Esta historia no es mia, yo solo traduzo. Y por cierto voy mejorando.
Acto 5: La oxidación del hierro
Sólo años después de la terrible Segunda Guerra Mundial, el mundo estaba atrapado en un estado de tensión. En todas partes, los países se agrupaban en los bloque del Este y del Bloque Occidental, otros trataban de mantenerse neutrales. Alemania fue uno de esos países, y su hermano estaba en manos de un viejo enemigo.
Fue en la desmoronada casa de Alemania, que fue arrasada por los males de la guerra. Sin embargo, en el interior de un búnker subterráneo, Alemania se arrodilló allí y se desesperó. Ante sus ojos, estaba el cuerpo sangrante de su jefe y su esposa. Junto a él, su hermano Prusia, le dio unas palmaditas en el hombro.
– Ese idiota... a pesar de todo lo que hizo – dijo Prusia. – fue un cobarde, muy poco awesome. –
– Prusia, ¿qué debemos hacer ahora? – preguntó Alemania. –Italia se ha rendido para su bien, y Japón esta siendo atacado por Estados Unidos. Hemos perdido...– completo
– no digas eso, Occidente. –dijo Prusia. – voy a mantener a Rusia ocupado, mientras ve con los aliados antes de que Rusia te atrape. –
Mientras hablaba, Prusia tomo una espada desenvainada. Se volvió atrás y antes de salir, sonrió a Alemania por última vez. Lo último que vio de Prusia era a él luchando contra la silueta de Rusia y su pipa grifo. Mientras Prusia valientemente combatió contra los rojos, Rusia arrojo su pipa sobre él y su Cruz de Hierro cayó.
– ¡No...! – Exclamó, Alemania.
Pero a medida que Alemania salió corriendo del bunker, un disparo lesionó una de sus piernas y cayó al suelo. Para su sorpresa, Prusia fue quien le había disparado.
– ¡Prusia!... –Alemania gritó. – ¡¿Por qué?! –
Pero Prusia permaneció en silencio mientras caminaba hacia Alemania con su pistola todavía sobre él. El prusiano sólo empujó el gatillo y...
– ¡AHHHHH!– gritó Alemania.
A continuación, se dio cuenta de que era sólo un sueño. Alemania todavía estaba en la cama de su propia casa. Frenéticamente abrió su cajón para encontrar una vieja caja. Lo abrió, y vio las dos cruces de hierro allí.
–Prusia...– murmuró.
Mientras tanto, Prusia aun luchaba contra Rusia y su pipa grifo. La pelea en sí misma había sido larga y dura, pero el golpe que derribó a su Cruz de Hierro fue demasiado y Prusia cayó derrotado.
– Viejo Fritz, te he fallado... – dijo Prusia. – Mátame como quieras, Iván Braginski. –
– Nos hemos divertido tanto, como en los buenos viejos tiempos. – afirmó Rusia. – Vas a, unirte a la Madre Rusia... –
– ¡Solo cuando el infierno, se congele!... –gritó Prusia.
– Si no lo haces, mis hombres continuarán la búsqueda de tu pequeño hermano. – declaró Rusia. – ¿No quieres la seguridad de tu hermano? –
– Estas negociando muy duro... – declaro, Prusia. – pero no tengo otra opción... –
– ¡AHH!– exclamó Prusia, mientras despertaba.
Prusia estaba en un estado en ruinas desde el final de la Guerra Mundial, capturado como trofeo personal de Rusia. Pronto, se vio obligado a convertirse en un Estado títere de Rusia bajo el Pacto de Varsovia. Día a día, lo obligaron a hacer trabajos que le valieron sin fines de lucro. Por lo tanto, debía confiar en Rusia para su propia supervivencia.
