LISTO, aquí está el capitulo 6!

Disfrutenlo lo maaaaaas que puedaaaaan!

Casi tanto como yo escribiendolo.

Incluso yo me siento nerviosa JAJAJAJA

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CAPITULO VI: SOLO OLVÍDALO

Me desperté sobresaltado y jadeando, sentía el rostro caliente y mi vientre también, miré a mi alrededor a la enorme habitación occidental, sin duda había sido otro sueño más, desde aquél día no podía dejar de pensar en él, la sensación de sus labios y el sonido de su voz llena de lujuria diciendo mi nombre, jamás me había pasado algo como aquello, nunca deseé tanto poseer a alguien, ¿Qué pasaba conmigo?

Le dije que lo olvidara, el pareció enojado, pero ahora yo era el molesto, ¿Cómo mierda hizo para meterse en mi cabeza de esa manera? Era ridículo.

Me levante de la cama lleno de frustración. Conocía bien la respuesta a esa pregunta. Eran sus malditos ojos, desde que me miró por primera vez, ese color azul fuerte se quedó grabado en mí, lo sabía, desde el principió lo sentí, su mirada estaba siempre abierta a los demás, no había muros que traspasar, sus ojos eran tan transparentes que me molestaba.

Y aquella sonrisa amplia y estúpida en su rostro, tan sincera y afable, ¿Cómo podía dejarse ver tan fácilmente por todos?

Entré en el baño que había en mi habitación y me acerqué a la tina con prisa, abrí el chorro de agua caliente para que comenzara a llenarse.

Mi piel se sentía electrizada después de haber soñado con él de nuevo. En mis sueños solo era lo mismo todo el tiempo, yo tocándolo, besándolo, abriéndome pasó entre sus emociones, viendo esa expresión de lujuria que deseaba volver a ver, el decía mi nombre entre jadeos, su piel era tan suave y de un color bronceado tan grandioso que no podía dejar de tocarlo. Y luego, cuando estaba a punto de llegar hasta el final con él y hacerlo mío, el se ponía serio, se apartaba y me dejaba solo en la obscuridad.

Al contrarío de mi, él nunca parecía estar solo, y sin embargo, sentía cierta familiaridad entre nosotros que no podía dejar pasar. Sentía como la soledad lo perseguía a él también. Pero además de eso había algo más.

Al haberse llenado la tina, me quité mi pijama y me sumergí en el agua, mis músculos se comenzaron a relajar, pero no podía dejar de pensar en él.

Comencé un movimiento lento con mi mano en mi miembro, pensar en todo esto me volvía loco, ¿Por qué dejé que se fuera? ¿Me había enamorado de él? Cuando estás enamorado, piensas siempre en esa persona, deseas estar con ella, besarla, abrazarla, ¿no era todo así? ¿O era simple lujuria? No entendía como había pasado, apenas nos hablábamos, no veía el motivo. Era como si Dios lo hubiera mandado como un castigo para mí, eso era todo, un maldito karma. No podía ser amor.

Aceleré los movimientos de mis manos, y recosté mi cabeza hacia atrás, imaginando que eran sus manos las que me tocaban, que me miraba con esos ojos azules suyos llenos de lujuria, sentí como el calor y los escalofríos aumentaban.

—Naruto…

El clímax se acercaba, pero por algún motivo no venía, se retrasaba, la imagen de él mirándome con ira y decepción, huyendo de aquél salón, me abrumó. Sentí la lujuria extinguirse de mi cuerpo.

—Perfecto, aparte de imbécil, ahora soy un frustrado—dije para mi mismo enojado.

Mientras secaba el agua de mi cuerpo escuche el timbre de la casa, no me preocupé, de tantos sirvientes alguno abriría la puerta.

