Por fin!

Se los he traído.

Estuve toda la mañana escribiéndolo!

El tan esperado CAPITULO FINAL!

ESTOY TAN EMOCIONADAAA!

ADVERTENCIA:CHICOXCHICO, abstenganse si no les gusta.

Lemmon explicito.

DISFRUTENLO!


CAPITULO Final: SIEMPRE FUISTE TÚ

— Es costumbre en Japón, quitarse los zapatos antes de entrar a la casa, Usuratonkachi—dijo Sasuke burlándose de mi. Inmediatamente me sonrojé, lo había olvidado por completo, serían los nervios.

Lo miré desafiante, mientras me quitaba los tenis y quedaba en medias, yo no era ningún idiota.

—Listo, ¿así estás feliz? —dije retadoramente cruzándome de brazos, la habitación de Sasuke era enorme, parecía una casa solo para él, estilo occidental como todo lo demás, había una pequeña sala de estar que estaba en una pequeña tarima en el suelo de tatami en el extremo más alejado de la habitación, los sillones forrados de un elegante cuero negro, había una televisión pantalla plana incrustada un enorme mueble de caoba negra, en la esquina había una planta bonsái cuidadosamente puesta, en el centro de la habitación un mesita de caoba tallada con sus respectivos cojines para sentarse, en el extremo derecho se encontraba su dormitorio, constaba de una enorme cama matrimonial a la altura del suelo*, sabanas negras y almohadones vinotinto, un cuadro de un árbol Sakura se encontraba en lo más alto y a sus dos lados, pequeños faroles occidentales alumbraban la habitación, todo eso sin contar la puerta corrediza en el extremo izquierdo que suponía se dirigía a un baño.

—Aún no lo estoy completamente—murmuró Sasuke viéndome fijamente.

— ¿Ah? —dije perdiendo el hilo de la conversación.

—Dije que ¿a qué has venido? —preguntó seriamente, mientras caminaba hacia uno de los sillones y se sentaba, indicándome con la cabeza que tomara asiento.

Hice lo que pidió, pero me sentía extraño con tanta formalidad.

—¿A qué viene tanta formalidad? Si más no recuerdo, los últimos días me has tratado como a un paria—dije con rencor.

—Se podría decir lo mismo de ti—contraatacó él sin piedad.

Desvié mi mirada.

—De todas maneras, teme, no vine a este lugar a pelear, que te quede claro—dije, sin saber cómo abordar la conversación.

—Entonces ¿A qué viniste? —dijo inescrutable, sin apartar su mirada de mi, me sentía tan expuesto.

Me armé de valor, sintiéndome orgulloso, yo no era ningún cobarde.

—Solo vine a decirte que no pienso olvidar lo que pasó, no puedo ni quiero hacerlo—dije viéndolo a los ojos con sinceridad—de hecho, el tiempo que estuvimos sin hablarnos solo incrementó todo lo que sentía en un principio. Y no me importa lo que pienses respecto a esto, pero quería que lo supieras—añadí, acobardándome un poco con su mirada, si me rechazaba no pensaba quedar como un imbécil.

Su fija mirada se hizo más penetrante, junto con el silencia, pero alcancé a ver un brillo leve, una chispa de la misma mirada que tenía cuando nos besamos la última vez.

Mi corazón se aceleró, las palmas me comenzaron a sudar.

— ¿Acaso no piensas decir nada, idiota? —dije sonrojado, cada vez estaba más nervioso.

— ¿qué es esto?, ¿una confesión de amor? —dijo de repente sonriendo con suficiencia. Maldito.

—Yo no-!—Alcancé a decir, cuando se levantó interrumpiéndome, y se paró delante de mí. Tomó mi mentón entre sus dedos y alzó mi rostro para que pudiera verlo claramente.

Su mirada irradiaba un sinfín de emociones.

—No permitiré que te me sigas adelantando, dobe, yo planeaba decirte exactamente lo mismo—dijo, y antes de darme chance a analizar sus palabras, me besó.

