EXTRA: Las peleas no son tan malas.

Habían pasado al menos tres meses desde que comencé una "relación" con Naruto, si se le podía decir así, ya que nunca hablamos formalmente de eso, pero era prácticamente obvio tomando en cuenta la frecuencia con la que Naruto me visitaba, siempre estábamos juntos, y mi adicción a su cuerpo se había vuelto algo preocupante, en realidad.

Era algo tan espontaneo como respirar, mis manos y mi cuerpo se movían y hacían todo por su cuenta, mientras que mi mente se nublaba. Naruto siempre estaba dispuesto, que nuestros cuerpos se juntaran era tan natural que parecían estar hechos el uno para el otro.

El único problema últimamente, es que ya casi no veía a ese Dobe, fracasó en Química y se la ha pasado estudiando con vehemencia. De nada vale explicar mi molestia.

—Hey Sasuke, ¿qué harás en la noche? Kiba insistió a todos para ir a su casa, desde hace dos semanas que no nos reunimos todos—dijo Neji a mi lado.

Nos encontrábamos en la azotea del instituto tomando el almuerzo, actualmente Neji Hyuga era con el que más pasaba mi tiempo aparte de Naruto, nuestros caracteres eran iguales y congeniábamos bien, él no era ruidoso y se podía pasar incluso momentos de un silencio cómodo a su lado. Sin embargo seguía extrañando al ruidoso Usuratonkachi.

— ¿Si? No me ha dicho nada, de todas maneras sabes que no me gustan mucho esas reuniones—dije sin darle importancia.

—Pero nunca faltas—dijo con una sonrisa burlona, dando a entender que sabía que yo nunca faltaba por una razón de peso mayor. Naruto. La verdad es que a nadie le pasó por alto que el rubio y yo pasábamos bastante tiempo juntos.

—Tsk, es porque el idiota de Naruto no conoce límites al beber—dije evitando su mirada y tratando de mantener un rostro de molestia. Un tenue rubor se formaba en mi rostro.

Hyuga soltó una pequeña risa.

—Claro—dijo con burla.

De repente se escuchó un ruido sordo proveniente de la puerta del lugar, revelando a Naruto, sin aliento.

— ¡Teme! Sabía que estarías aq—Se detuvo al observar que no estábamos solos, se sonrojó un poco—Neji, ¿Qué haces aquí?

—Solo acompañaba a Sasuke—dijo con tono neutral.

Naruto frunció un poco el ceño, con una extraña expresión de desconcierto pasando por su rostro.

— ¿Qué pasa Dobe, por qué llegaste tan apurado? —dije ignorando el intercambio.

Naruto me observó y se acerco hasta sentarse a mi lado con un ruido sordo y un suspiro cansado, bajando su rostro, cabizbajo.

—Es que ya casi nunca pasamos tiempo juntos por culpa de Kakashi-sensei—dijo con un mohín en sus labios—Así que en cuanto me liberó vine a buscarte—dijo rascándose la nuca con gesto avergonzado. Kakashi-sensei, profesor de cursos más avanzados, se había ofrecido a ayudar a Naruto en vista de su desesperación al saber que tendría que recuperar materia con Orochimaru-sensei. Y la verdad es que Kakashi era incluso más sádico en su forma de enseñar.

Traté de ocultar mi sonrisa al sentir como sus palabras tenían un extraño efecto en mi pecho.

—Bien—no sabía que más decir.

Naruto alzó su rostro de nuevo, con una expresión tan feliz, que parecía brillar como el sol, sonrió de oreja a oreja.

— ¡BIEN! —dijo feliz.

Luego recordé que Hyuga aún seguía en el mismo lugar, mirándonos con curiosidad mal disimulada. Al ver mi mirada fulminante, sonrió un poco y se levantó.

—Bien, me marcho, nos vemos en la noche Sasuke—dijo recordándome acerca de lo de Kiba.

—No prometo nada—dije con un suspiro, si el dobe no iba, yo tampoco aparecería por allí.

Volteé a ver a Naruto, con ganas de besarlo, y capte como dirigía una mala cara hacia Neji mientras este salía por la puerta.

— ¿Qué te sucede? —pregunté queriendo saber que le sucedía antes de lanzarme desesperado a sus labios. Tenía días sin probarlos.

Me miró algo serio.

— ¿A qué se refería Neji, con eso de "Nos vemos en la noche"? —dijo en un extraño tono.

Lo mire fijamente, tratando de descifrar su mente.

—Kiba invitó a todos a ir hoy a su casa, ¿No estabas enterado? —dije extrañado, Naruto era siempre el primero en saber.

Me miró sorprendido, y en sus ojos se reveló un extraño alivio que no alcancé a comprender.

— ¡Ah eso! No lo recordada, cierto, Kiba me dijo algo así el miércoles—dijo emocionado de nuevo—Esta noche estoy libre, ¿irás Sasuke? ¿Irás?

Sonreí sin poder contenerme esta vez, parecía un niño saltando de emoción, todo había cambiado tanto entre nosotros en tan poco tiempo, el parecía ser feliz con solo mi presencia, no ocultaba para nada sus sentimientos, los demostraba abiertamente. Tan directo.

Lo asalté con un beso sin poder soportarlo más.

— ¡Sasuke! —Susurró sorprendido, cerré mis ojos y tomé su cabello en mis manos, acercándolo más a mí. Sus labios se sentían tan bien como antes, nunca me cansaría, el sentimiento extraño en mi pecho persistía, mi corazón latía con fuerza. Profundicé el beso, metiendo mi lengua en su cavidad, Naruto aceptó gustoso, nuestras lenguas se exploraban mutuamente, al tiempo que inclinaba un poco mi rostro a un lado para tener mayor acceso, sus manos bajaron desde mi cabello, pasando por mi nuca y deteniéndose con una caricia en mi espalda, en un abrazo lento, sentí un escalofrío al sentir su toque, había pasado algo de tiempo desde la última vez que estuvimos así.

Lamiendo su labio, me retiré un poco reacio de su boca, si no me detenía terminaría poseyendo a Naruto, ahí mismo, en esa azotea.

—Sasuke, Te amo…—dijo retirándose jadeando en mis labios, reposando su frente en mi frente. Lo observé fascinando, no era posible que una persona me hiciera sentir tanto con solo un beso. Suspiré feliz, dándole un último y rápido beso en los labios. Hasta el momento, nunca le había dicho a Naruto que lo amaba, pienso que está más que obvio lo que siento, aunque él lo repite fervientemente cada vez que puede.

