"Navidad, Horo es mi regalo de navidad"

Capítulo V: Sugestión

Shaman King y todos sus personajes pertenecen a sus respectivos autores.

Advertencia: Universo alterno, en el que las edades y roles han sido modificados un poco para adaptación de este fanfic.
Intento de Yaoi ó lo que es lo mismo, relación hombre x hombre.

Dedicatoria: A Sad.Whisper, xp esperando sea de tu agrado. Y ok, no te conozco, no me conoces, pero el yaoi nos une.

-)-(-

"diálogo"

-)-(-

"Señor, lo sentimos", Masculla Ren siguiendo el sucio juego de miradas promovibles a un nivel diferido de un respeto u amistad fraterna.

"Ren, has respondo a mi de una forma tal… logrado sacarme de mis pensamientos; joven, lo veré esta tarde para conversar sobre algunos aspectos.

Por favor Horokeu, Ren, acérquense y filosofemos"

Fue una de las charlas más aburridas que he escuchado en toda mi vida, pasando por mucho a las de los amigos del señor Tao, no es soportable para mi.
Me sigue escarbando Ren en la preocupación con su berrinche, por eso lo hace el infeliz.

"Señor Tao, no se duerma"

"Idiota, no sabes apreciar una buena idea postergada en palabras que superan al tiempo", me murmura Ren casi al oído para que nadie más lo escuche, lo cual me da a entender que él esta, en misma manera, fuera del tema, cosa que no pasa desapercibida por Asakura, el cual me lanza una mirada fulminante.

-)-(-

"Ren… ¿qué pretendes?"

"No te importa"

Estando ya en la comodidad de nuestra lúgubre pieza; pese al carácter de los hermanos, un tanto dejado y colorido, las paredes que les envuelven son un tanto limitantes, típicas de los tiempos de guerra, las cobijas parecieran salidas de un campamento a la intemperie, cuyos soldados se camuflajean en ellas para dormir con la muerte al lado, en el leve suspirar de sus sueños, que puede ser el último.

"Le seguiste el juego, Ren, te dije que no confíes en él y ahora te ha citado"

"Horo-Horo, estas viendo cosas raras donde no las hay, por que no mejor te dedicas a algo productivo, déjame ser"

"Imbecil, pasado es navidad, quiero algo interesante"

"Largo"

Pude ver que estaba tratando de esconder algo entre las ropas del closet¿por eso desvió mi atención con las impertinencias de su flirtear con Asakura?

-)-(-

"Pasa Ren", me invita el joven Asakura a pasar, es una habitación desocupada de la casa, alejada de las demás, con una humedad que excede lo usual.

"Asakura, dígame por favor¿de qué desea hablar?", los decorados del lugar son radicalmente diferentes a las demás recamaras, en tonos rojizos, combinando con las luces emitidas por las velas y el ocaso del sol, que en ese día dio la cara.

"Ren, llámame Hao por favor, sobre tu hermano, considere que era más prudente llamarte a ti que a él, parece un tanto renuente a mi persona, me preocupa; verás yo soy un simple encargado en ausencia de mi padre, cuando él regrese no tolerara los desplantes de Horokeu"

"Uhg", pensar que la indisciplina de Horo es causa de mi insistente obstinación por verle la cara ante sus desatados pensamientos.

"¿Uhg?, Ren, veo que tú lo solucionaras, es muy grato."

"Claro señor, Hao, hablare con Horo-Horo…"

"¿Horo-Horo¡Le has puesto un pseudónimo!, un tanto peculiar…"

"Me retracto" A decir verdad ese hombre se lo merece, como no le permito me falte al respeto frente a otros, es equivalente mi fidelidad a las exigencias que le pongo.

"Aparte de eso, Ren, es una regla de oro dormir al sonido de la campanilla, una regla inquebrantable, no sigas divagando por ahí, como sé que el concepto a quedado perfectamente en claro, cual agua del río en épocas de paz, puedes retirarte"

-)-(-

"Odio pensar tanto¿cómo resolver la creación del mundo en una corriente romántica?"
Balbucea mi no hermano, al verme dejar el tintero en la mesa, después de terminado mi poema, extrañas peticiones del maestro Asakura.

