"Navidad, Horo es mi regalo de navidad"

Cápitulo III: Conspiración

Disclaimer: Shaman King y todos sus personajes pertenecen a sus respectivos autores.

Advertencia: Universo alterno, en el que las edades y roles han sido modificados un poco para adaptación de este fanfic.
Intento de Yaoi ó lo que es lo mismo, relación hombre x hombre.

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"diálogo"

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Han pasado ya tres días desde que perdí el derecho de estar en aquel país, simplemente me desterraron, aun con lo fracturada de la nación, Tao alcanza y sobrepasa los límites de las fronteras o las guerras de los hombres, sus intereses son más meditados que los de sus mismos superiores.

"Horo…Umeko…" mirando las olas constantes desde el barco, cuando En mando sus lacayos a golpearme, lo hicieron hasta verme desfallecer y terminaron por votarme en este barco, de regreso a Japón.

"Lo irónico de la vida, los dioses un día nos dan todo, no deseas tomarles cariño a esos regalos, sabes que sólo son prestamos que más adelante pagarás con intereses, pero te dejan ser, enamorarte del día con día, de las sonrisas y cuando llega la hora de saldar cuentas… un 'adiós, te quiero' no sirve, por que ni siquiera existe aviso."

"Señor no comprendo por que su osadía de rebeldía ante los dioses, más si usted joven necesita de alguien que le escuche, un amigo sin memoria es aquí presente"

Tan fatal mi aspecto propio, que es así como aquel joven señor se acerco a conversar con mi ser, más grata compañía me ofrece y su charla concentra mis sentidos en una infinita paz, que no merezco, por ello mismo, por que se que haría mal si me rindiera, por que no le pienso fallar a mi hijo como le falle a mi amada.

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"Horo-Horo, apúrate que no tengo tu tiempo", me dice él niño gruñón de la casa.

"Pero me da miedo, el portón se ve grande, y tú papá no parece muy amistoso, se parece a ti…", pienso en voz alta

"NO, jamás digas que me parezco a él, JAMÁS"

"Ren, deja de hacer escándalo", se escucha al padre del niño dentro de su despacho, las pisadas del señor Tao se dirigen a la puerta, su presencia se hace más cercana a nosotros, tengo miedo, gire a ver a Ren para ver por que me sujeto de la mano, note que estaba temblando levemente mientras hacia un ruido extraño con los dientes.

"¿Qué es de suma importancia a tal extremo que los niños interrumpan en las labores del señor de la casa?" pregunta el señor Tao al abrir el enorme portón.

"Él, es él el problema padre" deja caer mi mano y parece cederme la palabra.

"Señor…señor…yo quiero regresar con mi padre, él seguro me esta buscando, por eso, por favor lléveme con él", papá siempre me dijo que mirar a los ojos a un desconocido en su casa es una extrema falta de educación, pero mamá siempre me decía que es importante transmitir todos nuestros sentimientos para que así pudieran entendernos mejor.

"Niño, te llamas Horokeu, pasa" me mira feo, tan feo como su hijo, ahora si creo que Ren lo trae de nacimiento.

"Ren tu no tienes nada que hacer aquí, retírate", le dice a su hijo cuando este avanzo unas pisadas dentro de la habitación.
El niño de peinado raro no hizo el mínimo gesto y solo se fue.

Una vez dentro de esa enorme pieza de la mansión, el señor me regaño por mirarle a los ojos tan despectivamente, me dijo que no eran modales de alguien de su casa.

"Tu madre antes de irse… ¿por qué crees que tu padre te espera?", preguntó

"Por que es mi padre", respondí.

"Hijo, será mejor que lo veas por ti mismo"

Y después de eso me mostró como mi padre aquel a quien quise siempre, quien fuera mi ejemplo a seguir puesto que era mi padre, amigo, héroe… me abandono, marchándose en un barco de regreso a casa sin siquiera buscarme.

Mi propio padre¿me dejo en cuestión de qué manda con el señor Tao¿bajo qué concepto y de qué forma?

"Esclavo, mi señor él es joven y con seguridad será de utilidad en los cultivos, mi señor"

"No, ese niño tendrá otra forma de vida"

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En cuanto tiempo reúne uno el monto suficiente para comprar un viaje a la nación China, a veces con el acabar de la reputación los trabajos escasean por doquier, él sol mismo conspira para que las jornadas de cosecha sean escasas, la lluvia se agrupa en épocas de frío y se va con él cuando es requería en temporadas calridas.

Han pasado ya decenas multiplicadas por miles en días, mientras mi esclavitud al mísero salario de la región por los señores feudos otorgado no sobre pasa en lo mínimo un tributo mayor al cincuenta de la mitad del año pasado más la unidad.

"Horo, hijo En no podrá separarnos, ya tengo el recurso para viajar a China por ti"

Entre infiltrado en un barco de abarrotes con rumbo a la nación fracturada, y pasajero del mismo, mi labor es servir al capitán en las labores de aseo, con ello consigo un poco de comida para sobrevivir el viaje, son largos días.