— ¿Es eso un sí? —preguntó de repente viéndome fijo, sonrojado, estaba tan cerca, que podía distinguir destellos dorados en el azul profundo del iris de sus ojos, parpadeé algo hipnotizado.

— Um? —dije sin entender.

— ¿Si irás a lo de Kiba? —dijo. Suspiré alejándome un poco de su rostro regañadientes.

— Solo si prometes no volverte loco bebiendo, usuratonkachi—dije frunciendo el ceño.

Naruto me miró avergonzado.

—Está bien—dijo dócilmente, algo extraño en él.

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Me dirigía a paso lento hacia casa de Kiba, rememorando lo de esta tarde, no podía sacar de mi mente los labios de Sasuke y su mirada llena de deseo, había pasado ya un tiempo sin tocarlo, estudiar me estaba volviendo loco, pero no podía distraerme cuando Orochimaru-sensei era tan estricto. Necesitaba una buena calificación.

Sasuke ahora siempre llegaba solo a casa de Kiba, vivía mucho más cerca que yo, así que decidimos encontrarnos allá.

El solo pensar en que lo vería de nuevo, me hacía sentir nervioso, ese sentimiento, en vez de disminuir con el tiempo, solo aumentaba, cada vez quería mas de Sasuke, quería todo de él, quería que fuera siempre mío.

Al llegar Kiba me abrió la puerta con su usual escándalo.

— ¡Naruto! Viniste! —dijo con emoción, reí divertido y entré.

Todos estaban en sus lugares habituales y con su habitual escándalo, Lee era regañado por Ten-Ten quien sabe porque, quién miraba cabizbajo el piso, Hinata observaba la escena entretenida, hasta que entré y se sonrojó, Shikamaru estaba perezosamente recostado en el sillón de la izquierda con un trago de sake en sus manos y Chouji comía sin parar de la mesa de aperitivos.

— ¡Eh! ¡Chouji! apenas llego y ya tu arrasaste con toda la comida—dije caminando hacia el molesto.

Me ignoro por completo mientras continuaba comiendo de la bolsa de papas fritas.

Hice un mohín.

—Dile algo, Shikamaru—dije con suplica.

—Demasiado problemático—dijo Shikamaru, tomándose de un trago del sake que le quedaba en la mano.

Me volteé molesto superficialmente, en realidad estaba feliz de ver a todos de nuevo. Del otro lado de la sala estaban Ino y Sakura-chan hablando animadamente con Sai, y en el sillón de al lado, estaban sentados Sasuke y Neji, quien se reía.

Sasuke tenía un tenue rubor en su rostro y evitaba mi mirada. Fruncí el ceño sin poder evitarlo. ¿Qué demonios le pasaba a Sasuke? Desde cuando se sonrojaba así al estar con otra persona, además en la azotea, escuché como Neji llamaba a Sasuke por su nombre con total confianza, cuando todos los demás aún le decían Uchiha, exceptuando a Ino y Sakura-chan.

Tanta confianza entre ellos me molestaba. No entendía por qué.

—Teme—dije acercándome tratando de disimular mi enojo.

— ¿Qué pasa Dobe? —dijo aún con aquél rubor, tratando de simular seriedad.

Lo miré serio sin saber que decir, todo me parecía algo vergonzoso, pero no podía evitar sentir aquél nudo en mi estomago. Sin decir palabra me senté con confianza en medio de Neji y Sasuke, forzando al Hyuga a apartarse un poco.

Sasuke me miró extrañado.

— ¿Estás bien, Naruto? —preguntó.

—Perfectamente, solo me sentaba—dije fulminando a Neji con la mirada y tomando la última bolsa de papas fritas de la mesa. Neji sonrió socarrón, provocándome un involuntario tic en la boca mientras comía.

El resto de la noche transcurrió un poco incomoda, Hyuga al notar mi intento por excluirlo de la conversación se rindió y fue a sentarse junto con Lee y Ten-Ten. No podía controlar mi extraño comportamiento, no entendía que me sucedía.

—…ruto! ¡Naruto! —Gritó Sasuke sacándome de mis cavilaciones, al ver que centraba mi atención en él, siguió— ¿Qué te sucede? Desde que llegaste actúas extraño—dijo cruzando los brazos expectante, esperando una respuesta.

Sonreí nerviosamente, sin saber que decir. Había bebido ya lo suficiente, deje el trago de sake que me quedaba y lo puse en la mesa, si seguía bebiendo, soltaría todo de sopetón, era muy parlanchín cuando estaba borracho.

—Jeje, nada Sasuke, ¿De qué hablas? Más importante, ¿Puedo quedarme en tu casa hoy? —dije cambiando el tema, y al mismo tiempo sintiendo un retorcijón de nervios en mi estomago al hacer aquella pregunta.

Sasuke me miró un segundo con desconfianza, y luego relajó su postura y suspiró.

—Si quieres quedarte…—dijo evadiendo mi mirada. Lo miré algo deprimido, Sasuke nunca era abierto con sus sentimientos, quería que él me dijera que me quedara. Asentí sin mirarlo. Aún no me había dicho que me amaba tampoco, a pesar de que yo se lo decía constantemente, volteé mi rostro de nuevo, observando su semblante, parecía distraído ahora viendo a los muchachos. ¿Sasuke me amaba? Claro, ya habíamos hecho de todo, parecíamos una pareja aunque no habláramos de eso abiertamente, pero sería puro capricho por su parte, ¿Algo para pasar el rato? Sabía que me deseaba, lo veía en sus ojos. Pero siempre que le decía que lo amaba su mirada huía de la mía, nunca volví a verlo dirigirse a mí con expresión fría, pero ¿Qué sentía? ¿Solo lujuria? ¿O algo más?

—Sasuke…—dije llamando su atención, me miró curioso— Tu estás—fui interrumpido por el sonido de mi teléfono celular, suspiré con impaciencia, lo saqué de mi bolsillo, al ver la pantalla sentí como se iluminaba mi rostro.

Lo descolgué rápidamente.

— ¡Mamá! —dije emocionado, a lo que Sasuke me miró sorprendido, sin apartar su mirada de mi rostro.

¡Hijo! Te he echado mucho de menos ¿Cómo estás? —Dijo igualmente emocionada, un mes atrás había salido de emergencia de nuevo a Inglaterra, con asuntos importantes del hospital.

— ¡Bien! Estoy donde Kiba! Todos están aquí —aparté un segundo el teléfono de mi oreja.