"Es demasiado para alguien de tu intelecto, olvídalo Horo-Horo, el tintero y el pergamino por si solos harían una creación mejor que la tuya"

Él me sigue observando, con aquel aire de incomodidad, reclamándome algo, intriga que siembra en mis labios, cuando de improvisto dejo escapar la pregunta.

"¿Qué quieres?"
Se sonríe satisfecho, su sentir se trasmitió con éxito fulminando mi tétrica barrera para con su ser.

"Saber que te dijo Hao¿qué hiciste?"
Sombrío aspecto posee aquel que frente a mi, me pone atónito ante tan tremenda articulación, es un simple juego y este hombre se lo ha tomado tan enserio como un compromiso matrimonial, deja el tintero esparcir su vida por doquier del suelo al darle un golpe inesperado tratando de alcanzar mi brazo.

"Eres demasiado impertinente, la tinta no se quitara de la mesa"

"Ni mis manos de ti, si no me dices ahora ¿qué pasó?"

"Me dijo que eres problemático, que calme tus ánimos o puedes llegar a tener problemas con su padre. Deja de estrujarme los brazos, no es mi culpa que seas tan detestable a los ojos de Hao"

"Ren… sabes que no puedo dejar el insomnio, siempre es lo mismo"

Desde siempre me ha contado noche tras noche la misma pesadilla, aquel día en que su padre le dejo como orden regresar a casa de Marco, la promesa infructífera de su pronto regreso, la cruda realidad de saberse abandonado, a pesar de su desmesurada alegría, siempre sufre, el sueño le pasa la cuenta, el cobro es su vida, día con día, alejándose del descanso se acerca y aferra al caos del sollozo nocturno.

"Lo sé, pero ellos no"
Él no lo sabe, pero cuando se quedo en mi cama, sólo lloraba, llamando a su padre, a su madre, suplicando por piedad y oportunidad, no lo sabe pero me confeso su agonía, rogó por cariño, a pesar de dormir no descanso.

"Estoy cansado, buenas noches"
Sin más se entrelazo en las cobijas ocultando sus penas, en la ambigüedad de la soledad, por que no es tan calido cuando se trata del corazón, por que no confía cuando se trata de amor, sus heridas no lo dejan ver que su predicar contradice su personalidad.

-)-(-

Huir, sé que no es lo más viable cuando alguien quiere ayudarme, cuando trata de romper las capas de pegamento que unen los pedazos de mi alma y darle mantenimiento, pero es lo único que se hacer bien, recordar… fingir demencia, balbucear, llorar.

"Duérmete o tu maestro Hao se molestara si llegas bostezando por mi causa" le digo en desideración imperativa a mi hermano de ojos miel.
Escucho el suspiro de resignación abandonarle, a tientas puesto que he apagado la vela, llega a sus aposentos, cansadamente recoge las cobijas para enredarse en ellas.

Silencio total, sólo dormir, sólo descansar… pasan las horas, día veinte y dos del mes doce, mis parpados caen, consumidos por la ceguera, la incesante pesadilla, perdí.

-)-(-

Por fin se durmió, si me ve hacerlo, no habrá piedra que logre ocultarme de él.
Más dudar, por seguidos instantes, me arrepentiré.
No seguir intrigándome, me lleva a buscar un lugar en su colchón, un calor entre sus sabanas, me entremezclo, cuando lo hube logrado, respiro aliviado.

"Ren…", sus ojos me miran, cansados, presuntuosos, no existe justificación para que un hombre invada de improviso el descanso de otro pasada la media noche, aun si fueren o no hermanos.

"Yo…", me envuelve entre su abrazo y las cobijas, acurrucando su rostro cerca mi pecho.

