"Navidad, Horo es mi regalo de navidad"

Capítulo VI: Repulsión

Shaman King y todos sus personajes pertenecen a sus respectivos autores.

Advertencia: Universo alterno, en el que las edades y roles han sido modificados un poco para adaptación de este fanfic.
Intento de Yaoi ó lo que es lo mismo, relación hombre x hombre.

-)-(-

"diálogo"

-)-(-

"Buen día"

"Buen día"

"Se que usted comercializa con material de calidad"

"… No se de que habla"

"Disculpe mi grosera interrupción, me llamo Asakura, cuido la educación de jóvenes en una nación caótica, necesito material de calidad para realizar mis labores con mayor eficiencia"

"Pase Asakura"

"Gran variedad de conocidos me han recomendado con usted, tiene sólo lo mejor, justo lo que necesito"

"Caballero¿qué busca exactamente?"

"Tengo interés por algo en especial, pero sólo aceptare hablar de ello si usted acepta mi oferta, sin titubeos"

"Me pone en una cuestión complicada.
Analizare su oferta"

-)-(-

"Desde su regreso de Alemania sus actitudes son otras, no podría explicar como cambió en este tiempo"

"Asakura"

"Quedamos que me llamarías Yoh"

"Yoh, como le explicare a mi padre que… todo esto, ciertamente no es necesario hacerlo puesto que no existe ningún vínculo entre Hao y yo.
Mi familia sería deshonrada como yo lo soy ahora.
No tengo el valor para verle a la cara, me siento, estoy maldito"

"Lyserg… gracias"

Sin evitar pensar en la rara construcción del universo interno en Yoh, su sonrisa es algo epidémico, se contagia con el simple hecho de existir.

-)-(-

De manera que se retrasara más de lo estimado.
Una carta, recién llegada esta mañana, lo anuncia.
No tengo con que divertirme en este tiempo.
Más empero ese ingles logra agradarme, después de todo, llega el momento en que se debe admitir los errores cometidos, él fue uno de esos; por su pertenencia a aquel lugar pensé que su mente sería más abierta, un poco más…
no puede siquiera faltar a una clase…

"Que decepción.
Padre, ahora que tu ausencia se prolongara¿con qué pasare el rato para no aburrirme?"

Un amanecer, nuevo día, época invernal, tiempo de compañerismo; yo con esta sensación de absoluta soledad.

-)-(-

Un amanecer, nuevo día, época invernal, tiempo de compañerismo…y yo con esta sensación que no logro definir, y cuan incomodo me es no saber que es lo que cruza mi mente o roba mis pensamientos.

Con mayor dificultad, deduzco que, sin duda, es agradable.

"Horo-Horo, ya amaneció, apúrate"

"¿Qué?"
Cuestiona aun atormentado por el onírico mundo.

"Arriba flojo"

"Ren"

"¿Qué?"

"Hoy es noche buena"

"Y eso te da derecho a abrazarme, supongo.
Suéltame"

"Pero… siempre eres así de intolerable"

Quitar su interminable sonrisa resulta en verdad sencillo.
A pesar de los sucesos anteriores, y mis verdaderos deseos por su paz, no cesó, sigue enfrascado en su antaño dolor; no confía en mi.

-)-(-

"No puedo comerciar con lo que no me es en existencia"

"No me importa si lo tiene o no"

"¿Cómo vender algo que no se ve?"

"Su libertad, comprare su libertad"

"Es un felón¿Por qué pagaría un señor de buena cuna por las deudas de un lacayo?"

"Eso es asunto mío¿acepta o no?"

"Le elaborare el crédito de su libertad, pero debo insistir que es un mala inversión señor Asakura"

"Es un placer hacer negocios con usted"

El restante transcurrir del día espere en los jardines de ese hombre. Que insoportable es ver como un ser comercializa con la vida de otro, de manera que se siente en facultades de privarle la libertad a cambio de otorgarle un trabajo.
Y aquel hombre… su pena es la que sin duda ningún padre podría soportar; la perdida de un hijo, qué agonía.
Si mitiga en la brevedad que fuera posible un poco sus penas, su libertad en este mundo, deudas saldadas con el señor al cual vendió su existencia, para, tan sólo, conseguir los medios e ir en búsqueda de su único hijo.