— ¡Muchachos! Saluden, es Mamá—les grité emocionado a todos, luego gritaron un fuerte "Hola, Kushina!", reí sonoramente volviendo a colocar el auricular en mi oído. A lo que Sasuke seguía observando todo con un aire sorprendido.

Jaja, ya veo que todos están bien, salúdalos de mi parte hijo, pero temo que me vas a odiar ahora por la razón por la que te he llamado—dijo con voz triste.

— ¿Por qué mamá ocurre algo? —dije preocupado.

Hijo es que temo que no podrás seguir tu reunión, olvidé decirte que tu primo, Gaara, llegó a Japón hoy, y le dije que podía quedarse en la casa, ya debe estar en camino.

— ¿Qué? ¡GAARA! —Sentí como en mi rostro se formaba una enorme sonrisa, tenía meses sin ver a mi primo, aunque era lejano, desde pequeño fuimos muy unidos.

Sasuke frunció el ceño al ver mi sonrisa, lo mire algo extrañado.

— ¿Mamá y donde están Temari-san y Kankurou? —pregunté, quería pasar la noche con Sasuke. Al tiempo que Shikamaru se sentaba recto al escuchar el nombre de Temari, hermana de Gaara, a él siempre le gustó ella.

Ellos están de viaje, así que no podrán recibirlo, por eso te pedí el favor, bebé—dijo mi mamá algo suplicante, temiendo que me negara. Reí sonoramente.

— ¡Por supuesto! —dije con una sonrisa. Aunque interiormente me sentía algo decepcionado.

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De regreso a casa de Naruto, este no había dejado de sonreír, en especial desde que mencionó al tal "Gaara".

—Naruto, ¿Quién es Gaara? —dije algo molesto, se suponía que iríamos a mi casa, hasta que Naruto dijo que un tal Gaara había llegado a Japón y lo debía recibir en su casa. ¿Qué demonios?

— ¿Gaara? Es un primo lejano por parte de mamá, hijo de un tío lejano—explicó felizmente, me relajé un poco al escuchar la conexión, pero la tensión en mi cuerpo no desaparecía al ver la expresión feliz de su rostro—Somos muy unidos desde pequeños, pero ha estado viajando mucho con su padre por los negocios de la empresa, su papá es dueño de la Empresa Suna, pronto se la heredará a Gaara ¿Puedes creerlo?, ellos son grandiosos—dijo sonriendo, lo miré algo sorprendido por su comentario, la empresa Suna era importante y era imposible no conocerla ya que estaba especializada en la recuperación de empresas de bajo rango, salvando a más de una compañía de la ruina, y haciéndose multimillonaria en el proceso, pero luego fruncí el ceño aún más.

—Gran cosa, mi hermano es dueño de Uchiha Telecomunicaciones desde muy joven—dije, algo desconcertado por mi comportamiento, nunca había presumido del éxito de Itachi.

Naruto me fulminó con la mirada.

—Como sea—dijo sin darle importancia y volviendo su vista al frente. De repente se detuvo con expresión de reconocimiento— ¿Gaara? —Dijo hacía el frente, donde caminaba un chico pelirrojo más delante de nosotros, no me había percatado de él.

El chico se giró al escuchar a Naruto, llevaba un bolso algo grande en su espalda y ropa de viaje extranjera, aunque bastante a la moda, un corte de cabello alborotado, su color rojo contrastaba intensamente con su palidez, mayor que la mía, y sus ojos eran de un azul tan claro que me provocaron un escalofrío. Observó con leve sorpresa a Naruto, a penas alterando sus facciones, y luego sonrió.

—Naruto, eres tu—vi como giraba por completo caminando hacia nosotros, lo que no esperaba era la reacción del rubio.

Se lanzó corriendo encima del tal Gaara, con una efusividad que rayaba en lo ridículo, al lanzarse con tanta fuerza ambos cayeron al suelo, riendo.

— ¡Gaara, te he extrañado! —dijo provocándome un tic en la ceja, sentía el instinto asesino manar de mi lentamente, entrecerré los ojos al ver como Naruto había quedado a horcajadas encima del tal Gaara, a lo que este sonreía.

—No has cambiado en nada, aún no pierdes la vieja costumbre de lanzarte encima de mí —rió.

Cada vez sentía como estaba más cerca este tipo de la muerte. Lo mataría dolorosamente, y a Naruto también.

—L-lo siento—dijo Naruto avergonzado, dándole la mano para ayudarlo a levantarse mientras él hacía lo mismo, luego aquél extraño que tocaba con demasiada familiaridad a mi Naruto, se percató de mi presencia, al percibir el aura asesina que me precedía, supuse.

— ¿Quién es este, Naruto? —dijo viéndome inmutable, como si yo no fuera más que un mosquito pegado en la ventana de un auto. Lo miré con todo el odio que sentía en aquél momento.

—Ah! Sasuke, el es…—Naruto enmudeció por unos segundos sin saber que decir, pareja, dilo, soy tu pareja. Quería con todas mis fuerzas que Naruto dijera aquello, y que alejara a ese pelirrojo de su lado—un amigo…—dijo sonriendo evitando mi mirada, lo miré sorprendido y molesto.

—Oh, mucho gusto, soy Gaara—dijo cambiando su expresión y sonriéndome al ver que era amigo de Naruto, pero percibía su mirada fría y desconfiada.

—Hn—dije sin mirarlo—Me voy, Naruto—dije sin esperar respuesta, girándome para regresar rápidamente a mi casa, quería más que nada estar con Naruto, pero no podía seguir viendo como trataba a aquella persona, y como me relegaba a puesto de amigo en su mundo.

—Hey, Sasuke! ¡Espera! —escuché el grito a mi espalda, mientras cruzaba la esquina y lo perdía de vista. Maldito Usuratonkachi. Era mejor alejarse de él.

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— ¿Dices que Temari está interesada en Shikamaru? —grité con sorpresa, pues a Shikamaru también le gustaba ella, ¡eran correspondidos! Al escuchar mi grito, Gaara tapó mi boca con las dos manos y miró a los lados, como si alguien pudiera escucharme, dado que no había nadie en mi casa en aquellos momentos.

—Cállate, Naruto, si Temari se entera de que te dije me matará—susurró molesto.

Naruto apartó las manos de Gaara, se encontraban en su habitación, cenando sentados en la cama y viendo la TV de pantalla plana, aunque no le prestaban atención.

— ¿Pero qué dices? Si eso es fantástico, Shikamaru siempre ha estado enamorado de Temari-san—dije con un gesto despreocupado de la mano.

