Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


"Tú hijo de puta..." Vegeta susurró, su boca cayendo, los ojos amplios, incredulidad prevaleciente en cada porción de su cuerpo. Su boca se había secado completamente, su estómago atado en nudos y sus piernas sintiéndose como jalea debajo de su peso.

"¡Tú traidor, hijo de puta!" Se arrojó al guardia, las caneas que apenas se había dado cuenta que estaban allí, desgarrando sus muñecas y empujándolo hacia atrás. Sintió la sangre verterse en sus ojos, los vasos brotando juntos y el dragón rugiendo a la vida dentro de él. La negra niebla comenzó a pulular sobre su visión, su mente perdiendo el control mientras la ira y la rabia inundaba su sistema, ahogando todo pensamiento.

Empujó las cadenas, la sangre disparándose fuera de sus muñecas mientras las arrancaba de un lado a otro, ciega ira asfixiando toda razón. Incluso el dolor fue ignorado mientras se retorcía sin descanso, sus dientes apretándose juntos y sus ojos ardiendo con ira hasta que rojo humo se filtró entre sus ojos, disipándose ante so rostro.

"No sirve de nada." Draco rió, cruzando sus brazos mientras miraba toda la vista, el nivel de poder de Vegeta absolutamente pasmoso. "Ni siquiera tú podrías romper estas cadenas Vegeta. Kacheen, el metal más fuerte conocido en el universo, que se dice que se mezcla con puros diamantes derretidos. Irrompibles, incluso para ti."

Vegeta no mostró señales de detenerse, todavía tirando de las cadenas y moviéndose hacia ellos, los ojos ardientes con mera locura.

"¡¿POR QUÉ?!" siseó, la voz tan baja y demoníaca que ambos Draco y Radditz dieron un paso hacia atrás.

"¿Por qué?" Radditz rió, enderezándose. "¿Por qué no? ¿Pensaste que me gustaba ser tu pequeño peón de ajedrez? ¿Tu pequeña mascota? ¿¡Tu MARIONETA DE MIERDA!?"

Visiblemente hirvió con su propio temperamento, enderezándose y mirando a Vegeta en respuesta venenosamente. "Tú mismo lo dijiste mocoso Rey... Después de todo lo que has hecho, debería odiarte."

La ira de Vegeta bajó, su frustración por las cadenas sólo un minuto mientras miraba el dolor, el secreto dolor que siempre había sabido que estaba allí, salir a la superficie, la fría, calmada fachada de Radditz derritiéndose finalmente para revelar todo lo que quedaba. Tristeza.

"Todos estos años que pasé a tu lado, nunca olvidando a pesar de los ridículos, temerarios ardides que sacabas luego. Apoyándote a través de todas las batallas que luchabas sin parar por la aprobación de tu padre, sabiendo que incluso mientras más te esforzabas por ello, NUNCA lo conseguirías. ¿Pero quién era yo para aplastar esas esperanzas? ¿Quién era yo para detenerte cuando necesitabas eso?" miró a los ojos de Vegeta, cruda emoción limpiando los años de edad que habían tomado su curso en el hermoso Demonio, dejándolo verse joven y sin protección.

"¿Cuántas veces casi morí por ti? ¿Casi arrojé mi vida por uno de tus patéticos esquemas fallando? Despertando a las mañanas, sentándome allí por horas, esperando que mis heridas sanaran después de una de tus predecibles luchas de bar. ¡¿Y sin embargo quién estaba allí para llevarte a casa después de que finalmente no podías estar de pie?! ¿¡QUIÉN VEGETA!? ¡¿QUIÉN?!"

"Tú." Escupió el Demonio.

"¡¿Y quién estaba fue el que me quitó lo ÚNICO que significaba algo para mí?! ¡¿Hm?! ¡¿Quién me quitó a Lunch?!"

Esta vez Vegeta se negó a responder, mirando a la arena debajo de sus pies.