-)-(-

Vagar por la amplitud de los terrenos, asediada; mi marido en su locura ha conseguido para mi custodia a hombres que apenas y dejan al aire acercarse a mí.
Cuánta desolación tendré que soportar antes de dejarme vencer por sus hirientes acciones. Darle su apellido a un perfecto desconocido, por ser el hijo de aquella mujer, aquella que años atrás fuera su perdición, por la cual nuestro matrimonio casi colapsa.
Mujer que no tuvo en cuenta jamás la existencia de mi hija, el hecho de que En, tenía una esposa, una reputación que cuidar, todo aquello no le importo.
Hasta verlo rendido a sus plantas, cuando le vio enamorado y apasionado por sus instintos…

…se detuvo.

"Madre, una carta"

"Gracias hija"

"Es de mi padre¿acaso vendrá?"

"Dice que llegará hoy mismo"

"Entonces iré a ver que preparen la comida favorita de mi padre."

"Ve"

Lo logro.
Se detuvo cuando me separe de En.
Hasta que ya no pude soportar más estar en la misma casa con aquel hombre que no era siquiera un extraño.
Las noches de su ausencia, los días que no compartió con Jun por seguirla a ella.
Y todo para qué, para qué hecho su vida en saco roto mi marido, por qué dejo a las personas que le amábamos.
Ella, Umeko, nombre que no podré olvidar, lo traiciono el día mismo en que se fugarían.
Frente sus propios ojos, dejo sus pertenencias, se marcho con aquel hombre, Usui.

"¿Para qué, En?"

El aura de mi esposo se torno sombría desde aquel día.
Y me alegre cuando la supe lejos, con otro, pero él, En, no regreso a su familia.
Una noche llego a la provincia en donde vivía con mis hijos, Jun y Ren, únicamente tomo a Ren, sin previo aviso, le obligo a marcharse con él.

Ni una sola palabra de su boca, lo tomo y se marcho.

Aun recuerdo a Jun, en su mirada la misma expresión expectante que este día mostró al saber la asistencia de su padre.
Los cumpleaños que no compartió con ella, las alegrías, angustias; agobiante es para una madre ver como sus hijos sufren.

Seguí viendo a Ren.
En me quito su voluntad, llegó el tiempo en que mi propio hijo no quería verme más, estaba demasiado ocupado jugando con aquel niño que no pudo convivir con su hermana.

"Por mis hijos lo soporto todo"

Acepto mi culpa, mi condena y las torturas que me imputen.

"El señor ha llegado y pregunta por la señora"

"Vamos"

-)-(-

"Como saben, jóvenes, la gran mayoría de los presentes son de creencias cristianas, por ello esta noche se realizara una cena de noche buena y navidad.
Están en su completo derecho de asistir o no"

Hao y sus reuniones extraordinarias, todo para decir unas palabras que, de ante mano, eran bien sabidas.

"Dejando las formalidades, los que quieran estar en el intercambio de obsequios pasen por aquí…"

Allá van como ovejitas tras su pastor o coyote acosador quizás, un coyote es demasiado para Hao, más los muchachos, si bien no todos, la gran mayoría se anoto.
Yo no, ya tengo mis planes para hoy.

"Ren¿a dónde vas?"

"Obviamente me anotare al intercambio"

"Hmpf, corre no te vallan a dejar sin tu ración de Hao"
Si es evidente mi incomodidad, es algo sin importancia, lo que me resulta interesante además de insoportable es que Ren, se ponga en la farsa de cordero para ir al matadero.
Lo que realmente me molesta, que el coyote sea Hao.

"Horokeu¿acaso no participaras?"
Pregunta incrédulo el señor Asakura Hao.

"No soy cristiano"

"Pero Ren si, podríamos hacer que casualmente en el sorteo te resulte el intercambio con Ren"

"No necesito un boleto con el nombre de nadie para darle obsequios a quien quiera"

"Pensé que no eras cristiano"

"No lo soy, pero si lo fuera.
Adiós señor Asakura"

"Como gustes.
Que pases una feliz noche buena y navidad"

Insoportable, como si de la noche a la mañana borrara todos sus actos, acaso pensará él que en la brevedad de un día olvidare su cobardía, asediar a un estupido niño como Ren, acostarse con su compañero de habitación, en verdad Hao no sabe lo que quiere.