"Gracias", murmura casi imperceptiblemente, no tengo idea de cuanto tiempo paso petrificado, esperando que reaccione y me salga con alguna de sus infundadas ideas.
Ni tan exóticas como el divagar de mis pensamientos entre los extraños ruidos emitidos al otro lado del muro, el palpitar acelerado en mi, al sentirle tan cerca, escuchar su voz en una total sinceridad, conocer sus miedos.

Y de nuevo los suspiros entre cortados de Hao y su compañero¿cómo evitar las ideas prohibidas?, el calor aumentante en mi cuerpo, el respirar calipso de Horo-Horo.

-)-(-

"Hao, ve con alguien más, no me sigas molestando"

"Te molesta mi presencia, odias que este contigo¿eso es?"

"Si"

"No volveré entonces"

Y después de un beso, donde dejo rehusándome todas mis ilusiones, deseos, ansias, contradicciones; escapa a mi presencia un subconsciente que apoderándose de mi voluntad acerca a Hao en un juego poco sutil, totalmente directo, es volver a empezar… ser como una más en la lista del joven Asakura, 'una', más no soy doncella, ni mujer… ni virgen… todo este conflicto se lo debo a Hao y su fanatismo filosófico.

"Ahh, Hao"

Su opresivo pecho en constante vaivén creciente sobre mi cuerpo, y con eso me conformo, me resigno y por eso me condeno… por que el amor es solamente una ilusión creada por el 'YO'.

-)-(-

Despertar una mañana y ver a tu lado a un hombre no es lo que te hace sonreír de manera inigualable; saber que el día a comenzado un largo tiempo atrás, que una persona tan perfeccionista como Ren Tao te mira anonadado sin atreverse a lanzarte un carruaje encima por lo tarde que es, si es motivo de sorpresa.

"Horo, buenos días…"

De cierto, gran sorpresa me es inesperada.
Deslizándose entre mis bostezos, se apoya en mi pecho.

"Buenos días…en verdad que me estas dando miedo, te comportas muy raro"
Algo que no dejara de hacer es alzar su amarilla mirada para poder encontrar mis ojos; ofendido me condena a otro de sus caprichos.

"Imbecil, por tu culpa no hemos asistido a las explicaciones de este día"

"Ah sí, no te pedí en ningún momento que durmieras conmigo y menos que me hicieras quien sabe que cosas raras, así que deja la melosidad"

"Anoche no te quejaste en absoluto"
Gran temor invade mi ser, este hombre acaba de mencionar algo intrigante, por que… es la segunda noche que se queda conmigo, y yo no he sabido nada, temo por mi integridad nocturna, mis sueños, si fueren descubiertos por este hermano mío.

"¿Qué te dio?"

"Nada que sea de tu incumbencia, ya que estas con vida, tomare las lecciones restantes del día", vestido adecuado decoro su cuerpo, salió por la puerta, no le vi más en el resto del día.

-)-(-

Había venido a verme, por que al segundo día de su estadía, falto adrede a varias reglas de la casa, en un principio supuse que el desaliñado era Horokeu, resulto ser Ren, tendré que enseñarle modales.

"Ren, me entere de que no asististe a las lecciones del día"

"¿Cuál es el castigo?"

"No seas tan estricto, sería una amonestación muy, digámosle especial, por tratarse de ti"
Empezando a rodear sus facciones con mi atrevida mirada, invitación abierta a un encuentro no preparado, y es que, admitir cuando alguien es atractivo es algo que demuestro no sólo con insinuaciones, los hechos son más formales…

"Hao, no soy tan fácil como crees, no acepto chantajes"

"Así que ya lo sabías, por ello será que tus altivos ojos me miran dudosos cuando mi hablar se concentra en tu presencia; tus oídos escuchan atentos mis implícitas declaraciones por la noches, tu cuerpo en un leve escalofrió remarca que tengo razón"
Rodearle, cual cazador a su presa.

"No soy como crees, no es lo que crees, y si mis nervios se estropearan a causa de alguien ajeno a mi, ten certeza que no sería jamás por ti"
Acercarse lentamente, midiendo el terreno, calculando el siguiente movimiento, atrapándolo.