Fue incluso mejor que la última vez, sus manos estaban cálidas, y sus labios poseían una desesperación especial, pero sin acelerar el beso, era como si estuviera disfrutando el momento al máximo, como si pensara que yo iba a desaparecer.

Se separó expectante, jadeando un poco, para ver mi rostro, su ojos brillaron, como ónice, tomó mi mano y me llevó hasta su cama su cama.

—No voy a tener piedad, tú me provocaste— advirtió seriamente, se veía salvaje.

Sentí el pulso en las sienes. Y sin saber que más decir, solo asentí.

Se abalanzo sobre mí, apoyando cada mano a un lado de mi rostro, y me comenzó a besar de nuevo, la pasión en mi explotó, jadeé desesperado, había esperado demasiado tiempo, no sé cómo pude estar toda aquella semana sin tocarlo al menos un poco.

Mis manos se metieron a través del Yukata que traía puesto, como posesas, acariciando desde su abdomen, pasando por su cintura y atrayéndolo hacía mí, al sentir nuestros miembros rozarse a través de la tela, ambos ahogamos un gemido en la boca contraria.

Se arrodilló sobre mí, con una pierna a cada lado de mis caderas, y se inclinó, quitándome la sudadera y la camisa, con desesperación su lengua dibujó todo el contorno de mi cuello y mi oreja, causándome un escalofría por mi espina dorsal, sentí su sonrisa sobre mi piel, disfrutando de mi reacción, chupó mi piel por donde pasaba.

No queriendo ser un completo pasivo, giré nuestros cuerpo en un rápido movimiento, quedando yo arriba. Me miró sorprendido.

—No te creas que será como la última vez, bastardo, tu no harás todo—dije con una sonrisa arrogante, lamiendo y mordiendo su pecho en mi camino, mientras bajaba por sus hombros el muy molesto Yukata, exponiendo su blanca piel.

—Como quieras—dijo con una sonrisa en su voz.

No se que me impulsó a hacerlo, pero liberé su miembro de aquél Yukata estorboso, y lo metí en mi boca de golpe.

Gruñó, comencé a lamer y a chupar todo su extensión, lentamente, lleno de confianza por su reacción a mi atención, sentía como a veces, temblaba de placer recostado en aquella cama, una gota de humedad salía de la punta, la lamí con deseo, su sabor era exquisito, quería probar más de él.

—Naruto...—dijo mi nombre con voz ronca.

Me devolví hasta sus labios, besándolo con desesperación, introduje mi lengua sin permiso y tomé su cabello entre mis manos, para mantenerlo en esa posición, jadeó un poco, abrí mis ojos mientras ocurría aquello, y vi como me observaba, con su negra mirada, mientras nuestras lenguas se enredaban y la saliva escurría por nuestra boca. Nunca había besado a alguien con los ojos abiertos. Eso me excitó tanto, que simulé una embestida contra su miembro, solo para ver su reacción, jadeó y entrecerró sus ojos con deseo, un leve sonrojo apareció en su piel. Fascinante.

—Ya basta—dijo repentinamente, alejando su boca, me volvió a colocar debajo de él en un fluido movimiento, tenía cara de salvaje, su respiración estaba acelerada.

Volteó mi cuerpo, y jaló mi pantalón con fuerza hacia abajo, reventándose el botón, quedando mi trasero expuesto ante él, solo con unos bóxer. Sujetó mis manos contra la cama en un fiero agarre, y comenzó a simular lentas embestidas en mi trasero, mientras sentí su respiración en mi oído.

—Naruto…—susurró con esa voz ronca, gemí en respuesta, volviéndome loco con todas las sensaciones.

Era increíble, con su lengua y labios recorrió un camino por mi cuello, y toda la extensión de mi espaldas, me arqueé en respuesta, no pude evitar el escalofrió que me recorrió.

—Sasuke…—dije cerrando mis ojos, sin poder creer que mi cuerpo pudiera soportar tantas sensaciones. A la mención de su nombre en mis labios, Sasuke se detuvo un segundo, se apartó de mi, escuché pasos.