Retirarme del salón es lo más congruente que puede ocurrírseme o golpear a Hao hasta el cansancio, pero el señor Tao no merece que le vuelvan a llamar la atención por mi causa, aunado a ello, Ren me odiaría con mayor fuerza y hoy es noche buena.

El divagar de los minutos, su inconstancia, a ratos rápidos, por otros momentos lentos, en instantes pesados, más que nada ausentes, por que la cena se ha prologado, lejos de mi favor, en contra de mi autocontrol.

Fría noche la de noche buena, decorada con la pureza de los copos; en el comedor el mínimo de desolación, la convivencia entre sus asistentes causará un grado de calidez que ni el día más caluroso del año podría igualar ni esta noche mirada desde una ventana podrá arruinar.

"Horo-Horo"

Con el sólo hecho de sentirse abrir la puerta, el corazón da un brinco y golpea más rápido de lo usual, escuchar la voz de aquel que consume tus pensamientos en su misma ausencia como presencia causa estragos irreparables en el estomago con vuelcos constantes a consecuencia de su articulación.

"Horo¿estas aquí?"

Calor, cómo la sangre misma boicotea la voluntad para denotar la energía escondida del organismo, y es que en si mismo ya es esto un caos, más falta aun algo, el punto final.

"Si"
Su mirada, cómo a través de ella puedes sentir tu alma caer en un precipicio o escapar del cuerpo, dejándote a la absoluta misericordia de aquel.

"Te traje esto"
Buscar la manera de decir algo, intentar en vano de ordenas las ideas para formular una oración con el mínimo de concordancia.
O bien, al saber la imposibilidad de esto, encontrar el medio para escapar, no es que no sea agradable, es eso y más, pero sentir como te consume aquel mar, el cosquilleo que causa la emoción de saberle existir, lo que produce su atención fija en ti, es más de lo que se puede soportar, y se desconoce como actuar.

Naturalidad, como dijera algún sabio alguna vez.

"Naturalmente a comer"

"Claro, es lo único en lo que piensas"
Si él supiera lo único en lo que pienso… no se que tendría que hacerle.

"No seas así"

"Sólo por que es noche buena"

"Entonces…"

"…"

"¿Me tienes un regalo?"

"A un regalo no se le regala, Horo-Horo"

"Gracias por la comida"

Lo increíble esque nada vuelve a ser igual, por más insignificante que sea la palabra y de nula intención, duele y lastima, sólo por provenir de aquellos labios cuyo sabor no puedes olvidar, en un instante de esos minutos enemigos la alegría se opaca, anuncia su ausencia por un prolongado momento, la voz misma te abandona sin dejar anuncio de su partida, el pensar mismo bloquea su conexión, y el llanto aparece.

No existe razón aparente, ni intención consumada, sólo un mal entendido entre las palabras y el pensamiento, la sensibilidad y la esencia logarítmica de la frase.

"Horo eres idiota y mucho más allá de eso"

A mi neutralizado pasado allanan recuerdos de mi madre, su llanto callado, siempre presente figurando estar ausente, llorar a través del cuerpo, desde lo profundo del espíritu, cuando el agua emergente de los ojos no es suficiente para desahogar el dolor aparece ese don natural o tal vez consuelo al pecador arrepentido, quizá también sea una especie de tortura.

"Horo, perdón, no era mi intención…
…y claro que tengo algo para ti…idiota…"

Cualquiera diría que aquello bastaría para lanzarse a abrazar al sonrosado Ren, que con timidez evidente acerca la comida, limpia las lágrimas, besa mis labios.
Con ello bastaría, no es el caso, mi madre, su recuerdo, una noche como esta, un aniversario luctuoso no se festeja con una cena y un acompañante deseado.

"Ren, hace ya diez años"

Agradecer su presencia, por que se tiene alguien a quien aferrarse en esos momentos, cuando se siente que en el mundo no existe nada ni nadie por que soportar. Poder abrazarle, sentir sus finos dedos jugar con tus cabellos, escuchar su silencio, sentir las palabras en sus besos, poder sollozar en su pecho sin temor ni pena, sentirse completo y esperanzado en un futuro inseguro.