Y para tales fines, Prusia debía trabajar noche y día. Al parecer, se había quedado dormido mientras lavaba algunos platos sucios en la lavandería. Como era demasiado pobre, tenían que hacerse a mano, y en parte porque Rusia prefiere que se hagan a mano. Debido a los problemas de pobreza, Prusia ocupaba una chaqueta negra andrajosa con una camiseta debajo. También llevaba un sombrero y una bufanda, junto con un par de botas viejas.
Prusia levantó la vista a una pared cercana, mirando la bandera tricolor alemana con las insignias del martillo y hoz. Miró hacia abajo en el suelo, y vio los restos destrozados de la vieja bandera prusiana, que una vez se hizo con gesto de orgullo.
–Yo solía gobernar el mundo; los mares se alzaban cuando yo hablaba...– Prusia cantaba lentamente sin dejar de limpiar. –... ahora en la mañana, duermo solo, y barro las calles que solía poseer...–
Mientras tanto, Alemania trataba de mantener sus problemas a distancia con un poco de buena cerveza en un bar del barrio. Italia Veneciano estaba sentada junto a él, y con ellos Austria en el otro extremo.
–Estoy teniendo esas pesadillas de Prusia otra vez. – dijo, Alemania. –Me estaba disparando y...–
–No seas absurdo, tú eres su heredero. – Señaló Austria. –Él se sacrificó para que no fueras conquistado por Rusia. –
–Ojalá tuviera grandes hermanos como el tuyo, Alemania. – dijo Veneciano.
–Por lo menos estás unido a ellos. – Dijo, Alemania. –Me gustaría poder verlo, pero ese estúpido Muro de Berlín que Rusia erigió. –
–Pero creemos que se reencontraran– dijo veneciano. – y Prusia es un buen tipo, ayudándome a mí volver a estar con mis hermanos. Estoy seguro de que no te mataría. –
En 1989 AD, un movimiento sorprendente surgió en Polonia. Solitariamente, una entidad no gubernamental, había tomado toda la nación por la fuerza. Rusia optó por no dar más ayudas a los aliados del Pacto de Varsovia, por orden de la nueva administración. Al final, Polonia fue liberada oficialmente del gobierno comunista.
Prusia tenía pocas posesiones con él, pero viajaba principalmente en una vieja bicicleta al hogar de Rusia. Volvía a casa con un saco de viejos abrigos para ser lavados al día siguiente, mientras pasaba por la casa de Polonia en el camino.
–¡Hey, Prusia!– exclamo Polonia. –¡Es como que, totalmente impresionante verte aquí!–
–El increíble yo, no tiene tiempo para hablar contigo–, dijo Prusia.
–¿Te pone de mal humor en serio, trabajar para Rusia, eh? – Dijo Polonia –esto es totalmente igual, el mejor momento para liberarse de ese tipo. –
–Recuerda el incidente de Tiananmen – dijo Prusia. –No estoy preparado, para ello.–
Polonia frunció el ceño y suspiró, entonces él se levantó de su casa para hacer frente a Prusia directamente.
– ¡Ahora eres muy poco increíble! – Exclamo Polonia – ¿dónde está el fuego en ti?–
–Se extinguió cuando el invierno ruso entró– dijo Prusia. –Sólo soy un águila negra, no un maldita ave fénix. –
–Si te sientas aquí y ocioso acerca de todo, No vas a lograr grandes cosas– dijo Polonia. – ¿Acaso no eras sólo un título de caballero, antes de ser un verdadero país?–
–Eso fue en el pasado, mi futuro es sombrío ahora– Prusia dijo. –Sólo puedo rezar a Gott por la seguridad de Occidente.–
–Tú... aferrado tanto a ese país. – Polonia señaló. – ¡es tan importante para ti!–
–No tienes hermanos, nunca sabrás lo que se siente. – dijo Prusia. – Konigsberg... no, Kaliningrado, se ha olvidado de su alma alemana. Sólo puedo salvar a mí otro hermano, el legado del Primer Reich. –
Más tarde, Prusia se paseaba bajo el cielo de la noche en su bicicleta. Entonces, se dio cuenta de que Hungría estaba caminando hacia una valla fronteriza que separaba a ella de las tierras austríacas. Hungría miró a su alrededor y ella abrió la barrera, donde Austria había esperado.