Regresé a mi habitación con un Yukata recién puesto y secando mi cabello con una toalla, era sábado, había tenido una semana entera para pensar en esto totalmente solo y sin interrupciones, y aún no tenía idea de que hacer, no nos habíamos dirigido la palabra desde aquél suceso ¿Qué haría cuando lo volviera a ver? Sin duda tenía que arreglar esto, era una persona orgullosa, pero estaba más allá del masoquismo, y era obvio que necesitaba a Naruto. No entendía como había pasado, pero mientras más me ignoraba, el martirio de mis días aumentaba con creces, cada vez pensaba más en él. Nunca había sentido esto por nadie, habían existido algunas chiquillas estúpidas en el pasado, con las que estuve, después de todo era hombre, sentí deseo, pero nada como esto, nunca pasó nada importante.

Pero algo había pasado esta vez, cuando toqué su suave piel, y besé sus labios. Era como si todas mis malditas preocupaciones y dolores hubieran desaparecido en un instante, como una especie de milagro, solo deseaba más y más, solo fue cuando vi el arrepentimiento y la comprensión en sus ojos respecto a lo que había sucedido, que lo odié, el no se sentía igual. No estaba desesperado por mí, al contrario de mi.

Y eso me enfurecía.

Un recuerdo pujó en mi mente repentinamente, un amigo de la infancia, recuerdo como al estar con él desaparecían de mi todas las preocupaciones, todas las clases y responsabilidades que tenía solo siendo un pequeño niño. Recordaba que tenía una enorme sonrisa, igual a la de Naruto, pero un día se había marchado de la ciudad sin que siquiera pudiera detenerlo. Nunca he podido retener nada en mi vida.

—Sasuke-sama, un joven lo busca en la entrada, ¿esperaba a alguien? —dijo una voz de mujer tras la puerta sacándome de mi ensoñación, mi sirvienta particular. ¿Un joven dijo?

—Pasa—Itsuki pasó con parsimonia y la cabeza baja— ¿Cómo era el joven?

—Dijo que su nombre era Naruto, que deseaba hablar con el señor—dijo con la cabeza gacha, ¿Naruto vino a verme?

—Dile que pase, guíalo hasta aquí—ordené impaciente. ¿Naruto vino a verme?

—Si Sasuke-sama—Dijo dócilmente.

Esperé con impaciencia mientras salía y buscaba a Naruto, ¿Qué hacía aquí?, de repente toda mi calma se fue, ¿qué iba a hacer cuando lo viera? ¿Qué le diría? Era obvio que ya no podía continuar con todo esta situación, lo necesitaba, necesitaba verlo, tocarlo, escuchar su risa y sus comentarios estúpidos, no entendía en que me momento me volví tan patético, era absurdo, todo estaba pasando muy rápido, me sentía como caía y caía en un agujero sin fin, sin salida, solo se veía una luz, y esa era Naruto. Necesitaba esa luz. El problema era la incertidumbre de pensar que él no sintiera lo mismo.

La casa era un tanto grande así que cuando regresó ya habían pasado más de diez minutos.

Abrió la puerta con calma y extendió la mano.

—Por aquí Naruto-kun—Dijo amablemente. Naruto entró, tenía la cabeza gacha y el cabello rubio mas alborotado que de costumbre, evitaba mi mirada, iba vestido con un pantalón de mezclilla, una sudadera naranja con un estampado de espiral en el centro y unos zapatos Nike blancos. Se veía bien.

Al Itsuki dejarnos solos y cerrar la puerta corrediza, Naruto alzó la mirada por fin.

Sus ojos estaban más azules que nunca, más azules que en mi sueño y que en mis recuerdos, la sudadera solo resaltaba mas el color, se veía una clara determinación en su rostro.

Ahí fue cuando lo supe, no dejaría que se escapara más nunca de mis manos.


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oh mi dios, oh mi dios, oh mi DIOOSSS, se acerca, se acerca, la mejor parte de toda la historia.

Tal vez todo está pasando un tanto rápido para mi gusto, pero no quería hacer la típica historia en la que ellos eran mejores amigos.

Pero pronto ellos descubrirán un punto muy importante en la historia.

ESPERENLO CON IMPACIENCIA.

Trataré de destacarme lo más que pueda en los próximos.

LOS AMO

BESOS.