"Yo estoy aquí"

Siempre ha estado conmigo, a cada oportunidad lo demuestra, si bien hablarlo lo es dado de su persona, los gestos son en sumo los testigos de ello.
Recuerdo, tomo mi mano para que enfrentara a su padre, desde la infancia, a pesar de mi desobediencia y nuestras diferencias, del odio que finge tenerme, siempre me ha apoyado.

"Gracias"
Una confesión tan cansada necesita…

"¿Abrirás mi regalo?"
Murmura mostrándome una bolsa acompañada de su amplia sonrisa, por breves momentos puedo ver su mirada enamorada.

"Si, pero la comida… es un pecado desperdiciarla"

"Ya lo sabía, cenemos entonces"

"¿Cenemos¿acaso tú no?"

"Eso no es asunto tuyo, pero si no quieres no"

"No quiero"

"¿Ah?"

"Lo necesito¿me haces el honor?"

"Ya que"

"Feliz navidad, Ren"

"Aun es noche buena Horo-Horo"

"Ya pasa la media noche"

"Feliz navidad y buen provecho.¿Qué haces?"

"Darte tu abrazo de noche buena y navidad"

"Suéltame y come"

"Claro, la comida esta más rica que tú"

-)-(-

Días o meses, un circulo sin inicio ni fin, un vicio de azadón, el consuelo de un esclavo; alcohol, reuniones con desconocidos que en mismo estado llevan su alma al infierno, con el afán y la esperanza de que sea lo más pronto posible.

Aquí donde no importa si llueve o nieva, si las cosechas prosperan o las plagas se las llevan; si el amo esta complacido con el servicio o unos latigazos serán bienvenidos.
No importa más vivir o morir, no hay un por qué o por quién seguir adelante.

Es la unión de vasallos, condenados, buscados criminales. El único paupérrimo amigo, alcohol es llamado, consume todas las penas, se lleva el total del dolor y la suma de la angustia.

"Brindemos por la porquería que soy"
Dice uno de los asistentes, alzando su tarro a la multitud de los presentes que en señal de conformidad chocan sus vasos para seguir con lo suyo, mientras aquel que esta junto a mi, quien hiciera el brindis solloza por lo bajo.

"¿Qué le hice a la vida para que me pagara así¿Por qué me la arrebato?"
Comenta para sí; un hombre joven una escasez de vida que se consume a la fortuna de unas copas.
Cercana su edad es a la de mi hijo.

-)-(-

"La comida…"

"Cocinan muy bien… ¿cómo te robaste todo esto del comedor, Ren?"

"Tu regalo, ábrelo"

"Ladrón…ya no es para que mires como acusado de asesinato."

"¿Y yo?"

"Eres de poca paciencia"

"¿un caracol?"

"Así dejaras en paz el tintero"

"Ten"

"Ropa…ropa…"

"Interior roja, Ren, he escuchado en variadas ocasiones que es de buena suerte, eso dicen los que son como tú"

"Se usa en año nuevo, no en navidad…"

"¿Hasta Febrero?, los comerciantes estaban vendiéndola muy bien"

"Año nuevo es el primer día del año, en el primer mes, Enero"

"Como sea"

"¿Qué me vez?"

"Te lo pondrás¿o no?"

"No"

"Tienes razón, no hace falta"

"¿Qué dijiste?"

"Lo que oíste"

"No entendí"

"Entenderás"

-)-(-

"Lo siento pero no"

"Usted me lo dejo por escrito, con su sello, su honor¿no tiene usted palabra?"

"Señor Asakura, ese tal Usui deshonró a mi familia, mi honor pisoteo"

"Firmo y sello un documento que avala la libertad plena de ese hombre, un negocio es un negocio, no hay vuelta de hoja, pero si incluso la decencia misma y palabra le robo, comprendo que sea incapaz de mantener un pacto"

"Si así lo desea.
Ese hombre, si yo lo veo, aun a la lejanía de mis propiedades no me andaré con piedades sobre su vida, lo exterminare con toda su gente.
Tenga usted buena noche, señor Asakura"

La hija menor, del señor comerciante de almas, hija de mi amigo Usui.
Resulta desconcertante, seguro producto de la bebida y una ama no complacida.
Señor Oyamada, lamento lo de su honor, pero no permitiré matar a mi amigo.