–Hungría, a tiempo como siempre– dijo Austria.
– ¡Dios mío, se están viendo en secreto!...– gritó Prusia.
– ¡¿Quién está ahí?!– gritó Hungría, sacando su arco y una flecha.
Hungría disparó sus flechas y atrapo a Prusia en una pared, con las flechas penetrantes de su chaqueta.
–Eres tú, Prusia. – dijo Hungría.
–Yeah, y he atrapado a dos tortolitos in fragantes–, dijo Prusia. – ¿de qué lado estás, Hungría?–
–De ninguno de los dos, yo me sigo a mí misma. – respondió Hungría. – y todavía veré a Austria, sin embargo, ahora tengo la aprobación; voy a ahora abrir mis fronteras con Austria–
–Pensé que tú, estúpido aristócrata estabas enojado con el hecho de que Hungría te protegió, igual que en la Primera Guerra Mundial–, dijo Prusia.
–Lo estaba, pero me sentía solo durante el Interbellum. –, admitió Austria. – Cuando Hungría se unió al Eje mientras yo venía en lugar de Alemania, yo sabía lo que debía hacer.–
–Y ustedes dos ahora se besan y maquillan...– dijo Prusia, con burla. – o los dos salen... a un motel barato y lo hacen...–
–Cállate, o de lo contrario puedes degustar pólvora–, dijo Hungría, mientras sacaba una pistola.
–Bueno, bueno, déjame ir– dijo Prusia. – No voy a molestarlos a los dos. –
–Ahora que las fronteras están abiertas, puedo viajar con facilidad a Hungría. – dijo Austria . – y Prusia, esperaba hacerte llegar este mensaje.–
–¿Eh?, ¿qué mensaje?– se pregunto Prusia.
–Es tu hermano, él está preocupado por ti. – dijo Austria. – Ayer por la noche, él estaba teniendo una pesadilla, sobre ti. –
–West va a estar bien– dijo Prusia. – Estoy seguro de ello. –
–Digamos que se celebrara un picnic paneuropeo pronto– sugirió Hungría. – Que mejor momento para que dos hermanos se reconcilien.–
–¡He dicho que no!– grito molesto Prusia. – ¡me entregué para que Occidente tenga una nueva oportunidad de vida! ¡Su apego a mí será su perdición! ¡Sería lo mejor para sus intereses si se olvida de mí…!–
–¡¿Crees que no se preocupa por los intereses de Alemania?!– le respondió gritando Austria. – Lo ha estado haciendo muy bien. ¡Se unió a la OTAN no para luchar contra ti o reclamar venganza a Rusia, él sólo quería a rescatarte! ¡¿Crees que soy estúpido?! ¡Sé muy bien que Alemania es Sacro Imperio Romano, el mismo que yo crie antes!
–Si lo sabias... entonces ¿por qué nunca me reclamaste para que lo devuelva?– Preguntó Prusia. – Podrías haber ganado el favor de Baviera, Wurtemberg y los demás y reclamar dominio sobre Alemania. –
–Yo sólo seguí a Sacro Imperio Romano para asegurarme un lugar entre los germanos; un medio para alcanzar el poder. – admitió a ambos Austria. – ahora tengo a Hungría, una persona que verdaderamente importa, pero tu amas a Alemania como a un hermano, yo no puedo. Hicisteis esto, para que no sufriera, y ahora lo hace –.
Prusia se quedó sin habla, pero se las arregló para tirar de las flechas de su ropa. Se fue a otro lado y se dirigió de nuevo a su casa.