"¡¿QUIÉN?!" Radditz gritó, agarrando el rostro del Demonio más joven con violencia y mirando en los negros ojos que se encontraban con su enardecida mirada. "Tú... Tú me la quitaste. Tú dormiste con ella, sabiendo que lo averiguaría, SABIENDO que al MISMO siguiente día estaría obligado a matarla. Que no..." Tragó, cerrando sus ojos momentáneamente. "Que no sería incluso capaz de mirarla más a los ojos. Que no podría perdonarla, incluso si lo intentaba por siempre. ¿Sabes lo que fue eso para mí?" Susurró.

"¡Aparecer detrás de ella, mis manos frente a mí como alguna clase de monstruo de un cuento de hadas! Agarrarla de la parte de atrás de su cuelo, sentir, escuchar los huesos APLASTARSE juntos mientras tiraba su cabeza a un lado. ¿Sabes lo que es ver sus ojos en mi mente cada vez que voy a dormir? ¿Escuchar su cuerpo golpear el suelo, esos ojos mirándome, muriendo, sabiendo que yo soy la causa? ¿Oler su ardiente carne como lo hago todas las noches antes de cerrar los ojos y soñar que todavía está conmigo? ¿Crees que conoces el dolor Vegeta?" hirvió, acercándose más. "¿Crees que conoces la ira, el dolor, la traición? Tú no conoces el significado de la palabra."

"Bueno..." Draco resopló, como si toda la situación fuera apenas una broma, graciosa. "Eso fue un poco dramático para mi gusto, ¿no crees... Bulma?"

El Ángel fue arrojado al suelo, las manos atadas detrás de su espalda y Akasha de pie detrás de ella, riendo a carcajadas mientras Vegeta una vez más intentaba lanzarse hacia adelante, siendo tirado al suelo por las cadenas. Una soga estaba atada alrededor de la cabeza de Bulma, envuelta en su boca para que sólo los gemidos y sollozos pudieran escapar.

"¡Bulma!" Gritó, viendo su lucha por levantarse. "¡Draco! ¡¿Qué significa todo esto?! ¡Teníamos un trato!"

"¡Por qué Vegeta!" Draco escupió dramáticamente, poniendo su mano sobre su boca en fingido asombro. "¡Estoy sorprendido de ti! Dudando de mi palabra. Tsk tsk. Qué bonito de tu parte." Rió, tomando al ángel por la parte de atrás de su cuello y levantándola.

"Dije que la liberaría. Nunca dije por cuánto tiempo."

Vegeta sintió sus adentros enfriarse, su corazón saltando un latido ante la realización que entraba.

"Así es niño Veggie." Draco susurró. "Vas a verla morir. Verás... hice una promesa a nuestro pequeño Ángel aquí." Pellizcó su mejilla, ganando una dolorosa protesta de Bulma.

"Le prometí que la quebraría frente a ti, y eso eso... bueno." rió, posicionándose detrás de ella. "Eso es lo que planeo hacer."

Se sentó directamente frente a Vegeta, los ojos llenos de pura malicia mientras la ponía en su regazo, el abismo escupiendo lava fundida una vez más mientras negras nubes giraban en círculos sobre ellos.

"Qué puedo decir Vegeta..." Susurró, besando su garganta mientras ella mordía salvajemente la mordaza. "Siempre cumplo mi palabra."

Los ojos de Bulma suplicaron con los de Vegeta, su cuerpo temblando con cada indeseable tacto de los dedos de Draco asaltándola.

"Draco te JURO que si tú-..."

"¿Si yo qué Vegeta?" Escupió irritado, sus cejas altas. "¡¿Hago esto?!" Rompió la mordaza violentamente, mordiendo sobre sus labios en un violento beso, moviendo su cabeza de un lado a otro mientras ella gritaba y se retorcía lejos de él en vano. Sangre saliendo de los lados de su boca, goteando por su rostro.