— ¿De verdad? —dijo Gaara con una sonrisa.

—Sí, es grandioso—dije riendo, Gaara repentinamente revolvió mi cabello con una mano, me sonrojé.

—No has cambiado nada, sigues siendo el mismo niño ruidoso, pero más alegre—dijo con una sonrisa.

— ¡¿A quién le dices niño?! —Grité apartando su mano—Ya no soy un niño.

— ¿Ah sí? ¿Ya tienes novia acaso? —dijo con una sonrisa, haciéndome callar. Mi cara se tornó completamente roja. Tenía un Novio, aunque él nunca había admitido tal hecho, y yo no pensaba decírselo a Gaara.

—B-bueno, algo así—dije chocando mis dedos con ansiedad, tal como hacia Hinata.

Gaara me miró sorprendido.

— ¿De verdad? ¿Quién es? —dijo con abierta curiosidad.

Reí nervioso.

—jeje, no sabría decir si somos novios o no, nos hemos besado y esas cosas…Pero nunca formalizamos nada—dije terminando el comentario con un toque de depresión. ¿Sasuke en realidad me quería?

— ¿Y qué estás esperando para formalizar? —dijo con el ceño fruncido, mirándome con reproche. Lo miré sorprendido. Nunca había pensando en eso. En realidad quería que Sasuke diera ese paso, ya que yo siempre estaba gritándole que lo quería y el nunca decía nada, tenía miedo a ser rechazado.

—Bueno, es que no quiero ser rechazado—dije con tono obvio, sintiéndome algo patético.

Gaara me miró por unos segundos, dejó su plato de Ramen ya terminado en la mesita de noche y volvió a concentrarse en mí, estaba sentado en posición india, con los brazos cruzados sobre el pecho, me miró severo.

— ¿Cuándo la besas, ella te corresponde? —preguntó con tono seco. Tragué saliva, me sonrojé, Gaara era como un hermano para mí, pero aquello era muy vergonzoso, sin contar que la tal "ella", en realidad era un "él", pero no pensaba decirlo.

—Bueno, si—dije al cabo de unos segundos.

—Y esas "otras cosas" que dijiste que han hecho, ¿fueron obligadas? —Dijo sonriendo socarrón. Me puse mas rojo aún, maldiciendo el momento en que abrí mi boca.

— ¡Por supuesto que no obligué a nadie! —grité molesto.

Gaara me miro sin verse ni un poco intimidado por mí grito.

— ¿Y todos los acercamientos los inicias tu? —preguntó lentamente, con una mirada precavida. Mi mente caviló un momento, en realidad, Sasuke muchas veces me besaba antes de que yo lo hiciera, recordé como hoy en la azotea casi me come, me sonrojé levemente, y pues, las veces que habíamos tenido sexo, el siempre lucia muy a gusto.

—Pues no…—dije en un susurro, sintiéndome un poco más animado, tal vez Sasuke si sentía algo por mí, al menos un poco.

Gaara sonrió.

—Pues entonces, dile para formalizar abiertamente, no creo que te rechace, sino quisiera algo contigo no te besara ni nada parecido, créeme—dijo relajando su postura y recostándose en la cama quitándole importancia al asunto.

—De acuerdo—dije.

Le mostré una amplia sonrisa, y caí recostado a su lado en la cama, nos quedamos viendo la TV un rato, hasta que ambos quedamos dormidos.

Al día siguiente, me desperté con el cuerpo entumecido e incomodo, abrí los ojos despacio ante la cegadora luz, dándome cuenta de que la televisión seguía encendida, y a mi lado estaba Gaara dormido dándome la espalda, al levantarme me di cuenta de que no me quité la ropa de ayer, y que había dejado mi plato de Ramen en la cama, observé el reloj en la mesita de noche dándome cuenta de que eran las 7 menos un cuarto.

— ¡Mierda! —olvidé poner la alarma anoche, salí corriendo al baño, levantándome de un salto de la cama y despertando a Gaara.

— ¿Naruto? —preguntó adormilado el pelirrojo.

Lo ignoré y me metí corriendo al baño. Me bañé y vestí a una velocidad inhumana y en 15 minutos estaba listo. Tome la mochila tirada en uno de los sillones de la sala de estar de mi habitación. Gaara estaba cambiando los canales de la televisión ociosamente.

—Me voy, tal vez no llegue esta noche, deséame suerte—dije saliendo de la habitación y recordando que intentaría hablar hoy con Sasuke.

—De acuerdo, suerte—dijo Gaara con una corta risa, salí deprisa, chocando con Kaoru-san y disculpándome apresuradamente, a lo que esta soltó una risita.

Llegué al instituto en 10 minutos más, gracias a mi precioso M3. Corrí por los pasillos apresurado, esperando que Iruka-sensei se hubiera retrasado.

Al llegar al salón, abrí la puerta corrediza con cuidado y me asomé precavido. Suspiré con alivio, Iruka-sensei no había llegado.

Pero de repente mi cuerpo se paralizó, al ver como delante de mí, en la parte más alejada del salón, Neji sonriendo jalaba las mejillas de un sonrojado Sasuke.

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Llegué a mi casa apresurado, queriendo desaparecer en ese instante de este mundo solo para no tener que volver a ver a Naruto junto a Gaara.

Itsuki me recibió con una reverencia que ignoré, no me fijé en que habían unos zapatos de más descansando en la entrada.

Entre despreocupadamente a la cocina, topándome con una sorpresa.

— ¡Aniki! —Dije alzando la voz, observando a Itachi sentando en la barra con un trago de Champagne en la mano y un traje negro puesto, estaba sorprendido, hacia meses que no lo veía— ¿Cuándo llegaste?

Me miró sin expresión alguna.

—Ahora mismo.

Fruncí el ceño, obviamente no era una persona habladora, pero Itachi rayaba en lo ridículo de la poca expresividad.

— ¿Cómo te fue? —dije con un suspiro ignorando su tono, el siempre era así.

—Bien, no me quejo, ¿Qué has estado haciendo en mi ausencia? Te veías algo extraño al llegar—dijo viéndome algo curioso, pero sin desaparecer su aura de tranquilidad.

Por supuesto que me veía extraño, estaba rojo de la rabia, todo por el hecho de que Naruto básicamente me había reemplazado.

—No es nada—dije evitando su mirada.

Unos segundos de absoluto silencio pasaron.

—Pues resuelve esa nada—dijo levantándose con una leve sonrisa en sus labios, salió de la cocina, dirigiéndose a su cuarto imaginé, dejando el trago de champagne a medio acabar.