Me volteé curioso, viendo como Sasuke abría uno de los amplios muebles, y sacaba una botella, estaba totalmente desnudo, sus músculos pectorales y abdominales marcados, caminaba con confianza. Por Dios, lo deseaba tanto.

—No te dije que te detuvieras—dije algo irritado por su falta de atención.

Volteó a verme, mientras regresaba a su antigua posición sobre mi, esta vez yo de frente a él. Sonrío con arrogancia.

—Mira cómo estás—dijo observando mi cuerpo.

Estaba totalmente sonrojado y mis bóxer apretaban contra mi excitación, mostrando una leve humedad. Me sonrojé y fruncí el ceño.

—Tú estás igual—dije viendo como el miembro de Sasuke goteaba sobre mi, duro mas allá de lo inimaginable.

—Habrá que remediarlo—dijo serio.

Sin previo aviso, dejando la pequeña botella a un lado, supuse que era lubricante, bajó mis bóxer con apremio, sonrió.

No podía apartar la mirada de su rostro, ni de sus movimientos, fascinado por tantas expresiones. El controlado Sasuke, estaba ahora fuera de control.

Y todo era por mi.

Regresó su rostro hasta mi para besarme, lo atraje como más fuerza tomándolo por el cabello, jadeé con desesperación, ya no aguantaba mas.

Sasuke tomó mi miembro en sus manos, frotándolo suavemente mientras me besaba, gemí con fuerza en su boca. Eso era delicioso.

De repente, sentí que su mano abarcaba más, juntando algo extremadamente caliente junto con mi miembro, separé nuestros rostros y observé que hacía.

Masajeaba su miembro junto con el mío, juntos.

—Sasuke! —dije cerrando mis ojos, sin poder con aquella sensación, era extremadamente erótico, mis manos tomaron las sabanas con fuerza.

Solo con su toque sentí que me vendría.

—Naruto…dime que estás dispuesto a hacerlo, ya no puedo controlarme más—dijo con voz ronca, sentí un cosquilleo en mi vientre, abrí mis ojos, y estaba mirándome con expectación y lujuria, mientras masajeaba nuestros miembros ahora más rápidamente.

Jadeé.

—Yo tampoco puedo soportarlo más…—dije en un susurro, clavando mi mirada en la suya.

Impulsado por mi aprobación, soltó nuestros miembros, sentí desespero.

Al tiempo que tomaba la olvidada botella en sus manos, y vertía el contenido sobre mi trasero, abriendo mis piernas.

Untó un poco de aquél líquido en sus dedos, con calma.

Y acercó uno lentamente a mi entrada. De repente se me ocurrió.

— ¿Por qué yo tengo que estar abajo? —dije nervioso y algo irritado.

Me observo con una sonrisa, mientras introducía el primer dedo, apresé uno de mis labios entre mis dientes con fuerza, aguantando.

—Porque tú eres el que se abalanzó sobre mí en aquél salón y ahora vienes hasta mi casa a provocarme, es lo que mereces dobe—dijo con suficiencia.

Le fruncí el ceño, mientras trataba de controlar mi respiración.

—Eso es ridículo, si más no recuerdo, tú fuiste el primero que me besó—le recordé con arrogancia.

Jadeé repentinamente, cuando metió otro dedo y comenzó a moverlos dentro de mí. Un leve rubor se extendió por mi rostro. Bastardo.

Se inclinó, posando sus labios en mi oído.

—Y sin duda, fue el mejor beso de mi vida—dijo en un susurro, burlándose de mi.

Me sonrojé furiosamente. Como podía ser tan serio siempre y en aquella situación decir semejantes cosas.

Volteé mi rostro evitando su mirada, y no pude evitar el gemido de dolor que escapó de mis labios en cuanto metió dos dedos más de golpe.

— ¡Eres un salvaje! —grité enojado y sonrojado al mismo tiempo, por algún motivo no se sentía del todo mal.