-)-(-

"¿Por qué un caracol?"

Los ojos desorbitados, y podría apostar la vida, en decir que se estremece al establecer contacto con aquel objeto marino.

"Tú debes saber por qué un caracol, eres quien lo quería"

Lagrimas, rabia, enojo excelso, frustración.

"De dónde sacaste la maravillosa idea del caracol"
Fuera de control, Horo-Horo podría ser el más irreverente, insoportable, imprudente humano que pisara esta tierra, pero no caería en la bajeza de una pelea callejera.

"Suéltame Horo"

"Puedes hacer lo que quieras, pero no tienes por que meterte donde no te llaman, lo que hiciste es imperdonable"
Sus ojos, ese mar de confusiones ya tenían una tendencia definida hacia la venganza y el odio, la vergüenza y su cristica capa.

"Puedo comprender que me aborrezcas, puedo tolerar que me mientas, puedo soportar que me quieras ver la cara, te puedo seguir el juego…pero no puedo si quiera imaginar que traiciones mi privacidad"

"Por qué no confías en nadie, por que te limitas a tragarte el dolor, por que quiero entenderte y no me dejas"

"Así como tú tienes cosas que sólo te competen a ti, yo tengo mis propios asuntos.

Puedes odiarme lo que quieras que yo haré lo mismo"
Toda su cólera se concentro en mandar el caracol a través de la ventana, y sus ojos me decían que yo era el siguiente, sin piedad alguna, sin clemencia mínima.
No hubo arrepentimiento, descansó su respiración al ver destrozados mis sentimientos.

"Horo…déjame ayudar"

"No me hables, no quiero verte, no hoy, ni mañana y si pudiera ser jamás sería mejor"

Marcho fuera el resto de la madrugada, él tenía serias intenciones de concretizar, y yo salí con un estupido cascarón que sólo le trae pésimos recuerdos.
Pensaba que tal vez, podía decirle todo, y que no deseo verlo agonizar más al caer la noche o en el nacer del día, maldita intención, maldita ingenuidad, querer pensar que todo es tan simple como decirlo.

-)-(-

Cuando hube despertado de mi sonambulismo, me halle frente las fracciones de aquel obsequio.

"Ah"

Un suspiro, intenciones de levantarlo, llevarlo conmigo, pedir disculpas y agradecer el gesto; pero duele, con qué derecho se invento la facultad de resolver mis conflictos.
Pesa la certeza de desconocer el medio por el cual obtuvo la información si no la he comentado con nadie.

"Noche buena, claro"

Los copos, una compañía agradable para condecorar mis lastimeros momentos de regresión, un sentir roto para aumentar el incesante apuñalamiento del corazón.
Orgullo sublevado, perdida de control, deseos de soledad.

"Lo siento"

Culpa, por que ahora comprendo sus palabras, la intención no captada en mi ataque de furia; le tome tan fuerte de los brazos y el cuello creo, es seguro que las marcas no se quitaran mañana.

¿Bastara con pedir perdón, arrepentirse y desear de verdad que todo se deje pasar?
La confianza no vuelve a ser igual, no podría evitar sospechar de él en cada oportunidad, pero no lo hizo de mala fe, aun que me odia, según él me odia¿otro de sus caprichos?, una más de sus bromas.

"Que mas da"
Si ya no tengo nada que perder, todo me lo han quitado, ahora incluso mis angustias las conoce, lo único mío, lo único que podía ofrecerle, confiarle cuando llegara el día, sólo era eso.
No me queda más¿por qué se me adelanto¿Por qué tiene ese afán de controlar¿por qué no me dejo sentirme seguro para hablarlo?

¿Tendré algo que ganar sin apostar?, si las combinaciones me favorecen, quizá valga la pena, si no¿con que saldaría la cuenta?

¿Vale la pena tirarse al vacio esperando que su profundidad sea poca puesto que no se lleva cuerda aseguradora?

"¿Lo vales?"

"¿Lo valgo?"

"¿Lo apreciaríamos?"

Un si, un no, tal vez, quizá.

-)-(-

Si te ha gustado házmelo saber.

X Asia