"Umeko, no fallare esta vez, por la compañía de los dioses que ahora luce de mi lado, como su hijo de la austral región que me dio su luz, con ellos y con tu segura bendición encamino mi vida a encontrar la fuerza para recobrar la presencia de nuestro hijo"

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"Los hijos del señor Tao En, han sido recibidos con alegría en esta institución de educación para jóvenes caballeros, dignos de lo mejor, comprometidos a hacer siempre lo correcto y perfecto, por ello, jóvenes es que se encuentran aquí, para aprender que esta bien de lo que no lo esta y elegir, naturalmente solo lo ideal."

De un momento a otro el señor Tao decidió llevarme donde se realizan las presentaciones oficiales de los padres e hijos ante la ley, dándome su apellido, no comprendía en ese entonces por qué, pero ahora esta claro es para poder darme una educación adecuada, cosa que mi verdadero padre jamás habría podido, y seguramente tampoco querido.

"Señores Tao, su habitación, dentro de ella encuentran las reglas que se siguen en este internado", la señora abre la puerta dejando ver lo extensa de la pieza, el decorado rustico y elegante, los tonos sombríos en las camas, dos justamente como Ren y yo.

"Joven Ren, compartirá esta habitación con su hermano el joven Horokeu, lo mismo le digo a usted joven Horokeu¿existe duda alguna, señores?"

"No, señorita y gracias por su cordialidad" respondemos al unisono, él y yo.

"Excelente, y señores las clases empiezan mañana a primera hora, 7:00 a.m., deben presentarse aseados debidamente, los baños se toman a las 5:00 a.m. y el desayuno a las 6:00 a.m."

"Gracias señorita, que tenga grata noche" decimos una vez más, aunque ella no tiene aspecto de juventud, el señor Tao siempre dice que el respeto a los demás, mayores, iguales o desconocidos es primordial antes que el bien e irreverencia de uno mismo.

"Las velas se apagan a las 9:00, nadie sale de su habitación a partir de esa hora, no se escandaliza, cualquier impertinencia causa llamadas de atención o bajas definitivas, así que compórtense como lo que son, unos señores.

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"Usui mi viejo amigo, tanto tiempo¿has venido a visitarme?"

Tao siempre disfruta reírse de mi, más ahora que con certeza me observa confundido, enredado en el mar de la agonía al buscar a mi hijo por el infinito de su mansión y pueblo sin hallar rastro alguno de sus pisadas.

"En, por piedad…", sin creer a mi propia lengua lo ah dejado escapar en su locura, desesperación y derrota, ruego clemencia del mas mortífero alacrán, cuya desfachatez raya en el cinismo de un rey cuya guerra comprende a su ejercito contra un devastado pueblo lejano que días antes fue agobiado por una guerra atrasadas, cuyos recursos no se vislumbrar por donde sea que ojo humano mire y cuyas gentes no han consumido alimentos por decenas de días.

"En¿donde esta mi hijo¿qué haz hecho de él?, sabes que no es su culpa ser hijo mio, tu venganza es contra mi, más no con un pobre inocente, déjame ver que este bien, regrésamelo, el no tiene que ver", no sé como perder el control de la dignidad en un segundo enmarca la derrota de una batalla con anticipo perdida, pues los dioses una vez más sucumben ante las ofrendas de Tao.

"Usui, Usui, no tengo nada en contra de tu joven hijo, más como puedes ver no tengo al hijo del campesino Usui en mi casa, no esta en mi pueblo y no conozco a nadie con el nombre de pila Horokeu cuyo apellido sea Usui, lo siento amigo no puedo ayudarte, adiós", y tras una señal sus criados me sacan de la mansión.

El bar y el licor no son el mejor lugar para finiquitar penas y asuntos vivénciales, más son en donde se llegan a identificar las personas con un mismo pensamiento emanado de diversos problemas, lo miserable de la existencia humana, los desterrados de un afecto, la muerte en la vida misma, qué mejor compañía que la luna en su extremo fulgor cuando los tiempos del mes anuncian su llena.

Caminar por los mercadillos, entre los mercaderes, escuchando sus balbuceos al ir y venir de sus zapatos, comentando lo inacabado de tu presentación como artículo principal, comentando a lo lejos entre los reservados cuestiones competentes al pueblo y sus pobladores nativos, entre sus platicas reluce una que mi atención capta.

"Así es, el señor Tao ha enviado en prematuro viaje a sus dos hijos a estudiar en una lejana ciudad, algunos rumores cuentan que fuera de la nación"

"El señor¿qué no sólo tenía un hijo?"

"Así pareciera, pero creerás que de la noche a la mañana, apareció uno más y el señor afirma que es hijo suyo también"

Agitando mi botella de licor, hago acto de presencia en la conversación, las jóvenes mujeres aterrorizadas por mi nefasta coordinación y mayor es su temor aun con el que dirán sobre don jóvenes doncellas hablando con un extranjero, desconocido y borracho.