Sonrió arrogante, se inclinó de repente, atrapando de nuevo mis labios en un beso algo brusco. Lamió mi labio inferior con disfrute, ¿Quién mierda le enseñó a besar así?

—Sasuke…—Dije en sus labios, ya no lo soportaba, sentía que quería aún más de él, lo que estaba haciendo no era suficiente.

Me miró algo desesperado al escuchar mi muda súplica, y se posicionó entre mis piernas, sacando sus dedos.

—Relájate—dijo con calma.

.

.

.

Vi como apretaba la sabana entre sus manos al oír mis palabras, supuse que nunca lo había hecho de esta manera, aunque yo tampoco, pero me tomé la libertad de investigar un poco, luego de lo sucedido con él.

Tomé su miembro entre mis manos para hacer la sensación más placentera para él, mientras introducía lentamente mi miembro en su cavidad. Gimió. Aceleró mi pulso.

Gruñí, era tan apretado, vi como apretaba su labio inferior entre los dientes con fuerza, y me miraba con sus azules ojos nublados por la lujuria. Jamás me cansaría de verlo así, en ese momento supe, que esto no terminaría de manera tan sencilla, siempre querría más de él. A partir de ahora sería mi amante. Él era mío ahora. Lo amaba, ¿como pude habérmelo negado hasta ahora?

No pudiendo soportarlo, metí todo mi miembro de golpe, tratando de controlar los espasmos de mi cadera por seguir moviéndose, gruñó y cerró sus ojos tratando de ocultar su dolor.

Era la sensación más placentera que había experimentado jamás. Su interior era caliente, y me apretaba con fuerza, incitándome a moverme más, gemí sin poder evitarlo.

Era delicioso.

Maldito dobe, era como si hubiera echado un extraño embrujo sobre mi, sentía la cabeza nublada por el esfuerzo.

Sentí sus músculos relajarse, y las facciones de su rostro sonrojarse con placer.

Parecía que comenzaba a gustarle.

Lentamente, saqué mi miembro y volví a introducirlo con fuerza.

Jadeamos al mismo tiempo con placer, mientras yo comenzaba un ritmo lento pero fuerte de embestidas, mientras acariciaba su miembro con fuerza, nuestros jadeos llenaban la habitación, era demasiado placentero, no era algo de este mundo.

—Sasuke…por favor—dijo alzando su rostro un poco para lamer mi labio inferior.

Solté su miembro, y agarrando su nuca con brusquedad, comencé a besarlo, nos comíamos la boca desesperadamente, sus jadeos en mis labios solo acrecentaban mi excitación, mientras aumentaba el ritmo de las embestidas.

De nuevo liberé sus labios, y agarré su miembro, frotándolo más fuerte que antes y dándole más fuerte por detrás. Observé su rostro con lujuria.

Abrió sus ojos nublados por el deseo, su piel bronceada estaba sonrojada, tenía leves chupetones en el cuerpo debido a mí, prueba de que era mío, sus labios estaban entreabiertos jadeando y algo hinchados y sonrosados, y su cabello rubio alborotado caía sobre las sabanas. Solo con ver su rostro mi cuerpo sintió leves espasmos. Traté de controlar mi cuerpo, quería que él se corriera primero.

Sentí como su carne apretaba mi miembro repentinamente.

—Sasuke! No puedo…!—Naruto arqueó su espalda, al tiempo que llegaba al clímax con fuerza mientras yo frotaba su miembro rápidamente.

—Sasssuke! —gimió roncamente, su nombre en mis labios fue el detonador de mi clímax, aumente aún más el ritmo de las embestidas. Sentí su humedad llenar mi pecho cuando se corrió.

—Agh! —gruñí, me incliné mordiendo su hombro con fuerza, mientras sentía llenar su cuerpo con mi semilla.

Finalizando con unas cuantas embestidas mas, me desplomé sobre su cuerpo sudoroso sin fuerzas, aún sin poder creer lo que acababa de ocurrir.