"¿Seguro?"
Llevarlo a sus instintos naturales, una presa que viendo su victimario arrinconarlo en una vereda sin salida, la resignación, la entrega fiel de su vida consumida, no tiene esperanza.

"…"
El cazador dispara.

"DEJALO"
El imprudente bocadillo que llega para salvar la vida de alguien ya en mis garras.
El hermano entro cual infiltrado del enemigo a mis terrenos, empujándome, lejos del alcance de Ren, de mi presa, abrazo a su hermano de una manera muy insinuante, posesiva.

"Horokeu, que sorpresa, Ren y yo charlábamos muy bien, hasta que tu material cuerpo apareció"

"Hao, no vuelvas a hacer ese tipo de cosas al idiota de Ren"
El tono entre dorado amanecer y carmesí atardecer en la tez del joven ojos de miel, evidencia sus emociones más allá de mis deducciones, y es una lastima, por fin he conocido a hombres más perdidos que yo.

"Horo…Horo…"
El amor…

"Esta bien, no soy el único que se gano el infierno"
…esta condenado, maldecido, penado…

"¿Qué?"
Cuestiona Horokeu.

"Que es una lastima, Ren tiene unas hermosas caderas, disfrútalas Horokeu"
Acerté, la sangre de los Tao hierve, no por repulsión, su secreto esta velado.

"La habitación es suya si la necesitan, adiós"
No quedare a verme como un perdedor insistente en robarle trofeo a un desgraciado ganador, eso gano Horokeu, una desgracia disfrazada en belleza, su hermano.

Cuanta condena hay en una relación ilícita, un momento de elevación, la creciente invocación de dos almas que enamoradas explican sin reservas los secretos que esconden sus miedos.

"Horo-Horo"

El revelar sus esperanzas, unir dos caminos, entre mezclar mundos, fusionar pasiones.

"Ren, te lo dije, al menos estas bien, vamos"

"¿Qué sabes?"

"Nada que tú no sepas"

"Hao dijo…"

"No importa lo que dijo Hao"

"Y tú¿cómo sabes?"

"Ya te dije, no se nada que tu no sepas"

"Me sacas de quicio"

"Si, pero no me culpes por tu cara, esa ya la tenías así desde que naciste"

Gran dolor emana del pecho, emitir un sonido es tan difícil como admitir un homicidio, hablar, no es posible, la tortura puede más que el deseo.

Si el amor es dolor y condena ¿por qué buscarlo¿para que disfrazarlo de bienestar?,
¿no es mejor conocer algo realmente agradable?

-)-(-

Una noche más, verlo sufrir, saberlo morir en cada uno de sus parpadeos, sentirlo agonizar en cada segundo nocturno.
Y verme a mi mismo encolerizarme cada vez más, con ímpetu tal que me congela el alma, odiarlo tanto por la envidia que me causa, por que lo llevo de aquí allá, entre si y no.

"Horo-Horo, no me respondiste"

"Déjame dormir, mañana preguntas"

"No sabes que decir, tienes miedo, estas inhibido, no logras conectar tu yo con el 'YO'"
Y es que querer saber… ¿es un intrigante pecado?

"Tienes toda la razón, ahora déjame dormir"

Y ver tu amenaza más articulada bateada en una perfecta sincronización, con armonía tal que desistes.

"Claro…"
Por momentos.

"…que no, contéstame¿quiero saber que piensas?"
Inconciencia, si a Hao le da frutos, por que a mi no habría de dármelos. Poner en práctica inconsistente lo aprendido en el día.
Acercándome sigilosamente a su aura, para que no esforzara él su voz y en lo intimo de nuestra cercanía hablara sin más.

"Tanto te importa lo que piense el mal nacido de Hao, perfecto Ren, ve, pregúntale a él y me dejas de molestar.

Espera, eso es, quieres molestar, claro el señorito, vive de hacer sentir la miseria que son los demás seres frente a su sobrehumana presencia.