–Tú no sabes cómo es Rusia cuando se enoja, sentí su ira sobre nosotros, los alemanes. – declaró Prusia. –No quiero que Oeste atraviese lo mismo. –
–Ustedes los alemanes son todos iguales–hablo Hungría. –Francamente obstinados. –
Durante estos tiempos difíciles, Estados Unidos tenía un nuevo jefe que exigió la caída del telón de acero. Como resultado, con frecuencia América entró en tierras alemanas para dar mítines masivos sobre el tema que el Congreso decidia.
Otra manifestación masiva fue puesta en escena en el oeste de Berlín, cerca de donde el Muro de Berlín fue erigido hace años. América llevaba un traje negro con corbata formal de la manifestación, manteniendo un megáfono para proyectar su voz. Su manifestación literalmente atrajo a aliados de la OTAN y a naciones del Pacto de Varsovia de Europa juntos. Entre estos invitados estaban; Francia, Inglaterra, Turquía, Grecia y muchos otros.
– ¡Las naciones libres del mundo, que representan al Congreso estadounidense viene para hablar ante esta división; la Cortina de hierro sobre el Este y el Oeste! – grito el estadounidense. – ¡Rusia te reto a derribar este muro de Berlín, como habíamos dicho hace dos años! –
–Mira cómo Estados Unidos dice sus líneas tan bien...– hablo el país Francia –¿Crees que es de verdad...?–
–De ninguna bloody manera. – le respondió Inglaterra y algo cínico agrego. – debe ser un guión que escribió el viejo Reagan y se lo dio, para que no vaya a meter la pata. Basta con mirar atrás, hacia la pared. –
Cuando Francia se volteo, vio la sorprendente verdad detrás del gran discurso de América. Había un equipo allí en la pared, sosteniendo pancartas. Había incluso un hombre que dirigía las palabras que el muchacho rubio decía.
–... de acuerdo...– comento Francia. – Entiendo tu punto.–
– ¡Nos gustaría expresar nuestra alegría por ver a Polonia liberado del martillo Soviético!– volvió a hablar América. – ¡Y a Hungría por sus esfuerzos para perforar un agujero en este telón de acero!–
–Martillo soviético...– Francia se echó a reír. – ¿Cómo puede ser tan cursi? Reagan es realmente un buen actor...–
– ¿Qué te parece esto, Hong Kong?– Pregunto Inglaterra.
Sin embargo, el chico asiático junto a Inglaterra, en un traje negro con corbata roja no hizo ningún comentario y se limitó a observar fijamente.
–Realmente son buenas líneas para algunos programas de TVB. – hablo Inglaterra y luego agrego. – Puedes tratar de usarlos en caso de que un escritor se bloquee. –
– ¡Oigan, ustedes dos dejen de hablar basura!– grito Alemania desde atrás. – ¡algunas personas están escuchando aquí!–
Y entonces, los dos países se vieron obligados a callarse ya que Alemania estaba detrás de ellos.
–Hong Kong, haz algo...– susurró Inglaterra.
Hong Kong era un joven vestido con un traje de negocios, pero con una pajarita roja. Se volvió para mirar a Inglaterra, pero volvió la vista hacia América.
– ¡Por lo tanto, hago un llamamiento a las masas más allá de este muro sobre Berlín Oriental a Moscú y los extremos de Siberia!– declaro con fuerza, América. – ¡derriben este muro! ¡Dejen que las personas vuelvan a ver a sus amigos y familia una vez más!–
Más allá del muro de Berlín, miles de berlineses del Este se habían reunido allí para escuchar el discurso. Sin embargo, Prusia mismo estaba fregando calcetines viejos a cierta distancia y se ahogó por la voz de América.
–Rusia estaba en lo correcto– comento para sí, Prusia. –América es sólo un niño que pone de los nervios a todos. Él no sabe el verdadero significado de ser una nación. –
Pero entonces su mente se fue apagando hacia su pasado... a los tiempos de las antiguas Cruzadas...