"Apuesto que te mata simplemente verme tocarla, ¿no Vegeta?" Sonrió, liberándola de su monstruoso beso. Sangre se derramaba de su boca, goteando en espesos, escarlatas charcos y formando grupos en la arena. Ella escupió y se ahogó con la sangre, asqueada y paralizada por el dolor.

"Probablemente matarías a cualquier hombre que pusiera sus manos en ella. Cualquier hombre que..." alzó la mirada de manera seductora, sus manos agarrando sus rodillas y obligando a sus piernas a separarse. "la toque de la manera en que tu lo haces."

"Apuesto que si pudieras." Dijo, deslizando sus manos por sus músculos mientras ella ponía su cabeza en su hombro, los ojos girando hacia atrás mientras se desmayaba por la pérdida de sangre. "Me desgarrarías por hacerla quererme así. Apuesto que hace que tu sangre simplemente HIERVA con sólo vernos. Tener que mirarnos. ¿No?"

Vegeta estaba literalmente convulsionando de ira, sus cadenas repiqueteando juntas mientras temblaba de pies a cabeza, su energía formando una bola en la palma de su mano.

"¡Ah ah ah!" Draco dijo, envolviendo sus dedos alrededor de la garganta de Bulma, sus ojos traicionando una pequeña cantidad de miedo. "No tan rápido. Un disparo y nos matarás a los dos. Y sé que no quieres eso, ¿no Romeo?"

Draco dejó sus dedos desenvolverse de su garganta, dejando sus palmas deslizarse por su pecho sugestivamente, levantando sus cejas a su hermano.

"¡Y por todo lo que sé verme FORNICARLA hasta que le explote su cerebro!" Escupió con furia, sus ojos traicionando una pequeña cantidad de absoluta locura. "Será mucho más divertido verla morir."

Con furia tomó su muñeca, levantándola y hundiendo sus colmillos en la suave carne, caliente sangre estallando en su boca mientras perforaba a través de la fina piel. Bulma estaba gritando, Vegeta luchando contra sus cadenas con ferocidad pero Draco no escuchaba nada de eso, probando la sangre. Corría a través de él, drogando todo pensamiento, toda consciencia. Era caliente y fría al mismo tiempo, inundando su sistema como agua fresca, dándole poder, fortaleciéndolo.

Ah, era como ninguna sangre que hubiera probado alguna vez. Dulce. Tan dulce.

Y mientras sus ojos giraban detrás de su cabeza, notó el tono de la piel de Vegeta empalidecer junto con el Ángel, perdiendo sangre tan rápidamente como la estaba perdiendo.

Y entonces fue golpeado hacia atrás, su cabeza haciendo contacto con la dura roca de la base de la montaña. Bulma fue enviada a volar al suelo, el impacto repugnante mientras ella simplemente yacía allí, apenas respirando. Vegeta estaba histérico, carmesí inundando sus manos mientras tiraba de los grilletes hasta que la carne de sus muñecas fue arrancada y rota.

Radditz simplemente miraba al intruso que sacó al Ángel del abrazo de su nuevo señor.

"¿Qué Radditz?" La criatura proclamó con orgullo, poniéndose de pie incluso mientras Vegeta casi caía. "¿Pensaste que dejaría a mi único hermano sin un beso de despedida?"

Negro cabello chocó con las enceguecedoras alas blancas del Ángel, el hermoso rostro brillando con una sonrisa, grandes, almibarados ojos mirando con orgullo a Draco, quien estaba actualmente mirando en asombro, acunando su mentón que había sido el blanco del furtivo ataque de Goku.

"Kakarotto..." Susurró Vegeta en incredulidad, una mano acercándose hacia la hermosa epítome de esperanza en disminución. "Pensé... pensé que te habías ido.