Suspiré cabizbajo, eso solo quería decir una cosa, o lo resolvía, o ya me las vería con él. Me dirigí a mi habitación tratando de tranquilizarme. Sin éxito. Los recuerdos de Naruto encima de ese extraño, no desaparecían.

Al día siguiente llegué más temprano al salón de lo normal, gruñí, malhumorado, no había podido dormir nada solo de pensar en que Naruto estaba solo en su casa con ese tal Gaara, un montón de imágenes nada agradables llegaron a mi mente de nuevo.

Gruñí de nuevo, sentándome en la pared más alejada de la puerta, ni siquiera quería ver la cara de ese Usuratonkachi.

Al cabo de un rato el salón comenzó a llenarse, Iruka-Sensei se retrasaba. De un momento a otro entró Hyuga con rostro impasible, al verme, se dirigió hasta el puesto a mi lado.

Se sentó con tranquilidad, y me miró fijamente.

—No es por molestarte pero no te vez nada bien—dijo sin rodeos.

—Hn—dije ignorándolo.

—Eso ni siquiera califica como respuesta—dijo con seriedad, pero sus ojos me miraban divertidos.

—No dormí bien eso es todo—dije de mal humor, rememorando las horribles horas nocturnas pasadas, pensando en mi Naruto, al lado de ese maldito pelirrojo. De acuerdo, estaba celoso, eso era más que obvio.

Pero es que la noche anterior, solo de ver como aquél rubio se lanzaba en brazos de esa persona, y la miraba con tanta felicidad, hizo que mi seguridad se fuera al traste, era obvio que yo ya no era lo que más quería Naruto.

De repente, sentí un tirón en mis mejillas, dándome cuenta de que había ignorado al castaño totalmente por un rato.

—Ya quita esa expresión, es obvio que Naruto te quiere—dijo Neji sonriendo, me sonrojé notablemente, ¿Cómo demonios sabia Neji sobre Naruto y él? ¿Tan obvio era?

Escuché como la puerta del salón se abría de nuevo, no le presté atención, tratando de concentrarme solamente en que excusa creíble decirle a Neji para que no pensara que amaba a Naruto, era demasiado vergonzoso.

Neji seguía tirando de sus mejillas hasta que se formo una sonrisa tensa en mis labios. Escuché unos pasos acercándose. Y el sonido fuerte de un manotón al tiempo que mis mejillas eran liberadas.

— ¡No lo toques! —gritó una voz conocida. Al voltear, estaba Naruto con una expresión asesina en su rostro, nunca lo vi tan enojado.

Hyuga miraba sorprendido a Naruto.

Toda la clase estaba mirando la escena.

Al Naruto verse observado, un leve sonrojo apareció en sus mejillas, al parecer dándose cuenta de lo que acababa de decir, pero la determinación brillaba en sus ojos.

—Y-ya me has oído, Hyuga—dijo Naruto con un susurro, luego volteó a verme, pero no pude evitar mirarlo con odio reprimido, no hacia él, sino hacia el pelirrojo. Naruto me miró sorprendido, acobardándose con mi mirada.

De repente su mirado también se heló al verme, giró sobre sus pasos y se sentó en el primer puesto delante del aula.

Y así transcurrió el día, Naruto ignorándome olímpicamente y yo haciendo lo propio, que pasara de mí completamente dolía más que cualquier cosa que pudiera haber hecho. No entendía que había hecho para que se molestara así, pero de todas maneras yo seguía molesto por lo de Gaara.

A la hora del almuerzo subí a comer a la azotea como hacía habitualmente con Hyuga, quien se encontraba pensativo después de lo que ocurrió en la mañana.

Supuse que Naruto estaría estudiando, pero me equivoqué. Al rato llegó hecho una furia.

— ¡Tu, teme! De nuevo con Hyuga, ¿Cuál es tu maldito problema? —lo miré sorprendido, había pasado tiempo desde que escuché a Naruto hablar así. Neji observaba todo con una leve curiosidad.

Me levanté enojado. Descargando la furia que tenía desde la noche anterior.

— ¡Cállate! ¡Yo ando con quien se me de la gana! —grité, me sentí algo avergonzado, pero la furia brotaba de mi como lava. ¿Qué se creía ese dobe? No podía decirme nada luego de que se lanzara prácticamente a los brazos de otro hombre.

Naruto me miró ceñudo, caminó hasta mi. Me tomó del brazo y me jaló hacia la salida.

— ¿Qué haces, usuratonkachi? ¡Suéltame! —grité resistiéndome en vano, ese rubio tenía fuerza, escuché una risa a lo lejos mientras salía de la azotea, lo que me faltaba, Neji se burlaría de mi hasta el fin de los tiempos.

Me dejé llevar cuando vi que Naruto iba hasta al salón y tomaba nuestros bolsos, sin soltarme, lo miré con curiosidad, sintiendo un cosquilleo donde su piel me tocaba.

— ¿A dónde vamos? Aún faltas dos horas de clases—dije serio.

—Cállate—susurró sin verme.

Lo miré ceñudo pero no dije nada. Tenía demasiada curiosidad por observar los siguientes movimientos de Naruto.

Me guió hasta el garaje del instituto, escuché un Bip-bip y sentí como de repente era lanzando dentro de un automóvil descapotable.

— ¿Qué crees que haces, dobe? —dije molesto, a lo que él se sentaba sin hablar en el puesto del conductor. Sin más preámbulos, aceleró con ganas y nos sacó de allí rápidamente.

Vi como Naruto vagaba por la ciudad lentamente, se detuvo frente a un lujoso hotel y le lanzó las llaves del auto al portero sin mirarlo. Este lo miró sorprendido.

Seguí a Naruto por pura curiosidad, ¿Qué hacíamos ahí? ¿Estaba loco? Peleaba conmigo todo el día y luego me llevaba a un Hotel.

Al entrar el lugar se veía excesivamente lujoso, algo exagerado en realidad, no me impresioné, había pasado la mayoría de mi vida en sitios como este, dirigiéndose al mostrador, Naruto colocó una tarjeta de crédito dorada sobre el mismo, el administrador lo miró con desconfianza, pero la mirada seria y confiada de Naruto lo hizo enmudecer.

—A la cuenta de Uzumaki, Pent-house—dijo sin mirarlo, dirigiéndose al ascensor, sin siquiera esperar la tarjeta de vuelta.