"Señoritas, mis respetos para sus damas¿conocen ustedes los nombres de los hijos de En Tao?", mirándoles idamente, creo que encontré la jugada de En, sin evitar sonreír.

"¿Podrían decírmelos, por favor, señoritas?", ellas se alejan un poco, mirando que nadie en rededor nuestro se vea venir.

"Señor, comprenda no es correcto que unas doncellas hablen con alguien en su estado señor, los hijos del señor Tao son el joven Ren y uno más, desconocemos su nombre, discúlpenos"

Y se fueron, el hijo de un campesino en la mejor escuela, al lado del joven más acomodado del norte, como su hermano.

"Soy una basura, 10 años, para poder pisar esta tierra, para llevar de regreso a Horo… Umeko, te he fallado, soy una basura, una porquería, mi hijo… me lo quitaron, maldita pobreza, dioses…cuando se les necesita nos abandonan para poderse de lado de aquel cuyo poder terrenal se alza en las montañas y viaja por los mares"

La bebida nunca ha sido la más asertiva compañía, aun así con creses supera a toda la soledad existente, beber es una alternativa, olvidar, esperar una conspiración universal más…

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"Ren, por que tu padre nos envió aquí, es un lugar muy incomodo, y no me gusta", argumenta Horo-Horo, por que él claro jamás ah entendido las reglas de ser un Tao, no es un Tao.

"Horo-Horo, deja se brincotear sobre la cama si no quieres que nos expulsen en nuestro primer día", le digo casi encima de él, y es que sinceramente lo conozco desde hace mucho pero en todo este tiempo no cambia, no madura, pensándolo bien yo tampoco.

"Ren, no tenias por que votarte encima de mi, bájate por favor, pesas, ya entendí no lo haré pero bájate y deja de verme tan feo que no me das confianza"

"Horo…es la única forma en que te puedo hacer entender que hay reglas en el mundo, además comprende que confianza y en exceso tienes al dirigirte a mi de esta forma tan informal, recuerda que frente a cualquier otra persona no puedes tener la ocurrencia de hablar como si fueras entre mercaderes, hermanito", verlo tan confuso me causa gracia, más esperando cumpla su promesa me dirijo a arreglar mi maleta pues la hora que nos comento la dama para dormir se acerca y debo tener mis prendas listas para la siguiente mañana.

"Ren¿no es raro que nos manden aquí aun cuando llevamos un año a los de nuestro estudio?, creo que en casa estábamos bien", él siempre dice cosas que no vienen al caso, cuando entenderá que un hijo hace lo que un padre dice por que sólo busca lo mejor para él.

"Horo-Horo, deja de decir cosas absurdas y arregla tu vestido para evitarme el tener que levantarte mañana con baldes de agua y buscarte el uniforme que es tu responsabilidad"

"Siempre eres malo, Ren… tengo sueño, buenas noches."

"Debes asearte los dientes antes de dormir y ponerte un pijama, parezco tu nana Horo-Horo", le digo jalándole el cabello alargado a mi ahora hermano, sin comprender aun por que mi padre lo adopto, lo envió conmigo, él, mi padre dijo algunas veces que Horo era mi regalo, y por eso… papá no me dio regalos ni antes ni después de aquello.

"Esta bien, lo que el joven señorito diga, pero no me molestes si me duermo en clases"

"Prefieres que sea el profesor quien te de golpes y te saque de su clase" le argumento aseándome la boca a su lado.

"¿Tú pretendes golpearme?, eres una mala persona, siempre lo has sido, y aun me dices Horo-Horo"

"Ju, aun no comprendes las cosas, sigo siendo superior a ti"

"Pues aun tienes que alzar la cara para poder verme a los ojos", me reta buscando mi mirada.

"Es falta de educación Horo-Horo, compréndelo", le digo muy molesto, por qué es tan necio este niño.

"Señorito superior no puede verme, ja ja", con su hostigamiento sabe que me sacara de quicio, siempre lo consigue, su fructífera técnica ya es por mi conocida más su juego es agradable, incorrecto pero reconfortante.

"Horo-Horo¿qué me decías?", le pregunto mirando directo a sus ojos, debo alzarme un poco sobre las plantas de mis pies pues la estatura de este Horo-Horo rebasa con creces la mia.

"Ren…", me dice acercándose a mi, en un descuido mi equilibrio se rompe quedando sujetado yo en los brazos de mi hermano.

"Pareces borracho, a dormir, buenas noches", me deja votado como sin nada y se mete en su cama, para mi infortunada situación la hora de quitar la iluminación llego, las velas no lucen sus llamas más.

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Si te ha gustado házmelo saber.

X Asia

P.D. Puesto que he tardado milenios para subir los capítulos y lo seguiré haciendo pido disculpas, así también agradecer a quienes han leído este humilde fanfic y me han dejado sus comentarios :3

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