"¿Ido? ¿Y qué? ¿Dejarte aquí tener toda la diversión Vegeta? Sí... muy probable." Goku resopló, todavía mirando con una media sonrisa pegada en su rostro. Draco gruñó con rabia, poniéndose de pie y tambaleándose levemente. Su equilibrio había sido arrojado por la poderosa patada del Ángel, su rostro palpitando con dolor.

"¡Tú!" Hirvió entre apretados dientes, sus ojos oscuros mientras simplemente miraba a la hermosa criatura que estaba de pie desafiante contra él, alas levantadas de manera arrogante y el viento forcejeando los negros picos de su cabello.

Goku simplemente sonrió en respuesta, su espalda recta y amplios hombros hacia atrás, la cabeza en alto en un gesto de absoluto desafío y rebelión. Un saludable brillo iluminó sus carnosas mejillas, su postura y tono de piel brillando en última instancia con salud y juventud. Los penetrantes ojos estaban manchados por las líneas o bolsas debajo, viéndose gruesos y ricos como chocolate derretido contenido dentro de dos grandes boles que eran sus ojos. Los carnosos, sensuales labios eran más borgoña que incluso los de Vegeta, estirados en una petulante sonrisa, revelando dientes perfectamente blancos, brillando como perlas.

"¿Esperabas a alguien más Draco?" reprendió con arrogancia, su sonrisa ampliándose mientras el Demonio retrocedía visiblemente de su determinada postura. Había algo diferente en este ser, decidió. El impredecible comportamiento, las orgullosas observaciones, la notable apariencia. Y tenía un sorprendente parecido a Turles, el alguna vez compañero de Draco.

Se había enterado hacía sólo pocos días de la prematura muerte de su compañero, ese conocimiento sólo alimentando el sorprendente odio que ya había inundado su sistema por su hermano.

"El Ángel Kakarotto." Sonrió, moviéndose lentamente hacia adelante como si acercándose a una venenosa serpiente. "He oído hablar TANTO de ti."

"¿Ah, sí?" El Ángel respondió, inclinando su cabeza a un lado y levantando una ceja.

"Por qué sí," Dijo Draco, añadiendo tanta arrogancia a su propia oración como el otro hombre. "Parece que tu hermano te desprecia tanto como yo odio al mío."

"¿Así es?" Goku escupió con humor, echando un vistazo a Radditz que simplemente cruzó sus brazos, de pie peligrosamente cerca de Vegeta que se mantuvo sorprendentemente quieto todo el tiempo. El Rey Demonio parecía estar calculando, sus ojos apretados en concentración mientras reflexionaba en la información e ideas que sólo él podía concebir.

"Así es." Draco respondió en burla, su áspero acento trazando cada sílaba que decía. "El idiota, la broma, la desgracia." Se burló, moviéndose dentro de la ira del Ángel. "El monstruo..."

Y sin embargo la criatura de alas blancas no parecía afectado con nada de esto, la arrogante sonrisa todavía pegada en sus labios mientras simplemente escuchaba, a veces asintiendo su cabeza en acuerdo.

"Nacido de dos Demonios con alas blancas..." Draco dijo suavemente, apretando sus ojos. "Impresionante. Y sin embargo viviste en el Paraíso toda tu vida, hijo de un padre adoptivo al cual TÚ mismo liquidaste. Qué poético."

Esta vez el comentario pareció poner nervioso a la alada criatura de luz, su postura disminuyendo ligeramente y sus cejas hundiéndose en dolor así se daba cuenta o no.

"Y aquí estás." El Demonio continuó, gesticulando con sus brazos mientras se acercaba más, de pie a unos posibles cinco pies del Ángel. "Radditz clama que ni siquiera sabes quién eres. Un Ángel con el corazón de un Demonio. O... un Demonio con la mente y cuerpo de un Ángel. Un misterio para todos, incluyéndote."

Esta vez Draco cerró el espacio entre ellos, el viento haciendo volar su cabello ferozmente y el abismo escupiendo lava con cortos intervalos.