Alcancé a ver como el tipo se quedaba estupefacto al escuchar el apellido, inmediatamente tomó el teléfono en el mostrador y se vio totalmente eficiente mientras hacía llamadas, imagino, que preparando el servicio.

Debía admitir que tanta confianza en Naruto provocaba en mí una sensación excitante, nunca lo había visto así, sin embargo no podía parar de pensar en lo que había pasado, y no cambiaba mi expresión inescrutable en ningún momento.

Al llegar al lugar, ni siquiera había admirado por completo el sitio, cuando ya Naruto me había empujado sobre la cama y se había puesto sobre mí.

Lo miré sorprendido y algo molesto, intentando levantarme.

— ¿Qué crees que haces? Apártate—dije fríamente, ignorando su mirada fulminante.

Sin darme permiso a levantarme, se sentó a horcajadas sobre mí, haciéndome sobresaltar, solo con sentirlo sobre mí ya sentía como mis sentidos se nublaban, se inclinó y tomó mis muñecas a cada lado de mi rostro, impidiendo cualquier clase de movimiento.

Sonrió un poco al ver como mi cuerpo reaccionaba a su cercanía.

—Tsk, apártate—dije evitando su mirada. Que molestia.

— ¿Qué quieres conmigo Sasuke? Dilo claramente—Dijo repentinamente, lo miré sorprendido, sin saber que decir—Si no sabes lo que quieres dilo, porque no voy a estar en esta mierda todo el tiempo, no tolero que Hyuga se acerque a ti, ni siquiera comprendo por qué verlo solo hablarte me da retorcijones en el estomago—dijo, con sus ojos azules francos, su rostro se veía lleno de frustración, ahí estaba, tan directo como siempre, sentí un cosquilleo en mi estomago. Lo miré fijo, sintiendo de nuevo aquella calidez extendiéndose por mi pecho—No lo soporto, no sé qué quieres de mi, así que quería que habláramos claramente sobre esto, siempre te digo que te amo Sasuke, pero tú nunca me correspondes, últimamente estuviste actuando extraño, y también veo que estás pasando mucho más tiempo con Neji que conmigo.

Me observó confundido, su impotencia era casi palpable, y pensar que en realidad, Naruto quería que yo le expresara lo que sentía, evité su mirada. Nunca había sido bueno en eso, cuando Naruto decía que me amaba se sentía tan bien, que nunca pasó por mi mente responderle, solo disfrutar aquél momento, pero la inseguridad había acudido a mi incluso habiendo escuchado sus sentimientos, ¿Cómo se sentiría él entonces?

—Usuratonkachi, estás celoso—dije sintiéndome culpable, pero al mismo tiempo, sin poder borrar a Naruto con Gaara de mis recuerdos.

Naruto me miró sorprendido, como si esa idea jamás se le hubiera pasado por la cabeza, que imbécil, ¿Cómo era posible que un hombre fuera tan tierno?

— ¿Celoso? —Dijo probando la palabra, luego me fulminó con la mirada—pues entonces estoy celoso, de todas maneras ¿Qué mierda te pasa con Neji?

—Solo es mi amiga, dobe—dije con un suspiro, ¿no se suponía que el molesto era yo?

Naruto me miró desconfiando.

— ¿Y yo que soy para ti? —dijo directamente, lo miré nervioso, tratando de mantener impasible mi rostro.

—Cállate, eso no te importa, tú estás muy ocupado cuidado del tal Gaara ¿No es así? —Al escuchar mi tono de niñita celosa, me sentí avergonzado, pero no pude evitarlo.

— ¿Gaara? ¿Qué tiene que ver Gaara con esto? —dijo desconcertado.

—Tsk—dije desviando la mirada—ayer vi como te abalanzabas sobre él.

—Pero yo hago eso con mamá y cualquier otro miembro de la familia—dijo mirándome curioso, sin entender—y de que hablas con eso de "cuidarlo", el no necesita que lo cuiden, más bien él fue quien me sugirió aclarar las cosas contigo.

Lo miré sin poder ocultar mi sorpresa, sintiéndome internamente aliviado, ese Gaara no me gustaba, pero al menos servía para algo.

—Respóndeme entonces Sasuke, ¿Qué soy yo para ti? —repitió Naruto de nuevo, un leve sonrojo se fue extendiendo por mi rostro sin poderlo evitar, era demasiado vergonzoso decirlo.

Evité su mirada.

Naruto gruñó molesto— si no vas a decirlo, te lo sacaré a la fuerza— dijo con determinación, a lo que sujetaba con más fuerza mis muñecas y se inclinaba con brusquedad hacia mi rostro para besarme.

Sentí como si una corriente eléctrica atravesara mi cuerpo, parecía que había pasado una eternidad desde que había besado a Naruto, forcejeé un poco con mis manos para que me liberara, deseando tocarlo, pero no accedió, besándome con más fuerza, metió su lengua sin permiso en mi boca, nuestras leguas comenzaron una lucha sin fin.

Naruto apretó mas su cuerpo contra el mío, volviéndome loco, mientras liberaba mi boca y descendía por mi cuello con suaves besos y algunos lametones, gruñí con impotencia, deseando tocarlo.

—Suéltame—dije en un susurro, haciendo fuerza con mis brazos para liberarme, sin éxito.

—Entonces di que me amas—dijo con una sonrisa en mi hombro, estaba disfrutando de aquello sin duda, apreté los labios aguantando la frustración, yo lo amaba, pero no era fácil decirlo, esas cosas no iban con mi carácter.

De repente, con fuerza chupó el espacio de piel entre mi clavícula y mi cuello, y luego hizo lo mismo en el lado izquierdo de mi cuello, jadeé un poco, Naruto siguió torturándome.

Subió mis brazos a la altura de la cabecera de la cama, y se quitó el delgado cinturón que traía puesto en el pantalón del instituto, con una sola mano me retuvo mientras con la otra me amarraba con fuerza a la cabecera, traté de soltarme sin éxito, lo miré sorprendido, Naruto nunca había hecho alguna cosa así, sentía como el placer bullía en mi interior.

— ¿qué planeas hacer? —dije, no sabía si estar nervioso o emocionado.

—Ya te dije que te sacaría las palabras a la fuerza—dijo sonriendo con suficiencia, al tiempo que se quitaba el blazer negro y la camisa del instituto, no podía pensar siquiera, quería tocarlo con todas mis fuerzas, sus pectorales y abdominales, junto con sus brazos bien formados y su piel bronceada, me estaban volviendo loco, lo quería, lo amaba, de eso no había duda, pero ahora quería que sacara las palabras de mis labios a la fuerza, quería ver que haría a continuación.

