Gruñó, sin hacer ningún intento de quitarla sino mirándola con la misma demente ira que estaba sintiendo.

"Esta vez se terminó. NOSOTROS terminamos."

Ella simplemente sonrió, no sería derrotada.

"Sólo hemos comenzado mi hermoso Rey." Se deslizó lentamente para ponerse de pie, la seda de su vestido resbaladiza y fresca contra su mano mientras se levantaba.

"No me mientras Vegeta." Susurró. "Me quieres ahora como siempre me has querido. Cada parte de ti anhela por mí como siempre lo ha hecho y TÚ lo sabes."

"Sé que no es así." Escupió con arrogancia. "Tu vanidad te ha hecho ciega Akasha. Sólo porque pareces estar profundamente enamorada de ti, NO quiere decir que yo lo esté."

Ella sólo inclinó su cabeza a un lado, la sonrisa ampliándose mientras lo rodeaba lentamente.

"Qué cosas que dices. Y sin embargo son mentiras, todas ellas. Es a mí lo que quieres, a mí con quien vuelves, conmigo con quien sueñas... nunca pensé que fueras un mentiroso."

"No soy mentiroso." Gruñó, girándose lejos de ella mientras sus delgados dedos se enroscaban alrededor de su musculoso antebrazo. "Simplemente sueño con alguien más estos días. Alguien con quien ni siquiera puedes compararte."

"Asumo que estás hablando de tu mascota, el Ángel." Rio, su carcajada como una bruja llenando la habitación. "Sabía que eras un tonto. ¿Pero uno enfermo de amor? Incluso ESO me sorprende."

"Yo no amo." Hirvió, sus nudillos blancos.

"Tal vez no." Estuvo de acuerdo, acariciando su manga de cuero. "Pero has cambiado tanto. Tanto." Sacudió su cabeza con desdén, como si toda la idea fuera un venenoso y traicionero pensamiento en su mente. "Ya no estás lleno con esa rabia y maldad. El odio que una vez te consumió parece haberse derretido. Pero no creas que estás libre de eso Vegeta, mi precioso. No durará."

El ceño fruncido se aflojó levemente del rostro de Vegeta y apenas se sentó mirándola, la confusión apenas escondida.

"¿Cuánto tiempo vas a jugar con tu mascota? ¿Cuánto pasará hasta que tus instintos tomen el control y la encuentres muerta a tu lado, tan fría como el corazón que está dentro de su pecho? ¿Qué entonces?" Se detuvo momentáneamente, sus filosos ojos mirando cada pequeña expresión en su rostro. "No puedes salvarla Vegeta."

Miró a sus ojos, una incrédula ira en su rostro como si sólo dijera engañosas mentiras, aunque ella podía decir que parte de él sabía la verdad en ello.

"No puedes protegerla, al menos no de todo tu ser. Puede ser una mascota. Pero nada más y creo que lo sabes."

Caminó detrás de él dolorosamente lento, dejando que cada palabra se hundiese mientras deslizaba sus manos sobre sus tallados hombros y por su pecho, dejando que cada dedo lo atormentara y se burlara de él.

"¿Qué harías Vegeta?" Suspiró contra su clavícula. "¿Casarte con ella? ¿Y entonces qué? ¿Un Reinado en rebelión? ¿Interminables guerras? ¿Engaño de incluso el más leal de tus seguidores? Y supongo que para siempre. Para siempre con una criatura que nunca te entenderá. Nunca será parecida. Puedes pasar por alto las diferencias por el tiempo que quieras, fingir que no están allí. Pero eventualmente, eventualmente... Te romperá."

"No." Susurró él, sacudiendo su cabeza y sintiendo su enfermo, drenado cuerpo volverse incluso más débil por el sordo dolor. "No es... no es así. Tú no entiendes, Bulma y yo-."

"¿Están qué Vegeta?" Preguntó ella, interrumpiéndolo, sacando su mano de sus hombros rápidamente. "¿Destinados a estar juntos? ¿Enamorados?" Sonrió fríamente, sin diversión en su expresión. "Ni siquiera sabes lo que es el amor."

"Pero yo-." comenzó.

"No puedes sentir amor Vegeta." Lo interrumpió con rudeza. "No puedes amarla. ¿Y crees que ella te ama?"

Sus palabras eran como un cuchillo, cada uno apuñalando y aserrando sus entrañas.

"Tú, un Demonio. Una criatura de la oscuridad, oscuridad tan vacía de luz que ella ni siquiera puede ver a través de ella. ¿Crees que ELLA pueda no ve las diferencias? ¿Piensas que ELLA puede ignorarlas por la eternidad?" su hermoso rostro se volvió mortalmente serio y escupió las palabras con ira. "Ella no te ama. ¡NADIE te ama Vegeta! ¡Nadie PUEDE amarte!"