En los días de las Cruzadas, los europeos marcharon a través de los desiertos y hacia la región de Jerusalén bajo el dominio musulmán. Aunque teniendo un éxito inicial, las Cruzadas comenzaron a fallar y tal era el caso de la orden de la casa de Santa María de los alemanes en Jerusalén... o la Orden de St. Maria.
Después de la quinta cruzada que terminó en victoria musulmana, los caballeros cruzados de la Orden de St. Maria se retiraron de nuevo a Europa. Liderando a los caballeros, estaba el Gran Maestro Hermann von Salza. Llevaba a un joven Prusia, entonces como el propio estado teutónico.
– Hermann, los infieles han retomado de nuevo a Jerusalén. – hablo, la Orden Teutónica. – ahora ¿qué vamos a hacer? –
– Cuando uno oportunidad se sella, otra se abre ante nuestros ojos. – Proclamo, Hermann – He aceptado una propuesta de Konrad de Masovia. Él quiere que vayamos a Prusia y liberarla de los paganos. –
– Pero después de eso... ¿qué pasa si los paganos... o los polacos tratan de ahuyentarnos también? – Preguntó el estado teutonico.
– Ha, ha, no lo harán –Hermann, trato de hacerlo sentir seguro. – Hare de ti una verdadera nación, donde nadie podrá echarte. Si yo no fuera a tener éxito, entonces mis herederos seguirán a este legado. –
–Y realmente me hiciste un país. – relató Prusia. – matamos al antiguo Prusia e incluso tome su nombre para mí. Pero aún así...–
Entonces, Prusia fue más allá... cuando todavía era el Reino de Prusia.
El rey Federico Guillermo I había fallecido, un hombre que defendió una Prusia militarizada. Este legado sólo se siguió de nuevo con un nuevo rey... Federico II.
En la ceremonia de la coronación de Federico II, Prusia usaba sus abrigos negros habituales de pie junto a una esquina. Sentado en el trono del rey, estaba su nuevo jefe, un hombre llamado Federico.
– Agradezco a todos los reunidos aquí por el apoyo a la Casa de Hohenzollern y de mi ascensión a la realeza. – declaro Federico, solemne. – Sin embargo, me gustaría decir unas palabras a una persona especial. –
Federico simplemente dejó su trono y caminó entre sus súbditos. Entonces, se detuvo ante Prusia en la esquina y se arrodilló ante él.
– ¡Mi rey! – exclamó Prusia. – ¡por favor, levántese!–
– No, puedo ser entronizado como rey, pero sé que sólo soy un siervo del estado – dijo Federico. – por lo tanto, yo vivo y llevo el título de Rey para servir a los intereses de Prusia y su paz. –
El joven rey tendió la mano de Prusia y la besó.
– Tú... –Prusia estaba consternado.
– Prusia, nuestras tierras están desconectadas y bajo el imperio de los incopetentes Habsburgo – dijo Federico. – no deberíamos estar bajo los pies de quienes son más débiles que nosotros, ¿estoy en lo cierto? –
– Sí... –respondió Prusia.
– Vamos a luchar por la gloria de la patria y nuestros antepasados – dijo Federico.
– ¡De acuerdo! – contesto Prusia. – ¿y como debería llamarte? –
– Federico es mi nombre – contestó. – pero puedes llamarme viejo Fritz –.
– ¡Lo siento viejo Fritz, yo te falle! – grito Prusia, con lágrimas que se vertían con el agua jabonosa. – escuché a un líder malo y le fallé al estado alemán que soñabas. Yo siempre me burlaba de otros más débiles...¿ pero ahora quien es el débil? –
– Eso no es verdad Prusia... – una voz en su cabeza habló.
– ¿Hungría?– exclamo Prusia. –No, Eso deben ser mis alucinaciones. –
– Prusia era quizás el hombre más arrogante y más rebelde que he conocido – dijo la voz de Hungría. – pero también era un hombre que nunca se desespera ante una crisis, un hermano para mí. Él no se inclina ante nadie, ni siquiera ante Dios –.