Sonreí lentamente de vuelta.

—Sobre mi cadáver—dije en un tono firme.

Me miró sorprendido y luego sin poder evitarlo sonrió con mayor suficiencia.

—Veamos cuanto resistes entonces—dijo inclinándose de nuevo sobre mí, subió mi camisa junto con el blazer y los dejo en un montón arrugado en mis muñecas, no podía sacarlo por completo debido al cinturón que me retenía. Lo miré con lujuria y desafío. Él en ningún momento tocó mi pantalón, estaba seguro de que era a conciencia.

Se inclinó hasta mis labios lentamente y con un lamenton lento los probó, no pude evitar entreabrirlos, pero si evité el suspiro que amenazaba con salir de mi boca. Sentí su sonrisa contra mí cuando bruscamente metió la lengua sin aviso en mi cavidad y tomó con su mano izquierda mi cintura, presionando su erección contra mí y sosteniendo su peso con su otra mano.

No pude evitar el gemido que solté, sofocándose en su boca, que exploraba con vehemencia con su lengua y frotaba su erección contra mí al mismo tiempo, casi volviéndome loco, sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Aquello era demasiado, no creía poder soportarlo. De nuevo liberó mis labios con respiración jadeante luego de estar unos minutos comiendo mi boca, su mirada era casi de un azul marino obscuro de la lujuria que poseían sus ojos, estaba totalmente sonrojado y tenía sus labios hinchados y sonrosados, casi me vengo solo con ver su rostro. Evité su mirada como pude, si esto seguía así, Naruto obtendría rápidamente lo que quería.

Fue bajando con lentos chupetones y besos por mi cuello, pectorales y abdominales, mientras al mismo tiempo seguía dando lentas embestidas contra cualquier parte de mi cuerpo que alcanzara, y luego subía hasta mis labios, me besaba y repetía la trayectoria de nuevo, sentía que mi pantalón reventaría de lo duro que estaba mi miembro, gemía roncamente a cada momento, no podía evitarlo, nunca había jadeado tanto, Naruto me estaba volviendo loco lentamente, sentía como mi mente se nublaba.

Vi como se retiraba al cabo de un rato dejándome tembloroso, sin saber qué hacer, solo quería poseerlo, tener las manos atadas no era más que una molestia, el estaba haciendo conmigo lo que quería y eso me frustraba y me encendía en partes iguales.

Tomó el botón de su pantalón, lo desabrochó y luego bajo el cierre lentamente, todo sin dejar de mirarme con sus ojos nublados de deseo, parpadeé sorprendido, aquello era demasiado, se levantó sobre la cama y se terminó de desnudar por completo. Volvió a sentarse a horcajadas sobre mí, con su miembro totalmente duro y una gota preseminal en la punta. ¿Qué iba a hacer?

Lentamente desabrochó mi pantalón y lo bajó solo hasta mis rodillas, dejándome a la vista solo con mi bóxer, sonrió creído, viendo como mi erección pujaba por salir. La tomó en su mano en un agarre repentino y la sobó. Gemí.

—Deja de jugar, maldición—dije con voz ronca, frustrado, no lo soportaba.

—Sabes lo que tienes que hacer para que yo deje de jugar contigo—dijo sonriendo e inclinándose hacia mi miembro, entrecerré los ojos sin poderlo creer cuando, lentamente, lamió mi miembro en toda su extensión por encima de la ropa interior. Apreté mis labios, guardando el suspiro de placer que casi se me escapa solo con aquella leve fricción, mi miembro dolía.

Me miró con lujuria y una sonrisa, observando cómo trataba de no expresar todo el placer que me embargaba, se levantó sin previo aviso, muy campante y desnudo atravesó el cuarto hacia donde estaban nuestros bolsos, que ni siquiera había visto que trajera, hurgó en su bolso un minuto, mi impaciencia iba más allá de sus límites.

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Cuando sentí la pequeña botella en mi mano, me encaminé de nuevo a la cama, no podía evitar el escalofrío de placer que sentí cuando vi de nuevo a Sasuke ahí tendido en la cama en todo su esplendor, sus manos atadas sobre su cabeza, resaltando sus bíceps y sus pectorales, la erección presionaba con salir de aquél bóxer gris que resaltaba excesivamente contra su piel blanca, su cabello negro alborotado y cayendo sobre su frente, pequeños mechones se pegaban a su frente debido al sudor y su mirada nublada por el deseo que me recorría de arriba a abajo, deteniéndose en la pequeña botella y abriendo un poco sus ojos con una muda pregunta.

—La metí esta mañana en mi bolso, si, planeaba esto desde el principio—dije explicando sin darle importancia.

—No sabía que en el fondo eras todo un pervertido reprimido—dijo con una lenta y sexy sonrisa. Los vellos de mi nuca se erizaron.

Sonreí de vuelta.

—No tan pervertido como la persona que veo en la cama y no deja de comerme con la mirada—dije impasible, frunció el ceño frustrado, sabía que Sasuke se moría por tocarme, pero no lo dejaría libre hasta que gritara a los cuatro vientos que me quería para él. Y sabía perfectamente como lograría sacarle aquello.

Me senté a horcajadas sobre el de nuevo, lamí de nuevo su miembro brevemente provocándole un estremecimiento y luego me incliné hasta sus labios y lo besé.

—Naruto…—susurró con voz anhelante cerrando sus ojos, queriendo que profundizara el contacto, pero me aparté, sentándome sobre su erección. Parpadeó, mirándome con frustración y lujuria. Sonreí.

Sujeté la pequeña botella sobre mis dedos y vertí el lubricante. Guié mi mano hasta mi erección y comencé a masturbarme, sin apartar mi mirada de la suya. Gemí. Abrió mucho los ojos y entreabrió los labios.

Mi mano no se comparaba en absoluto a la sensación de su toque, pero solo deseaba provocarlo. Entrecerré los ojos con placer, dando unos últimos toques a mi miembro, y luego vertí de nuevo más lubricante sobre mis dedos. Los guíe hacia mi trasero mientras me inclinaba sobre él.

Sasuke me observó aun más sorprendido, gimiendo repentinamente como si fuera él quien me tocaba.

Mi rostro excitado quedó a la altura de su rostro mientras insertaba cuidadosamente un dedo dentro de mí. Gemí en sus labios.