"Pero qué si pudiera mostrarte." Susurró, de pie cara a cara con Goku. "¿Qué si pudiera ayudarte a encontrar quién eres, darte la vida que sólo pudieras soñar, las respuestas que siempre has buscado?"

"¿Qué quieres decir?" Goku preguntó, todo el humor ido de su expresión.

"Únete a mí Kakarotto." Draco dijo, alzando sus cejas, el rostro lleno de maravilla y promesa. "Olvídate de esta maldita misión, este inútil intento de salvar lo que debería haber sido puesto a descansar hace mucho tiempo." Sus ojos deslizándose con odio hacia Vegeta, mirando mientras su propio rostro lo miraba en respuesta por el reflejo de los ojos de su hermano, contaminado con malicia.

"Olvida estos patéticos sueños y únete a mí. No puedes ganar, deberías saber eso." Rió. Pero el Ángel sólo miró, los ojos deslizándose de Vegeta y de nuevo como si decidiendo en secreto. "Con tu apariencia podríamos conquistar ambos el Infierno Y el Paraíso, el universo nuestro y tu hermano, justo a tu lado como debe ser."

Una sonrisa se estiró en los labios de Goku una vez más, sus ojos brillando con maldad.

"Hmm... suena realmente grande y todo," dijo en burla, mirando la sonrisa borrarse del rostro de Draco casi instantáneamente. "Paraíso e Infierno en la palma de mi mano... pero uhhh... Sí, creo que preferiría mirarte arder."

En un instante Draco agarró a Bulma en sus brazos una vez más, sus uñas hundiéndose en su garganta mientras ella apenas tenía suficiente fuerza para protestar, los ojos temerosos mientras él se movía hacia atrás, mirando a cada uno de ellos.

"¡No te muevas Kakarotto!" advirtió traicioneramente, su estrangulador agarre en Bulma para dar énfasis. "¡Un puto paso y le arrancaré la cabeza!"

La sonrisa nunca dejó al ángel mientras cruzaba sus brazos, su cabeza en alto y riendo.

"¡¿Piensas que eso me importa?!" gritó, riendo locamente. "¡Mata a la perra por todo lo que me importa! ¿Piensas que arriesgaría mi vida por una pequeña puta temperamental que deja a toda su raza detrás por un buen polvo?"

Los ojos de Vegeta se ampliaron y luego se achicaron en pequeñas hendiduras, su cerebro trabajando el doble para descifrar este miserable cambio que había tomado control sobre toda la fachada del Ángel. Oh, la arrogancia y auto relajación era lo fácil suficiente para pretender, pero había más en eso que eso. Todo parecía estar apagado. La voz, la apariencia, las palabras. Bien, especialmente las palabras.

"Simplemente estoy aquí por Vegeta."

"¿Ah, sí?" Draco dijo, tambaléandose hacia atrás mientras el Ángel se acercaba, sus ojos disparándose a Radditz que se negaba a moverse, mirando tranquilamente mientras su nuevo Señor estaba siendo intimidado. "¿Y por qué es eso si se puede saber?"

La sonrisa brilló en los ojos de Goku, mirando primero a Vegeta y luego a su hermano que simplemente asintió, posicionándose detrás de su antiguo Rey.

"Por qué, por la misma razón que Bulma abandonó a toda su raza, por supuesto."

Todos los ojos estaban en Goku, el silencio extraño e incómodo mientras cada mente iba a toda marca intentando entender qué acababa de decirse. E incluso mientras lo entendían, bueno enfrentémoslo, nadie podía verdaderamente ajustar sus procesos de pensamientos a la idea.

La mirada de Bulma se lanzó hacia Vegeta de manera acusadora, quien estaba de pie allí absolutamente estupefacto, la boca abierta de manera estúpida. Incluso la sonrisa de Akasha disminuyó levemente mientras retorcía su rostro en confusión, extrañas escenas y posibilidades pasando una y otra vez en su perversa mente. Sólo Radditz parecía de alguna manera sin estar afectado, girando sus ojos a su hermano y ahogando una sonrisa mientras se movía más cerca de Vegeta que parecía simplemente ignorarlo por completo.