–Elizabeta...– dijo Prusia. – Bien, ya no puede ceder a las demandas de ese sádico. ¡Nunca lo he hecho, especialmente no a eso eslavo sádico! ¡Voy a rebelarme!–
Cerca del muro de Berlín, los gritos del discurso de Estados Unidos se disparaban a través de las paredes de hormigón. Prusia se puso delante de este muro, junto con miles de berlineses. Sin embargo, Prusia llegó con un plan y una piqueta en el auge.
– ¡Gente de Berlín Oriental, oigan a mi awesome persona ahora!– proclamo Prusia. –¡Nosotros somos, nuestros propios dueños de nuestro destino, no un perro miserable de los Soviéticos!¡ Somos ante todo alemanes, y lucharemos para estar con la Patria más allá de este muro! ¡Peleen alemanes!–
El mismo Prusia corrió hacia la pared con su pico, pero varios guardias trataban de detenerlo.
–Camarada Prusia, le informamos de que usted sigue siendo un miembro del Pacto de Varsovia. – dijo uno de ellos. – y usted tiene la obligación de sus intereses en primer lugar y...–
Pero entonces, un sartén volador golpeó al guardia en la cara. Desde detrás de la multitud, tanto Hungría como Polonia montaron en sus caballos para ayudar a Prusia.
–Supongo que totalmente vinimos a tiempo para la fiesta– dijo Polonia.
–Prusia, pensé que llegarías mas tarde. – dijo Hungría. – pero por ahora, derribemos este maldito muro. Al fin vuelves a ser Prusia.–
–De acuerdo...– respondió Prusia.
Se detuvo frente a la temida pared construida para separar al mundo. Con un golpe contundente, Prusia agrieto el primer guijarro del muro de Berlín. Uno por uno, empezaron a saltar de la pared. Pronto, los berlineses del Este se habían reunido para saltar de la pared también.
En la mitad occidental de Berlín, Estados Unidos se había tomado un descanso que implica un sorbo de un gran vaso de Coca-Cola. Alemania estaba de espaldas acostada en el Muro de Berlín, con sus pensamientos, pero algunos ruidos lo estaban perturbando.
– ¡Maldición que trasiego infernal!– grito Alemania. –No puedo pensar con claridad.–
– ¡Gente de Berlín Oriental, vamos a empujar hacia adelante bajo la palabra del awesome yo!– exclamo Prusia desde Berlín Oriental.
–Esa voz... y esa arrogancia molesta... no hay duda...– dijo Alemania sorprendido. – ¡Es Prusia en el otro lado y viene en camino!–
América se aferró a su teléfono mientras marcaba a la Casa Blanca.
–Señor Presidente, en realidad se está derribando la pared– dijo. – Esto va de acuerdo a la secuencia de comandos. –
– ¡Oigan chicos ayudenme por aquí!– Alemania lloró mientras metía una ametralladora en la pared y disparaba sobre ella.
– ¡Mi amigo, yo te ayudare! – grito Turquía. –Ya que has sido mi amigo por mucho tiempo. –
Turquía se precipitó hacia la pared, y apretó a través del hormigón. Se las arregló para romper parte de ella, pero Grecia empujó todo el cuerpo de Turquía en la pared para mayor impacto.
–Pensé que podría ayudar a romper esta barrera más rápido...– comento Grecia, algo adormilado. –... y también lastimar a Turquía aún más.–
Turquía quedó impreso en la pared; la fuerza del impacto había roto la víspera de la pared más y rompió un agujero en él. Por otro lado, Prusia y los berlineses del Este se vieron frustradas por el encuentro de sus hermanos occidentales. Al ver a su hermano de cabello plateado, incluso Alemania pasó por encima.
– ¡Bruder!– gritó Alemania – ¡creí que te había perdido!–
– ¡Occidente, el awesome yo esta en casa por fin!– grito Prusia en la parte superior.