—Sasukee…—dije con voz ronca, abriendo un poco mis ojos, encontrándome con la mirada shockeada del pelinegro. Continué con el espectáculo, sin parar de gemir, mientras seguía introduciendo otro dedo y dilatándome para él. De repente Sasuke se encontraba con una expresión de salvaje en el rostro, jadeando, y forcejeando con el cinturón para liberarse, pero sin decir las palabras que quería escuchar.

Decidí provocarlo más, acercando mis labios a su oído y gimiendo bajo.

—Sasuke…vamos, dilo—dije con un susurro ronco lleno de lujuria.

Luego bajé su bóxer por completo liberando mi trasero de mis dedos y descendiendo lento introduje el miembro de Sasuke dentro mí. Gemí de nuevo, sintiendo aquél calor y aquélla sensación de pertenencia llenarme.

Vi como se quedaba quieto, observé su rostro, mientras con lentos movimientos subía y bajaba, torturándonos a ambos. Su mirada se veía desquiciada, apretaba la mandíbula con fuerza, sus caderas se movían involuntariamente contra mí.

Al ver su rostro gemí de nuevo.

Parpadeó con la mirada nublada de deseo, gruñó bajo, observando cómo sin ninguna piedad yo mismo cabalgaba sobre él lentamente. Entreabrió sus labios.

—Naruto, sabes que te amo, así que ya quítame esta mierda o sufrirás las consecuencias de tus actos—dijo todo en un siseo lento. Parpadeé sorprendido, sonreí con suficiencia y felicidad, Sasuke lo había dicho. Lo había dicho. Apenas cabía en mi mismo de felicidad. El placer no podía ser más intenso.

Saqué su miembro de mi interior con un estremecimiento por parte de ambos, me incliné sobre Sasuke y comencé a liberarlo de aquél cinturón. Ansioso, deseando que el mismo me embistiera.

Solo lo había aflojado un poco cuando sentí como sus manos se liberaban y de un fluido movimiento me colocaba debajo de él, presionando su erección contra mí. Jadeé sorprendido.

— ¿Sa-sasuke? —dije estúpidamente, algo nervioso, sus ojos parecían salvajes, amenazando con sacarme hasta el último gemido solo con una embestida.

—Tú lo pediste—dijo con un susurro y una sonrisa algo desquiciada, con solo una mano me levantó de la cama de un brusco movimiento, lo miré desconcertado y nervioso, ¿Me había pasado de la raya?

Me llevó hasta la pared más próxima y me empujó contra ella de forma salvaje, quedando de espaldas, tomó mi cintura con fuerza y de otro fluido movimiento me embistió bruscamente.

— ¡Ah! ¡Sasuke! —grité excitado, nunca me había tratado de aquella forma.

Acercó su boca a mi oído mientras me embestía.

— ¿No era esto lo que querías? —dijo con voz ronca, gemí de nuevo.

Sacó su miembro lentamente y con fuerza lo volvió a introducir, repitiendo el proceso de nuevo mientras gruñía y gemía contra mi oído. No podía soportarlo, sentía como se acercaba mi clímax.

—Sasuke…—gemí roncamente.

Se detuvo y retiró su erección por completo, lo miré desconcertado, me giró entre sus brazos de nuevo y me levantó sin esfuerzo contra la pared, abriendo mis piernas.

— ¡Sasuke! —grité con sorpresa. Sonrió socarrón, sin mirarme.

Con fuerza metió de nuevo su miembro dentro de mí, y ahogó mi gemido con su boca, besándome con desesperación, mientras con una mano masajeaba mi erección más que despierta. Me embestía con fuerza, haciendo que mi espalda chocara con estrepito contra la pared. Sabía que me dejaría un moretón, pero ni siquiera me daba cuenta, el deseo nublaba mi mente. Solo sentía su lengua dentro de mi boca y como mordía mis labios con fuerza de vez en cuando, su mano frotando mi miembro y su erección llenándome por completo.

—Sa-suke…no puedo…—gemí en sus labios. Aumentó la intensidad de las embestidas al escuchar como mi voz indicaba claramente lo cerca que estaba mi clímax.

— ¡Naruto! —Jadeó con voz ronca en mi cuello, liberando mis labios, mordió fuertemente mi hombro, costumbre que tenía desde hace tiempo, lo hacía cuando se venía.

Sentí como su semilla llenaba mi interior, con aquella calidez no pude soportarlo más, y acabé entre nuestros cuerpos con un grito.

Jadeando no pudo soportarse más sobre sus piernas y cayó sobre el frio suelo, conmigo encima.

—Eso…fue…increíble—dijo entre jadeos. Solté una risita divertida.

—Teme—dije sonriendo.

— ¿um? —dijo cansado, retirando su miembro de mi interior. Me sentí algo vacío.

— ¿Lo decías en serio? —pregunté de repente inseguro, tal vez el solo había dicho que me amaba debido a la lujuria del momento.

El entendió perfectamente a que me refería, inclinó un poco su rostro hacia mí para ver mejor mi semblante, rebelando mi nerviosismo.

Se levantó, ayudándome en el proceso, sentí como al pararme algo tibio descendía por mis piernas, desde mi trasero. Me sonrojé. Después lo limpiaría.

Me empujó hacia la cama esta vez con más delicadeza, colocándose encima de mí, aun estábamos desnudos, así que ambos nos estremecimos con el roce de nuestros cuerpos.

Una leve sonrisa se formó en sus labios, mientras me miraba. Me sentí nervioso.

—No puedes pensar, que simplemente porque no te lo diga, no te ame, Usuratonkachi—dijo con tono jovial.

—S-si, pero tú…—dije con duda, recordando a Neji.

—Ya basta con las dudas, solo quiero estar contigo, eres mío, y siempre lo serás—Dijo con algo de frustración.

Sentí como un leve sonrojo ascendía por mi rostro, traté de evitar mi sonrisa embobada, pero no pude. Haciéndolo soltar una pequeña risa. Así es, Sasuke solo sonreía para mí. Era mío.

—Bien—dije con un susurro tímido.

Sasuke se recostó a mi lado, empujándome contra él para quedar descansando sobre su pecho.

—Ahora solo descansemos—dijo con un suspiro.

Asentí con una sonrisa, pensando que si podíamos tener sexo así, pelear con Sasuke de vez en cuando no era tan malo.


¿Qué les pareció el extra?

¿Algo largo?

jaja No puede evitarlo, quise profundizar un poco más en su relación.

AMO a Gaara ustedes no? y finalmente hice una pequeña aparición de Itachi. Todas aman el ItaxSasu jaja

ESPERO hayan amado tanto como yo esta maravillosa historia.

LOS AMO.

Besossss.