Él apretó su mandíbula, calor quemando sus ojos mientras se alejaba, alejando el dolor dentro de su pecho que tiraba de sus arterias y corazón.

"Nadie excepto yo." Ronroneó, besando su garganta suavemente y arrodillándose a su lado. "Sólo yo me preocuparé alguna vez por ti. Sabes eso. Tú y yo Vegeta. Para siempre como estaba destinado a ser."

Se puso de pie, ignorando el agudo dolor que casi lo dejó inconsciente. Sintió calor, su rostro ardiendo y sus adentros encendidos con un dolor que no podía entender o incluso pasar por alto. Sintió a sus pies tambalearse hacia adelante, intentando llegar a la puerta y olvidándose de todo lo que el hermoso monstruo había dicho.

"¿Qué con tu hijo Vegeta?"

De repente ya no sintió el calor, su sangre corriendo a pocos grados más frías por sus venas.

"¿O no habías pensado en eso?"

"¿Q-Qué?" tartamudeó, girando lentamente hacia ella.

"Todos estos años, y todavía eres tan imprudente y estúpido." Rio, paseando cerca de él y mirando de manera tentadora a sus ojos.

"¿Qué con tu heredero? ¿O la idea de un hijo media raza satisface tu idea de descendencia?"

El nudo había tapado su garganta y sintió su boca colgar abierta, su mundo desmoronándose a su alrededor. Oh Dios... ni siquiera había pensado en eso.

"Déjame adivinar, ni siquiera pensaste en eso." Rio ella, como si estuviera leyendo su mente, aunque supongo que su rostro fue bastante expresivo en ese momento.

"Débil, multicolor, racialmente confuso. ¿Eso suena atractivo para ti?" Dijo en tono monocorde. "Un monstruo para ambas partes. Indeseado. No respetado. Apaleado y despreciado. ¿Cuánto tiempo piensas que tus seguidores lo dejarán vivir? ¿Un año? ¿Tal vez dos? Sería un insulto, una abominación para ambos lados. Una criatura odiada por todos y miserable. ¿Eso es lo que quieres?"

Fue como si una presa se hubiera roto, enviando ríos de agua todo a su alrededor, despertándolo, presionando contra él e incluso ahogándolo. Como si algo dentro se hubiera roto, los falsos sueños que había creado dentro de su propia mente retorcida. Las ciegas fantasías que se habían hecho realidad para él.

"¿Podrías soportar ver con tus propios ojos, ese collar de honor en un media raza? ¿Esa magnífica reliquia familiar manchada por la sangre de una mezcla de Ángel? ¿Tu honor en la garganta de un perro callejero?"

"¿O quieres ser quien eras antes?" Dijo, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello y acercándose más, pequeños pechos empujando contra su pecho vestido de cuero. "Despiadado y malvado. Sin consciencia, sin preocupaciones. Feroz y fuerte tanto como hermoso. Volver a quien eras previamente y vivir como quieras. Ser quien quieras y ser mío como fuiste una vez. Juntos, gobernaremos este universo como debería haber sido hace mucho tiempo." Sonrió suavemente, acariciando su mentón con su nariz.

"Soy la única que puede amarte alguna vez."

Presión sus labios fuertemente contra los de él, cálidos y húmedos, entibiando sus mismas entrañas con su toque, ardiendo como un averno, asustándolo y sin embargo acercándolo como una polilla. Lo odiaba y sabía que sería quemado pero sin embargo se acercó más hacia la luz que era ella, abriendo su boca y devorando la de ella, las lenguas colapsando de manera sexual una y otra vez, sus manos viajando a lo largo de su resbaladiza suave piel.

Estaba ardiendo con deseo, su misma carne casi temblando con él, la excitación, el olor, los recuerdos, la perspectiva de arrancar esta degradante consciencia que había tomado lugar sobre quien realmente era él, cambiándolo en un débil, un tonto cobarde. Había pasado demasiado tiempo desde que se había dejado llevar. Se había estado negando por demasiado tiempo. No estaba enamorado. Él no amaba. No sentía amor. Lo quería, pero no podía ser suyo y el Ángel lo había hecho creer falsamente otra cosa. Bueno, al carajo con ella y su maldito sentimentalismo. Estaba equivocada. Ella decía que él podía ser un mejor hombre. Bueno, ¿qué hay de ser el hombre que realmente era? ¿Eso no significaba nada?

"Ella no puede amarte Vegeta." Escuchó a Akasha susurrar contra sus labios, sabiendo que estaba pensando en Bulma incluso mientras la besaba. "No a tu verdadero yo. No al hombre que eres por dentro."