Prusia y Alemania se reunieron en la mitad occidental de Berlín, junto con los cientos de ciudadanos. Los otros germanos y naciones de todo el mundo estaban detrás de los dos, mientras que Turquía, Polonia y Hungría miraron desde el otro lado.
– ¿Ese psicópata comunista te hizo algo?– le pregunto Alemania. – ¿Has comido bien?–
–Vamos West, tu gran Bruder se ha enfrentado a con gusto con las hordas musulmanas y paganas en ejércitos. Ese comunista no me puede romper– aseguró Prusia. – pero hombre, yo sentía mucho frio allá. Es bueno estar de vuelta en casa con meins Bruders –.
– ¡Vamos a celebrar tu regreso y la reunificación de Alemania!– agrego Alemania. – ¡qué haya algo caliente para algunos berlineses, y cerveza para todos!–
– ¡Sí!– exclamaron los otros descendientes de Germania y Austria.
– ¡Un revitalizado Alemania...podria volver a iniciar una guerra mundial de nuevo!– Inglaterra clamó, bastante furioso. – ¡Esos tontos de Moscú han perdido! ¡Les dijimos específicamente no dejar que se reuniera con Prusia, y ahora esto!–
–Inglaterra, aplaude a la familia feliz. – le sugirió Francia. – La cosa está hecha de todos modos, y debemos sacar lo mejor de ella... como un acuerdo para la economía. –
–Tú... si Alemania ataca de nuevo, te vas a arrepentir. – respondió Inglaterra, bastante acido.
El Kremlin es conocido como el Palacio e imagen de Rusia y sus líderes. No es ninguna sorpresa que el propio Rusia tenía el derecho a residir en esa tierra sagrada. Lituania, Estonia y Letonia miraron a Rusia, que estaba en su escritorio y las tres naciones temblaron ante su presencia. Bielorrusia estaba abrazando las piernas de Rusia por su parte.
–Hmm, Prusia me ha dejado...– dijo algo sorprendido Rusia. –... y por sus hermanos quienes me lo arrebataron. ¿Es esto cierto?–
–Sus a-a-aliados en Bulgaria ha-han-confirmado que se van. – Dijo Lituania, aunque un poco temeroso – esto se esta difundiendo en todo el mun-mundo...–
–Todo me están dejando...– Se lamentó Rusia. – ¿Ustedes chicos, también lo harán?–
– ¡No, no, por supuesto que no!– respondió Estonia, frenéticamente. –no tiene que preocuparse demasiado...–
–Hermano mayor, siempre me tendrás a tu lado. – dijo Bielorrusia, mientras abraza a su hermano. – ¿qué tal un matrimonio para sellar nuestra unión?– pregunto.
En la casa de Alemania, una gran fiesta se llevaba a cabo, para celebrar que la reunificación estaba en marcha. Incluso en todas las festividades, Prusia, estaba tranquilamente escribiendo en su diario los acontecimientos de su día.
Querido diario,
Yo fui tan awesome hoy; Me las arreglé para aplastar ese maldito muro de Berlín. Todavía tengo esa vieja fortaleza desde las Cruzadas, supongo. Ha, ha, ahora estoy en casa de West y me relajare en la fiesta de bienvenida que tengo aquí.
Desde que ya no soy una nación real, tengo todo el tiempo libre del mundo. Estoy pensando en relajarme con los hermanos de Italia en Cerdeña; he oído de Occidente de que el verano en Italia es ideal para las vacaciones. Tal vez entonces podré aterrorizar al Austro-aristócrata por diversión, y echar suciedad en él y esa novia suya. Así que tengo muchos planes, para largo tiempo.
Me gustaría compartir más de mí, a ti, pero tengo una fiesta que atender. ¡West es el bicarbonato de los berlineses y yo el pastel, Austria está tocando el piano, y voy a estar tomándoles el pelo a todos allí!
Prusia selló su diario y salió del estudio, para disfrutar de su fiesta.