Si tan perfecto te crees, te sabes y… deja a las personas en paz y lárgate con tu estirpe"

Quizá no daría frutos de primera instancia, pero asediarlo sirvo para que admitiera quien sabe que cosas, hablo tan rápido, por no decir...

"En un idioma entendible¿Qué demonios dijiste?"
Un sabio consejo se me dio años atrás, aplicarlo en suma a la técnica reclutada del joven Asakura.

"Estas…tú¿sonriendo?"
Infinita sabiduría escondía mi abuelo que en sus últimos días, me encargo no dejar de sonreír. Murió un poco antes de que Horo-Horo llegara a casa.

"Si me hubieran dicho que me mirarías como perro a su amo, jamás lo hubiera hecho"
De cierto, me distrae su fija mirada en mi, específicamente en mis labios, con un deje de sorpresa que no procuro disimular, con descaro tal que me insta a imitarlo.

"Te ves bien, muy… diferente"
La fineza en los delgados labios de Horo-Horo, arrastrando las palabras, las insinuaciones de Hao que no dejan de dar vueltas en mi pensar.

"Claro, no me dirás"
Disponerme a bajar la guardia, ejercer retirada, calcule mal, asimilando las cosas reales, no es culpa de Horo-Horo ser como es, tener el destino circunstancial que le toco, y menos robarme a mi padre.

"Tendría que…"
Pensaría en su inocencia, más su atrevimiento es demasiado; ciñendo mi cintura con sus manos, baja con sugestiva curiosidad hasta topar sus palmas en cada extremo de mi cadera.

"…probarlas"
Rompió por completo con la decencia, su declaración, insinuación implícita acompañada de su extrema cercanía con mi espalda, el roce entre sus ropas y piel con la mía, son una absoluta expresión de lo que pasa en la confusión de mis encontradas sensaciones.
Sólo pretendía jugar un tiempo con él.

"No te hagas ilusiones, quita tus sucias manos de mi"
En que momento perdí la cordura de mi propio pensar, en que instante me deje llevar por la sutileza de su seducción.

"Tu lo empezaste"
Recrimina.

"¿Ya te cansaste Ren?"
Si pensé que ya había llegado muy lejos, no calcule que para él, era el comienzo…
Sensaciones, la humedad de sus labios en un tenue encuentro robado con la erizada piel de mi cuello. El recorrer de sus dedos en torno a mi, su abrazo furtivo, posesivo, delicado, la calidez de su piel, la frialdad de su mente, la desolación de su alma, el sufrir de su espíritu.

"¿Qué pretendes?"
La concentración que rompo con mis palabras.
A cuya respuesta obtengo un acto.
Liberándome de la prisión de sus brazos, acaricia con su mano mi mejilla, tranquiliza mi respiración, consiguiendo tenerme frente si.

"Esto…"
Una vez más su abrazo, la atracción magnética que ejerce.
Sus insistentes miradas enamoradas, el titubear de su palabra, frase que culmina dentro de mi. Su beso, indiscreto, imprudente, como es, tornando su atrevimiento en el encuentro de mis labios que no le limitan, que esperan su contacto.

" "
Un instante perdido, un hueco en los mares del tiempo, una ola en el desierto de las emociones, una vela consumida, madrugada recién llegada, juego de sugestiones, sensaciones buscadas, noches encontradas.

"Me gustas"
La declaración apresurada de mi hermano, Horo-Horo, hace contacto directo de sus ojos con los míos.
Mirar en la infinidad de secretos que ocultan suprime mis palabras, sumerge mis sospechas en un sí igualmente apresurado a la pregunta no formulada, descubrir mis sentimientos ante la persona que posee tanto mi más grande ira como así mismo causa en mi la compasión que jamás podría llegar a tener con nadie.
Un imposible que los dioses dejaron fuera de las leyes, el elixir prohibido depositado de improvisto en mis actos que lo beben cual naufrago a agua dulce.