Sonreí feliz, ocultando mi rostro en su hombro. Su cuerpo era adictivo, besé su clavícula, tenía un fuerte olor masculino junto con el olor del sudor y el sexo.

Saqué mi miembro, sintiéndome algo incompleto, a lo que sentía como su cuerpo temblaba con la sensación, y me desplomé a su lado, jadeando al igual que él.

—Quiero saber, que fue lo que te hizo cambiar de opinión, la última vez parecías arrepentido de haberme besado—dije de repente, formulando la pregunta que rondaba en mi mente desde hace rato.

Mire su rostro sonrojado esperando respuesta.

Volteó, mirándome abiertamente, sus ojos eran más azules que nunca, me gustaba, usualmente cuando tenía esa mirada en su rostro, significada que iba a decir la verdad.

—Nunca me sentí arrepentido, solo desconcertado y pues, aparte de que recibí ayuda de una persona muy cercana a mí, ella me hizo entrar en razón— ¿Ella? —también recordé a mi primer amor.

— ¿Tu primer amor? —dije sintiendo como un nudo se me formaba en el estomago, lo mire serio. ¿Eran celos?

—Pues sí, también era un hombre, o mejor dicho un niño—dijo aclarando, ¿un niño? Observó la confusión en mi rostro e intentó explicarse mejor—Cuando era pequeño, solía visitar Inglaterra constantemente con mis padres, recuerdo, que solíamos quedarnos en una casa de un amigo empresario de papá, su casa era occidental igual a esta, me trae recuerdos—dijo con nostalgia—El hijo pequeño de ese empresario, solía estar en aquella casa constantemente, haciendo todo tipo de deberes, siempre estaba serio, recuerdo más su semblante que otra cosa, no consigo recordar su rostro.

Mis ojos se abrieron con sorpresa, ¿Podría ser…

—Pero cuando estaba conmigo, él siempre sonreía, recuerdo como solía pensar que quería mantener su sonrisa para siempre. Pero al morir mi padre, la última vez que estuvimos en Inglaterra, mi madre y yo regresamos a Japón sin previo aviso, quise despedirme, pero no pude volverlo a ver después de eso. Cuando volví a visitar Inglaterra, no pude dar de nuevo con él. Cuando recordé todo eso, me di cuenta de que no debía permitir que se alejara de mi de nuevo algo que yo quería.

Mi desconcierto aumentaba con creces, Naruto miraba hacia el techo con nostalgia, contando su historia, sin saber lo que acababa de revelar.

—Gradualmente fui olvidando su rostro, incluso el nombre de su familia, pero nunca pude olvidar su semblante serio—dijo finalizando la historia, me miró de nuevo, con una sonrisa, que se le borró del rostro al ver mi expresión, frunció el ceño.

— ¿Qué sucede, Sasuke? —Preguntó confuso.

Sin previo aviso, me puse sobre él, coloqué ambas manos a cada lado de su rostro, sin poder borrar la expresión alucinada de mi rostro.

— ¿Q-qué te sucede? —me dijo Naruto sorprendido, abriendo ampliamente sus azules ojos.

— ¿Cómo no pude darme cuenta? Ese cabello rubio alborotado, esa estúpida sonrisa y esos ojos azules, ¡Eras tú! —caí en cuenta mirándolo, tratando de memorizar su rostro.

Por eso Naruto siempre llamó mi atención, por eso siempre me pareció tan familiar, ¡era él!

— ¿De qué hablas Sasuke? ¿Quién? —preguntó confundido, y algo sorprendido al ver mi efusividad.

—Tú eres el hijo del señor Namikaze—dije, no era una pregunta.

Naruto abrió aún más sus ojos.

— ¿Cómo lo sabes? —preguntó con apremio.

—Por eso no importaba cuanto buscara nunca encontré a ese niño, tu nombre no era Namikaze, era Uzumaki—dije sonriendo, no lo podía creer.

—¿Qué? ¿Cuál niño? Habla claro, mierda—Dijo Naruto irritado, comenzando a impacientarse.

Reí, a lo que me miró estupefacto, y acto seguido lo bese con fuerza.