"Lo sé." Susurró en respuesta, jalando su labio inferior en su boca y chupándolo, mordiéndolo suavemente.

"Ella sólo quiere la versión de ti que ella creó. Deberías odiarla por lo que te ha hecho."

Estuvo de acuerdo una vez más, profundizando el beso e inclinando la cabeza de ella hacia atrás, sus manos sosteniendo su espalda y jalándola más duro en su cuerpo, sus pequeños dedos admirando sus esculpidos hombros y espalda. Pero no era cierto. No podía odiar al Ángel. Sabía que ahora incluso en el calor de la tan esperada pasión, su cuerpo temblaba con anticipación de sentir a Akasha debajo de él, el calor de su frágil cuerpo, la humedad entre sus muslos. El olor de su sudor empapando su cuerpo mientras entraba en ella una y otra y otra vez.

"Vegeta..." Susurró, sus uñas arañando levemente contra su espalda, el pequeño dolor y placer mezclándose juntos y sólo alimentando las fantasías a venir. Corrió su lengua sobre su labio superior, su saliva húmeda y pegajosa mientras él corría la suya a lo largo de la línea de su mandíbula, sintiendo su cuerpo quedar casi flácido ante el creciente placer.

Se apartó de repente, sus ojos brillando con maldad que él reconoció demasiado bien. Lo llevó hacia el trono una vez más, empujándolo suavemente y poniéndose a horcajadas sobre él, una pierna en cada lado mientras se sentaba en su regazo. El deseo ardía como un averno dentro de ellos mientras atacaban sus bocas mutuamente casi violentamente, girando sus cabezas rápidamente mientras sus mandíbulas se movían de arriba a abajo en el ritmo. Él sacó sus dedos a través de su grueso cabello negro, tirando de los extremos mientras ella gemía en aprobación, recordando cuanto le gustó siempre el placer mezclado con dolor.

Un golpe envió a su cerebro funcionar una vez más y arrancó sus labios de los de Akasha, ambos girando para mirar al portador del indeseado ruido. Un hermoso jarrón borgoña, completo con rosas rojo sangre yacía en añicos de porcelana en el piso de mármol, las diminutas piezas rotas dispersadas a través de la habitación hacia ellos.

Un grito escapó de Vegeta mientras el pálido rostro de Bulma lo miraba en respuesta, sin lágrimas tapando a sus incrédulos ojos.

:::Se encoje.::: Ouch, qué capítulo, ¿no? Besos... atrapar en el momento... ¡¿y Bulma va a estar enojada o qué? Y tan desgarradora como es esta situación. ¡Tengo que celebrar!

¡WOOOHOOOOOOOOOOOOO!... Tengo muchos comentarios... muchas gracias... realmente quiero decir... estoy segura que nunca entenderán... Pero TODOS ellos (largos, cortos, de una palabra, incluso los mezquinos) significan DEMASIADO para mí. Los releo a todos como... mil veces. Sé que actúo como si no significaran tanto, pero viniendo de mis amigos como Runninggreywolf, Susie, saber y blaze, AnnabelleOdd y April bee. Muchos más... se siente como si... fueran amados.

Así que sí, gracias a todos los que han vuelto a mí.

Y también, quería tal vez responder a un par de preguntas que la gente podría o no haber tenido. Una de ellas estaba pensando era sobre cuantos más capítulos tendría. Haha... No, no, entiendo completamente y sé que mientras más capítulos tenga el fic, más difícil es mirar en él y QUERER pasar a través de tanto. Pero no, por favor perdonen si no puedo decirles una cantidad exacta. Sólo puedo prometer que Ángel Oscuro nunca llega a 90 capítulos. La cosa es... supongo que si doy a todos la exacta cantidad de capítulos... probablemente esperarían hasta que los suba todos para comentar o incluso leer. Lo que es genial... pero quiero decir. Creo que la mejor parte de leer fanfictions es el hecho que NO saben cuando el autor va a actualizar. Y tienen que pensar sobre la historia y meditar en las ideas y las cosas que imaginan que podrían suceder en el siguiente capítulo cuando SÍ salga. Así que sí... realmente lo siento si no puedo decir cuál es el último capítulo... pero honestamente eso no molesta a mucha gente.

Oh... ¿Qué más? Umm en realidad, esto podría ser divertido. Aquí, ¿qué hay que USTEDES muchachos hagan preguntas que les gustaría respondidas y veré si las puedo poner a todas en el siguiente capítulo? ¿EH? ¡¿EH? Hahah creo que eso sería divertido. Así que sí, ¡pregunten!

Amor Camaro

PD. ¡Oh! No puedo ESPERAR hasta que lean el siguiente capítulo. Es TOTALMENTE mi favorito... creo que verán por qué.