"No sabes lo que dices"
Abstinencia, contener, calcular, apreciar sus facciones delgadas para su constitución, más alto que yo, la ropa evita sentir su cuerpo, su aterciopelada piel puedo palpar al desnudarle de la camisa en una complicidad de miradas.

"Si sé"
Mis labios, los suyos.
Sus manos, las mías.
La cárcel de nuestras pasiones conjugadas, el límite de la eternidad, la definición del conocimiento mutuo.

"No, y no importa, ya te darás cuenta"
El juego.
Su camisa de dormir adorna el piso de mármol, la mía pronto seguirá su ejemplo.
Recorridos de suspiros anhelados, ahogados y ahora prolongados, el intercambio de palabras sin sentido, respiración unificada en creciente profundidad, calor consumible del cuerpo incitado, sangre hirviendo por el fruto del edén compartido.

Tarde es ya para mi camisa, inerte en compañía de la otra.
Inicio de caricias presurosas, dedos deslizantes que recorren con temor el tacto ajeno, él en mi, yo en él, dualidad, su paciencia estalla ante la presencia de mi agitación.

Sin pudor alguno mis tez evidencia lo acaecido instantes antes, el tono sonrosado de sus mejillas, su sonrisa vaga, perdida en otro de sus maratónicos besos posesivos.
En momentos, las prendas inferiores resultan estorbosas para este hermano mío.

Sujetando mi cintura, recorriendo su estructura, deslizando mi vestido hasta que resbale de mi presencia. Suspiros anegados, sobre esperados, sonidos silenciosos de nuestros labios en los del otro.

Imitar su labor, poso ambas manos en su cadera, se deja llevar en un abrazo.
Me apodero de su cuello, sus hombros, su pecho, el palpitar estridente de su corazón, insita mi desliz hasta despojarlo de sus prendas inferiores.

Navegar en lo excitante de sus sensaciones, la profundidad de sus miradas tímidas e insistentes, la sinceridad de sus caricias, el rubor natural de sus calidas mejillas.

¿Y como puedo odiarlo?, contradecirme, representar.

Lo inusual de mi estado, me evita recuperar el juicio, perdido entre sus brazos, me lleva a la cercana lejanía de mi cama.
Presuroso, intensifica nuestro encuentro, en su juego pasional, sus desbordantes labios que recorren con locura medida mi cuerpo provocan sonidos que escapan de mi boca al inicio y termino de cada beso.
La sedosidad de su cabello, la humedad de su cuerpo.

Y su mirada pregunta si puede avanzar más, con su sonrisa maliciosa suplica derechos que le serán negados.
Propinando un brusco movimiento, cambiar los papeles, quedando a mi merced sus excitados labios, sobresaltado corazón, manos deseosas y cuerpo sediento.
Aprovechando el momento, consigo consumir sus desbordantes anhelos, concentrándome en lo que vale.

Suspiro final, ceso la potestad sobre mi hermano.

"Ren"
Dice abrazándome contra su pecho, aun con secuelas.

"Buenas noches"
Como buen hermano, Horo-Horo besa mi frente, luego mis labios cerrando con ello nuestro convenio condenado, para quienes lo saben, y es que, es mi hermano, aunque no lo sea, es hombre, y es un idiota.

"Buenas noches"
Dispuesto a marcharse, abandona mi cama, en su intento, le tomo del brazo.

"¿Qué?"
Pregunta sorprendido.

"Quédate conmigo"
Le digo al oído.

"Ren… no tienes limites"
Dice intimidado, más sonríe esperanzado.

"Horo-Horo estupido"
Esquivar su mirada adormilada, escapar a sus brazos, por que en mi mente a cruzado la idea que a él le ha abandonado.

"Pero no me hagas cosas raras"

"Hmpf"
Volviéndose a acurrucar entre mis sabanas, ahora bien, aporto un abrazo en el que ambos compartimos nuestro descanso.
Que esta noche sus pesadillas cesen.
Que su alma descanse.

-)-(-

Si te ha gustado házmelo saber.

X Asia