Nunca había estado tan feliz.

Separé nuestros rostros, me miraba aún en shock, recosté mi frente en la de él.

—Cuando estaba pequeño, mi familia, vivió una temporada en Inglaterra, siempre estuvimos de Continente en Continente—comencé a decir calmadamente, Naruto me miró aún estupefacto—Yo tenía constantemente, clases de piano, literatura, esgrima, clases de primaria particulares, y de etiqueta—dije amargamente, recordando—un día, un socio de papá, su apellido era Namikaze, su esposa y su pequeño hijo, vinieron de visita, se quedarían unos días.

Naruto me miraba desconcertado, los recuerdos volviendo a él, su mirada llena de reconocimiento, al observar mi semblante.

— ¿Eras tú…?— dijo en un susurro.

—Al principio lo odiaba, veía como correteaba por la casa sin ningún tipo de responsabilidad, mientras yo continuaba apresado. Un día pidió jugar conmigo, mi padre no se pudo negar, ya que era hijo de su socio—dije algo resentido, sin duda la única manera de que mi padre me otorgara libertad—al principio todo me parecía tan estúpido, pero al verme libre de obligaciones y estar constantemente rodeado por sus sonrisas y su rostro despreocupado, volví a sonreír de nuevo, solo deseé estar siempre con él. Hasta que un día algo pasó y jamás lo volví a ver.

.

.

.

¿Qué?

¿Sasuke? ¿Era Sasuke?

Observé su semblante, mientras finalizaba su historia, ¿cómo no me pude dar cuenta? Tal vez ahora era un adolescente hecho y derecho, pero poseía el mismo semblante serio de aquél entonces, con lo mucho que me gustaba su rostro, ¿Cómo es posible que no lo recordara en cuanto lo vi la primera vez? ¿Bloqueé sus recuerdos como defensa?

Sin duda el no volver a ver a ese niño, junto con la muerte de mi padre, todo fue un golpe demasiado fuerte, mi mente debió haber bloqueado todas las sensaciones.

Observé sus facciones tranquilas, mientras me miraba con esos ojos negros llenos de calidez, jamás pensé ver en él una mirada así. Recordé como había reído hace un rato, quería que lo volviera a hacer, lo amaba, eso ya estaba claro, Sasuke había sido mi amor de la infancia, y había regresado para robar mi corazón de nuevo.

Acerqué mi mano a su rostro, acariciando la suave piel, hasta su nuca, donde su cabello me hacia cosquillas, lo atraje hacia mí, dándole un suave beso, nada parecido a los anteriores.

Él había aparecido para robar mi corazón de nuevo.

Nos separamos lentamente, yo de nuevo sintiendo el cosquilleo en mi vientre, deseando que me poseyera otra vez.

—Siempre fuiste tú, es increíble—dije en un susurro, sin poder apartar la mirada de su rostro.

Sonrió, con arrogancia. Pero sin desaparecer el brillo en su mirada

—Es obvio que nunca te podrás resistir a mí, ni de pequeños, ni ahora—dijo altanero.

Lo miré sonriendo con suficiencia. Ni siquiera en una situación como esta el dejaba de desafiarme.

—Lo mismo digo, bastardo.


.

.

.

WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, se terminooooó!

¿Qué les pareció?

Intenté no hacer un típico final cliché, no se si me salió tan bien jaja

¿Qué tal esa bomba del final?

No pude evitar poner en la historia un amor de infancia, solo de pensar en ellos de niños y todos adorables, SE ME ACELERA EL CORAZÓN!

PERO NO LLOREN mis amores!

Me gustaría hacer un extra o algo así.

Un extra LEMMON jajajaja

¿Qué tal?

jajaja Dejen REVIEWS!

Es el final de esta maravillosa historiaaa*-*

Espero la hayan amado tanto como yo.

No fue facil darle el rol conrrecto a cada personaje!

Pero todo salió como esperaba!

LOS AMOOOO

Hasta la PRÓXIMA.

BESOS.