"Per..." La tensa voz de Draco intentó hablar. "¿PERDÓN?"

Su agarre en Bulma se había suavizado considerablemente aunque ella todavía permanecía incómodamente cerca de su pecho que se levantaba y caía, su caliente aliento golpeando y apretando en la parte de atrás de su cuello incluso mientras el Ángel se acercaba más y más, una seductora, desconcertante mirada encubriendo todas las otras facciones. El metal en el robado collar de honor de Draco presionado fuertemente contra la parte de atrás de su cabeza, inimaginablemente incómodo en este punto. El Ángel hombre sólo se acercó más y más, desconcertando por completo a Draco.

Parecía que ella apenas podía reconocerlo, sus ojos bajos y eróticos, labios torcidos en una malvada sonrisa.

"Ohh... CREO que me escuchaste Draco." Continuó el Ángel, moviéndose más y más cerca mientras que Draco se alejaba más y más y más LEJOS, totalmente perplejo.

Mientras tanto Radditz se había movido completamente detrás de Vegeta que parecía absolutamente contento en mirar en horror la confundida, arruinada escena ante él, haciendo ningún intento en retorcerse de las imposibles cadenas. El tintineo del metal golpeando metal levemente finalmente despertándolo, su cabeza girando dolorosamente a un lado mientras intentaba observar qué estaba haciendo Radditz detrás de él.

"¡Tú traidor pedazo de mierda!" escupió, sus ojos enterrándose en el Demonio que ahora estaba arrodillado detrás de él, los dedos jugando frenéticamente con algo como una cadena. "Juro por Dios Radditz, si ALGUNA VEZ salgo de eso voy a-..."

"¡Shhhhhh!" el soldado hirvió, alzando la vista como avergonzado. "¿Quieres que se den cuenta que estoy haciendo una gran mierda? ¡Cállate!"

"¡¿Qué!?" Vegeta siseó en un áspero tono. "¡¿Cómo te atreves?! Tú... Tú... Tú... ehhh..." Inclinó su cabeza a un lado, la voz baja. "¿Qué estás haciendo?" La confusión finalmente entrando mientras notaba que Radditz estaba jugueteando con un gran juego de llaves, tomando turnos con ellas en la cerradura de sus grilletes y maldiciendo cada vez que fallaban, los ojos moviéndose hacia Goku quien parecía estar cerrando el espacio entre él y Draco rápidamente. Para su extremo placer, el Demonio parecía estar luchando con las palabras, los ojos amplios con cada inquietante batalla de mierda que Kakarotto parecía estar suministrando en grandes, espeluznantes cantidades.

"Sí." Estaba diciendo con picardía, sus alas de plumas alzadas detrás de él para proteger los ojos de ambos Akasha y Draco de observar el arduo proceso de su hermano. "Ya no los hacen como Vegeta. Aunque estoy dispuesto a averiguar cuan lejos caen los IDIOTAS del árbol gran niño..."

"¡¿Qué parece que estoy haciendo mierda de cerebro?!" Radditz resopló en el ínterin, metiendo otra llave mal en la cerradura del grillete que sostenía la muñeca derecha de Vegeta. "Salvando tu trasero."

"Pero pensé..." Vegeta tartamudeó, la boca abierta en incredulidad, las cejas altas en preocupación. "Pensé que me odiabas. Pensé... pensé que me traicionaste."

"¡Por favor!" Radditz dijo enojado, girando sus ojos y metiendo otra vez una llave que no entraba en el diminuto agujero. "¿Dónde está la fe Vegeta? ¿Te he conocido por cuánto tiempo? Dios."

"¿Pero... pero qué con todo lo que dijiste?" El Rey Demonio susurró, intentando mantener su cabeza hacia adelante y sin embargo todavía hablándole al Demonio detrás de él. "Te uniste a ellos."

"Momentáneamente Vegeta." Radditz gruñó, arrojando la llave en el polvoriento suelo. "¿Qué se suponía que iba a hacer cuando Draco se acercó a mí con la idea de traicionarte? ¿Alejarme de él para que estuviera obligado a simplemente encontrar a alguien más? MUY bien nos hubiera hecho."

Vegeta finalmente sonrió en realización de la verdad, el gesto bienvenido y emocionando el rostro de toda la esperanza perdida.

"Mantén a tus amigos cerca..." dijo.

"Pero a tus enemigos más cerca." Terminaron al unísono.

"¿Pero qué con lo que dijiste de Lunch? ¿Sobre que te traicioné?"

El rostro de Radditz sacó la sonrisa, su expresión repentinamente muy seria.

"Tenía que hacerlo creíble." Dijo simplemente, los ojos nunca dejando la llave con la que estaba jugando. "A veces tienes que decir la verdad, incluso en una mentira. Tuve que improvisar."

"Dios mío Draco..." Goku arrullaba, el espacio entre ellos siendo llenado rápidamente mientras el Ángel apresuraba su paso hacia adelante, los pies de Bulma siendo arrastrados mientras el Demonio se escurría hacia atrás, balbuceando y tartamudeando incoherentes oraciones.

"Deberías hacer que esto funcione, ¿eh?"

Los ojos del Demonio eran platillos mientras el Ángel hombre le parpadeaba sugestivamente, la pared de piedra de una base de la montaña encontrándose con su espalda y alas mientras el nuevo Rey se encontraba intercalado entre ella y el ardiente hombre de alas blancas.

"Uhhhhh..." sólo pudo balbucear, Bulma misma ni siquiera protestando mientras intentaba moverse hacia atrás del demente ser con el que había crecido. Los brazos de Draco se aflojaban de ella y una extraña realización cayó en ella mientras muy lentamente sacaba sus temblorosos dedos de su garganta, notando que él lo había ignorado completamente, mirando en incredulidad mientras Goku lamía sus propios labios.

De repente la actual llave de Radditz hizo clic en la cerradura, encajando perfectamente. Gritó en emoción, perdiéndose en el momento y arrojando todo el anillo de las otras llaves que había robado de la cueva sin el conocimiento de Draco o Akasha. Las llaves golpearon la tierra, sonando fuertemente juntas mientras ambos él y Vegeta inhalaban aire, expresión de puro pánico mientras los ojos de Draco se deslizaban en su dirección en cámara lenta.

"¡Hey!" gruñó, mirando más allá mientras Goku comenzaba a tener pánico, todas las ideas y pensamientos arrojados en su mente frenéticamente. Algo, ¡algo, algo! ¡Tenía que pensar en algo!

"¿Qué carajo fue es-...?"

De repente Goku agarró su rostro, tragando duro y presionando sus labios de lleno y duro contra el estupefacto Demonio que estaba tan conmocionado y perturbado que fue literalmente paralizado por el miedo. Chocó sus labios contra los de Draco ambas de las mejillas del Demonio encerradas en sus manos mientras lo besaba duro y feroz, sabiendo incluso que si no hubiera sido por su prohibida atracción por el hermano de este hombre, nunca hubiera sido capaz de hacer esto.

Todo movimiento se detuvo.

Cada par de ojos se pegó a la escena, completamente sorprendido y sin palabras. Incluso el arrogante rostro de Akasha estaba pálido y en shock, sus cejas casi tocando la raíz de su cabello en sorpresa.

La sangre de Radditz se congeló en sus venas, su corazón pareciendo haberse detenido tan bruscamente como sus dedos, el rostro retorcido con asco. Vegeta arrancó sus ojos de los dos, bajando la vista frenéticamente al guardia.

"Bueno." Radditz dijo seriamente. "Esa es una manera de improvisar."